Roberto Patiño, autor en Runrun

Roberto Patiño

Justicia y solidaridad, por Roberto Patiño*
Acercar a las víctimas a los formularios de la CPI y brindar asesoría para el llenado de las planillas fue un esfuerzo titánico, hecho a contrarreloj y logrado gracias al compromiso con la justicia de muchos venezolanos

 

@RobertoPatino

El pasado viernes 21 de abril, la Corte Penal Internacional divulgó un informe realizado por la Sección para la Participación de las Víctimas y las Reparaciones, en la que queda registrado el deseo de miles de venezolanos de que se sigan avanzando en la investigación de crímenes de lesa humanidad cometidos en el país. Según el documento, el apoyo al proceso fue contundente, como queda demostrado con la recepción de 1875 planillas que contenían las opiniones e inquietudes de las víctimas o sus familiares. Según los especialistas del Tribunal, en el proceso participaron 8900 personas, 630 familias y 2 organizaciones no gubernamentales.

Este informe refuerza una iniciativa judicial del más alto nivel y confirma la denuncia hecha por defensores de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil, líderes y periodistas en Venezuela, quienes han advertido sobre el escaso compromiso del sistema judicial venezolano en avanzar en las investigaciones judiciales en contra de todos los involucrados en estos crímenes, comenzando por los responsables de la violencia directa hasta escalar a los cuadros de mando y decisión política que construyeron un sistema represivo para asesinar, torturar, silenciar y expulsar del país a sus adversarios.

La contundencia de este documento y la importancia de la investigación que lleva adelante el máximo tribunal penal de La Haya, explica el nerviosismo de algunas figuras del régimen que han llegado a pedir el fin de este proceso judicial como condición para avanzar en el diálogo político en México, un sinsentido que no solo evidencia la inquietud en Miraflores, sino que además es una ofensa para las víctimas y sus familiares, presentados como meras fichas de cambio. La justicia y reparación no son conceptos que aparecen en la vocería oficialista, lo que demuestra que el interés de quienes gobiernan está dirigido exclusivamente en la preservación de su poder, sin pensar en la estela de víctimas que su ambición ha dejado por el camino.

A pesar de lo doloroso de este proceso, el documento presentado es otra evidencia de la importancia que tiene el trabajo coordinado y solidario en la sociedad venezolana. El dar a conocer y explicar este proceso, acercar a las víctimas a los formularios de la Corte, brindar asesoría técnica para el llenado de las planillas y la elaboración de los soportes de sus declaraciones, requirió una gran cantidad de horas de trabajo por parte de activistas de derechos humanos, ONG, líderes comunitarios y profesionales, lo que nos confirma que la defensa de nuestros derechos es más efectiva si se trabaja de manera conjunta y coordinada entre todos. Un esfuerzo titánico, hecho a contrarreloj y logrado gracias a que muchos venezolanos que decidieron trabajar juntos por su compromiso con la justicia.

Solo un tejido social fuerte es capaz de acercar la justicia a las víctimas y sus familiares, todo un aprendizaje que nos ratifica la importancia de la solidaridad como un valor capaz de generar los primeros cambios que la mayoría de los venezolanos quieren para su país.

Este ha sido y seguirá siendo nuestro compromiso.

Si quieres revisar el documento (en inglés), entra en el siguiente enlace: https://www.icc-cpi.int/sites/default/files/RelatedRecords/0902ebd180441579.pdf

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El futuro se conjuga en tiempo presente, por Roberto Patiño*
La mejor garantía que tiene una familia para mejorar su calidad de vida está en los liceos, pero muchas de ellas no pueden hacerlo sin el apoyo del Estado y de la sociedad civil organizada
Según la Asociación Civil Con la Escuela, la ausencia del Programa de Alimentación Escolar, PAE, es una de las razones de peso que hay detrás del abandono de las aulas

 

@RobertoPatino

Hace unos días, la Asociación Civil Con la Escuela dio a conocer los resultados de otro estudio llevado adelante por la Red de Observadores Escolares, un proyecto que busca investigar y difundir, de manera rigurosa, la situación de la educación en el país y así contribuir en la búsqueda de soluciones.

A través de encuestas a profundidad realizadas a docentes en 79 planteles educativos en todo el país, la Asociación Civil nos vuelve a mostrar un panorama lamentable, en esta oportunidad desde la perspectiva de los niños, niñas y jóvenes que asisten a los centros educativos. Es así como supimos que una media del 22 % de los alumnos incluidos en la muestra no acuden a los centros escolares por tener que colaborar con el ingreso familiar. Un porcentaje que puede variar dependiendo de la ciudad desde donde se hace la encuesta, pero que está presente en todos los estados investigados.

Las fallas en los servicios públicos, comenzando por el agua, son otras razones para la deserción escolar según la investigación, carencias que además afectan a los planteles educativos y que dificultad aun más el trabajo (y la vida) de los docentes.

Otro dato relevante que surge en la investigación tiene que ver con el Plan de Alimentación Escolar, PAE. Según la A. C. Con la Escuela, la ausencia de este servicio es una de las razones de peso que hay detrás del abandono de las aulas. En el estudio, solo el 32.4 % de los planteles educativos reciben el PAE diariamente, lo que es un indicador de la envergadura del problema, algo de lo que podemos dar testimonio en primera persona pues, como muchos saben, los comedores de Alimenta la Solidaridad nacen como una iniciativa para garantizar la alimentación escolar y así preservar un motivo de peso para que las familias sigan enviando a sus hijos a la escuela.

Como testifica la Asociación Civil Con la Escuela y nuestra experiencia en las comunidades, los programas de alimentación escolar son una política pública que está siendo gradualmente abandonada por el Estado, con consecuencias peligrosas para las próximas generaciones de venezolanos.

A todo este panorama hay que agregarle las condiciones laborales del de nuestros maestros y profesores, un gremio obligado a trabajar en situaciones precarias, atado a un salario por debajo de las condiciones mínimas de supervivencia y cuyos logros gremiales han sido borrados con la aplicación del llamado Instructivo ONAPRE. Solo unas convicciones personales inquebrantables y un compromiso por el futuro, explica que los docentes sigan acudiendo a sus puestos de trabajo, algo que reconocen todas las investigaciones y que hemos visto en las comunidades. Al menos nos queda esta buena noticia dentro de una situación alarmante.

En medio de la crisis humanitaria que atraviesa el país se entiende muy bien las razones por las que nuestros chamos abandonan el liceo. Cuando la necesidad se asoma por la ventana de la casa, todos tienen que arrimar el hombro y ayudar. Sin embargo, enfrentar la crisis abandonando la educación nos genera una factura imposible de pagar paras las próximas generaciones. La mejor garantía que tiene una familia para mejorar su calidad de vida está en los liceos, pero muchas de ellas no pueden hacerlo sin el apoyo del Estado y de la sociedad civil organizada. Un mejor futuro solo se conjuga en tiempo presente, si nos organizamos y trabajamos desde ahora.

Acompañar a los docentes en sus luchas sindicales, trabajar para alcanzar un compromiso nacional por la educación de nuestros jóvenes y seguir luchando para lograr el cambio pacífico y democrático que desean la mayoría de los venezolanos como vía para cambiar el Estado y ponerlo al servicio de la educación pública, deben ser objetivos claros de una acción política y social que trabajo hoy, sin dejar de mirar hacia el futuro.

Este ha sido y seguirá siendo nuestro compromiso.

*Fundador de Alimenta la Solidaridad y Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Roberto Patiño Mar 23, 2023 | Actualizado hace 2 meses
Sin resignación, por Roberto Patiño*
Hay quienes se preguntan si la resignación es la moneda de canje de una ciudadanía abocada a una supervivencia aislada y egoísta. Nuestra experiencia en las comunidades nos señala todo lo contrario

 

@RobertoPatino

En medio de una de las más complejas crisis humanitarias que ha vivido Venezuela en su historia republicana, y a un año de abrirse la puerta a un proceso electoral que puede ser un escenario para la resistencia y el cambio pacífico, algunos se preguntan si estamos llegando a una etapa de desinterés de los ciudadanos por los grandes temas políticos del país. Hay personas que se preguntan si la resignación es la moneda de canje de una ciudadanía abocada a una supervivencia aislada y egoísta.

Nuestra experiencia en las comunidades, junto a nuestros líderes, nos señala todo lo contrario. La gente está en la calle, movilizada, exigiendo soluciones a los responsables de la crisis, luchando por sueldos dignos y mejores condiciones de vida, reclamando al Estado que cumpla con sus compromisos, organizándose en la búsqueda de soluciones concretas a los problemas que los acosan. El venezolano está activo, mostrando que existe la posibilidad de conectar la sed de cambio político y las ganas de votar, con los grandes problemas que nos acosan en nuestro día a día.

En Venezuela hay una vocación política clara, que no se expresa por los mismos medios de hace diez años, que no acude a los foros radicales en redes sociales, que ha renunciado a la confrontación estéril y que no le rinde culto a los líderes caudillistas. Una vocación política madura, consciente de las grandes dificultades que tiene por delante ante la pérdida de las libertades democráticas, una convicción por el cambio que espera a un liderazgo real, que se construya de abajo hacia arriba, que acompañe a los ciudadanos en sus luchas, que le hablen con la verdad propia de adultos que se respetan mutuamente. Que esperan que sus dirigentes políticos conecten con verdadera empatía y menos pose con una realidad compleja, contradictoria y dolorosa para muchos.

A más o menos un año de las próximas elecciones en Venezuela, una fecha que nos convoca para la organización de los ciudadanos, un día señalado para la resistencia pacífica y comprometida de millones de venezolanos, la resignación no es el valor que nos representa. Hay una ciudadanía movilizada, responsable, luchadora, que exige un liderazgo con pulso claro y compromiso real por el cambio que todos queremos.

Este ha de ser nuestro compromiso.

*Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Diez años de Mi Convive, por Roberto Patiño*
Al llegar a los diez años de Mi Convive es imposible resumir su alcance en un puñado de líneas. No hay espacio ni tiempo para hablar en pasado de una idea que es, hoy más que nunca, un verbo que se conjuga en tiempo presente

 

@RobertoPatino

Al llegar al décimo aniversario de la puesta en marcha de la organización social Mi Convive, afrontamos como un reto, que nos llena de orgullo, tratar de describir el alcance de un proyecto que ha llegado a más de quince parroquias en toda Caracas. Una iniciativa de promoción de la actividad comunitaria para la participación ciudadana que ha sobrepasado nuestros mejores deseos con que comenzamos el trabajo hace una década.

Mi Convive nace como un proyecto para la acción social en las comunidades más vulnerables y con altos niveles de violencia. Su objetivo es lograr la participación ciudadana que permita ganar espacios para la convivencia y generar redes de confianza que ayuden y comprometan a los vecinos a explorar líneas de trabajo para hacer frente a sus problemas.

Este empeño por generar confianza entre nosotros, para aprender a ponernos de acuerdo y hacer frente a los problemas, es un proceso de aprendizaje constante que llevamos adelante con proyectos concretos como la recuperación de espacios públicos que desplacen la violencia y transforme estas zonas de las comunidades en un lugar de encuentro; con Vamos Convive buscamos la formación de jóvenes para su inserción laboral dando opciones de vida a la juventud alejándolos de la violencia.

Con la Red Solidaria ayudamos a formar a la nueva generación de líderes que apoyen el trabajo de la comunidad mientras que con Voces Visibles y el Monitor de Víctimas contribuimos a empoderar a las víctimas secundarias de ejecuciones extrajudiciales elevando la voz por el respeto a los derechos humanos y documentando cada caso, para hacer seguimiento y lograr la justicia para sus familiares.

Un esfuerzo que muestra que se puede trabajar con la gente, codo con codo, apoyando los liderazgos naturales de todo color que surgen y se construyen de abajo hacia arriba y que trabajan para organizar a las comunidades en procura de alcanzar mejores condiciones de vida, un esfuerzo que demuestra que la polarización extrema no beneficia a nadie y que hemos logrado trabajar juntos a pesar de las diferencias políticas.

En estos diez años hemos alcanzado quince parroquias en Caracas. Hemos llegado a más de 3000 beneficiarios directos, más de mil personas sensibilizadas en talleres sobre la violencia, se han identificado más de 400 puntos calientes, se han recuperado 25 espacios y se han hecho más de diez informes registrando la violencia criminal, los casos de ajusticiamientos extrajudiciales y también los principales problemas que aquejan a las distintas parroquias.

Como se puede ver, todo un compendio de estadísticas que aún no logran reflejar el verdadero alcance de una idea que se inició hace diez años y que hoy es una contribución para apoyar un valor que hemos identificado en la cultura venezolana: su capacidad para resistir y reinventarse frente a las dificultades.

Si Mi Convive ha crecido más allá de los límites que impone un proyecto atado a un presupuesto es porque hemos coincidido, en nuestros valores y compromiso de trabajo, con una aspiración profunda del venezolano, su compromiso por resistir todos juntos, sin dejar nadie afuera, a la crisis humanitaria compleja.

En la actualidad los especialistas llaman a este compromiso con la vida “resiliencia”. Para nosotros no es una idea nueva. Aunque ahora se le bautice con este nombre, la hemos visto en los jóvenes que se forman en oficios y sus padres, en quienes se incorporan al trabajo para recuperar una cancha deportiva, en la voz de un líder comunitario que ha entendido que los verdaderos liderazgos nacen en el compromiso de trabajo con las comunidades, escapando los límites que a veces imponen las organizaciones políticas y las redes sociales.

Al llegar a los diez años de Mi Convive podemos decir con satisfacción, que es imposible resumir el alcance de la organización en un puñado de líneas. No hay espacio ni tiempo para hablar en pasado de una idea que es, hoy más que nunca, un verbo que se conjuga en tiempo presente y futuro, un proyecto que se ancla en nuestra resiliencia diaria y en nuestra vocación por el cambio pacífico que quiere Venezuela.

*Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Educando en la calle, por Roberto Patiño*
Los maestros, con su presencia en la calle, nos enseñan que es falso que el venezolano esté condenado a dos opciones: o salir del país o aceptar las imposiciones del régimen

 

@RobertoPatino

Leales a su compromiso de vida, los educadores venezolanos están haciendo otro ejercicio de pedagogía social al obligar a recordar al régimen, con su presencia en la calle, que al lado de unos pocos privilegiados existe una mayoría de ciudadanos que sobreviven a la estela de dos megadevaluaciones que sacudieron al país durante el 2022, un gremio que concentra en su voz y en su protesta, el reclamo de millones de venezolanos amarrados a un sueldo que no da garantías de subsistencia.

Los maestros han vuelto a la calle a sabiendas de que el 2023 será un año duro, marcado por un salario miserable de solo 6 dólares mensuales, mayor desempleo, la migración y la crisis humanitaria, si el régimen prosigue en su empeño de colgar sobre las espaldas de los empleados públicos el costo de su incapacidad para controlar el gasto del Estado y la presión alcista del dólar, imponiendo recortes y desconociendo los logros alcanzados en sus luchas sindicales a través de mecanismos como el lamentablemente Instructivo ONAPRE.

“No me quiero ir, yo quiero un sueldo digno pa’ quedarme en mi país” ha sido una de las consignas que más se han repetido durante las jornadas de protestas que han cruzado el país en los últimos días, sumando un estimado de cuatrocientas en casi todos los estados de Venezuela, según el registro hecho por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social hasta el jueves 19 de enero.

Existe un compromiso firme de los docentes, que no se diluye con la entrega de cajas CLAP o esporádicos bonos desembolsados por Miraflores (apenas 29 dólares) y que no cede el terreno ante las amenazas de colectivos pues, como bien lo indica la líder Elsa Castillo, “hace rato que el miedo se cambió de acera, el miedo ya no se encuentra en esta acera de lucha, se encuentra en la acera de los opresores, en la acera de los que violan la ley”.

Nuestros maestros, y junto con ellos otros sectores de la administración pública como el personal sanitario y los trabajadores de las empresas básicas de Guayana, han regresado al cemento y al asfalto para señalar que la crisis en la administración pública es sistémica, amarrada a una política económica errática, donde parecen privilegiarse unos pocos. Un sistema donde se desconocen las cifras reales de la economía, donde se maneja de manera discrecional el presupuesto del Estado y donde se busca sustituir el salario con bonos, discursos ideológicos, reconocimientos vacíos al sacrificio y promesas etéreas que nada tienen que ver con la realidad de millones de ciudadanos.

A estas alturas todos tenemos claro que el mito revolucionario que afirmaba que “Venezuela se arregló”, murió a finales del año pasado como queda claramente demostrado en las manifestaciones de los trabajadores venezolanos, que exigen condiciones de vida dignas a un régimen que les miente.

Frente a un 2023 tan complejo como el que tenemos por delante, todos debemos unirnos, incluyendo los partidos políticos, dejando de lado las divisiones y mezquindades y dirigir los esfuerzos para apoyar las reivindicaciones de los servidores públicos.

Los educadores han dado la cara nuevamente, representándonos a todos nosotros y en su lucha nos han educado como sociedad, demostrado que es falso que el venezolano esté condenado a dos opciones: o salir del país o aceptar las imposiciones del régimen. Hay otro camino posible, la organización social y la resistencia frente al régimen. La lucha pacífica para lograr la Venezuela del cambio que todos queremos.

Este ha sido y seguirá siendo nuestro compromiso.

*Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La necesaria marcha de las mujeres, por Roberto Patiño*
En el complejo y necesario camino que debemos transitar para lograr la plena igualdad de las mujeres, apenas hemos comenzado a dar los primeros pasos

 

@RobertoPatino

En memoria de las valientes hermanas Mirabal, asesinadas por enfrentarse a la dictadura de Leónidas Trujillo en 1960, el 25 de noviembre se convirtió en una fecha reconocida por la Organización de las Naciones Unidas en la lucha contra la violencia de género. Un día donde muchos ciudadanos en el mundo se movilizan exigiendo el fin de los femicidios y toda forma de discriminación en contra de las mujeres. Una realidad que sobrevive, como una tara dolorosa, en las sociedades contemporáneas.

Venezuela no es ajena a este problema.

El trabajo del activismo feminista, la acción comprometida de los organismos multilaterales y el esfuerzo desplegado por periodistas, medios de comunicación, Organizaciones No Gubernamentales y políticos comprometidos con esta causa, nos han puesto en alerta sobre la violencia de género y las formas de discriminación que hay en nuestras sociedades, en un baremo que puede ir desde el más brutal asesinato hasta las formas más elaboradas y discretas de discriminación, acoso sexual e invisibilización del aporte de las mujeres a nuestras sociedades.

En Venezuela pudiéramos estar al final de la cola de los derechos más elementales de las mujeres, a razón de la situación de violencia que hay en el país, la falta de sistema de justicia independiente y la ausencia de un Estado capaz de brindar los más elementales mecanismos para la atención a las víctimas de la violencia de género. La situación pudiera ser mucho más grave de la que viven otras mujeres en la región, entre otras razones porque carecemos de estadísticas oficiales públicas y confiables que den cuenta sobre esta realidad, haciendo aun más opaco el problema y dando un mayor espacio a la impunidad.

En el complejo y necesario camino que debemos transitar para lograr la plena igualdad de las mujeres, apenas hemos comenzado a dar los primeros pasos. Es por eso que, el pasado viernes 25 de noviembre, salimos a la calle convencidos de que la igualdad plena de las mujeres debe ser un compromiso de todos.

En una sociedad que aspira a ser verdaderamente democrática no podemos aceptar la violencia de género y no nos es permitido tolerar que existan ciudadanos de primera y ciudadanas de segunda categoría.

El Estado venezolano debe asumir su parte en la responsabilidad sobre esta situación; debe garantizar la justicia a las víctimas; debe avanzar en la definición del reglamento de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, un instrumento que después de quince años promueve una aplicación difusa y a veces arbitraria de la ley; y debe asumir un compromiso en la formación de los funcionarios públicos para evitar la doble victimización de las mujeres.

Por otra parte, le corresponde garantizar los recursos para que existan sistemas de atención y protección a las víctimas, así como ofrecer estadísticas confiables para poder calcular el complejo panorama que tenemos por delante y garantizar oportunidades para la independencia económica de las venezolanas, entre otras muchas medidas urgentes y de las que se reflejan en el petitorio leído el viernes 25 de noviembre en las calles de Caracas.

En definitiva, el Estado venezolano no puede seguir haciendo justicia a golpe de escándalos en redes sociales, limitar su compromiso anunciando que es una revolución feminista y usando el lenguaje inclusivo como única bandera de un feminismo en el que afirma militar, pero que poco contribuye con acciones concretas. Estas medidas no son suficientes.

En nuestra experiencia de trabajo en las comunidades con el Monitor de Víctimas, en los proyectos de apoyo al empoderamiento de los liderazgos femeninos que se construyen en las comunidades, en nuestro trabajo a las iniciativas de emprendimiento de las jefas de hogar y en los programas de formación a las lideresas, hemos comprobado la importancia que tiene la mujer venezolana en la búsqueda de soluciones compartidas a los problemas reales; hemos sido testigos de una fuerza inagotable que se despliega en servicio a los que más lo necesitan. Y, lo más importante, hemos descubierto que en el alma, el ejemplo y la voz de las venezolanas anida un reservorio inagotable de valores democráticos que son transmitidos a las nuevas generaciones.

Apoyar con hechos reales a la mujer, y levantar la bandera del feminismo, es un modo de luchar por el cambio democrático y pacífico que necesita y quiere nuestro país.

Este ha sido y seguirá siendo nuestro compromiso.

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El venezolano y su orgullo por ser independiente, por Roberto Patiño*
El venezolano tiene una subjetividad independiente, el impulso a la autonomía no se ha inhibido a pesar de las intenciones del Estado, según informe del CIP

 

@RobertoPatino

Hace unos días el Centro de Investigaciones Populares Alejandro Moreno difundió su informe sobre las Dinámicas Comunitarias: “Vivir en Venezuela”. En el documento se plasman seis meses de investigación rigurosa, con un alto nivel profesional, que describe las estrategias de vida y supervivencia de muchos venezolanos.

El Centro de Investigaciones Populares, CIP, realiza estudios sistemáticos desde la socio-antropología del venezolano popular, para describir y entender su vida cotidiana, afectiva, su familia y las estructuras de convivencia colectiva. Una escuela de investigación y formación con más de treinta años de servicio público, un referente necesario para todas las personas y organizaciones que trabajan en Venezuela.

En sus páginas nos encontramos con información valiosa sobre los principales problemas de la gente, el modo en que se organiza para tratar de hacer frente a la crisis, las experiencias con las bandas delictivas, el tráfico de personas y los abusos de los cuerpos de seguridad. Un compendio de experiencias vitales expresadas desde la voz de sus propios protagonistas; una investigación que nos muestra, entre otras muchas facetas de la vida del venezolano, cómo se vive en una familia desgarrada por la migración o la capacidad que tienen las comunidades organizadas para resistir ante los intentos del régimen de imponer una forma de “organización comunal” ajena a las propias comunidades que se anclan en el verdadero poder de lo popular.

Resulta revelador encontrar en el informe algo que veníamos percibiendo en nuestro trabajo, a saber, el rechazo que existe en el pueblo a depender de los del régimen (cajas CLAP o cilindros de gas). Aunque muchos reciben estas cajas, movidos por la necesidad, la mayoría (el 89 % de los entrevistados) preferiría tener sus propias opciones basadas en una verdadera autonomía económica. La gente sabe que estas “políticas sociales” tienen un claro objetivo de control sobre las comunidades, una estrategia ajena a la vocación que anida en nuestro pueblo por ser autónomos e independientes del poder, en las propias palabras del estudio: “aunque el régimen ha diseñado políticas para contribuir una subjetividad dependiente, el impulso a la autonomía no se ha inhibido a pesar de las intenciones del Estado”.

Lo hemos visto  en nuestra experiencia de trabajo en los comedores de Alimenta la Solidaridad, en los esfuerzos por la recuperación de los espacios deportivos, en el apoyo a las formas de organización popular e impulso de los liderazgos que existen en las comunidades: los venezolanos somos gente sanamente orgullosa, que quiere  ser independiente y controlar su propio destino, deseamos mejores condiciones de vida logradas con nuestro propio esfuerzo, no queremos nada regalado y desconfiamos de quienes así lo ofrecen.

Los intentos del régimen por adocenar a una sociedad e imponer un liderazgo a cambio de los beneficios de las llamadas “Misiones” no encuentran el eco necesario en las personas, no suman voluntades, no convoca a la gente. Los líderes designados por estructuras verticales están condenados a marchitarse. Esto es una realidad que hemos visto con nuestros propios ojos y que queda refrendado en el trabajo del Centro de Investigaciones Populares.

En un tiempo tan complejo como el que vive Venezuela, estos estudios son necesarios para quienes trabajamos con la gente, quienes hemos decidido apoyar a los verdaderos liderazgos populares que nacen y crecen arraigados en las propias comunidades, de abajo hacia arriba, luchando por resistir a los chantajes del poder y trabajando por la Venezuela del cambio que todos queremos.

Agradecemos los esfuerzos del Centro de Investigaciones Populares por darle forma, y profundidad conceptual a lo que hemos constatado en nuestra propia experiencia, su investigación nos ayuda en nuestro trabajo y reafirma el compromiso de lucha y servicio por el país que todos queremos.

Para más información sobre, haz clic en este enlace: CIP.

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Solidaridad en Las Tejerías, por Roberto Patiño*
Cuando pasen los días de la urgencia y a la estela del dolor que nos dejará la muerte y desaparición de muchos compatriotas, habrá que seguir trabajando por los amigos de Las Tejerías

 

@RobertoPatino

Han pasado un puñado de días desde que los venezolanos contuvimos la respiración y pasamos la noche en vela mientras leíamos los mensajes de los vecinos de Las Tejerías. Fue una noche larga y un amanecer triste, como el que no habíamos vivido desde hace mucho tiempo. Y desde entonces nuestras oraciones y esfuerzos se han dirigido a esa comunidad del estado Aragua, que había alertado días previos a las autoridades sobre el riesgo.

En medio del dolor que causa una tragedia que alcanza a tantos venezolanos, resulta esperanzador conocer de primera mano el compromiso de los miles de voluntarios que se están movilizando para ayudar a las víctimas, como es el caso de Ángel, quien recientemente estuvo en el sector El Beisbol, Las Tejerías, haciendo la primera entrega de alimentos para cien familias de la comunidad. Un aporte levantado con el esfuerzo de los amigos de Aragua que están vinculados con los 35 comedores de Alimenta la Solidaridad que hay en la entidad. Y gracias al apoyo de todos los que trabajan en todo el país con los comedores de Alimenta.

Ángel conoce bien la importancia que tiene la solidaridad en medio de emergencias humanitarias complejas como estas.

Lo vivió de primera mano en el 2018 con los eventos de El Limón. Entonces participó en la cadena de voluntarios que trabajó para ayudar a los vecinos de esa población aragüeña; un aprendizaje duro, que ha tenido que recordar en estos días ante un suceso de proporciones mucho mayores, nos advierte.

El envío de productos de primera necesidad, cinco días después de la tragedia, es solo un primer paso coordinado, planificado y desplegado con el esfuerzo de distintos sectores y sobre todo gracias al compromiso de los propios vecinos de Las Tejerías que, a pesar de desgracia de agua y lodo, han logrado permanecer organizados para hacer frente al desastre.

Ángel nos explica la importancia que tiene el poder popular en estas contingencias. Los propios vecinos, con un fuerte compromiso de servicio público, son los que conocen de primera mano las necesidades de los damnificados; son los que pueden organizar sobre el terreno los centros de acopio y atención a las familias; son quienes manejan de primera mano la información de lo que se necesita y tienen la capacidad de desplegarse para atender rápidamente las urgencias de las víctimas. En definitiva, nos recuerda Ángel, la “organización comunitaria es la mejor garantía para que la ayuda llegue a la gente”.

La solidaridad es un valor que aparece con fuerza y se reafirma en sucesos como el de Las Tejerías. Pero esta vocación por la solidaridad, que tanto nos caracteriza como pueblo, alcanza su verdadera fuerza cuando se pone en práctica con criterios técnicos apropiados, dirigiendo de manera coordinada el esfuerzo y aprovechando la experiencia y aprendizajes que se han consolidado en las comunidades. El venezolano es gente buena y somos muchos mejores cuando trabajamos juntos.

Pero de ninguna manera esto esconde la terrible realidad de un país donde la gestión de riesgos no se asume en forma preventiva, donde las autoridades no escuchan a las comunidades. Donde no existen protocolos de acción que permitan salvaguardar vidas.

Cuando pasen los primeros días de la urgencia y a la estela del dolor que nos dejará la muerte y desaparición de muchos compatriotas, habrá que seguir trabajando por los amigos de Las Tejerías. El esfuerzo deberá ser constante para vencer el olvido que impone el paso del tiempo. La reconstrucción de la comunidad nos compromete a todos, y nuestro esfuerzo será el mejor tributo para todas las víctimas y sus familiares.

Este es nuestro compromiso.

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es