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Periodistas de Runrun.es ganadores del premio IPYS 2016 revelan detalles de sus investigaciones

ESTA CASA ESTÁ DE FIESTA. Tres periodistas de la Unidad de Investigación de Runrun.es fueron galardonados en la edición 2016 de los premios de periodismo de investigación que otorga el Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela. Lorena Meléndez, Lisseth Boon y Jesús Alberto Yajure cuentan cómo llevaron a cabo sus reportajes y hablan sobre el valor del periodismo de investigación en el contexto nacional actual.

 

Lorena

Lorena Meléndez: “Vivimos en un país en donde a cada paso te encuentras con una irregularidad”

Poner la lupa sobre el desarrollo de la Misión Vivienda les valió a los periodistas Lorena Meléndez, Vanessa Moreno, Valentina Oropeza y Yorman Guerrero, el primer lugar del VII Concurso de Periodismo de Investigación 2016, reconocimiento que concede el Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela.

La serie de ocho reportajes publicada en el portal Contrapunto: Biografía Misión Vivienda: testimonios, cifras y desafíos, fue desarrollada por los periodistas a partir de las observaciones realizadas durante la reportería diaria. La limitación de tiempo y la dificultad para obtener datos oficiales no les impidió desarrollar una investigación que tomó más de dos meses completar. 

Meléndez, quien desde octubre de 2015 forma parte del equipo de investigación de Runrun.es, cuenta cómo surgió el trabajo galardonado y habla sobre el valor del periodismo de investigación en el contexto venezolano actual.

-¿Cómo surge la investigación?

Valentina Oropeza, quien era la coordinadora de investigación del grupo, tenía la inquietud de hacer un reportaje sobre la Misión Vivienda (MV) enfocado hacia el área de infraestructura, pero a medida que ahondamos en la reportería fuimos identificando irregularidades y el trabajo cobró un peso mayor. Al final tomó dos meses y medio culminar la investigación. En cuanto al tema de infraestructura, identificamos la precariedad de los servicios públicos y las deficiencias en la construcción y planificación de los urbanismos. También abordamos el tema de la inseguridad, de hecho, dos semanas después de que sale publicado el último reportaje de la serie se llevaron a cabo las primeras OLP en urbanismos de la MV; descubrimos problemas de convivencia e incluso que existía sesgo hacia los residentes colombianos; e identificamos que las personas que habían invadido no tenían derecho a una adjudicación en los urbanismos.

-¿Es incompatible el diarismo con la investigación?

-Mira, ninguno de los reporteros del equipo formaba parte de la unidad de investigación, lo que demuestra que desde el diarismo sí es posible profundizar. El tiempo siempre es limitado pero el diarismo no es incompatible con la investigación, nosotros teníamos el afán de ahondar en las historias con las que nos topamos en la reportería diaria y además contamos con jefes como Valentina y Héctor Bujanda, quienes nos dieron el tiempo para realizar el trabajo.  

-¿Cómo sortearon la dificultad en el acceso a los datos?

Todo se apoyó en una base de datos que fuimos alimentando durante el proceso de investigación, no puedes esperar que te llegue la tablita de excel hecha. A medida que avanzamos vimos las incongruencias en las cifras que reportaban sobre la MV. A mí me tocó revisar las notas de prensa de las construcciones en Trujillo, las cuales un mes decían un número y al mes siguiente otro; nada cuadraba y así identificamos las inconsistencias. Los datos que usamos dentro de las infografías que acompañan cada reportaje fueron tomados de fuentes oficiales públicas, por ejemplo, las Memoria y Cuenta; también de notas de prensa publicadas por el Ministerio de Vivienda. Claro que hay obstáculos porque muchos datos están dispersos y hay que recogerlos de forma manual, por eso es importante tener paciencia, persistencia y entrega; al final te terminas enamorando de tu investigación.

-La entrega de premios de 2016 demostró que la investigación se mudó a los medios digitales ¿Por qué es importante el periodismo de investigación?

-En primer lugar porque vivimos en un país en donde a cada paso te encuentras con una irregularidad y es tu deber investigar, y en segundo lugar porque los trabajos de investigación son los que perduran. Vivimos rodeados de información en redes sociales, pero para ahondar en los temas hay que investigar, no solo le debemos al lector un titular, sino un trabajo que aporte valor y lo ayude a conocer la realidad del país.

 

Lisseth

Lisseth Boon: “Investigamos para conocer la parte de la historia que el poder no quiere que se sepa”

Lisseth Boon no es ajena a los reconocimientos a su labor periodística. Con la obtención del segundo lugar en el VII Concurso de Periodismo de Investigación del Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela 2016, la periodista que forma parte del equipo de investigación de Runrun.es suma cinco galardones. En 2012, su trabajo sobre la construcción del Mausoleo de Simón Bolívar derivó en que el presidente Chávez le pidiera la renuncia al ministro Farruco Sexto.

Seis meses le tomó a Boon completar el trabajo premiado en esta edición: Familia zuliana guisó $455 millones “preferenciales” en contratos a dedo con el Seguro Social. Hasta ahora, ninguno de los denunciados ha sido investigado por el Gobierno, sin embargo, los datos presentados tampoco han sido desmentidos. Quedó el registro, la justicia, se dice, siempre tarda en llegar.

-¿Cómo arrancó el trabajo?

-Todo comenzó cuando la fuente me dio un nombre: Continental Medica. Me dijo que esa empresa estaba muy ligada a la importación de insumos médicos a través del Seguro Social. Claro, con un simple nombre uno no llega a ningún lado. A partir de ese nombre comencé a indagar y aparecieron otras empresas, otros RIF de contratistas del Estado; así fui tejiendo una enorme red para llegar a la conclusión de que de Continental Medica era la matriz de una red que manejaba una familia de origen zuliano, la Rangel Baron.

-El mérito del periodismo de investigación está en las pruebas que demuestran la denuncia. ¿Cómo llevaste a cabo ese proceso de búsqueda de datos?

– Estaba el cuento de que esta familia tenía contratos asignados a dedo, pero el reto era demostrarlo. Consulté varios registros para sustentar este trabajo pero a lo largo de la investigación tuve que construir mis propias bases de datos basadas en la información que iba recogiendo. Fue muy valioso revisar el registro de importaciones a través de movimientos portuarios que revelaron que estas empresas habían traído insumos médicos por un valor de US$ 455 millones; esos datos los crucé con Cadivi y así pude construir toda esta historia. También implicó un trabajo de campo en Maracaibo para verificar toda la información, ahí me di cuenta de que se trataba de empresas fantasma, no existían. Todos los días escuchamos cuentos de gente que se enriqueció a través de importaciones hechas con el control de cambio, valiéndose de ese esquema de comisiones y sobre facturación que sabemos que existe; pero demostrarlo es lo difícil. Para mí este trabajo fue un gran entrenamiento y hasta ahora nadie ha rebatido los hallazgos. Todo está sustentado con cifras oficiales.

-Al principio sólo tenías un dato, pero ¿qué más hizo falta para arrancar la investigación?

– Indignación, este caso me indignó mucho por tratarse de insumos médicos. Esa indignación es el principal motor, querer saber qué estaba pasando; no tenía sentido que se aprobara esa millonada para la importación de insumos médicos mientras crecía el nivel de escasez de insumos. Por qué hay tanta escasez; por qué hay tanta gente sufriendo. Dar respuesta a esas preguntas fue una de las principales motivaciones, sabía que ahí había una parte de la historia que no se estaba contando. El periodismo de investigación sirve no sólo para denunciar un caso, sino para evidenciar que hay un responsable; esa es la historia que el poder no quiere que se sepa. El otro requisito para realizar este tipo de trabajos es la pasión. Fueron seis meses trabajando, dedicándole fines de semana y eso sólo lo haces si el tema te apasiona. Los periodistas de investigación tienen un perfil especial, no sé si mejor o peor, pero se apasionan por un tema y persisten hasta completar la historia. No les importa dedicarle tiempo extra.

-Los tres trabajos galardonados por el IPYS fueron publicados en medios digitales. ¿Se mudó la investigación a los portales?

– No es gratuito que los últimos premios del IPYS pertenezcan a medios digitales, en Venezuela pasa un fenómeno muy particular: en su proyecto de hegemonía comunicacional, el Gobierno ha comprado muchos medios y ejerce censura sobre otros; eso hizo que muchos periodistas que estaban en medios impresos migraran a medios digitales. Estos trabajos han sido posibles porque hay editores que creen en la investigación y han abierto estos espacios; además te dan tiempo, que es un recurso valiosísimo para hacer investigación. También hay que decir que yo no estaba dedicada exclusivamente a este trabajo, lo llevaba en paralelo a otras pautas. Ese periodismo de investigación que se refleja en la película ganadora del Oscar, Spotlight, es la referencia soñada; pero eso ya no existe ni existirá, es imposible para una redacción soportar el costo de una unidad exclusiva de investigación. Esos periodistas se dedicaron por dos años únicamente a esa investigación, eso ahora es inviable para cualquier medio. De hecho, en Venezuela se están desmantelando las unidades de investigación.

-El IPYS reconoció tu trayectoria en el periodismo de investigación. ¿Cómo haces para no desanimarte cuando los hallazgos no logran cambiar la realidad que denuncias?

– A veces puede ser muy frustrante. El primer trabajo con el que gané en 2012, el del Mausoleo de Simón Bolívar, impactó porque a los cuatro días el presidente Chávez le pidió la renuncia al ministro Farruco Sexto, pero no todos consiguen repercutir de esa manera. En otro contexto, las autoridades del IVSS habrían sido llamadas a responder por esas denuncias. Creo que es importantísimo en este país saber que los trabajos de investigación no siempre tendrán el impacto deseado. Dicho sea de paso, nosotros no somos jueces ni policías, no vamos a meter presos a los responsables, nosotros somos periodistas y nuestro trabajo es presentar las denuncias sustentadas. Además, hay una labor súper importante que estamos haciendo los periodistas: dejar el registro de todos los abusos de poder, de todas las injusticias que se están cometiendo. Eso me motiva a seguir trabajando, saber que en unos años se leerán estos trabajos y la gente sabrá qué pasaba en Venezuela en 2016 y quiénes fueron los responsables de los casos de corrupción, con nombre y apellido. El que se haga justicia no depende de mí, a mí me tocó registrar la historia de los abusos de poder.

 

Yajure

Jesús Alberto Yajure: “Para investigar hay que ver con ojos nuevos situaciones que creemos trilladas”

Nos vigilan. La investigación que mereció el tercer lugar del VII Concurso de Periodismo de Investigación 2016 del Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela, demostró mediante documentos oficiales, la connivencia entre el organismo rector de las telecomunicaciones y el servicio de inteligencia venezolano.

Al periodista de la unidad de investigación de Runrun.es, Jesús Alberto Yajure, le llevó dos meses completar la historia que describe el estado de vigilancia gubernamental al que son sometidos los usuarios de las redes sociales, en particular Twitter.

El galardón del IPYS a @Conatel elaboró informes para el @Sebin_oficial sobre tuiteros detenidos fue compartido con el reportaje de la periodista Katherine Pennacchio, del portal Armando.Info.

-¿Cómo desarrollaste la investigación?

-El tema de los tuiteros ya se había tratado de alguna manera, había notas sueltas, pero queríamos hacer un abordaje más profundo e indagar por qué estaban detenidos y cuáles eran los cargos que les imputaron. El hecho de que se trataba de un tema nuevo para mí, ya que en 2014 estuve fuera del país, quizás me ayudó a profundizar. Yo veía como nuevas situaciones que otros daban por conocidas. Para investigar hay que ver con ojos nuevos situaciones que creemos trilladas. Lo primero que hice fue sistematizar la data y construir una base de datos completa de los tuiteros. En el transcurso de ese proceso surgió la mediación para tener acceso al informe de Conatel, ya que esa era una pieza clave para demostrar que el organismo efectivamente había colaborado con los servicios de inteligencia y había levantado unos análisis técnicos de las cuentas de Twitter de esos ciudadanos.

-¿En qué medida es importante para el oficio periodístico mantener la capacidad de asombro?

-El equipo de Runrun.es se distingue porque hacemos esfuerzos por contar historias. Cuando lees relatos periodísticos desprovistos de testimonios solo quedan los datos, pero cuando ves a la persona la historia es distinta. Este trabajo muestra cómo el aparato del Estado ha triturado personas y ha acabado con familias; ha apresado a gente con cargos fabricados por represalias políticas. Si como periodista eso no te asombra o no consideras que ahí hay una historia que merezca la pena ser contada y conocida por los venezolanos, creo que quizás el sentido de la profesión está perdido. Toma el tema de las protestas, en las regiones hay cinco o seis protestas diarias por el mismo tema, digamos, el acceso a gas doméstico; no se puede decir que el pesar de esas personas no merece atención, lo que hay que buscar es un ángulo nuevo que permita contar una historia que parece trillada bajo una perspectiva distinta, más amplia.

-¿Cuál fue el ángulo de la historia que te llamó la atención?

-El trabajo evidenció el rol penoso que cumple Conatel en la vigilancia de los ciudadanos; vimos cómo se usó una institución del Estado para hacer un análisis de métricas sobre lo que las personas comentan en las redes sociales. Esto contrasta con la afirmación de los funcionarios frente a organismos internacionales cuando dicen que en Venezuela hay libertad de expresión y que no se castiga a la gente por opinar. El argumento que usan es la existencia de “supuestos de delito”, pero eso hay que probarlo en un tribunal, no se puede acusar a la gente en un programa de televisión. Otro aspecto fue el uso de las instituciones del Estado con fines de persecución política. El papel del Ministerio Público en presionar a los imputados para que se declaran culpables aunque no había pruebas contra ellos; como el caso de Daniely Benítez, quien fue señalada por Diosdado Cabello en su programa de televisión y luego se demostró en los tribunales que ella era inocente. Al final fue absuelta pero cómo se resarcen los daños morales cuando los funcionarios emiten juicios públicos sin respeto a la presunción de inocencia.

-¿Qué se necesita para hacer periodismo de investigación?

-Ahorita es muy complejo hacer investigación. Muchas personas tienen miedo de hablar y es difícil que cuenten sus historias. La investigación es un ejercicio de voluntad periodística, de persistir. La gente tiene que saber que su historia tiene que ser contada. El periodismo de investigación persiste y está vivo en el país porque hay profesionales con voluntad, con ganas de trabajar, con equipos de reporteros que buscan la verdad y gracias a gente que apuesta, que abre espacios, que confía en el periodismo libre como condición indispensable de la democracia. Y el equipo de Runrun.es es un gran ejemplo de esto: con gente joven, con disposición, con ganas de trabajar por el país y para los venezolanos. Yo agradezco mucho la oportunidad de ser parte de ese equipo y agradezco también todo el respaldo y el apoyo del medio.

Ipys Venezuela reportó más de una violación por día a la libertad de expresión entre enero y junio de 2015

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Durante los siete primeros meses de 2015, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, registró 240 alertas, las cuales derivaron en 287 violaciones al derecho a la libertad de expresión, que van desde agresiones físicas a trabajadores de la prensa, criminalización del trabajo periodístico (con apertura de procesos judiciales), limitaciones al acceso a la información, entre otras.

El momento cúspide de esta medición se ubicó durante junio, cuando se celebra el Día del Periodista, mes en el que Ipys Venezuela contó 46 alertas. Cuando se promedian los casos, estamos hablando de 34 por mes, un equivalente a 1,1 caso por día (enero, 35; febrero, 33; marzo, 29; abril, 28; mayo, 33; junio, 46; julio, 36).

IPYS Venezuela alerta en torno a que el primer semestre (enero a junio) de 2015 se hayan registrado 204 casos, que se corresponden prácticamente con el número de casos ocurridos durante el primer semestre de 2012 y de 2014, período de elecciones presidenciales y manifestaciones civiles respectivamente. Este aspecto es fundamental para que explicar que la excepción se está convirtiendo en una norma, con una tendencia distinta y más sofisticada, como el discurso que criminaliza, las acciones legales contra directivos medios de información, y la censura. Y otros más cruentos, como la periodista Elena Santini, quien fue lanzada de un segundo piso durante la toma de la alcaldía opositora por grupos afectos al oficialismo, en el municipio Mario Briceño Iragorri, estado Aragua.

En promedio, Ipys Venezuela contabilizó 1,1 casos por día

Estos casos se sucedieron geográficamente en el Área Metropolitana de Caracas, 115; y los estados Táchira, 15; Aragua, 15; Monagas, 10; Carabobo, 8; Zulia, 7; Falcón, 7; Barinas, 6; Lara, 5; Mérida, 5; Bolívar, 5; Apure, 4; Anzoátegui, 4; Delta Amacuro, 3; Vargas, 3; Miranda, 2; Portuguesa, 2; Guárico, 1; Trujillo, 1; Amazonas, 1; Nueva Esparta, 1; Yaracuy, 1, y al menos 2 casos, como la apertura del juicio contra 22 directivos de medios, afectan a todo el territorio nacional.

Otros 17 casos se sucedieron en el entorno digital.

 

 

Así promueve el chavismo sus etiquetas en Twitter - Reporte IPYS Venezuela

 

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Las instituciones públicas venezolanas tuitean en nombre del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y lo impulsan para ganar la supuesta batalla que se libra en la red de microblogging Twitter. Al menos 65 cuentas oficiales promocionaron etiquetas durante mayo de 2015 para impulsar al PSUV, al presidente Nicolás Maduro y al expresidente Hugo Chávez

Redacción Runrunes

La promoción de etiquetas a través de cuentas oficiales en Twitter revela un patrón del comportamiento del Estado y del abuso de los recursos públicos para fines políticos partidistas, indica el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS Venezuela) en su más reciente reporte publicado el domingo 19 de julio. La organización denuncia que el poder e infraestructura (recursos, personal y cuentas) del Estado son empleados para la promoción de las etiquetas favorables al oficialismo y al partido de Gobierno.

IPYS Venezuela monitoreó una muestra de cinco hashtags o etiquetas promovidas por el oficialismo en Twitter durante mayo de 2015. El seguimiento y análisis de los tuits que contenían estas cinco etiquetas permitierona la organización determinar  que todas habían sido promocionadas a través de al menos 65 cuentas públicas, que publicaron miles de tuits para amplificar el alcance, impacto y para posicionarla en la clasificación de tendencias.

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Además, se indica que las jornadas de promoción de etiquetas —denominadas “tuitazos”— fueron incluso anunciadas días antes por medios de comunicación estatales, que incluso fijaron horas de inicio para tuitear. Los tuits publicados desde cuentas oficiales hacían también mención a las cuentas de funcionarios públicos, que retuiteaban —es decir, replicaban— los mensajes a sus seguidores.

Todas las etiquetas alcanzaron —en mayor o menor grado— posiciones en el ranking de tendencias (trending topic o TT) en el país. Este hecho fue, en algunos de los casos, destacado por portavoces del gobierno en declaraciones y reseñado en medios de propiedad pública como un logro del Gobierno o de la “revolución bolivariana”.

La colocación y ascenso de las etiquetas promovidas desde el Gobierno por todo el aparataje del Estado en Twitter es presentada a los ciudadanos como un éxito de la gestión gubernamental —un logro de la autodenominada revolución—, como demostración de la aprobación del Gobierno. Pero también es instrumentalizada para manipular la opinión pública, colocar temas en la agenda pública; y potenciar e intensificar mensajes diseñados desde el alto gobierno, en ocasiones con fines proselitistas, geopolíticos, electorales, indica IPYS Venezuela.

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“Durante los meses de mayo y junio de 2015 los medios oficiales —como Venezolana de Televisión (VTV), Telesur, Radio Nacional de Venezuela (RNV), YVK Mundial, la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), y los diarios Correo del Orinoco, Ciudad Caracas— intercalaron en su programación algunos mensajes para promocionar las etiquetas de Twitter que impulsó el partido oficial”, indica la organización.

También se advierte que esta estrategia comunicacional evidencia que la red de televisoras, emisoras de radio, periódicos y portales web de propiedad pública de Venezuela ha servido de plataforma para amplificar los mensajes gubernamentales que tienen fines proselitistas. Bajo un híbrido de información y opinión promueven las estrategias partidistas en redes sociales.

“La utilización de este discurso propagandístico demuestra que la autonomía y la independencia de la red de medios del Estado están debilitadas y comprometidas. Están ausentes los principios de diversidad, pluralidad, independencia y libertad informativa, fundamentos esenciales de la libertad de expresión y el derecho a la información, consagrados en los artículos 57 y 58 de la Constitución Nacional”.

Los espacios de información y opinión de esta plataforma de medios estatales está cooptada por un discurso proselitista que impide que los ciudadanos estén informados de manera pertinente, adecuada y oportuna.

 

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Mira el reporte completo en: Un ejército calibre 2.0
¿Sabe quiénes son los Propietarios de la Censura en Venezuela?

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Durante un año, un equipo de periodistas venezolanos en distintas regiones y de diversos medios de comunicación se abocó a conocer las historias tras los procesos de cambio de propiedad de los medios en Venezuela y revelar los nombres de los nuevos dueños, sobre los que sólo existían rumores o silencio.

La investigación “Propietarios de la Censura en Venezuela”, liderada por el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela en alianza con Armando.info y Poderopedia, presenta una serie de reportajes que revelan la opacidad en los procesos de compra-venta de la mayoría de los medios de comunicación. Se muestra cómo las ventas estuvieron forzadas por un conjunto de presiones contra los medios por su línea editorial como la apertura de procesos judiciales y cierre de fuentes de información. Tras el cambio de propiedad se evidenciaron modificaciones de la línea editorial y esfuerzos por silenciar a periodistas críticos. Una constante fue la disminución de las unidades de investigación en impresos y en televisión. Otra, la renuncia y despido de muchos periodistas de su lugar de trabajo luego de haber sido víctimas de la censura por los cambios en la línea editorial.

Personajes que no pueden ser mencionados en los medios, fuentes que no pueden ser consultadas, amenazas a periodistas por la cobertura de ciertos temas sensibles, así como mayor espacio a eventos ligados con poderes regionales o nacionales son algunas constantes que revelaron testimonios de periodistas de distintas regiones, que vivieron los cambios de propiedad en medios de comunicación venezolanos.

La investigación periodística abarcó tanto técnicas del periodismo de datos como de la reportería clásica. Se conformó un grupo de periodistas que desde distintas regiones de Venezuela se abocó a indagar sobre los nuevos dueños de los medios de comunicación  en el país, así como las transformaciones que se dieron en los mismos ante los cambios de propiedad. Para ello, como parte de la investigación documental, acudieron a los registros mercantiles en los distintos estados para conocer detalles sobre la compra-venta. También contactaron a periodistas que trabajaron y trabajan en los medios, así como a los viejos y nuevos dueños. En el caso de los propietarios, la mayoría prefirió permanecer en silencio.

El proceso de trabajo incluyó la elaboración de una base de datos con la información obtenida en los registros mercantiles, los registros de amenazas y agresiones a periodistas que lleva

el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, el estudio de Censura y Autocensura de esta organización, así como las sentencias judiciales que se encuentran disponibles en línea. Como parte de la investigación también se revisaron bases de datos internacionales para indagar aquellos casos en los que la propiedad de los medios se diluye en otros países.

Al final, esta experiencia inédita en Venezuela involucró al menos a 30 periodistas de distintos medios de comunicación y de distintas regiones, que trabajaron en conjunto en este proyecto. En total se revisó la historia del cambio de propiedad de al menos 25 medios de comunicación que abarcan impresos, radio y televisión en nueve estados del país: Amazonas, Anzoátegui, Barinas, Bolívar, Carabobo, Distrito Capital, Mérida, Monagas y Zulia. Se realizó una serie de entrevistas por cada caso, que recogen testimonios de primera mano sobre lo ocurrido en los distintos medios de comunicación. Sus historias son parte de este especial.

Puede leer caso por caso en los siguientes link:

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Radio

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Cadena Capriles

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El Universal

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Globovisión

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Los Llanos

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Fondo Social de Pdvsa

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Versión Final

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Crimen y Castigo

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El Norte

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Censura y Autocensura

 

​​Christoph Giesen reflexionará sobre tendencias en foro de periodismo de investigación

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Invitado por Ipys Venezuela y el Goethe Institut, el periodista alemán del Süddeutsche Zeitung ofrecerá un foro titulado Periodismo de investigación, datos y trabajos transnacionales, una mirada de Alemania en el Hotel Pestana, este martes 3 de marzo a las 10AM.

Christoph Giesen compartirá con la audiencia sus reflexiones, basado en las experiencias en trabajos periodísticos de investigación en los que ha participado, básicamente con países asiáticos, desde el Süddeutsche Zeitung. El foro incluirá además su perspectiva sobre la utilidad del periodismo de datos y los trabajos colaborativos, y presentará las nuevas tendencias en este ámbito.

Giesen  ha realizado coberturas especiales en Asia, ha formado parte de proyectos de investigación transnacionales liderados por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), entre ellos Chinaleaks, Luxleaks y Swissleaks, donde profundizó sobre temas fiscales y su conexión con Alemania. En 2013 obtuvo, junto a sus colegas Bastian Brinkmann, Frederik Obermaier y Bastian Obermayer, el premio de periodismo Helmut Schmidt.

 

IPYS Venezuela: Diosdado Cabello volvió a intimidar a periodista y activistas de DDHH

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IPYS Venezuela

El 11 de febrero de 2015, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional (AN), intimidó y mencionó por segunda vez en menos de cuatro meses  a varios activistas de Derechos Humanos en su programa Con el mazo dando, transmitido los días miércoles por Venezolana de Televisión (VTV), principal televisora estatal. Cabello afirmó que se planea presentar un informe en contra de su programa en la  audiencia de la Corte Interamericana  de Derechos Humanos, que se llevará a cabo en la sede de la OEA, en marzo de 2015. Acusó a la periodista Mariengracia Chirinos de liderar la investigación del mencionado informe en colaboración con el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela).

Como ya es costumbre en el programa del presidente del Parlamento, la intimidación se hizo por medio de la lectura de las cartas de los llamados “Patriotas cooperantes”. Así como ocurrió en el mes de noviembre de 2014, “Patriota Mundo” quien suministró la información en una carta leída por Cabello en la que se mencionó a Marco Ponce (Observatorio Venezolano de Conflcitividad  Social),  Rafael Uzcátegui (PROVEA), Ligia Bolívar (Centro de Derechos Humanos de la Ucab), Carlos Nieto (Una Ventana para la Libertad), Rocío San Miguel (Control Ciudadano), Carlos Correa (Espacio Público) y Liliana Ortega (COFAVC). Estos activistas fueron señalados por el parlamentario por formar parte de una representación que presuntamente irá a denunciar violaciones de Derechos Humanos en el país.

“Los temas que trataran en la audiencia son los siguientes: la supuesta persecución e intimidación de los defensores de los DDHH por parte de Diosdado Cabello, la denuncia a la asociación de Patriotas Cooperantes, como coparticipes de violaciones de Derechos Humanos y miembros de un estado policial, ya que supuestamente los patriotas cooperantes han criminalizado, intimidado y perseguido a la disidencia política en Venezuela”, leyó el presidente de la AN.

 

 

Lea la nota completa en el siguiente enlace: Diosdado Cabello acusa e intimida a periodistas y activistas de DDHH

 

IPYS: Diosdado Cabello criminaliza a medios y trabajadores en su programa

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La organización IPYS Venezuela monitoreó del 3 octubre al 3 de diciembre de 2014 las transmisiones del espacio ‘Con el mazo dando’, conducido por Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional en el que el dirigente acusó a 165 personas y organizaciones por supuestos delitos y acciones que calificó de irregulares.

 

Jesús Alberto Yajure | @albertoyajure

Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), criminaliza a los medios y sus trabajadores en su espacio de opinión “Los mazazos” que transmite el canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), indica un reporte del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela). La organización no gubernamental monitoreó dos meses de programación del espacio de opinión, transmitidos entre noviembre y diciembre de 2014.

IPYS documentó que durante 9 programas, difundidos en un período de dos meses, Diosdado Cabello acusó a 165 personas y medios, entre los que se cuentan diarios de circulación nacional, directores, editores, periodistas, fotógrafos, activistas, organizaciones no gubernamentales, dirigentes políticos de oposición, representantes de la Iglesia católica, estudiantes y universidades venezolanas.

 

Vea el reporte completo aquí “Los mazazos” contra los medios y la disidencia

 

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El patrón de señalamientos revela un proceso de constante vigilancia y seguimiento hacia diversos actores: dirigentes de partidos políticos, miembros de organizaciones no gubernamentales, periodistas, dueños de medios de comunicación, líderes estudiantiles, miembros de la iglesia católica, autoridades universitarias, analistas políticos y económicos, ciudadanos detenidos y bajo procesos judiciales.

A pesar de que los acusados representan a diversos sectores sociopolíticos de Venezuela, tienen un elemento en común: ejercen funciones que desde el gobierno son consideradas subversivas, susceptibles de objeciones.

Las personas y organizaciones que aparecen reseñadas en el programa, frecuentemente, son tildadas como “la derecha”, “los fascistas”, “los desestabilizadores”, “los amargados”. Así los califica Diosdado Cabello para abonar la tesis de una supuesta conspiración en contra del gobierno. En los 9 programas analizados, IPYS Venezuela encontró 25 referencias de Diosdado Cabello, vinculadas a este argumento. Habló de “conspiración”, “conspiradores”, y acciones para “conspirar”.

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Las acusaciones buscaban criminalizar el trabajo de medios y periodistas, mediante el uso de informantes anónimos referidos por Cabello como “patriotas cooperantes”. Bajo la lógica de Los Mazazos, la mayoría los señalamientos son arbitrarios, no están fundamentados en ninguna investigación previa que debería realizarse desde las instituciones del Estado venezolano.

Más allá de reprender o avalar conductas de las personas y organizaciones que han sido señaladas, IPYS Venezuela considera que las leyes nacionales establecen que son los organismos del poder moral y judicial los que están en competencia para llevar adelante cualquier procedimiento de averiguación si los casos los ameritaran. Éste es un rol que le corresponde a las instituciones de justicia y no de un programa de televisión que acusa y sentencia a ciudadanos, con la utilización de la plataforma del principal canal del Estado y desde la vocería del presidente del parlamento nacional y dirigente del partido político oficial.

El abuso del poder del Estado en materia de comunicaciones se hace evidente. Con “el mazo dando” revela una mezcla en la que los roles del Estado se distorsionan y aúpan la impunidad. Esa fusión se llega a naturalizar: el canal estatal actúa como el partido político oficial. Pero a su vez, se vuelven una sola las funciones del gobierno, el parlamento, los encargados de la justica y los órganos de inteligencia policial. Ante las acusaciones como las que se hacen recurrentes en el programa, los ausentes son el debido proceso y la independencia de los poderes públicos del país, garantías fundamentales de la democracia y que están establecidas en la Constitución Nacional.