¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este miércoles, 6 de mayo, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; La “perla” del día, esa frase altisonante que te hará espabilar; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo café.
El primer sorbo
A dos semanas del motín ocurrido en el Centro Penitenciario Yare III, el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció que las autoridades aún mantienen un silencio total sobre los hechos, sin ofrecer cifras oficiales de heridos ni una explicación clara sobre qué detonó la crisis.
Mediante una publicación hecha en sus redes sociales, la organización cuestiona si se trató de un conflicto entre internos o de un ataque de los custodios hacia la población penal, señalando que la opacidad y la impunidad parecen ser una política recurrente para ocultar el colapso del sistema carcelario.
“La misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y la paz (…) Por eso, si alguien desea criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad, pues la Iglesia se ha manifestado contra todas las armas nucleares durante años y no cabe duda alguna al respecto”, Papa León XIV.
Lo que rompe en redes
Josnars Baduel, hijo del general Raúl Isaías Baduel, cumplió seis años detenido y sus hermanas Andreína y Margareth denunciaron que en todo este tiempo no solo le quitaron su libertad, sino que también “han intentado arrebatarle su dignidad, su salud y su derecho a existir en condiciones humanas”.
La viajera polaca-australiana Kinga Tanajewska mostró cómo fue su viaje a Venezuela a través de la frontera terrestre con Colombia, paso por el que cruzó en motocicleta.
“No ha cambiado” se limitó a decir el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cuando le preguntaron sobre la recompensa que ofrece su país por el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca donde habló de la guerra de Irán, de Cuba y hasta del Papa León XIV, Rubio sostuvo que los 25 millones de dólares que ofrece Washington por el principal vocero del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) siguen en pie.
NEW: Secretary Marco Rubio breaks out his Spanish to answer a reporter’s question on a U.S. bounty for a Venezuelan official over alleged involvement in drug trafficking:
TRANSLATED: "The policy of the United States on that topic hasn’t changed. When it does, we’ll inform you,… pic.twitter.com/lZRwug0jrz
“No tengo actualizaciones sobre eso, en la página es lo que es y es lo que dice, y esa política no ha cambiado, pero seamos maduros aquí, no voy a decirles lo que hablamos con los líderes de los países”, dijo el funcionario del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Por Nicolás Maduro, quien fue capturado con su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero, el Departamento de Estado y la Administración para el Control de Drogas (DEA), la recompensa subió de 25 a 50 millones de dólares. Ahora su afiche dice capturado.
Otro por quien ofrecen la suma de 15 millones de dólares es por el exministro de la Defensa, actual ministro de Agricultura y Tierras, Vladimir Padrino López.
Pese a que sobre él sigue pesando una recompensa, según lo confirmado por Rubio este martes 5 de mayo, a Cabello se le ha visto reunido con funcionarios de la Casa Blanca cuando han ido de visita a Venezuela.
“Ya no se le regala petróleo a Cuba”
Por otro lado, Rubio negó que Washington haya impuesto un bloqueo petrolero a Cuba y en cambio atribuyó la debacle económica de la isla a la mala gestión económica del régimen comunista.
“No hay un bloqueo petrolero sobre Cuba de por sí. Cuba estaba acostumbraba a recibir petróleo gratis de Venezuela. Y tomaban el 60 % de ese petróleo y lo revendían a cambio de divisas. El único bloqueo que ha sucedido es que los venezolanos han decidido que no van a regalar más petróleo, y menos a un régimen fallido. Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente“, aseguró.
⛽ Rubio dice que no hay bloqueo en Cuba, sino el fin del petróleo venezolano gratis
📢 El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, aseguró que la crisis energética en Cuba no responde a un bloqueo petrolero, sino al fin del suministro gratuito desde Venezuela. “Venezuela… pic.twitter.com/yTI2kagyro
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
Por décadas, la palabra realpolitik ha suscitado una mezcla de fascinación y desconfianza. Para algunos representa la forma más sofisticada del ejercicio del poder: racional, estratégica, inmune a los sentimentalismos, posibilista más que moralista. Para otros no es más que un barniz intelectual para justificar el cinismo, la renuncia moral y la conveniencia desnuda. Ambas percepciones contienen algo de verdad. Y precisamente en esa tensión reside su relevancia.
La realidad política venezolana no escapa de esta simbiosis entre pragmatismo y justicia, fortalezas y debilidades, sentimientos y estrategias, luz y oscuridad. El caso venezolano tiene una particularidad: el objetivo libertario y restaurador es superior al interés particular en el poder, por lo que el fin supera los medios.
La realpolitik no es la negación de los principios. Es la administración prudente de las posibilidades. No consiste en abdicar de los ideales, sino en comprender que la historia rara vez concede victorias puras. Como bien observó John Bew en su monumental obra Realpolitik: a history, “la política eficaz comienza cuando se reconoce que transformar la realidad exige, antes que nada, entenderla”.
¿Cuál es la realidad que necesitamos comprender los venezolanos para aceptar o asimilar fases de poder sin las cuales la recuperación democrática sería ilusoria? Explicar esos factores será el desafío del presente análisis.
Una transición tutelada. Un relevo controlado. Un cambio sin revolución
Hoy pocas crisis ilustran mejor esa tensión entre moral y poder que Venezuela. Y pocas coyunturas la expresan con tanta nitidez como la nueva arquitectura geopolítica que parece emerger tras la captura de Nicolás Maduro por parte de EE. UU. El primer factor a considerar es que, sin este evento, pensar un cambio de régimen en Venezuela era ilusorio.
La salida de Maduro no supone el fin del chavismo, pero sí podría suponer el fin de un régimen criminal que se distanció de un modelo idealista, populista y de apariencia revolucionaria. Tampoco implica la inmediata restauración de la democracia, porque la reinserción de la sociedad a un Estado moderno, democrático y liberal no se agota en un evento: ni electoral, ni revolucionario, ni voluntarista. Comporta un complejo proceso de decantación política, criminal y cultural.
La historia enseña que los regímenes autoritarios no suelen desaparecer en un solo acto. Mutan, se adaptan, buscan sobrevivir bajo nuevas formas. En ese contexto, la eventual consolidación de Delcy Rodríguez como figura de transición encarnaría precisamente eso: no una ruptura sistémica, sino una reconfiguración funcional del poder. No significa necesariamente ni apertura ni un nuevo sistema de gobierno, como tampoco en una etapa posdecantación, implica que quien entre a gobernar tenga que cohabitar con el antiguo régimen. La depuración es previa. Y esa decantación exige un ingrediente elevado [y balanceado] de realpolitik, sin llegar a la candidez.
A la humanidad le hizo mucho daño el voluntarismo del primer ministro Neville Chamberlain frente a Mussolini y Hitler. El Acuerdo de Múnich fue la derrota anticipada de la Liga de Naciones devenida de inocencia frente a la barbarie. Hoy en Venezuela pasa algo similar. Puedes demostrar voluntarismo y pragmatismo, pero no a un punto de falsear la realidad o dejarse llevar por una percepción de control u obediencia.
La transición en Venezuela tiene la particularidad —por ahora— de cabalgar con el statu quo como condición previa a la instalación real de un sistema democrático. Eso se llama decantación de los factores autoritarios. Pero si “el potaje hierve demasiado” el plato puede resultar agrio.
Desde la perspectiva de Donald Trump, cohabitar no sería una contradicción, sino una expresión clásica de realpolitik. Trump no concibe la política exterior como una cruzada moral, sino como una ecuación de intereses. Su prioridad no es la pureza doctrinaria, sino la estabilidad estratégica: petróleo, seguridad hemisférica, contención de la influencia de Cuba, Irán, Rusia y China; control migratorio y reposicionamiento geopolítico de EE. UU. en el hemisferio occidental. Trump no es Chamberlain. Esta realidad no excluye elecciones justas. Lo que sí determina es el momento para celebrarlas. Y creo que es acertado comprender que no podemos ir a comicios sin un proceso de decantación del CNE, de la justicia e incluso de las FF. AA.
En esa ecuación, la democracia no desaparece, pero deja de ser el punto de partida. Se convierte en el objetivo final de una secuencia cuidadosamente ordenada. Primero, estabilizar. Luego, recuperar. Finalmente, restaurar. Ese enfoque responde a una lógica histórica profundamente arraigada.
Otto Von Bismarck la habría reconocido de inmediato. Henry Kissinger también. Antes de exigir legitimidad plena hay que evitar el colapso del Estado. Antes de construir instituciones hay que asegurar el terreno. La estabilidad precede a la consolidación democrática, aunque nunca pueda sustituirla de manera indefinida. La redemocratización debe venir precedida de restablecimiento de civilidad, reestructuración de las FF. AA. y policiales, depuración de la justicia, recuperación identitaria y cultural y restablecimiento de un poder electoral justo y transparente.
La elección y relegitimación plena de los poderes traerá el perfeccionamiento del Estado y la transformación a un nuevo modelo de poderes liberal y democrático. El reto no es menor, diría Weber. No es adaptarte o inclinarte en un hueco para caber y sobrevivir. Es evitar que el método de adaptación se convierta en una forma inocente de idealismo. El hueco hay que comprenderlo para salir de él, no para idealizarlo, decía Weber. ¿Trump lo sabe? No lo subestimen. Los primeros que lo hacen [inclinarse y sobrevivir en el hueco] son los Rodríguez. Y se quedarán en ese foso. No los demás chavistas idealistas, no el resto de los venezolanos, no Trump, ni María Corina.
Estabilidad como concepto básico de realpolitik
Venezuela, tras años de devastación institucional, económica y social, no necesita únicamente un cambio de gobierno. Necesita una secuencia ordenada de reconstrucción nacional. La democracia, para ser sostenible, debe apoyarse sobre bases materiales, institucionales y sociales mínimamente estables. Por ello, la transición venezolana, si ha de ser exitosa, deberá atravesar las tres fases claramente diferenciadas:
estabilización, que es la recuperación de los servicios públicos y la fragmentación del aparato estatal;
recuperación, que corresponde a la reconstrucción del tejido productivo, rehabilitar la infraestructura, restablecer servicios básicos, atraer inversión, reformar el marco regulatorio y comenzar la recuperación del salario, del empleo y de la movilidad social; y
redemocratización, que es reparación normativa y justicia.
Hay que volver a crecer. María Corina como factor fundamental
La tercera, y fase decisiva, es la restauración democrática. Aquí reside el objetivo último: elecciones libres, competitivas y verificables; reinstitucionalización del poder judicial; profesionalización de las FF. AA, recuperación del federalismo, libertad de prensa, independencia electoral y reconstrucción del pacto republicano.
Solo entonces podrá hablarse de una democracia plenamente restablecida. Es en este punto donde emerge la figura de María Corina Machado como actor indispensable. La pregunta central no es si debe resistir —eso ya lo ha hecho con extraordinaria firmeza— sino cómo debe actuar en una etapa donde la resistencia, aunque aún necesaria, deja de ser suficiente.
La tentación de esperar el desgaste de la estrategia pragmática de Washington sería comprensible, pero profundamente equivocada. La política rara vez recompensa a quienes aguardan pasivamente el agotamiento de las circunstancias [Max Weber dixit]. Premia, en cambio, a quienes logran influir sobre ellas. Presionar el cambio impostergable también es realpolitik. Pero inteligente y gentilmente… Si Washington opta por una estrategia gradual de estabilización, el desafío de Machado no consiste en confrontarla, sino en reorientarla para catalizar procesos. En persuadir a EE. UU. de que la estabilidad solo será duradera si desemboca en una apertura democrática auténtica.
La estabilidad sin democracia es una tregua. La democracia sin estabilidad, una ilusión. Machado debe convertirse en el puente entre ambas. No puentes con el régimen sino con el factor de cambio que es Washington. Ese es el verdadero sentido de la expresión: tiempo de construir.
¿Construir qué?
Construir significa evolucionar del liderazgo de resistencia al liderazgo de reconstrucción. Durante años su papel consistió en denunciar, movilizar, resistir y preservar la legitimidad democrática frente al autoritarismo. Esa misión fue esencial. Sin ella, la causa democrática venezolana habría corrido el riesgo de diluirse en la resignación o en la complicidad. Igual mérito han tenido los partidos políticos [aun habiendo sido despojados, han permanecido], la coordinadora democrática, el gobierno interino y el liderazgo ciudadano y de base: valiente, responsable y firme.
Pero las etapas históricas cambian. Y con ellas, las exigencias del liderazgo. Pasamos del 11A-2002 a la salida de 2014, la resistencia de 2017, el gobierno interino de 2019 y la elección de Edmundo en 2024. La resistencia desenmascara. La construcción transforma. A María Corina Machado le corresponde coronar ese rol transformador. Y explicarlo a cabalidad en Washington es también su tarea, sin acritud…
Construir implica formular una visión integral de país. No basta con encarnar el rechazo al viejo orden; es indispensable articular el diseño del nuevo. Venezuela necesita un proyecto de reconstrucción que combine libertad económica con justicia social, institucionalidad con inclusión, apertura internacional con cohesión nacional.
Construir también significa ofrecer garantías. Las transiciones exitosas no se sostienen sobre la humillación absoluta del adversario, sino sobre incentivos racionales que faciliten su desmovilización política. España lo entendió. Chile lo comprendió. Sudáfrica lo demostró. No es coexistencia. Es concurrencia institucional, orden y justicia. No se trata de impunidad. Se trata de crear condiciones para que sectores del antiguo poder acepten el cambio sin percibirla como una sentencia de exterminio político. La justicia debe prevalecer, pero la venganza nunca puede convertirse en política de Estado.
Construir exige, además, ampliar la coalición democrática. La legitimidad electoral y moral de María Corina Machado es inmensa, pero la reconstrucción de una república no puede descansar sobre una sola figura ni sobre una sola corriente. Debe incorporar a empresarios, trabajadores, universidades, iglesias, organizaciones civiles, sectores militares institucionalistas y a aquellos sectores del chavismo dispuestos a integrarse a una convivencia democrática.
Las repúblicas sólidas no se fundan sobre exclusiones permanentes
En el plano económico, construir significa presentar un programa claro, secuenciado y creíble: recuperación petrolera, estabilización monetaria, reforma fiscal, seguridad jurídica, rescate de los servicios públicos, apertura a la inversión privada, modernización institucional y atención prioritaria a la emergencia social.
Los países no se reconstruyen con consignas. Se reconstruyen con planes. En el ámbito internacional, Machado debe demostrar que la democratización de Venezuela no es solo una causa moralmente justa, sino una solución estratégicamente conveniente tanto para los venezolanos como para sus nuevos aliados y la estabilidad de todo un continente. Una Venezuela democrática, estable y productiva serviría a los intereses energéticos de Occidente, aliviaría las presiones migratorias regionales y reduciría la influencia de actores extrahemisféricos hostiles.
En otras palabras: la libertad de Venezuela también puede y debe presentarse como una solución de seguridad regional. Esa es la esencia de una realpolitik democrática: alinear principios con intereses, legitimidad con estabilidad, libertad con gobernabilidad.
Max Weber lo formuló magistralmente al distinguir entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. La primera atiende a la pureza de las intenciones; la segunda, a las consecuencias de los actos. El gran estadista no sacrifica una por la otra. Las integra. Evita anteponer su agenda a la agenda de los intereses grupales e históricos. Integrar es asegurar un sano alineamiento entre la demanda histórica de cambio, saneamiento y sanación, y disciplina, orden y autoridad.
Ese es, precisamente, el reto histórico de María Corina Machado: el equilibrio posibilista de la realpolitik.
La Venezuela del futuro no podrá edificarse únicamente sobre la derrota del chavismo. Tendrá que construirse sobre la restauración de la República. Y eso exige grandeza. La grandeza de entender que la transición no será lineal ni perfecta. Que habrá concesiones incómodas. Que la justicia deberá convivir temporalmente con la prudencia. Que la restauración democrática será un proceso, no un instante. Ese es el territorio de la política real. Pero también es el terreno donde se forjan los estadistas.
Washington puede tolerar provisionalmente a una figura como Delcy Rodríguez como instrumento de estabilización. Sin embargo, ningún arreglo basado exclusivamente en conveniencias energéticas o geopolíticas podrá sostenerse indefinidamente sin legitimidad interna.
La república alemana de Bismarck vino a consolidar la unificación del Imperio alemán tras la victoria prusiana contra Francia. De una república nacionalista y una con aires de dominación. Y llegó la I Guerra Mundial. Luego, el humillante Tratado de Versalles después de la I Guerra Mundial, condujo a la república moderna de Weimar, pero con la semilla de la frustración y el dolor de la derrota. Y apareció Hitler y su partido nazi. El resto fue holocausto, muerte y dolor, precedido de mucha candidez, humillación y exacerbación de la vocación política. Alemania dio un salto atrás. Extremos y retrocesos que conducen a la violencia y a la anomia. Evitemos nuestro retroceso, un nuevo salto al nihilismo banal y redentor.
La oportunidad histórica de Machado
No debe esperar el agotamiento de la realpolitik estadounidense. Debe influir en Trump, orientarlo y, en última instancia, trascenderlo, comedida pero firmemente. Debe convertir la estrategia de estabilización en un puente hacia la democratización. Los puentes no son con el régimen, decíamos. Son con Washington. Porque la estabilidad sin libertad es apenas una pausa. Y la libertad sin estrategia es una promesa incumplida. Venezuela no solo necesita un reencuentro material. Es una reconciliación profundamente noble, identitaria, espiritual, civilista y actitudinal.
Para María Corina Machado es el momento de construir sensatez, ciudadanía y saneamiento. No ya como símbolo de oposición, sino como arquitecta de la nueva República. No como voz de la esperanza, sino como diseñadora de la reconstrucción de un renovado sentimiento nacional. No como líder de la resistencia, sino como estadista de la restauración.
Ese será el próximo gran capítulo de Venezuela: nuestra mejor oportunidad, sin candidez, pero con determinación. Ese es el justo medio de la realpolitik.
Así como quien saca a bailar a alguien y le dice que no, pero insiste con otra persona y le dice que sí. Así Ernesto Villegas consiguió montarse una vez más al tren Ejecutivo del chavismo, esta vez al de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
El exministro de Información y Cultura será ahora embajador representante permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), de acuerdo a lo establecido en sesión ordinaria de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo, quien aprobó por unanimidad la designación.
El periodista y político ha ocupado altos cargos en el chavismo desde el año 2012. Fue ministro de Cultura (2017-2026), ministro de Comunicación e Información (2012-2013, 2016-2017), jefe de Gobierno del Distrito Capital (2014-2015) y presidente del residente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC).
Durante su gestión al frente del Minci se convirtió en el principal vocero del estado de salud del fallecido Hugo Chávez durante su convalecencia por cáncer y agrupó a los medios estatales en el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SiBCI), ampliamente criticado por organizaciones y periodistas por las restricciones al acceso de cifras oficiales.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE.UU. anunció sanciones contra Villegas en noviembre de 2017 después de las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente de ese año.
Declinó en su carrera por la Defensoría
A finales de marzo, el hermano de los también periodistas Vladimir y Mariorenunció a sus intenciones de convertirse en defensor del Pueblo, cargo por el que estaba optando a través de un concurso en la Asamblea Nacional y que a la postre fue a parar a manos de Eglée Gonzalez Lobato.
Villegas desistió 48 horas después de unas declaraciones que dio durante una entrevista en Venevisión, en las que se disculpó con la familia de Juan Pablo Pernalete, quien murió como consecuencia de la represión durante las protestas antigubernamentales de 2017.
En esa ocasión, Villegas, ministro de Comunicación del hoy encarcelado en los Estados Unidos, Nicolas Maduro, dijo que Pernalete había fallecido debido al impacto de una pistola de perno y no de una bomba lacrimógena en el pecho como lo sentenció la entonces y posteriormente destituida fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz.
“Aprovecho para expresarle mis disculpas a todas estas familias y si lo que yo hice, hablar de estos casos, incrementó su dolor, yo me disculpo”, dijo Villegas en señal abierta de televisión.
“No les pido perdón, lo que aspiro es a que mis actos al frente de la Defensoría del Pueblo me hagan merecedor de ese perdón de todas esas familias, y de las que lamentablemente con posterioridad también se han visto enlutadas en Venezuela”, dijo Villegas antes de tirar la toalla por el despacho ubicado en la Plaza Morelos de Caracas.
Luego de múltiples denuncias ante instancias nacionales e internacionales, el gobierno tardó cuatro años en reconocer que Pernalete fue asesinado por el impacto de una bomba lacrimógena que disparó la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
El exfiscal general, Tarek William Saab, declaró el 1 de mayo de 2021, que 12 funcionarios del cuerpo castrense habían sido imputados por el delito de “homicidio preterintencional en calidad de complicidad correspectiva”.
Días después de la entrevista, Villegas envió una carta al presidente del Comité de Postulaciones a la Defensoría del Pueblo, Giuseppe Alessandrello, donde formalizó su retiro de la carrera para reemplazar a Alfredo Ruiz.
“Asumo esta decisión para dar paso a otras opciones con mayores posibilidades de consenso en el seno del Poder Legislativo y de la sociedad venezolana”, escribió en su cuenta de Instagram.
Luego de su paso por Venevisión, Villegas descargo contra el canal de la Colina en el portal La Iguana.tv por el simple hecho de que en Venevisión reseñaron que se había ido la luz, un episodio que se repite constantemente en algunos sectores de Caracas y con mayor frecuencia en el interior de Venezuela.
“¿Qué es lo que hay detrás de eso? ¿Qué es lo que quiere construir quien toma esas decisiones allí? Yo vine a conocer hace un poco al presidente de Venevisión, Andrés Badra. Me parece una persona muy educada. Pero me pregunto, ¿qué es lo que hay detrás de esa línea que es verdaderamente intranscendente, que en medio de una contingencia intrascendente, entonces, ¿por qué hace de eso una noticia?”, dijo Villegas, a quien no contar con servicio de electricidad al parecer le parece intrascendente.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
En el marco de una crisis de justicia marcada por la opacidad procesal, es decir, la falta de claridad y transparencia en el proceso de un trámite, y la persecución y desapariciones forzadas tras los eventos electorales de 2024, el abogado penalista y profesor universitario Joel García analizó los obstáculos estructurales que enfrenta actualmente el sistema penal venezolano, durante la transmisión en vivo del programa “Aprende con Marino” el pasado 4 de mayo.
García sostuvo, en este programa especial con el defensor de derechos humanos, que el problema central del país no radica en la falta de leyes, sino en la ausencia de la voluntad política e independencia judicial.
El defensor recordó la cantidad de presos políticos que se mantienen las rejas y calificó la Ley de Amnistía como un “fraude” por su limitado alcance.
Para García, el hablar de justicia en el contexto venezolano es “forzar el concepto”, ya que el jurista destacó que el país padece de una “justicia alternativa revolucionaria” que ignora los principios de accesibilidad, imparcialidad, idoneidad, transparencia, autonomía, independencia, idoneidad y la obligación de que sea “equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas” establecidos en el artículo 26 de la Constitución.
El retroceso del sistema penal
Durante el conversatorio se evaluó la posibilidad de una nueva reforma penal. García fue crítico con los cambios legislativos realizados desde 1999. Según el experto, las siete reformas al Código Orgánico Procesal Penal (COPP) han sido en realidad alteraciones que han vuelto al sistema cada vez más “disruptivo y regresivo“.
Uno de los puntos señalados fue la figura de los presidentes de circuitos judiciales. García explicó que estos funcionarios han sobrepasado sus atribuciones administrativas, limitadas por el artículo 508 del COPP, para intervenir directamente en las decisiones de los jueces, decidiendo así quién obtiene libertad, quién queda preso, qué acusaciones se admiten, a quién se allana, porque todo se le debe consultar.
“Lo que necesitamos es independencia judicial. Si no hay independencia, usted puede tener las leyes que le dé la gana, puede tener a las personas más estudiadas del universo, pero si no hay independencia no tenemos justicia. Entonces, la verdadera transformación de la justicia viene dada si realmente ese poder judicial va a ser independiente. Porque sabemos que el poder judicial o el tsj ha sido el causante de todas las desgracias. en venezuela se ha gobernado por sentencias (..,.) quien sostiene al poder a estas personas es el poder judicial”, sentenció Joel García.
Los riesgos de la justicia a distancia
El centro dominante en los procesos judiciales recientes, especialmente en casos de terrorismo, ha sido la imposición de defensores públicos y la restricción de abogados de confianza. García explicó que aunque existan defensores capaces, “están atados de manos” porque no pueden denunciar torturas o apelar a arbitrariedades, lo que reduce el derecho a la defensa.
El abogado también advirtió sobre los problemas de las audiencias telemáticas, es decir, cuando el juicio se realiza a distancia utilizando la tecnología. Señaló que en materia penal violan el derecho a la defensa y el principio de inmediación, el cual exige el contacto directo del juez con las partes involucradas.
García relató una de sus experiencias personales asistiendo a presos políticos en estas audiencias a distancia. Algunos procesados cuentan que, al estar aislados en las cárceles, se sienten amenazados por funcionarios armados y encapuchados que no aparecen en cámara durante los juicios, pero que los acompañan durante toda la audiencia.
“Es una violación al derecho a la debida defensa.Yo necesito tener a mí patrocinado a mi lado. Yo necesito tenerlo sentado a mi lado, porque soy yo el técnico quien le debe dar las instrucciones, soy yo quien le debe explicar qué está pasando en el proceso” (…) Al imputado debo tenerlo en la sala para poder asesorarlo, como establece el código penal”, explicó.
La urgencia del habeas corpus
Ante los casos de desaparición forzada y detenciones arbitrarias, como las denunciadas recientemente en Carabobo y Distrito Capital mencionadas durante la charla, García resaltó que el habeas corpus -como garantía de poder comparecer de forma inmediata y pública ante un juez para que este determine si el arresto fue o no conforme a la legalidad- es la acción más urgente del sistema jurídico actualmente.
De igual forma, criticó las trabas administrativas y el rechazo de documentos por “formalismos irrelevantes”, como el tipo de papel o la falta de dirección de algún organismo.
El jurista instó a no normalizar los problemas administrativos y a los abogados a mantener un compromiso ético y crítico. “Si usted conoce nuestra Constitución, a usted no le van a violar sus derechos o por lo menos usted va a hacer que se le respeten”, concluyó García, invitando a los ciudadanos a formarse en la defensa de sus derechos.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Durante años, Timoteo Zambrano ha perfeccionado el arte de caminar por el filo de la navaja política, presentándose como el “puente” necesario entre dos mundos irreconciliables. Sin embargo, gran parte de la oposición tradicional lo etiqueta como “colaboracionista”, por decir lo menos.
Su trayectoria, marcada por un alejamiento sistemático de las rutas de presión opositora y estar cada vez más cerca del chavismo -pero sin decirse chavista- lo lleva ahora a ser embajador de Venezuela en España por designación de Delcy Rodríguez, presidenta encargada con el aval de Estados Unidos, con quien parece simpatizar aún más de lo que ya lo hacía con el exgobernante Nicolás Maduro antes de su captura el pasado 3 de enero.
Metamorfosis partidista
Timoteo Zambrano no es un recién llegado. Su nombre aparece en los registros de la política venezolana desde los tiempos de la hegemonía de Acción Democrática, partido donde forjó su astucia parlamentaria y llegó a ser secretario general.
En 1998 fue elegido diputado al Congreso Nacional y, tras la llegada del chavismo en 1999, sus palabras eran radicalmente distintas a las de hoy: “Estamos ante una dictadura que está soportada en el seno de la Asamblea”, sentenció entonces como senador.
Se destacó como opositor al fallecido Hugo Chávez, al punto de formar parte de la Coordinadora Democrática y de sentarse como representante de los sectores adversos al chavismo en la mesa de negociación promovida por el entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, tras el paro petrolero de 2002. En esta mesa también participaron figuras como Alejandro Armas, Américo Martín, Manuel Cova y Rafael Alfonzo.
En 2004 abandonó AD para unirse a Alianza Bravo Pueblo (ABP), pero su estancia fue efímera. Para 2006 recaló en el Polo Democrático y, un año después, se sumó a Un Nuevo Tiempo (UNT) bajo el ala de Manuel Rosales. Desde allí, escaló hasta encabezar la lista de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para el Parlamento Latinoamericano en 2010.
Su ruptura definitiva con la coalición opositora mayoritaria comenzó a gestarse en 2016, cuando sus críticas a la presión internacional contra Maduro lo dejaron fuera del juego. En 2018 abandonó UNT para ser secretario general de Prociudadanos, pero apenas unos meses después abandonó la organización para fundar su propio partido, Cambiemos Movimiento Ciudadano, y anexarse a la coalición de Henri Falcón.
Desde entonces, Zambrano dejó de hablar el lenguaje de la confrontación para adoptar el código de la convivencia, convirtiéndose en el interlocutor favorito del oficialismo para simular pluralidad en el Parlamento.
Aliado de Zapatero
Timoteo Zambrano también ha estado vinculado a José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del gobierno español. Según medios españoles, Zambrano es considerado uno de los colaboradores más fieles de Zapatero desde su primer aterrizaje en Caracas en 2015.
De acuerdo con El Mundo, el antiguo líder del PSOE convenció a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, de la conveniencia de su presencia en el Parlamento.
A su vez, el medio Vozpópuli señaló que, salvo que surjan contratiempos políticos, Zambrano podría consolidar una “doble afinidad política para Zapatero”, indicando que por un lado tendría un “colaborador de confianza en la representación venezolana en Madrid”; y por el otro, “con un perfil próximo en la embajada española en Caracas”.
El legado de “la mesita”
Zambrano fue el arquitecto principal de la Mesa de Diálogo Nacional, bautizada coloquialmente por la opinión pública como “La Mesita”. Esto ocurrió en 2019 y significó la ruptura definitiva con la estrategia de Juan Guaidó, quien entonces se había juramentado como “presidente interino” tras el desconocimiento internacional a la reelección de Maduro.
Este espacio surgió como una alternativa de la “oposición moderada” frente al estancamiento de las negociaciones de Barbados. Mientras el grueso de la coalición opositora de aquel entonces apostaba por la presión internacional, Zambrano y su grupo defendieron una ruta basada en el acuerdo incremental y la reinstitucionalización del país.
Bajo su impulso, se logró el retorno del chavismo a la Asamblea Nacional y la conformación de nuevos rectores para el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El operador de la convivencia en el Parlamento
Tras las cuestionadas elecciones parlamentarias de 2020, Zambrano asumió un rol protagónico en la Asamblea Nacional controlada por el oficialismo, alejándose de la resistencia legislativa para ocupar la presidencia de la Comisión Permanente de Política Exterior, Soberanía e Integración.
Zambrano ha sido el encargado de recibir a delegaciones extranjeras y de intentar vender una imagen de pluralidad democrática bajo el techo del Capitolio, a pesar de las condiciones en las que se alcanzó la directiva actual de la Asamblea Nacional.
En 2026, su influencia alcanzó un nuevo nivel al convertirse en el vocero principal de la Alianza Democrática en las reuniones de alto nivel con la directiva parlamentaria.
El pacto de “largo aliento”
En febrero de 2026, Zambrano dio un paso más allá de la simple negociación parlamentaria al proponer un “Gran Pacto Nacional” con una proyección de hasta 20 años. Mientras los sectores democráticos exigen soluciones inmediatas a la crisis institucional, el político abraza una visión de “gobernabilidad y alternabilidad”.
“Nosotros como Alianza Democrática hemos planteado un gran pacto nacional a 10, 15, 20 años que le dé estabilidad, que le dé gobernabilidad y alternabilidad al país”, explicó Zambrano, quien aspira a esforzarse en “remar juntos” para alcanzar dicho pacto.
Timoteo Zambrano y su "Alianza Democrática" proponen un pacto de 15 o 20 AÑOS para "dar estabilidad". ¿Quién eligió a estos individuos para representarnos? pic.twitter.com/ybl4Bf3Dhy
Zambrano también es un defensor de la Ley de Amnistía impulsada por Delcy Rodríguez, a pesar de que este mecanismo ha sido calificado como “excluyente” pues ha dejado a cientos de personas por fuera que siguen en cárceles donde se les vulneran sus derechos más básicos, como acceder a una alimentación adecuada y atención médica oportuna.
“Hay quienes cuestionan la ley, pero creo que no tiene por dónde cuestionar la ley (…) Hay gente que dice, ‘bueno, hay una cantidad de vacíos’. No, vacío no hay (…) Hay un paquete de hechos que son los que están establecidos en esa misma ley. Por lo tanto, no hay vacío”, aseguró.
🟡 #EnVivo | Diputado a la Asamblea Nacional, Timoteo Zambrano: "Esta es una ley muy amplia y sí, yo coincido con la presidenta encargada que esto coloca al país en un horizonte distinto porque empieza ese proceso real de reconciliación entre los venezolanos"
El negacionista de la transición y del vacío de poder
Desde el estado Zulia, el pasado 19 de abril, Zambrano dinamitó cualquier puente con la oposición que aún reclama un cambio de mando. Al respecto, ratificó que su facción no contempla la salida del chavismo: “No contemplamos esa figura de la transición, porque no tenemos vacío de poder. Eso es clave. Eso es importante”.
Zambrano ha llegado incluso a calificar cualquier intento de declarar la ausencia del mandatario anterior como una falta de ética política: “No podríamos ir, jamás, a la calificación de la ausencia absoluta porque, además, sería legitimar el secuestro de un mandatario… No podemos blanquear una acción de esa naturaleza”, dijo.
Para Zambrano, la prioridad ya no es el cambio, sino el sostenimiento del sistema, halagando a Delcy Rodríguez por su gestión: “Y miren a esa mujer cómo lo está haciendo. Y yo digo que no es sencillo. Está decidiendo, mirando la geopolítica”, expresó.
📌 El diputado a la Asamblea Nacional, Timoteo Zambrano, afirmó que tras los eventos del 3 de enero, en el país no ha existido vacío de Poder y por ende, la transición que pretenden desde la extrema derecha no tiene lugar.
Con su partida a Madrid, Timoteo Zambrano cierra un círculo de años de equilibrismo político. Deja atrás un Parlamento en el que ayudó a disolver la disidencia real y se instala en una embajada que premia su lealtad a la narrativa del poder.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
A dos semanas del motín ocurrido en el Centro Penitenciario Yare III, el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció que las autoridades aún mantienen un silencio total sobre los hechos, sin ofrecer cifras oficiales de heridos ni una explicación clara sobre qué detonó la crisis.
Mediante una publicación hecha en sus redes sociales, la organización cuestiona si se trató de un conflicto entre internos o de un ataque de los custodios hacia la población penal, señalando que la opacidad y la impunidad parecen ser una política recurrente para ocultar el colapso del sistema carcelario.
“El régimen prefiere pasar la página antes que asumir la responsabilidad sobre la vida de quienes están bajo su custodia. La opacidad y la impunidad es una política recurrente para ocultar el colapso del sistema carcelario”, denunció el OVP.
A la fecha, ni el Ministerio Público ni la Defensoría del Pueblo han presentado datos de la investigación ni informes sobre el estado de salud de los recluidos. Ante esta situación, el OVP exige una “fe de vida” para todos los internos y que los jueces de ejecución se trasladen al penal para verificar la integridad física de los detenidos.
#DenunciaOVP Han pasado dos semanas desde el motín en el Centro Penitenciario Yare III y las autoridades del régimen de Delcy Rodríguez aún mantiene silencio sobre lo que realmente sucedió.
No hay cifras oficiales de los heridos ni una explicación clara de qué detonó la crisis:… pic.twitter.com/D2VUldf9Er
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) May 5, 2026
Una tragedia bajo opacidad
La crisis inició la madrugada del 20 de abril bajo un muro de silencio por parte del Ministerio de Servicio Penitenciario. Aunque inicialmente el Ministerio Público anunció una investigación, no fue sino hasta el 21 de abril que el Ministerio Penitenciario confirmó el fallecimiento de cinco privados de libertad: Keivin Matamoros, Eliécer Córdoba, Erkin Ramos, José Andrade y Jean Carlos Jiménez.
Mientras la versión oficial calificó el suceso como una “riña” entre internos en un recinto de “máxima seguridad”, el OVP y los familiares han rechazado esta narrativa. Las denuncias indican que los fallecidos presentaban heridas por armas de fuego, lo cual resulta alarmante en un centro bajo control estatal total.
El 24 de abril, madres y parientes de los detenidos protestaron frente al Palacio de Justicia en Caracas exigiendo justicia y fe de vida. Los familiares aseguraron que “las balas salieron de los armamentos de los funcionarios” y que el ataque fue contra una población desarmada. Además, denunciaron que en el Hospital de Ocumare hay decenas de heridos, pero que las autoridades no suministran listados con los nombres de los afectados ni información sobre traslados.
La falta de información oportuna ha sido calificada por el OVP como una forma de tortura hacia los seres queridos de los privados de libertad, quienes además reportan condiciones inhumanas de reclusión y deficiencias graves en la alimentación dentro de los penales.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
EL Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Cippve) denunció la detención arbitraria del joven Luis Perozo, expreso político que había recuperado su libertad en diciembre de 2025, tras permanecer recluido en la cárcel de Tocorón, estado Aragua por 16 meses.
A través de su cuenta en X, el comité informó que los hechos ocurrieron este lunes, 4 de mayo, alrededor de las 10 de la mañana, cuando Perozo regresaba a su vivienda en Mariara, estado Carabobo, de comprar agua potable.
Según el testimonio de su madre, Yuraima Piñero, los funcionarios policiales lo vieron pasar, dieron la vuelta y lo interceptaron. A pesar de que el joven solicitó, si iba a ser detenido, que al menos llevaran los botellones hasta su casa, los agentes patearon el carrito donde los transportaba, lo tumbaron en la acera, le pusieron un pie encima, lo encapucharon y se lo llevaron sin presentar una orden de aprehensión.
📣 ATENCIÓN | Denunciamos la nueva detención arbitraria del ciudadano Luis Perozo, expreso político que había recuperado su libertad en diciembre de 2025, tras permanecer recluido en la cárcel de Tocorón, estado Aragua por 16 meses.
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) May 5, 2026
El Clippve indicó que Piñero ha recorrido varios centros de detención sin obtener respuesta sobre el paradero de Luis.
El comité exigió el respeto irrestricto a los derechos humanos de Luis Perozo, así como al debido proceso, su liberación inmediata y que el Estado venezolano asuma plena responsabilidad por todo lo que le suceda a Luis Perozo mientras permanezca bajo custodia estatal.
“El Estado es responsable directo de su vida, su salud y su integridad, y debe responder ante la comunidad nacional e internacional por cualquier acto de tortura, maltrato o desaparición forzada que pudiera ocurrir”, se lee en el post.
El dirigente político Juan Pablo Guanipa también exigió la liberación de Perozo a través de su cuenta en X.
Luis Perozo, preso político excarcelado en diciembre de 2025, fue detenido arbitrariamente por segunda vez, la mañana lunes 4 de mayo en Valencia.
Su madre, Yuraima Piñero denunció haber recorrido varios centros de reclusión, sin recibir respuestas del paradero de su hijo.…
Luis Eduardo Perozo fue detenido en agosto de 2024 en el contexto de las protestas postelectorales. El joven permaneció privado de libertad durante 16 meses en el Centro Penitenciario de Aragua (Tocorón) hasta su excarcelación en diciembre de 2025.
Sus familiares y el Comité de Madres en Defensa de la Verdad han denunciado que Luis padece una discapacidad cognitiva, lo que lo hace especialmente vulnerable en centros de reclusión.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.