El chavismo tiene este Halloween su propio desfile de espantos. Algunos perdieron el palacio, otros el micrófono, la escolta o el despacho desde el que repartían órdenes y amenazas. Hay quienes terminaron tras las rejas, quienes fueron apartados por sus antiguos compañeros y quienes todavía deambulan por las redes sociales, repitiendo consignas como almas en pena que no terminan...
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Cada semana, nuestro director editorial comparte una reflexión en la que aborda los derechos humanos en espacios donde no estamos acostumbrados a verlos. Puedes leer las anteriores entregas aquí