La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) anunció un llamado urgente por 98 millones de dólares para asistir a las familias afectadas por los terremotos del 24 de junio en Venezuela.
El plan que sugiere la OIM abarcaría 12 meses de trabajo y busca ofrecer alojamiento seguro, entregar ayuda humanitaria de emergencia, apoyar la recuperación temprana y acompañar a las comunidades en la reconstrucción de sus vidas y servicios básicos.
Lia Poggio, jefa de misión de la OIM en Venezuela, destacó que, aunque la población ha mostrado una fuerza admirable, la recuperación “será larga”.
“Este llamamiento ayudará a que las familias reciban lo que necesitan, desde un lugar donde quedarse hasta apoyo para reconstruir servicios esenciales y avanzar hacia una recuperación segura y duradera”, afirmó Poggio.
Desde el inicio de la emergencia, la OIM ha coordinado alojamientos colectivos, brindado atención médica, apoyo en protección, y facilitado el acceso a servicios esenciales para las personas desplazadas.
Hasta ahora, ha apoyado a 6000 personas en alojamientos colectivos y ha ofrecido más de 10 000 servicios, entre ellos alojamiento temporal, consultas médicas y asistencia en protección.
Este llamado internacional reafirma el compromiso de la OIM con soluciones locales, sostenibles y centradas en las personas para quienes enfrentan crisis y desplazamiento.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
La presidenta encargada con el aval de los Estados Unidos, Delcy Rodríguez, informó que el Gobierno entregó más de 200 viviendas a los damnificados por los terremotos en La Guaira.
A través de un mensaje difundido en la cuenta en X del Ministerio de Comunicación e Información, Rodríguez indicó que los apartamentos entregados, ubicados en el sector Simón Bolívar del Complejo Habitacional Ciudad Tiuna, en Caracas, fueron entregados “completamente equipados”.
La mandataria encargada aseguró que para finales de año espera entregar 4 000 viviendas, a través de la recién creada Misión Venezuela Renace, a cargo de Jacqueline Faría.
Venezuela Renace prevé entregar más de 10 000 soluciones habitacionales para 2027, según información difundida en medios oficiales.
“Estamos trabajando intensamente en varios frentes, atendiendo los campamentos transitorios que hemos creado. Quienes se encuentran en estas instalaciones pueden tener la seguridad de que pronto contarán con una vivienda, a pesar de los daños que causó esta contingencia natural”, dijo Rodríguez.
La presidenta encargada añadió que la entrega de soluciones habitacionales será mensual, pero no precisó fechas, cantidades ni detalles adicionales.
Indicó que el Estado Mayor está evaluando las condiciones del suelo para futuras construcciones y que también han inspeccionado los edificios que quedaron inconclusos en Caracas y otros estados del país. El objetivo es avanzar en la meta de recuperar 10 000 viviendas en estructuras que nunca se terminaron.
Presidenta Delcy Rodríguez informó que "más de 240 familias están recibiendo una vivienda, una vivienda completamente equipada, y de aquí, mes de julio al mes de diciembre, estaremos entregando 4.000 viviendas". pic.twitter.com/x2FdJm4Rsa
— Ministerio de Comunicación e Información (@mippci_ven) July 21, 2026
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El dictador Juan Vicente Gómez (1857-1935) delegó en los gerentes extranjeros la redacción de las leyes relacionadas con el petróleo “porque ustedes son los que conocen ese negocio”. Ahora, con el argumento de que el presidente Trump es quien tiene la fuerza, el régimen de Delcy Rodríguez cumple sumisamente sus órdenes para intentar conservar el poder.
Por otra parte, algunos dirigentes opositores, por la ambición de lograr entrar a Miraflores, también aceptan las decisiones del arbitrario e impredecible presidente estadounidense. Ambos grupos actúan en contra de la voluntad popular y de los mejores intereses de Venezuela.
¿Qué busca Delcy Rodríguez al humillarse?
Ella está consciente de que no tiene ninguna posibilidad de volver a Miraflores por la vía electoral, al menos a mediano plazo, pero quizá piense que si se mantiene en Miraflores por unos dos años pueda mejorar su imagen y aspirar a un cargo de elección popular a largo plazo. Por eso complace a Trump en sus peticiones referentes al sector de la economía, pero se hace la desentendida con las peticiones de la oposición de excarcelar a los presos políticos y, de parte de esa oposición, de realizar elección presidencial en un año o antes.
¿Qué busca el grupo opositor que no simpatiza con María Corina?
Pareciera que no tiene prioridad en que la elección presidencial se realice pronto y tampoco que ella tenga participación en la negociación con el régimen. Es decir, mantenerla en un segundo plano. No se atreven a decirlo porque, les guste o no, María Corina tiene un liderazgo sobresaliente.
A la fecha, lo que se conoce es que la representación de la oposición en el proceso de negociación estará integrada por los diputados de Primero Justicia y de Voluntad Popular en la Asamblea Nacional 2015. Si esto es cierto, la unidad puede implosionar. Dinorah Figuera, en quien seguimos confiando, tiene la última palabra y no puede eludir la responsabilidad de lograr que participen otros actores políticos, incluido Vente Venezuela, y representantes del resto de la sociedad civil.
¿Es conveniente constituir un gobierno provisional que sustituya al rodrigato y prepare la elección presidencial?
Hubiese sido lo deseable después del 3 de enero y que lo encabezara el presidente electo Edmundo González. Hoy pareciera que carece de apoyo. Es preferible atenerse a la Constitución y exigir la elección presidencial.
¿Qué debemos decirle los venezolanos al presidente Trump?
La extracción de Maduro benefició a nuestros dos países por ser un régimen con influencia importante del narcotráfico, de Rusia, China, Irán, Cuba y la narcoguerrilla colombiana, además de ser violador de los derechos humanos.
Antes de Chávez, siempre tuvimos excelentes relaciones comerciales, inclusive la compra de armas, con Estados Unidos; las grandes inversiones petroleras fueron de ese país, y el plan Venezuela Tierra de Gracia, elaborado por profesionales venezolanos, contempla el fin del Estado empresario. La mayor garantía para los inversionistas es que tengamos un gobierno legítimo, encabezado por los mejores y en el que no haya corrupción.
Los venezolanos no aceptamos que pretenda mantener su injerencia en nuestros asuntos internos y manejando nuestro petróleo. Además, debe respetar el liderazgo de María Corina, obtenido en elecciones primarias y ratificado en la presidencial ganada por Edmundo González.
Conclusión
Cabe citar a don Mario Briceño Iragorry (1897-1958) en su ensayo Dimensión y urgencia de la idea nacionalista, escrito en 1953: “Cuando un embajador de la Casa Blanca en nuestras pequeñas naciones logra que se tuerzan los caminos del pueblo en beneficio de una dictadura que apoye irrestrictamente los intereses mercantiles e industriales norteamericanos, logrará escribir, también, una página sombría en el libro mayor de la nación burlada”.
Está prohibido regresar al siglo XX, caracterizado por el colonialismo, dictaduras y la sumisión ante las grandes potencias mundiales.
Los damnificados requieren tener esperanzas de que su situación va a mejor a muy corto plazo y están conscientes de que eso no será posible por la ineptitud de Delcy y los suyos, quienes han sido incapaces de atender la emergencia y más bien la entorpecieron. Por esto, la elección presidencial debe acelerarse.
Lamentamos los fallecimientos de Jesús Cardona Marcano y de José Antonio Castro Castro, compañeros de Gente del Petróleo y de Unapetrol.
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
eddiearamirez@hotmail.com
Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es
Este lunes, 20 de julio, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que a la fecha contabilizan 5278 fallecidos debido al doblete sísmico del pasado 24 de junio. Un aumento de 70 víctimas en comparación con el parte oficial de este domingo.
Según el post difundido en Instagram, 128 324 familias han recibido atención directa y 107 campamentos transitorios albergan actualmente a 23 587 personas.
La cifra de personas que perdieron sus viviendas permanece en 17 907, mientras los daños estructurales continúan en 190 edificios colapsados y 856 inmuebles afectados.
Desde el pasado 13 de julio, las cifras de heridos y rescatados con vida se mantiene sin variación 16 740 y 6492, respectivamente, mientras que el número de desaparecidos sigue sin conocerse.
De acuerdo con el parte oficial, la cifra de distribución de alimentos se mantuvo en 10 964,97 toneladas y el suministro de agua potable subió a 37 885 128 litros.
Las réplicas del doble sismo también continúan en ascenso: de 1388 registradas ayer, hoy se contabilizan 1405.
En las labores de rescate participan 2278 especialistas internacionales, 30 989 efectivos nacionales y 31 745 voluntarios.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Valdemar Andrade, profesor jubilado del Departamento de Ingeniería Hidrometeorológica de la Universidad Central de Venezuela, explicó que las recientes lluvias, producto de la llegada de ondas tropicales, “aumentan la saturación de los suelos en zonas ya afectadas por los terremotos del 24 de junio”.
En entrevista con el periodista Román Lozinski, a través del Circuito Éxitos, Andrade explicó que durante esta semana Venezuela estará bajo la influencia de las ondas tropicales número 28 y 29, lo que se traduce en lluvias continuas con descargas eléctricas en buena parte del país, especialmente en el sur y occidente, donde también incide una baja presión proveniente de Colombia.
El ingeniero recordó que para esta temporada se pronosticaron entre 50 y 55 ondas tropicales, y el país ya registra 27. Además, mencionó que el fenómeno de El Niño podría intensificarse hacia octubre, aunque aún no se conoce su impacto específico en Venezuela.
Suelos saturados y riesgo de colapso
Por su parte, el presidente de la Sociedad de Geólogos de Venezuela,Feliciano De Santis, alertó de que la acumulación de lluvias entre 300 y 400 milímetros por semana puede generar colapsos hidráulicos en zonas vulnerables.
“Cualquier intensidad horaria por encima de 20 milímetros puede causar deslizamientos en laderas, como ocurrió en la tragedia de Vargas”, explicó.
De Santis señaló que los suelos saturados pueden activar derrumbes superficiales y subsuperficiales, especialmente en quebradas del litoral central como Macuto y Caraballeda–San Julián, donde se observan múltiples “golpes de cuchara”, pequeños derrumbes que indican inestabilidad.
Ambos especialistas coincidieron en la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana. Andrade recordó que el sistema instalado en el litoral central tras la tragedia de Vargas —financiado por la Unión Europea— quedó inoperativo y fue vandalizado. De Santis, por su parte, insistió en que el país requiere una red meteorológica, sismográfica y acelerográfica moderna, en línea y accesible para la ciudadanía.
El geólogo también confirmó que el Ávila presenta expresiones de inestabilidad visibles desde Caracas y desde el litoral.
“Son derrumbes superficiales, pero indican que una semana de lluvia intensa podría activar más estos suelos y generar volúmenes importantes de material hacia las quebradas”, advirtió.
De Santis reiteró que el país debe enfocarse en reducir la vulnerabilidad estructural y urbana. “No nos preocupemos por los sismos, preocupémonos por la vulnerabilidad. Cuando se siembra vulnerabilidad, se recogen tragedias”, finalizó.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El monitoreo de la fiebre hemorrágica venezolana (FHV), o virus Guanarito, se mantiene bajo evaluación técnica por parte del sistema epidemiológico nacional, como se comprueba en el boletín epidemiológico nacional de la semana 26 del año 2026, que abarca del 28 de junio al 4 de julio. Según las cifras del Ministerio de Salud, la ocurrencia de estos diagnósticos causados por el virus Guanarito sitúa el evento “por encima de lo esperado”, ya que en una semana se superó la media histórica anual de un caso.
Sin embargo, el seguimiento riguroso de la información oficial revela vacíos e inconsistencias en la presentación de las cifras por las autoridades sanitarias, que impiden determinar la situación real de esta enfermedad. Esta opacidad contrasta con las alertas del gremio médico por la muerte de por lo menos seis personas, en Barinas y Anzoátegui, que presentaron síntomas compatibles con esta infección.
Inconsistencias en la presentación de las cifras
La trazabilidad de los datos publicados por el Ministerio de Salud expone una contradicción entre los cuadros estadísticos y los textos descriptivos de sus propios informes:
En el reporte de la semana 22, el organismo confirmó un nuevo contagio por virus de Guanarito, que elevó la cifra a ocho casos en Barinas y dos en Portuguesa.
Tablero de Control Epidemiológico, semana 22 / Dirección de Vigilancia EpidemiológicaDesglose descriptivo de la FHV en la semana 22
Apenas una semana después (semana 23), el balance oficial sumó dos contagios más en suelo barinés, con lo que se llegaba a diez diagnósticos en esa entidad, pero estos no se reportaron en el tablero de control epidemiológico.
Tablero de Control Epidemiológico, semana 23 / Dirección de Vigilancia EpidemiológicaDesglose descriptivo de la FHV en la semana 23
En cuanto a la semana 26, la matriz asigna cuatro casos positivos a esa semana y clasifica la situación “por encima de lo esperado” en el tablero de control epidemiológico. No obstante, en el desglose descriptivo o sinopsis redactado en el propio documento, las autoridades afirman que durante ese período “no se registraron casos nuevos”.
Tablero de Control Epidemiológico, semana 26 / Dirección de Vigilancia EpidemiológicaTablero de Control Epidemiológico, semana 26 / Dirección de Vigilancia Epidemiológica
Esta incoherencia refleja fallas en el procesamiento de la data epidemiológica e impide precisar si los cuatro contagios responden a un brote reciente o a la regularización tardía de pacientes evaluados semanas atrás en el estado Barinas.
Al cierre de este período, el acumulado oficial asciende a 12 casos confirmados en todo el año de un total de 347 pacientes evaluados bajo sospecha clínica en el año, con un índice de letalidad del 58,33 % debido al fallecimiento de 7 personas.
¿Qué es el virus Guanarito?
Con respecto al comportamiento de esta patología, el médico infectólogo e internista Freddy Salazar explica que el virus Guanarito es un arenavirus endémico de Venezuela, descubierto hace décadas y localizado principalmente en las zonas agrícolas de los estados Barinas y Portuguesa.
“Es un virus que produce inicialmente un cuadro inespecífico: fiebre, malestar general, debilidad y síntomas gastrointestinales como vómitos o diarrea. Alrededor de una semana después, el paciente puede comenzar a presentar manifestaciones hemorrágicas graves (sangrado nasal, bucal o por otras áreas del cuerpo). En los cuadros más severos, se genera una afectación sistémica que puede derivar en distrés respiratorio agudo o complicaciones neurológicas como encefalitis”, detalla Salazar en entrevista con Runrun.es.
El especialista aclara que no se trata de un virus urbano, ya que su reservorio natural es un roedor silvestre conocido como el “ratón de la caña”. La vía de contagio principal para el ser humano ocurre en el campo, al inhalar partículas microscópicas presentes en las excreciones de estos roedores.
Respecto al riesgo entre el personal sanitario, Salazar señala que, aunque es menos frecuente, la transmisión puede darse mediante el contacto directo de piel expuesta o mucosas con secreciones y fluidos contaminados de pacientes graves.
Una epidemia nacional es poco probable
Salazar enfatiza que la fiebre hemorrágica venezolana no cuenta con un tratamiento antiviral específico ni con un antibiótico curativo, por lo que el abordaje médico consiste en medidas de soporte y asistencia vital en áreas de cuidados intensivos, mientras el organismo del paciente intenta eliminar la carga viral.
A pesar de la alta tasa de mortalidad que registra la enfermedad en sus formas graves, el especialista descarta la posibilidad de una epidemia a escala nacional o urbana, puesto que, para que haya transmisión, se requiere la presencia del reservorio específico, que es el ratón de campo.
“En ciudades donde no existe este roedor, es imposible que el virus se propague de forma masiva. Hasta la fecha, no existe evidencia científica de que el virus haya mutado para transmitirse eficientemente de persona a persona de manera sostenida”, indica.
Piden evaluación epidemiológica
Recientemente, el Colegio de Médicos de Barinas solicitó al Ministerio de Salud el inicio de una investigación epidemiológica profunda para esclarecer el deceso de tres profesionales de la medicina en la entidad, quienes presentaron un cuadro infeccioso agudo que está siendo evaluado.
Por su parte, la Federación Médica Venezolana (FMV) hizo un “llamado de alerta” al Ejecutivo por la rápida propagación de una “patología letal” que ha cobrado la vida de varias personas en Barinas y Anzoátegui, con un severo cuadro febril, hemorrágico y respiratorio.
“Se ha reportado una patología generalizada caracterizada clínicamente por un severo compromiso del estado general y un fallo agudo del sistema cardiorrespiratorio, la cual ha ocasionado múltiples fallecimientos en un corto período de evolución”, señala el comunicado de la FMV firmado por su presidente, Douglas León Natera, y el secretario general, Rafael Belmonte.
Entre los fallecidos en Barinas se confirma a los médicos Jhovanny Silva, Rafael Díaz y Cecilia Chávez, además de otros decesos reportados por los habitantes de la región. También alertan sobre tres decesos con síntomas similares registrados en el hospital de El Tigre, estado Anzoátegui, entre ellos, un funcionario sanitario de la gobernación.
La institución gremial no afirma que se trate de casos del virus Guanarito, pero sí exhorta a las autoridades sanitarias a mantener la vigilancia epidemiológica bajo los protocolos de síndrome febril hemorrágico y respiratorio para evitar que pueda transformarse en brote epidémico y extenderse a otras regiones.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Las catástrofes no solo destruyen ciudades. También revelan el tipo de sociedad que existe detrás de ellas. Los edificios pueden desplomarse en segundos; la verdadera fortaleza de una nación solo se hace visible cuando alguien decide acudir en ayuda de otro.
El reciente terremoto que golpeó a Venezuela dejó imágenes que permanecerán por mucho tiempo en nuestra memoria: familias buscando a sus seres queridos entre los escombros, comunidades enteras enfrentando la incertidumbre y un país nuevamente confrontado con la fragilidad de su infraestructura y de sus instituciones. Pero, mientras la atención se concentraba en las zonas afectadas, otro fenómeno comenzó a desarrollarse lejos del epicentro.
Desde Bogotá, la experiencia vivida en el centro de acopio habilitado por la Fundación Juntos Se Puede para canalizar ayuda humanitaria hacia Venezuela permitió observar un fenómeno que trascendió con creces la dimensión logística de la emergencia. Lo que allí ocurrió constituyó una evidencia de que la nación venezolana ya no puede comprenderse únicamente dentro de los límites de su territorio. La respuesta organizada por la diáspora reveló la existencia de una comunidad nacional que, aun dispersa geográficamente, mantiene intacta su capacidad de movilización, solidaridad y compromiso con el destino del país.
Desde las primeras horas comenzaron a llegar donaciones. Después llegaron los voluntarios. Luego, muchos más. Migrantes venezolanos que, pese a haber reconstruido sus vidas con enormes sacrificios, regresaban simbólicamente a su país a través de un gesto de solidaridad. Jóvenes, adultos mayores, profesionales, comerciantes, estudiantes, trabajadores, familias enteras ofrecían tiempo, esfuerzo y recursos con una sola intención: ayudar.
Pero la mayor sorpresa no fue la extraordinaria movilización de la diáspora. Fue la respuesta de Bogotá.
Durante años, el debate público ha insistido en narrar la migración venezolana desde la tensión, la competencia por recursos o la xenofobia. Es cierto que esos episodios existen y deben ser enfrentados. Sin embargo, reducir la relación entre colombianos y venezolanos a esos conflictos significa ignorar una realidad mucho más profunda.
En los centros de acopio comenzaron a aparecer vecinos bogotanos que nunca habían pisado Venezuela. Llegaban con alimentos, medicamentos, ropa, agua o artículos de primera necesidad. Muchos no se limitaban a entregar una caja. Permanecían durante horas clasificando insumos, organizando paquetes, cargando vehículos o ayudando en las tareas más sencillas. Lo hacían sin preguntar a quién conocerían al otro lado de esa cadena solidaria.
Allí desaparecieron categorías que tantas veces dominan el debate público: migrante y nacional, venezolano y colombiano, izquierda y derecha, rico y pobre. Permanecían, simplemente, personas trabajando junto a otras personas.
Durante las últimas décadas hemos estudiado el colapso institucional venezolano, la polarización política, la erosión de la confianza social y el éxodo de millones de ciudadanos. Con frecuencia hemos interpretado la diáspora únicamente como una consecuencia del fracaso nacional. Sin embargo, quizás ha llegado el momento de comenzar a verla también como una de las principales reservas de capital humano y social para la reconstrucción del país.
La Venezuela contemporánea ya no termina en La Guaira, San Antonio del Táchira o Santa Elena de Uairén. También está presente en Bogotá, Lima, Santiago, Madrid, Miami y en decenas de ciudades donde millones de venezolanos han construido nuevas comunidades sin renunciar a sus vínculos con el país que dejaron atrás. El terremoto hizo visible esa realidad.
La diáspora no respondió como un conjunto disperso de individuos. Respondió como una comunidad organizada, con capacidad de movilización, de coordinación y de solidaridad. Allí donde el Estado encuentra limitaciones, la sociedad civil demuestra que aún conserva una enorme capacidad para articular respuestas colectivas.
Pero hubo una segunda lección igualmente importante. La solidaridad colombiana desmontó, en los hechos, muchos de los discursos que durante años han intentado enfrentar a dos pueblos cuya historia ha estado profundamente entrelazada. La ayuda no distinguió pasaportes. No preguntó por nacionalidades. No exigió certificados de origen para extender la mano.
En medio de la tragedia, miles de ciudadanos demostraron que la empatía sigue siendo mucho más poderosa que los prejuicios. Quizá esa sea una de las enseñanzas más valiosas de esta experiencia. Las fronteras existen para los Estados. La solidaridad pertenece a las sociedades.
Durante días personas que probablemente nunca volverán a encontrarse compartían jornadas enteras de trabajo. Cada caja organizada, cada alimento clasificado y cada camión cargado eran también una forma de reconstruir algo menos visible que los edificios destruidos: la confianza entre seres humanos.
Las repúblicas no sobreviven únicamente gracias a sus constituciones, sus gobiernos o sus instituciones. También necesitan ciudadanos capaces de reconocerse mutuamente como parte de una misma comunidad moral. Cuando esa disposición desaparece, las sociedades se fragmentan. Cuando reaparece, incluso en medio de una tragedia, comienza la posibilidad de reconstruirlas.
Con frecuencia afirmamos que Venezuela perdió su tejido social. Después de lo vivido en Bogotá, esa afirmación tal vez no sea completamente cierta. Tal vez ese tejido nunca desapareció. Tal vez permanecía disperso, esperando una causa capaz de volver a unir sus hilos. El terremoto produjo una devastación inmensa. Nada puede disminuir el dolor de quienes perdieron familiares, hogares o proyectos de vida. La reconstrucción material exigirá años de esfuerzo y enormes recursos. Sin embargo, junto a esa tarea existe otra, menos visible pero igualmente decisiva: reconstruir la confianza, fortalecer la sociedad civil y comprender que la nación venezolana hoy también se expresa a través de su diáspora.
Quizá el acontecimiento más esperanzador que dejó esta tragedia no ocurrió bajo los escombros, sino lejos del epicentro. Ocurrió cuando miles de venezolanos y colombianos decidieron trabajar hombro a hombro, demostrando que la solidaridad puede ser más fuerte que el miedo, que la fraternidad puede imponerse sobre la desconfianza y que la humanidad siempre será más grande que cualquier frontera.
Porque las ciudades podrán reconstruirse. Los puentes volverán a levantarse. Las carreteras recuperarán su tránsito y, con el tiempo, los edificios reemplazarán los escombros. Esa será la reconstrucción visible, la que medirán los ingenieros, los arquitectos y los gobiernos. Pero existe otra mucho más silenciosa y decisiva, una que no puede decretarse desde el poder ni financiarse con recursos públicos: la reconstrucción del vínculo moral que mantiene unida a una sociedad.
Una nación no sobrevive únicamente por la solidez de sus instituciones o por la fortaleza de su economía. Sobrevive, ante todo, porque sus ciudadanos conservan la capacidad de reconocer en el sufrimiento del otro una responsabilidad compartida. Allí reside el fundamento ético de toda comunidad política. Cuando el dolor ajeno deja de ser indiferente, nace la solidaridad; y cuando la solidaridad se convierte en acción, la sociedad comienza a restaurar aquello que ninguna obra de infraestructura puede reparar: la confianza, la empatía y el sentido de pertenencia.
Quizá esa sea la enseñanza más profunda que deja esta tragedia. El verdadero renacimiento de Venezuela no comenzará el día en que se coloque el primer ladrillo ni cuando concluyan las labores de reconstrucción material. Comenzará cuando los venezolanos, dentro y fuera de sus fronteras, comprendan que comparten un mismo destino y que ninguna diferencia política, social o geográfica puede ser más importante que la obligación moral de tender la mano a quien sufre. Porque, al final, las repúblicas no se sostienen únicamente sobre leyes o instituciones; descansan, sobre todo, en la convicción de que la dignidad humana siempre debe estar por encima de cualquier frontera, ideología o circunstancia. Si el terremoto fue capaz de recordarnos esa verdad, entonces, entre los escombros, también habrá comenzado la reconstrucción más importante de todas: la de nuestra conciencia como nación.
Las familias de los presos políticos llevaron a cabo la vigilia número 193 frente a las instalaciones de El Rodeo I para exigir el respeto a la vida, la integridad física y la dignidad de los detenidos. Esta reunión de oraciones y de protesta pacífica se convocó de manera especial por la crisis dentro de este centro penitenciario, donde los detenidos enfrentan amenazas violentas, aislamiento por denunciar irregularidades, un cuadro diarreico persistente que necesita de atención médica y la falta de protocolos de evacuación ante emergencias sísmicas.
Esta jornada representa un seguimiento a las denuncias hechas el 18 de julio, cuando los familiares alertaron de que los prisioneros se mantenían reunidos en un área común bajo estricta vigilancia, y se negaban a entrar en las celdas hasta que se realizara una inspección a la infraestructura por el reciente doblete sísmico.
Durante el 24 de junio, los presos quedaron encerrados por casi 45 minutos sin ningún tipo de resguardo ni plan de contingencia por parte de los funcionarios del recinto. Las advertencias y amenazas para obligarlos a regresar a las celdas inseguras han sido atribuidas al Grupo de Respuesta Inmediata de Custodios (GRIC) y otros grupos violentos.
Durante la reunión de oraciones, el ex preso político y dirigente opositor Freddy Superlano acompañó a los familiares a las afueras del recinto penal para conectar y reiterar el reclamo y la exigencia de liberación inmediata de todos los detenidos por razones políticas.
“Todas las noches, a las 7:00 p. m., nos reuníamos en el pasillo a orar con mis compañeros de celda. Sé que estas actividades también les llegan”, expresó Freddy Superlano.
El dirigente político destacó la importancia de mantener una presencia constante en la fe para brindar fortaleza a quienes resisten las condiciones de confinamiento, y recordó cómo las oraciones comunitarias representaban un alivio mental en los pasillos del recinto.
Falta de respuestas
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos enfatizó que en otros centros de reclusión, como Ramo Verde, La Crisálida, el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), Yare y el Fuerte Guaicaipuro, persisten los mismos patrones de aislamiento prolongado, restricciones arbitrarias a las visitas, falta de atención médica y condiciones que no siguen los estándares de la dignidad humana.
El deterioro de las condiciones empeoran por las posturas asumidas por las autoridades del Estado. La crisis dentro del recinto penal se profundizaron tras un encuentro el pasado 13 de julio entre familiares de las víctimas y voceros del Ministerio para el Servicio Penitenciario. En la reunión las autoridades negaron las denuncias, descalificaron la labor de las organizaciones de derechos humanos y omitieron asumir compromisos para sancionar a los custodios e inspectores involucrados en los maltratos.
Finalmente, las organizaciones defensoras reiteraron que el Ministerio para el Servicio Penitenciario tiene la obligación legal de garantizar la vida y la salud integral de las personas bajo custodia del Estado. Los voceros señalaron que el gobierno interino de Delcy Rodríguez no ha cumplido sus promesas de libertad ni ha ofrecido soluciones efectivas frente a las graves violaciones de derechos humanos, por lo que se sigue vulnerando la vida en las cárceles venezolanas.
POR LA VIDA | Familias claman por el respeto a la vida y la integridad de todos los presos políticos en Venezuela
Durante la vigilia número 193, elevaron oraciones y exigieron que todas las personas detenidas por motivos políticos sean tratadas con dignidad mientras permanezcan… pic.twitter.com/rv1nJd0BgS
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) July 20, 2026
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