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Alejandro Grisanti: La crisis eléctrica empeorará antes de mejorar

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La crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se ha agravado de forma severa en los últimos meses y la tendencia apunta a un mayor deterioro en el corto y mediano plazo.

“Lejos de tratarse de un problema coyuntural de fácil resolución, en Ecoanalítica estimamos que las deficiencias del sistema y los episodios de racionamiento persistirán de manera recurrente durante los próximos cinco años, convirtiéndose en una restricción estructural para el país”, expresó Alejandro Grisanti, director y socio fundador de Ecoanalítica, en un boletín compartido por la firma.

Con una oferta estancada que difícilmente supera los 13.000 MW en sus picos de máxima disponibilidad frente a una demanda nacional que en sus momentos de mayor consumo ya ha superado los 15.000 MW, el déficit de generación se consolida como el principal cuello de botella para cualquier intento de reactivación económica en Venezuela .

A medida que la actividad comercial e industrial intenta dinamizarse, aumenta la presión sobre un sistema cuyo parque termoeléctrico opera por debajo del 15% de su potencial tras años de desinversión, trasladando todo el peso a la generación hidroeléctrica de Guri, un complejo sobre exigido que ya funciona a solo un 60% de su capacidad instalada y mantiene 7 de sus 20 turbinas fuera de servicio.

La fragilidad del parque hidroeléctrico quedó en evidencia tras la parada de emergencia en la Unidad 17 de Casa de Máquinas 2 el pasado 29 de agosto por fallas en el rodete. Esta salida, que al parecer mantendrá inoperativa la turbina de 770 MW por al menos dos años, genera una pérdida combinada de 1200 MW en el Bajo Caroní al limitar el flujo de agua hacia las centrales de Caruachi y Macagua, sumándose a los problemas preexistentes de la Unidad 15.

Crisis nacional

Con este panorama, la crisis antes concentrada en el occidente se ha nacionalizado: según diferentes reportes, en Zulia y Los Andes las interrupciones afectan a más del 98% de los hogares y comercios con cortes diarios de 6 a 8 horas, mientras que en Caracas, hasta hace poco exenta del problema, las fallas ya alcanzan al 82%.

“Los datos de la última Encuesta de Coyuntura Empresarial que realizamos en Ecoanalítica en julio confirman el impacto: 70% de las empresas evalúa negativamente el servicio , además, en regiones como Zulia, 98% de los comerciantes reporta un empeoramiento, con un 54% de los locales sin sistemas alternativos de respaldo”, dice Gristanti.

Según el CEO de Ecoanalítica, frente a la contingencia, la postura oficial oscila entre la opacidad, la firma de alianzas internacionales (como el acuerdo con General Electric Vernova) y el traslado de la carga hacia el sector privado. La respuesta operativa inmediata del Ejecutivo ha sido exigir un plan de racionamiento a los grandes consumidores (industria, centros comerciales, hoteles y supermercados), solicitando la reducción del uso de aires acondicionados, ascensores y escaleras mecánicas para liberar megavatios hacia la red pública.

Aunque gremios como Conindustria señalan que el 69% del parque industrial cuenta con infraestructura para autogestionar su demanda, la escasez e irregularidad en el suministro de combustible limitan el alcance real de estos equipos en cortes prolongados.

“A pesar de que sin lugar a dudas la responsabilidad de provisión del servicio eléctrico no debería recaer sobre las empresas, la realidad operativa del país exige pragmatismo. La recomendación estratégica para nuestros clientes, en especial para aquellos con plantas, fábricas u operaciones de gran escala, es estructurar de inmediato un plan integral de autoabastecimiento energético. La prioridad inmediata debe enfocar esfuerzos en el mantenimiento preventivo y reparación de plantas eléctricas existentes, así como en garantizar esquemas confiables de suministro y almacenamiento de diésel”, señaló.

Entendiendo que la recuperación del SEN tomará cierto tiempo y que su brecha operativa continuará afectando al país en los años venideros, la continuidad del negocio dependerá casi exclusivamente de la capacidad de autogestión que logre consolidar cada empresa.

El Mañanero del 6 de octubre: Un relato de tortura y dolor que no ha terminado

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¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este martes, 6 de octubre, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo café.

El primer sorbo

A Karelis Bárcenas, esposa del teniente retirado Víctor Daniel Parra, le pusieron electricidad en los senos y tuvo un aborto producto de las torturas. Para reducirlo psicológicamente, a su pareja presa en la cárcel del Rodeo I, le dijeron que la pérdida estuvo relacionada con una violación. Relató que en el marco de una audiencia en un tribunal contempló la idea de quitarse la vida, a la par que denunció que Parra aparece como muerto en un expediente del TSJ.

Recién salido del horno: otras noticias

Rocío San Miguel: “Durante cuatro meses no me dejaron ver el sol”

María Corina Machado: “Mi regreso es urgente”

Cecodap: al menos 118 adolescentes fueron imputados bajo la Ley contra el Odio

Caso Azul Celeste: colgados con cadenas y encerrados en un tanque de agua bajo tierra. La tortura sistemática que documenta la ONU en las cárceles venezolanas (5/8)

La pregunta equivocada

Dólar/Euro BCV

La perla del día

“¿Quién sabe por dónde anda Tarek william saab? Un tipo que hizo tanto daño a los venezolanos. Pero detrás de eso hay toda una infraestructura de poder que se ha encargado de perseguir, apresar y, sobre todo, causar un daño irreparable a sus familiares”, Tomás Guanipa, diputado de la Asamblea nacional

Lo que rompe en redes

Azuquita pa’l café

El cantautor argentino Fito Páez detuvo un concierto en su país al percatarse que agentes de seguridad estaban agrediendo a personas en el público. “La represión que se la metan en el orto. No quiero volver a vivir los 70 en mi país”, dijo el intérprete de “11 y 6”.

La ñapa…(recomendamos)

La agrupación Amigos Invisibles fue la encargada de cerrar la carrera Caracas Rock el pasado domingo 4 de octubre en la plaza Alfredo Sadel de Caracas.


Amenazas de violación, electricidad en los genitales y registros invasivos: lo que la ONU documenta sobre violencia sexual y nombra sin eufemismos (6/8)

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Luis Carlos Textos sobre la Misión ONU

Antes de entrar en los casos, quiero explicar algo que la propia Misión reconoce sobre este tema en particular, porque cambia la forma de leer todo lo que sigue. De todas las violaciones documentadas en este informe, la violencia sexual es probablemente la más subregistrada. La que menos casos reales logra capturar en comparación con los que realmente ocurrieron. No es porque sea menos frecuente sino porque el trauma, el miedo a represalias contra la propia víctima o su familia, y el estigma social asociado a hablar de esto en público, funcionan como un muro adicional.

En Venezuela se han cometido estos crímenes contra presos políticos de todas las edades y géneros, aunque se siguen necesitando más recursos y mecanismos para seguir documentando. Aún no es seguro publicar todo con detalles. El informe señala algo que suele pasarse por alto: estas barreras de silencio son “especialmente significativas para hombres y personas LGBTIQ+”, precisamente el grupo de víctimas del que menos se suele hablar cuando pensamos en violencia sexual en contextos de detención. Así que cada caso que la Misión logró documentar representa, con toda probabilidad, muchos más que nunca llegarán a contarse.

El caso de la concejala de Zulia

Hay una historia en este informe que aparece fragmentada en dos secciones distintas del documento, una sobre negación de atención médica y otra sobre violencia sexual, pero que es, en realidad, la historia de una sola mujer. Es concejala municipal del estado Zulia, vinculada a un partido de oposición, y la Misión la identifica solo por su cargo, no por su nombre, esta es una decisión editorial habitual para proteger a las víctimas de violencia sexual, y que nosotros también vamos a respetar. En el informe se menciona como entrevista ACIV003 y es mencionada en distintos párrafos y secciones.

Fue detenida por tercera vez en su vida el 31 de mayo de 2025 y permaneció privada de libertad hasta su excarcelación, el 12 de enero de 2026. Durante su reclusión en el DIP de Maracaibo, las autoridades la privaron de alimentos durante los primeros tres días pese a que tenía una afección gástrica conocida, hasta que se desmayó en el sótano del tribunal. La atención médica que recibió después fue, según el informe, tardía e insuficiente.

Aquí aparece el nombre que hay que presentar correctamente esta vez. El director del centro de detención, identificado como Mickael Pérez, le negó reiteradamente el acceso médico, y llegó a destruir órdenes judiciales que autorizaban su traslado al hospital. Su salud se deterioró hasta un punto extremo: sufrió desnutrición grave, vómitos con sangre, pérdida parcial de la visión, septicemia y acumulación de líquido en el corazón y las piernas. Solo la llevaron a un hospital cuando ya estaba en estado crítico. Pasó cuatro días en cuidados intensivos y doce hospitalizada. Luego la devolvieron a prisión sin haber terminado el tratamiento médico.

Ese mismo director, Mickael Pérez, vuelve a aparecer más adelante en el informe, esta vez en la sección dedicada a violencia sexual, vinculado junto a otro funcionario identificado solo por su apellido, Galicia, a actos de violencia sexual y de género contra esta misma concejala durante su detención en una dependencia de la Policía Nacional Bolivariana en San Francisco, estado Zulia.

Izq., sede de la PNB de San Francisco, estado Zulia; allí su director, Mickael Pérez, sometió a una concejala de oposición a torturas y violencia sexual, en complicidad con otro funcionario. Der., detalle del informe de la Misión ONU sobre el caso.

Leídos juntos, estos dos fragmentos del informe cuentan algo que por separado no se entiende del todo: una misma persona, bajo la responsabilidad de un mismo funcionario, sufrió negación deliberada de atención médica que casi le cuesta la vida, y también violencia sexual, como parte de una misma experiencia de detención prolongada por su actividad política de oposición. Como en otros casos, acá tampoco fueron hechos aislados el uno del otro. Fueron parte de un mismo patrón de castigo sostenido en el tiempo contra la misma mujer.

Cuando la víctima es un hombre

Este informe 2026 también documenta un caso que ayuda a romper una idea equivocada, la de que la violencia sexual en detención solo afecta a mujeres. Un periodista, detenido en el Comando Nacional Antidrogas de Las Acacias-Caracas, relató que fue sometido a desnudez forzada, exposición al agua fría, restricciones alimentarias y falta de atención médica. Según su testimonio, el responsable del centro se bajó los pantalones frente a él y lo amenazó explícitamente con violarlo. El mismo periodista dijo haber presenciado, además, cómo mujeres detenidas en ese lugar eran desnudadas y golpeadas con palos delante de otras personas. (párrafo 462 del informe)

Izq., sede del Comando Nacional Antidrogas de Las Acacias-Caracas, donde el periodista sufrió agresiones sexuales y torturas; der., extractos del informe de la Misión, donde se registra el caso (párrafo 462).

Durante esos hechos, la Comandancia General de la Guardia Nacional Bolivariana la ejercía el mayor general Elio Ramón Estrada Paredes, en el cargo desde julio de 2023 hasta marzo de 2026.

Lo dice la Misión sin rodeos

En sus conclusiones generales, la Misión resume el patrón completo con una lista que es preferible no suavizar, porque la claridad es parte de lo que hace valioso este informe: amenazas de violación, tocamientos sexuales, descargas eléctricas en los genitales, desnudez forzada y registros corporales invasivos, incluidos exámenes de las partes íntimas. Además, aclara algo jurídicamente relevante: según las circunstancias de cada caso, estos actos constituyeron tortura o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Es la misma calificación legal que vimos en el artículo anterior sobre las celdas de castigo.

Esto no empezó el 3 de enero

Por último, hay que dar un dato que conecta este artículo con el primero de la serie, el de la continuidad del aparato represivo. La Misión ya había concluido, en un informe de diciembre de 2025 dedicado específicamente al papel de la Guardia Nacional Bolivariana, que este componente militar hizo una “contribución institucional y operativa” a graves violaciones de derechos humanos desde 2014 (once años antes del ataque estadounidense y la caída de Maduro), incluyendo tortura, malos tratos y violencia sexual y de género cometidos por sus funcionarios. Es decir, lo que acabamos de mostrar en este extracto no es el comportamiento nuevo de instituciones nuevas. Es la continuación, documentada año tras año por la misma Misión de la ONU, de una práctica institucional con más de una década de antigüedad que además se ha ido reforzando por la impunidad.

Artículos anteriores de la serie Textos sobre la Misión-ONU.

@LuisCarlos | Luis Carlos Díaz es periodista y activista de los DD. HH.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Entre el Libertador y el Taita [I]

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El Ávila parecía aquella noche una montaña suspendida entre dos siglos. Caracas dormía bajo una luz tibia, casi melancólica. Caminé sin rumbo por una plaza que no reconocí, aunque algo en sus árboles, en el aire y en el silencio me resultaba familiar.

Al fondo, una casa con un encendido en el corredor y la sombra de dos hombres que en la distancia no distingo. Me extraña el frío y la pesada neblina. Pero más me sorprende que la luz dependa de candelabros. Al acercarme, mi corazón late de incredulidad. Están el Libertador y el León de Payara sentados, apaciblemente conversando.

Simón Bolívar estaba cómodo con las piernas cruzadas, vestido de oscuro. A su lado, José Antonio Páez, ancho de hombros, mirada de llanero y esa sonrisa que parecía contener alguna travesura.

—Llegas tarde, Orlando—dijo Páez.

—¿Tarde para qué?, respondo con inmerecida acritud.

—Para la república, señor mío.

Bolívar sonrió…

—No le hagas caso. Páez siempre ha tenido prisa…

Me senté frente a ellos. Pensé que estaba soñando, pero decidí no desperdiciar el sueño.

—Prepárese para conversar con dos hombres un poco cansados con más de 200 años de historia sobre sus hombros.

Bolívar: la república soñada

Bolívar luchó por la República de Colombia [Departamentos de Cundinamarca, Venezuela y a la postre Quito y Bolivia]. Pero esa ilusión duró hasta que las distancias y las divergencias entre granadinos y criollos apagaron la luz.

—Libertador, pregunté, ¿qué república quería usted realmente?

Bolívar miró hacia El Ávila. —Una que pudiera sobrevivir a sus libertadores.

—¿Y la Colombia unida?

Bolívar suspiró.

—Quise demasiado territorio y demasiado pronto. Por cierto, he leído —desde mi otra vida— a un historiador de su tiempo que me resulta generoso y lúcido. Se llama Rafael Arráiz Lucca. Es pariente colateral lejano mío. Ha dicho que unos de mis errores políticos fue insistir en la Colombia unificada desde una perspectiva centralista, muy exigente en medio de tanta disputa. Páez interviene…

—Y además quería que todos obedecieran a Bogotá, sobre todo al excelentísimo que usted bautizó como el hombre de las leyes.

—No especule Páez —replicó Bolívar—. Quería que consolidar la unión en una gran república. Le he dicho con tono sugerido, no se pierda usted contra mí. Recuerde usted lo que les pasó a Castillo, Piar, Padilla o Mariño. Se perdieron. O a los que estando conmigo —Sucre, Soublette, Cruz, Urdaneta— la providencia los elevó.

—Es distinto cuando uno vive en Apure y ha sido entrenado por Manuelote—, murmura Páez.

Bolívar rio.

—La verdad si no hubiese sido Ud. favorecido por las bendiciones de ese hato de Pulido Briceño, La Calzada, quizás el destino de la patria hubiese sido otro.

—Lo dice por las destrezas aprendidas por Páez

—Lo digo porque sin la mano de hierro de ese mulato, Manuelote, no se hace el hombre de Mata de la Miel, El Yagual, Las Queseras del Medio y Carabobo

—Gracias—, expresa Páez, con un sorprendido orgullo.

Rafael Arráiz Lucca ha intentado devolverles humanidad a ambos personajes: ni santos ni demonios, sino hombres de inteligencia excepcional, perseverantes, guerreros y estrategas de primer orden, atrapados por las dimensiones de sus anhelos, época y circunstancias. En sus obras José Antonio Páez: del mito al hecho, y Bolívar: triunfo y ocaso, Rafael Arráiz cabalga sobre los hombres hombre de carne y hueso; soñadores, amantes, apasionados, vibrantes, entre lanceros, sangre, bailes y poemas.

—Pero usted no fue siempre El Libertador—, le dije. También fue un muchacho.

Páez soltó una carcajada.

—Eso sí me interesa—, comenta el Taita.

Bolívar levantó una ceja.

—¿Qué quiere saber?

—París.

De pronto, aquel hombre de uniforme pareció rejuvenecer. París apareció en la habitación como una película antigua: carruajes, salones iluminados, mujeres con abanicos, música, champagne y un joven venezolano viudo, rico, inquieto y todavía sin destino. Fanny du Villars estaba allí. El joven Bolívar había llegado a París después de la muerte de María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza. Fanny —prima lejana— esposa del conde Régis Dervieu [mucho mayor que ella], vivía instalada en los círculos sociales de la capital francesa. Lo introdujo en sus salones. Allí el joven Bolívar frecuentó teatros, tertulias, juegos y bailes.

—¿Bailaba mucho?

—Bastante.

—¿Y era buen bailarín?

—Excelente. Bailar es la poesía del movimiento, la gracia del cuerpo. Arráiz lo dice muy bien en sus notas sobre mí. “Todo hombre que se precie de ser sano de cabeza, espíritu y corazón debe aprender a bailar”. Páez lo miró:

—Eso no aparece en los partes de guerra, dice bebiendo su taza de espeso chocolate negro.

De pronto, se escucha una sonrisa desde el fondo del salón. Aparece una mujer realmente hermosa. Era Fanny Dervieu Du Villars o Jeanne Nicole Arnalde Aristiguieta a quien se le reconoce un romance con Bolívar. Por ella conoció a personajes como Alexander von Humboldt, quien habría dicho que América aún no estaba madura para la independencia; y Aimé Bonpland, quien sentenció que las revoluciones producen los hombres necesarios para hacerlas.

Pero la conversación debía continuar. Temía que esa neblina espesa me atrapara y me devolviera de donde me trajo.

—Páez—pregunté— ¿y usted qué tenía que ver con aquellos salones?

—Nada.

—¿Nunca quiso bailar?

—Yo bailaba en el llano. Bolívar soltó una carcajada. Páez se acomodó.

—La guerra no se gana solamente con ideas querido Orlando…—, me dice Páez desde su butaca con pose erguida. Su inmensidad se aproxima y me intimida. Pero aparento estar impávido. “Hay que alimentar al hombre, cuidar el caballo, conseguir ganado, preparar la comida, tener pólvora, lanzas, monturas y gente que conozca el terreno”, dice Páez con mirada desafiante.

—¿Y las mujeres?, comento para “alegrar” la tertulia. Páez sonrió.

—También. ¿O quién cree que cocinaba, curaba y sostenía aquellos campamentos?

Bolívar negó con la cabeza. Se sabe que Páez si algo tuvo, además de voluntad, fue hijos.

—Páez tenía una concepción bastante amplia de la logística. Sonrió, tratando de evitar hacerlo [sic]

—Pasión, amor, sacrificio y comida en el estómago—, respondió Páez—. Sin eso no hay ejército.

—Ok, respondo a discreción.

Tal vez allí pase una de las diferencias esenciales entre ambos: Bolívar pensaba la guerra desde la arquitectura política de América; Páez la sentía desde el barro, el caballo, el hambre, la lujuria y el hombre que tenía delante, sea amigo o enemigo.

—Sin un lancero como Páez— he dicho el mejor del mundo— las hazañas de memorables victorias, no hubiesen ocurrido.

—¿Qué recuerda de las Queseras del Medio?

—El silencio antes de atacar.

En abril de 1819, Páez ejecutó con sus lanceros la célebre maniobra conocida como “Vuelvan caras”, enfrentando una fuerza realista superior. Aquella acción quedó como una de las imágenes más poderosas de la guerra de independencia. Una estrategia militar ingeniosa —propia de un Taita— que aparenta retirada, pero volvía súbitamente contra el enemigo.

—¿Y qué pensó usted, Libertador?

Páez observa con detenimiento.

—Que por fin había encontrado a alguien que hacía locuras imbatibles. Épicas que yo mejor sabía escribirlas…

Páez soltó otra carcajada: “Sabio, el Libertador. ¡Un político como ninguno!”, reconoce el Centauro, bebiendo.

—¿Y Carabobo, y aquel 24 de Junio de 1821 contra De La Torre?

Páez asintió. Bolívar se levanta de su sillón, y habla con verbo decisivo:

—Le gusta a usted ir al mar de fondo, Viera-Blanco. Carabobo siempre ha estado en mi corazón. Algunos la desmerecen por ser más resultado de una derrota realista por la rebelión de Rafael Del Riego en Las Cabezas de San Juan de Andalucía, quien reivindicando la Constitución de Cádiz contra Fernando VII [La Pepa 1812] evitó que Morillo recibiera más de 12.000 refuerzos. Pero Carabobo —para ser justo— se gana por la gallardía y destreza de lanceros y jinetes gloriosos.

Y agrega: “Ese día no éramos hombres individuales. Éramos un país que quería existir. Esa fue la diferencia”, dice Bolívar levantando su frente, tratando de ocultar lágrimas bajando por su mejilla.

—¿Fue allí donde nació Venezuela?

Bolívar negó lentamente.

—No. Allí ganamos una guerra. Una república es otra cosa.

Boves, el Taita que convirtió el resentimiento en ejército

Hubo un silencio distinto. Cambié de tema.

—Quisiera hablar de Boves. Páez se mueve en su butaca. Bolívar miró hacia la oscuridad.

—Ese nombre todavía pesa, dice El Libertador, sujetando su espada con fuerza.

José Tomás Boves había nacido en Oviedo en 1782. Llegó a Venezuela, conoció profundamente los llanos y terminó convirtiéndose en el principal caudillo de la rebelión realista de 1813–1814. El primer Taita. Su ejército —compuesto en gran medida por llaneros, pardos, mestizos, negros y cimarrones— convirtió la guerra de independencia en algo más complejo que una simple confrontación entre españoles y americanos: también fue una rebelión social.

—Boves tenía algo que nosotros conocíamos muy bien, dice Páez con voz de tenor.

—¿Qué?

—El llano. Y aquello era decisivo. Boves conocía los caminos, los caballos, el ganado y a los hombres que los montaban. Su ascenso fue vertiginoso.

Boves derrotó a las fuerzas republicanas en La Puerta [3 de febrero de 1814] y después volvió a enfrentarse con Bolívar en San Mateo. Allí Boves no consiguió romper la posición republicana. También fue derrotado por Mariño en Bocachica, el 31 de marzo de 1814.

—Pero regresó—, dijo Páez.

El 15 de junio de 1814, en la segunda batalla de La Puerta, Boves derrotó a Bolívar y Mariño. Su caballería desbordó la posición republicana y obligó a Bolívar a replegarse hacia Caracas. La derrota precipitó la Emigración [la huida] a Oriente y el derrumbe de la Segunda República.

—¿Cómo murió Boves? Bolívar respondió: —En Urica.

El 5 de diciembre de 1814, José Félix Ribas enfrentó a Boves en la sabana de Urica. Los republicanos lograron inicialmente envolver una parte de la fuerza realista. Boves salió con su columna para responder y murió en medio del choque. Sus tropas, sin embargo, terminaron derrotando a los republicanos.

—¿Quién lo mató?

Páez interviene: —Ahí empieza la leyenda. Bolívar asintió.

—La historia sabe dónde murió Boves. No siempre sabe quién lanzó [o hundió] la lanza que lo alcanzó [o le arrebató la vida]. Tenía 32 años.

Me quedé mirando a Bolívar. Los caudillos suelen morir antes de descubrir qué hacer con el poder que conquistaron. Innoble destino.

Piar y la república herida

Es inevitable hablar de episodios históricos que algunos toman para cuestionar la imagen de Bolívar. La Proclama de Guerra a muerte es uno de ellos, sin duda: violento y determinante. Pero habría que recordar la brutal violencia de Monteverde, comandante de los ejércitos realistas. También se menciona la sangrienta ejecución de los prisioneros de guerra de las Bóvedas de la Guaira [febrero 1814] ordenado por Bolívar a José Leandro Palacios. Ejecutaron a más de 800 españoles y canarios. Piar viene a componer otro episodio de señalamientos

—Mire Viera Blanco, la historia, y los hombres que la hacen, no se juzgan, sino que se comprenden. Bolívar bajó la mirada.

—Ahora habla el pianista y el intelectual afrancesado, murmura Bolívar.

—No, Libertador. Habla el hombre justo, a decir de Vargas.

—¿Y Piar?, interrumpo con un dejo de imprudencia.

—Insiste usted en importunar, señor mío—, reprocha Páez.

—¿Acaso usted hubiese hecho lo mismo?, le digo a Páez con un tono impropio de innecesaria curiosidad.

—Y usted qué piensa mí, misterioso fantasma…—, me increpa Páez, acercándose nuevamente, como quien busca un duelo. Nuevamente erguido, cara a cara, con desenfado y tono coplero, se coloca pecho a pecho. Giro la mirada al Libertador, buscando auxilio. Confieso que mis manos [y mis piernas] temblaban. Pero la curiosidad mató al gato, dice el refrán. [Manuel Piar fue ejecutado en Angostura el 16 de octubre de 1817 después de un juicio militar]. Volteo y me acerco a Bolívar, tratando de escapar del león de Payara.

—¿Le molestó fusilarlo?, le pregunto con voz quebrada al Libertador, quien decide sentarse, sujetarse el cinturón y colocar su espada sobre un antepecho rústico de bahareque.

—Me dolió más perder a un hombre extraordinario que la posibilidad de compartir su sangre, pero debo volver a decir que, sin esa decisión, perdería toda obediencia… La noche nos atrapa entre frío, neblina y un fresco olor a eucalipto, guayabo y jazmín. Al fondo un aroma de café tostado.

—¿Y Manuela?, le pregunto sonriendo a gesto incompleto. Se habían conocido en 1822, durante la entrada triunfal de Bolívar en Quito. Manuela se convirtió no solamente en su gran amor después de María Teresa, sino también en confidente, compañera política y custodio de documentos y secretos del Libertador.

—Manuela fue otra cosa, me dice con ojos brillosos y frotando sus pequeñas manos.

Páez sonrió y se fue a su poltrona, nuevamente. Desde allá con brazo alzado, dijo:

—Esa sí era una mujer capaz de mandar a callar al Libertador.

Bolívar sonríe con gracia… La noche del 25 de septiembre de 1828, cuando los conspiradores irrumpieron en el Palacio de San Carlos para asesinarlo, Manuela consiguió distraerlos mientras Bolívar escapaba por una ventana y se refugiaba bajo un pequeño puente. Aquella noche ella salvó su vida. Bolívar la llamó después la Libertadora del Libertador.

—¿Quiénes fueron los conspiradores?

—Pedro Carujo, Florentino González [santanderino él], Mariano Ospina, Agustín Millán, Wenceslao Zulbarán entre otros. Algunos fueron ejecutados. No quiero hablar de la responsabilidad exacta de Santander. No vale la pena. Ya se ha dicho que la historia, algunos la llevan de estrado…—, respondió Bolívar.

—Y también de cadalso—, apunta Páez.

—Entonces hablemos de Francisco De Paula Santander.

Bolívar respira profundamente y comenta:

—El hombre de las leyes, recuerda. Un hombre inteligente, con quien tuve una relación de cooperación, pero también de profunda ruptura política.

—¿Y Sucre?

Por segunda vez apareció una sombra de ternura en sus ojos: “Sucre era distinto”.

Antonio José de Sucre y Alcalá, vencedor de las batallas notables de Pichincha [1822], Junín [1824] Ayacucho [1824] fue uno de los hombres de mayor confianza de Bolívar. Representaba la continuidad republicana. Su asesinato [Berruecos 4/6/1830] aceleró el ocaso del Libertador.

—¿Fue él quien debía sucederlo?

Bolívar hizo una pausa y finalmente dijo:

—Sucre fue el hombre de la guerra, pero también de la paz y la magnanimidad. Pero la historia, Viera-Blanco, nunca entrega sus respuestas completas. Aquí tiene usted a Páez, comenta desviando la mirada hacia él, un lancero no solo en el campo de batalla, sino también en la política. Refundó la III República. Muy a mi pesar, pero como nadie lo hubiese hecho. Pregunte usted por la Cosiata, por los cabildeos entre Caracas y Valencia o de cómo el Generalísimo tragó grueso, aun lo resiente, cuando Santander le suspendió como comandante general del Departamento de Venezuela de la República de Colombia, colocando a Juan de Escalona Arguinzones.

—La historia reconoce que fui el hombre más obediente de Bogotá, acota Páez de inmediato, poniéndose pie, dejando caer la taza…

Bolívar vuelve a levantar la ceja. Comprendió que la disputa entre Páez y Santander fue insalvable. Páez retomó el mando a raíz de la decisión del Cabildo de Valencia [30/4/1826] de desconocer a Escalona y afianzar el regreso de Páez, quién aceptó. Páez con voz quebrada asienta:

—Fue la hora más funesta de mi vida, mi Libertador. Mi hora menguada.

—No se aflija, Páez. Sin esas horas la patria no nos sobrevive ni la sangre derramada vive por encima de nosotros.

—Orlando: siga con Páez. No se marche, por favor. Él le contará lo que vino después de la caída de la Colombia unida y mi bajada al sepulcro. Sentí haber arado en el mar, pero debo admitir que Páez fue no solo el primer lancero del mundo, el Taita, sino un republicano integral como no he visto incluso en vuestro tiempo.

Continuará.

@ovierablanco – vierablanco@gmail.com | Abogado / Exembajador en Canadá.

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Rocío San Miguel: “Durante cuatro meses no me dejaron ver el sol”

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“Recuerdo en diciembre del año pasado cuando mi hija me comentó que estaba embarazada, yo me dije que no podía seguir presa y 45 días después, sucedió el milagro”. Ese fue parte del relato de la directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, en una entrevista radial concedida a la periodista, Shirley Varnagy.

San Miguel habló por vez primera con un medio de comunicación desde que fuese excarcelada el 8 de enero de 2026 y sentenció que el nacimiento de su nieto es un símbolo de esperanza.

“Creo que sin el amor de mi hija esto hubiese sido más difícil”, dijo San Miguel con voz quebradiza.

La activista expresó estar contenta por haber salido y recibido libertad plena apenas la semana pasada, pero indicó que el país no puede celebrar hasta que salga el último de los presos políticos. 

“Creo que doy las gracias, pero con ese corazoncito triste por las personas que se quedan adentro, y por supuesto, por el resto de los presos políticos que tienen que salir en libertad. Ese es un clamor nacional y confío en que se va a dar pronto ese camino”, aseveró. 

La defensora de derechos humanos calificó como inverosímil el momento en que fue aprehendida en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía el pasado 9 de febrero de 2024.

“Fue a las 6 de la mañana de ese 9 de febrero, no había una orden de detención en mi contra, un funcionario de la Dgcim (Dirección General de Contrainteligencia Militar)  me dijo que tenía una alerta silenciosa. Me retuvieron hasta las 2 de la tarde, en ese momento un funcionario de la PNB (Policía Nacional Bolivariana me dijo que mi pasaporte tenía problemas. Después me trasladaron a la sede de la Dgcim en Boletia sin decirme”, agregó la activista.

San Miguel reveló que durante su reclusión pasó por muchos momentos duros, pero uno de los peores fue cuando se fracturó el hombro derecho. 

“Estaba sufriendo de laberintitis y les había advertido que me podía caer, y en efecto, me caí en agosto de 2024 y me fracturé, en diciembre de ese año fue que me hicieron una radiografia y en abril de 2025 me operaron, pasé ocho mese fracturada”, reseñó.

San Miguel narró también que se vio obligada a hacer una huelga de hambre para poder ver a su hija.

“Se me permitió una llamada telefónica después de un año y diez meses de estar presa. Durante cuatro meses no me permitieron salir al sol”, contó la directora de Control Ciudadano.  

Pese al escándalo de corrupción que lo rodea, San Miguel agradeció al expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. 

“El relato completo de mi paso por la cárcel lo mantengo a distancia porque hay muchas cosas que sanar. Me peleé con Dios, pero ya me reconcilié. Como familia hemos salido fortalecidos, yo creo que volvería a hacer todo lo que hice, creo en la contraloría ciudadana. Soy razonablemente optimista”, concluyó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

Cecodap: al menos 118 adolescentes fueron imputados bajo la Ley contra el Odio

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La ONG Cecodap denunció este 4 de octubre que al menos 118 adolescentes venezolanos entre 12 y 17 años enfrentaron imputaciones por delitos previstos en la «Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacifica y la Tolerancia» (LCCO) entre los años 2024 y 2025.

Mientras la presidenta encargada bajo el aval de Estados Unidos, Delcy Rodríguez, mandó a la Asamblea Nacional a reformar la Ley Contra el Odio el pasado 29 de septiembre, la sociedad civil afirma que la normativa debe ser derogada. Cecodap recalcó que los 118 jóvenes fueron imputados bajo el artículo 20 de la LCCO sin ningún respaldo al debido proceso judicial.

«No se construye convivencia pacífica partiendo de la presunción de que un adolescente es culpable. La convivencia también exige respetar la presunción de inocencia, el debido proceso y las garantías especiales que corresponden a la adolescencia», denunció la ONG en sus redes sociales.

Otras organizaciones de la sociedad civil, como Foro Penal, han destacado que 927 personas han sido detenidas e imputadas bajo la LCCO en los últimos nueve años.

Cecodap advirtió que la mayoría de las detenciones de niños, niñas y adolescentes en este contecto ocurrieron en condiciones que vulneran la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (Loppna). Entre las violaciones a la Loppna que menciona la ONG están la detención del joven en su propia casa o cerca de ella sin haber cometido un delito en fragancia, no se le informaba a los familiares de la aprehensión o el motivo de su detención y solo criminalizaban al adolescente por el uso de sus redes sociales.

La mayoría de estas detenciones arbitrarias ocurrieron poco después de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

«Cuando llegamos allá nos quitaron los teléfonos y nos dijeron que la que se quedaba detenida era mi hija, porque era la que aparecía en el grupo de WhatsApp. Era un grupo en el que se hablaba de todo. Era un grupo de 500 y pico de personas; pero mi hija quedó detenida porque una persona denunció que por allí la estaban acosando, que le estaban haciendo bullying, que la estaban amenazando y por eso ella denunció el grupo», denunció ante Cecodap la madre de una adolescente de 16 años en Carabobo. La ONG protegió la identidad de la entrevistada. La adolescente ahora se encuentra excarcelada.

Vulneraciones en todo momento

Los jóvenes detenidos estuvieron en cárceles destinadas para adultos o en centro policiales por varios días, cuando la ley solo les permite estar en las estaciones policiales por menos de 48 horas y sin adultos a su alrededor. Según los datos recopilados por Cecodap, los adolescentes fueron víctimas de torturas y tratos crueles e inhumanos durante su reclusión arbitraria.

Tampoco recibieron visitas de sus padres o representantes de forma inmediata o constante. «En el Distrito Capital, las madres de los adolescentes protestaron por las condiciones en las cuales se encontraban sus hijos y no les dejaron verlos la semana siguiente de la denuncia», relató Cecodap.

Otra irregularidad detectada es que nunca fueron procesados en tribunales especializados en derechos de los niños, niñas y adolescentes. En cambo, las presentaciones ocurrían en tribunales contra el terrorismo. Como esas instituciones solo están en Caracas, algunos adolescentes en las regiones tuvieron audiencias telemáticas.

«Según los reportes de los familiares, los adolescentes no fueron informados de forma clara, precisa ni educativa sobre el proceso legal que se desarrolló. Muchos se enteraron de su imputación el día de la audiencia de presentación, pero desconocían las razones por las cuales sus juicios se dilataban o cuáles eran los pasos siguientes en el proceso», recopiló Cecodap.

Excarcelados, pero sin libertad

Según Cecodap, la mayoría de los adolescentes imputados fueron excarcelados a los meses. Si bien Foro Penal no tiene en sus registros de adolescentes detenidos arbitrariamente para el 5 de octubre de 2026, las excarcelaciones no tienen una garantía de libertad plena.

«Algunos deben presentarse cada ocho días [ante tribunales], otros cada 15. Esto significó para muchas familias un gasto no previsto que no podían asumir. Algunas familias decidieron no ir a Caracas y volver a tribunales locales para pedir audiencias telemáticas. En otros casos, envían a sus hijos solos porque solo pueden costear un pasaje de ida y uno de vuelta», denunció Cecodap.

Hasta ahora, el Gobierno interino venezolano avalado por Estados Unidos no ha ofrecido detalles sobre la restauración de los derechos fundamentales de estos adolescentes. Cecodap reiteró que el sistema de justicia venezolano falló ante estos casos en particular.

«La criminalización inicial, la permanencia en condiciones precarias y la incertidumbre procesal prolongada reflejan una lógica de castigo ejemplarizante y no una intervención pedagógica o restaurativa, tal como lo exige el marco nacional e internacional aplicable», concluyó la ONG.

En el Día de la Educación Vial, el OSV clama por políticas públicas y educación para salvar vidas

En el marco del Día Internacional de la Educación Vial este 5 de octubre, el Observatorio de Seguridad Vial (OSV) insistió en la necesidad de reflexionar y transformar el comportamiento de los ciudadanos al desplazarse por las calles y carreteras del país y priorizar la prevención, debido a las “cifras alarmantes” que arrojan sus informes mensuales sobre siniestralidad, víctimas fatales y los sectores más vulnerables de la población.

La coordinadora del Observatorio de Seguridad Vial (OSV), Rosibel González, destacó en una nota de prensa el impacto de los incidentes de tránsito en el mundo. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas advierten que este tipo de eventos cobran anualmente más de 1,3 millones de vidas en el mundo y son la principal causa de muerte en jóvenes y niños.

Bajo este diagnóstico, la ONU impulsa el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030, una hoja de ruta internacional cuya meta primordial es reducir a la mitad las muertes y lesiones graves en las carreteras mediante el llamado enfoque de sistema seguro.

“El OSV suscribió tales acuerdos , al ser miembros de la Alianza Mundial de ONG para la Seguridad Vial – The Global Alliance of NGOs for Road Safety -, un modelo internacional propone que los gobiernos prioricen el diseño de infraestructura vial segura, la gestión estricta de límites de velocidad, el control riguroso de factores de riesgo como el alcohol y la falta de cascos, la mejora en la seguridad de los vehículos y una respuesta médica post-siniestro rápida y eficaz; lamentablemente, estamos muy lejos de ello”, aseguró la Coordinadora de la OSV, Rosibel González.

El OSV hizo énfasis en las estadísticas que mes a mes recogen y que demuestran la necesidad de que se implemente una política vial en Venezuela.

“Los datos que registramos cada mes no son meras estadísticas frías; representan familias quebradas y vidas que podíamos haber salvado mediante la prevención. El país requiere con urgencia una política de educación vial permanente que comience desde las escuelas y se extienda a cada espacio público, acompañada de infraestructura adecuada y un control riguroso que no busque sancionar por sancionar, sino concientizar sobre el valor de la vida en las vías”, proclamó González.

Reiteró que los reportes mensuales del observatorio revelan que casi la mitad de los fallecidos en las vías son motorizados, jóvenes en su mayoría y en accidentes tipo derrapes. Las causas principales de las colisiones o atropellos son el exceso de velocidad y la imprudencia.

Se requiere un plan conjunto

La crisis de movilidad y la recurrencia de accidentes en las carreteras venezolanas no se resuelven con medidas aisladas ni respuestas ocasionales. Para el Observatorio de Seguridad Vial (OSV), la verdadera solución radica en estructurar un trabajo en conjunto con otros organismos, los cuales estén enfocados en atender el problema mediante la prevención, la infraestructura y la conciencia pública.

     La organización destacó que el abordaje de la siniestralidad debe ser integral e incluir la ejecución de campañas educativas sostenidas en el tiempo, la renovación y mejora de la señalización vial a nivel nacional, y la garantía de un mantenimiento constante y profundo de las principales arterias viales del país.

La asociación subrayó que la prevención es una tarea compartida si se quiere garantizar que bajen los índices de mortalidad en el tránsito. La estrategia propuesta requiere la acción inmediata de los entes gubernamentales pertinentes, para así, dar una garantía estatal que pueda mantener las condiciones técnicas e infraestructurales necesarias para asegurar una movilidad fluida y protegida en todo el territorio nacional.

    Igualmente, es importante insistir en que la responsabilidad recae también en cada conductor y transeúnte, a quienes se les urge asumir una conducta estrictamente prudente, respetuosa y solidaria al momento de circular por la vía pública.

Más de 100 fallecidos en siniestros viales en julio

    Durante el mes de septiembre, el OSV hizo públicos sus dos últimos reportes oficiales sobre el comportamiento de la siniestralidad en el país, correspondientes al mes de julio de 2026.

“Las cifras de julio confirman que la tragedia en nuestras vías no cede y que continuamos perdiendo a los sectores más jóvenes y productivos de la sociedad debido a una conducta al volante caracterizada por el exceso de velocidad y la absoluta transgresión de las normas. Es imperativo que el Estado y las instituciones avancen hacia una fiscalización electrónica inteligente, campañas de educación vial permanentes y un control estricto sobre la conducción de motocicletas”, señaló González en el reporte correspondiente a dicho mes.

En concreto, la organización registró 299 siniestros viales a nivel nacional durante julio, con una cifra de 494 víctimas en total. Entre ellas, 103 personas fallecieron: 89 hombres y 14 mujeres.

  Los documentos señalan al exceso de velocidad como la causa principal de estos accidentes, con 179 casos, seguido por la impericia, con 58 registros. Por su parte, las avenidas urbanas concentraron la mayor cantidad de siniestros al contabilizar 113 casos.

    Asimismo, el reporte reveló que las mujeres presentan vulnerabilidad en las vías, lo que responde a la precariedad del transporte público, al situarse mayoritariamente como pasajeras, “parrilleras” y peatones. Ante esta realidad, el OSV urge al Estado a implementar políticas de protección, control de velocidad y regulación estricta del transporte.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Expresa política Karelis Bárcenas: “Había una ventana grande y pensé en tirarme”

A Karelis Bárcenas la detuvieron junto a su esposo, el teniente retirado del Ejército Víctor Daniel Parra, el pasado 4 de mayo de 2021 en Ciudad Caribia, complejo residencial ubicado entre Caracas y el litoral central.

Ese día marcó un antes y un después en su familia. A Parra lo estaban buscando por el caso Gedeón, una supuesta fallida incursión marítima en las costas de La Guaira ocurrida en mayo de 2020.

La operación denominada Gedeón dejó un saldo de ocho personas fallecidas en los enfrentamientos de Macuto y decenas de detenidos. Entre los capturados destacaron dos ciudadanos estadounidenses, exmilitares y empleados de Silvercorp, Luke Denman y Airan Berry, quienes fueron condenados a 20 años de prisión y posteriormente liberados a finales de 2023 en un canje de prisioneros con Estados Unidos.

Además de los dos ciudadanos estadounidenses, fueron excarcelados Leonardo Chirinos, Justo Pastor Daza, Alejandro Torres, Cosme Alcala, Juan Fredd Acosta, Juan Torre y Yolimar Alemán.

De acuerdo con ONG Foro Penal, más de 50 personas vinculadas al expediente Gedeón siguen cumpliendo penas privativas de libertad, bajo denuncias constantes de retardos procesales, tratos inhumanos y falta de atención médica. 

Bárcenas relató que el día que la aprehendieron junto a su marido, una comisión integrada por agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) llegaron a su casa sin orden de detención alguna y cometieron cualquier clase de abusos.

“A una sobrina de Víctor que les abrió la puerta la empujaron, a pesar de tener a una bebé de entonces 8 meses en brazos. A cada uno nos encerraron en cuartos separados. A mi me lanzaron al piso, me arrodillaron y me golpearon pese a estar embarazada. Yo escuchaba los gritos de Víctor y de mi hijo de 12 años en otras habitaciones”, dijo Karelis. 

Bárcenas indicó que los funcionarios destrozaron hasta la poceta.

“A Víctor se lo llevaron primero, no sin antes golpearlo. Mi hijo empezó a gritar cuando me estaban sacando de la casa y una funcionaria le dijo: ‘Cállate, que pareces una mariquita dando gritos’. Le dijeron que si no se callaba me iban a lanzar por la ventana. Nosotros vivíamos en un quinto piso”, aseguró Karelys.

Bárcenas añadió que antes de meterla en la maletera de un carro para llevarla a la sede de la Dgcim en Boleita, le pusieron una carpeta en la cabeza y la forraron con adhesivo. “En ese momento me dieron un golpe y eso me desorientó”. 

Relató que estando en la sede de inteligencia militar le quitaron la carpeta de la cabeza y le vendaron los ojos.

“Me llevaron a una oficina y me dijeron que estaba ahí por complicidad con el caso Gedeón, les dije que eso no era posible porque mi esposo se retiró en 2018. Me tuvieron en varios lugares, a los que llaman La Nevera, La Pecera y La Silla de Pelos”, precisó.

En esos espacios, Bárcenas menciona haber sido víctima de torturas: le pusieron electricidad en los senos y la acostaron sobre una alfombra mojada. Su esposo sufrió también fue objeto de tratos crueles: “Le desprendieron las uñas, lo quemaron con colillas de cigarros, también le pusieron corriente; a los presos los enrollan en una colchoneta y los golpean con bates, además de colgarlos por periodos prolongados”, dijo Karelis entre lágrimas. 

Pérdida irreparable

Uno de los peores momentos de ese proceso lo experimentó sentada sobre lo que llaman “La Silla de Pelos”,  hecha de madera con clavos en el asiento, respaldo y apoyabrazos. Un objeto del repertorio de torturas. Allí, comenzó con un sangrado vaginal.

“No prestaron atención a eso, yo no tenía toallas sanitarias, primero use una media, luego otra y tenía un sweater que lo fui rompiendo lentamente”, dijo.

Ante la gravedad del asunto la subieron a un piso del Dgcim donde funciona una enfermería.

“Me desmayé y cuando volví en sí, una enfermera me dijo que yo era joven y que podía tener otro hijo, le dije que ni teniendo 10 iba a reemplazar al que acababa de perder, sentí mucha impotencia y rabia”; recordó.

Y cuando le comunicaron a su esposo lo que había sucedido alteraron la versión: para quebrarlo emocionalmente, le dijeron que había abortado a consecuencia de una violación.

“Se lo dijeron para torturarlo psicológicamente y además le ofrecieron que si se declaraba culpable de los cargos de asociación para delinquir, terrorismo, traición a la patria, porte ilícito de armas de guerra y conspiración con países extranjeros,  a mí me iban a dejar en libertad, lo cual fue mentira”. 

Después de ser torturada, a Karelys la llevaron al hospital Domingo Luciani en El Llanito, donde la hicieron firmar un acta que hacía constar que se encontraba en buen estado físico. 

“Yo tenía morados en el cuerpo y la cara hinchada, la persona que me obligó a firmar el documento ni siquiera pudo levantar la mirada, no pudo verme a los ojos”, dijo.

Posterior a este procedimiento, la llevaron a tribunales a las 6 de la tarde y la presentaron frente al juez cinco horas después: “Siempre estuve esposada, me mostraron una foto donde Víctor y yo salimos con un lazo negro y me dijeron que mi familia creía que estabamos muertos. Había una ventana grande en el tribunal y pensé en tirarme, dos días antes de eso había perdido a mi bebé con tres meses de gestación”. 

Otra pesadilla

Tanto la mujer como el teniente retirado estuvieron en desaparición forzada por 21 días y dieron con ellos porque su madre y suegra acudieron a instancias nacionales e internacionales exigiendo una fe de vida.

Karelis expresó que en vez de concederle libertad como le habían prometido a su esposo, la trasladaron de la sede de la Dgcim al Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).

“Y eso porque a la Dgcim fue una comisión de la Embajada de España para auxiliar a María Auxiliadora Delgado Tabosky, quien tiene doble nacionalidad. A partir de ahí nos empezaron a trasladar, éramos más de treinta mujeres, fuimos saliendo de diez en diez, yo me fui en el último lote”, reveló.

Al llegar al INOF la llevaron a un área denominada de resguardo o adaptación en donde no había poceta, solo un hueco donde tenían que hacer sus necesidades. Tampoco había agua y comida. Las presas no pueden comunicarse con la familia y solo había  una colchoneta para compartir con otras reclusas.

La alimentación era escasa y también precaria: “ Lo que te dan de comer es agua de frijoles chinos con topocho verde sancochado sin sal”.

Bárcenas sentenció que cinco meses después de su detención llegó una boleta de excarcelación con el otorgamiento de una medida cautelar, donde decía que había sido aprehendida por la Dgcim en Plaza Venezuela por el tráfico de 54 gramos de marihuana.

“Algo absolutamente absurdo, yo al principio me negué a firmar eso porque es mentira, a mí me secuestraron junto a mi esposo, al final tuve que acceder por presiones, pero todos sabían que eso no era así”, destacó.

Fue en diciembre de 2021 cuando Karelis pudo finalmente ver a su esposo en el Rodeo I.

“Ya lo habían trasladado del Sebin en El Helicoide. En el Rodeo te revisan todo, te hacen subir la blusa, bajar los pantalones, te ponen una capucha hasta que llegas al sitio donde haces la visita a través de un vidrio. Lo primero que hizo fue preguntarme en varias oportunidades si me habían violado, yo le dije que me torturaron, pero no abusaron sexualmente de mí”, describe.

Al igual que el resto de los familiares de los presos políticos, después del anuncio del presidente de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo, Jorge Rodríguez, sobre la supuesta excarcelación de una “cifra importante” de presos políticos tras la captura de Nicolás Maduro, Karelys se apostó en las puertas del Rodeo I a la espera de la salida de su esposo. Pero ya son nueve meses de esa promesa y Víctor Daniel Parra sigue preso. 

“Yo metí la solicitud de Amnistía, pero nunca me dieron respuesta. Por si fuera poco, Víctor no tenía registro en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), solo en el Tribunal Cuarto de Control de Terrorismo”, detalló.

Para sorpresa de Karelis, tampoco puede solicitar un amparo para su esposo porque en el expediente aparece como fallecido en el marco de la operación Gedeón.

“Dicen que fue muerto en La Guaira y lo peor es que hubo un cuerpo al que identificaron como Víctor, eso lo he planteado en la Defensoría del Pueblo, Ministerio Público y en el Servicio Penitenciario y han hecho caso omiso”, denunció.

Aunque no sabe cómo va a pagarlo, Karelis solicitó los servicios de un abogado privado porque argumenta que la ONG Foro Penal no le ha brindado el apoyo requerido.

“¿Cómo es posible que el juez que llevó la causa de mi esposo sea José Mascimino Márquez, el mismo que está preso por delitos de corrupción?”, expresó Barcenas. 

La ex presa política denunció que su esposo ya tiene seis años detenido y no se avizora un panorama claro en torno a su caso. Clamó porque los organismos competentes se aboquen a apoyarla.

“No había dado a conocer el caso porque me tenían bajo amenazas y me he tenido que mudar tres veces, todavía me tengo que seguir presentando en tribunales”, dijo. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país