Roberto Patiño, autor en Runrun

Nov 05, 2019 | Actualizado hace 1 semana

En Venezuela se producen diariamente decenas de protestas que van desde comunidades que exigen la restitución de servicios básicos de agua, electricidad o gas, hasta gremios como los transportistas, las enfermeras o los maestros que exigen la mejora inmediata de sus condiciones de trabajo.

También se da otra clase de movilización y es la de grupos que se organizan para abordar problemas específicos, en redes solidarias que trabajan en áreas como el acceso a alimentos o medicinas, por ejemplo, en el marco de la crisis humanitaria compleja que golpea al país.

Todas estas iniciativas de movilización son la expresión de la apremiante necesidad y disposición de cambio de la sociedad ante la crisis. Una emergencia provocada por el actual grupo dominante para mantenerse en el poder, desconociendo los problemas más graves y culpabilizando al resto de los actores sociales. También, secuestrando al Estado para convertirlo en un factor de opresión, hostigamiento y fragmentación, provocando la orfandad institucional de los ciudadanos.

En este sentido, la sociedad civil venezolana en sus diferentes formas, ha venido reconociendo la necesidad de encontrarse, construyendo plataformas en conjunto. Un encuentro difícil luego de años de polarización y desconfianza, pero que encuentra un espacio unificador alrededor de los problemas y emergencias -económicas, políticas y sociales- que nos afectan a todos.

 

En nuestra construcción de una nueva convivencia en el Movimiento Caracas Mi Convive, desde un principio hemos tenido como línea fundamental de trabajo la organización y la vinculación activa de las personas para materializar soluciones ante los problemas de la violencia y la crisis alimentaria.

Uno de los factores principales para el logro de esta vinculación efectiva es el reconocimiento del otro y el asumir su causa como la nuestra. Sin menoscabo de nuestra individualidad debemos reconocer en el otro nuestras propias necesidades y establecer un vínculo en conjunto para lograr una transformación.

En nuestros comedores lo vemos en las madres que se reúnen y, a pesar de sus diferencias y puntos de vista diversos, se alinean unas con otras en la gestión efectiva de los almuerzos. De igual forma, en nuestras redes confluyen personas de distintas comunidades, diversas ideologías o preferencias políticas, que participan de manera abierta y entregada, en el logro del beneficio particular y colectivo.

No hay que ser enfermera para protestar con las enfermeras ni maestra para acompañar a los docentes. Pero en el reconocimiento de su situación, y de cómo ésta nos afecta en conjunto como sociedad, debe producirse la conciencia de que sus luchas y reivindicaciones son también las nuestras. De que la protesta de un grupo es la de todo nuestro país.

Movilizarnos en red implica estar conscientes de esta realidad: ya sea asistiendo a manifestaciones, visibilizando una situación en nuestro entorno inmediato y cercano, ayudando a informar en medio de la censura y la falacia oficial u organizándose para realizar acciones que sumen la mayor cantidad de voluntades.

 

Esto no solo es vital en la actual coyuntura de lucha por la salida a la emergencia y la restitución democrática. Es también la base que, como sociedad, debemos construir en conjunto para una nueva Venezuela. Una solidaria, productiva y de inclusión real.

@RobertoPatino

El modelo de caos, colapso y violencia impuesto por el régimen, despoja a las personas del apoyo del Estado. La colectividad no cuenta con instituciones públicas que velen por su salud, seguridad, educación o alimentación, por ejemplo. Los venezolanos vivimos un duro hoy, en el que luchamos para el logro de un cambio político que permita atender esta situación de emergencia, mientras lidiamos con las terribles expresiones de la crisis en todos los espacios de nuestra cotidianidad.

En este contexto, nuestro movimiento Caracas Mi Convive, articula comunidades, aliados de la sociedad civil y voluntariado en el abordaje de expresiones concretas de la crisis como la violencia generalizada. A través de proyectos y acciones se generan herramientas y redes de apoyo para los primeros afectados por los problemas. Estos procesos producen nuevas dinámicas sociales que permiten tanto encontrar soluciones como también convertir a los afectados en agentes de cambio y transformación.

A través de proyectos y acciones que se construyen con el conocimiento técnico pero también experiencial de los más afectados por la violencia como lo son los jóvenes, hombres, mujeres y niños de las comunidades más vulnerables de los sectores populares de Caracas. Estos procesos llevados a cabo a partir del trabajo en red, producen nuevas dinámicas que facilitan la reconstrucción del tejido social y encontrar soluciones que convierten a los afectados en agentes de cambio y transformación.

Nuestro trabajo en la violencia y seguridad ciudadana, tiene líneas de acción que van desde la atención a las víctimas hasta la recolección y procesamiento de datos fiables que permitan generar estrategias y programas efectivos basados en la evidencia. Así hemos desarrollado la Red de Atención a la Víctima, que brinda apoyo legal y psicológico a los afectados por la violencia, así como Monitor de Víctimas, en conjunto con el portal Runrunes, que permite el lavamiento de información sobre la violencia en Caracas, en conjunto con vecinos y líderes en las comunidades.

Enfrentamos la estrategia de desinformación que el régimen lleva a cabo a través de la negación de datos, la censura y el hostigamiento, la manipulación a través de la propaganda oficial. Una de nuestras labores desde la sociedad civil, debe ser la de construir mecanismos de información que puedan contrarrestar efectivamente esta estrategia, priorizando a la participación ciudadana y el cuestionando al grupo en el poder.

En este sentido, estamos llevando a cabo la iniciativa #ReportaloConvive, una respuesta desde la participación ciudadana a la grave situación de colapso de los servicios de seguridad con el objetivo de brindar una plataforma en la que el ciudadano pueda levantar la voz y desnormalizar el silencio ante situaciones de violencia, un espacio catártico ante la necesidad de la cultura de denuncia y justicia A través de esta iniciativa, las personas pueden reportar robos, homicidios o secuestros de forma absolutamente anónima. La información recabada permite hacer un registro de los crímenes de la voz de los propios ciudadanos y levantar una base actualizada de datos abierta y accesible para todos. Igualmente, con los datos recabados serán desarrollados mapas georreferenciales con los “puntos calientes” (las áreas específicas de mayor incidencia delictiva) de distintas zonas de Caracas, sirviendo de guía y referencia a la colectividad.

Para acceder a Repórtalo Convive pueden usarse los siguientes links:

Robo: http://arcg.is/11jDmu

Homicidio: http://arcg.is/1eXPaj

Secuestro: http://arcg.is/Tejy5

Es prioritario generar, promover y apoyar iniciativas que involucran a las personas y que generan redes de información veraces, accesibles y pertinentes. Debemos articularnos desde las bases de la sociedad civil en torno respuestas efectivas que den alivio inmediato a la emergencia y proponer nuevas formas de superación a la grave crisis en la que estamos hoy inmersos.

@Robertopatino

“La gente lo que quiere es construir”, por Roberto Patiño

ESTEBAN FARÍAS ES UNO DE nuestros líderes en La Vega, en Caracas. Esteban tiene 38 años y desde los veinte ha venido trabajando en su comunidad en contacto directo con sus habitantes. Hace cuatro años se sumó al Movimiento Caracas Mi Convive y ha sido un actor imprescindible en los distintos proyectos que hemos llevado a cabo, desde la apertura de comedores de Alimenta la Solidaridad, hasta la realización de talleres contra la violencia y la articulación de la Red de Apoyo a las Víctimas, así como la recuperación de espacios y la realización de actividades de convivencia, culturales y deportivas.

En semanas pasadas Esteban, junto con distintos líderes de las comunidades de El Valle, El Recreo, Antímano, Caricuao, Artigas, Santa Rosalía y La Vega participaron en un Pleno Comunitario. Esta actividad la realizamos con vecinos de los sectores, para mostrar los logros y las acciones que se vienen realizando, es una forma de auditoria abierta en la que las comunidades conocen sobre el trabajo que se está haciendo en contacto directo con los líderes. A la vez, los vecinos expresan necesidades y problemas a abordar; en estos encuentros las comunidades generan propuestas y se desarrolla el importante trabajo de organización y articulación, indispensable para la concreción y sostenibilidad de soluciones.

Esteban ve su trabajo en lo social y lo político tanto en la participación de proyectos y acciones que tengan un impacto positivo en su comunidad como en la generación de un tipo de liderazgo novedoso, con una relación directa con las personas y la muestra de logros reales y sostenibles. 

Basado en los valores convivenciales, esta visión política busca superar las taras del personalismo, clientelismo, asistencialismo y sectarismo, que se han exacerbado en las últimas décadas. Como bien cuenta Esteban “la gente lo que quiere es construir. En nuestros proyectos participan todos: el deportista, el chavista, los evangélicos, la iglesia, las madres, los jóvenes. Todos reconocen que lo que hacemos es por el bien de la comunidad y trabajan juntos sin importar lo que piense cada quien. Se produce un encuentro verdadero”. 

En línea con nuestra visión productiva, solidaria y democrática, Esteban ve el trabajo del líder no como el de una persona que busca el poder, sino como la figura articuladora que integra a la comunidad, a distintos grupos sociales entre sí, para generar mecanismo de desarrollo y empoderamiento para las personas. El poder no es para el líder, es para la gente. Las soluciones son para todos. La persona no debe ser sólo beneficiaria, sino, también, protagonista y participante de las soluciones.

En este sentido, la experiencia de Esteban es un ejemplo de constancia y trabajo, en medio del contexto de crisis, colapso y caos producido por el régimen. Es también, la expresión de un cambio que ya se está produciendo y al que estamos apuntando a través de la formación de nuestros líderes comunitarios de la Red Solidaria. Una expresión que debe ser visibilizada, porque señala las vías posibles para la transformación que está demandando el país.  Cuando se habla de una nueva Venezuela, no debemos pensar en un hecho futuro. El trabajo de Esteban, de los líderes que hacen vida en las comunidades del país, de las ONGs y grupos de la sociedad civil, muestra que esa nueva Venezuela, a pesar de las dificultades y sacrificios, ya se está construyendo.

 

@Robertopatino

Oct 03, 2019 | Actualizado hace 1 mes
Solidaridad y diáspora, por Roberto Patiño

SIN DUDA UNA DE LAS CONSECUENCIAS más dolorosas de la crisis sistémica que nos afecta ha sido la de diáspora forzada que muchos venezolanos han emprendido en busca de mejores condiciones de vida ante el colapso y caos generados por el régimen.

Migrar es una decisión compleja y personal, que se vuelve aún más difícil en el contexto de necesidad y problemas que estamos atravesando. En la actualidad se estima que alrededor de 5000 venezolanos cruzan la frontera diariamente, muchos en condiciones extremas que asemejan a la de los desplazados por un conflicto bélico.

En este sentido el enorme flujo de nuestros connacionales en el continente ha sido el mayor registrado en la historia. La llegada de miles de venezolanos a países como Colombia, Perú o Ecuador se ha convertido en una situación crítica, con significativas repercusiones en lo social, político y económico dentro de cada país receptor ante las dificultades de los gobiernos para responder frente a la magnitud de este hecho inédito.

En días recientes se han expresado en reacciones en contra de los migrantes, evidenciando la enorme escala que ha alcanzado la crisis desatada por el régimen a nivel regional, y el daño que su permanencia en el poder ha causado a la imagen y representación de los venezolanos. En los casos registrados en Ecuador y Perú se han exacerbado caracterizaciones negativas ligadas a la violencia y la criminalidad. Estas expresiones de xenofobia son protagonizadas por grupos intolerantes de esos países, que son minoritarios pero existen, y tienen voceros políticos oportunistas y deplorables.

Esta representación peyorativa distorsiona a la gran mayoría, honesta y esforzada, que constituye la diáspora venezolana actual. Una diáspora que, en nuestro caso particular, está representada por los miembros de las comunidades en las que hacemos vida desde el Movimiento Carcas Mi Convive, y que han emigrado en busca de mejores condiciones de vida para sí mismos y sus familias.

Líderes ligados a nuestros comedores de Alimenta la Solidaridad como Alba Páez en Carapita o Neorelys Muñoz en la Cota 905 que han emigrado a destinos tan diversos como Ecuador y España. Personas de las que nos entristece su partida, pero que sabemos afrontan esta nueva etapa de sus vidas imbuidas en los valores convivenciales, constituyendo sin duda un aporte positivo a los países que han elegido como destino.

De igual forma, debemos reconocer a los miembros de la diáspora que están más asentados en el exterior, y que contribuyen a través de aportes económicos a nuestros proyectos como Alimenta y Sustento, visibilizando los logros de los programas y mostrando el verdadero rostro, solidario, productivo y democrático, del país.

La compleja situación de la diáspora nacional seguirá profundizándose en la medida en que se mantenga el régimen en el poder. Sostener los esfuerzos internos y externos para lograr el cambio en el país es un esfuerzo que los venezolanos seguimos haciendo dentro y fuera de Venezuela, en medio de las más difíciles circunstancias. La solidaridad, la empatía y el reconocimiento del otro son los valores de la convivencia que deben guiarnos en este complejo trance.

@RobertoPatino

Sep 16, 2019 | Actualizado hace 2 meses
Emergencia educativa y alimentaria, por Roberto Patiño

CONTINUAR LOS ESTUDIOS, desde los niveles básicos hasta los universitarios, es uno de los mayores retos que enfrenta la familia venezolana en el terrible contexto de crisis sistémica que estamos padeciendo. La imposibilidad de asumir los costos de matrículas y útiles, el colapso de servicios básicos como el transporte, son algunos de los graves problemas que ponen en peligro la posibilidad de educación de niños, adolescentes y jóvenes.

Con igual gravedad, la depauperación de sueldos de los docentes, el éxodo de profesionales de la educación y el empobrecimiento de planteles públicos y privados, profundizan la terrible crisis que en materia educativa se viene sucediendo. El gremio de maestros inicia esta semana jornadas de protesta al respecto, en las que también denuncia la intención gubernamental de emplear a personas procedentes de misiones como Sucre y Chamba Segura, sin la experiencia ni la preparación adecuadas, para salvar el déficit de personal docente.

Según datos de organizaciones como Fundaredes, se estima que en el inicio a clases del actual periodo escolar se producirá una deserción de casi el 80%. Esto golpeará principalmente a los sectores más vulnerables que no tendrán los medios para poder enviar a sus hijos a la escuela. Solo en las comunidades del oeste de Caracas, en las que trabajamos en el Movimiento Caracas Mi Convive, recibimos innumerables reportes de líderes locales y vecinos que testimonian esta situación. Los altos costos de los paquetes de útiles y uniformes -que pueden alcanzar hasta los $ 450 por un alumno de educación básica-, hasta el colapso del transporte y los servicios básicos, restringen las posibilidades de escolaridad de las personas.

Esto se da en paralelo con el agravamiento de la crisis alimentaria, con la precarización del acceso a la comida a una escala que afecta a amplios sectores del país. Cavidea apunta una disminución de casi un 80% en la compra de alimentos. Cáritas señala cómo los casos de desnutrición severa en niños han aumentado al doble en tan solo un trimestre, así como el aumento de un 100% de la desnutrición aguda en 14 estados.

Sin un cambio político que supere totalmente el actual modelo de hambre, empobrecimiento y violencia del régimen que encabeza Nicolás Maduro, no es posible detener esta emergencia y generar los mecanismos urgentes que atiendan la crisis. Los liderazgos políticos y sociales debemos impulsar este cambio, al tiempo que debemos desarrollar y fortalecer redes de apoyo que, a través de la organización de las personas y la articulación activa de los diversos sectores de la sociedad, generen iniciativas con las que pueda aliviarse la tragedia que el régimen ha desencadenado sobre nuestro país.

En este sentido, iniciativas como Alimenta la Solidaridad se enfocan en poblaciones vulnerables como la infantil, con comedores gestionados en conjunto con las comunidades afectadas y organizaciones civiles, con dinámicas de participación que comprometen a las madres involucradas a mantener a los niños en las escuelas. También, el programa genera talleres de capacitación y emprendimiento, así como la iniciativa Sustento de preparación de comidas, además de la realización de actividades pedagógicas que apoyen tanto a los niños como a sus familias. Aunque Alimenta no tiene la capacidad para atacar cuadros de desnutrición severa, por ejemplo, hemos podido desarrollar modelos que permiten sostener la seguridad alimentaria de los niños que integran el programa, así como el monitoreo de los casos más graves para su estabilización.

La imposición por la fuerza del régimen para mantenerse en el poder agudizará la crisis en todos los aspectos de nuestra vida.  Es necesario el encuentro organizado y articulado de todos para la creación e implementación de mecanismos que nos permitan enfrentarla y superarla. Los problemas que, como la emergencia educativa, afectan a la sociedad en su conjunto, deben impulsar ese encuentro. Nuestra vinculación, en la medida de las posibilidades de cada individuo o grupo, es fundamental y marcará la diferencia.

Enfrentar las nuevas formas de fragmentación, por Roberto Patiño

LA BRUTAL CRISIS ECONÓMICA generada por el régimen amplía de forma significativa la desigualdad entre los diversos sectores sociales. Cada día es mayor el número de venezolanos en situación de vulnerabilidad y pobreza crítica, a la vez que se deteriora la capacidad adquisitiva de la llamada clase media.

Esta situación profundiza la fragmentación social, que el régimen estimula e instrumentaliza para someter a la población, acentuando sistemas de control como los Clap o el pago de “bonos”, por ejemplo. De igual forma se producen distorsiones en la vida cotidiana, en las que un grupo reducido de personas pueden acceder a servicios básicos cuyo funcionamiento es responsabilidad del Estado, como el servicio de agua o electricidad, pagando grandes sumas de dinero de forma irregular a funcionarios o trabajadores de las instituciones encargadas o recurriendo a la compra de camiones cisternas, plantas eléctricas, etc.

Esto genera nuevas formas de fragmentación, en las que un número reducido de personas tienen acceso a bienes y servicios básicos como alimentos, educación, salud o seguridad, que para otros, en los casos más extremos, son sencillamente inalcanzables. Esta fragmentación no solo se produce entre los sectores sociales, sino también dentro de los mismos. Así nos lo vienen reconociendo nuestros líderes dentro de sus comunidades. 

En el Oeste de Caracas puede verse estas diferencias, que son acentuadas por el régimen. Por ejemplo, en barriadas populares como varios sectores aledaños a la avenida Sucre de Catia, las personas ya hablan de zonas conocidas como el “Corredor de presidencial”. Para evitar expresiones de descontento y protesta en los alrededores del palacio de gobierno, el régimen implementa, de manera localizada en sectores clave más próximos, sistemas de lealtad y clientelismo forzados como “Mi casa bien equipada”, o favorece la entrega regular de las bolsas Clap.

Esta estrategia tiene serias repercusiones en la vida de las comunidades, estimulando la conflictividad entre los vecinos, ampliando divisiones entre iguales, deteriorando la convivencia entre las personas. En la situación de crisis actual, en la que son prioritarios mecanismos de articulación y encuentro, el Estado termina convirtiéndose en el principal generador de desigualdad, conflicto y divisionismo, para mantener en el poder a un grupo reducido. 

Es necesario no solo alertar sobre esta realidad y las terribles consecuencias que genera en el cuerpo social, sino también enfrentar esta situación desde la generación y refuerzo de redes de apoyo e iniciativas solidarias, basadas en principios convivenciales y alejadas por completo de intereses oportunistas o sectarios. En nuestra experiencia en el Movimiento Caracas Mi Convive y la iniciativa Alimenta la Solidaridad, hemos visto como el desarrollo de programas contra la violencia, alimentación y formación, involucran a toda la comunidad y ayudan a la cohesión e integración de las mismas. De igual forma, ayudan a establecer lazos con otros grupos y sectores de la sociedad, ayudando a restituir el tejido social y desarrollar nuevas formas de convivencia.

 

@RobertoPatino

robertopatino.com

Ago 23, 2019 | Actualizado hace 3 meses
Los rostros de la solidaridad, por Roberto Patiño

Gabriela Vegas, “La Negra” como la conocemos todos, es una de nuestras madres de Alimenta la Solidaridad. Antes de sumarse a nuestro proyecto ya era una líder reconocida de su comunidad en La Vega. “La Negra” había organizado actividades para los niños y era la persona a la que muchos vecinos acudían cuando tenían problemas, sabiendo que siempre podían contar con su apoyo.

“La Negra” es un pilar en los comedores. Realiza labores de coordinación y preparación de alimentos. De igual forma, está siempre pendiente de los niños de su zona, reconociendo los casos de mayor riesgo y articulándose con otras madres para que participen en el programa. Esta labor también la lleva a cabo con otras personas en condición de vulnerabilidad, como los adultos mayores. Con ella, siempre podrás tener una palabra de consuelo, un buen consejo o su ayuda, sincera y cabal.

Desde hace varios años, “La Negra” organiza grupos de niños durante las vacaciones escolares, para realizar actividades culturales y de esparcimiento. Al articularse con el Movimiento Convive y Alimenta, ha ampliado el alcance de estos planes vacacionales hacia los niños que participan en el programa. “La Negra” se ha articulado con personas de nuestra Red Solidaria como Andreina Reyes, educadora, que pertenece a nuestro equipo de formación en Alimenta. Andreina esta coordinando la creación de bibliotecas en los comedores y ha generado talleres en los que participan tanto los infantes como sus padres.

Mantener estas actividades y darles continuidad en medio de la crisis es una tarea titánica. Una tarea que “La Negra”, Andreina, y el resto de las personas que la hacen posible, llevan a cabo al tiempo que enfrentan sus propios problemas y necesidades en el contexto de caos y colapso generado por el régimen. Pero para “La Negra” esta labor es fundamental, porque sabe que su trabajo mantiene a los niños alejados de las bandas, transforma la realidad de su comunidad positivamente, propone modelos de convivencia que redundan en el beneficio de sus vecinos y familias.

Los valores convivenciales como la empatía, el reconocimiento, la resiliencia, la solidaridad, o la organización, no son conceptos abstractos ni ideales. Son herramientas de empoderamiento que nos permiten encontrarnos y enfrentar las dificultades en conjunto, desde la suma de las diversas capacidades y aportes. Son también la expresión de lo mejor de nosotros, de lazos que nos unen por encima de cualquier diferencia y que hoy tienen una importancia superior en medio de la fragmentación instigada desde el poder para someternos y separarnos.

“La Negra” y Andreina, son los rostros de la solidaridad. Son personas que todos los días hacen esfuerzos desde la convivencia para enfrentar, con su trabajo y sus acciones, la realidad de caos y colapso dictatorial del país. Ellas construyen una nueva realidad, inclusiva y de bienestar, que representa la promesa cierta del futuro de Venezuela.

Roberto Patiño
Coordinador de Movimiento Mi Convive y Alimenta La Solidaridad
Coordinador de Voluntarios por Venezuela
Miembro de Primero Justicia
robertopatino.com

Ago 07, 2019 | Actualizado hace 3 meses
La mentira de la “mano dura”, por Roberto Patiño

EN DÍAS RECIENTES LA OPINIÓN PÚBLICA, fue sacudida por los hechos acontecidos en la comunidad de la Cota 905, en la que efectivos del CICPC mantuvieron, por casi dos horas, un enfrentamiento con bandas armadas, en medio de la zozobra de los habitantes de la zona. Las fuerzas policiales recibieron orden de retirarse y se vieron imposibilitados de imponerse sobre los criminales, demostrando encontrarse en condiciones de inferioridad material, con equipos y armamentos muy inferiores a los de su contraparte, y con graves carencias en los aspectos operativos y estratégicos.

Lo sucedido en la Cota 905 refleja la grave situación de inseguridad que padecemos. Un contexto extremo que se ha agravado con políticas tan fraudulentas y destructivas como  las de la “mano dura”, que ha incrementado exponencialmente las violaciones a los derechos humanos, y la de las Zonas de Paz, que ha significado la impunidad absoluta para diversos grupos armados criminales en el país.

Venezuela se encuentra entre los 10 países más peligrosos del mundo, una dura realidad que los venezolanos vivimos en carne propia a diario y que tiene consecuencias devastadoras en las victimas, familias y comunidades, así como en el conjunto de nuestra sociedad. En materia de seguridad, hemos venido arrastrando deficiencias crónicas en políticas públicas sobre esta materia, que se han agravado de manera profunda en los mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. 

No solo se han agudizado las acciones represivas, desatendiendo estrategias de prevención y de participación ciudadana a favor de la militarización del problema, ejerciendo acciones de guerra a través de cuerpos como las FAES y operaciones como las OLP. También se ha amparado la acción de grupos criminales en planes como las Zonas de Paz y desde el mismo Estado se ha propiciado la acción de grupos paramilitares, conocidos como colectivos. Las fallas del sistema penal y judicial se han intensificado, con niveles de impunidad que sobrepasan el 90%. 

El Estado se ha convertido en un factor principal de violencia: solo en el municipio Libertador más de un tercio de las muertes violentas entre jóvenes tienen como victimarios a efectivos de fuerzas de seguridad públicas. En el reciente informe de la Comisión para los Derechos Humanos de la ONU, se señalaron las violaciones masivas a los derechos humanos ejercidas desde el Estado, en los que la violencia gubernamental se ha desbordado en la represión política, social y económica.

Lo sucedido en la Cota 905 ejemplifica, cabalmente, las graves consecuencias de los problemas que hemos señalado. Pero también ha vuelto a demostrar el engaño de los criterios de “mano dura”, alimentados desde el Estado. La implementación de acciones de las FAES y la OLP, no han afectado las capacidades de las bandas armadas, colectivos, Pranes y otras formas locales de crimen organizado, no han restado su presencia en las comunidades del país. De igual forma, se han probado como igualmente falsas o terriblemente ineficientes, los supuestos cambios y mejoras que el gobierno ha proclamado hacer en fuerzas de seguridad como la Policía Nacional, que sigue manteniendo deficiencias profundas en la capacitación de efectivos, disponibilidad de recursos materiales y la generación de estrategias reales y efectivas. 

La realidad es que las políticas de “mano dura”, implementadas por el régimen, no solo han sido inefectivas, sino que además han intensificados las condiciones de extrema violencia que padecemos. Sus consecuencias directas han sido la estigmatización de comunidades enteras, la criminalización de las víctimas, la enorme orfandad institucional de los ciudadanos, el empoderamiento de bandas armadas y grupos organizados criminales, así como el agravamiento de la fragmentación y desigualdad social que sufre el país.

Desde el Movimiento Caracas Mi Convive, hemos desarrollado la construcción de una nueva convivencia en el que el problema de la inseguridad y la violencia ha sido uno de nuestros principales focos de trabajo. Allí, un factor determinante es la participación activa de las comunidades que, sobre todo en los aspectos preventivos, tiene un papel fundamental, al igual que la atención y apoyo a las víctimas.

Pero la participación ciudadana debe darse en un contexto de apoyo, y no hostigamiento, del Estado. Debemos generar estrategias completas y sostenibles en el tiempo, así como mejorar radicalmente las condiciones las fuerzas de seguridad. En este sentido hemos desarrollado una propuesta para un Plan de Seguridad Ciudadana, así como contribuido en el Plan País en lo relativo a esta materia.

 Reducir los índices de violencia y criminalidad es una de las exigencias vitales que tenemos como sociedad. No es posible desarrollarnos y crecer en un marco de colapso de servicios de seguridad y fractura de la convivencia. Un primer paso debe ser la valorización de la participación ciudadana, así como la desmitificación de ideas preconcebidas y falsas como la de la “mano dura”.