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Venezuela en blanco y negro, por Carolina Jaimes Branger

Cada vez que puedo, asisto a la procesión de la Divina Pastora. Me encanta llenarme de la energía positiva que se palpa caminando entre tantos devotos que vienen desde todas partes de Venezuela a pagar promesas y con la fe – ese maravilloso don- de que sus peticiones van a ser escuchadas. Es también el momento de visitar amigos entrañables, de compartir deliciosas comidas, tenidas musicales hasta la madrugada y de sentirme venezolana hasta la médula. Es comprobar de primera mano que es cierto que hay tantísima gente que no se rinde, que no se va y que desde ya son parte de la columna vertebral de la reconstrucción del país.

Sentí que este año había más personas que nunca, a pesar de que me consta que muchos desistieron de ir por la escasez de gasolina. No fue un milagro de la Virgen, pero en Barquisimeto hubo luz y gasolina por 48 horas, lo suficiente para que los peregrinos de otras partes del país (especialmente los caraqueños) nos sintiéramos con la sensación de que las cosas “no estaban tan mal”, como si no supieran que aquí ya no engañan a nadie. Muchas alcabalas en el camino, entre ellas una de la FAES, aterrorizantes con sus armas largas y pasamontañas, no ofrecían seguridad porque en general estaban apostadas en lugares poco convenientes como curvas, o cerrando dos canales de la autopista de improviso, cosa que me hizo recordar la lapidaria frase de Henry Ramos Allup “de inteligencia no se van a morir”.

Un enorme número de militares de distintas partes del país se hicieron presentes para asistir a su propio sarao, pues nadie del régimen se atreve a caminar en la procesión como sí lo hizo el presidente Juan Guaidó, lo hace desde hace años María Corina Machado y lo hizo Monseñor Víctor Hugo Basabe, quien por cierto ofreció una homilía memorable por sus denuncias contundentes y valientes.

Al regreso, nos detuvimos en una estación de servicio en la autopista Puerto Cabello-Valencia donde había dos billetes nuevos de cien bolívares tirados como basura en una alcantarilla: una muestra más de la escalofriante devaluación que ha sufrido nuestra moneda. De manera que en dos días vimos lo mejor y lo peor del país. Lo que debe irse y lo que debe permanecer. Lo que amamos y lo que detestamos. Ojalá la Virgen este año sí nos haga el milagro.

 

@cjaimesb

 

Hoy, víspera de Navidad  el mundo recuerda la tregua  entre soldados alemanes y británicos en 1914 durante la Primera Guerra Mundial, tregua que  se produjo espontáneamente y sin aprobación de los mandos militares. Lamentablemente, al pasar las festividades se reanudó la guerra de trincheras y en la siguiente Navidad los oficiales ordenaron cañonear al contrario para evitar un nuevo acercamiento.

Ese cese temporal de hostilidades   no impidió  que continuara la guerra, ya que políticos y militares deseaban aplastar al contrario. La Gran Guerra  finalizó con un armisticio, el cual impuso sanciones tan severas  al bando perdedor que fue un factor importante para que dos décadas después estallará la Segunda Guerra Mundial. Es decir que ni la tregua, ni el armisticio solucionaron la confrontación.

Guardando las enormes distancias, en Venezuela la conflictividad es de tal magnitud que una tregua y tampoco un armisticio entre la dictadura y la democracia permitirían enrumbarnos hacia la convivencia y tomar la senda del desarrollo sustentable. Lo que se necesita es construir un pacto de largo plazo alrededor de un Plan País. ¿Es eso posible? ¿Qué se requiere?

En primer lugar el frente democrático debe unirse alrededor de una estrategia común. Un grupo pequeño, pero de dirigentes valiosos como María Corina y Ledezma, consideran que a Maduro hay que sacarlo por la fuerza. Estamos de acuerdo. El problema es que   no tenemos  la fuerza para inducir la desobediencia de los militares, ni la de los magistrados y tampoco para convencer a nuestros aliados de que intervengan militarmente, lo que, además, sería contraproducente.  

¿Quiere esto decir que debemos resignarnos y soportar o incluso cohabitar con la dictadura? ¡No y mil veces no! La tarea es construir es construir la fuerza necesaria. La misma   no parece posible que sea  alrededor de legítimos derechos constitucionales,  como el 187-11, el 333   o el 350. Tampoco basada en  el artículo del  TIAR que teóricamente posibilita una intervención por parte de otros países; aceptemos que nuestros amigos no pasarán de las sanciones económicas y personales, lo cual es bastante, aunque no suficiente para salir del régimen.  Entonces no queda otra opción que ir generando la fuerza alrededor de la unidad de la oposición.

Esa unidad es un requisito necesario pero no suficiente para motivar a los ciudadanos a intensificar las protestas y a los países amigos a incrementar las sanciones. Sin duda que las desavenencias entre la dirigencia opositora desestimula a los ciudadanos de a pie.

Sobre todo cuando las mismas van acompañadas de descalificaciones mutuas. Tildar a una de las partes de colaboracionista y a la otra de aventureros que buscan una salida a corto plazo desanima al más pintado. Respetuosamente sugerimos a María Corina y a Ledezma, por un lado,  a poner los pies sobre la tierra y aceptar  que sus propuestas, aunque válidas, no son viables.

Por el otro el  Presidente (e) Guaidó, Ramos Allup, Capriles y Rosales deben  ser más amplios y dar cabida en la toma de decisiones  a los anteriormente citados y  a otros grupos pequeños, incluidos disidentes del chavismo,  y personalidades independientes.

Con respecto al régimen hay que tomar en cuenta que, aunque tiene el poder,  está consciente de que el mismo es precario y que una caída abrupta sería muy costosa. Sin embargo,  mientras estemos desunidos seguirá persiguiendo  a nuestros diputados, a cualquier demócrata que le estorbe y tratará  de impedir la reelección del presidente (e) Guaidó. Si nos unimos podremos confrontarlo con más probabilidades de éxito y quizá lograr  que ceda en puntos importantes para que se  produzca   el cambio. Algunos dirán, con razones de peso, que esto es utópico, pero más utópico es creer en otras opciones.

 Descartar ir a elecciones es una necedad. Lo fundamental es conseguir, apoyados en la presión internacional, unas “elecciones libres y creíbles, supervisadas internacionalmente, así como el restablecimiento democrático del CNE y del TSJ”, como recomienda la Unión Europea. Si se logra eso, podrían  ser con Maduro en el poder. Guste o no guste, será inevitable que los países que apoyan la democracia se inclinen cada vez más hacia esta salida. Con este régimen no hay cabida para una tregua, ni para un armisticio. Tampoco para una lucha frontal.   Enfrentemos realidades. 

Como (había) en botica: Solidaridad con el distinguido periodista Elides Rojas ante arbitrario acoso por parte del régimen.  No es posible desear una Feliz Navidad cuando muchas familias lloran a sus deudos asesinados por el régimen, hay  401 secuestrados políticos, incluidos el diputado Gilber Caro y Víctor Ugás, ambos  repitientes,   e innumerables compatriotas exiliados. Guaidó es el presidente (e) reconocido por la mayoría de los venezolanos y por más de cincuenta países. Quienes se opongan a su reelección cometerían un suicidio político ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

[email protected]

Por si fueran pocas las angustias y problemas que amargan las navidades de la población y de Juan Guaidó, estallan líos putrefactos de indecencia pervertida. Para empezar, sigue siendo el dirigente no por exceso de acción sino por falta de competencia. Entre la dureza armada, bien entrenada del régimen y blanduras desarmadas, desordenadas de sucesivos dirigentes opositores cohabitadores, se ha quedado sin nombres, ni popularidades, y sólo por ausencia el presidente interino disfruta de poco más del 35 % de popularidad.

Se hace abstracción de María Corina Machado, porque ella es cosa aparte, es la Jerusalén fortificada que nadie puede tomar, la fortalece que esta tan lejana como cercana donde se encuentra, todos lo saben, lo intuyen, la verdadera esperanza, más temprano que tarde, saldrá a fertilizar nuevamente este desierto, atiborrado de sinvergüenzas que cometen ilícitos a placer.

Esta tierra arrasada donde compiten con alarde, ostentación, mentira, falsedad, desilusión y desengaño, una tiranía a la cual sólo le quedan los candados de la línea de mando y nudos de corrupción, y una oposición que pareció regresar de la tumba en enero de 2019, generó inmensas expectativas en la sociedad, los ciudadanos, esperaban una forma diferente de hacer política, la ética, rendición de cuentas, transparencia de gestión, sin idolatría ni sectarismo o reparto de cargos por razones de obligaciones partidistas y desaparición de la corrupción. Y en meses ha perdido peso con una alarmante anemia de logros.

Un gobierno que se proclamó y juramentó ante la ciudadanía en ejercicio de previsiones constitucionales, que mucho prometió e ilusionó, pero por lo logrado poco planificó más allá de la trilogía, cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. La ética en la institucionalidad en momentos de oscuridad e inseguridad, es un valor que justifica el máximo y jamás debe sacrificarse por apetencias partidistas e intereses individuales.

No concibieron adecuadamente, creyeron que el espectáculo del ingreso de ayuda humanitaria sería un gran festival de emociones y triunfo; en la tarde era obvio que el régimen castrista tenía respuestas frontales, violentas y planificadas. La ayuda se incendió o se quedó en Colombia, pusieron en una posición difícil y vergonzosa al novel presidente que debió regresar en silencio a Caracas y el usurpador cenó tranquilo esa noche.

 

Meses después esa oposición liderada por Juan Guaidó, que confiaba en él, salió a las calles suponiendo que Maduro y sus cómplices se estaban montando en aviones para escapar, y sólo encontraron a un Leopoldo López callejero y desconcertado, un presidente encargado que como pajarito en grama, miraba a todas partes sin encontrar nada; militares que salieron a ponerse a la orden y sólo consiguieron perder sus carreras, huyendo los afortunados, presos con perspectiva de tortura los menos perspicaces. López terminó en una embajada, Guaidó en su casa, el jefe del cuerpo de torturas libre y sin pecados que pagar en Miami. El régimen no tuvo que moverse, sólo mandar a sus basureros uniformados leales siempre a recoger las ruinas y un puñado de cambures olvidados.

Después la estulta pifia de ir a unos diálogos a los cuales, pensantes le recomendaron no asistieran, para terminar en lo mismo, nada para los ciudadanos, más tiempo para el régimen que, no avanza en la electricidad, servicios públicos ni en la economía, pero sí en la ilusoria comunicación.

Ahora le revienta en la cara un escándalo anunciado, que iba de un lado a otro en las redes sociales, pero que no estalló y llenó de porquería a casi todos los políticos y decepcionó a la ciudadanía, hasta que periodistas serios, de investigación y su medio de comunicación digital informaron detalles.

Aunque Guaidó y los partidos de su entorno reaccionaron con rapidez, echándolos por la corrupción señalada, abriendo investigaciones, nadie olvida que esas señales venían desde hace tiempo, que la Fiscalía colombiana investigaba, el Embajador de Venezuela en Colombia había advertido sobre la investigación, riesgos y condenas del diálogo mentiroso.

Once meses lleva la esperanza venezolana avanzando, estirándose y, por tanto, estirar sin alimento, perdiendo fuerza. Porque ya nadie habla si Guaidó tiene o no el vigor para derrotar al régimen y emprender el duro camino hacia la reconstrucción; la interrogante obvia, es el hombre indicado para fundar un país nuevo si no tuvo la astucia, discernimiento y firmeza para descabezar a los políticos que echaron su ética a la basura. Igual para Leopoldo López, a quien Guaidó parece obedecer ciegamente. La pregunta es para ambos, ¿cómo reconstruirán un país si no sólo no logran desmontar al que la mayoría detesta, sino que ni siquiera pueden vigilar y controlar la ética, decoro, honestidad de menos de 200 hombres y mujeres que se supone son de su confianza?

 

Juan Guaidó fue designado presidente encargado para una gestión que debía romper con un pasado de inmoralidades, desenfreno y libertinaje. No cumplió, traiciono el mandato conferido y esa gestión, es la que está en cuestionamiento y escrutinio ciudadano. Desde su Jerusalén poderosa, creciente y vibrante, María Corina Machado observa con interés. Y con mucha amargura, como la ética ha sido desmantelada.

@ArmandoMartini

Los integrantes de la connivente mesita-casa-amarilla enmascarados de oposición, sin querencia ciudadana, desconectados de la realidad país, no aguantaron dos pedidas y aparecieron sonrientes en Miraflores, con su cara lavada, estrechando la mano ensangrentada del usurpador, condimentada a la salida con una menguada, blandengue declaración sobre la lucha contra el régimen, restaurar la democracia y la apreciación inverosímil que existen condiciones para renovar el CNE. Por supuesto, con voluntad pacífica e interesada convicción electorera. Mientras otro grupo que también se califica de oposición -con más fuerza, hay que reconocerlo-, de sentimiento muerto, intimidante con la unidad como chantaje, se lanza hipócrita con un pacifista mensaje de rebelión sin salsa ni explicación, sin causa razonable y con la pausa del vamos a ver qué pasa. Oposición no es mentiras bonitas sino verdades.

El país está dividido en dos minorías sin empatía ni conexión con el pueblo, que componen el status quo, con poder mediático y económico, pero sin legitimidad y muy poca credibilidad; la que languidece, se desvanece, pero aun con soporte, la otra que contrariamente se fortalece; y en el medio la sociedad mayoritaria que clama coherencia, rendición de cuentas, respeto, decoro, dignidad y soluciones. Una mescolanza opositora que carece de sabor.

 

La primera pregunta que hacerse ¿cuál es el sentido de esta declaración de un sector opositor? Allí no están todos los que adversan al régimen. La segunda interrogante, ¿cuántos palos, violaciones a los Derechos Humanos, bombas lacrimógenas, muertos, exiliados, presos políticos, embustes, burlas, encarcelados, torturados, negociaciones y diálogos falsos necesitan para entender que, aunque no se llame a la violencia, hablar tánto de protestas pacíficas y florecitas no parece ser el lenguaje que entiende la dictadura castrista? Que le gusta, sí, que comprenda ni mucho menos le atemorice, no. Una tercera cuestión, ¿cómo pueden hablar de pacifismo y sobriedad democrática dirigentes metidos hasta los tuétanos en el ejercicio del Gobierno paralelo que, para bien o mal, conduce el grupo colegiado que rodea al presidente encargado? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar?

Y entonces la cuarta duda, si es un acuerdo de toda la oposición ¿por qué no aparecen en esa declaración Vente Venezuela y otros? Es decir, ahora tenemos tres oposiciones. La servicial, encubridora, solícita con el régimen al punto de ser socia comercial, con acumulación de dirigentes olvidados y de bajo impacto; una segunda, opositora de espíritu colaboracionista, negociadora en oscuridades y boreales nórdicos, los del legado, encargados de crear la narrativa de que Chávez hizo algo bueno, presuntamente -porque quienes lo aconsejan parecen sus enemigos- alrededor de Juan Guaidó al punto de formar parte de su equipo de Gobierno. Y una tercera que ninguno se atreve a nombrar porque le temen a la verdad, sinceridad, autenticidad, coraje y coherencia.

Y ahora traten de explicarse cómo puede formarse una organización opositora sin la participación de Vente Venezuela, partido político fortalecido alrededor de María Corina Machado, estadista y líder que ha venido sostenida incrementando con fuerza su prestigio, credibilidad, respetabilidad y admiración entre los venezolanos debido a su coraje y, especialmente, porque no ha cambiado su mensaje; lo que planteó originalmente lo mantiene inflexible sin concesiones ni diálogos para discutir cohabitación, abstracciones o conveniencias específicas, porque no es una populista que sólo busca complacer oídos toscos, sino una venezolana que piensa, analiza, concluye. No hace pactos con el demonio ni adoradores, donde la estulticia de percibir positiva la falsa normalidad de una nación destrozada, económicamente en ruinas, descompuesta como sociedad en una inconfesable degradación moral, sin libertades ni derechos, es la verdadera patria en la cual se lucha por reivindicaciones sin exclusión.

Eso no significa, como algunos acusan, que María Corina y Vente son radicales, tercos. Representa los que no engañan, dicen la verdad, no ceden ante presiones, tienen posiciones definidas, claras, públicamente conocidas, principios éticos, valores morales, buenas costumbres ciudadanas, no disimulan ni dialogan su posición contraria al desastre, malversación, errores y corrupción que a lo largo de los veinte años vienen postrando y lacerando cada vez más a Venezuela.

 

Machado y Vente Venezuela no son radicales intransigentes, enfrentan con valentía al castrismo, comunismo, socialismo, Foro de Sao Paulo y Grupo de Puebla -por cierto, deberían ser catalogados como organizaciones terroristas, y sus miembros juzgados por el delito de intento de arruinar un continente-; son ciudadanos de palabra, que la honran y cumplen, ése es su valor, que van adelante y cada día ganan más el respeto. Por eso, no aparecen en el patético mensaje de cambio con complacencia y cohabitación, ni en la Casa Amarilla ni en la Asamblea Nacional.

Pero sí están en las pesadillas del régimen y en la esperanza de la ciudadanía, que es donde debe estar una oposición verdadera. La izquierda castrista chavista, comunista, socialista y demás hierbas aromáticas, lucen nerviosos, tartamudean, les incomoda María Corina Machado y Vente Venezuela. Es comprensible, no están acostumbrados a tener delante a un partido valiente con coraje que desmonte la funesta doctrina totalitaria denunciando abusos y excesos. Es lógico y normal que quieran amedrentarlos para silenciarnos. Para ser oposición hay que tenerlas bien puestas, y el ciudadano, ante la evidencia, está consciente de la falsa oposición, y comienza a no seguir más sus lineamientos.

@ArmandoMartini

Así reaccionaron los dirigentes de oposición luego de la excarcelación de de Edgar Zambrano

LUEGO DE CONOCERSE LA NOTICIA de la liberación del primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, dirigentes de oposición reaccionaron a través de las redes sociales para manifestar su opinión al respecto. 

Tras la liberación de Edgar Zambrano, el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, puntualizó que la excarcelación del parlamentario y de los presos políticos es una victoria de la presión de los venezolanos en las manifestaciones y del informe sobre Venezuela presentado por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

“Liberación de Zambrano y los presos políticos es una victoria de la presión ciudadana, internacional e informe Bachelet, no una “gentileza” de la dictadura.

Julio Borges, comisionado para las relaciones exteriores por juan Guaidó, aseguró que Nicolás Maduro intercambia rehenes a su conveniencia.

“Nicolás Maduro está intercambiando rehenes de su dictadura a conveniencia de su miserable proyecto de perpetuarse en el poder. Nos alegramos porque sus víctimas, como Edgar Zambrano, estén libres. Pero no podemos perder el contexto de lo que verdaderamente hay detrás”, escribió en Twitt.

El segundo vicepresidente de la AN, Stalin González dijo que la libertad “no es barajita de intercambio por favores para una foto o por cálculo político, son presos por pensar distinto y nunca debieron estar detenidos”.

Henry Ramos Allup compañero de partido de Zambrano en Acción Democrática, escribió: “Con excarcelar de la mazmorra a Edgard Zambrano no reparan sus derechos violados, menos presentando liberación de un inocente como logro del sainete de ayer en Casa Amarilla”.

Andrés Velásquez, por su parte, condenó los atropellos del régimen contra diputados, estudiantes, perseguidos y los exiliados. Destacó que Edgar Zambrano no cometió delito alguno para ir a prisión.

Ramón Guillermo Aveledo, ex secretario de la Mesa de la Unidad Democrática, espera la misma suerte para el diputado Juan Requesens y el resto de los detenidos injustamente.

Manuel Rosales, quien permaneció varios años en el exilio y luego estuvo preso en el Sebin, dijo que desde un principio, la detención de Zambrano fue arbitraria.

“Persecución y cárcel ha sido el método del régimen para pretender silenciar la gallardía de la AN. Luchar por la paz y prosperidad de Venezuela, como lo ha hecho Edgar Zambrano no es delito”, indicó.

La coordinadora de  Vente Venezuela, María Corina Machado también se pronunció:

“Nos alegra que Edgar Zambrano esté con su familia. El régimen lo saca de la carcel, pero no es libre. Sólo lo seremos cuando saquemos a estas mafias del poder, se conozca toda la verdad y se haga justicia”.

Por su parte, la Alta comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet instó al régimen de Nicolás Maduro a liberar a todos los presos políticos de Venezuela

La ONU señaló por Twitter que Bachelet “saluda la liberación, aunque condicional” del dirigente, e insta “a las autoridades de Venezuela a liberar al resto de los presos políticos”.
Cabello asegura que “la justicia llegará” a María Corina Machado

DURANTE LA SESIÓN DE LA ANC de este martes, el presidente del órgano oficialista, Diosdado Cabello, lanzó una advertencia contra los opositores María Corina Machado y Andrés Velásquez, a quienes vinculó con el intento de levantamiento militar encabezado por Juan Guaidó del pasado 30 de abril.

La Constituyente trató la sentencia emitida este martes por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra los diputados opositores Miguel Pizarro, Carlos Paparoni, Franco Casella y Winston Flores. En medio de la sesión, el número dos del chavismo, acusado por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico internacional, remarcó que hay otros opositores que participaron de la Operación Libertad y que no tienen inmunidad parlamentaria.

“Participaron otros que no requieren nada de eso. Por ejemplo, Andrés Velásquez. No requiere allanamiento de inmunidad parlamentaria porque no es diputado. La señora María Corina Machado no es diputada, no requiere ningún tipo de allanamiento de nada”, sostuvo Cabello.

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Opositores afirman que inició fase definitiva de Operación Libertad

Un Leopoldo López en la calle, aunado a otro grupo de dirigentes opositores hizo un llamado a continuar la denominada Operación Libertad desde la Base La Carlota en Caracas a tempranas horas de este martes 30 de abril.

La dirigente de Vente Venezuela, María Corina Machado hizo un llamado a los venezolanos para que salgan a las calles de Venezuela. “Venezuela a la calle! Es la hora de conquistar la Libertad”, dijo.

Igualmente la Fiscal General en el exilio, Luisa Ortega Díaz, hizo un llamado a los venezolanos a apoyar el movimiento cívico-militar encabezado por el presidente interino, Juan Guaidó.

“Vamos Venezuela. Es el momento de todos apoyar el rescate de la democracia y la libertad este 30 de abril”, escribió en su cuenta en Twitter, Ortega Díaz.

 

Machado aseguró que activación del artículo 187.11 es una forma de proteger a Guaidó

MARÍA CORINA MACHADO, COORDINADORA DE VENTE VENEZUELA, aseguró que la activación del punto 11 del artículo 187 de la Constitución es una forma de proteger a Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela.

El numeral 11 del artículo 187 de la carta magna señala que corresponde a la Asamblea Nacional “autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país”.

“¿Cuánto más vamos a esperar? Hay demasiados muertos. Solo tenemos una opción y es avanzar. La iniciativa es nuestra, debemos avanzar, son nuestros los muertos; por eso debemos exigirle al mundo que actúe y que lo haga ya”, resaltó Machado.

La dirigente nacional señaló que Nicolás Maduro les exige a los colectivos que arremetan contra los venezolanos que protestan para exigir el buen funcionamiento del servicio de luz y agua.

“Maduro ordena y exige a paramilitares que salgan a matar a los ciudadanos que manifiestan por los servicios públicos. El régimen nos ha declarado la guerra a todos los ciudadanos”, dijo Machado este miércoles.