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Constitución

¡Dejemos la corredera, vamos bien! Por Orlando Viera-Blanco

Lo primero es enlistar los errores políticos que nos condujeron a este pandemónium. El primero (1992) cuando se le permitió a Hugo Chávez celebro-debutar con su por ahora en cadena

Han sido tortuosos 20 años del deterioro criminal que jamás experimentó sociedad alguna en Latinoamérica. Hemos tenido etapas más violentas como guerras civiles, dictaduras o guerrillas urbanas. Pero nunca la hambruna, el éxodo y la fechoría que alcanzamos hoy ¿Por qué?

Nuestras razones erróneas

Lo primero es enlistar los errores políticos que nos condujeron a este pandemónium. El primero (1992) cuando se le permitió a Hugo Chávez celebro-debutar con su por ahora en cadena de radio y televisión. Un país minado por la antipolítica y clientelismo pronto convirtió a Hugo Chávez en el nuevo mesías. El segundo otro gran error: La conjura contra Pérez desde los sillones de los notables… El tercer gazapo: el sobreseimiento de Rafael Caldera (1994) a HCHF, lo cual habilitó a Chávez para fuese candidato a la PDR en 1997… Una coalición entre Enrique Salas y el resto de los partidos, catapultó -ayudadito por los medios, intelectuales y empresarios- al “Tenientazo-Coronelote” de Sabaneta. Una historia acicalada por estas calles, el gendarme necesario y la obra de Carlos Rangel, Del buen salvaje al buen revolucionario, ilustró una épica caliche. Simpatías ingenuas y malsanas por doquier. Nacía un aprendiz de sable y caudillo que se autoproclamó bolivariano-revolucionario. ¡Hasta Olavarría le creyó…!

El golpista se hizo Presidente. La otrora CSJ le concedió el llamado a Constituyente (inexistente en la Constitución de 1961). ¿La otra seguidilla de infortunios?: El Kino electoral que eligió la Asamblea Constituyente; llamar a plebiscito [no previsto]; desmantelamiento del Estado; relanzamiento de una macrocomuna a la medida de Chávez; conversión de las FFAA en un brazo político; decreto de “emergencia económica” que habilitó más de 40 leyes ilegítimas; inicio de la cubanización y del apoderamiento del botín: Pdvsa. ¿Más? Llamar a un paro nacional inmolador sin reserva militar y política (2002); el golpe de estado del 11A/2002 donde Carmona se precipita y disuelve los “Poderes Públicos” y la clase política lo deja solo. ¿Común denominador de las pifias?: El síndrome de nuestra cultura política: “la cabra que salta pal’ monte… (Dixit Ruth Capriles). Eso no es conmigo, ese no es mi p…

En 2005 fuimos a un RR tolerando en nuestras narices un andamiaje electoral defraudatorio. Debutaba Smartmatic. “Minutos” más tarde, regalamos la AN… En 2006 Manuel Rosales es “elegido” como candidato presidencial de la oposición. Sólo un 40% de las máquinas se vigilaron [La cabra que salta…]. Era natural: Un candidato impuesto de arriba hacia abajo no contó con la lealtad de la militancia. En 2009-desunidos-Chávez mete de contrabando la reelección presidencial. Y en 2012 -enfermo y terminal- impone a Nicolás Maduro. Todo ocurre, mansamente…

Ganar y no cobrar

Capriles gana las elecciones de Abril 2013. Pero arruga (Confesión de parte). En 2014 Leopoldo López comete otro error: Le cree a Cabello, se entrega y jura que el pueblo le sacará de la cárcel. La salida se convierte en un salto caótico a la anarquía, la confusión y la fragmentación del liderazgo. Se pisa el peine del diálogo con elevadísimas expectativas de un desenlace pacífico, democrático y constitucional. Se desmorona la protesta. Surge la MUD. Emerge el consenso táctico. Gracias a una agenda cohesionada se logran 112 escaños en la AN (2016).

Instalada la nueva AN comienzan los saboteos internos que impiden la eficacia en la toma de decisiones. Nos doblamos y nos partimos. Temprano llegan las sentencias del TSJ de Maduro anulando curules, el poder de censura de la AN y la Ley de Amnistía. Se decreta el abandono de cargo de Maduro y la designación de nuevos Magistrados del TSJ. Es tarde. Estalla la protesta de 2017 reeditando el formato de descoordinación y desconexión con las masas populares 2014. Vamos a un referéndum ciudadano el 16 de Julio 2017 [sin músculo ejecutorio] y de pronto, el bombazo: Una Asamblea Nacional Constituyente agarra a todos fuera de base. La convocatoria electoral nos divide. Nadie sabe cómo tragar ninguno de los dos caminos. Ni papeletas ni 350. Todos a la lona (puff!)…como condoritos…

Unidad, prudencia y outsider

Llegamos a 2019 fracturados, divididos e invadidos de un radicalismo normativo en una oposición que pasa del realpolitic. Expira el término de Maduro. Surge la tesis de la usurpación de poder. Nadie apostaba que un joven político imprevisible, modesto y disciplinado inspirara nuevamente a la gente. Los “tartufos” no se hicieron esperar: ¡Que se juramente y se ponga la banda! Y el muchacho les contestó con humildad: “Ya va, bájale dos, no puedo solo…”. Sencillo. Suave. Suficiente para que reemergiera la luz, la emoción, la confianza.

Los errores cometidos son previsibles: Desagregación, divisionismo, presidencialismo, prepotencia, inmediatismo e improvisación. Es tiempo de unidad, patriotismo, humildad, disciplina y planificación. La justicia se aplicará al restituir la república. No al revés. Los Cabildos Abiertos son maravillosos. Nacionales, locales, no capitalinos. Hay que surfear la ola con el pueblo. Eso es la política. “Defensiva en la ausencia, ofensiva en la abundancia”. La soberbia es mala consejera, y la única forma que la cabra no salte otra vez pal’ monte, es dejando la corredera… Falta poco. ¡Vamos bien!

 

@ovierablanco

Tiempo de definiciones… por Antonio José Monagas

CUANDO LAS REALIDADES SE VUELVEN DUBITATIVAS, las confusiones permean todo. Lo mismo sucede en aquellos casos, en que esas mismas realidades lucen inciertas. O porque se tornan vagas, indefinidas o ambiguas. Indistintamente de lo que sus consecuencias arrojen, el problema tiene su fuente en la indeterminación acusada como generadora de conflictos y caos. Y desde luego, de tantas complicaciones como lecturas pueda provocar la confusión como insidioso problema.

Vale iniciar esta disertación, animando una reflexión en esta línea de pensamiento. Particularmente, toda vez que Venezuela se sumió en una dicotomía la cual ha derivado en gruesos desencuentros cuyos desenlaces, según algunos, están en pleno desarrollo. Otros, manifiestan que entraron en una fase de entumecimiento que sólo tenderá a arraigar, aún más, la causa de la crisis política. Ésta, instalada a lo interno del funcionamiento orgánico del país.

Venezuela pasó de su otrora condición apacible, aún en medio de duros embates políticos y sociales, a un país de abierto antagonismo. Resultado esto de distorsiones conceptuales que fueron acumulándose a medida que fueron desconociéndose posibilidades de desarrollo. Además, agravadas por situaciones que, en los últimos años, no lograron conciliarse con oportunidades que, por equivocadamente manejadas, dieron al traste con recursos cuyo destino terminó desvaneciéndose en la oscuridad de gestiones de gobierno que, demagógicamente, apostaron a objetivos “democráticos”. Así fue, en medio de un inmediatismo soez y de un pragmatismo vulgar.

Situaciones así, devinieron en un desaliento que mediatizó el compromiso político, tantas veces asomado, de resolver el proyecto histórico que articularía el sentido de nacionalidad con el de identidad y ciudadanía. Este vacío, determinó serias contradicciones en la actitud política de venezolanos. Sobre todo, de quienes fungieron como gobernantes en momentos cuando más se necesitaba de forjar una conciencia que pudiera allanar las brechas que estos mismos problemas sociopolíticos y socioeconómicos, habían incitado.

Fue de esa manera como el populismo halló el mejor momento para aterrarse hasta confundirse estructuralmente con preceptos trazados constitucionalmente. Fue casi un juego elaborado por demagogos de oficio, investidos de juristas y legisladores, para encubrir estragos, traiciones, y desfalcos en toda la extensión de la estructura pública nacional.

Así fue como el país comenzó a verse deprimido o acongojado. Todo él, padeció dicho problema. Desde lo más encumbrado de su ordenamiento jurídico, hasta lo operativo e instrumental de su discurrir. Resultó fácil escamotearlo, para entonces asediar su funcionamiento desde su propia esencia. Tan imperceptible fue tal confusión, que argucias de distintas naturaleza consiguieron burlar estrategias disfrazándolas de coyunturas. Bajo éstas circunstancias, pudieron esconderse trampas y fraudes que luego sirvieron para habilitar funciones que permitieron violaciones políticas y administrativas de toda especie y tamaño.

En la mitad de tan trémula situación, se potenció la crisis política. La crisis de Estado, que hizo que cualquier desarreglo tuviera camuflada cabida en la organización de gobierno. Se hizo posible que la implosiva tiranía, adquiriera fuerza y cuerpo. Tanto que, pocos años luego, el país se extravió del rumbo marcado constitucionalmente. Hoy, Venezuela se convirtió en una situación de hecho que a su vez, avivó un estado de facto. Se perdió toda perspectiva de lo que es el Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, aducido y propugnado constitucionalmente.

Así procuró construirse el espacio político y jurídico necesario para que algunos inventaran las abyecciones que mejor calcaran escenarios que históricamente fueron desechados por razones de inconsistencia, inconexión e incongruencia. De esa manera, esos mismo personajes, en funciones de gobierno, justificaron procesos electorales para presidente de la República. No sin antes haber creado instituciones, oficinas u organismos públicos que se mostraran complacientes con cualquier degradación jurídica establecida en esa misma dirección.

De esa forma, surgió un Consejo Nacional Electoral servil. Un Tribunal supremo de Justicia, dependiente. Un estamento militar, indigno y vendido al mejor postor. Un cuerpo de instancias de la Administración Pública, denigrante y vergonzoso. Así la estructura gubernativa, perdió su razón de ser al transformarse en un mediocre aparato al servicio de mezquinos intereses y mediocres objetivos acreditados bajo el fatuo nombre de “revolución”.

En consecuencia, el alto gobierno trastornó la Constitución de 1999 ajustándola a coyunturas que incitaron ciertos procesos imaginativos que no tuvieron sustento real. La Constitución se había convertido en una entelequia. Por eso, no se tuvo contemplación con proscribir el Estado de Derecho sobre el cual se erigía la institucionalidad democrática aducida por la Carta Magna.

Ello dio como resultado situaciones absolutamente factuales que sólo sirvieran para formalizar las contradicciones de las que se ha valido el discurso gubernamental para inculpar cualquier actor político o social del que pudo aprovecharse para justificar los desafueros cometidos con el aval de una torcida o acomodaticia justicia.

Así que ante el fragor de tanto desarreglo jurídico, fundado e infundado, causante de arriesgadas confusiones, se hace inminente pasar a un estadio de la vida nacional precedido y presidido por un justo, inaplazable y necesario tiempo de definiciones…

 

@ajmonagas

Guaidó en

OBSERVO, MÁS BIEN ESCRUTO, a Juan Guaidó. Siendo juventud en acto, revela la experiencia de un canto rodado. Espero no equivocarme.

Es novedad icónica dentro de la escena política.

Viene del deslave de Vargas, que lo desteta. La tragedia natural deja heridas profundas sobre el cuerpo de la patria y atiza un sentimiento de orfandad. Como suerte de maleficio fija el momento en que los vestidos constitucionales que endosa Venezuela, en 1999, se le dan manchados con barrial y sangre inocente.  

Esa imagen es la que moldea a Guaidó, a contracorriente, cuando apenas frisa 16 años. No tengo duda al respecto. Le marca antes de que se muestre como esperanza, que lo es y para su sorpresa, por un sino de la historia. Han pasado casi dos décadas.

A lo largo de éstas he observado con desvelo y mortificación el sostenido derrumbe y putrefacción de la república y apreciado que contamina aún a la nación. Se ha engullido a una generación. Y he de convenir, por lo mismo, que hasta lo aprendido por la mía de poco sirve ante la inédita perversidad de la experiencia.

Acaso Guaidó, miembro de la generación de 2007, con los ojos ágiles de su edad mira en dimensiones varias sin sobreponerlas ni confundirlas. La patria no existe y una tragedia natural fue el anuncio de su agonía. Hay caos hasta en sus confines. Pero brota de los escombros y desde lo más profundo, diría el poeta, “agua de remanso, brisa mansa, luz de amanecer”.  

De modo que, serán propicios y útiles, ahora sí, los títulos de dos opúsculos que me obsequiara, en 2005, un Cardenal a quien mucho debo y con quien departí sobre amigos e ideas comunes; y cuya condición posterior me lo ha puesto distante y hasta hecho diferente: “La nación por construir” y “Pongámonos la patria al hombro”, de Jorge Bergoglio, fijan hitos, sugieren líneas inteligentes para el trazado de “un cielo nuevo y una tierra nueva”.

Llegado el último 10 de enero, ciertamente, en réplica de nuestra tradición histórica invariable, la vigente Constitución, con sus falencias, estaba preparada para impedir el vacío de poder en Venezuela; sin mengua del poder que también se usurpaba de espaldas a la soberanía popular. Tanto es, así, que si un empleado menor renuncia a su cargo se le exige no abandonarlo hasta que le llegue sustituto y si huye o desaparece, en el acto se nombra otro como interino mientras aparece el titular.

Durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, que es llano ardiente y sin límites, cada vez que finaliza su mandato, el General, no obstante, respeta los sacramentos constitucionales. A la medianoche del último día de su período constitucional precedente y antes de volver a jurar, el presidente de la Corte Federal recibía el poder como Encargado por breves horas, es decir, custodiaba el Poder Ejecutivo para evitar, así fuese por horas escasas, un limbo en el mando de la república.

Pues bien, el manido artículo 233 de la Constitución, que hubo de aplicarse, fue puesto de lado. Fue omitido esta vez al igual que el 10 de enero de 2013, cuando ocurre la primera usurpación de Nicolás Maduro. Una y otra vez con el propósito de impedir que el presidente de la Asamblea Nacional ejerza su competencia inherente, como encargado y conservador del poder ejecutivo, por defecto o falta de un presidente electo.

No han faltado los escribanos de circunstancia, como en el relato El Batracio de Mariano Picón Salas, propicios hasta para obviar la ortodoxa interpretación extensiva constitucional, que validan la doctrina y la jurisprudencia hispanoamericanas con abundancia.  

No vuelvo sobre lo ocurrido, por ser hecho consumado. Prefiero admitir que, acaso, todo ello responde a una táctica de apaciguamiento inteligente, heterodoxa, para poder construir a la patria y que me es extraña.

El presidente Guaidó, generoso, ha pedido le hagamos críticas que ayuden a corregir el rumbo en medio de las aguas encrespadas.

He leído el célebre Acuerdo sobre la Declaratoria de Usurpación de la Presidencia por Maduro. Apunto lo evidente. Dice que la usurpación por éste “no encuentra una solución expresa” en la Constitución. Es falso.

Agrega que la Constitución fue “inobservada” por la propia usurpación, mezclándose el agua con el aceite, la falta de aplicación constitucional correcta con su abierto desprecio. De modo que, al término, se deja en el vacío – aquí sí – el tiempo y duración de la usurpación acometida y que se denuncia; que no pasa de ser, en la realidad, más que el acto demencial de un esquizofrénico que se cree Napoleón y firma decretos, a quien debe someterse a tratamiento por un loquero, mientras el Encargado de la Presidencia se ocupa de lo suyo, sin más y sin esperar.

Que tenga o no ejércitos Guaidó, es otra cosa. El Papa no los tiene y es el jefe indiscutible del Estado vaticano. Mas, sí debo decir que aprecio sus movimientos acompasados y le veo, ilusionado, en “estado de sats”.

“Sats” es, justamente, el momento previo del actor quien, antes de salir a la escena y urgido de mudar su personalidad, en el tránsito desde el camerino deja de ser lo que es; abandona su cotidianidad, su propio ser, y en los minutos antes de presentarse al público saca energías desde lo más adentro de sí. Pone de lado lo obvio y asume el rol que de él espera su representación dramática, en el caso, la del presidente encargado de Venezuela.

Tendremos paciencia.

@asdrubalaguiar

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¿La última escaramuza roja antes del próximo miércoles 23/enero/19?

SI YA ANTES EL RÉGIMEN DE NICOLÁS MADURO pensó que la oposición democrática estaba deprimida, desvencijada, acabada, dividida y asustada con la represión desatada y los presos civiles y militares, hoy la visión tiene que ser otra. Por ello tan necesario estar informados de lo que se les ocurra tramar antes del 23 de enero, día en que se conmemoran 61 años del derrocamiento de la “penúltima” dictadura venezolana. La dictadura militar donde los “padrinos militares y civiles de Marcos Pérez Jiménez fueron los primeros en huir del país.

Aunque en sus conversas con los “emisarios o amigos” los mensajes enviados confirman que adentro del gobierno hay quienes -por temor o por orgullo- tratan de tender puentes y negar su radicalización eliminando la única institución existente elegida legal y democráticamente por la mayoría de los venezolanos en diciembre de 2015 como lo es la Asamblea Nacional. Historia sabida el acoso, las ilegalidades, las violaciones a la Constitución de 1999, la falsedad del desacato y la posición asumida por el ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo, a la carrera, días antes de que la anterior Asamblea Nacional con mayoría roja rojita terminara sus funciones. La calidad de los magistrados nombrados afloró recientemente con el escape a los Estados Unidos de uno de esos “magistrados exprés”, Christian Zerpa quien de entrada declaró la no existencia de autonomía de poderes, las designaciones apresuradas y la mayoría sin cumplir los requisitos de ley. Solo la obsecuencia, la entrega total a Maduro, como requisito “sine qua non” para ingresar al máximo tribunal de la República.

En medio de los miedos desatados en el alto gobierno por la respuesta que se va dando, a medida que pasan las horas, a los cabildos abiertos multitudinarios a nivel nacional y ante la posibilidad de que la convocatoria del 23 de enero rebase las expectativas, vuelven a pensar lo que desde el 2015 han considerado: disolver la legítima Asamblea Nacional y quedarse solo con la írrita asamblea constituyente, así en minúsculas.

Recordemos que el mundo entero, a excepción de los rojos aliados de Rusia, China, Cuba, Nicaragua, Turquía, los Emiratos Árabes, México, El Salvador, una media docena de paisitos caribeños y africanos y los inexistentes “países”  de Osetia del Sur y Abjasia, ha reconocido como la única instancia gubernamental elegida legítimamente con los votos de los venezolanos a esta Asamblea Nacional.

Dentro del TSJ hay sigilo y hermetismo. Lo que se ha filtrado indica que la Sala Constitucional encargó al magistrado Juan José Mendoza Jover preparar una sentencia contra la Asamblea Nacional declarando inconstitucional todos los acuerdos por ella dictados estas semanas. Dicha Sentencia estaría en el Expediente Número 17-324. Entre los puntos considerados por el magistrado estaría declarar subversivo el planteamiento de que Nicolás Maduro sería desde el pasado 10/1/19 un presidente de facto. Igualmente dice el gobierno que también de facto sería un presidente designado por la Asamblea Nacional fuera el diputado Juan Guaidó u otra persona, parlamentario o no. Otros considerandos serían declarar que el desacato continúa, que los acuerdos son contrarios a la Constitución y las leyes, que se deben establecer las consecuencias de esos actos, remitir todo el expediente al Ministerio Público y declarar que no existe una directiva de la A.N. válidamente constituida. Los radicales siguen pensando en detener a Guaidó y varios diputados y dirigentes opositores. El incidente del SEBIN con el presidente de la Asamblea, calificado como un “falso positivo” por el mas poderoso miembro del PSUV, Diosdado Cabello, indica que los demonios internos andan desatados. La última idea roja rojita fue convocar para el mismo día, 23 de enero, varias concentraciones en los mismos sitios donde los demócratas convocaron con anterioridad. Nada original. Tienen 20 años haciendo lo mismo.

Por cierto, terminando de escribir esta nota leo lo que la colega María Elvira Salazar escribió tras su entrevista con Maduro en Miraflores. Una vez mas, los galimatías y las contradicciones perturban al presidente. Ella confiesa que la invitaron pues es republicana, conoce bien a Trump (fue su candidata a la Cámara de Representantes, aunque perdedora, en un distrito de Florida.) La ligaron a Fox News donde no ha trabajado y le pidieron hablara con Trump para que “por favor· reciba a Nicolás y puedan dialogar.

El miedo en Venezuela parece que saltó a la acera contraria. Prevenidos todos el 23 de enero. Es el próximo miércoles.

Las juramentaciones del chavismo comenzaron con

EL 2 DE FEBRERO DE 1999, Hugo Chávez por primera vez tomó posesión como presidente de Venezuela cuando le ganó las elecciones presidenciales a su principal contendiente, Henrique Salas Romer con un 56,20 % de aprobación, el segundo mayor porcentaje del voto popular en cuatro décadas. Desde entonces, con cambios en la Constitución, referendum, inhabilitación de candidatos y un ente electoral parcializado, el gobierno nacional no se ha dejado arrebatar ninguna juramentación presidencial en 20 años.

 

 

Chávez juró ante la “moribunda constitución” de 1961 y ante el expresidente Rafael Caldera, transformar a la patria de Bolívar; impulsando los cambios necesarios para el bienestar del pueblo. Estas elecciones fueron convocadas para el período constitucional (2 de febrero de 1999 – 2 de febrero de 2004), bajo lo establecido en la Constitución de Venezuela de 1961, pero con la creación de la nueva Constitución el período se extendía un año más.

 

 

En el año 2000, Chávez juró por segunda vez como Primer Mandatario, luego de que se aprobó la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual relegitimó los poderes públicos y también le permitía asumir la jefatura del Estado por un periodo de seis años, permitiendo también la reelección inmediata por seis años más. Durante el acto, Chávez al frente del fallecido William Lara exclamó: “Juro delante de esta revolucionaria Constitución que lucharé sin descanso junto a nuestro pueblo para cumplir y hacer cumplir los mandatos de la revolución bolivariana recogida por mandato popular en esta Constitución”.

 

 

 

Para el año 2006, la popularidad de Hugo Chávez estaba en su mejor momento y el domingo 3 de diciembre de 2006 fue reelegido como presidente para el período presidencial 2007-2013. El 10 de enero del año 2007, el líder de la Revolución Bolivariana juraba nuevamente en la Asamblea Nacional para un nuevo período presidencial frente a Cilia Flores, la primera mujer en ser presidenta del Parlamento. En su discurso anunció que implementaría el socialismo bajo la implementación de nuevas leyes económicas, sociales y de defensa.

 

 

En el año 2012 un nuevo proceso electoral se repetía y Chávez se preparaba para hacerle frente a su cuarto mandato consecutivo 2013-2019, sin embargo, el mandatario no pudo juramentarse formalmente debido a que estaba convaleciente de una operación que se había realizado en la Habana, Cuba. El Tribunal Supremo de Justicia estableció en ese momento que el mandatario, podría jurar el cargo cuando se recuperara.

El 8 de diciembre de 2013, Hugo Chávez en cadena nacional pronunció por última vez un discurso: “mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón”.

El 10 enero de 2013, el gobierno impulsó una masiva concentración para la asunción de un Chávez ausente por motivos de salud.

El 5 de marzo de 2013 el gobierno nacional a las cinco de la tarde anunció en cadena nacional que Hugo Chávez había fallecido. Para el mes de abril del mismo año, el Consejo Nacional Electoral convocó a unas nuevas elecciones como lo establecía la Constitución. Para la nueva contienda electoral, Nicolás Maduro fue el encargado de liderar la Revolución, resultando ganador del proceso electoral en unas elecciones bastante cuestionadas, puesto a que Henrique Capriles obtuvo el 49.12 % y Maduro un 50.61 % de los votos.

El 19 de abril de 2013, Maduro recibía de manos de Diosdado Cabello, presidente de la AN para ese momento y María Gabriela Chávez -hija del fallecido mandatario- la banda presidencial para un nuevo período. A tan solo 15 minutos de comenzar su discurso, un joven de nombre Yendry Sánchez burló la seguridad, interrumpió la toma de posesión y se lanzó hacia Maduro, le quitó su micrófono y le pidió ayuda. Pero eso no fue impedimento para que Maduro se proclamara: “Juro por el pueblo entero de Venezuela, por la memoria eterna del comandante supremo (Hugo Chávez) que cumpliré y haré cumplir la Constitución y las leyes de la República en todo lo inherente al cargo de Presidente para construir una patria de libertad, independiente y socialista, para todos y todas”, fueron las palabras Nicolás Maduro Moros en ese momento.

 

 

El pasado 20 de mayo de 2018 se realizaron las elecciones presidenciales para el período 2019-2025 resultando nuevamente ganador Nicolás Maduro. Organizaciones no gubernamentales como el Foro Penal Venezolano, Súmate, Voto Joven, el Observatorio Electoral Venezolano, la Red Electoral Ciudadana, el Observatorio Global de Comunicación y Democracia y el Centro de Justicia y Paz, expresaron públicamente que tanto la convocatoria como el proceso electoral para dicho comicio estuvieron plagados de irregularidades.

Este nuevo mandato de Maduro inicia de muy mala manera, el Grupo de Lima y la OEA, así como el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea desconocen a Maduro como presidente de Venezuela.

Catedráticos de la Universidad central de Venezuela, partidos políticos, gobiernos de otros países y la sociedad civil, han calificado de “usurpación” el nuevo mandato de Nicolás Maduro después de los resultados electorales del 20M.

Juan Guaidó, nuevo presidente de la Asamblea Nacional aseguró después de la toma de posesión de Maduro dejó claro que  ante la juramentación ilegítima de Maduro, “hoy no hay jefe de Estado”.

El día de hoy, Guaidó durante su discurso ante el cabildo abierto convocado para este viernes, 11 de enero, no se proclamó presidente de Venezuela, pero en un comunicado oficial del Parlamento expresa que el diputado sí “asumió las competencias” del Ejecutivo.

 

AN investigará si bombarderos rusos violan la Constitución

LA ASAMBLEA NACIONAL informó hoy que investigará si la presencia en el país de una escuadrilla de aeronaves militares rusas constituye un acto de violación a la Carta Magna vigente, siendo que la Cámara no autorizó su ingreso.

Los diputados acordaron en la sesión de este martes, la última de del año, que la comisión de defensa del Legislativo investigue si pudiera “estarse violando el artículo 187 numeral 11 de la Constitución, que sujeta a la autorización” de la Cámara cualquier presencia de militares extranjeros en el país.

El diputado Édgar Zambrano, quien preside la comisión de Defensa, dijo durante la sesión que la presencia de las aeronaves rusas en territorio venezolano pudiera “considerarse una agresión, bien sea para la geopolítica del continente e incluso una amenaza, una intimidación hacia el pueblo” de Venezuela.

No se informó si la comisión dispone de un plazo para ofrecer los resultados de su investigación.

El Gobierno del presidente Nicolás Maduro recibió el lunes en Caracas una escuadrilla de aeronaves rusas, con las que realiza “vuelos operativos combinados” dentro un plan de maniobras militares para preparar la defensa del país sudamericano ante eventuales ataques.

Entre las aeronaves que aterrizaron en Caracas se encuentran dos bombarderos estratégicos Tu-160, capaces de transportar armas nucleares.

Además de los bombarderos, la escuadrilla también está integrada por un aparato de transporte militar An-14 y a un avión de pasajeros Il-62, que recorrieron más de 10.000 kilómetros, según detalló ayer el Kremlin en un comunicado.

A este respecto, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, señaló que “nadie en el mundo” debe temer por la presencia de estas aeronaves en Caracas, porque Venezuela y Rusia son “constructores de la paz y no de la guerra”.

Pero Estados Unidos reaccionó con críticas y señaló que ofrece a la región ayuda humanitaria “en medio de la tragedia”, mientras Rusia “envía bombarderos a Venezuela”, según declaró ayer el coronel Robert Manning, portavoz del Departamento de Defensa.

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, dijo hoy que la posición de Manning es “irrespetuosa” y “cínica”, mientras que Rusia la calificó como “muy poco diplomática”.

Diosdado Cabello: No hay ningún proyecto sobre una nueva Constitución

DIOSDADO CABELLO, PRIMER PRESIDENTE del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), indicó que aún no hay planes para establecer una nueva Constitución Nacional, y que la asamblea nacional constituyente (ANC) se instaurará por el tiempo  que sea necesario.

Durante una rueda de prensa ofrecida por el presidente de la ANC, alegó que “en este momento no hay ningún proyecto con respecto a una nueva Constitución; hay propuestas y están siendo recogidas en las comisiones”.

Agregó que la ANC se instalaría en la país por el tiempo necesario para cumplir sus actividades. “El período de funciones de la ANC se podría extender por el tiempo que crea necesario el país, pueden ser meses o hasta dos años, es un poder soberano”, dijo Cabello.

Además, responsabilizó al gobierno colombiano de los incidentes registrados en los estados fronterizos con la entidad colombiana, y que no habrá tolerancia con los grupos guerrilleros que se encuentran dentro del país.

 

La ficción electoral, por Asdrúbal Aguiar

SOBRE LA DESTRUCCIÓN DE NUESTRA ILUSTRACIÓN civil, la de los repúblicos de 1810 y 1811, se instala en Venezuela el hábito de que cada gobernante se dé su propia constitución y sostenga su dictadura o dictablanda mediante el voto ciudadano. Son sacramentos irrenunciables, pero ficciones democráticas.

La democracia y la elección competitiva e informada como su puerta de ingreso nos han sido huidizas. Son intersticios, aun cuando el primer intento, el de 1830, dure 28 años hasta el asalto del Congreso por José Tadeo Monagas, y el de 1959 se agote en 1989 con El Caracazo. En la primera oportunidad rige la práctica del voto parroquial, que se escalona con el voto de los colegios electorales que a su vez eligen a la pirámide del poder y en la segunda, el voto universal, directo y secreto, soportado con partidos democráticos y plurales.

El autismo constitucional y electoral han sido las constantes, sin embargo, de la política vernácula, sirva o no ello para lo deseable, la emancipación del venezolano. Tanto que puede decirse que con las constituciones hemos perdido nuestros derechos y a la democracia la hemos acabado a fuerza de elecciones. Una verdadera paradoja.

La manía constituyente nos deja unas 26 constituciones formales, que al caso no son más de 4, pues cada gamonal sólo se ocupa de enmendar la precedente para ponerle su firma y agregar un tiempo más a su mandato o cortárselo al subalterno a quien le presta el cargo de presidente. Es el síndrome adánico que nos insufla Simón Bolívar y repiten sus causahabientes desde la caída de la Primera República.

La práctica electoral, las más de las veces fingida o tamizada o contenida, se instala como costumbre que nadie enmienda mientras le favorezca. Y la animan las dictaduras para ponerle una guinda a sus despropósitos y saciar sus megalomanías.

“Algo intangible, pero seguramente noble y sabio como el Numen que inflamó el alma de Bolívar, me dice al oído que ya doblamos, quizá para siempre, el odioso promontorio de las tempestades… Me basta y me sobra el poder que me han dado los pueblos y mi carácter de caudillo de la Revolución más hermosa y seguramente más benéfica que registran los modernos anales de Venezuela…”, se repite para sí, en 1904 El Cabito, Cipriano Castro, una vez como sitúa las fuentes de su liberalismo en Nuestro Señor Jesucristo.

El voto es culto y es hábito. Es como acudir a la plaza pública para mirar la procesión de la Semana Santa o sufragar por una reina de carnaval. Nada más. Es un talismán a la orden del populismo irresponsable. Los mismos dictadores saben – es la experiencia de Venezuela y la de América Latina, a pesar de que políticos iletrados afirmen lo contrario y a conveniencia – que sus gobiernos no terminan con un acto electoral auténticamente democrático. Les sirve el voto, sí, para que el protocolo llame al de turno presidente constitucional.

Es también hábito quedarse en el poder “constitucionalmente” hasta que otro dictador suplante al anterior acusándole de continuista, en nombre de la legalidad. Eso hace Joaquín Crespo con Raimundo Andueza Palacio, quien intenta gobernar más allá de los 2 años permitidos, a cuyo efecto aquél, al derrocarlo en 1892, reforma la constitución para gobernar 4 años.

La cuestión, por lo visto, es nominal. Lo que explica que ahora, a nombre de la democracia y para su reivindicación, los opositores a Nicolás Maduro hagan suya la Constitución de 1999, nacida de una grave violación a la Constitución de 1961. Defienden su intangibilidad. Algunos de éstos hasta buscan sostener la ficción electoral para no perder cuotas de poder. Es el argumento, bajo la amenaza de otra constitución espuria en cierne, sin saber que las cuotas dentro de toda dictadura, aún más si la ocupan criminales y terroristas, sólo las tienen quienes no comprometen su estabilidad.

La experiencia de las elecciones parlamentarias de 2015 es ilustrativa; como aleccionadoras son las fáciles victorias de la oposición para alcanzar alcaldías y gobernaciones en el pasado, por ser meras franquicias, irrelevantes para la dictadura, mendrugos de una Constitución centralista, presidencialista, personalista, dadora de derechos humanos a discreción, y construida sobre una plataforma pretoriana.

Desterrar el régimen de la mentira es indispensable para nuestra democratización. No sólo es dictadura la que medra en el Palacio de Miraflores.

Servir a la verdad y a la democracia exige como cuestión, entonces, no darle tribuna ni tributarle desvelos al engendro inconstitucional de una constitución comunista inútil que ya rige de hecho sin aún dictarse, desde 2007, con las leyes del Estado comunal. Impone como tarea primordial, aquí si y propicia para la movilización social, poner a prueba la fidelidad democrática de nuestros dirigentes.

Cabe remediar sus autocracias de 20 años. Se han hecho dictadores dentro de sus partidos. Y a diferencia de nuestras dictaduras históricas, ni se han dado una constitución en las ideas ni practican elecciones en casa propia, siquiera fingidas. Ejercen una democracia de usa y tire, narcisista, virtual.

No hay democracia sin partidos democráticos, hoy casas inhabitadas e inhabilitados sus símbolos. El desafío es rehacerlos. Que vuelvan a éstas los hambrientos y desdentados que caminan por nuestras calles, con la mirada perdida, huérfanos de todo afecto.

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