Roberto Patiño, autor en Runrun

Roberto Patiño

Solidaridad frente a la pandemia, por Roberto Patiño

@RobertoPatino 

 

La llegada del coronavirus a Venezuela encuentra al país en las peores condiciones para enfrentar una emergencia de estas magnitudes y características. El régimen actual violenta los derechos humanos, ha hecho colapsar los servicios públicos, y sumido a la nación en una crisis económica, social y política sin precedentes.

Es en este contexto adverso en el que debemos enfrentarnos a la pandemia del coronavirus. Desde el Movimiento Caracas Mi Convive, hemos insistido desde un principio en la importancia de los liderazgos locales y la organización de base para lograr cambios en la sociedad.

Hoy, más que nunca, estos liderazgos y esta organización deben servirnos para encarar esta emergencia sanitaria, aunque sabemos que, aunque contribuye, no puede resolverla.

Nuestros comedores se mantienen activos para continuar atendiendo a los más de 14 000 niños en nuestra red nacional de Alimenta La Solidaridad. Las madres y voluntarios encargados están tomando las medidas de prevención de acuerdo a los protocolos emitidos por la Organización Mundial de la Salud. En este sentido, se está trabajando con guantes y tapabocas, manteniendo la distancia interpersonal de dos metros y limpiando con jabón instalaciones, equipos y utensilios. De igual forma se han modificado horarios de trabajo para mantener un máximo de 8 niños por comedor e impedir que se produzcan aglomeraciones. Continuamos asesorándonos con expertos en la materia para extender, profundizar y mejorar estas medidas.

La solidaridad en estos momentos está enfocada en no convertirnos en transmisores de la enfermedad y proteger a los grupos vulnerables de la tercera edad y los enfermos crónicos. Debemos difundir información veraz y confirmada, así como escuchar las indicaciones de los expertos médicos.

De igual forma, la solidaridad implica que debemos ayudar y apoyar a las comunidades que han sido más afectadas por la crisis: recordemos las dificultades que tiene gran parte de nuestra población para el acceso a medicamentos, agua, electricidad y transporte, lo que genera una gran dificultad para poder implementar las recomendaciones necesarias para frenar la extensión de la pandemia.

El ejercicio de una solidaridad responsable nos ayudará a combatir esta pandemia. El liderazgo debe informar, educar y dar el ejemplo y las redes de apoyo deben cohesionarse y extenderse en la promoción y difusión de  las medidas. Nuestro mensaje es de resiliencia y esperanza: de manera organizada e inteligente, podemos superar a la enfermedad.

Este momento debe servirnos para encontrarnos en la ayuda y el trabajo conjunto, y no en el oportunismo y los afanes egoístas. Solo juntos saldremos adelante.

 

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Roberto Patiño Mar 12, 2020 | Actualizado hace 3 semanas
La otra Cota 905, por Roberto Patiño
Parte de la comunidad de la Cota 905, que puede contar cientos de experiencias de participación y resiliencia social. En el fondo, el mural Hombre árbol hecho por los niños y la ONG Incursiones. Foto Gabriel Osorio.

@RobertoPatino

El enfrentamiento entre efectivos de las FAES y miembros de la banda criminal de El Coqui, ocurrido en la autopista Francisco Fajardo el pasado 26 de febrero, muestra una realidad que se vive en las comunidades populares del país, en las que las FAES actúan sin ningún control, poniendo en riesgo a civiles, en acciones que afectan negativamente a las personas y sobre las que el Estado no asume ninguna responsabilidad. Pero, por otro lado, pone de nuevo el foco de la opinión pública sobre la Cota 905, con la figura negativa de El Coqui como representación de toda una comunidad.

Esto último no es gratuito. Forma parte de un discurso oficial para imposibilitar la convivencia. Con exclusión, fragmentación y enfrentamiento promueven un contexto de desconfianza y resentimiento propicio para la dominación.

Por el contrario, nuestra experiencia desde el movimiento Caracas Mi Convive en la Cota 905 es otra, opuesta a la de la estigmatización y la violencia. Desde hace más de 4 años venimos trabajando junto con líderes locales y vecinos en proyectos que muestran una comunidad, la verdadera Cota 905, en la que la organización civil, la solidaridad y el encuentro construyen una nueva convivencia.

La Cota 905 que nosotros vivimos está hecha de historias como las de Janet, madre líder del comedor de Alimenta La Solidaridad en la comunidad, al que pertenecen más de cincuenta niños y sus familias. O de Johana, que encontró en iniciativas como “Sustento”, un lugar de protección y empoderamiento que le ha permitido desarrollarse como una de las principales chefs de este emprendimiento.

La Cota que nosotros conocemos es la de las madres que han padecido los estragos de la OLP y las FAES sin sucumbir ante la violencia, participando en actividades promovidas por la Red de Atención a la Víctima y otros proyectos de nuestro movimiento, para reconstruir sus vidas desde la resiliencia y la superación. Una comunidad que ha recuperado espacios en murales como los del Hombre árbol, hechos por los niños y la organización Incursiones.

La Cota que nosotros conocemos es la que representa verdaderamente al país. No la del territorio tomado por la criminalidad, sino la de la comunidad de personas que superan las adversidades diarias de la crisis y la emergencia humanitaria desde el trabajo duro, la voluntad de superación y el encuentro.

La Cota 905 no es El Coqui, es la de la gente, de sus esfuerzos y logros por una nueva convivencia que debemos visibilizar y reconocer, para que sirva de modelo frente al discurso de violencia que se quiere imponer para la dominación de las comunidades.

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Roberto Patiño es coordinador de Movimiento Mi Convive y miembro de Primero Justicia.

Roberto Patiño Feb 28, 2020 | Actualizado hace 1 mes

@RobertoPatino

Nos encontramos en un momento álgido de la crisis sistémica que embarga al país. Un momento signado por una enorme desigualdad, el agravamiento del colapso de servicios, el recrudecimiento de la crisis hiperinflacionaria y la vulneración de los derechos humanos de los venezolanos de manera masiva y criminal desde el Estado.

Se ha exacerbado la militarización oficial: las milicias se han sumado al contingente del ejército, encargándose de sistemas de control social como los CLAP. Se continúan las acciones de los cuerpos de las FAES, manteniéndose las ejecuciones sumarias, los actos de pillaje y secuestro, el hostigamiento sobre las comunidades. Esto en conjunto con el reforzamiento de las amenazas y la censura sobre los pocos medios y ONG que visibilizan y denuncian los crímenes y atropellos de estos mal llamados cuerpos de seguridad y defensa.

La ausencia del Estado de Derecho y de instituciones independientes, la imposición de este modelo tiránico de violencia y destrucción que estamos padeciendo, se expresa en todos los niveles de la sociedad, cebándose en los sectores más vulnerables: se han producido más de una veintena de femicidios en el país en lo que va de este primer semestre. La inasistencia a los colegios por alumnos y profesionales de la educación ha alcanzado cifras inéditas y se han vulnerado los derechos políticos de los venezolanos con los intentos de golpe sobre la Asamblea Nacional, además del secuestro de los derechos al voto y la protesta.

Desde el movimiento Caracas Mi Convive, estamos conscientes de la terrible situación que estamos viviendo como sociedad, así como de los riesgos y las amenazas reales que representa el actual gobierno para los venezolanos.

Lo vivimos todos los días con el hostigamiento de grupos paramilitares y la persecución a líderes locales y grupos vecinales, así como el abandono y la falta de seguridad a las que se deja a las comunidades.

Frente a esta realidad, continuamos trabajando desde la implementación de acciones e iniciativas convivenciales, basadas en la organización y articulaciones de las personas, vinculando a comunidades y diversos actores sociales. Iniciativas como Alimenta la Solidaridad, Monitor de Víctimas, y la Red de Apoyo a las víctimas, continúan creciendo, frente a las dificultades y limitaciones del contexto adverso que estamos viviendo.

Ante la ausencia del Estado y la escalada dictatorial del grupo en el poder, debemos renovar nuestros esfuerzos y sumar a más sectores a estas iniciativas, con la visión de seguir generando bases sociales para una nueva convivencia, que están surgiendo ante la necesidad de contrarrestar el sistema predatorio, exclusivo y violento que el régimen quiere imponer.

Más que nunca, debemos reiterar los principios de la solidaridad, el encuentro y la vinculación organizada y que deben ser complementarias a las exigencias de cambios de la inmensa mayoría del país. El camino para salir de la crisis y la emergencia en la que nos encontramos no será fácil, pero estamos seguros de que solo será posible atravesarlo desde la convivencia.

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Uno de los aspectos más importantes de la necesidad de cambio que exige el país es el de la construcción de un nuevo pacto de convivencia social. Una nueva convivencia que debe construirse sin exclusiones y favoritismos. El Estado debe velar y defender los derechos de todos y no parcializarse por un grupo o sector.

Este equilibrio fundamental para el bienestar y el desarrollo social no existe en Venezuela. Este contexto de desigualdad, exclusión e injusticia se evidenció grotescamente el pasado 4 de febrero, cuando el régimen celebró de nuevo la intentona golpista de 1992 mientras prohibía la entrada al país de la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esta comisión iba entrevistarse con víctimas de las FAES, presos políticos y sus familiares, pacientes del J.M. de los Ríos, entre otros grupos representativos de las víctimas de las masivas violaciones a los derechos humanos que se producen desde el Estado.

Este hecho expresa claramente la ideología militarista que ha propiciado el modelo autoritario que padecemos.

Se mantiene un discurso oficial que niega, desconoce y desvaloriza los logros alcanzados desde la sociedad civil, sobre todo en los periodos democráticos, exacerbándose las taras del caudillismo y la figura del hombre “fuerte” que hemos venido lastrando a lo largo de nuestra historia. Taras que Hugo Chávez aprovechó, en la implementación de su proyecto de poder, de forma irresponsable y con las terribles consecuencias que ahora padecemos.

En la actualidad, el apoyo de una cúpula militar es uno de los factores principales que sostienen el modelo destructivo encabezado por Nicolás Maduro. De igual forma, la ideología militarista se ha apropiado de áreas tan sensibles como la producción petrolera, la explotación de recurso naturales, el acceso a alimentos o servicios básicos o la seguridad ciudadana, intensificado las crisis en estos ámbitos a niveles inéditos de corrupción y colapso.

En este sentido debe reconocerse que el papel de las Fuerzas Armadas en cualquier sociedad es fundamental para su desarrollo, pero esta participación no puede darse sino en términos horizontales y en articulación con la sociedad civil.

Lo sucedido el martes muestra a qué grado este balance vital ha sido violentado por la dictadura. Pero también expresa la resistencia que se mantiene desde los grupos civiles, a través de redes de apoyo y solidaridad, así como ONGs, que visibilizan realidades y defienden derechos humanos desde la manifestación pacífica, la organización y participación civil. En estos logros, alcanzados superando la violencia y la imposición de la tiranía, se resguardan las semillas de civismo que debemos preservar e impulsar en el camino hacia una nueva Venezuela.

Roberto Patiño

Coordinador de Movimiento Mi Convive

Miembro de Primero Justicia

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Enfrentar la desigualdad en Venezuela, por Roberto Patiño

La crisis generada por el modelo dictatorial de Nicolás Maduro produce un contexto de exclusión social que se expresa en todos los niveles, afectando a amplios sectores de nuestra población. La gran mayoría de los venezolanos tiene un acceso precario a alimentos, educación o servicios básicos, generándose situaciones extremas de desigualdad política, económica y social, que impide el desarrollo de las personas. Esta situación es inducida por el régimen con el objetivo de mantenerse en el poder, explotándola a través de sistemas de control y represión.

De igual forma, desde la dictadura se han generado discursos propagandísticos que buscan ocultar esta realidad, proclamando ficticios resurgimientos económicos como el fenómeno de los llamados bodegones, que se dan en medio de la profundización del estado de precariedad y crisis hiperinflacionaria que estamos padeciendo. Los testimonios de residentes en Petare, por ejemplo, contaban en diciembre como hace tan solo tres años podía haber hasta una veintena de abastos en una comunidad y ahora solo quedaba uno, con los comerciantes forzados a cerrar por la imposibilidad de continuar su negocio.

La realidad es que no podemos hablar de mejorías o resurgimiento económico en un contexto en que el mas del 10% de la población infantil sufre de desnutrición severa, se registran contracciones del consumo de casi un 80 %, se producen diariamente cientos de manifestaciones por el colapso de escuelas, la falta de insumos médicos y la falta de agua, gas o electricidad, así como violaciones masivas de los derechos humanos desde el Estado. Un país no puede estar “mejor” si se producen hechos como los sucedidos en Cagua la semana pasada, en el que mueren 11 niños y jóvenes quemados en medio de un campo de azúcar, mientras cazaban conejos para poder alimentarse. Niños y jóvenes que no pudieron ser atendidos en los centros asistenciales cercanos, en los que no había los insumos mínimos para enfrentar una emergencia.

A nivel mundial, la desigualdad es una de los grandes problemas y constituye un tema prioritario que marcara el desarrollo de las democracias y la generación de nuevas formas de políticas públicas y reformas sociales en los próximos años. Esta reflexión debe también darse entre nosotros en Venezuela. La fragmentación social ha sido un fenómeno recurrente que ha sido explotado de manera irresponsable por Hugo Chávez para su proyecto político y que Nicolás Maduro ha exacerbado a niveles extremos en su afán autoritario. Desde los liderazgos políticos y sociales se debe reconocer esta realidad, tanto para la lucha por superar el actual modelo dictatorial y destructivo, como para iniciar el proceso de construcción de una nueva Venezuela.

En nuestra experiencia en el Movimiento Caracas Mi Convive, reconocemos la importancia vital de generar dinámicas inclusivas, redes de apoyo, y lazos de convivencia entre diversos actores sociales. La vinculación activa y abierta entre las personas, la cohesión alrededor de proyectos comunes y necesidades compartidas, es indispensable para el desarrollo de cualquier iniciativa exitosa que pueda ser sostenible en el tiempo y reproducirse en diferentes contextos.

No solo es prioritario visibilizar la exclusión y desigualdad generadas y explotadas por el modelo madurista, sino también generar estrategias de lucha política y social reconociendo esta realidad, y asumiéndola de manera responsable como una prioridad a abordar y resolver en el logro de un cambio significativo.

@RobertoPatino

El domingo 5 de enero el régimen escaló su ataque en contra de la Asamblea Nacional a través del intento de golpe institucional por partede un grupo de diputados encabezados por Luis Parra.

Ya en la víspera de la jornada, efectivos del SEBIN habían intentado amedrentar a diputados demócratas alojados en el Hotel Paseo de Las Mercedes. En la mañana del domingo se establecieron controles de la Guardia Nacional a los alrededores del palacio legislativo que tuvieron por objetivo dificultar e impedir el acceso de los diputados al recinto.

El presidente de la Asamblea Juan Guaidó, al igual que otros miembros de este cuerpo, fue imposibilitado de entrar al palacio de manera violenta por guardias nacionales. De igual forma, grupos afectos al régimen estaban presentes en el lugar, atacando a civiles y periodistas de medios locales e internacionales.

Mientras esto sucedía, el grupo de diputados golpistas realizó una votación y juramentación de una “nueva” junta directiva de la Asamblea, aprovechando el caos y confusión provocados. A pesar de la censura informativa y el acoso a periodistas, por las redes sociales y medios extranjeros se pudo conocer la realidad de la situación, así como los esfuerzos de los diputados por ingresar al parlamento.

Posteriormente, Guaidó y los 100 diputados demócratas pudieron reunirse en las instalaciones del diario El Nacional, en la que sesionaron realizando una votación abierta en la que se demostró fehacientemente su mayoría. El martes 7 de enero, estos diputados retomaron de nuevo la Asamblea, en la que de nuevo se produjeron hechos violentes desde el oficialismo, que esta vez no pudieron impedir la entrada de los parlamentarios.

Los hechos del domingo y la intención de Parra de adjudicarse ilegalmente la presidencia de la Asamblea, han sido repudiados contundentemente por la inmensa mayoría de los venezolanos y la comunidad internacional. Incluso las cancillerías de los gobiernos cercanos al régimen como de México y Argentina han criticado la intentona y desconocido a Parra.

En estos momentos es muy importante difundir el relato veraz de estos hechos, en contra de la censura oficial, las declaraciones fraudulentas de los diversos voceros de la dictadura, así como la imposición de propaganda oficial en los diversos medios controlados por el Estado. Es necesario denunciar estos hechos como una nueva intentona del régimen, ilegal, burda y grotesca, de apoderarse de la Asamblea, la única institución del Estado independiente y democrática que queda para los venezolanos.

La actuación de Parra y los diputados golpistas, algunos señalados por graves hechos de corrupción ligados al sistema de control social CLAP, también debe ser señalada como parte de la estrategia dictatorial de conformar una “oposición” servil y a la medida, como ya se vio en la infame mesa de negociación de la Casa Amarilla. 

Con igual importancia, desde el liderazgo político y social, debemos articular esfuerzos con la sociedad civil, para defender y preservar los espacios democráticos de la Asamblea Nacional. Esta nueva intentona se da en el marco de una gravísima situación económica y social signada por el repunte hiperinflacionario, en la que es primordial la importancia de la Asamblea en el logro de objetivos tan importantes para el país como la salida del régimen, la realización de elecciones presidenciales y la entrada de ayuda internacional para atender la emergencia humanitaria compleja que estamos padeciendo.

El modelo de Nicolas Maduro y el grupo que encabeza, destruye a Venezuela con su evidente carácter dictatorial, violento y violador de los derechos humanos.  Genera hechos como los del domingo, que solo intensifican la ya crítica situación que vivimos. Como ciudadanos debemos rechazar de forma contundente la imposición de este modelo y cohesionarnos desde todos los ámbitos de la sociedad para superarlo.

Roberto Patiño

Coordinador de Movimiento Mi Convive

Miembro de Primero Justicia

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En Venezuela vivimos una crisis humanitaria compleja, producto de un modelo destructivo y criminal impuesto por la fuerza sobre los ciudadanos. El grupo en el poder ha secuestrado al Estado, utilizando su estructura para someter a las personas, así como generar un contexto de caos, colapso y violaciones masivas a los derechos humanos. Todos los ámbitos de la sociedad, políticos, económicos y sociales, se ven afectados y violentados.

Una de las consecuencias de esto es la orfandad institucional de los venezolanos, que deben enfrentar la emergencia diaria sin el apoyo de entes estatales. Los graves problemas de salud, alimentación, educación seguridad, servicios, por nombrar solo algunos, deben ser encarados por las personas desde sus propios recursos y habilidades. Incluso, bajo la presión y ataque de este Estado opresor y la de los grupos paramilitares y violentos afectos a este.

En contraparte, la sociedad civil ha reaccionado desde las organizaciones y grupos articulados de activismo social, gremios, academias, sector privado y comunidades. Han surgido nuevas organizaciones abocadas a problemas específicos y se han reforzado y ampliado la labor de las ya existentes. También se ha intensificado la presencia de los capítulos nacionales de ONG y organizaciones internacionales.

Provea, Cofavic, Caritas, Unicef, Foro Penal, Observatorio de la Violencia, El Bus TV, Redes Ayuda, Acción Solidaria, Cecodap o Convite son algunas de los cientos de organizaciones que hacen vida en el país, trabajando en áreas tan diversas como la emergencia alimentaria, la defensa de los derechos humanos, el apoyo legal y jurídico, el acceso a la información o medicamentos, así como la promoción de los derechos educativos de niños y jóvenes.

Estas organizaciones también funcionan como vasos comunicantes, que logran articular a diversos actores sociales en la generación de esfuerzos conjuntos que tengan un impacto positivo en la realidad.

 

En este sentido, desde el Movimiento Caracas Mi Convive, nos enorgullece formar parte de esta red de organizaciones y esfuerzos, junto a liderazgos y agrupaciones en las comunidades al igual que a diferentes grupos y aliados de la sociedad civil. Desde la iniciativa de Monitor de Víctimas, en conjunto con el portal Runrunes, por ejemplo, hemos producido un banco de datos que aportó información veraz al informe de la alta comisionada de los derechos humanos en la ONU, Michele Bachelet.

Nuestro esfuerzo de Alimenta la Solidaridad ya funciona en comunidades en 15 estados del país, llegando a más de 13000 niños.

Reconocer, visibilizar y apoyar los esfuerzos de estas organizaciones, así como sumar sus conocimientos y perspectivas, es parte del trabajo que deben hacer los nuevos liderazgos sociales y políticos. Esto permitir nuevas vías y formas para para enfrentar los problemas y emergencias de la actual crisis, vinculando a las personas y generando redes de trabajo y apoyo.

Con igual importancia, deben ser un factor primordial en la arquitectura de una nueva democracia, en la que la sociedad civil organizada debe tener un papel protagónico y significativo, que permitirá superar las taras de asistencialismo, clientelismo y exclusión exacerbadas por el régimen a los actuales niveles de anomia y colapso.

 

Esta gran tragedia que estamos viviendo también debe ser una oportunidad de aprendizaje y valoración sobre las capacidades de la sociedad civil. Esta será el eje articulador a partir del cual pueda surgir una nueva Venezuela, democrática, solidaria y productiva.

Coordinador de Movimiento Mi Convive

Miembro de Primero Justicia

robertopatino.com

El pasado domingo 24 de noviembre nos reunimos más de tres mil personas en los espacios de la Hacienda La Vega en el marco del encuentro “Movidos por la Solidaridad”. Líderes, madres, vecinos, voluntarios y aliados de diversos lugares de Venezuela que participamos en Alimenta a Solidaridad, Sustento, Mi Convive, y nuestras Redes de Líderes y Apoyo. Celebramos los logros de estas iniciativas, que abordan las graves emergencias de alimentos y violencia que estamos padeciendo.

En el contexto de desesperanza y adversidad que azota a nuestro país, ese domingo nosotros ejercimos nuestro derecho a celebrar: por un trabajo organizado y articulado que tiene un impacto positivo en la realidad, por sumar a otros a nuestra causa por una nueva convivencia, por los miles de niños que gracias al trabajo de madres son alimentados diariamente en nuestros comedores, por las víctimas de la violencia que han encontrado apoyo y herramientas para superar la tragedia y convertirse en agentes de cambio desde el esfuerzo y la solidaridad.

 

Sobre todo, celebramos a las personas, a todos los que han asumido un compromiso por sus familias, sus comunidades, y nuestro país, usando sus talentos y una convicción humana e incansable, fundamentada en los valores convivenciales.

 

Vimos los rostros y escuchamos las voces de ese compromiso. De Belkis, la madre de nuestra líder Saraí, que perdió a su hijo por la violencia y se sobrepuso a la oscuridad del dolor participando en los comedores, y para quien ahora todos esos niños son sus hijos. De Johny, de La Grita, que aporta insumos a “Alimenta” a precios solidarios, priorizando la entrega a nuestros centros de abastecimiento. De nuestros aliados internacionales, como los embajadores de Francia y Alemania, que han compartido con nosotros en La Vega, la Cota 905, apoyándonos incondicionalmente.

Todos involucrados en un mismo esfuerzo y una visión compartida de empoderamiento a las comunidades y de dar herramientas a la gente, para que seamos nosotros mismos los protagonistas de nuestra superación y desarrollo. 

 

Durante este encuentro fueron muchos los momentos en los que todos fuimos embargados por la emoción. Al reconocer el esfuerzo de nuestros compañeros, al compartir los logros de las comunidades hermanadas, y, sobre todo, por la construcción conjunta de una esperanza de cambio y transformación reales, palpable y que nos llena de fuerza para continuar, seguir trabajando y seguir creciendo.

 

Tenemos razones para celebrar, porque en medio de estas navidades que se dan en medio de la separación de las familias, la brutal crisis que nos agobia y los desmanes de un régimen autoritario, violento y empobrecedor, reivindicamos nuestro derecho a ser felices. Reivindicamos nuestra voluntad para luchar por nuestro bienestar y el de nuestras hermanas y hermanos. Reivindicamos el gran esfuerzo que entre todos los que conformamos la gran familia alrededor del Movimiento Caracas Mi Convive estamos haciendo para construir a una nueva Venezuela, solidaria, productiva y democrática. 

 

@RobertoPatino

Coordinador de Movimiento Mi Convive

Miembro de Primero Justicia