Roberto Patiño, autor en Runrun

Roberto Patiño

Vacunas para todos ya, por Roberto Patiño

@RobertoPatino

Es posible que el mundo no estuviera preparado para hacer frente a la pandemia de la COVID-19, generada por el virus SARS-CoV-19. Siglos enteros venciendo enfermedades y mejorando la esperanza de vida, nos hizo creer que no había nada que no estuviera al alcance de la ciencia, hasta que esta enfermedad irrumpió con fuerza. Amanecimos de pronto sorprendidos y asustados, viendo lo frágiles que podemos ser como especie.

En Venezuela el virus tardó en llegar, en buena medida por la condición de aislamiento a la que nos ha llevado el régimen. Hoy la situación ha cambiado y, aunque el oficialismo responsabiliza a la “cepa brasileña” de la nueva ola de contagios, no se puede descartar que estemos viviendo la verdadera primera ola de la COVID-19.

Al natural temor que vivimos los venezolanos, se le suma una sensación de irrealidad cuando se escuchan las cifras oficiales que día a día anuncia el régimen. Unos datos que no tienen nada que ver con la información sobre el personal sanitario caído en la lucha contra la pandemia y con el doloroso conteo de víctimas que llevan muchas familias. El régimen nos miente, y esto tiene consecuencias muy graves para el pueblo venezolano. Necesitamos un cambio inmediato en el modo en que se está haciendo frente a la pandemia.

El régimen debe exponer las cifras reales sobre el número de contagios y fallecidos; haciendo pública la metodología de medición de estas cifras y explicando, de manera transparente, las limitaciones en su diagnóstico de la realidad. Es necesario que aumenten los exámenes de PCR y se descentralice el proceso de diagnóstico. Necesitamos con urgencia información confiable para saber la real envergadura del reto que tenemos por delante.

Quienes detentan el poder del Estado están obligados a comprometerse con el mecanismo de importación de vacunas a través del sistema COVAX, dejando de poner obstáculos y renunciando a su pretensión de usar la ayuda humanitaria como parte de una estrategia para lograr el reconocimiento internacional de Maduro.

El plan de vacunación, hasta ahora refractario al escrutinio público, debe incorporar las propuestas de las academias (de Medicina y Ciencias) para desplegarse por el país con criterios científicos y especializados. Con un cronograma ordenado, atendiendo a las poblaciones priorizadas.

La atención de la pandemia tiene que contar con fundamentos científicos, renunciando al uso de la enfermedad con fines proselitistas.

Es evidente que las visitas casa por casa de militantes políticos que despliega el régimen, las encuestas on-line del “sistema patria” y las supuestas “gotas milagrosas” no responden a razones científicas; lo que, aunado a una falta de orientación e información en las comunidades, ha agravado la pandemia en el país.

El sistema de salud, colapsado y en la ruina mucho antes de la pandemia, no es una red de apoyo para los venezolanos. Y si la tragedia no ha sido mucho más devastadora es porque existe en el país una fuerte de red de solidaridad en las comunidades y un personal sanitario que se ha inmolado en la lucha contra la covid-19.

En las comunidades donde hace vida Alimenta la Solidaridad (AS), hemos sido testigos del compromiso de nuestros líderes, amigos y vecinos; hombres y mujeres que, a pesar de la crisis, han desplegado estrategias de apoyo a los enfermos de covid-19 y sus familiares. Un esfuerzo solo comparable con la voluntad de servicio del personal de salud.

No cabe en estas líneas todo el agradecimiento que debemos dar a estos profesionales. Nos consta su dedicación y coraje frente a la pandemia, un compromiso que pudimos acompañar desde AS con nuestro emprendimiento Sustento, cuando participamos, a finales del año pasado, en la Red de Apoyo a los Trabajadores de la Salud; acompañamiento que esperamos poder reanudar este 2021. Es urgente que a ellos se les dé todo el apoyo y reconocimiento que se merecen, proveyéndolos de los equipos necesarios y recompensándolos por su trabajo.

Todavía estamos a tiempo de evitar que la tragedia sea aun mayor, pero para eso necesitamos el apoyo y solidaridad de todas las organizaciones civiles, profesionales, gremios y especialistas que hay en Venezuela. Requerimos de la ayuda internacional que pueda llegar a nuestro país y, sobre todo, necesitamos que el régimen abandone la politización de la salud y se aboque a hacer verdaderas políticas sanitarias.

¡Vacunas para todos ya!

* Director de Alimenta La Solidaridad y Caracas Mi Convive

robertopatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Roberto Patiño Mar 25, 2021 | Actualizado hace 3 semanas
Que ellas hablen, por Roberto Patiño

Noelvis, líder comunitaria de Alimenta La Solidaridad en La Vega. Foto gentileza de Roberto Patiño. (Interv. por N. Silva / Runrunes).

@RobertoPatino

Durante la celebración del Mes de la Mujer, hemos hablado en los últimos artículos sobre la experiencia de Alimenta la Solidaridad (AS) y Caracas Mi Convive (CMC) en el rol de liderazgo de las mujeres a través del Programa de Liderazgo Femenino. Queremos que sean ellas mismas quienes compartan ese universo de vivencias que las llevó de su casa a la comunidad, un tránsito marcado por el autodescubrimiento personal y la vocación de servicio.

Milagros, 34 años, líder de Nuevo Horizonte

Conoció el trabajo de Caracas mi Convive acompañada de su pareja, hace cuatro años, y allí se puso en contacto con el primer comedor de Alimenta la Solidaridad en la comunidad. La experiencia, nos cuenta, fue natural… ¿cómo no interesarse en un sistema de apoyo a los niños en medio de una la tragedia económica que vivía el país? Pero lo que descubrió en el comedor fue mucho más allá que la atención de los niños. Se encontró de frente con la solidaridad en medio de la crisis, el verdadero hilo que mantenía unida a su comunidad.

Noelvis, 36 años, líder de La Vega

Para Noelvis la oportunidad llegó de la voz de una madre y vecina que la invitó a uno de los comedores de AS. Allí descubrió que el trabajo era mucho más que la alimentación infantil; había todo un programa de formación a los padres, un lugar para aprender y compartir experiencias, otras historias que ayudó a los vecinos a unirse mucho más frente a las dificultades… “¿cómo no enamorarse de esta experiencia?”, se pregunta cuando recuerda sus primeros pasos como líder en su comunidad.

Milagros y Noelvis se reconocen a sí mismas como líderes y lo hacen sin falsas modestias; en ambas hay un elemento en común que vale la pena resaltar: entendieron su importancia después de haber tenido la oportunidad de trabajar con otros en la solución de sus problemas y, sobre todo, después de participar en el Programa de Liderazgo Femenino.

Milagros nos cuenta que en principio le costaba hablar en público, una timidez que encubría con formas ásperas al momento de tratar con otras personas, reconoce con cierto pudor. Fue en el Programa de formación de Liderazgo Femenino donde aprendió a manejar esa agresividad, donde comprendió la importancia de aprender y entender de los problemas con todos sus matices y complejidades; donde conoció y utilizó las herramientas dentro de una formación constante con otras compañeras que, con el paso del tiempo, se convirtieron en verdaderas “hermanas de vida”.

Noelvis nos cuenta que el programa de formación le dio herramientas para abordar de manera más asertiva los problemas cotidianos en su comunidad; le ofreció una seguridad que no conocía, una “inteligencia emocional” que ha sabido reconocer y desplegar en el trabajo con sus vecinos. Ha sido un espacio, nos dice, de crecimiento personal donde se ha encontrado con oportunidades para aprender a perdonar para seguir adelante, un perdón que le ayuda agradecer lo que se tiene y aprovechar todas las oportunidades que recibe.

¿Existe un liderazgo propiamente femenino? No hay coincidencias en sus respuestas. Para una de ellas es indistinto, tanto hombres como mujeres se apoyan en la búsqueda de soluciones a los problemas; para la otra, el liderazgo, cuando lo ejerce la mujer, se enfoca más en la formación y en el compartir de los saberes.

Pero más allá de la diversidad en sus opiniones, hay un rasgo común en ellas, una nueva conciencia que se ha despertado tras la oportunidad que recibieron para desplegar sus capacidades. Ambas aspiran a seguir luchando, trabajando, quieren tomar estas oportunidades y aprovecharlas.

Noelvis dice, con firmeza, que desea seguir abriendo espacios en su comunidad para que todas ellas sean escuchadas. Milagros reconoce que ahora quiere formarse más en “política”, una vocación que ha nacido en su pecho cuando entendió la importancia que tiene el liderazgo en sus comunidades.

El cambio que Venezuela necesita está aquí, en estas nuevas generaciones de líderes que solo necesitan la oportunidad para desplegar toda la confianza en sus capacidades e iniciar el camino del autoconocimiento que las ha llevado a trabajar por los demás, convencidas en la importancia de los valores de la solidaridad, el emprendimiento y la democracia.

A todas ellas, nuestro agradecimiento.

*Director de Alimenta La Solidaridad y Caracas Mi Convive

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Liderazgo femenino, por Roberto Patiño*

@RobertoPatino

Hablar de la mujer, en el marco del día internacional que reconoce las luchas por sus plenos derechos es, en el caso de Venezuela, una obligación y un compromiso complejo, por la envergadura de su aporte a nuestra sociedad.

A lo largo de todos estos años hemos podido comprobar, cuando estamos en la calle con nuestros líderes, que hay un rasgo esencialmente “femenino” cuando el liderazgo lo ejercen las mujeres. A saber, una aguda percepción de la necesidad de que los proyectos de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive alcancen un nivel de eficiencia y autonomía que les permita ser autosustentables en el tiempo.

Aunque conocemos y sobre todo reconocemos la labor de todos nuestros líderes, sean mujeres u hombres, es evidente que, en los proyectos a cargo de nuestras líderes, su enfoque de trabajo apunta con mucho más énfasis a la necesidad de lograr que el cambio en las condiciones de vida sea siempre sustentable. Una aspiración que tiene en el largo plazo el horizonte de trabajo, una mirada, una vocación y un compromiso de activistas que piensan como ciudadanas y como madres; es decir, que se preocupan de las nuevas generaciones.

Nuestras mujeres, cuando asumen su natural disposición a ser líderes, comprenden mejor que muchos de nosotros la importancia de pensar el futuro como un compromiso y una obligación con las nuevas generaciones.

Es por eso que desde Alimenta la Solidaridad venimos trabajando desde hace tres años con las líderes de las comunidades a través del Programa de Liderazgo Femenino, una iniciativa que busca generar espacios de formación, articulación y desarrollo del activismo comunitario. A través de esta apuesta, se persigue promover la igualdad de género y la formación en capacidades técnicas. Al tiempo que se construyen espacios para la reflexión, visibilización y problematización de las estructuras y prácticas de poder que mantienen y perpetúan la desigualdad social.

Gracias a este proyecto, en el que han participado más de 200 nuevas líderes, el trabajo en las comunidades ha tenido un nuevo impulso. Gracias a su aporte, nos permite llegar a nuevos espacios de trabajo y nos ha reencontrado con una fuerza vital que se ancla en profundas convicciones sobre el valor de la libertad e independencia frente a las imposiciones de la dictadura.

El régimen, tan proclive a usar estas fechas para el proselitismo político partidista, debe asumir su responsabilidad en la lucha contra los feminicidios, la violencia doméstica y las prácticas machistas que existen en el país; y que son fuentes de desigualdades económicas entre hombres y mujeres. Una agenda de trabajo compleja que requiere del apoyo de las ONG que están en el terreno, conociendo de primera mano la realidad.

Estamos en el mes de la mujer y en Venezuela esta fecha tiene que trascender las consignas para convertirse en un llamado a apoyar las iniciativas de trabajo, formación y articulación en redes. Para que los buenos deseos se transformen en mejores realidades.

Nuestras mujeres, nuestras madres, son una fuerza de cambio imprescindible para una nueva sociedad caracterizada por los valores de la solidaridad, el emprendimiento y las libertades civiles. En ellas se concentra buena parte de la fuerza que necesitamos para reconstruir nuestro país. En definitiva, en ellas atamos nuestra esperanza por un cambio que está por nacer en Venezuela.

A todas ellas, extendemos nuestro agradecimiento con el compromiso de seguir trabajando juntos en el propósito de construir una mejor sociedad, un país de oportunidades para nuestras familias.

* Director de Alimenta La Solidaridad y Caracas Mi Convive

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Encuentros productivos con las comunidades, por Roberto Patiño*

@RobertoPatino

Desde que estamos en la calle con Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive, las primeras semanas de todos los años dedicamos los primeros encuentros con nuestros líderes y vecinos para evaluar nuestro trabajo, escuchar a la gente y planificar las acciones para los próximos meses.

Este 2021 no fue distinto. En estas semanas estuvimos presentes en 27 encuentros en comunidades de Caracas con los líderes locales, vecinos y madres de los comedores, para planificar el trabajo en las áreas que los propios vecinos han identificado como prioritarias; estas abarcan un amplio espectro que va desde la autogestión de recursos, la nutrición, el trabajo con niños y jóvenes, educación para adultos, recuperación de espacios deportivos, la promoción de actividades culturales y la defensa a las víctimas de la violencia.

Encuentros productivos con las comunidades, por Roberto Patiño
Encuentro con la comunidad de Coco Frío. Foto @robertopatino

Nuestro equipo y las comunidades analizamos las propuestas levantadas por los vecinos y desarrollamos juntos la agenda para los próximos meses; un cronograma de trabajo que tiene como base la capacidad de nuestros líderes para sacar adelante estas iniciativas, construyendo redes que garanticen la continuidad de los proyectos.

Tras revisar las propuestas para este 2021 pudimos confirmar que, aunque el trabajo en los comedores de Alimenta la Solidaridad sigue siendo uno de los programas más importantes para los vecinos. Su  interés se enfoca a que estos espacios sigan evolucionando hasta poder ser autosustentables, integrados dentro de una red de trabajo más amplia y profunda con la comunidad y con la sociedad civil, a fin de que su objetivo trascienda el apoyo a la nutrición, para convertirse en lugares para la formación y viveros para el ejercicio de liderazgos democráticos.

El entorno de los comedores de Alimenta la Solidaridad, que les pertenecen a las comunidades, va a consolidarse como lugar de encuentro, de manera que se abren espacios para el ejercicio democrático y plataforma para apoyar las iniciativas populares para la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.

Resalta de estas jornadas que definen las propuestas para este 2021, el interés que hay en dar continuidad a los programas de formación a jóvenes en oficios alternativos, proyectos muy apreciados por los vecinos, a fin de dar opciones a las nuevas generaciones que quieren ejercer sus vocaciones con libertad, apuntalando sus valores como ciudadanos independientes en el futuro.

Estas propuestas nos confirman que los sectores populares han dejado de ser, desde hace mucho tiempo, actores pasivos ante la dura realidad que vive el país.

Hay un interés muy bien definido en nuestros líderes y vecinos; una aspiración que puede reconocerse cuando se está junto a ellos trabajando, un deseo de cambiar su entorno, mejorar su calidad de vida a través del despliegue de sus propias capacidades organizativas y productivas, de manera autónoma y, al mismo tiempo, coordinada en redes.

Esta es su mayor fortaleza y representa un gran reto para quienes, desde esta nueva “sociedad civil” en reconstrucción, estamos empeñados en el esfuerzo de lograr un país comprometido con los valores de la solidaridad, el trabajo y la democracia. Toda una agenda de trabajo llena de compromisos y retos para este 2021.

Haremos todo lo posible para estar a la altura frente a este desafío.

* Director de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive

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Coordenadas necesarias, por Roberto Patiño

En medio del silencio oficial y del secuestro ideológico de la información, el trabajo de las ONG es vital para comprender la marcha de los asuntos públicos. Foto Honey Yanibel en Unplash. Intervenida por N. Silva / Runrunes.

@RobertoPatino

El régimen miente y lo hace sin pudor ante las cámaras de televisión, frente a la Constitución y delante de todo un pueblo, que parece acostumbrado a no sorprenderse con cada nueva falsedad que emite la pantalla del canal del Estado.

Nos miente con sus anuncios, sus promesas, su simplista análisis de la política y de la historia. Y nos miente, además, cuando oculta, con fines políticos, las cifras oficiales en temas de vital importancia como lo son la violación de derechos humanos, el alcance real de la pandemia y la envergadura de la crisis humanitaria que sufre Venezuela.

El empeño del régimen de ocultar los datos con fines ideológicos ha sido uno de los rasgos que lo ha caracterizado en las últimas décadas. Hay una clara vocación, en todos los gobiernos autoritarios, y en este en particular, de ocultar, deformar o “maquillar” las cifras oficiales cuando estas son contrarias a la propaganda oficial.

Los datos, cuando son confiables y abiertos a los ciudadanos, son siempre un poderoso desmentido del régimen y esto es lo que buscan evitar.

En medio del silencio oficial y del secuestro ideológico de la información, el trabajo de las ONG es vital para comprender la marcha de los asuntos públicos. Son fuente de información confiable sobre temas vitales como DD. HH., la situación de la pandemia, la crisis de los servicios, la calidad de vida de los venezolanos y la marcha de la economía.

Las ONG, las academias, universidades y medios independientes son las únicas instituciones que todavía pueden ofrecer esa información de forma sistemática y confiable; y su trabajo es fundamental para trazar las coordenadas necesarias para desplegar la ayuda humanitaria que requiere buena parte del pueblo venezolano; para registrar y denunciar abiertamente la violación de derechos humanos, y para definir las líneas de trabajo para la reconstrucción del país.

Esta es otra de las razones por las que el régimen persigue a las ONG. No acepta que sean fuente de información independiente que muestran a venezolanos y extranjeros la verdad de lo que aquí ocurre.

Se nos acusa de ser organizaciones al servicio de una parcialidad política y de estar en la nómina de intereses extranjeros, una acusación temeraria e injusta, pero suficiente para justificar la persecución a la que están expuestas todas las ONG en el país. Así lo dijo claramente Nicolás Maduro al señalar que estas, al recibir financiamiento internacional, no deberían sustentar los informes de los relatores internacionales de la ONU.

Por eso es necesario que las ONG sigamos firmes en nuestro trabajo de manera coordinada; entendiendo que juntas, cada una en su campo de especialización, y con el apoyo de los medios de comunicación independientes y de las academias, somos las únicas capaces de mostrar, con suficiente transparencia metodológica, la verdadera profundidad de la crisis humanitaria.

Somos los que podemos mantener un registro de la violencia del Estado y de la violación de derechos humanos. Y somos las que podemos señalar el verdadero tamaño de la crisis social y política que enfrentamos.

Este es el compromiso que tenemos desde Alimenta la Solidaridad y Mi Convive. Seguir apoyando el trabajo organizado en las comunidades al tiempo que sistematizamos la información sobre la verdad de lo que pasa en nuestro país en asuntos de alimentación y violencia.

En este sentido, es de suma importancia que la señora Alena Douhan, relatora especial de la ONU, se reúna con las ONG y se informe, de primera mano, de lo que ocurre en Venezuela. Obtendrá no solo datos confiables, sino también testimonios de testigos y víctimas de las distintas violaciones a sus derechos, así como de la cruel calidad de vida con la que lidian las comunidades venezolanas.

Roberto Patiño / Director de Caracas Mi Convive y Alimenta La Solidaridad

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Los valores democráticos viven en las comunidades, por Roberto Patiño

Todas las ONG humanitarias se encuentran bajo la vigilancia del gobierno. Nosotros mismos, desde Alimenta la Solidaridad y Mi Convive, lo vivimos a finales del año pasado. Foto Mi Convive.

@RobertoPatino

A un poco más de medio siglo del 23 de enero de 1958, volvemos a estar frente a una realidad que creíamos superada en la historia de Venezuela: la imposición de un sistema de gobierno contrario a los valores de la democracia y violador de los derechos humanos.

Los venezolanos hemos sufrido una especie de retorno al pasado, pero con una característica distinta a la que tuvieron que enfrentar nuestros abuelos; hablamos por supuesto de una de las crisis humanitarias más graves que ha vivido Venezuela en su historia.

Es así como los habitantes de este país están sometidos a una doble presión: por un lado la erosión de las libertades civiles y al mismo tiempo una crisis económica y de servicios públicos de proporciones trágicas.

Para muchas familias la sobrevivencia se ha convertido en un combate cuerpo a cuerpo frente a la crisis económica; al tiempo que las iniciativas ciudadanas y las formas de organización social en las comunidades, herramientas necesarias para salir de la pobreza, están sometidas al escrutinio y persecución de un Estado que aspira a controlar todos los espacios de la vida ciudadana.

El venezolano es un sobreviviente de una crisis humanitaria y, a un mismo tiempo, un luchador por la democracia, aun cuando no milite en ninguna organización política.

El hecho de salir a la calle a tratar de reconstruir el tejido social en las comunidades, su empeño de enfrentar con consenso y solidaridad los grandes problemas en su entorno, y su disposición a trabajar por una mejor calidad de vida de su familia y sus vecinos, es un reservorio inédito de los valores democráticos que se niegan a abandonar a los venezolanos.

Desde Alimenta la Solidaridad y Mi Convive hemos decidido apoyar y acompañar el trabajo en las comunidades, convencidos como estamos de que en ellas se concentra buena parte de los valores más importantes de la Venezuela que todos queremos.

No somos los únicos en este esfuerzo. El venezolano es un pueblo consciente y solidario, como queda evidenciado con todo un universo de ONG que hacen vida en el país. Profesionales inmersos en valores democráticos, hombres y mujeres preocupados y dedicados en hacer frente a la crisis humanitaria a la que está sometido el pueblo. A ellos, también, nuestra solidaridad y compromiso de trabajar juntos por el futuro de Venezuela.

Todas estas organizaciones se encuentran bajo la presión y vigilancia del gobierno. Nosotros mismos, desde Alimenta la Solidaridad y Mi Convive, lo vivimos a finales del año pasado. Pero gracias a la solidaridad de venezolanos dentro y fuera del país, así como de ONG aliadas, representantes diplomáticos, entre otros, pudimos salir adelante y continuar con nuestras operaciones, lo cual nos impulsa a seguir trabajando pese a los obstáculos que se nos presenten.

Seguiremos con nuestro esfuerzo, todos juntos, apoyando a las comunidades, aprendiendo de ellas, esforzándonos por estar a la altura del compromiso que hay en el pueblo venezolano; valores que son el último reservorio de los principios democráticos que hay en el país y que recordamos tras 65 años de aquel 23 de enero.

Roberto Patiño / Director de Caracas Mi Convive y Alimenta La Solidaridad

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Extremar las estructuras solidarias, por Roberto Patiño*

@RobertoPatino

Venezuela es en estos momentos el foco de organizaciones internacionales dedicadas principalmente a los temas de salud y alimentación. La crisis humanitaria compleja que vive nuestro país se ha recrudecido a causa de la pandemia y la deriva dictatorial que ha asumido el régimen encabezado por Nicolas Maduro. Las perspectivas para el fin de año señalan la profundización del hambre, el empobrecimiento y el colapso sistémico de servicios básicos e instituciones.

Debemos sumar a esto la insistencia del régimen en realizar unas elecciones parlamentarias sin mínimas condiciones de participación, que son utilizadas por el poder para proyectar una falsa pátina democrática.

La propaganda oficial desconoce la gravedad de la situación que vivimos. De igual forma, desde el régimen se instrumentalizan las cuarentenas para crear una falsa sensación de seguridad; así como se manipulan los números de contagio para validar malas políticas de salud y el colapso de los sistemas públicos.

La realidad que los venezolanos vivimos diariamente, y que no puede ocultarse bajo la manipulación oficial, es la profundización de las ya graves emergencias de la crisis. El reporte global del Programa de Alimentos de la ONU de este año señala que Venezuela ocupa el cuarto lugar en las crisis alimentarias más graves del planeta.

La diáspora venezolana, que se ha reactivado a pesar de las restricciones derivadas de la pandemia, podría llegar el próximo año a los 7 millones de venezolanos, casi un tercio de nuestra población; y que en su gran mayoría asemejan a desplazados de una guerra que deben cruzar las fronteras en condiciones de enorme riesgo y peligro.

Desde el movimiento Caracas Mi Convive, estamos conscientes de la grave situación que estamos viviendo. Es necesario extremar las estructuras solidarias de emprendimientos sociales, redes de apoyo e iniciativas mancomunadas de la sociedad civil. De esta forma podemos generar respuestas a la emergencia radical que ha impuesto el régimen para mantenerse en el poder.

En nuestro caso, programas como Alimenta la Solidaridad se han multiplicado en diversos estados del país, ampliando su rango de acción a poblaciones vulnerables como las de la tercera edad; así mismo, en comunidades de Maracay afectadas por el desbordamiento del río El Limón en semanas recientes. Allí se han abierto nuevos comedores.

En este sentido, estamos desarrollando campañas de gran importancia como Dar + Dar, en las que madres y líderes que componen nuestras iniciativas muestran los testimonios de sus logros en los comedores y llaman a las personas a participar y contribuir para emprendimientos que, como Alimenta, abordan las emergencias de la crisis.

Poblaciones vulnerables como la infantil y la tercera edad, comunidades en riesgo que padecen con más fuerza los rigores de la crisis, son los eslabones más débiles de la sociedad civil que necesitan de la vinculación activa del resto de los actores sociales para poder superar esta situación.

Ahora, frente al recrudecimiento del modelo destructivo y dictatorial, de la crisis que este genera y aprovecha, resulta vital el encuentro del país alrededor de iniciativas convivenciales y organizadas. Para una inmensa mayoría de los venezolanos representan la única opción para enfrentar el caos y el colapso.

*Coordinador de Movimiento Mi Convive y Alimenta La Solidaridad / Miembro de Primero Justicia.

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El impacto de la migración, por Roberto Patiño*

@RobertoPatino

A comienzos de este año, y antes de que se produjera la situación inédita de la pandemia de COVID-19, ACNUR calculaba que en el 2020 más de siete millones de venezolanos saldrían de nuestras fronteras.

Impulsados por la crisis sistémica generada por el régimen, casi un cuarto de la población del país estaría, en muchos casos, en una situación similar a la de los refugiados de una guerra.

De hecho, estos números ya superarían los de los refugiados del conflicto sirio, por ejemplo; y convertiría a la migración venezolana en uno de los movimientos humanos más multitudinarios del planeta.

Con el advenimiento de la COVID-19, se produce un retorno forzado de muchos connacionales. La crisis desatada por la pandemia recrudece la ya precaria situación de muchos venezolanos en Colombia, Perú o Ecuador, que, por la imposibilidad de mantenerse en estos países, deben iniciar el camino de retorno a Venezuela. Un retorno que se encuentra de nuevo con el Estado victimario de Nicolás Maduro, en el que los migrantes son criminalizados o estigmatizados como “armas biológicas”, y sometidos a protocolos de cuarentenas en situaciones que vulneran gravemente libertades individuales y los derechos humanos.

Pero las condiciones de crisis económica, social y política en nuestro país continúan ahondándose en un contexto implacable de dictadura, hiperinflación, desempleo, violencia y colapso, forzando de nuevo a los venezolanos a escapar del país en busca de oportunidades de supervivencia. Y lo hacen en su mayoría a pie, desde distintos estados del país. Miles de personas cruzan la frontera a Colombia, expuestos al peligro de grupos paramilitares y criminales, por trochas ilegales y caminos verdes, arriesgándose a situaciones de exclusión y xenofobia en los países de llegada.

Que a pesar de esto las personas asuman los riesgos de la migración en vez de mantenerse en el país, expresa la profunda de la gravedad de la situación que estamos viviendo.

En las comunidades en las que el Movimiento Caracas Mi Convive realiza sus actividades, la realidad de migración se expresa en madres y padres, hermanos mayores y jóvenes que migran con la esperanza de enviar remesas y traer a sus familiares a sus nuevos destinos.

Muchos de nuestros líderes testimonian cómo saludan a vecinos de su misma calle que una semana después ya están enviando noticias desde otro país. En estados como Sucre, se relatan los cruces en botes de pesca desbordados que llegan hasta Trinidad y Tobago, o en Paraguaná hacia Aruba y Curazao. Ya se han producido accidentes que no son registrados ni reconocidos por las autoridades.

De igual forma, se registra la migración de líderes y activistas sociales, que deben abandonar sus comunidades debido al acoso y la amenaza de sus vidas por parte de cuerpos policiales y los llamados “colectivos”. Otro aspecto demoledor es cómo las comunidades van quedando vacías y el efecto que esto tiene en la construcción de esperanza y superación de las personas.

Gracias a nuestras redes de apoyo e información podemos recoger las experiencias de muchos migrantes y las realidades a las que están sometidos sus familiares en el país; una información que es manipulada y muchas veces sencillamente desconocida por los organismos oficiales.

Los migrantes expresan de manera palmaria el abandono y la orfandad institucional que viven los venezolanos, así como la realidad de un Estado que no los reconoce o que los utiliza para fortalecer un discurso oficial de conflicto, exclusión y violencia.

Es evidente que sin un cambio político la tragedia de nuestra migración forzada, que cada vez semeja más a la situación de los refugiados de una guerra, solo podrá crecer y profundizarse. Esta situación debe ser visibilizada y la sociedad civil en su conjunto debe denunciar las violaciones de derechos humanos desde el Estado sobre estos venezolanos. En cada una de las miles de odiseas que se están produciendo en nuestras fronteras se evidencia las consecuencias terribles que, sobre Venezuela y los venezolanos, está causando el modelo dictatorial que hoy se encuentra en el poder.

* Coordinador del Movimiento Caracas Mi Convive y Alimenta  la Solidaridad / Miembro de Primero Justicia.

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