Roberto Patiño, autor en Runrun

Roberto Patiño

La mentira y la incertidumbre del regreso a clases, por Roberto Patiño
¿Es seguro volver a la escuela si desconocemos la verdad de la pandemia?

 

@RobertoPatino

Desde nuestra experiencia en el trabajo en las comunidades conocemos, de primera mano, la urgencia que tiene el regreso a clases para las familias venezolanas. La educación formal en las aulas es imprescindible para garantizar habilidades y conocimientos en los niños y jóvenes en un momento tan importante de su formación y madurez. Es necesario, ¡casi urgente!, superar el paréntesis que impuso la pandemia y que no pudo ser atendido por las clases a distancia o telemáticas, como prometió el régimen, por las carencias técnicas de nuestro sistema educativo y de la mayoría de las familias venezolanas.

Muchos niños y jóvenes venezolanos llevan dos años sin recibir educación formal, lo que representa un riesgo y un reto que tendremos que hacer frente en los próximos años para garantizar que esta generación pueda valerse por sí misma. Sin embargo, el anuncio del régimen de la vuelta a clases en el mes de octubre puede ser un peligro para la población escolar y sus familias y una amenaza letal para el gremio docente venezolano, a razón de la carencia de información confiable sobre la verdadera situación de la pandemia de Covid-19 en Venezuela.

Recientemente la Organización Panamericana de la Salud (OPS), organismo multilateral que lucha contra la pandemia y que cuenta con el aval de todos los países de la región, hizo público el dato según el cual en Venezuela apenas se ha vacunado un poco más del 14 % de la población y no el 40 % de venezolanos, como ha dicho el régimen. La información se funda en el número total de personas que han recibido las dos dosis de las vacunas que se ponen en el país (las vacunas que se aplican en Venezuela son de doble dosis) y tiene como base, una población de 28 millones 700 000 venezolanos.

Estos cálculos, que se sustentan con información oficial que suministra el propio Ministerio del Poder Popular para la Salud a la OPS, nos ayuda a ver parte de la verdadera dimensión de la pandemia en Venezuela y nos advierte los potenciales riesgos a los que nos exponemos si se impone, sin criterios sanitarios confiables, la vuelta a la educación presencial con unas cifras de inmunización tan baja en la población. Esta decisión del régimen es un peligro para la salud pública del venezolano.

No es la primera vez que los ciudadanos están sometidos a la opacidad en cifras oficiales que son importantes para la planificación de políticas públicas y la toma de decisiones. Llevamos muchos años sin conocer datos reales y verificables sobre la marcha de la economía, desconocemos, con cifras oficiales, los avances o retrocesos en la lucha contra la delincuencia y la violencia, no tenemos información oficial confiable sobre la situación sanitaria nacional, en definitiva carecemos de datos que nos muestren la realidad del país.

Lo pocos indicadores que están disponibles, son elaborados con mucho esfuerzo ¡y riesgo!, por centros de investigación independientes, universidades autónomas, ONG e investigadores, que han tratado de superar el veto de censura que quiere imponer el régimen sobre la realidad venezolana.

El ocultamiento de los datos es una política de Estado que aspira a imponerse, para mantener las mentiras que el régimen repite por la red de medios públicos.

Sabemos muy bien de la frustración que hay en muchos venezolanos que necesitan recuperar la normalidad perdida por la pandemia, conocemos de la urgencia que tienen los padres para que sus hijos vuelvan a las aulas y del crecimiento de la desigualdad en aquellos niños de las zonas vulnerables con menores oportunidades para acceder a la educación remota. Nuestra experiencia de trabajo nos confirma que el colegio, y las actividades que se desarrollan desde allí, tienen un efecto positivo muy concreto en el núcleo familiar y las comunidades. Pero esta necesidad no puede responder una pregunta que debemos hacernos antes de regresar a las aulas: ¿es seguro volver a la escuela si desconocemos la verdad de la pandemia?

Seguiremos prestando apoyo a los padres y maestros que tienen un gran reto por delante. Continuaremos en el campo levantando y sistematizando la información sobre la realidad de Venezuela y, sobre todo, no descansaremos en nuestro empeño por lograr el cambio que tanto necesitamos. Nos merecemos una sociedad donde no se les mienta a sus ciudadanos, donde podamos tomar decisiones con base a información pública transparente y verificable y esto solo es posible si seguimos trabajando por el cambio en nuestro país.

*Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convivewww.robertopatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Roberto Patiño Sep 24, 2021 | Actualizado hace 3 semanas
Meternos en la cancha, por Roberto Patiño
El cambio llegará de adentro de nuestras fronteras a razón de nuestras capacidades organizativas y la fuerza unitaria, tenemos que meternos en la cancha y participar

 

@RobertoPatino

Las últimas semanas han estado llenas de emociones, experiencias y lecciones que me acompañarán el resto de mi vida. Unas jornadas intensas, que nos confirman el compromiso de nuestro equipo de trabajo, y reafirman la profunda convicción de que existe en las comunidades organizadas una vocación muy clara de luchar por el cambio en el país, inspiradas en los valores de la solidaridad, el emprendimiento y la democracia

En la calle, junto con nuestros líderes, hemos comprobado cómo las personas demandan un nuevo liderazgo que se construya con la propia organización popular, de abajo hacia arriba; una nueva forma de entender y hacer política que procure mejoras en la calidad de vida de las personas sin dejar de insistir con firmeza en el retorno de la democracia en el país. Hemos corroborado lo que ya conocíamos desde hace muchos años: la importancia que tiene la organización popular en el empoderamiento de las comunidades.

Así como el fortalecimiento de un nuevo liderazgo de base. De esta manera, se construye una nueva generación de líderes comprometidos por el cambio en nuestro país.

También hemos podido conversar con muchas familias que se sienten frustradas tras estos años de lucha sin lograr el cambio que todos queremos en nuestro país. Un sentimiento que no ha minado la disposición de seguir organizándose por la Venezuela que todos queremos. Hay un pueblo consciente de las dificultades que tenemos por delante; una población que nos exige unidad y organización para hacer frente a un régimen dispuesto a no ceder ni un palmo de terreno.

En cualquier escenario, hay que insistir en la organización popular; en el fortalecimiento de un liderazgo que está junto a las comunidades, lo que permite ejercer nuevos modos de hacer política. Un liderazgo que trabaje por mejorar las condiciones de vida cotidianas de la gente, al tiempo que sostiene relaciones de diálogo y transparencia. Es un nuevo estilo de servicio público que se ancla en una experiencia democrática que el venezolano se niega en perder, pese a todos los esfuerzos del régimen.

Sostenemos, como muchos de nuestros líderes, que hay que aprovechar estas oportunidades para robustecer las capacidades organizativas y de movilización de las comunidades. Estos escenarios son importantes para poner en práctica la verdadera unidad de quienes creen en la democracia; es el momento para ejercitar el músculo político y salir a la cancha, dando todo por el todo en medio de unas condiciones que no son las óptimas ni las más justas, pero que debemos aprovechar para poner en movimiento la pasión por el cambio y el amor a la democracia que existe en nuestro país.

Al igual que nuestros atletas de Tokio 2020(21), que fueron capaces de llegar a lo más alto en medio de condiciones adversas, sin el apoyo real del Estado, sin el patrocinio de la empresa privada y en medio de una de las mayores crisis de nuestra historia como nación, y que, aun así, regalaron tantas alegrías a los venezolanos, quienes estamos convencidos de que el cambio llegará de adentro de nuestras fronteras a razón de nuestras capacidades organizativas y la fuerza unitaria, tenemos que meternos en la cancha y participar.

Venezuela necesita y merece un cambio y vamos a lograrlo juntos.

*Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Conviverpatino.com / www.robertopatino.com / En Instagram: robertopatinog

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No más alcabalas, por Roberto Patiño
La solidaridad se enfrenta a obstáculos muy difíciles de superar si el régimen, a través de sus organismos de seguridad, se empeña en sabotear el esfuerzo de la sociedad civil

 

@RobertoPatino

Si hay algo que puede caracterizar al pueblo venezolano es su solidaridad. Una virtud que va más allá de las buenas palabras y los mejores deseos; un modo de ser que se manifiesta con hechos concretos. El venezolano, en medio de la dramática situación económica y social que vive, es capaz de organizarse y trabajar para la solución de problemas concretos en sus comunidades. Tiene una disposición para ayudar al que menos tiene y responde cada vez que se le convoca para apoyar a quienes viven situaciones trágicas.

Somos un pueblo solidario con un temple forjado en medio de las dificultades. Esta certeza quedó confirmada con las recientes inundaciones en el estado Mérida, cuando la organización popular, la sociedad civil, la iglesia, las Organizaciones No Gubernamentales y la ciudadanía se movilizaron para apoyar a una población que fue sometida a un arrebato de la naturaleza, de dolorosas consecuencias.

Sin embargo, esta disposición y capacidad de ejercer la solidaridad se enfrenta a obstáculos muy difíciles de superar si el régimen, a través de sus organismos de seguridad, se empeña en sabotear el esfuerzo de la sociedad civil. El reciente escándalo suscitado por el video donde se observa a funcionarios de los cuerpos de seguridad entorpeciendo el trabajo de quienes movilizan la ayuda humanitaria hacia la población de Tovar, es una clara advertencia de una realidad que existe en el país y que vienen denunciando los activistas de los derechos humanos desde hace mucho tiempo y todo el país. A saber, la vocación del régimen de controlar y a veces malversar la ayuda humanitaria.

Aunque el episodio pudo resolverse por la presión mediática, el aplomo de la Conferencia Episcopal, la firmeza de los profesionales de Cáritas y el apoyo de la sociedad civil, estos hechos nos recuerdan los obstáculos que día a día viven los activistas de derechos humanos, miembros de ONG, periodistas y las comunidades organizadas que trabajan para servir al otro.

La ayuda humanitaria debe poder llegar a su destino. Se debe permitir a las ONG trabajar en el terreno con plenas libertades y garantías. Debe permitírseles a los medios informar sobre lo que está pasando. El desastre natural, agravado por la destrucción previa de los más elementales servicios públicos, nos convoca a todos y el esfuerzo debe ser respetado.

Poner alcabalas políticas y logísticas a este esfuerzo es un crimen con las víctimas de las inundaciones.

La precariedad de la situación económica y social en Venezuela nos hace especialmente vulnerables en situaciones de tragedias naturales. Lo que ocurrió en Mérida es una advertencia que nos debe mantener en alerta en todo el país. Debemos estar atentos a los riesgos que hay en las comunidades y seguir apuntalando las formas de organización de base, uno de los mejores recursos que tenemos para hacer frente ante estas amenazas.

¡No más alcabalas!

*Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Conviverpatino.com / www.robertopatino.com | En Instagram: robertopatinog

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Recorridos por Caracas, por Roberto Patiño*
Caracas es, hoy más que nunca, un reto y un compromiso para todos aquellos que luchamos por la Venezuela del cambio

 

@RobertoPatino

La ciudad de Caracas es mucho más que una suma de municipios y parroquias que se rinden ante el Ávila. Se ha convertido, en los últimos años, en un mapa social y humano complejo, donde sus habitantes tratan de supervivir en medio del colapso de los servicios públicos y las penurias de la economía. Caracas es, hoy más que nunca, un reto y un compromiso para todos aquellos que luchamos por la Venezuela del cambio que quieren la mayoría de los venezolanos.

Nuestra pasión ha sido siempre el trabajo social y por eso hemos estado involucrados con las comunidades, conociendo y aprendiendo de las experiencias de los liderazgos populares que nacen y maduran en nuestros barrios, un universo de hombres y mujeres que se organizan, trabajan y luchan para conseguir soluciones concretas a sus problemas. Junto con ellos, hemos trabajado para la recuperación de espacios deportivos, en el soporte a las familias más vulnerables, en el saneamiento de espacios públicos, en el apoyo a las iniciativas de emprendimiento y en el apuntalamiento de los nuevos liderazgos populares. 

Conocemos de primera mano estas experiencias exitosas, hemos aprendido y acompañado las iniciativas de un liderazgo popular que cree en un país fundado en los valores de la solidaridad, el emprendimiento y la democracia. Una experiencia de vida que queremos compartir con muchos más caraqueños que desean unirse a un proyecto por el verdadero cambio para su ciudad.

Junto a estos liderazgos y a la organización popular, hemos comprendido la fuerte conexión que existe entre el concepto de “democracia” y el trabajo en las comunidades.

En la medida que la gente se organiza para la solución de sus problemas, se hace dueña de su entorno y de su futuro.

El esfuerzo por mejores condiciones de vida, en el trabajo organizado con la gente, es una escuela de formación de líderes comprometidos con sus comunidades, hombres y mujeres que dan la cara y que responden a sus compromisos. Luchar por mejores condiciones de vida es un modo de trabajar por la democracia en el país, es una apuesta firme por el futuro, por el cambio y por la Venezuela que todos queremos.

En los últimos días hemos estado recorriendo la ciudad de Caracas, un mapa que conocemos bien. Formamos parte, desde hace muchos años, de un movimiento popular que conoce de primera mano los grandes retos que tiene esta ciudad; un proyecto con planes concretos para mejorar las condiciones de vida de los caraqueños, una iniciativa para la recuperación de la calidad de vida y de la democracia. Un proyecto que requiere de la unidad de todos los actores políticos y sociales.

Es una experiencia que se ancla en el trabajo en las comunidades organizadas, los verdaderos actores del cambio en el país. No somos turistas recorriendo una cartografía ajena, ni figuras impuestas atendiendo a razonamientos estratégicos, somos parte de una de organización en las comunidades, a quienes les escuchamos con mucha atención. Es gente que cree que el trabajo por mejores condiciones de vida es una forma de generar progreso en un contexto democrático por el que hay que luchar.

Seguimos recorriendo esta ciudad que conocemos bien, junto con nuestros líderes, amigos y vecinos. Seguiremos convocando a los mejores talentos que quieren un cambio para nuestro país.

¡Acompáñame a caminar por Caracas!

* Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Conviverpatino.com / En Instagram: robertopatinog

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Dueños de nuestro futuro, por Roberto Patiño
Seguiremos siendo parte de un movimiento que se extiende con fuerza y que entiende que es el momento en que debemos unirnos y organizarnos, para hacernos dueños de nuestro futuro

 

@RobertoPatino

Durante el recorrido que hicimos en el barrio Nuevo Horizonte constatamos que no existe infraestructura vial para sus vecinos, lo que agrava mucho más las condiciones de vida de las familias de esta comunidad; Daniel nos habló, en La Vega, de su esfuerzo como vendedor de helados, un oficio al que se dedica para apoyar a sus padres y que comparte con sus responsabilidades como estudiante de 4to año de bachillerato; en Carapita hablamos con una familia decepcionada de la “peleadera” de la oposición; en el Barrio 70, en El Valle, pudimos constatar cómo el miedo a la violencia sigue presente en una comunidad que aspira al cambio para vivir en paz. 

Esta ha sido parte de la experiencia que hemos vivido durante nuestros recorridos por Caracas, una ciudad abandonada por las autoridades en medio de una de las mayores crisis de nuestro país en su historia. No somos ajenos a la calle. El contacto directo con la gente es una constante en nuestra vida. Nuestra pasión ha sido el trabajo social, un esfuerzo que ha alentado la organización popular y el apoyo a los nuevos liderazgos que surgen en los sectores populares.

Conocemos muy bien las aspiraciones de un verdadero poder popular que se organiza, de abajo hacia arriba, inspirado en los valores de la solidaridad, el emprendimiento y la democracia.

En Loma Grande y Brisas de Propatria, en la parroquia Sucre, compartimos con las madres del sector la preocupación por mejorar la educación de niños y adolescentes; en La Vega, una comunidad a la que estamos vinculados de un modo muy especial, por ser el lugar donde comenzamos hace unos años este camino por el cambio, pudimos ver cómo los jóvenes se forman en oficios y hacen frente a la dificultades con la voluntad propia de una generación que decidió no rendirse.

La idea que más se repite durante estos recorridos es la necesidad del cambio. Un cambio, nos dicen todas las personas con las que hablamos, que va más allá de la sustitución de las autoridades en el poder; uno que se da con una mayor participación de las comunidades para la construcción de un Estado nuevo. Un poder popular organizado que se hace dueño de su futuro cuando trabaja en la solución de sus problemas cotidianos. Esta es la aspiración que encontramos en la calle.

En San José, en pleno centro de Caracas, conversamos con los comerciantes del sector, un gremio que lucha, como muchos venezolanos, por sacar adelante a su familia en medio de un clima poco propicio para la inversión y teniendo que lidiar con el abuso de las autoridades. A la señora Yelitza la conocimos en la avenida Fuerzas Armadas e inmediatamente se sumó a nuestra iniciativa de buscar el cambio que todos queremos para nuestra ciudad.

Todos los días cosechamos historias como estas, otra evidencia de que la gente se está organizado mucho más allá del reclamo por servicios públicos. Hay un esfuerzo en las comunidades en buscar alternativas para solucionar sus problemas. Una iniciativa donde la participación es espontánea, al entender que, mientras más luchan por la mejora de las condiciones de vida, se hacen dueños de su entorno y de su destino.

Seguiremos en nuestro trabajo social en las comunidades. Estaremos junto con nuestros líderes brindando todo el apoyo que necesitan los caraqueños que sueñan con un cambio real para su ciudad. Seguiremos siendo parte de un movimiento que se extiende con fuerza y que entiende que es el momento en que debemos unirnos y organizarnos, para hacernos dueños de nuestro futuro.

Si quieres conocer más historias como estas, visítanos en Instagram @robertopatinog

Fundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive

rpatino.com

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Roberto Patiño Ago 05, 2021 | Actualizado hace 2 meses
Régimen letal, por Roberto Patiño*

El informe del Monitor de Victimas, una iniciativa de Caracas Mi Convive y Runrunes, da voz a los familiares de los asesinados por un régimen letal, cuya política de «seguridad» responde a una lógica de guerra inútil, cruel e ineficiente

 

@RobertoPatino

El pasado 8 de mayo, Bryan Onel Cedeño, de 24 años, vecino del barrio José Félix Ribas de Petare, fue asesinado por los cuerpos de seguridad, acusado de pertenecer a la banda del Wylexis. No importaron las súplicas de sus familiares y vecinos. Bryan cumplía con los requisitos por los que el régimen aplica, de manera sumaria, la pena capital que no existe legalmente en el país: ser un joven humilde que vive en un sector popular de Caracas.

Este fue uno de los casos registrados en el informe “Pandemia, gasolina y militarización: el cóctel que estimuló la violencia”, del Monitor de Víctimas, una iniciativa de Caracas Mi Convive y del portal Runrun.es, que busca sistematizar, visibilizar y poner el rostro de las víctimas de la violencia en Caracas, Lara y el Táchira. Un esfuerzo de investigación, documentación y difusión que da voz a los familiares de los asesinados por un régimen que ha demostrado su letalidad en unas políticas de seguridad donde priva una lógica de guerra inútil, cruel e ineficiente.

Difundido el pasado martes 27 de julio, el informe pudo constatar que un tercio de los 599 homicidios registrados en Caracas, durante el 2020, fueron perpetrados por fuerzas policiales. Se trata de una práctica que ha convertido a las FAES y al CICPC en el brazo armado más letal que apunta a una ciudadanía desarmada, acosada por la violencia de las bandas criminales, la crisis económica, la falta de los más elementales servicios públicos y por la acción de unos “cuerpos de seguridad” que imponen arbitrariamente la pena de muerte.

Esta investigación, que permite visualizar y generar información sobre los homicidios perpetrados, es una respuesta de la sociedad civil organizada a la opacidad que mantiene el régimen. Y ofrece datos documentados sobre esta materia a las distintas instancias de derechos humanos, en el país y en el extranjero.

El informe, presentado por Ronna Rísquez, coordinadora editorial de Monitor de Víctimas; César Salgado y Héctor Navarro de Caracas Mi Convive; Lorena Meléndez, periodista de Runrun.es; la periodista Liz Gascón y que contó con la presencia de la investigadora Mirla Pérez, directora del Centro de Investigaciones Populares, forma parte de un esfuerzo que lleva adelante Caracas Mi Convive para apoyar a los familiares de las víctimas; el fin es dar a conocer sus casos y mantener viva, en la conciencia de la ciudadanía y ante los organismos multilaterales, el extenso prontuario de un régimen que sigue aplicando una sistemática política de violación de derechos humanos.

Como lo advirtió la investigadora Mirla Pérez, en Venezuela persiste una banalización de la muerte y una comprensión errónea de la vida cotidiana en los sectores populares donde a veces se percibe que las comunidades “protegen” a los delincuentes. Nuestro trabajo en estos sectores, junto con nuestros líderes, nos confirma que sus habitantes son víctimas de bandas que imponen su ley.

Hoy por hoy, muchos venezolanos son rehenes de un conflicto abierto entre grupos delictivos y unos cuerpos de seguridad incapaces de brindar protección y dar las más elementales garantías de respeto por el debido proceso judicial y los derechos humanos.

Es necesario desnaturalizar la violencia, deslegitimar la muerte como la “solución” a los problemas de criminalidad en el país; construir políticas de seguridad con apoyo de las comunidades, las organizaciones civiles e investigadores; recuperar el control sobre los cuerpos de seguridad del Estado y reconstruir un sistema judicial que dé garantías a todos los ciudadanos. Un proceso complejo, de largo aliento y que se enmarca dentro de un proyecto mayor: recuperar la plena vigencia del Estado de derecho y la democracia en el país. Una vocación de cambio que crece y se fortalece, todos los días, en los venezolanos.

Desde Caracas mi Convive seguiremos acompañando, apoyando y trabajando junto con todos los venezolanos que insisten en dar la voz a los familiares de las víctimas; un compromiso de vida por la vida misma.

Para ver las claves más importantes del informe de Monitor de Víctimas:

* Director de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive

rpatino.com

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Roberto Patiño Jul 27, 2021 | Actualizado hace 3 meses
Por Caracas, por Roberto Patiño
La transformación se inicia con un paso a la vez y ahora hay la oportunidad de comenzar este camino en Caracas 

 

@RobertoPatino

El pasado jueves 22 de julio, y como antesala del aniversario de la ciudad de Caracas, tuvimos la oportunidad de participar en un encuentro popular con muchos de nuestros líderes y amigos, en la parroquia de La Candelaria, en Caracas.

Este evento forma parte de los recorridos que hemos venido realizando en los sectores populares de nuestra ciudad como parte de un esfuerzo de movilización por la lucha de la democracia y que ha contado con el apoyo de Primero Justicia, líderes y amigos, todos ellos actores fundamentales de un proceso de unión cívica que incluye a la gente en los procesos de tomas de decisiones; un cambio que está avanzando, desde hace muchos años, en Caracas.

El encuentro fue una oportunidad para poder movilizarnos, de manera pacífica, en el centro de Caracas, frente a la CTV; una evidencia de que se pueden rescatar espacios para la democracia con movilizaciones pacíficas.

 

No hay razones para temer a la activación de los ciudadanos cuando se ha trabajado con honestidad y dedicación, guiado por los valores de la solidaridad, el emprendimiento y la democracia. Sabemos la importancia de estar con la gente en la calle como una forma de activismo que fortalece el tejido social, que visibiliza los problemas de la gente y que contribuye a fortalecer los liderazgos.

Hoy más que nunca es necesario esta sinergia entre los líderes y las comunidades, el trabajo de construcción de soluciones a los ingentes problemas de una sociedad que supervive ante un régimen indolente que no desea ciudadanos activos y conscientes capaces de hacerse con su futuro.

Estamos pasando uno de los peores momentos como nación; reconocemos el desencanto y la tristeza que acompaña a algunos venezolanos, pero también estamos conscientes de la poderosa fuerza que anida en nuestros sectores populares y urbanizaciones, espacios donde hombres y mujeres salen todos los días para organizarse, emprender y luchar por el cambio que todos queremos.

No somos seguidores de caudillos, somos ciudadanos conscientes que sabemos que el cambio de Venezuela requiere el apoyo y la participación de todos los ciudadanos, líderes, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.

Las grandes transformaciones que Venezuela necesita pueden comenzar con pequeños cambios a nivel local y regional, donde se den soluciones a los problemas cotidianos de la gente; donde temas como el agua, la luz, el gas y la seguridad, así como la educación y las oportunidades de trabajo, sean el centro del esfuerzo. Asuntos que en Caracas y en todas partes del país son cada vez más críticos y que limitan las posibilidades de vivir digna y decentemente.

Los cabildos ciudadanos son los espacios políticos más cercanos a la gente, el proceso de independencia en Venezuela comenzó en un cabildo abierto a la población, una mañana de 1810. Estas instancias, tan cercanas a las necesidades de la población y tan próximas a los procesos de tomas de decisiones son espacios estratégicos para la recuperación de la democracia en Venezuela.

La transformación se inicia con un paso a la vez y ahora hay la oportunidad de comenzar este camino en Caracas. Nuestra ciudad capital puede volver a dar el ejemplo a toda Venezuela.

*Director de Alimenta La Solidaridad y Caracas Mi Convive

robertopatino.com

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Roberto Patiño Jul 15, 2021 | Actualizado hace 3 meses
Desplazados, por Roberto Patiño
Una paz duradera, sin desplazados, necesita del trabajo constante, acompañando a los vecinos en sus proyectos. Además de empoderar a una población consciente de la necesidad del cambio

 

@RobertoPatino

Fue necesario que las bandas criminales que hacen vida en Caracas, expusieran sin pudor su poder, para que el régimen tomara nota de una situación que lleva décadas construyéndose; aprovechando el espacio cedido por un Estado incapaz de garantizar los más elementales compromisos con la sociedad: el monopolio legítimo de la violencia y el derecho a la paz de sus ciudadanos.

A pocas horas del cese de los enfrentamientos, al menos por ahora, el saldo de estos hechos ha sido la de al menos ocho ciudadanos inocentes asesinados por balas perdidas (una cifra por confirmar en las próximas horas), dos funcionarios policiales muertos en los enfrentamientos, un número indeterminado de presuntos delincuentes “neutralizados” por los cuerpos de seguridad y una población sometida al terror de la violencia: hombres, mujeres y niños que se han visto obligados a salir de sus casas.

A lo largo de los últimos días, hemos visto con tristeza, cómo en Caracas surgen los primeros grupos de “desplazados”, víctimas de un conflicto armado cuya raíz está en la incapacidad del régimen de garantizar la paz.

Muchas preguntas estarán presentes en los próximos días: ¿a razón de qué se dejó que estas bandas criminales se consolidaran?, ¿dónde estaban los organismos de seguridad en los años de expansión de estos grupos?, ¿quiénes proveyeron de armas de guerra a estas bandas?, ¿será una paz duradera?, ¿el régimen puede garantizar la convivencia de sus ciudadanos?

Durante las primeras horas del “armisticio”, los vecinos que siguen en sus hogares nos informan que están siendo castigados con la falta del servicio eléctrico. Y son amenazados por funcionarios que les acusan de brindar apoyo a las bandas criminales.

Estamos en un momento muy delicado, donde muchos venezolanos pueden sufrir ataques de un régimen débil para garantizar la convivencia y, al mismo tiempo, fuerte al momento de acosar a ciudadanos inocentes y desarmados.

Las organizaciones de la sociedad civil que hacemos vida en estas comunidades seguimos activadas, apoyando a nuestros vecinos, informando sobre lo que ocurre, denunciando estas agresiones y llevando un registro detallado de todo lo que pasa, para garantizar la vida de todos y el pleno respeto a sus derechos humanos.

Desde Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive, estamos convencidos, tras muchos años de trabajo en estos sectores de Caracas, de que la violencia no es el único componente que garantiza la paz; estamos conscientes de que una convivencia duradera requiere el apoyo de los proyectos que nacen en las comunidades: un trabajo constante de recuperación de espacios y del fortalecimiento de liderazgos de unos vecinos que no quieren seguir siendo secuestrados por bandas criminales, ni ser las víctimas de las arbitrariedades de los cuerpos de seguridad.

Una paz duradera, sin desplazados, necesita del trabajo constante, acompañando a los vecinos en sus proyectos, empoderando a una población consciente de la necesidad del cambio, apuntalando los nuevos liderazgos que suscriben los valores de la democracia, el emprendimiento y la solidaridad. Venezuela quiere la paz y esta se construye con la gente y no con las armas, fortaleciendo un tejido social que el régimen ha abandonado y que los grupos criminales pretenden secuestrar.

* Director de Alimenta La Solidaridad y Caracas Mi Convive

robertopatino.com

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