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La agonía de un hijo preso en las sombras de la Operación Gedeón

Hay un cansancio que no se cura con sueño, sino con justicia. Nancy Peñaloza, una madre tachirense que este 5 de marzo se desvaneció frente a la prensa en Caracas, es el rostro de ese agotamiento. Su hijo, el sargento de la Guardia Nacional Bolivariana José Antonio Moreno, tiene casi seis años tras las rejas, vinculado a la Operación Gedeón de mayo de 2020.

La Operación Gedeón fue una incursión marítima ejecutada entre el 3 y 4 de mayo de 2020, que buscaba la captura de Nicolás Maduro y el derrocamiento de su gobierno. El operativo, organizado por la empresa de seguridad estadounidense Silvercorp USA y liderado por el exboina verde Jordan Goudreau junto a militares venezolanos disidentes, desembarcó en las costas de Macuto y Chuao, resultando en un enfrentamiento inmediato con las fuerzas estatales, al menos ocho muertos y decenas de detenidos.

Más allá de los expedientes judiciales, lo que la señora Nancy narra es una historia de supervivencia extrema en el sótano de una jerarquía militar que parece haber olvidado a los suyos, al ser excluidos de la Ley de Amnistía, promulgada por la Asamblea Nacional el pasado 19 de febrero.

El artículo 9 de la ley excluye a quienes estén vinculados a acciones armadas (rebeliones), violaciones graves a los derechos humanos, delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra. En esta exclusiones entran todos los involucrados en la Operación Gedeón.

Los ‘gedeones’ enfrentan condenas que alcanzan los 30 años de prisión, recluidos en condiciones de extrema precariedad en centros como el Fuerte Guaicaipuro, donde las denuncias de desnutrición, falta de luz solar y aislamiento médico pintan el cuadro de un castigo ejemplarizante que se prolonga indefinidamente.

Un traslado al “destino desconocido”

La pesadilla dio un giro oscuro el 31 de julio de 2025. Tras más de cinco años en El Helicoide, José, de 35 años, fue sacado de su celda sin previo aviso. “Lo sacaron con destino desconocido, sin avisar a la familia, a nadie. Abogado no, porque ellos tienen las garantías suspendidas por ser militares”, explica Nancy.

Pasaron varios meses de incertidumbre total hasta que supieron que estaba en el Fuerte Guaicaipuro, en Los Valles del Tuy. Allí, el silencio se prolongó por medio año más. “Esa llamada duró seis meses”, relata. 

El primer contacto físico con la realidad de su hijo fue a través de la ropa: “El hijo mío fue el único que envió un uniforme demasiado sucio, con mucho olor a sucio, y eso nos dio a entender de que ellos tenían meses sin cambiarse la ropita… seis meses quizás sin bañarse”.

“Mamá, no me están torturando”: Las palabras bajo posible coacción

El 12 de febrero de 2026, Nancy finalmente pudo ver a José Moreno. Pero no fue el reencuentro que soñaba. Separados por una reja y vigilados de cerca por hombres con el rostro cubierto, el diálogo fue un ejercicio de simulación dolorosa.

“Él lo primero que dijo es: ‘Mamá, no me están torturando, mamá, aquí nos dan comida, mamá, recibimos sol’. O sea, era todo como que ‘diga eso, diga eso’. Pero nosotros nos dimos cuenta de que fue algo que le dijeron que tenían que decir ellos. Por las condiciones como lo vimos, era algo que él estaba mintiendo y que uno de madre se da cuenta. En la mirada, las manitas le temblaban al comer los alimentos”.

La señora Peñaloza denuncia que los detenidos están en “jaulas en un sótano”, deshidratados y sin atención médica, a pesar de las gestiones ante la Cruz Roja Internacional, a quienes —afirma— no les dan acceso para suministrar vitaminas o medicinas básicas.

El precio de la espera: Una familia fracturada

La distancia entre el estado Táchira y Caracas no solo se mide en kilómetros, sino en sacrificios económicos. Nancy, trabajadora del Ministerio de Educación, sobrevive con lo mínimo para mantenerse cerca de su hijo. 

“Esperando que me llegue el bono ese de guerra, que cada 15 de mes nos lo dan. Con eso yo me ahorro para el pasaje y para poder ayudar para la comida”, confiesa. Se queda en casas de conocidos, sintiendo el peso de ser una “molestia” ajena, pero impulsada por la promesa de libertad que nunca llega.

José Moreno tenía una esposa, que en palabras de su madre, “lo abandonó”. Actualmente tiene otra pareja, pero según la señora Nancy, no puede estar en Caracas por su trabajo. Pero el militar tiene dos hijos pequeños, una niña de 10 y un varón de 9. Los niños no han podido ver a su papá desde hace más de un año.

Hace apenas 20 días, en un intento por acercarse a su padre, la hija mayor del sargento sufrió un accidente vial en el trayecto cuando regresaban al Táchira: “La niña se abrió la cabecita y se partió el diente delantero por venir a ver si les dejaban ver al papá. Ellos dicen: ‘Mi papá viene dentro de 15 días’ porque pensaban que con la amnistía iba a estar en libertad”.

El clamor por el indulto

Nancy Peñaloza no pide privilegios, pide coherencia histórica. Su hijo entró a prisión con 30 años y hoy, a punto de cumplir 36, su salud se desvanece.

“Nosotros exigimos que así como a Chávez en el 92 le dieron el indulto, que también se lo den a los militares. Que estos muchachos no llevan muerte. Cuando al presidente Chávez le dieron el indulto, hubo muertos en aquella vez aquí en Caracas. Pedimos el indulto para ellos”.

Mientras el panorama político de marzo de 2026 sigue ignorando a los detenidos del caso Gedeón, Nancy Peñaloza permanece en la capital desde hace dos meses. Su descompensación en los alrededores de la Asamblea Nacional es el grito de un cuerpo que ya no puede más, pero de una voluntad que se niega a rendirse hasta que su hijo, el sargento Moreno, pueda volver a abrazar a sus hijos en el Táchira sin rejas de por medio.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Delsa Solórzano: “No será el mismo gobierno pero es el gobierno de los mismos”

La reciente edición de Espacio Runrunes sirvió como escenario para un análisis crudo y frontal sobre la actualidad venezolana. Luis Ernesto Blanco conversó con Delsa Solórzano, fundadora del partido Encuentro Ciudadano, quien tras 17 meses de resguardo clandestino, regresó a la arena pública para desgranar lo que el oficialismo denomina una “nueva etapa” política.

Solórzano se refirió a la reciente Ley de Amnistía y calificó el texto como insuficiente y excluyente porque la aplicación de la norma no es automática. “Ese texto deja mucho a la interpretación… está siendo dejado en gran medida a la discrecionalidad de funcionarios; está siendo sometido a jueces la posibilidad de que seas amnistiado o no”.

La fundadora de Encuentro Ciudadano recordó que el número de personas excarceladas hasta ahora es cerca de la mitad de los prisioneros políticos. Es decir, “todavía queda exactamente la mitad de gente por liberar y para que se produzcan las liberaciones hace falta lo mismo que hizo falta para que metieran presa a la gente: voluntad política, ya está”.

Solórzano y el nuevo momento político

Solórzano reconoció que existe un cambio fáctico en el país, ejemplificado en el acceso de prensa independiente a Miraflores o su propia salida de la clandestinidad. Sin embargo, advirtió que estos gestos no deben confundirse con una democratización plena mientras persistan las amenazas y el uso de recursos públicos para el hostigamiento. “Este no es el mismo gobierno, es verdad, pero es el gobierno de los mismos”, advirtió.

Para la abogada y exparlamentaria, resulta peligroso que el Gobierno insista en elegir los voceros de la oposición con los que quiere hablar.  “Lo que no me parece para nada símbolo de la nueva Venezuela es que la oposición que se reconozca es la que escoge el poder y así como no me voy a conformar con eso, tampoco acepto una parcial libertad de expresión. Aquí se siguen utilizando espacios públicos para mentir, para manipular, para amenazar y para burlarse de las víctimas de la persecución política”.

Para la dirigente, la legitimidad opositora emana de los procesos de primaria y la elección presidencial del 28 de julio, los cuales considera hitos que no pueden ignorarse en una futura negociación. Subrayó que cualquier transición requiere una “reinstitucionalización” previa.

“El espíritu del 28 de julio representa la voluntad de cambio de una nación que se tiene que concretar en que nuestra voluntad pueda expresarse y se respete”.

Para Solórzano es clave que se devuelvan las tarjetas a los partidos políticos, que se quiten las inhabilitaciones, porque el candidato o candidata no la puede elegir el gobierno de facto.

Sobre las prioridades que la administración de Trump ha venido imponiendo en su relación con Venezuela, la dirigente opositora reconoció que Trump no es presidente de Venezuela sino presidente de Estados Unidos. “Él tiene derecho a poner sus intereses primero. Pero en ese juego diplomático y político, bueno, ahí estamos nosotros”.

El regreso de María Corina 

Solórzano defendió el derecho de María Corina Machado a regresar al país y ejercer sus derechos políticos, calificando de un sinsentido cualquier intento de impedirlo. Asimismo, confirmó que la Plataforma Unitaria se mantiene activa, trabajando en “documentos útiles para la transición” y coordinando con la comunidad internacional.

La entrevista cerró con un mensaje de firmeza: a pesar de la “nueva etapa”, la vigilancia sobre los derechos humanos sigue siendo la prioridad de Solórzano. “Yo no me voy a callar mientras se viole un derecho humano”, sentenció, reafirmando que la verdadera transición sólo ocurrirá cuando el pueblo, y no el poder, elija su destino.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El Mañanero del 6 de marzo: Relaciones consulares entre Venezuela y EE.UU se reanudan

¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este 6 de marzo, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; La “perla” del día, esa frase altisonante que te hará espabilar; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo café.

El primer sorbo

Estados Unidos y el gobierno encargado de Venezuela “han acordado reanudar las relaciones diplomáticas y consulares”, anunció este jueves 5 de marzo el Departamento de Estado de Estados Unidos.

“Este paso facilitará nuestros esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política en Venezuela”, señaló el comunicado.

LEA LA NOTA

Recién salido del horno: otras noticias

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La promesa incumplida en Zona 7: “Ese mismo día salen todos”

Dólar/Euro BCV

La perla del día

“si las compañías desean acceder a estas áreas, deben realizar la debida diligencia, considerar la reapertura de minas, incluso aquellas que ellas mismas operaron hace 15 o 20 años”, señaló Doug Burgum, secretario del Interior de Estados Unidos

Lo que rompe en redes

Luego de doce años de estar sometida a medidas cautelares, la dirigente política Sairam Rivas recuperó su libertad plena.

Azuquita pa’l café

Venezolanos y dominicanos coincidieron en el estadio de Miami antes de debutar en el Clásico Mundial de Béisbol.

La ñapa (recomendamos…)

Este jueves 5 de marzo se estrenó en Venezuela la película La Novia dirigida por Maggie Gyllenhaal y protagonizada por su hermano Jake, Jessie Buckley y Christian Bale.

El chavismo después de Maduro: la ilusión del final

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Durante años se repitió una idea con la solemnidad de una profecía política: el chavismo terminaría el día en que desapareciera su líder. La frase se repitió tantas veces que terminó funcionando como un consuelo histórico, una especie de mantra tranquilizador para quienes preferían creer que la política obedece a guiones simples. Pero la historia política —esa disciplina incómoda que suele arruinar las ilusiones— tiene la desagradable costumbre de recordarnos que los regímenes rara vez mueren con sus líderes. A veces, incluso, comienzan su verdadera transformación después de ellos. El chavismo, al parecer, no es la excepción.

Durante más de dos décadas, el poder en Venezuela fue interpretado casi exclusivamente desde la lógica del liderazgo personal: primero Hugo Chávez, luego Nicolás Maduro. Dos figuras que dominaron la escena pública con estilos distintos, pero con un mismo objetivo: preservar un proyecto político sostenido por una alianza entre aparato militar, burocracia estatal, redes económicas y un sistema de crimen transnacional que terminó constituyendo algo más que un gobierno. Lo que se configuró fue un sistema de poder. Y los sistemas, a diferencia de los liderazgos, no desaparecen con facilidad: se adaptan, mutan, se reconfiguran.

La caída o desaparición de un líder suele producir un fenómeno curioso en los regímenes políticos: el desplazamiento de la atención pública. Durante años, la discusión se concentra en el liderazgo, en las decisiones del presidente, en la figura que ocupa el centro del escenario. Pero cuando esa figura desaparece, lo que queda al descubierto es la arquitectura del poder. Entonces se revela si el régimen dependía exclusivamente de un individuo o si, por el contrario, había construido una estructura capaz de sobrevivirle.

En Venezuela, esa estructura se consolidó durante más de veinte años. No se trata solamente de un partido político ni de una coalición electoral, sino de un entramado institucional, militar, económico y criminal que reorganizó la distribución del poder en el país. Las Fuerzas Armadas dejaron de ser un actor subordinado al poder civil para convertirse en un componente central del sistema político. La administración pública fue reconfigurada como un mecanismo de control político y social. Paralelamente, se desarrolló una red económica híbrida en la que confluyen intereses estatales, militares y privados vinculados al propio aparato de poder.

Por esa razón, la pregunta que hoy debería ocupar el debate público no es si el chavismo ha terminado, sino qué forma está adoptando en su nueva etapa. Los regímenes políticos rara vez desaparecen de forma súbita; lo habitual es que se transformen. La historia latinoamericana está llena de ejemplos. El PRI mexicano sobrevivió a generaciones de presidentes y a múltiples crisis internas sin dejar de ser el eje del sistema político durante décadas. El peronismo argentino atravesó proscripciones, dictaduras y fracturas internas sin desaparecer como fuerza estructurante de la política nacional. Incluso movimientos profundamente personalistas lograron institucionalizarse después de la desaparición de sus líderes.

El chavismo parece encontrarse hoy en ese punto de inflexión. Durante años funcionó bajo la lógica del liderazgo carismático heredado de Hugo Chávez y, posteriormente, bajo el control más pragmático de Nicolás Maduro. Pero el verdadero legado del chavismo no fue solo un liderazgo, sino una transformación profunda del sistema político y cultural de la sociedad venezolana. La centralización del poder, la subordinación de instituciones, la expansión del control estatal sobre la economía, el control social y la redefinición del papel de las Fuerzas Armadas configuraron una estructura que difícilmente desaparecerá de la noche a la mañana.

En ese contexto, hablar del “fin del chavismo” puede resultar políticamente seductor, pero analíticamente ingenuo. Lo que probablemente estamos presenciando es otra cosa: la transición de un movimiento político basado en el liderazgo hacia un sistema que intenta sobrevivir sin él. Y esa transición suele ser mucho más compleja que la simple caída de un gobierno. Implica renegociaciones internas, disputas por el control del aparato estatal y redefiniciones ideológicas que, en ocasiones, terminan produciendo nuevas formas de autoritarismo o híbridos institucionales difíciles de clasificar.

La oposición venezolana, por su parte, enfrenta un desafío que va más allá de la disputa electoral. Durante años estructuró su discurso alrededor de la figura del adversario principal. Pero cuando el conflicto político se desplaza del liderazgo hacia el sistema, las estrategias también deben transformarse. No basta con esperar el desgaste de una figura; es necesario comprender las lógicas de poder que siguen operando en la estructura del Estado y, en el caso venezolano, dentro de un sistema con fuertes rasgos criminales. De lo contrario, el riesgo es confundir un cambio de rostro con una verdadera transformación política.

La experiencia histórica muestra que las transiciones políticas exitosas no ocurren únicamente por el debilitamiento de los regímenes, sino por la capacidad de las sociedades para reconstruir instituciones que limiten el poder y restablezcan el equilibrio entre Estado y ciudadanía. Ese proceso suele ser largo, conflictivo y profundamente incierto. Pero es precisamente en ese terreno donde se decide el destino de los países después de las grandes crisis políticas.

Venezuela se encuentra hoy en uno de esos momentos en los que las narrativas simples dejan de ser suficientes. El problema ya no es solamente quién ocupa el poder, sino qué tipo de sistema político emerge de esta nueva etapa. Pensar que el chavismo terminó porque su líder dejó el escenario sería repetir uno de los errores más frecuentes de la historia política: confundir el final de una figura con el final de una estructura.

Tal vez la verdadera pregunta no sea cuándo terminó el chavismo, sino qué responsabilidades tiene ahora la sociedad venezolana frente a un sistema que, después de más de dos décadas, forma parte de su propia realidad política. Porque la reconstrucción de un país no comienza cuando cae un líder, sino cuando una sociedad decide enfrentar con honestidad las consecuencias de su propia historia. Y esa es, probablemente, la tarea más difícil de todas.

  • @NixonDominguez | Historiador – Universidad de Los Andes / Magister en Gestión de Gobierno – Universidad Autónoma de Chile. / Instagram: Nixonjds

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El fin parcial de la sacralidad del 28J

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Si mal no recuerdo, en esta columna, o en otros espacios de opinión míos, hace unos años acuñé el término “calendariomanía” para describir cierta fijación que la oposición venezolana ha tenido con las fechas. Una manera de animar a su base ha sido presentar las fechas en las que se da una oportunidad para lograr un cambio político como puntos de inflexión en la historia del país, con riesgos existenciales.

No me malinterpreten. Cada una de esas fechas pudo en efecto ser un parteaguas, ya que el cambio político era y sigue siendo una necesidad real. Lo que cuestioné, incluso bajo el entendimiento en todo momento de que el propósito era movilizar a la base así fuera a punta de temor, es aquello sobre el riesgo existencial. Esa tendencia a caracterizar cada una de las fechas como una “última oportunidad” para alcanzar la meta. No hay últimas oportunidades en política. Cada vez que se planteó la oportunidad de esa manera, el fracaso subsiguiente se tradujo no solo en la natural decepción de la base sino, además, en una profunda depresión excesiva e innecesaria, que hacía más difícil el surgimiento de la próxima oportunidad (por lógica, si no existe una última oportunidad, siempre hay una próxima).

Está de más decir que todas las oportunidades pretéritas, excepto quizá por la que incumbe a este artículo, terminaron así. Sin embargo, a veces la toma de conciencia masiva sobre el fracaso no se dio de inmediato, puesto que la fecha en cuestión produjo secuelas que permitieron mantener viva por un tiempo la esperanza de que la oposición prevalecería al final del proceso. En esas ocasiones, la fecha fue resignificada. Dejó de ser un día de implicaciones existenciales en solitario, para volverse el catalizador de un proceso más amplio que debía concluir en una victoria opositora.

La fecha se vuelve así una especie de tótem cronológico en torno al que la oposición danza. Un momento, paradójicamente, atemporal, en el que se refunda la nación en tanto ella hace de nuestro cosmos, tal como señaló el antropólogo de la religión Mircea Eliade. Atemporal porque se prolonga, en paralelo al devenir de la existencia que ordinariamente entendemos por “tiempo”, ad infinitum (o, para no abusar de la analogía religiosa, mientras las masas opositoras crean que la oportunidad sigue vigente). En otras palabras, aunque pasen días, semanas y meses, “sigue siendo” esa fecha hasta que el objetivo se cumpla. La fecha acapara la discusión política en las filas opositoras. Se la invoca una y otra vez. Por economía del lenguaje para lo que es mencionado constantemente, se le asigna unas siglas.

Todo lo anterior es exactamente lo que ocurrió con el 28 de julio de 2024. El 28J. Por más de año y medio ha sido el momento de culto para la oposición venezolana. Su “objeto” sagrado. Es lo que esgrime para justificar todas sus decisiones. Para la oposición, todos los días son 28J y deben serlo hasta que se cumpla el objetivo del cambio político. Por ponerlo en el léxico propio de esta iteración de la causa opositora, “hasta el final”. Desechar el 28J, olvidarse de él, es visto como anatema. “Pasar la página” es tratado como el peor de los pecados. Miren nada más el triste sino de los miembros de la coalición opositora que, aunque lo nieguen, hicieron eso para efectos prácticos al lanzar candidaturas a las “elecciones” de 2025. Hoy son parias, rechazados por la inmensa mayoría de la base opositora.

Estos señores ven en la sacralización del 28J un delirio colectivo. Se preguntan cuándo las masas entenderán que “hay que sepultarlo”, cuánto tiempo más seguirán “sin superarlo”. Ciertamente, esa sacralización se ha prolongado por un tiempo extraordinario. Normalmente, las masas dan la oportunidad por perdida en cuestión de pocos días. Pero con el 28J ha pasado, repito, más de año y medio. Si hemos de ser justos con las masas, esto es comprensible. Después de todo, el 28J está inscrito en una cadena de acontecimientos insólitos, que han llevado al país a una situación actual que resultaba impensable hasta finales del año pasado. Puedo entender entonces que la esperanza de las masas se mantenga.

Y sin embargo… Esos mismos giros impensables están arrojando al país a una situación en la que el 28J finalmente estaría perdiendo su sacralidad. Al menos en parte. Me explico. Al sacralizar el 28J, la oposición planteó como objetivos irrenunciables las consecuencias jurídicas de lo que ella misma sostiene que acaeció aquella jornada. El principal de esos objetivos era la formación de un nuevo gobierno. Toda discusión con otros actores políticos, nacionales e internacionales, que no partiera del reconocimiento de ese reclamo era descartada.

Pero ahora, la mismísima dirigencia opositora está indicando su disposición a pasar a una nueva etapa en la que el reclamo sobre el 28J prácticamente se extingue y se deja de exigir la materialización de las referidas consecuencias. Hay una aceptación de que el mejor escenario al que la oposición puede aspirar más bien es que eventualmente haya otras elecciones que le brinden la oportunidad de llegar al poder. Los detractores de la dirigencia opositora, los parias a los que aludí previamente, podrán quejarse mucho de que la dirigencia está siendo dizque hipócrita al hacer eso mismo por lo que los repudió: “pasar la página”. No obstante, ello implica ignorar los cambios dramáticos que han ocurrido en el país a partir de los primeros días del año en curso. Cambios que permiten a dicha dirigencia, y a la base a la que esta responde, cuanto menos contemplar la posibilidad de unos comicios justos. Así que cuesta creer que los gritos sobre supuesta hipocresía vayan a convencer a mucha gente.

Veamos ahora por qué digo que el fin de la sacralidad del 28J solo es parcial. Lo digo porque, si nos atenemos a las cifras de encuestas recientes (no, no me refiero a las artimañas propagandísticas de Meganálisis, pero sí a los sondeos de The Economist y AtlasIntel), hay un liderazgo político ligado al 28J que sigue siendo el preferido por la mayoría de los venezolanos. Está ligado al 28J pero tiene sus raíces en la primaria opositora de octubre de 2023. Este es el liderazgo que, por los momentos, a todas luces dicha mayoría quisiera ver en un próximo gobierno. No necesariamente lo seguirá siendo cuando haya elecciones justas, si es que las hay. Pero, asumiendo hipotéticamente que las haya en algún momento dentro de los próximos, digamos, dos años, creo que será cuesta arriba que surja una dirigencia alternativa que monte un desafío electoral formidable durante ese lapso.

Carl Schmitt planteó que la política está colmada de conceptos teológicos secularizados, de manera que el pensamiento político al final se parece mucho al religioso. Se entenderá entonces esta faceta de la “calendariomanía” opositora que describí en términos de sacralidad. No obstante, pienso que llega un momento en que se vuelve indispensable concebir la política de maneras menos ligadas a la fe y más ligadas a la razón. Eso es la legitimidad legal-racional, en palabras de Max Weber. El fundamento de conformidad masiva en los Estados republicanos y democráticos. En Venezuela le perdimos la costumbre a eso por razones que no tengo que precisar. Nunca debimos salir de ahí y por lo tanto tenemos que volver (sin repetir los errores y deformaciones que nos llevaron al extravío, claro está). Entonces, ya no habrá que ver cada fecha políticamente importante como un juego existencial de refundación de la república. No habrá que sacralizar fechas. Espero que el 28J, si el proceso del que es parte cumple su cometido, sea la última.

@AAAD25

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¿Cómo queda la alianza Venezuela-Irán tras los ataques de Estados Unidos e Israel?

Más de 1000 personas han muerto desde que comenzó la ofensiva bélica de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán el pasado sábado 28 de febrero, de acuerdo a cifras estipuladas por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA por sus siglas en inglés).

De acuerdo a esta organización la cifra fatal, hasta este martes 4 de marzo, incluía a 181 niños. También reportaron 5.400 heridos, entre ellos 100 menores de edad.  

La acción que podría durar un mes “o el tiempo que sea necesario”, según expresó el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado una estela de esperanza para establecer una democracia en el pueblo iraní, pero también de sangre inocente.

La de Irán fue la segunda arremetida el Ejército de los Estados Unidos en apenas dos meses luego de que el 3 de enero un operativo capturara al exgobernante venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, dejando un saldo de más de cien fallecidos.

Al hablar de ambas acciones es imposible no repasar las similitudes entre los regímenes de Irán y Venezuela, caracterizados por acusaciones de violaciones a derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, opresión a sus respectivos pueblos con la criminalización de la protesta pacífica, asfixia económica y censura.

Entes como la Organización de Naciones Unidas (ONU), Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Corte Penal Internacional (CPI) han denunciado y documentado violaciones sistemáticas a los derechos humanos en ambas naciones. 

Datos de la ONU, indican que en Irán fueron ejecutadas al menos 1500 personas durante 2025, la mayoría vinculadas a un delito de drogas. También, alertaron sobre una intensificación para restringir los derechos de la mujeres, incluyendo detenciones y discriminación legal generalizada.

La teocracia que gobierna Irán se estableció tras la Revolución de 1979, erigiéndose como un sistema donde la autoridad política máxima emana de la religión islámica bajo la figura de un líder supremo o ayatolá.

De acuerdo a esta doctrina, el ayatolá supervisa todas las funciones del Estado, incluyendo justicia, fuerzas armadas y legislación.

Cercanía de larga data

Para la analista político, internacionalista y experta en materia del Medio Oriente, Lourdes Ubieta, la relación entre Venezuela e Irán es de vieja data y llegó a su cúspide durante la gestión del fallecido presidente Hugo Chávez y el también recientemente muerto en los ataques estadounidenses-israelíes, Mahmud Ahmadineyad.

“Fue una relación de intercambio total y absoluto, Venezuela se convirtió en un aliado del terrorismo internacional, en la isla de Margarita y en Coro había presencia de grupos vinculados a Hezbolá y Hamas, financiados por el régimen iraní”, aseguró Ubieta. 

La también internacionalista Elsa Cardozo sostuvo que la relación Chávez-Ahmadineyad antecedió a la de Maduro con Hasán Rohaní.

“Se convirtió esencialmente en una relación de desafío geopolítico al orden internacional, a Occidente y de cercamiento en materia petrolera”, indicó Cardozo.

Cardozo agregó que con el arrecio de sanciones por parte de Estados Unidos al gobierno venezolano a partir de 2014, la relación iraní-venezolana se fortaleció especialmente en el ámbito energético y militar. “Y lo más reciente fue la cooperación en la fabricación de drones”.  

Ubieta recordó que cuando el gobierno de Maduro se vio arrinconado por el agravamiento de las sanciones, el chavismo buscó asesoría en Irán.

“Irán es un experto en eludir sanciones, porque ha estado sancionado por años”, mencionó la experta en Medio Oriente. 

Según Ubieta, con la asesoría de Irán, Venezuela fortaleció su política de vender petróleo a través de barcos fantasmas, eludiendo las rutas comerciales. La internacionalista añadió que los iraníes también han apoyado al chavismo en ocultar dinero en la banca y sistemas financieros internacionales.

“Dejaron de operar con el dólar americano y se mudaron a otras monedas mucho más fáciles de utilizar como la lira turca, el yen y, por supuesto, el euro”, dijo.

Cardozo destacó que hay aspectos concisos de la relación entre ambas naciones, pero también un lado opaco. “Es una verdadera caja negra, difícil de hacerle escrutinio”.

A juicio de la internacionalista, uno de los aspectos concéntricos de la relación fue su posición antiestadounidense y de negativa a someterse al escrutinio de organizaciones protectoras de derechos humanos.    

Ubieta aportó que luego de la muerte de Chávez la relación no fue tan estrecha, pero siempre fueron naciones que se apoyaron cuando sus respectivos sistemas de gobierno eran criticados por la comunidad internacional, entre ellos había una solidaridad automática: “Ambos han arremetido contra protestas y sido acusados de asesinatos, además de poseer altos niveles de corrupción pública”.

La experta recordó que en 2017, la cadena CNN reveló el otorgamiento de al menos 1000 pasaportes venezolanos a ciudadanos de Siria, Irán y otros países de Medio Oriente a cambio de altas sumas de dinero, donde el principal señalado fue el ex ministro y vicepresidente actualmente preso, Tarek El Aissami. 

“Eso les garantizaba la entrada a algunos países, los pasaportes iraní y norcoreano son los peores que se puedan tener en el mundo”, precisó.

Según se desprende de una entrevista concedida a NTN24 por el ex diputado de la Asamblea Nacional, Carlos Paparoni, Maduro firmó aproximadamente 40 mil millones de dólares en proyectos conjuntos con Irán y entregó 500 kilogramos de oro como pago por gasolina, además de abrirles las puertas a extremistas.

¿3 de enero preámbulo del ataque a Irán?

Según Cardozo, el 3 de enero representó la reafirmación de la nueva doctrina de seguridad nacional de los Estados Unidos.

“Es una fecha importante para Trump en su exhibición de fuerza internacional, en su proyección de poder en el hemisferio”, opinó.

Más que un ensayo previo a la intervención en Irán, para Ubieta el 3E fue un modelo de actuación rubricado por Trump para recuperar la libertad y la democracia en algunos países.

“Con el tutelaje estadounidense, el gobierno interino de Venezuela ha tenido que ir desvinculándose de los regímenes que los han apoyado durante todos estos años para poder sobrevivir. Estamos hablando también de Cuba, que era uno de los principales receptores de Petróleo de Venezuela y ahora atraviesa por una crisis energética”.  

Como muestra del giro en la política internacional venezolana, Cardozo puso como ejemplo el comunicado que fue borrado de redes sociales por el canciller Yván Gil el pasado 28 de febrero.

Luego de confirmarse el fallecimiento del ayatolá Alí Jameneí, Gil publicó un mensaje en su cuenta de X, donde el gobierno chavista condenaba el uso de la fuerza militar contra la República Islámica de Irán, pero instantes después, el comunicado desapareció. 

La internacionalista sostuvo que aparte de eso, la misiva mostraba preocupación por las retaliaciones iraníes sobre otros países cercanos. “En particular, varias monarquías del Golfo Pérsico”.

A juicio de Cardozo, las intervenciones en Venezuela e Irán tienen similitudes y connotadas diferencias y una de las principales es la escala. 

“El caso de Irán es más complejo que el venezolano y el gran temor y crítica de sectores adversos a Trump es que se trate de una política tradicional de cambio de gobierno acelerado por la fuerza”, advirtió.

Cardozo no descarta que al igual que en Venezuela, Estados Unidos pueda erigir una especie de administración tutelada en Irán. “Un gobierno interino, lo que algunos han llamado una revolución iraní 2.0”.

La internacionalista comentó que, a diferencia de nuestro país, Irán cuenta con un régimen con pocos aliados internacionales y en precaria condición económica, incluso antes de los ataques de finales de febrero.

¿Qué depara el futuro para Irán y Venezuela?

Según Cardozo, la relación Irán-Venezuela depende de lo que suceda en la República Islámica.

“Hay muchas cosas que son irreversibles y es improbable que vaya a haber un binomio como el de Chávez-Ahmadineyad. Este es un golpe duro para Irán, que ha visto disminuir sus alianzas internacionales, capacidad económica y apoyos internos con lo visto en la disposición del pueblo a protesta”, adelanta.

Expuso que no se avizora una reanudación de las relaciones en los términos del pasado. “Incluso bajo los parámetros limitados de política antioccidental en que se habían ido desarrollando en los últimos años”.

Para Ubieta, este es el fin de la relación entre Venezuela e Irán como se conocía.

“Creo que en un futuro, si hay procesos electorales transparentes, instituciones fortalecidas y tutelaje mundial, podrían llegar a tener excelentes relaciones porque ambos países son productores de petróleo y miembros de OPEP”.

A juicio de Ubieta, el planeta está atravesando por una etapa crucial para la libertad.

“Vamos a ver una transición en Irán y estoy segura que se va a convertir en una estrecha aliada de Venezuela en el futuro”, concluyó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Se restablecen relaciones diplomáticas y consulares entre Venezuela y EE. UU. tras siete años de ruptura

La administración de Estados Unidos y el gobierno interino de Delcy Rodríguez en Venezuela (avalado por Donald Trump), acordaron este jueves, 5 de marzo, restablecer las relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países, poniendo fin a la ruptura que se mantenía desde el año 2019.

De acuerdo con un comunicado del Departamento de Estado de Estados Unidos, este paso facilitará los “esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política en Venezuela”.

El gobierno estadounidense recalcó que su compromiso se centra “en ayudar al pueblo venezolano a avanzar a través de un proceso gradual que cree las condiciones para una transición pacífica hacia un gobierno elegido democráticamente”.

El proceso de restablecer relaciones entre ambos países comenzó tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de 2026, lo que alteró el equilibrio político y permitió el inicio de una “fase exploratoria” en enero para reabrir embajadas.

Un día antes de conocerse esta medida, el Departamento de Transporte de los Estados Unidos (USDOT) otorgó la autorización oficial a American Airlines para reanudar sus vuelos comerciales hacia Venezuela, marcando el regreso de una aerolínea estadounidense tras siete años de suspensión.

Los vuelos se realizarán a través de su filial regional Envoy Air, operando bajo la marca American Eagle y la aerolínea operará desde Miami (MIA) hacia Caracas (Aeropuerto Internacional de Maiquetía) y Maracaibo (Aeropuerto Internacional La Chinita).

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Acordaron exhumación del cuerpo de periodista Walter Jaimes 

Después de presiones por parte de familiares y colegas, este jueves 5 de marzo en la noche, fue acordada la exhumación del cadáver del periodista Walter Jaimes, quien fue asesinado en Mérida y sepultado en una fosa común.

De acuerdo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (Sntp), la medida permitirá trasladar el cuerpo Bailadores y llevar a cabo nuevos exámenes médico-forenses.

Según el periodista Daniel Molina y la hermana del profesional de la comunicación social asesinado, Roraxy Jaimes, el proceso forense podría llevarse a cabo este viernes 6 de marzo.

“No quiero que esto quede impune, quiero que se haga justicia y saber quién le hizo esto a mi hermano”, dijo Jaimes.

Molina indicó que fue designado un fiscal nacional para esclarecer el caso.

“Ojala que en las próximas horas se ahonde en los detalles y se esclarezca este caso que no solo enluta a una familia y a un gremio sino a todo el pueblo venezolano”.

Entierro irregular en una fosa común

Sus allegados denunciaron que el cuerpo de Jaimes fue enterrado de forma apresurada en una fosa común en la localidad de Lagunillas luego de su hallazgo en Mérida. 

Roraxy Jaimes exigió repetir la autopsia y conocer criterios que no fueron considerados antes de depositar el cuerpo en una fosa común el lunes pasado en procura de que su hermano tenga una sepultura digna. 

Este jueves, el propio director del Cuerpo de Investigaciones, Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), Douglas Rico, se trasladó hasta Mérida para coordinar las experticias. 

De acuerdo con estudios forenses, la muerte de Jaimes se produjo por traumatismo craneoencefálico severo y fractura.

Jaimes fue hallado muerto y con signos de golpes, quemaduras faciales y sin identificación en una carretera.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.