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Escenarios. Así acabará esta historia …, por Orlando Viera-Blanco

 

 

“La miseria no sólo llegó a la conciencia y alma fatigada de civiles, sino también ha minado lo conciencia y el estómago de nuestras FFAA. Hoy en Venezuela ¡hasta el hampa quiere ser libre!…”

Venezuela entra en una espiral resolutoria sumamente interesante. Discúlpenme por adjudicarle un epíteto cientista [interesante], al delicado momento que vivimos. Pero lo que quiero significar es que nunca habíamos experimentado desde la conquista un proceso de restitución grupal, ciudadana, social y de convivencia como el que se está gestando en Venezuela. Los escenarios …

LO BUENO SE HACE ESPERAR

No ocultemos el sol con un dedo. Existen estilos de diplomacia que distan diametralmente unos de otros pero al final, el camino, la misión y los objetivos son los mismos. Por un lado es notoria la agenda frontal, catalítica, suma cero, determinada a lograr los fines propuestos, mediando o no una negociación. En este escenario se concederán oportunidades de salidas y soluciones pre-establecidas, pero sin “hacer sombra”. Es una ruta no necesariamente larga pero supone el agotamiento de una serie de sucesos persuasivos, acciones de impacto y alertas que deben agotarse. Sin duda es la estrategia que está experimentando la diplomacia americana acompañada del G-Lima, desde lo cual hay que saber comprender que no es necesariamente Panamá, Grenada o Kosovo. Es un plan restitutivo, bien pensado, institucional, enmarcado en el Derecho Internacional Público y en el principio de la Responsabilidad Proteger; gradual y acompañado de una coalición internacional.

Establecer una estrategia de desgaste, consumo y salida permite que todos remen hacia una misma dirección. La buena noticia de estas estrategias meta-gol, una vez agotadas las fases programadas conducen a un éxito final. Lo que sabemos-no resulta alentador-es que este esquema no se ejecuta de un día para otro. Vale decir: lo bueno [agregaría lo justo], se hace esperar. ¡Pero llega!

UNA CHISPA EN LA PRADERA

Un segundo escenario es que durante el proceso de ejecución del denominado plan de desgaste y salida, surja súbitamente una chispa que le de combustible a la elevada carga de penurias e impaciencias que desbordan al pueblo venezolano. Las movilizaciones ahora no son de un estilo únicamente libertario o lírico. La gente que ahora vuelve a la calle está invadida de un inquebrantable sentimiento de cambio, donde la voluntad va a ritmo de vencer o morir. La gente está dispuesta a darlo todo. No hay mañana. El pueblo ya no tiene a donde irse. Ha visto la muerte muy de cerca y ha visitado a muchos [la muerte], que ni lograron nacer y seguir en este mundo. Nuestras madres que han perdido a sus vástagos, son también esposas, hermanas, hijas, parientes, vecinas de jóvenes soldados o milicias.

La miseria no sólo llegó a la conciencia y al alma fatigada  de los civiles, sino también ha minado la conciencia y el estómago de nuestras FFAA. Hoy en Venezuela ¡hasta el hampa quiere ser libre!. Y este factor de encendida ansiedad por acabar con un Estado miserable y un modelo de poder tiránico, puede convertirse en el chispazo que ruede como pólvora y catalice desenlaces. Es un secreto “en voz baja”, sotto voce, que Maduro perdió el mando en los cuerpos medios de las Fuerzas Armadas…Y ese quiebre sigue en pleno avance.

UN FINAL FELIZ

El tercer escenario-como sucede en toda situación binaria-es el ecléctico. A la par del proceso de fatiga y desgaste de un régimen deslegitimado-externa e internamente-la desobediencia sistémica de las fuerzas represivas propicia un desplome de lealtades tanto de las FFAA, como de las estructuras de anillamiento y seguridad del régimen de Caracas. La ayuda humanitaria es un clamor de un pueblo depauperado que no puede esperar. Quizás no tengamos un chispazo súbito porque tampoco es fácil movilizar la desgracia humana cuando está atada al chantaje, el hambre y el miedo…Pero quiero insistir en que los tiempos obran a favor de este interesante proceso restaurador y salvador que vive Venezuela. Todo apunta que un final sin violencia y sin desbordado sufrimiento, viene. Un proceso transicional bizarro, sin diálogo pero sin balas; sin intervención forzosa pero con quiebre de mando e insubordinación humanitaria y republicana; sin bombardeo ni guerra pero con desbordamientos y masa crítica…por cierto, cada vez menos reprimida por las fuerzas del “orden” del régimen. En fin: una dinámica caótica pero determinada, asistida de un nuevo liderazgo político con capacidad de inspirar bases populares,  que encontrará y dará con el objetivo, esto es, salir de esta locura devastadora, que es tanto más elocuente describirlo así que llamarla simplemente dictadura…

Calma y cordura. Cesión de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Los tiempos son nuestros. Los factores sociales, políticos, militares, psico-grupales, internacionales e incluso espirituales (creer), están alineados. Un liderazgo joven, indetenible e intocable está al frente. Y una voluntad colectiva que volvió a levantarse y volvió a creer, está resteada. No le quedará más a los hombres el fusil que levantar su rodilla en tierra, y ponerse firme del lado de la historia. El mundo y la agenda internacional dijeron no más.  La coalición interna y externa sigue hasta llegar punto ideal. EL cese. La partida. Ya no es sólo un punto retorno.  Es el punto de encuentro, de llegada. ¡Vamos extraordinaria e indeclinablemente bien!

 

 @ovierablanco

 [email protected] 

De las estrategias y el tiempo, por Carlos Blanco

 

 

 

JUAN GUAIDÓ HA MOSTRADO CORAJE PERSONAL PARA ASUMIR LA RESPONSABILIDAD DE PRESIDENTE ENCARGADO. Se ha convertido en el símbolo de la esperanza. La estrategia que representa es una entre las varias que parecían posibles; pero el país, la Asamblea Nacional y buena parte de los dirigentes políticos, optaron por la que estaba envuelta en el artículo 233 de la Constitución: sin presidente electo para el 10-E, fecha del comienzo de un nuevo período presidencial, le correspondió al presidente de la AN asumir el cargo de presidente de la República. Esta estrategia –como cualquier otra– tiene lados excelentes y otros menos buenos. Entre los más positivos se encuentra que nunca ha habido tal confluencia de apoyo popular a un movimiento audaz como tener un presidente (E) y nunca ha habido tal nivel de apoyo internacional como el que goza el gobierno provisional que comienza a emerger de los escombros de la V República.

Del lado menos claro está la continuidad de la estrategia. Los diseñadores de esta ruta parecen confiar en dos factores esenciales: el primero se refiere a la fractura militar, y el segundo a la intervención humanitaria. La fractura militar existe; cada cierto tiempo hay una arremetida en contra de oficiales a los cuales se acusa de promover un golpe de Estado; sin embargo, la fractura a la cual se apunta –al menos en mi opinión– es la del Alto Mando Militar hacia Maduro. Las cadenas de rumores sobre este o aquel oficial son frecuentes; el caso es que hasta el presente no ha ocurrido, lo cual no niega su posibilidad. ¿Es una certeza o es una apuesta? Un alzamiento como el de Chávez en 1992 parece menos probable por el grado de control de la inteligencia rusa, cubana y venezolana sobre los militares.

Otro asunto al escribir estas líneas es el de la ayuda humanitaria. Se hacen llamados a los militares para que no se opongan a la llegada de alimentos y medicinas por la frontera; también una cierta esperanza de que la población necesitada imponga esa entrada, o que una operación militar internacional fuerce ese proceso. O, peor, que el régimen se la coja con la idea de que si donan los de afuera para los venezolanos no hay que impedirlo. Quien esto escribe no lo sabe, aunque es de desear que los estrategas de la hora tengan claridad sobre el asunto.

Hay dos temas que le pueden hacer la vida de cuadritos al régimen en el contexto del cerco internacional y del apoyo popular a Guaidó: una posible intervención militar en Venezuela por parte de una coalición internacional que hoy no veo; y una más eficaz, aunque por sí sola no sea suficiente, asfixia mecánica al impedir el flujo de la economía con eventual infarto financiero.

Pienso que Maduro ha estado caído desde hace algún tiempo; lo que no está claro es si es de platanazo.

 

 

@carlosblancog

El Nacional

De cómo Juan Guaidó ha ido asumiendo la presidencia interina

A JUAN GUAIDÓ, PRESIDENTE ENCARGADO DE VENEZUELA, le está saliendo bien el plan. Desde que se juramentó como presidente de la Asamblea Nacional, pasando por el momento en el que asumió las competencias del Ejecutivo, este inesperado líder de la oposición venezolana ha mantenido una ruta clara de tres puntos: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Sin embargo, para el ejercicio efectivo como presidente interino, ha ido tomando medidas, tanto nacional como internacionalmente, que lo ponen cada vez más cerca de su objetivo y el de la oposición, de aumentar la presión sobre Nicolás Maduro y el oficialismo para así lograr un traspaso de poder de manera pacífica.

 

Este es su checklist:

 

Feb 05, 2019 | Actualizado hace 9 meses
Medios y RRSS armas de libertad, por Edward Rodriguez

 

 

 

EL 23 DE ENERO Y EL 02 DE FEBRERO DE 2019 quedarán registrados en la historia de Venezuela como dos días que concentraron, en todo el territorio nacional y en las calles, plazas y parques del mundo entero, las mayores movilizaciones humanas en pos de un cambio. Ya muchos hablan del fenómeno Guaidó o la primavera venezolana.

Pero lo particular del caso, y que lo convierte en objeto de estudio sociológico, es que tales concentraciones se hayan convocado y superado los objetivos de número de personas, a pesar del cerco mediático del régimen de Nicolás Maduro que conlleva a la censura, autocensura, bloqueo de internet, cierre de programas, incautación de equipos, persecución y detención de corresponsales internacionales.

Una primavera que se ha logrado diseminar por todos los rincones del país y el mundo, gracias a una estrategia que funde un mensaje estructurado en base a la claridad y marcado con pautas de tiempo de la era digital; sin duda alguna los medios y las redes sociales han sido elemento clave en esta nueva etapa de lucha por la libertad, no solo de comunicación; sino por la libertad de un país.

La tarea de los medios de comunicación internacional, a pesar del acoso, y los pocos medios nacionales y regionales, que valientemente se han mantenido dando cobertura a este histórico proceso, han sido de vital importancia, para mostrar al mundo lo que ocurre en Venezuela.

Gracias al trabajo y dedicación de medios internacionales y algunos nacionales, el mundo conoció el drama del río humano de venezolanos que huyen, a pie, por las fronteras del país para escapar de la peor crisis de la historia de la nación.

Especial reconocimiento se le debe hacer, a decenas de periodistas colegas venezolanos que desde el exterior han contribuido para que el mensaje llegue.

Un mensaje claro y directo, replicado por millones de venezolanos, desde Tucupita, pasando por Caracas, llegando a Punto Fijo, traspasando incluso fronteras desde Colombia hasta la Patagonia, y más allá. Sin medios, con censura, acoso, bloqueos y persecución, se logró lo que hasta ahora no había sido superado, un único mensaje se impuso y convenció, una misma voz, sin distorsión, la salida de la crisis venezolana pasa por el cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Una estrategia, que estamos seguros marcará la pauta a futuro, porque en medio de las mayores limitaciones y obstáculos logró recuperar la confianza y la certeza alrededor de una institución como la Asamblea Nacional, cuya imagen había sido duramente golpeada por la maquinaria oficial.

Con aciertos y desaciertos, pero con foco y convicción, con mensajes claves e inclusivos, hemos construido una fórmula comunicacional capaz de convocar masas, desmontar matrices de opinión, combatir fake news y lo más importante, renovar una esperanza que se creía perdida.

Hoy, con orgullo de periodista venezolano, pero también como  estudioso de los fenómenos políticos y comunicacionales, retomo aquella frase de Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”. Podrán intentar coartarnos, pero no detendrán los vientos de cambio.

 

@edwardr74

El camino a la libertad venezolana, por Carlos Valero

 

 

PARECE INCREÍBLE HABLAR DE UNA CRISIS HUMANITARIA EN VENEZUELA. Un país que fue punta de lanza del crecimiento y el progreso latinoamericano y que por eso acogió a muchos inmigrantes del mundo entero, pues en tierras venezolanas sobraban las oportunidades. Hoy la realidad es muy distinta. Los venezolanos huyen del país ahuyentados por la hiperinflación más alta del mundo, salarios desvanecidos por debajo de los 10 dólares mensuales, el desmoronamiento de servicios públicos como el hospitalario, eléctrico, agua y educación. La población se arruina en una economía que perdió en cuatro años el 52% de su tamaño como consecuencia de un Estado que liquidó el aparato productivo a partir de expropiaciones, control de precios y de divisas. Un modelo que se dice socialista y humanista pero que en realidad es profundamente ineficiente, corrupto y forajido de derechos. 

Para entender la crisis institucional actual hay que remontarse al año 2015 después que la oposición ganó las elecciones parlamentarias con 2/3 de sus integrantes. En el corto trecho previo al inicio de la nueva legislatura, el Presidente de la Asamblea Nacional, AN, saliente, Diosdado Cabello, hizo aprobar – violando todas las normas constitucionales para su designación – el ingreso de 13 magistrados al Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, todos militantes del PSUV que aseguraban la total subordinación del poder judicial al ejecutivo.

El primer acto de este TSJ inconstitucional, fue declarar fraudulenta la elección de los diputados del Estado Amazonas lo cual eliminó de facto la mayoría calificada de la oposición en la AN y acto seguido declaró en desacato a este órgano del poder popular que había sido electo por 14 millones de venezolanos, anulando sus competencias constitucionales. En tres años el TSJ ha dictado más de 60 sentencias anulando leyes y acuerdos de la AN.

La demolición del Estado de Derecho continuó cuando este TSJ, actuando como poder constituyente, comenzó a crear normas constitucionales para seguir desmontando la separación de poderes y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, sin cumplir los requisitos constitucionales, con el objetivo de que se erigiera una Asamblea Nacional paralela. 

Desde entonces, ha existido una persecución contra la Asamblea Nacional y sus miembros que han dado todo por buscar una salida pacífica a la crisis que padecen los venezolanos. El gobierno ha cerrado las vías. Lo hicieron en 2016 cuando solicitamos el referéndum revocatorio presidencial, el cual desestimó el CNE al decir que no había recursos para realizar una elección, sin embargo 6 meses después se convoca la elección de 545 miembros de una Asamblea Nacional Constituyente, en medio de un contexto de más de 120 días de protestas antigubernamentales en todo el país donde fueron asesinados más de 150 venezolanos. El país protestó por democracia y libertad y obtuvo como respuesta represión y muerte.

La reacción del gobierno ante la derrota sufrida en las elecciones parlamentarias del 2015 los llevó a dinamitar la vía electoral para dirimir las diferencias políticas, al colocar a la ANC como convocante de procesos electorales e intervenir en la normativa del poder electoral con un obsceno sesgo a favor del gobierno.

La usurpación planificada y sistemática de la democracia por un régimen autoritario con propensión totalitaria, se pretendió consolidar con una reelección sin democracia, rodeada de irregularidades. Los líderes de los principales partidos de oposición fueron inhabilitados electoralmente o encarcelados. Igual ocurrió con los principales partidos de la oposición. Por ejemplo, el partido MUD, el más votado en la historia venezolana y que era la expresión orgánica de la oposición unida, fue ilegalizado.

Tras unos diálogos fallidos en República Dominicana, que buscaban una solución electoral a la crisis venezolana, se convocan los comicios del 20 de mayo de 2018, sin la participación de la oposición y con el uso desmedido de los recursos y del aparato estatal a favor de la reelección del régimen. Estas elecciones fueron desconocidas por una gran parte de la comunidad internacional, que consecuentemente ha apoyado la legalidad y legitimidad de la Asamblea Nacional.

Maduro hizo caso omiso a los llamados de la Unión Europea, del Grupo de Lima y de buena parte de la comunidad internacional para que se hicieran en el país elecciones libres, competitivas y con la debida observación internacional. El régimen subestimó el impacto que tendría consumar una usurpación al juramentarse para un nuevo periodo constitucional ante el TSJ y la masiva indignación del pueblo venezolano ante los desmanes y abusos de quienes hoy detentan el poder.

La Asamblea Nacional, presidida por Juan Guaidó, no tuvo otra opción que desconocer dicha usurpación amparada en los artículos 333, 350 y 233 de la Constitución, haciendo un llamado a los ciudadanos, a la Fuerza Armada Nacional y a la comunidad internacional a recuperar el orden democrático en el país.

La recuperación del hilo constitucional en Venezuela se está dando gracias a la combinación de una serie de factores: la unidad estratégica de la oposición venezolana, el acompañamiento masivo de los ciudadanos a través de los cabildos abiertos, protestas masivas y respaldo a las decisiones de la AN, la firmeza del respaldo de la comunidad internacional y la valentía de Juan Guaidó, quien asumiendo los riesgos personales, no dudó en hacer cumplir la Constitución llenando el vacío de poder y liderando la transición democrática que derivará en elecciones libres, competitivas y con observación internacional.

Los venezolanos estamos desarrollando un constitucionalismo liberador basado en el contenido del artículo 233 de la Carta Magna que establece “todos los ciudadanos, investidos o no de autoridad, están en la obligación de recuperar la plena vigencia de la Constitución Nacional”.

La Asamblea Nacional se convierte en órgano conductor de la transición y comienza a dictar las leyes para abordarla democráticamente. Están en proceso de aprobación tres instrumentos jurídicos importantes: la Ley de Amnistía que beneficia a los funcionarios del régimen, civiles y militares, que contribuyan a restablecer el Estado de Derecho; la Ley del Estatuto sobre la Transición y la Ley de retorno de emigrantes.


El régimen de Nicolás Maduro ha sido una tragedia para los venezolanos y un ejemplo mundial de cómo no deben hacerse las cosas desde el poder. La social democracia y los movimientos progresistas globales deben rechazar y condenar los populismos totalitarios independientemente que estén a la izquierda o a la derecha del espectro político. Los venezolanos estamos escribiendo una historia de sacrificios amparados en la Constitución y en la lucha cívica y pacífica. Caminamos hacia la libertad desarmados y con el pecho descubierto. Maduro decidió sentarse sobre los fusiles, lo cual no le garantizará mantenerse en el poder. Agradecemos al mundo seguir acompañándonos en este camino de restauración democrática, pronto les daremos extraordinarias noticias del desenlace de la crisis política venezolana.

 

@CarlosValero08

La ilegitimidad a la orden del día, por Luis Fuenmayor Toro

 

VENEZUELA, EN MANOS DEL INEFICAZ Y CORRUPTO SOCIALISMO DEL SIGLO XXI y de la oposición macartista de la Asamblea Nacional (AN), ha llegado al peor estado de confusión, ilegalidad y traición de toda su historia republicana. Los poderes públicos nacionales, por una u otra razón, carecen de la legitimidad y el consenso necesarios para poder actuar. Hoy tenemos un Presidente en Miraflores, que controla los hilos nacionales del poder, pero electo en condiciones lamentables que sus adversarios no aceptan y que por tanto consideran ilegítimo. Tenemos otro Presidente, impuesto por fuerzas extranjeras, principalmente de EE.UU., al que se suman la mayoría de los países latinoamericanos y la Unión Europea, por lo que su legitimidad es muy dudosa para cualquiera que analice la situación, sin la carga emocional que todo enfrentamiento conlleva. Serían entonces, para los involucrados en el enfrentamiento, dos presidentes ilegítimos.

Ninguno de estos presidentes se ha juramentado ante la Asamblea Nacional como lo establece la Constitución. Nicolás Maduro acudió al TSJ haciendo uso de una interpretación particular del texto constitucional, lo que no le da legitimidad ante sus adversarios. En el caso de Juan Guaidó, no se entiende por qué no lo ha hecho ante la Asamblea Nacional, que lo juramentaría sin limitaciones. Menos se entiende que los diputados no le exijan juramentarse y que le permitan el exabrupto de ser Presidente de la Asamblea y Presidente de la República, al mismo tiempo. Juramentarse y dejar la Presidencia de la Asamblea no le daría legitimidad ante el gobierno, pero haría mucho más coherente su discurso de respeto a la Constitución.

Tenemos dos tribunales supremos de justicia ilegítimos. El gubernamental por haber incorporado unos magistrados nombrados entre gallos y medianoche en diciembre de 2015, antes de la toma de posesión de la AN electa el 6 de ese mes. El otro, por autoproclamarse TSJ con solamente los magistrados designados por la AN, para sustituir a los nombrados en forma apresurada ya señalados y conocidos como “magistrados express”. Ninguno de estos dos organismos se ajusta a lo ordenado en el texto constitucional. Sus partidarios, sin embargo, no ven lo que es obvio y se limitan a auto engañarse y tratar de engañar al resto de los venezolanos.

Algo similar ocurre con la Fiscalía General de la República. Tenemos dos fiscales: una actuando en el exterior, luego de ser destituida por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y el otro designado por este organismo. La primera, en opinión del gobierno, actúa ilegítimamente pues no lo hace en el país; el segundo, según la oposición tiene ilegitimidad de origen, al haber sido nombrado por la espuria ANC. Y esto nos lleva a la consideración de la existencia de dos órganos legislativos: la AN y la ANC. La primera con legitimidad de origen, pues fue electa en comicios reconocidos por todos, pero para el gobierno ilegítima desde el inicio de sus actividades, al asumir la destitución del presidente Maduro como objetivo de sus funciones legislativas, algo que no está planteado en la Constitución.

La ANC es considerada ilegítima en su origen y en su funcionamiento supraconstitucional. No fue convocada como lo dice la Constitución por la vía de un referendo popular, sus bases no fueron aprobadas por votación y su elección violentó el principio de “un ciudadano un voto”, a través de un mecanismo corporativo inconstitucional. Se agregan hoy la ilegitimidad de los embajadores: los designados por el gobierno de Nicolás Maduro, ante países que no lo reconocen como Presidente, y los designados por Juan Guaidó, a quien se considera ilegítimo por asumir el cargo sin que la causa de esta decisión esté señalada en el artículo 233 de la Constitución.

El enfrentamiento violento entre ambas facciones es lo que tenemos enfrente. Agravado por la posibilidad de una guerra por invasión extranjera. El pueblo, a pesar de haber expresado su rechazo al gobierno de Maduro, no ha sido consultado sobre las vías para resolver esta pugna. La decisión no puede ser dejada en manos de un grupito al que no le importan los daños provocados. Ésta es una decisión del soberano quien debe señalar el camino. No son Trump, Maduro, Guaidó, ni Cuba, quienes deben decidir. Somos nosotros.

 

@LFuenmayorToro

Venezuela no baila como Juana la Cubana embargada, por Alejandro Armas

 

 

 

EN LA ÚLTIMA PUBLICACIÓN DE ESTA COLUMNA se mencionó que la dirigencia opositora, y con ella el país entero, dio un salto cuántico al otro lado del Rubicón. Los efectos no se hicieron esperar. El de mayor impacto seguramente es el nuevo conjunto de sanciones de Estados Unidos contra la industria petrolera venezolana. Estas medidas punitivas son muy distintas a sus antecesoras, que recaen de manera exclusiva en individuos que pertenecen a la elite gobernante o restringen operaciones financieras del Estado. Esta vez es la fuente de casi todos los ingresos en divisas del país la que ha sido cortada de un tajo. Especialistas estiman que ocho de cada diez dólares por exportación de crudo provienen de Estados Unidos. Si bien es cierto que ello supone cerrar el grifo a una fuente de riquezas manipuladas por los cabecillas del régimen con absoluta discrecionalidad y nada de transparencia, también lo es que esos verdes permiten las ya bastante alicaídas importaciones de bienes de consumo masivo. Saberlo es importante para que la población venezolana se prepare.

No me propongo en estas líneas dar una explicación pormenorizada de los efectos económicos de las sanciones norteamericanas. Personas con muchos conocimientos más que los míos en la materia ya se han dado a esa tarea. Más bien plantearé sus posibles consecuencias políticas. Advierto, como de costumbre, que tampoco haré un ejercicio quiromántico que garantice lo que va a ocurrir. Solamente escenarios que creo probables.

En primer lugar, se habla de un embargo estadounidense, expresión que en América Latina trae ecos de la Guerra Fría. A muchos se les vendrá a la cabeza el embargo de EE.UU. a la Cuba castrista, iniciado a principios de los años 60 y vigente aún hoy. Tal símil puede resultar alarmante a los venezolanos que esperan con urgencia por un cambio político en el país para recuperar su economía y sociedad. Después de todo, es innegable que el embargo a Cuba ha fracasado como mecanismo de presión a la dictadura castrista. Además, varios estudios (muchos de los cuales no tienen ninguna vinculación con la gerontocracia comunista), han concluido que las sanciones de Washington han tenido un impacto negativo en la calidad de vida del ciudadano cubano común, lo cual por supuesto no elimina las consecuencias ruinosas de la planificación económica estalinista en la isla.

No obstante, hay varias razones para suponer que las medidas punitivas anunciadas esta semana no tendrán secuelas políticas similares a las aplicadas contra el modelo ideológico del chavismo. El contexto externo e interno de Venezuela hoy es bastante diferente al de Cuba hace seis décadas. Para empezar, las oportunidades de rescate del régimen venezolano por países aliados o simplemente indiferentes ante nuestra calamidad son mucho menores. Cuba encontró rápidamente un mercado alterno para sus exportaciones (principalmente azúcar) en la Unión Soviética y sus satélites de Europa Oriental. Bienes tropicales para consumo en las riberas templadas del Danubio, las estepas de Asia Central y la gélida tundra siberiana. Casualmente Rusia, heredera de la URSS, hoy se perfila como uno de los principales aliados de Miraflores. Pero ella ya es una nación petrolera, una de las más grandes del mundo por demás.  En cuanto a China, ya se le despacha crudo criollo, pero para el pago de deudas.

De hecho, es muy difícil que Pdvsa consiga un destino alterno para todo el hidrocarburo que dejará de vender a Estados Unidos, donde hay refinerías especialmente adaptadas para trabajar con los crudos “extrapesados” que abundan en la Faja del Orinoco. Aparte del vecino del norte, el otro país que compra petróleo venezolano y paga de contado es la India. Pero lo hace en cantidades mucho menores y  es improbable que esté dispuesta a absorber el volumen que EE.UU. recibía. Sobre todo porque le resulta mucho más barato importar de Irán, sencillamente por una cuestión de distancias.

Volviendo a las potencias amigas del régimen, cuesta creer que estén dispuestas a emprender acciones poco convenientes para su bolsillo solo por intereses geopolíticos en el Caribe. El juego bipolar entre Estados Unidos y la Unión Soviética es cosa del pasado. El Kremlin de Vladimir Putin tiene muchas menos razones que el de Nikita Krushev para incurrir en los costos de respaldar incondicionalmente un régimen geográficamente cercano a su rival y enemistado con el mismo. John Mearsheimer, el célebre padre del realismo ofensivo en teorías de las relaciones internacionales, ha apuntado que aquellos países que aspiran a ser potencias de primer orden global deben conformarse con el estatus de predominio regional o incluso hemisférico, pero no más. Cabe preguntarse si, con preocupaciones en sus propios vecindarios, Rusia y China querrán hacer sacrificios por sus “amigos” en las antípodas.

Hacia lo interno, el panorama también es muy distinto al de la isla en los 60. Es harto probable que la elite chavista se valga de las sanciones para aplicar la táctica que los anglosajones llaman rallying around the flag. Es decir, apelar al nacionalismo del venezolano para ganar apoyos ante una “agresión a la patria”. Sin embargo, Nicolás Maduro ya ha hecho esto antes, sin mayor éxito. Estudios de opinión llevados a cabo poco después de que el gobierno de Barack Obama se refiriera a su régimen como “una amenaza”  hallaron que la aprobación del sucesor de Hugo Chávez tuvo un ligero aumento, atribuido al rallying. Pero el efecto duró muy poco. En 2015, de cara a las elecciones parlamentarias, hubo dos intentos: primero, a propósito de la disputa por el Esequibo (hasta entonces desatendida o desestimada por los gobiernos chavistas), y luego, con el argumento de la violencia y el contrabando en la frontera colombiana. Ninguno de los dos evitó que la elite gobernante sufriera una derrota estrepitosa en los comicios. Hay que tener en cuenta que en ese entonces la situación socioeconómica del país, aunque alarmante, no había alcanzado los niveles infernales del presente, lo que disminuye la posibilidad de que esta vez el rallying sea efectivo.

El gobierno comunista isleño, en cambio, contaba con factores internos mucho más favorables cuando inició el embargo. Era un régimen joven, fresco, que acababa de desalojar a un tirano sanguinario apoyado por Estados Unidos. Aunque desde un principio Fidel Castro mostró sus propios colmillos despóticos, pudo más el mal recuerdo de Fulgencio Batista. No puedo dar cifras, pero es evidente que los guerrilleros de Sierra Maestra eran mucho más populares entre sus conciudadanos que los sucesores de Chávez en la actualidad. Estabilizado pese al embargo, el castrismo no necesitó pretextos nacionalistas, pues hasta el Sol de hoy la enorme mayoría de los cubanos ha sido reacia a manifestar en su contra, quizá por una combinación de conformismo y miedo.

Como pueden ver, hay varias razones para prever efectos de las sanciones norteamericanas a Pdvsa que no serán como los del embargo a Cuba. Venezuela no baila como Juana la Cubana embargada. Empero, ello no garantiza que las medidas punitivas cumplirán su propósito. La ribera del Rubicón en la que Venezuela se halla en este momento sigue bastante oscura, aunque más temprano que tarde veremos, literalmente.

 

@AAAD25 

Rusos y chinos se hace los suecos, por Julio Castillo

 

 

 

SI YO FUERA NICOLÁS MADURO, ANTES DE FANFARRONEAR CON EL APOYO DE LOS RUSOS, me leería el texto del acuerdo firmado entre Nikita Krushev y John F. Kennedy para terminar con la crisis de los misiles en Cuba y con el cual, los rusos dejaron a los cubanos y a Fidel Castro guindados de la brocha, a pesar de que este último los alentaba a que pulsaran el botón rojo y desencadenaran el Armagedón nuclear.

No hay que ser internacionalista para darse cuenta de que los rusos cambiaron a los cubanos por unos cohetes que los gringos los dejaron instalar en Turquía. Una verdadera lección de Real Politik y de confirmación del apotegma aquel según el cual, “los países no tienen amigos sino intereses”.

Los rusos, a decir verdad, nunca han sido un pueblo ni guerrero ni conquistador. El general invierno les salvo de las dos más peligrosas amenazas a las que se enfrentaron como gran nación. La primera vez, derrotando a Napoleón y la segunda, a la operación Barbarroja, lanzada por Hitler. Esta última, ayudada por las bombas Molotov contra los panzer, cuando ya se habían quedado sin municiones.

Catalina la Grande conquisto a Crimea y Putin la acaba de ocupar porque se trata de un sitio neurálgico para su flota del Bósforo que es su verdadero mar estratégico. En el Báltico solo hay arenques y países fríos, pero en Crimea tienen salida al Mediterráneo a través de Turquía. Por eso es que también están en Siria, pues el puerto de Tartu, cedido por el padre del Al Asad, es estratégicamente necesario para el reavituallamiento de sus navíos. Pero hasta allí les llega su aventurerismo guerrero. La última guerra empeñada por Rusia fue la de Afganistán y salieron apaleados por los Talibanes, en mala hora soportados por Washington.

Rusia, además, a pesar de la fanfarronería de Putin, es un país pobre y con limitaciones logísticas para llegar más allá de sus fronteras y sobre todo a Venezuela, requiere recursos financieros y materiales con los que no cuenta. Intereses económicos si tiene y sobre todo los tienen las panas de Putin, los nuevos oligarcas rusos que han metido plata en nuestro país en negocios petroleros y en los más sucios de la extracción salvaje del oro y el coltan en el arco minero de Guayana. Esos son los que Putin tratara de poner a salvo. El pellejo de Nicolás le importa tanto como la protección de las guacamayas de Caracas.

Los chinos, por otra parte, son mucho menos agresivos e interesados en la guerra que los rusos. Lo de ellos más bien han sido siempre los negocios y que los dejen vivir en paz. La Muralla China, es la mejor prueba de ello. La otra prueba es que fueron los que inventaron la Ruta de la Seda, con la que llegaron a Samarcanda y también al Mediterráneo, pero no para conquistar, sino para hacer negocios. Los chinos son expansionistas, pero con sus Chinatowns, con sus lumpias y su arroz frito. Un pueblo sabio por mil títulos y que planifican, no como nosotros, para la semana que viene, sino para cien años. Proteger sus intereses económicos, será igualmente lo más importante para ellos.

Nicolás Maduro, dirige una revolución sin épica, sin más héroes que Robert Sierra y Eliezer Otaiza. Su rito iniciático fue una derrota militar que llevo a su líder a refugiarse en el Museo Militar. Es una de las pocas efemérides que celebra una derrota y no una victoria. Es como si los franceses celebrasen Waterloo, o los españoles la Batalla de Carabobo. Pero bueno, es así. Esa es la razón por la que la fanfarronería militar termina siendo patética, sus carreritas televisadas, una versión de Mambrú se fue a la guerra y sus llamados a zafarrancho de combate, silbidos en la oscuridad para sentirse acompañado.

Nadie quiere una guerra para Venezuela. Ni siquiera y, mucho menos, quienes queremos que se vaya. Entonces tenemos que concluir que toda su parafernalia es para aparentar que esta fuerte, cuando en realidad está muy débil.

Él y Chávez, son los verdaderos responsables de haber convertido el problema de Venezuela en un problema geopolítico mundial. Su manía estúpida de hacer el país un santuario de bandas narcoterroristas como las FARC y el ELN. Haber repartidos pasaportes venezolanos a diestra y siniestra a militantes del Hezbollah. Haber llenado el mundo de dinero sucio de la corrupción en proporciones nunca vistas en la historia de la humanidad. Haber convertido al país en una pesadilla de donde han debido emigrar más de 4 millones de compatriotas creando gravísimos problemas a nuestros vecinos. Todo eso es obra de este régimen. ¿Ahora de que se quejan de que el mundo entero, democrático, civilizado y decente los quiera echar?

Sigan el consejo y acojan la mano tendida de Juan Guaidó. Acójanse a la amnistía que con generosidad está ofreciendo. No sigan causando daño. Háganse a un lado para que podamos construir una transición que nos lleva a unas elecciones libres para regresar al concierto de las naciones democráticas del mundo, donde una vez fuimos un faro y un ejemplo.

Nadie va a venir a defenderlos ¡Váyanse en paz!

 

@juliocasagar