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Constitución

Dos fundamentos que debemos rescatar, por Alejandro Armas

NO PUEDO OLVIDAR LA TENSIÓN que reinaba en el ambiente aquel día de enero de 2016. Los diputados opositores electos semanas antes llegaron para formar, por primera vez, una mayoría disidente del chavismo en la Asamblea Nacional desde que este cuerpo reemplazó al Congreso de la República. El aire estaba impregnado de rumores sobre un acto de fuerza por parte del régimen de Maduro que impediría la instalación de un poder público adverso. Aunque la jornada concluyó sin violencia en el Capitolio, pasó poco tiempo para comprobar que la elite chavista no estaba dispuesta a tolerar la pérdida del control absoluto del país. Un recuento de todo lo que ha hecho para anular la AN me tomaría la columna completa. Basta con señalar, como el último eslabón de esa cadena impresentable, la gravísima persecución a la que ha sido sometida un grupo de legisladores.

La AN está siendo desbaratada en cámara lenta. En vez de una disolución al estilo de Fujimori o, por volver con el ejemplo criollo, un asalto homicida como el que lanzaron las huestes de José Tadeo Monagas el 24 de enero 1848, los diputados están siendo separados de sus curules uno por uno y llevados a la clandestinidad, el exilio, la cárcel o, al momento de escribirse estas líneas, una siniestra falta de paradero conocido tras la detención. Las sesiones no han cesado, pero es innegable que el parlamentarismo venezolano se encuentra en la lista de especies en peligro de extinguirse. Semejante posibilidad es, sin consumarse, una aberración que atropella casi 400 años de progreso en la filosofía política. Aunque en esta columna siempre se comparan hechos del presente con los del pasado, hoy me voy limitar al terreno de la historia de las ideas para exponer el retroceso que Venezuela está experimentando.

Junto con la pintura de Rafael y la escultura de Miguel Ángel, entre tantas otras maravillas, el Estado moderno es uno de los hijos más destacados del Renacimiento. Teóricos como Tilly atribuyen su aparición al desarrollo de nueva tecnología bélica. Otros, como Spruyt, apuntan a una alianza entre monarcas y burgueses para socavar las bases del feudalismo. Como sea, el proceso se dio sin un ideario teleológico que lo impulsara. Fue entre los siglos XVI y XVII, luego de que la evolución desechara los modos de ordenación política medievales, que al Estado se le dio una razón de ser teórica. ¿Materialismo histórico? Quizá. Hablando de eso, fue Hobbes, un destacado materialista, quien hizo el mayor aporte filosófico al Estado como constructo social necesario. En resumen, el secretario de la familia Cavendish argumentó que, para que los seres humanos pudieran vivir en paz y prosperidad, era necesario entregar el monopolio de la violencia legítima a un ente que se encargara de protegerlos. Dicho ente es el Estado, que está encabezado por un individuo o asamblea investido con soberanía absoluta, intransferible y, léase bien, indivisible.

Desde luego, visto desde nuestra perspectiva del siglo XXI, el Estado hobbesiano luce espantosamente opresor. Afortunadamente, poco después de Hobbes hubo un Locke, quien advirtió que la soberanía absoluta equivale a tiranía y que, por ello, conviene ponerle límites. En su preclaro Segundo Tratado del Gobierno Civil, Locke planteó la necesidad de dividir el poder del Estado entre quienes diseñan las leyes y quienes las administran. Esos son, por supuesto, el poder legislativo y el poder ejecutivo. En rigor, Locke fue la cima de una corriente de pensamiento que se desarrolló en Inglaterra durante el tumultuoso siglo XVII, cuando el país se debatió, llegando a la guerra civil, entre la monarquía absoluta y el régimen parlamentario. Desde antes de que se desataran las hostilidades, juristas ingleses estaban alertando que las decisiones de los reyes Estuardo atentaban contra los derechos tradicionales que se remontaban a la Carta Magna. Hayek sostuvo que la corriente inglesa de separación de poderes tenía como fin último la preservación de la libertad individual. Con la Revolución Gloriosa, Inglaterra, que pronto se metamorfoseó en Gran Bretaña, pasó a ser uno de los pocos Estados europeos en los que el absolutismo no se arraigó.

En pleno Siglo de las Luces, Montesquieu dio un paso más y añadió a la dupla de Locke un tercer poder: el judicial, para interpretar las leyes y dirimir disputas legales entre los ciudadanos. Ese mismo siglo fue testigo de otra importantísima contribución al pensamiento político occidental. Me refiero al constitucionalismo. Esta vez la batuta la llevaron los progenitores de la primera república americana. Madison, Jefferson, Hamilton y otros concibieron una ley fundamental para el funcionamiento del Estado que garantizara la separación tripartita del poder y de esa forma protegiera la paz entre sus ciudadanos con el menor riesgo posible de coerción al individuo. Desde entonces, la Constitución estadounidense ha servido de modelo para incontables leyes fundamentales en los más diversos rincones del planeta. Sobre todo en Latinoamérica se han hecho intentos de emularla, a menudo sin éxito por razones que ameritan otra columna.

Sin embargo, de forma paralela a esta tradición liberal se han desarrollado otras formas de pensamiento político. Rousseau concibió una soberanía que, como la hobbesiana, es absoluta. Pero la atribuyó a la ciudadanía en pleno y no al ente representativo que Hobbes tenía en mente. Esta aproximación tiene sus luces y sombras. Por un lado, significó una contribución gigantesca a la idea de una república democrática, en la que el pueblo está permanentemente facultado para decidir. Por el otro, la soberanía democrática, al no tener límites, fácilmente degenera en tiranía de las mayorías presentada como voluntad general. No queda en este sistema ningún resguardo para el sujeto individual y la suerte de cada persona puede ser decidida por lo que el colectivo determine.

Por último, en Schmitt la noción de soberanía ilimitada alcanzó su expresión más peligrosa. Su soberano tiene la capacidad de decidir cuándo se debe instaurar un estado de excepción que le permita gobernar de forma dictatorial. Es como un presidente que puede darse a sí mismo una ley habilitante. Al igual que Rousseau, el jurista germano repudió el parlamentarismo representativo inglés por sus facciones y sus negociaciones, cuya conducción atribuyó a elites partidistas. Prefería una asamblea popular sin pluralidad y que estuviera en sintonía permanente con el líder. El tono populista y totalitario es bastante evidente, lo cual nos lleva de vuelta al chavismo y su visión del ejercicio del poder.

A la elite que gobierna Venezuela le desagradan la separación de poderes y el constitucionalismo precisamente porque, en términos coloquiales, le impiden hacer lo que le da la gana. Chávez simuló lo contrario mandando a redactar una Constitución que incluyera cinco en lugar de tres de poderes pero no tardó en demostrar que los quería todos sometidos a su persona. La quintaesencia de tal despropósito retrógrado la expuso la entonces presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela Morales, cuando espetó con desparpajo que la división de poderes atenta contra el funcionamiento óptimo del Estado. Agregue a eso, estimado lector, el abuso de leyes habilitantes para transferir la facultad legislativa a Chávez y a Maduro. También la pretensión de reemplazar gobernaciones y alcaldías con comunas que dependen ideológicamente del chavismo. Lo más grotesco ha sido la formación de un cuerpo colegiado hecho a la medida de los intereses de la elite gobernante, al que se le atribuye una “supraconstitucionalidad”, intento de legitimar el poder ilimitado.

Nunca hubo cabida para una AN plural en este esquema. Mucho menos si la controla la oposición. Por eso el régimen desde principios de 2016 se aseguró de confiscarle sus funciones. Ahora confisca sus integrantes. Los venezolanos no podemos acostumbrarnos a este regreso de la soberanía absoluta. Pido disculpas si la columna de hoy pecó de excesivo tono didáctico, pero creo que nunca está de más recordar estas nociones de teoría política. Rescatar la separación de poderes y el constitucionalismo es un deber urgente.

 

@AAAD25

Guaidó contra Maduro, por José Domingo Blanco

TRES MESES CONTRA DOS DÉCADAS. David contra Goliat. Guaidó contra Maduro. Son expresiones que, más o menos, cuantifican lo mismo. En apenas tres meses de gestión del Presidente (E) Juan Guaidó estamos esperando resultados que pongan fin, inmediatamente, a esta tiranía. Tiranía que tiene dos décadas y que, a la postre, ha tenido el tiempo suficiente para consolidarse, reestructurarse y reorganizarse, cada vez que recibe un golpe que la hace tambalear. Sin querer ahondar en temas filosóficos o religiosos, tres meses contra dos décadas, sigue siendo desproporcional porque este régimen tiene experiencia haciendo lo que sabe: actuar con calculada perversidad, sembrando el mal.

Hace ya unos días, hemos escuchado a algunos analistas y abogados sugerir la pertinencia de invocar el artículo 187, numeral 11, de la Constitución Nacional. Un artículo que, para su aplicación, debe ser discutido y aprobado en sesión del parlamento. El parlamento legítimo. El que elegimos nosotros. No la Asamblea Nacional Constituyente usurpadora e ilegítima, que preside Cabello. Pero, resulta, tal como contabiliza mi respetado amigo, el doctor José Vicente Haro, en las últimas ocho sesiones de la Asamblea Nacional, se ha propuesto considerar la aplicación del citado artículo y, reiteradamente, “se ha negado incluir ese punto en el orden del día de las sesiones de los días 19 y 27 de febrero; 6, 11, 12, 19,26 de marzo y 2 de abril”.

Y aunque quisiera interpretar esto como un acto de prudencia y sindéresis en el que, como parte de la estrategia, algunos diputados buscan el momento preciso y adecuado para su aprobación; en el fondo, la intuición, los años en estas lides y el olfato periodístico me rebaten el argumento. Entonces, comienzo a pensar en los cómplices de este régimen que, a lo largo de estas dos décadas, han ayudado a enquistar aún más a esta tiranía perversa. Pienso, por ejemplo, en todos quienes, en este momento crucial, les gustaría ser Guaidó: ocupar el rol protagónico que hoy tiene el presidente Guaidó. Que no resisten la importancia que ese nombre ha adquirido en el ámbito internacional. Esa reacción infantil y egoísta de quienes aspiran el poder y no soportan que otro les haya robado lo que ellos consideran su derecho natural. Un asunto de ego y envidias que muchas veces les impulsa a actuar de acuerdo con los más bajos instintos; sin reparar en que, en el medio, lo que está en juego, es la vida –o muerte- del país y quienes en él vivimos.

Nuestra más reciente historia, está repleta de oscuros personajes -porque así quedarán identificados para beneficio de nuestras generaciones futuras- que, consciente o inconscientemente, o quizá tentados por promesas de gloria y recompensas futuras, se han dado a la tarea de bloquear todos los esfuerzos orientados a la libertad de Venezuela. Que han permitido la continuidad de esta narcotiranía, en detrimento de un país destruido y en la ruina. En este momento decisivo, en el que la mayoría de los venezolanos deseamos el éxito de esta gesta que ha asumido el Presidente (E) de Venezuela, no me preocupa su juventud ni la corta trayectoria política del ingeniero Guaidó, me preocupa los buitres que le merodean y que, dicen, estar brindándole respaldo, cuando en realidad, quizá, las intenciones son todo lo contrario. Y esos bloqueos y zancadillas que le ponen, se evidencian en esa táctica de posponer, olvidar, postergar la discusión y aprobación del artículo 187.11 de la constitución. En sus más recientes apariciones, el Presidente Guiadó ha mencionado que la opción que ofrece este artículo no está descartada. Imagino que, a su juicio, no ha llegado el momentum de plantearlo formalmente en la Asamblea Nacional, para lograr su aprobación. Supongo, también, que estarán tratando de convencer, sobre la viabilidad de esta alternativa, a quienes hasta ahora consideran que es errada.

Cuando he expresado, pública y abiertamente, mi opinión sobre el terrible problema venezolano y que, en este momento, para salir de él requerimos el apoyo y la intervención internacional -que pudiera ser por la vía de la aplicación del artículo 187.11; o, como propone el doctor Juan Carlos Sosa Azpúrua, “por la vía de una operación quirúrgica de la DEA, visto que en Estados Unidos, tienen más que identificados a los cabecillas de este narcoestado”; hay quienes refutan esta intervención extranjera alegando que los problemas del país, los solucionamos los venezolanos. Pues, está más que comprobado que hemos fracasado en nuestro intento de hacerlo solos. Que, a lo largo de estas dos tortuosas décadas que lleva el régimen con los colmillos clavados en las arterias del país, no hemos logrado como hasta ahora, con Guaidó al frente, tanto apoyo internacional ni tanto interés por evitar que este mal, llamado Chavismo/Madurismo, se propague y contagie al resto del continente. Las oposiciones, en sus intentos anteriores, en su afán por resolver en casa, los problemas que son de casa, han fracasado. Entonces, apártense y dejen de sabotear al que no deben, porque fortalecen al que sí deberían boicotear.

 

@mingo_1 

AN designó nuevos representantes especiales de Venezuela

LA ASAMBLEA NACIONAL DESIGNÓ este martes 19 de marzo en sesión ordinaria a representantes especiales de Venezuela en Reino Unido e Irlanda del Norte, Hungría, Bulgaria, República Checa, Polonia y Finlandia, citando los artículos 333 y 336 numeral 11 de la Constitución Nacional.

Para Reino Unido fue designada Vanessa Neumann; para Hungría Enrique Alvarado; Bulgaria, Estefania Meléndez; República Checa la activista por los DDHH Tamara Suju; Para Polonia, Ana Medina y Marruecos José “Chato” Guedez.

 

AN aprueba acuerdo de reincorporar a militares que desconozcan a Maduro

El Parlamento también aprobó este martes un acuerdo para que los militares que desconozcan al mandatario, Nicolás Maduro, sean reincorporados a la Fuerza Armada respetando sus derechos, grado y condecoraciones.

“Se garantiza que cada ciudadano profesional militar que decida actuar para reponer el orden constitucional y no obedecer en lo adelante a quien usurpa el poder en nuestra patria será igualmente reincorporado a la Fuerza Armada Nacional“, dice el acuerdo aprobado por la mayoría opositora del Legislativo.

El Legislativo ya aprobó en enero pasado una ley de amnistía para los militares que decidan “defender” la Constitución y desobedecer a Maduro, pero en el documento de hoy se les indica a los funcionarios castrenses que se les “respetarán siempre los principios fundamentales constitucionalmente establecidos” para la institución.

 

 

 

*Con información de Unión Radio y Sumarium

Los rehenes no se liberan solos de sus captores, por Brian Fincheltub

“TRAIDORES NUNCA, LEALES SIEMPRE” se convirtió en el nuevo lema de la cúpula de la Fuerza Armada Nacional. La pregunta que nos hacemos es ¿leales a quién? Porque al pueblo venezolano hasta ahora no lo han sido, al punto de abandonar su deber histórico de defender la democracia y la constitución por defender a una parcialidad política, pero más allá de eso, por defender sus propios intereses económicos, que según los entendidos son muchos y muy variados, nada más alejado de la obligación de un superior, por eso no solo se han quedado sin el respeto que una vez le tuvo el pueblo venezolano, sino que en un goteo que no se detiene se quedan también sin tropa.

“No al intervencionismo” gritan estos mismos generales que como es público y notorio reciben órdenes del gobierno cubano, han permitido que en nuestro territorio no solo entren grupos irregulares, sino que se exploten nuestras riquezas, que no han movido ni un dedo para salvaguardar los activos de la República que durante los últimos años eran rematados y saqueados por una camarilla de la cual ellos también formaban parte. Esta élite que pretende decirnos que ellos son nacionalistas son los mismos que adoptaron un lema extranjero en el seno de la institución armada, el vergonzoso “patria, socialismo o muerte” y que izaron banderas cubanas en nuestros fuertes militares.

Son ellos quienes mantienen secuestrados a millones de venezolanos, incluyendo el 80% de la tropa profesional de la Fuerza Armada que vive y sufre las mismas carencias que el resto de la población. Por ello frente a esta situación no puede la comunidad internacional decirle a los secuestrados que se liberen solos de sus captores, aunque estos sean pocos tienen las armas y ni la voluntad más firme del venezolano más aguerrido puede resistir una bala en la cabeza. Se trata de una lucha desigual en la que un pueblo pacífico no puede enfrentar a unos matones que han demostrado que son capaces de todos para salvar sus cabezas.

En Venezuela nadie quiere una guerra ni más intervencionismo, pedimos liberación y para liberarnos la diplomacia queda claro no es suficiente. Los países deben pasar a la acción por su propia seguridad interna. El madurismo no es cualquier grupo delincuencial, es uno que tiene nexos peligrosos con grupos terroristas del mundo y si no es detenido a tiempo las consecuencias serán desastrosas para la región. Hace años cuando se les advertía al mundo que el chavismo era una amenaza para la democracia nadie prestó atención y el resultado son más de cuatro millones de desplazados en el mundo, esperemos que nuestro grito de alerta esta vez si sea escuchado.

@Brianfincheltub

Juan Guaidó insiste en que la ayuda humanitaria va a entrar al país “sí o sí”

JUAN GUAIDÓ, PRESIDENTE (E) de Venezuela, aseguró este jueves durante un encuentro con representantes sindicales en la Universidad Central de Venezuela (UCV) que la ayuda humanitaria va a entrar al país “sí o sí” y también que se recuperarán las tablas y escalas salariales con el gobierno de transición porque “es justo por el trabajo y sacrificio de tantos ciudadanos”.

 

Guaidó indicó que el próximo gobierno hará valer el respeto a la Constitución de la República y a los derechos humanos. “Estaremos en la calle hasta el cese de la usurpación. Vamos hacer lo necesario para construir este país. Tengan la seguridad que un nuevo gobierno si los va a proteger, es el respeto a la Constitución y a los derechos humanos”, aseguró.

 

Guaidó desestimó la tesis del “bloqueo” señalada por Ejecutivo. “Basta de cinismo, basta de miseria con la gente”. Aseguró que las 953 toneladas de medicinas que llegaron al país este miércoles importadas por el gobierno es resultado de “este movimiento”.

Stalin González anunció consenso en 12 condiciones para llamar a elecciones

BAJO LA CONSIGNA DE ELECCIONES LIBRES libres para Venezuela, este lunes, el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN), diputado Stalin González sostuvo una reunión de trabajo con las Organizaciones No Gubernamentales y representantes electorales del país, para elaborar el primer documento que valide la ruta hacia un futuro proceso comicial.

Tras la realización de mesas de trabajo, González anunció consenso en 12 condiciones para llamar a elecciones libres en Venezuela; el tercer paso en la ruta planteada por la AN: cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.
“Es importante recordar que convocar unas elecciones libres, justas, transparentes y creíbles, va más allá de solo cambiar a los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE)”, destacó para pasar a enumerar las 12 condiciones electorales, las cuales son: arbitraje electoral e institucional imparcial. Fecha y cronograma. Observación nacional e internacional. Campaña equitativa. Auditorías totales. Actualización y depuración del Registro Electoral (RE), y el voto de los venezolanos en el exterior. Miembros de mesa. Testigo en todos los actos. Fin de inhabilitaciones y libertad de postulación. Voto en libertad. Plan República imparcial y tinta indeleble”, explicó.
González reiteró que la intención de estas reuniones es acortar los plazos para precisar la convocatoria. “Queremos que las elecciones vuelvan a ser una competencia para enamorar al elector con las propuestas de país, una oportunidad para imaginar el futuro y alcanzarlo. Sabemos lo que hay que hacer porque estamos documentados y asesorados, por eso estamos reunidos en esta mesa técnica. Elecciones celebradas dentro del marco de la Constitución y las leyes”.
El parlamentario aseguró que trabajarán para derribar las trabas que impiden a los venezolanos sufragar libremente. “La Constitución dice que para votar solo se necesita la cédula de identidad y ser mayor de edad; quienes hoy usurpan el poder, para chantajear a los venezolanos en el exterior, les impusieron tener pasaporte vigente y carta de residencia, ¿en qué parte del estatuto está escrito eso?; nosotros haremos todo lo necesario para trabajar en conjunto con los demás países y poder ampliar el padrón electoral en el exterior”.
Finalmente, resaltó que la lucha es por restituir la democracia a través de la vía pacífica y electoral. “Queremos vivir nuevamente en democracia. La forma de gobierno que le permite al ciudadano ser libre y tener calidad de vida. Nuestra lucha es porque las elecciones libres se hagan realidad en el corto plazo. Queremos rescatar la credibilidad en el voto como herramienta ciudadana y devolverles la credibilidad a las autoridades. Hoy los venezolanos no estamos exigiendo nada extraordinario. Queremos celebrar unas elecciones sin inhabilitados, sin chantajes, con libre acceso a los medios de comunicación, sin grupos armados que amenacen a los electores. Esta es nuestra lucha y no pararemos hasta alcanzarlo. Este es nuestro plan. Queremos vivir en democracia”, precisó el diputado.
Presidente encargado y constitucional, por Armando Martini Pietri

VÍSTEME DESPACIO QUE TENGO PRISA, decían -¿Fernando VII, Napoleón Bonaparte o Carlos III?– a su ayudante, señalando que cuando hay apuro las cosas deben hacerse con más cuidado y precisión. Así marchó Juan Guaidó -y quienes están dándole soporte constitucional- desde que este 5 de enero fue electo presidente de la Asamblea Nacional. Pasito a pasito, con la astucia de la cautela, le ha dado la vuelta en 18 días a una fiebre populista descarnada, mentirosa, y a una tiranía de 20 años de destrucción, corrupción y violación de los derechos humanos, entre muchos etcéteras.

Tuvo la paciencia de marcar el avance sin aspavientos y cero concesiones al populismo que tanto daño ha hecho. Fue pragmático, sacó las decisiones políticas de los salones e infames escondrijos partidistas para llevarlas a las plazas públicas de los acertadamente llamados cabildos, donde fueron los ciudadanos que, como el 19 de abril de 1810 en Caracas, y antes en Fuenteovejuna, (obra del dramaturgo español Félix Lope de Vega, publicada en 1619; considerada uno de los dramas teatrales de mayor relevancia del Siglo de Oro español. La obra está dividida en tres actos y tiene como temas principales el honor, el poder colectivo y el abuso de poder), lo fueron ratificando como el venezolano a cargo.

Así, la esperanza y fe venezolanos fueron renaciendo y fortaleciéndose paso a paso, entusiasmo a entusiasmo. Hoy, días y semanas después, se presenta ante la multitud, le habla al país y finalmente, después de soportar presiones, acepta formalmente, constitucionalmente, la responsabilidad de la presidencia interina y de transición, lo hace, inteligente, rodeado de manos en alto, un juramento ciudadano, de las mayorías, mucho más allá de sólo un compromiso personal.

Eso es lo que desbanca a un castrismo/madurismo desesperado, torpe, que sólo atina a desplegar ironías que a nadie hacen sonreír, y amenazas que cada día asustan menos. Ya Guaidó no tiene sólo el entusiasmo y la esperanza de sus compatriotas -con el estupor y el desconcierto de los pocos chavistas que van quedando, frenados por la propia Guardia Nacional que este martes, ¡oh, sorpresa, oh felicidad!, corrieron a proteger a los diputados opositores y a pegar contra la pared a los tarifados colectivos con palos y chalecos antibalas, tan reducidos que ni siquiera pudieron llenar la Plaza 0’Leary, sino también de Washington -oficialmente y por escrito-, seguidos de los presidentes de Colombia, Brasil, Paraguay, Canadá y muchos otros que lo manifestaran durante las próximas horas.

Juan Guaidó cumplió con lo expresado en la Constitución, y no se auto proclamó -como la estulticia de algunos pretenden hacer ver-, se encarga de la recuperación de la economía y el ambiente social, recatar los principios éticos, valores morales y buenas costumbres ciudadanas. Tarea nada fácil, recargada de dificultades y obstáculos, pero con luz ahora mucho más clara de un túnel que hasta hace 18 días era oscuro y parecía sin final. El presidente encargado está indicando dónde está la culminación y salida a un campo abierto de libertad y democracia.

Vienen días de mayor o menor conflictividad dependiendo de la actitud que tome la dirigencia que usurpa el poder, pocos de cuyos miembros tienen dónde ir. Podrían negociar su salida rápida en vista de la realidad que terminó de estallar este 23 de enero, pero ya conocemos aquél refrán de que Dios ciega a quien quiere perder, (se lee en la profecía de Ezequiel). Siempre hay “un ciego que quiere guiar a otros ciegos”. Este es el caso de algunos políticos venezolanos. A lo largo de este tiempo en el cual se han oído barbaridades, incluso frases ofensivas. Sólo un exilio negociado y con cesiones tiene posibilidades. Pero si deciden que será por las malas, habrá sangre, angustia y las cárceles de Iris Varela esperando por ellos.

Comienza una nueva etapa, la aplicación del artículo 350: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. Y del artículo 333: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. Para alcanzar en desobediencia, rebelión y coraje la tranquilidad de la restitución del orden constitucional.

Los próximos días serán muy difíciles para Juan Guaidó, -quien debe cuidarse de los descontentos internos que desató cuando con valentía y coraje decidió ponerse del lado ciudadano y se desligó para no continuar atado a compromisos de blandengues cooperantes, cuyas caras descompuestas pudimos observar- y la arremetida que viene de los defensores de acuerdos y pendejadas. Sería muy grave, gravísimo que la insensatez de estos idiotas irresponsables produjera una fractura que solo favorecería al castrismo madurismo.

 

@ArmandoMartini 

¡Dejemos la corredera, vamos bien! Por Orlando Viera-Blanco

Lo primero es enlistar los errores políticos que nos condujeron a este pandemónium. El primero (1992) cuando se le permitió a Hugo Chávez celebro-debutar con su por ahora en cadena

Han sido tortuosos 20 años del deterioro criminal que jamás experimentó sociedad alguna en Latinoamérica. Hemos tenido etapas más violentas como guerras civiles, dictaduras o guerrillas urbanas. Pero nunca la hambruna, el éxodo y la fechoría que alcanzamos hoy ¿Por qué?

Nuestras razones erróneas

Lo primero es enlistar los errores políticos que nos condujeron a este pandemónium. El primero (1992) cuando se le permitió a Hugo Chávez celebro-debutar con su por ahora en cadena de radio y televisión. Un país minado por la antipolítica y clientelismo pronto convirtió a Hugo Chávez en el nuevo mesías. El segundo otro gran error: La conjura contra Pérez desde los sillones de los notables… El tercer gazapo: el sobreseimiento de Rafael Caldera (1994) a HCHF, lo cual habilitó a Chávez para fuese candidato a la PDR en 1997… Una coalición entre Enrique Salas y el resto de los partidos, catapultó -ayudadito por los medios, intelectuales y empresarios- al “Tenientazo-Coronelote” de Sabaneta. Una historia acicalada por estas calles, el gendarme necesario y la obra de Carlos Rangel, Del buen salvaje al buen revolucionario, ilustró una épica caliche. Simpatías ingenuas y malsanas por doquier. Nacía un aprendiz de sable y caudillo que se autoproclamó bolivariano-revolucionario. ¡Hasta Olavarría le creyó…!

El golpista se hizo Presidente. La otrora CSJ le concedió el llamado a Constituyente (inexistente en la Constitución de 1961). ¿La otra seguidilla de infortunios?: El Kino electoral que eligió la Asamblea Constituyente; llamar a plebiscito [no previsto]; desmantelamiento del Estado; relanzamiento de una macrocomuna a la medida de Chávez; conversión de las FFAA en un brazo político; decreto de “emergencia económica” que habilitó más de 40 leyes ilegítimas; inicio de la cubanización y del apoderamiento del botín: Pdvsa. ¿Más? Llamar a un paro nacional inmolador sin reserva militar y política (2002); el golpe de estado del 11A/2002 donde Carmona se precipita y disuelve los “Poderes Públicos” y la clase política lo deja solo. ¿Común denominador de las pifias?: El síndrome de nuestra cultura política: “la cabra que salta pal’ monte… (Dixit Ruth Capriles). Eso no es conmigo, ese no es mi p…

En 2005 fuimos a un RR tolerando en nuestras narices un andamiaje electoral defraudatorio. Debutaba Smartmatic. “Minutos” más tarde, regalamos la AN… En 2006 Manuel Rosales es “elegido” como candidato presidencial de la oposición. Sólo un 40% de las máquinas se vigilaron [La cabra que salta…]. Era natural: Un candidato impuesto de arriba hacia abajo no contó con la lealtad de la militancia. En 2009-desunidos-Chávez mete de contrabando la reelección presidencial. Y en 2012 -enfermo y terminal- impone a Nicolás Maduro. Todo ocurre, mansamente…

Ganar y no cobrar

Capriles gana las elecciones de Abril 2013. Pero arruga (Confesión de parte). En 2014 Leopoldo López comete otro error: Le cree a Cabello, se entrega y jura que el pueblo le sacará de la cárcel. La salida se convierte en un salto caótico a la anarquía, la confusión y la fragmentación del liderazgo. Se pisa el peine del diálogo con elevadísimas expectativas de un desenlace pacífico, democrático y constitucional. Se desmorona la protesta. Surge la MUD. Emerge el consenso táctico. Gracias a una agenda cohesionada se logran 112 escaños en la AN (2016).

Instalada la nueva AN comienzan los saboteos internos que impiden la eficacia en la toma de decisiones. Nos doblamos y nos partimos. Temprano llegan las sentencias del TSJ de Maduro anulando curules, el poder de censura de la AN y la Ley de Amnistía. Se decreta el abandono de cargo de Maduro y la designación de nuevos Magistrados del TSJ. Es tarde. Estalla la protesta de 2017 reeditando el formato de descoordinación y desconexión con las masas populares 2014. Vamos a un referéndum ciudadano el 16 de Julio 2017 [sin músculo ejecutorio] y de pronto, el bombazo: Una Asamblea Nacional Constituyente agarra a todos fuera de base. La convocatoria electoral nos divide. Nadie sabe cómo tragar ninguno de los dos caminos. Ni papeletas ni 350. Todos a la lona (puff!)…como condoritos…

Unidad, prudencia y outsider

Llegamos a 2019 fracturados, divididos e invadidos de un radicalismo normativo en una oposición que pasa del realpolitic. Expira el término de Maduro. Surge la tesis de la usurpación de poder. Nadie apostaba que un joven político imprevisible, modesto y disciplinado inspirara nuevamente a la gente. Los “tartufos” no se hicieron esperar: ¡Que se juramente y se ponga la banda! Y el muchacho les contestó con humildad: “Ya va, bájale dos, no puedo solo…”. Sencillo. Suave. Suficiente para que reemergiera la luz, la emoción, la confianza.

Los errores cometidos son previsibles: Desagregación, divisionismo, presidencialismo, prepotencia, inmediatismo e improvisación. Es tiempo de unidad, patriotismo, humildad, disciplina y planificación. La justicia se aplicará al restituir la república. No al revés. Los Cabildos Abiertos son maravillosos. Nacionales, locales, no capitalinos. Hay que surfear la ola con el pueblo. Eso es la política. “Defensiva en la ausencia, ofensiva en la abundancia”. La soberbia es mala consejera, y la única forma que la cabra no salte otra vez pal’ monte, es dejando la corredera… Falta poco. ¡Vamos bien!

 

@ovierablanco