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Laudo Arbitral

ConocoPhillips sigue esperando que Venezuela le pague laudo de $2.000 millones

ConocoPhillips sigue aguardando que Venezuela le pague los 2.000 millones de dólares establecidos por un laudo arbitral tras el acuerdo alcanzado el mes pasado con la estatal PDVSA, dijo el miércoles el presidente ejecutivo de la petrolera estadounidense, Ryan Lance.

Tras el acuerdo del mes pasado, que le dio a Venezuela 90 días para realizar un pago inicial de 500 millones de dólares, Conoco suspendió medidas legales que habían frenado los envíos de crudo venezolano en varios terminales del Caribe.

A la pregunta de cómo pensaba usar los fondos la petrolera, Lance contestó que “contaré el dinero cuando aparezca en el banco”.

El ejecutivo dijo que espera que Venezuela cumpla el acuerdo, destacando que la empresa tiene otras dos instancias de arbitraje que implican a Venezuela. Pero subrayó que Conoco reanudaría la ofensiva legal si no llegan los pagos.

Conoco introdujo una solicitud de arbitraje en 2007 contra Venezuela frente a un tribunal del Banco Mundial por la nacionalización de dos de sus proyectos en ese país. En abril, una corte internacional falló a favor de la empresa y ordenó a PDVSA el pago de 2.000 millones de dólares.

Guyana y Venezuela deben justificar por escrito su disputa por el Esequibo

Guyana y Venezuela tendrán que presentar alegaciones por escrito para justificar su posición sobre si su disputa fronteriza por la región del Esequibo recae bajo la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), informó hoy esa institución en un comunicado.

Guyana tiene como fecha límite el 19 de noviembre para presentar su memoria, mientras Venezuela podrá enviar su respuesta hasta el 18 de abril de 2019, en forma de contramemoria.

La decisión del tribunal se ha tomado después de que delegaciones de ambos países tuvieran un encuentro el pasado 18 de junio con el presidente de la CIJ, Abdulqawi Ahmed Yusuf, en La Haya.

En esa reunión, Venezuela defendió que la CIJ carece de jurisdicción y mediante una carta firmada por el presidente, Nicolás Maduro, dejó constancia de que su país “no participaría en los procedimientos”.

Guyana, por su parte, alegó que la CIJ debe tomar el caso, después de que el secretario general de la ONU, António Guterres, recomendara a principios de año que La Haya resolviera la histórica disputa.

Georgetown le comunicó al tribunal que deseaba tener diez meses para entregar su memoria, pero la CIJ le ha dado solo cinco, los mismos que tendrá Caracas para responder.

La CIJ deberá decidir sobre si tiene jurisdicción para resolver la controversia incluso si Venezuela no presentara su contramemoria, precisaron fuentes del tribunal a Efe.

La región del Esequibo está bajo mediación de la ONU desde 1966, cuando se produjo la firma del Acuerdo de Ginebra.

Ambos países acordaron, a través de ese documento, buscar soluciones al contencioso después de que Venezuela denunciara en 1962 un laudo arbitral emitido en 1899 por un tribunal en París que fijaba los límites comunes y que para Guyana está aún vigente.

La región en disputa, bajo soberanía de Georgetown actualmente, abarca un área de unos 160.000 kilómetros cuadrados, lo que supone las tres cuartas partes del territorio de Guyana.

La polémica se ha agudizado en los últimos años después de que la compañía estadounidense Exxon Mobil haya descubierto varios yacimientos de petróleo en las aguas de la zona en litigio.

La Zona en Reclamación: ¡Así, así, así es que se gobierna!, por José Toro Hardy

Guyana

 

En 1824 Gran Bretaña había reconocido el Río Esequibo como límite occidental de la Guayana Británica. Sin embargo, atraída por las riquezas auríferas de la región, ocupó poco a poco territorio venezolano, llegando a proponer como límite hacia 1870 la llamada Línea Schomburgk que llegaba hasta las cercanías de Upata.
Aquello provocó la ruptura de relaciones entre Venezuela y Gran Bretaña y condujo a un Laudo Arbitral que quedó constituido por dos árbitros norteamericanos, dos británicos y un ruso. A Venezuela no se le permitió nombrar a ninguno, aunque al menos contó con un abogado de Nueva York como representante jurídico de Venezuela ante el Tribunal Arbitral. Se llamaba Severo Mallet-Prevost.
El resultado de aquel arbitraje, que tuvo lugar el 3 de octubre de 1899, se conoció como el Laudo de París. A pesar de los avatares de la Revolución Restauradora Venezuela denunció de inmediato aquella decisión declarándola írrita. El Laudo no tomó en cuenta para nada los claros títulos que Venezuela poseía.
El Laudo fue el resultado de una componenda política. Así lo denunció en memorando póstumo Severo Mallet-Prevost, afirmando que aquella decisión fue “injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante sobre el cual Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho”. 
Cuando Gran Bretaña concede la independencia a Guyana, se firma el Acuerdo de Ginebra en 1966, en el cual las partes convienen en buscar una solución “amistosa” y “aceptable”. En 1970 las partes suscriben el Protocolo de Puerto España, en el cual se congelan las negociaciones por 12 años.
Venezuela considera el territorio al Oeste del Río Esequibo como una Zona en Reclamación y así lo reconoce la comunidad internacional. Jurídicamente la posición de Venezuela se fortalece al desconocer inversiones que se realicen en ese territorio, hasta tanto se resuelva la disputa.
En todo caso, a partir 1983, al expirar el Protocolo de Puerto España, Venezuela manifestó su intención de remitir la controversia al Secretario General de la ONU, lo cual Guyana aceptó.
Fidel interviene
En el año 2004 las cosas comenzaron a cambiar. Fidel Castro (que siempre se opuso a la reclamación venezolana) promovía la candidatura del ex presidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, a la Secretaria General de la OEA.
Pidió a Chávez apoyar esa candidatura, ofreciéndole que ponía a su disposición un número de votos decisivos que le permitirían controlar a la OEA, pero que se necesitarían los votos del CARICOM para garantizar el triunfo de Rodríguez.
El CARICOM tradicionalmente ha apoyado a Guyana frente a la reclamación territorial venezolana. Castro convenció a Chávez de bajar la guardia en ese tema a fin de inclinar el voto de esas naciones en favor de Miguel Ángel Rodríguez y después de José Miguel Insulza como Secretarios Generales de la organización.
¡Insólito! Para facilitar el plan, el presidente Chávez se trasladó a Georgetown -capital de Guyana- y desde allí anunció que Venezuela no se opondría más a las inversiones extranjeras en la zona en reclamación. Con ello, dañó profundamente los intereses de Venezuela y sus posibilidades de recuperar la Zona en Reclamación.
Desde entonces Guyana ha venido otorgando concesiones y procurando extender su mar territorial a 300 millas sin preocuparse de Venezuela. De salirse con la suya, Venezuela perdería 150 mil kilómetros cuadrados de ricas áreas marinas y submarinas.
Exxon Mobil y la Zona en Reclamación
Mientras tanto, el presidente Chávez, deseoso de desmontar la Apertura Petrolera implementada durante el gobierno anterior, hizo modificar la Ley de Hidrocarburos cambiando los términos de los contratos que se habían suscrito. Llamó a las empresas y les anunció que o bien aceptaban las nuevas condiciones o bien se tendrían que ir del país. Muchas aceptaron dados los altos precios del petróleo que imperaban en los mercados internacionales. Otras no aceptaron y acudieron a arbitrajes internacionales ante el CIADI del Banco Mundial, donde por cierto han vendido ganando una tras otra todas las demandas.
Una de las empresas que no aceptó fue Exxon Mobil, cuya reclamación contra Venezuela prosperó en el CIADI. Por otra parte, ante el anuncio de Chávez de que ya no objetaría inversiones extranjeras en la Zona en Reclamación, Exxon Mobil inició un extenso programa exploratorio en esas aguas, logrando ubicar enormes reservas petroleras en el mar. Tales descubrimientos fortalecen la posición de Guyana quien ahora cambió de posición y desea llevar el caso a un tribunal internacional -con el beneplácito del Secretario General de la ONU- donde Venezuela llevaría las de perder.
Para colmo de males, el presidente de los EEUU, Donald Trump, ha designado como  Secretario de Estado y por tanto Jefe de la diplomacia de su país a Rex Tillerson hasta ahora presidente del gigante petrolero Exxon Mobil, a quien Chávez había echado de Venezuela.
¡Así, así, así es que se gobierna!

@josetorohardy

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53 Estados apoyan a Guyana en pleito por el Esequibo

KamaleshSharma

 

El Secretario General de la Commonwealth, Kamalesh Sharma, aseguró al gobierno de Guyana el compromiso de esa mancomunidad de naciones a su llegada el sábado a Georgetown.

“La Commonwealth se erige como uno y habla con una sola voz en nuestro compromiso con la soberanía y la integridad territorial de Guyana. Somos una asociación de 53 estados miembros en todo el mundo que representa una cuarta parte de los miembros de las Naciones Unidas. Los gobiernos miembros de la Commonwealth, individual y colectivamente, también se han comprometido a la solución pacífica de las controversias y al imperio de la ley” dijo, según reseña The Gleaner (en inglés)

Sharma, quien se reunirá con funcionarios del gobierno presidido por David Granger, dijo que la Commonwealth se ha “movido con rapidez y de manera adecuada en la solidaridad colectiva con Guyana“.

El secretario general ha convocado una reunión del Grupo Ministeria de la Commonwealth, que se reunirá en Nueva York en septiembre. El tema también se ha colocado en la agenda de la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la Commonwealth, que también se celebrará en Nueva York en septiembre.

En la última reunión de Jefes de Gobierno de la Commonwealth, celebrada en Sri Lanka en 2013 , los líderes de la Commonwealth, “… reafirmaron su apoyo inequívoco para el mantenimiento y la preservación de la soberanía y la integridad territorial de Guyana“, dijo Sharma en un comunicado

A raíz de la controversia, Guyana también estaría pidiendo al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon,  que inste a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para que se pronuncie sobre el Laudo Arbitral de 1899 en un esfuerzo por resolver la controversia fronteriza que ya tiene 60 años.