Roberto Patiño, autor en Runrun

Roberto Patiño

Roberto Patiño Sep 17, 2020 | Actualizado hace 2 semanas
Emprendimiento social, por Roberto Patiño

@RobertoPatino

Es evidente que la pandemia y la emergencia humanitaria que vive el país no son enfrentadas por el actual Estado venezolano para solucionarlas y garantizar el bienestar de la sociedad en su conjunto. Por el contrario, el régimen instrumentaliza la tragedia nacional para mantenerse en el poder con un costo, en lo individual y colectivo, catastrófico para los venezolanos.

En este sentido, una de las problemáticas que más explota el régimen de manera irresponsable y criminal es la fragmentación que viene padeciendo la sociedad venezolana en las últimas décadas. Una fragmentación que, en lo social, económico, y político, genera expresiones de exclusión, desconocimiento y confrontación entre nosotros.

Esta realidad no ha sido abordada desde la construcción de un nuevo acuerdo de convivencia para el país, sino desde la polarización, el hostigamiento, la violencia sobre el otro y la exclusión.

Esto lo podemos ver en la actual en el manejo de la pandemia y la cuarentena que vivimos en Venezuela. En medio del colapso de los servicios de salud públicos y privados, el Estado tipifica a migrantes retornados de “armas biológicas”; criminaliza al personal médico que denuncia las condiciones imposibles en las que trabaja; recluye policialmente a enfermos y posibles contagiados.

De esta forma, continúa dividiendo, persiguiendo y separando a los venezolanos; perpetuando esta estrategia perversa en medio de una coyuntura de urgencia que lo que requiere es del encuentro de todos nosotros para poder ser abordada de manera amplia, real y efectiva.

Entrando en el último trimestre del año, los venezolanos encaramos el colapso continuado de servicios básicos, la incertidumbre del comienzo del año escolar en pandemia y con graves problemas en las redes de comunicación y el agravamiento de la crisis alimentaria.

Estas problemáticas, entre otras muchas de igual gravedad, deben ahora ser abordadas por una sociedad civil desprovista de canales legítimos de expresión democrática, con partidos políticos y liderazgos que disienten del actual régimen bajo la persecución y ataque directo del Estado.

Por ello, el trabajo de ONG, redes de solidaridad y apoyo, así como la actividad organizada de comunidades, gremios y otras formas de encuentro, ha sido determinante para empezar a construir un nuevo tejido de organización social que se contraponga a los procesos de fragmentación y desencuentro estimulados por el régimen.

Desde estas nuevas perspectivas, las soluciones para las diferentes urgencias que padecemos se producen desde el riesgo, la creatividad y el compromiso compartido de las personas. La articulación alrededor de problemas comunes representa la conciencia de convertir la urgencia en punto de encuentro, alrededor de la cual pueden cohesionarse los distintos actores sociales.

El movimiento Caracas Mi Convive ha promovido desde sus inicios la necesidad de trabajar desde los principios convivenciales para enfrentar graves problemáticas como la violencia y la crisis alimentaria. Esto ha permitido que iniciativas como Alimenta la Solidaridad estén funcionando en 14 estados del país, preparando almuerzos diarios para más de 15.000 niños. Un esfuerzo que ha sido reconocido recientemente por el premio Entrepreneurship World Cup, que la ha seleccionado para representar a nuestro país.

La necesidad de encuentro y solidaridad ha hecho que iniciativas como Alimenta a un Héroe, iniciadas por madres de comedores en Táchira y que lleva almuerzos a personal de la salud, ya estén siendo reproducidas en Caracas, al igual que el establecimiento de una Red de Apoyo a los Trabajadores de la Salud.

Un esfuerzo impulsado por diferentes organizaciones, como FetraSalud, Acción Solidaria, Monitor Salud, Diálogo Social, Federación de Colegios de Bionalistas de Venezuela, Médicos Unidos de Venezuela, Pastelerías Danubio, Conferencia Episcopal Venezolana, Foro interreligioso social de Venezuela, Hazlo Hoy, Convite, Sunepsas, Movimiento Ciudadano Dale Letra, Centro Italo Venezolano, Centro de Estudiantes Razetti, Centro Monseñor Arias Blanco, además de Alimenta la Solidaridad, Sustento y Caracas Mi Convive.

Estos ejemplos son algunas de las distintas expresiones de la sociedad civil en la búsqueda por nuevas vías de acción social y política para transformar la realidad. Una realidad que está signada por la pandemia y la imposición dictatorial que vive Venezuela y que debe ser entendida y abordada desde la construcción de una verdadera convivencia.

Coordinador de Movimiento Mi Convive y Alimenta La Solidaridad / Miembro de Primero Justicia

robertopatino.com

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El reto de la sociedad civil, por Roberto Patiño*

@RobertoPatino

Como la inmensa mayoría de los trabajadores de la salud del país, los del Hospital Central en San Cristóbal hacen grandes esfuerzos para servir a la ciudadanía. Lo hacen recibiendo un sueldo precario, sin materiales de trabajo y de protección; enfrentando la misma crisis hiperinflacionaria y colapso de servicios que padecemos todos.

Madres de comedores de Alimenta Solidaridad Táchira se proponen a apoyar al personal médico del hospital y desarrollan la iniciativa Alimenta a un Héroe. De lunes a lunes llevan almuerzos al personal de salud. Significará un alivio en su economía y, para el hospital, un apoyo a la cocina, igualmente afectada por el colapso.

Comienzan con treinta médicos y terminan apoyando a las casi 60 personas que componen el personal de emergencia del Hospital Central. La iniciativa crece y, luego de un par de meses, coordinan también para reproducirla en el Ambulatorio Puente Real; este y el Hospital Central son los dos centros de salud más importantes de Táchira.

La iniciativa de las madres de Alimenta la Solidaridad no solo ilustra las dinámicas que se generan a partir de la acción y valores convivenciales.

También señala los nuevos retos de la sociedad civil y las formas no tradicionales que está produciendo para abordarlos desde el encuentro, el reconocimiento y la solidaridad. 

Así lo afirma uno de nuestros líderes, Jorge Luis Gonzáles: “Nunca antes habíamos visto tanto sufrimiento, tanta hambre, tanta enfermedad, tanta desesperación, tanto dolor… Todo junto. Tanto que nos desborda en nuestras capacidades y nos satura a todos. Pero nos levantamos nuevamente y dijimos que mientras otros destruyen, nosotros construimos; mientras otros enferman nosotros brindamos salud; mientras otros generan miedo, nosotros brindamos esperanza y mientras se masifica la tristeza nosotros debemos masificar la alegría. Mientras se pretende instaurar la cultura de la muerte, debemos contrastar con la cultura de la vida.”

Esto se da en un contexto de colapso y deriva dictatorial, en el que los ciudadanos son hostigados por el Estado o huérfanos de instituciones públicas que no pueden o no quieren hacer su trabajo. Ante un modelo que instrumentaliza la emergencia para mantener a un grupo en el poder, las personas deben encontrar formas de organización y movilización social y política que les permitan enfrentar la aguda crisis diaria.

La sociedad civil enfrenta también el bloqueo, por parte del régimen, de mecanismos de expresión y cambio legítimos, no violentos, como el voto y la movilización pacífica. Por ello, toman ahora un nuevo valor la organización y vinculación a redes de apoyo y solidaridad. Así como a ONG y grupos de acción social que respondan a problemáticas compartidas y formas convivenciales de encuentro.

Alimentar a un héroe señala el reto de la sociedad civil de convertirse en un sujeto proactivo y generador de acciones sociales y políticas que transformen su realidad. Una tan adversa y difícil como la que ahora enfrentamos en Venezuela.

* Fundador de movimiento Caracas Mi Convive / Miembro de Primero Justicia

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Reconocer nuestro valor, por Roberto Patiño*

La icónica gráfica de AFP (2017) ayudó a reconocer el coraje venezolano ante el mundo. Hoy se generan nuevas formas de respuesta social y política para superar los modelos dictatoriales de poder como el bielorruso y el venezolano. Foto AFP en el diario El Nacional.

@RobertoPatino

Las protestas que se realizan en estos momentos en Bielorrusia generan interés en los venezolanos por algunos paralelismos que pueden encontrarse entre nuestra situación actual y la del país ruso.

La represión violenta y la persecución a la disidencia que se están denunciando en Bielorrusia, recuerdan los hechos del 2017 en Venezuela, con manifestaciones multitudinarias reprimidas causando centenares de heridos, detenidos y muertos. La confiscación de vías democráticas y la persecución a líderes y agrupaciones políticas opuestas al régimen autoritario de Aleksandr Lukashenko también repite métodos opresivos y controles sociales como los que ha impuesto el régimen de Nicolas Maduro acá en Venezuela.

En ambos casos la sociedad civil es sometida por un régimen que ejerce el monopolio de la violencia en contra de sus ciudadanos, utilizando instituciones y fuerzas públicas en contra de las personas.

Los casos de Venezuela y Bielorrusia muestran la complejidad de la construcción de nuevas formas de respuesta social y política para superar estos modelos violentos y dictatoriales de poder.

En este sentido, en el movimiento Convive creemos que una de las vías posibles se encuentra en el desarrollo de iniciativas desde los valores convivenciales, que generen el encuentro y la organización de las personas en torno a la solución de problemas compartidos.

En un contexto de orfandad institucional y hostigamiento desde el Estado, en distintas comunidades de nuestro país, por ejemplo, las personas se organizan para enfrentar la crisis y la emergencia en redes de apoyo y solidaridad.

Líderes locales continúan su activismo social, articulando a las personas, buscando soluciones, a pesar de la persecución gubernamental y la precarización de condiciones de vida a las que están sometidos.

Esto ha permitido, en nuestro caso, que comedores de Alimenta la Solidaridad sigan operativos para llevar almuerzos a más de 15.000 niños en distintos estados del país, a pesar de la escasez de combustible, gas y los rigores de la cuarentena por la pandemia del coronavirus. Madres y aliados que activan cocinas con leña, llevan alimentos en bicicleta y coordinan envíos de agua, material médico e insumos alimenticios.

Estos esfuerzos, que se producen la gran mayoría de las veces sin ser visibilizados o reconocidos, no solo alivian a grupos y comunidades, sino que significan un trabajo de construcción de ciudadanía y restitución del tejido social, de enorme importancia.

Señalan nuevas formas de participación política y social, que enfrentan la inédita situación de neototalitarismos y militarización, como los que se viven en Venezuela y Bielorrusia.

En la actual situación de crisis y deriva autoritaria que padecemos, es importante reconocer los esfuerzos e iniciativas reales que, desde la precariedad y el riesgo, se están produciendo. Reconocer su valor es el primer paso para encontrar las nuevas vías que necesitamos para el cambio.

* Fundador de movimiento Caracas Mi Convive y Alimenta La Solidaridad / Miembro de Primero Justicia

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Líderes de las comunidades, líderes en la emergencia, por Roberto Patiño

@RobertoPatino

¿Cómo enfrentan las comunidades la emergencia y la crisis superpuestas del modelo dictatorial y la pandemia de la COVID-19 en Venezuela?

En El Cementerio, por ejemplo, ante el grave problema de la falta de agua, líderes de un sector en el que el servicio todavía funciona se ponen de acuerdo con líderes de sectores colindantes desabastecidos para establecer conexiones con mangueras y compartir el agua entre ellos. Esta acción genera un alivio de enorme importancia que surge a partir de la aplicación de valores convivenciales. Y se contrapone a la represión, opacidad y oportunismo instrumentalizados desde el Estado.

En San Antonio de El Valle, Tibisay maneja redes de información con aliados en otras organizaciones vecinales y grupos de acción social. Una labor que le permite monitorear la situación de contagios de COVID-19 en su comunidad. Hace además un gran trabajo de concientización difundiendo medidas de protección y cuidado, detectando a las personas más vulnerables y articulando ayudas de medicinas, alimentos, transporte y voluntariado.

Estos casos ejemplifican la importancia que el liderazgo comunitario ha venido alcanzado en el contexto de deriva autoritaria y pérdida de espacios democráticos que han signado la crisis nacional.

Representan una opción alternativa que ve el liderazgo y la acción social y política no como un ejercicio de acumulación de poder, sino que asumen la responsabilidad individual y colectiva en la búsqueda mancomunada de soluciones. Por ello, sus iniciativas redundan directamente en el bienestar general.

En el movimiento Caracas Mi Convive trabajamos para la generación de una plataforma que reconozca, potencie y ayude a generar este liderazgo. La visión apunta a una nueva forma de acción social y política. Un liderazgo que se expresa de diversas maneras:

Organizaciones civiles que hacen vida en la comunidad desde hace años

Jóvenes vinculados a iniciativas en contra de la violencia o en la promoción del deporte

Madres que en medio de las dificultades convierten a sus hogares en guarderías o comedores

Maestros que trabajan en escuelas que constituyen puntos de encuentro en el barrio

Representantes de organizaciones religiosas con vínculos estrechos con la comunidad

Activistas sociales que recuperan espacios, organizan protestas, coordinan movilizaciones.

Este liderazgo diverso nos animó a desarrollar iniciativas como Alimenta la Solidaridad, Monitor de Víctimas y la Red Solidaria. A nivel nacional nos ha permitido construir un tejido de casi 600 líderes, presentes en distintos estados del país, con un compromiso de voluntariado, organización y autogestión.

Como dice Marbelis, una de nuestras madres líderes en Alimenta La Solidaridad: “En el trabajo con el comedor nos hemos dado cuenta de que no podemos depender solo de la organización (Caracas Mi Convive). Y que es algo que nos corresponde asumir a nosotras… He aprendido que no solo se trata del plato de comida que llevas; es que creces como persona”.

El reconocimiento del valor del otro y de sí mismos, es también fundamental.

Así lo afirma Amelia, otra de nuestras madres: “Aprendí a tener firmeza y confianza en mí. Y que lo que yo piense, es lo que tengo que sacar adelante”.

En el contexto de orfandad institucional, represión e imposición de sistemas de control que  padecemos, el liderazgo de las comunidades expresa la respuesta convivencial de las personas, en sintonía con los aspectos más luminosos de nuestro gentilicio y humanidad.

Su papel en los procesos para lograr un cambio hacia la democracia y la construcción de un nuevo país son fundamentales.

 

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Activados ante la crisis, por Roberto Patiño

@RobertoPatino 

Los venezolanos nos enfrentamos ante la emergencia en el marco de un Estado secuestrado por un modelo autoritario. En esta situación, el Estado no promueve la convivencia, sino que profundiza la fragmentación. No trabaja por el bienestar de la sociedad en su conjunto sino solo para la reducida élite en el poder, en detrimento directo de los demás grupos sociales.

Con el advenimiento de la pandemia de la COVID-19, esta situación se agudiza. Se refuerzan el desconocimiento, la persecución y el aprovechamiento desde el Estado para instrumentalizar la emergencia y reforzar sistemas de control y subyugación. Durante la pandemia, han aumentado las detenciones ilegales de periodistas y trabajadores de la salud, se han recrudecido las violaciones de derechos humanos por parte de cuerpos de seguridad. De igual forma se ha extendido el colapso de servicios básicos.

Otro de los efectos nefastos de esta política de imposición violenta, conflictividad y empobrecimiento, ha sido la criminalización oficial de migrantes retornados y personas contagiadas.

Campañas gubernamentales de censura, persecución y delación estigmatizan a amplios sectores de la población, promoviendo el desconocimiento de las carencias del sistema de salud y el fallo de las políticas estatales para enfrentar la pandemia.

Los venezolanos vivimos entonces la situación de cuarentena y contagio en una condición de orfandad institucional sanitaria. No solo carentes de la ayuda y asistencia que el Estado debe naturalmente promover y generar, sino además hostigados y amenazados por las instituciones públicas. Estas, lejos de cumplir sus deberes y obligaciones, se convierten en agentes de amenaza y desconfianza para las personas.

Una respuesta a esta falta de institucionalidad ha sido la activación y reforzamiento de redes de apoyo y solidaridad.

Así como la articulación de diversos grupos e iniciativas que abordan las grandes emergencias que, en materia de derechos humanos, alimentación, salud y violencia, entre otras, estamos padeciendo. Es decir, la aplicación de valores convivenciales de encuentro, organización, reconocimiento y solidaridad, en acciones coordinadas de comunidades, gremios y ONG.

En el caso del Movimiento Caracas Mi Convive, estas acciones se expresan en nuestras iniciativas de Alimenta la Solidaridad, Monitor de Víctimas y Red Solidaria, entre otras, que vinculan a comunidades, madres, líderes locales, aliados y voluntariado en soluciones organizadas desde y para las personas.

Estas acciones tienen como principales protagonistas a las comunidades y grupos directamente afectados por los problemas. Y están acopladas con otros actores sociales en esfuerzos sostenibles, en modelos inclusivos, productivos y democráticos, que pueden ser reproducidos en otros ámbitos.

Es precisamente esta aplicación práctica de los valores convivenciales, la que nos ha ayudado a mantenernos activos en una situación de crisis sistémica, agravada por la pandemia.

Denunciar las acciones dictatoriales del régimen, apoyar desde nuestros espacios las iniciativas que enfrentan la emergencia, y vincularnos activamente en estas iniciativas, a través del encuentro organizado entre las personas, son las vías que cada vez más venezolanos estamos transitando para lograr las transformaciones que el país demanda en lo social, político y económico.

 

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Un Estado de violencia, por Roberto Patiño

El Estado exhibe sin disimulos su talante pavoroso. Foto Felipe Romero en Infobae.

@RobertoPatino 

El informe de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU sobre la situación de Venezuela, presentado días atrás por la alta comisionada Michelle Bachelet, retrata la realidad de un país sometido a un modelo dictatorial, empobrecedor y violento.

Este informe visibiliza nuestra situación y se suma a los numerosos registros que de ella están haciendo, dentro y fuera del país, diversas ONG e instituciones que velan por los derechos humanos. Y que contrarrestan la desinformación, la impunidad y el olvido.

Es evidente que, ante el rechazo popular y mayoritario, el régimen actual se mantiene en el poder a través de la violación masiva de los derechos humanos de la población.

El Estado ha sido despojado de los mínimos mecanismos democráticos, para convertirse en un ente represor.

Hostiga a las personas y promueve y ejecuta acciones violentas desde instituciones públicas coaptadas por la dictadura y grupos paramilitares afectos al gobierno.

De igual forma, el uso discrecional del “Estado de alarma” de la pandemia, le ha permitido a la dictadura acentuar la represión y las detenciones ilegales. También ejerce actos de violencia y difamación sobre grupos, como el personal de salud, periodistas o manifestantes.

En nuestra iniciativa Monitor de Víctimas, ya hemos alertado acerca de la acción de cuerpos de seguridad como las FAES, la Policía Nacional y la GN. Solo en Caracas, estas han sido responsables de casi un tercio de las muertes violentas en nuestras comunidades en el último año.

El informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos también hace referencia a las situaciones de hacinamiento a las que están sometidos los presos políticos en instalaciones de DGCIM y el SEBIN, así como los hechos de violencia producidos en mayo en el centro de detención Cepella en Guanare, estado Portuguesa, que muestran la realidad del sistema carcelario venezolano.

Para los venezolanos lo expuesto en el informe no nos sorprende. Las transgresiones del Estado forman parte de la vida diaria de los ciudadanos. En nuestras comunidades son varios los testimonios de madres, vecinos y líderes sobre esta realidad.

Desde la agudización de sistemas de control como los CLAPS, hasta la generación de situaciones de violencia como las que afectaron a Petare en mayo, y en estos días a las comunidades de La Vega y la Cota 905, el Estado se ha convertido en un factor de colapso, caos y sobre todo violencia, que afecta a la sociedad en todos los niveles de la vida nacional.

Frente a esta situación debemos continuar visibilizando las acciones de la dictadura. Así como profundizar acciones de organización e involucramiento que nos permitan enfrentar los graves problemas de la emergencia generada por el régimen.

Es cierto que sin un cambio político radical la situación que atravesamos solo puede agravarse, pero igualmente debemos generar y fortalecer lazos convivenciales que permitan a la sociedad civil enfrentar la situación dantesca que estamos padeciendo.

Roberto Patiño  / Fundador del movimiento Caracas Mi Convive y Alimenta La Solidaridad. Miembro de Primero Justicia

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Primero Justicia, como Venezuela, prevalecerá, por Roberto Patiño*

@RobertoPatino 

Pertenezco a Primero Justicia porque encarna valores democráticos, civiles y convivenciales. Desde su formación, el partido ha trabajado por la subsidiaridad, construyendo espacios de articulación entre el Estado y la sociedad civil a través de iniciativas como la promoción de la figura del juez de paz, por ejemplo, iniciativas que plantean nuevas formas de participación.

La visión del partido siempre ha sido de apertura, inclusión, transparencia y modernidad, promoviendo una idea de Estado descentralizado y generador de la convivencia. De igual forma, el liderazgo de Primero Justicia ha tenido un papel significativo en el logro de la unidad de los distintos factores democráticos del país, así como la articulación activa de bases populares en iniciativas de empoderamiento y autogestión.

Actualmente, en el contexto de la imposición violenta e ilegal de un modelo dictatorial, el partido, al igual que el país, sufre el hostigamiento y el ataque del régimen encabezado por Nicolás Maduro.

El nombramiento de una supuesta nueva directiva, generado desde un TSJ ilegal y plegado al poder, es un ataque que se hace sobre PJ y otros partidos como AD, y que intentan extender a Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo, para erradicar a las fuerzas democráticas que todavía luchan en Venezuela, buscando construir una falsa “oposición” obediente a la dictadura.

Este ataque se da en medio de una gravísima crisis nacional y el desarrollo de una pandemia, hechos instrumentalizados por el régimen para ejercer sistemas de control y opresión, que le permitan mantenerse en el poder a pesar del rechazo de la inmensa mayoría del país.

En las actuales circunstancias es prioritaria la cohesión de las distintas fuerzas de la sociedad civil ante este ataque, en defensa de los partidos y los valores que representan. De igual forma debemos denunciar a quienes aprovechan esta circunstancia para secuestrar los partidos y ponerse al servicio de la dictadura.

Un partido no es un nombre ni unos símbolos, sino las personas que lo conforman articuladas alrededor de ideales comunes y una visión compartida. En nuestro caso, una visión de democracia, desarrollo e inclusión, totalmente opuesta a la oscuridad y destrucción del modelo dictatorial.

Primero Justicia somos las personas que trabajamos para la restitución de la democracia y el bienestar de los venezolanos. Y no vamos a desaparecer o replegarnos por las acciones criminales del régimen.

Como Venezuela, nosotros también superaremos esta hora oscura, a pesar del colapso y la destrucción a la que quiere relegarnos la dictadura.

* Fundador y coordinador del movimiento Caracas Mi Convive y Alimenta La Solidaridad. Miembro de Primero Justicia

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Emergencia alimentaria en tiempos de coronavirus, por Roberto Patiño*

@RobertoPatino 

Los venezolanos arribamos a la mitad del año enfrentando los enormes retos que ha significado la pandemia de COVID-19 en nuestro país. La cuarentena mundial ha sido aprovechada por el régimen para reforzar sistemas de control y generar una mayor censura.

Se han recrudecido las condiciones de colapso y caos que agobian al país, así como la violencia oficial generada desde el Estado.

Para quienes trabajamos en las iniciativas del Movimiento Mi Convive, esta situación ha exigido redoblar esfuerzos para asegurar la continuidad y crecimiento de nuestros proyectos y actividades. En el caso de Alimenta la Solidaridad, hemos logrado mantener los comedores en nuestra red nacional, sirviendo más de un millón de almuerzos durante estos meses de confinamiento.

La labor de líderes en las comunidades ha sido ejemplar en su trabajo de articulación con las personas y en la mística desplegada para sortear las inmensas dificultades que hemos estado viviendo.

Por sobre las crisis de combustible, electricidad, gas, agua, transporte y telecomunicaciones, las personas vinculadas a este emprendimiento han mantenido funcionando los comedores, usando en algunos casos leña para cocinar o distribuyendo almuerzos en bicicleta, siguiendo los protocolos sanitarios para detener la curva de contagios.

Hemos abierto un nuevo comedor en Táchira. Uno de los estados más golpeados en el contexto de una emergencia alimentaria que se ha recrudecido a causa de la inédita situación del confinamiento.

Esta emergencia afecta cada vez más a gran parte de nuestra población. S sobre todo en nuestras comunidades más vulnerables.

Según un reciente informe de Caritas Venezuela, los índices de desnutrición infantil, que entre enero y febrero señalaban en 9 % o 10 % subieron a 14 % en marzo y 17,3 % en abril. En estados como Zulia, Sucre y Yaracuy pasaron de 20 %, mientras se reeditan las terribles situaciones en las que grupos familiares no están en capacidad de comer tres o dos veces al día o se ven forzados a buscar comida en la basura.

Esta situación empeorará para el segundo semestre de 2020. La FAO alerta que los suministros de insumos agrícolas importados para la temporada de invierno cubrirán solo el 5 % de lo que se necesita en nuestro país. Esta institución calcula que casi un tercio de los venezolanos padece inseguridad alimentaria, con más de dos millones de personas padeciendo de inseguridad alimentaria severa.

El retorno de los más de 60.000 connacionales ante la falta de oportunidades y recursos generada por la pandemia, va a suponer otro factor de presión para los menguados recursos alimentarios de Venezuela. A ello se agrega el recrudecimiento de la hiperinflación y una mayor caída de la actividad económica.

Desde el Movimiento Caracas Mi Convive creemos que debe tomarse conciencia de esta situación y abordarla desde la organización, la solidaridad y la convivencia. Es prioritario el involucramiento de los distintos sectores de la sociedad en acciones mancomunadas que den respuesta a las necesidades de la emergencia. Debe asegurarse la continuidad y el fortalecimiento de iniciativas y redes de apoyo, así como estimular y promover la creación de nuevas alianzas y emprendimientos abocados a enfrentar la crisis alimentaria.

En medio de esta difícil situación, Alimenta la Solidaridad va llegando a los 4 años de fundada. Y el ejemplo de los logros alcanzados, y de las personas vinculados al proyecto, nos muestra la posibilidad real de enfrentar exitosamente los más graves problemas desde los esfuerzos plurales e inclusivos.

Los tiempos por venir son de enormes dificultades, en el marco del endurecimiento del sistema autoritario y represivo que afecta al país. Así como por las nuevas dinámicas que en lo social, político y económico ha generado la pandemia de COVID-19 en el mundo.

Debemos afrontar estos retos desde los intereses y necesidades comunes. Valorar el aporte de las personas desde sus espacios de acción e influencia, guiados por los valores convivenciales y de solidaridad que nos permitan encontramos para enfrentar la adversidad.

* Fundador y Coordinador de Movimiento Caracas Mi Convive y Alimenta La   Solidaridad. Miembro de Primero Justicia

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