La reciente edición de Espacio Runrunes sirvió como escenario para un análisis crudo y frontal sobre la actualidad venezolana. Luis Ernesto Blanco conversó con Delsa Solórzano, fundadora del partido Encuentro Ciudadano, quien tras 17 meses de resguardo clandestino, regresó a la arena pública para desgranar lo que el oficialismo denomina una “nueva etapa” política.
Solórzano se refirió a la reciente Ley de Amnistía y calificó el texto como insuficiente y excluyente porque la aplicación de la norma no es automática. “Ese texto deja mucho a la interpretación… está siendo dejado en gran medida a la discrecionalidad de funcionarios; está siendo sometido a jueces la posibilidad de que seas amnistiado o no”.
La fundadora de Encuentro Ciudadano recordó que el número de personas excarceladas hasta ahora es cerca de la mitad de los prisioneros políticos. Es decir, “todavía queda exactamente la mitad de gente por liberar y para que se produzcan las liberaciones hace falta lo mismo que hizo falta para que metieran presa a la gente: voluntad política, ya está”.
Solórzano y el nuevo momento político
Solórzano reconoció que existe un cambio fáctico en el país, ejemplificado en el acceso de prensa independiente a Miraflores o su propia salida de la clandestinidad. Sin embargo, advirtió que estos gestos no deben confundirse con una democratización plena mientras persistan las amenazas y el uso de recursos públicos para el hostigamiento. “Este no es el mismo gobierno, es verdad, pero es el gobierno de los mismos”, advirtió.
Para la abogada y exparlamentaria, resulta peligroso que el Gobierno insista en elegir los voceros de la oposición con los que quiere hablar. “Lo que no me parece para nada símbolo de la nueva Venezuela es que la oposición que se reconozca es la que escoge el poder y así como no me voy a conformar con eso, tampoco acepto una parcial libertad de expresión. Aquí se siguen utilizando espacios públicos para mentir, para manipular, para amenazar y para burlarse de las víctimas de la persecución política”.
Para la dirigente, la legitimidad opositora emana de los procesos de primaria y la elección presidencial del 28 de julio, los cuales considera hitos que no pueden ignorarse en una futura negociación. Subrayó que cualquier transición requiere una “reinstitucionalización” previa.
“El espíritu del 28 de julio representa la voluntad de cambio de una nación que se tiene que concretar en que nuestra voluntad pueda expresarse y se respete”.
Para Solórzano es clave que se devuelvan las tarjetas a los partidos políticos, que se quiten las inhabilitaciones, porque el candidato o candidata no la puede elegir el gobierno de facto.
Sobre las prioridades que la administración de Trump ha venido imponiendo en su relación con Venezuela, la dirigente opositora reconoció que Trump no es presidente de Venezuela sino presidente de Estados Unidos. “Él tiene derecho a poner sus intereses primero. Pero en ese juego diplomático y político, bueno, ahí estamos nosotros”.
El regreso de María Corina
Solórzano defendió el derecho de María Corina Machado a regresar al país y ejercer sus derechos políticos, calificando de un sinsentido cualquier intento de impedirlo. Asimismo, confirmó que la Plataforma Unitaria se mantiene activa, trabajando en “documentos útiles para la transición” y coordinando con la comunidad internacional.
La entrevista cerró con un mensaje de firmeza: a pesar de la “nueva etapa”, la vigilancia sobre los derechos humanos sigue siendo la prioridad de Solórzano. “Yo no me voy a callar mientras se viole un derecho humano”, sentenció, reafirmando que la verdadera transición sólo ocurrirá cuando el pueblo, y no el poder, elija su destino.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.



