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El salario está en ruinas: ¿va a aumentar en el corto plazo?
La tendencia general es hacia un lento incremento del salario en el sector privado, pero en algunas áreas el alza tendrá más vigor que en otras. Un elemento clave es superar las trabas que limitan la productividad

@vsalmeron

 

Tras la implosión de la economía y la demolición del salario los venezolanos asisten a la cristalización de una sociedad más desigual en la que trabajadores, técnicos y profesionales obtienen una retribución muy baja que los instala en la pobreza, al borde de la misma o en una clase media en declive.

No obstante, forzado por las circunstancias, Nicolás Maduro recurre a la empresa privada y alienta una apertura que oxigena a sectores específicos, mientras otros permanecen en el foso de la crisis. La tendencia, explican analistas, será una mejora lenta y desigual de los salarios.

Desde 2013 el Banco Central oculta el índice de remuneraciones, pero la consultora Anova Policy Research construyó uno con datos recolectados entre octubre de 2020 y enero de 2021, entrevistas a 313 empresas e inspección de las tablas salariales del sector público. 

Si bien el estudio no incluye a los trabajadores por cuenta propia, al sector informal y las empresas del área financiera, desnuda la insuficiencia del salario.

Anova señala que al cierre de enero de este año el salario promedio en el ala privada de la economía, incluyendo en este concepto sueldo, bonos y todo tipo de compensación, se ubicó en 70,1 dólares, una cifra enana que refleja el impacto de siete años consecutivos en recesión y una hiperinflación que estalló en 2017 y pulverizó la moneda.

La comparación con Perú es ilustrativa: en Lima el salario promedio mensual equivale a 420 dólares y permite comprar 212 kilos de pollo o si fuese el caso, 70 Mccombos grandes de cuarto de libra con queso en McDonald’s.

Un trabajador venezolano con el salario promedio en el sector privado tan solo podría comprar 29 kilos de pollo o si quisiera ir a McDonald’s, siete Mc Mccombos grandes de cuarto de libra con queso.

En el sector público la quiebra del Estado golpeó al salario con mayor virulencia que en las empresas privadas. La investigación de Anova, realizada para el Observatorio Venezolano de Finanzas, indica que el análisis de la distribución salarial por cargos de las tabulaciones oficiales señala que el salario promedio es de apenas 4,7 dólares.

Fuentes explican que el gobierno complementa este monto con la asignación de bonos y en el caso del personal mejor calificado, con cajas de comida conocidas como “el CLAP de los VIP” y reparto de euros en efectivo. Pero la gran mayoría de los trabajadores tiene un ingreso muy inferior al del sector privado.

Junto al salario también se han evaporado las prestaciones sociales, un dinero que el trabajador recibía al retirarse de acuerdo a sus años de servicio y que durante su vida laboral podía utilizar hasta 75% para emergencias médicas, gastos de educación y compra o reparaciones en la vivienda.

Aparte del impacto de la hiperinflación las prestaciones también se han difuminado porque están relacionadas al salario y la mayor parte del ingreso que reciben los trabajadores, tanto en el sector privado como público, corresponde a bonos y pagos en especie.

Gerentes apretados

En general los profesionales que han logrado escalar hasta puestos de dirección en la estructura laboral reciben una compensación exigua. Anova indica que en promedio un gerente en Venezuela obtiene a fin de mes una remuneración de 206,4 dólares, un monto que está muy por debajo de la tendencia en la región.

Según los datos del Total Remuneration Survey 2020 de la consultora en recursos humanos Mercer, los salarios más bajos a nivel de gerencia en la región, tomando en cuenta el costo de la vida, correspondieron a Argentina con 3.300 dólares al tipo de cambio oficial. Los más elevados estuvieron en Uruguay y Chile donde superaron los 6 mil dólares.

Enrique Gallardo es ingeniero civil y tiene el cargo de gerente en una empresa de construcción, explica que “mi salario es muy bajo porque este sector está paralizado, trabajamos muy poco, quiero irme de Venezuela junto a mi esposa que es arquitecto, afortunadamente no tenemos hijos”.

Industriales a la espera

Las leyes aprobadas para maniatar al mercado siguen vigentes, pero tras la catastrófica caída de la producción petrolera y de la recaudación de impuestos, el gobierno perdió poder en la economía, relajó los controles de precios y permitió la libre circulación del dólar.

El giro hacia el mercado resucitó a una economía muerta que entre 2014-2020 se redujo a la tercera parte de lo que era en 2013, pero la mejora del salario requiere medidas en distintos frentes.

Anova indica que el mayor ingreso mensual corresponde a los trabajadores de la manufactura donde el promedio es de 89,7 dólares. Luigi Pisella, director de Conindustria, explica que “hace un año el salario promedio en la industria estaba alrededor de 20 dólares y tenemos como objetivo que siga aumentando, pero necesitamos condiciones”.

Los industriales esperan que el gobierno elimine la exoneración de aranceles a productos que se elaboran en el país, a fin de competir en igualdad de condiciones con los importados. Además, necesitan que avance el plan de vacunación contra el Covid-19 para incrementar las horas de trabajo.

La lista también incluye suministro sin interrupciones de electricidad, combustible, mejoras en el acceso al crédito y control de la hiperinflación. De esta forma, el uso de la capacidad instalada aumentaría e impulsaría los salarios. 

Durante la administración del expresidente Hugo Chávez el gobierno estatizó todas las empresas del sector eléctrico y la principal compañía de telecomunicaciones. Años de pésima gerencia han hundido la calidad del servicio, a lo que se añade la caída en la producción de diésel y gasolina por el mal estado de las refinerías de Pdvsa.

Luigi Pisella afirma que “el uso de la capacidad instalada, en promedio, está actualmente en 20%. Si logramos que aumente hasta 40% nuestros salarios podrían duplicarse. Venimos de muy abajo, si el uso de la capacidad aumenta, por ejemplo, hasta 30% puede parecer poco, pero es un incremento de 50% en la producción, es algo que se va a sentir”.

Según dónde estés

El director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, considera que la tendencia general es hacia un incremento pausado del salario en el sector privado, pero explica que en algunas áreas el aumento tendrá más vigor que en otras.

“Nuestras proyecciones contemplan un salario promedio en el sector privado de 72 dólares para este año, un aumento hasta 90 dólares en 2022 y otra alza hasta 115 dólares en 2023” dice Asdrúbal Oliveros.

“Veremos estructuras muy desiguales. En las áreas con capacidad de resistencia en la coyuntura actual como alimentos, medicamentos, clínicas, tecnología y telecomunicaciones habrá un ritmo más acelerado en el aumento del salario que, por ejemplo, construcción, educación y sector bancario que están muy deprimidos”, añade Asdrúbal Oliveros.

Un factor a tomar en cuenta es que en determinadas profesiones hay un viento a favor. “Existen ocupaciones donde la presión para mejorar los salarios es mayor por la escasez de personal. En tecnología, por ejemplo, las empresas tienen que ser competitivas porque el personal más calificado puede trabajar para compañías de otros países desde Venezuela”, explica Asdrúbal Oliveros. 

“Otra área es la de finanzas donde cuesta encontrar personal calificado tras la ola de emigración. También mercadeo y ventas, porque desde que se relajaron los controles las empresas han retomado los mecanismos de análisis del mercado. Además, el ajuste del salario va a ser más rápido en el sector informal” agrega Oliveros.

La productividad

La mayoría de los economistas coincide en que los salarios se relacionan con la capacidad de aumentar la producción por trabajador. Omar Zambrano, director de Anova, destaca este concepto y señala que “el salario de equilibrio está relacionado a la productividad y en este aspecto hay limitaciones importantes”.

El estudio elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el IESA sobre las empresas venezolanas, con datos hasta el primer semestre de 2020, da una idea clara de las trabajas para elevar la productividad.

Macroconsultores resume los principales hallazgos del estudio: en el transcurso de un mes, en promedio, las empresas padecen once interrupciones en el servicio de internet, diez cortes de energía eléctrica y seis fallas en la disponibilidad de agua. El acceso al crédito es deficiente y hay escasez de trabajadores calificados por la emigración.

Omar Zambrano indica que “las restricciones, el ambiente macroeconómico, la inseguridad jurídica, colocan un techo bajo a la mejora que podría haber en la producción. Puede haber algunos nichos con mejor desempeño, pero la economía se va a ir atomizando, no hay condiciones para un crecimiento horizontal, de amplia base”.

Dólar e hiperinflación

Técnicamente Venezuela ingresó al túnel de la hiperinflación en diciembre de 2017. Para diagnosticar esta enfermedad la mayoría de los economistas emplea la definición que en 1956 estableció Phillip Cagan: un país sufre hiperinflación cuando la inflación alcanza 50% en un mes y culmina cuando en un período de doce meses no ha habido otro mes de 50%.

Tras no ahorrar durante el período de los altos precios del petróleo, endeudarse masivamente, no realizar las inversiones necesarias para mantener la producción petrolera y caer en una profunda recesión que merma la recaudación de impuestos, el gobierno se quedó sin recursos para cubrir el gasto y recurrió a la creación de dinero.

La economía es un juego de contrapesos y la inyección de dinero dinamitó el equilibrio entre la oferta y la demanda disparando los precios. De acuerdo con el Banco Central de Venezuela solo en 2020 la inflación fue de 2.959% y en el primer trimestre de este año ya acumula un avance de 127,8%. 

Ante la pulverización de la moneda las empresas utilizan al dólar par fijar los precios y crecientemente para pagar remuneraciones. Anova indica que en el sector privado 46% de las remuneraciones se cancelan en dólares.

Pero el ingreso en divisas no está vacunado contra la inflación. Mientras los precios aumentan velozmente porque el gobierno crea dinero para cubrir gastos, la cotización del dólar aumenta a un ritmo más lento: Ecoanalítica precisa que en febrero hacían falta 223 dólares para comprar lo que en enero de 2019 se compraba con 100 dólares. 

Muy atrás queda la ensoñación de 2004-2012, cuando el ingreso de los trabajadores y el consumo crecieron a paso firme. La fiesta financiada con petrodólares terminó en pobreza y todo apunta a un largo camino para que el salario se equipare con el del resto de los países de América Latina.

 

OVF: En el mes de febrero la inflación fue 50,9%
Los rubros, los que se presentaron con mayor aumento durante febrero 2021 fueron: Servicios con 356,8%, Comunicaciones con 165,2%, Esparcimiento con 39,7%, Alimentos con 25,2% y Equipamiento del hogar con 22,4%

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) informó que el país se mantiene en hiperinflación luego de que la tasa de inflación mensual de febrero cerrara en 50,9%.

La información la ofreció el economista y profesor universitario, José Guerra, en rueda de prensa virtual, donde recordó que por segundo mes consecutivo la tasa de inflación mensual supera el 50%. 

“Por su parte la tasa anualizada (febrero 2021) respecto a febrero de 2020, registró una aceleración al situarse en 4.311%, mayor que la del mes de enero cuando alcanzó 3.478%”, añadió.

Guerra dijo que aunque en el mes de enero se observó una correspondencia entre la tasa de depreciación del bolívar de 68,4% y la tasa de inflación de 55,2%, en febrero la tasa de inflación de 50,9% excedió con creces la tasa de depreciación del bolívar de apenas 2,3%.

“Lo ocurrido en febrero cuando la tasa de inflación fue 24 veces mayor que la depreciación, pudiese indicar que en los próximos meses pueden ocurrir alzas importantes del tipo de cambio”, señaló

El economista añadió que en febrero, la canasta alimentaria valorada en dólares, se cifró en US$282,6 lo que “denotó un aumento de 14% respecto al mes de enero. Por ello, el porcentaje del salario respecto al valor de la canasta fue apenas 0,47%”.

Respecto a la variación de los rubros, los que se presentaron con mayor aumento durante febrero 2021 fueron: Servicios con 356,8%, Comunicaciones con 165,2%, Esparcimiento con 39,7%, Alimentos con 25,2% y Equipamiento del hogar con 22,4%.

Ángel Alvarado: Venezuela acumula 38 meses en hiperinflación
El rubro con mayor variación de precios en enero fue la de esparcimiento

Ángel Alvarado, diputado de la Asamblea Nacional y miembro del Observatorio Venezolana de Finanzas (OVF) informó que la inflación del mes de enero de este año cerró en 55%.

“Venezuela acumula 38 meses en hiperinflación y va rumbo a convertirse en la más larga de la historia, pasando a Nicaragua”, agregó Alvarado.

En una rueda de prensa virtual, Alvarado señaló que la devaluación del bolívar y el ajuste de precios de rubros de esparcimiento explican en gran medida la variación de precios del mes de enero, “lo cual confirma que la hiperinflación se extenderá hasta el 2022”.

Ángel Alvarado igualmente dijo que la inflación interanual es de 3.478% y la acumulada de 55,2%. Los rubos con mayor variación de precios fueron el de esparcimiento con 312%; salud con 70,9%; restaurantes y hoteles con 70,3% y el de vestidos y calzados con 69,8%.

“La política económica de Maduro está enfocada en el capital, relegando al trabajador a la supervivencia y la miseria. La prioridad de cualquier política debe estar enfocada en la hiperinflación que afecta de manera especial al pueblo trabajador, pensionados y asalariados”, expresó Alvarado.

Jorge Rodríguez tras reunión con Fedecámaras: Aparecieron muchas ideas que nos permitirán acceder a la vacunación
Ricardo Cusanno aseguró que siguen alzando su voz para que se respete la economía en el país

Foto: Fania Rodrigues

La Comisión especial de diálogo, designada por la Asamblea Nacional de Nicolás Maduro, se reunión con la directiva de Fedecámaras y aprobaron una comisión permanente, para mantener un trabajo constante, conformada por Nicolás Maduro Guerra y Luis Eduardo Martínez.

Al finalizar la reunión, el presidente de ese Parlamento, Jorge Rodríguez aseguró que la reunión fue “muy fructífera” y que presentaron varias propuestas sobre el manejo de la pandemia del COVID-19, la formulación de instrumentos legales para la economía venezolana y otros tópicos.

“Aparecieron de parte y parte muchas ideas que nos permitirán acceder de forma exitosa y temprana a la vacunación, instrumentación y ley antibloqueo”, dijo.

“Hago mía las palabras de los directivos de Fedecámaras, “Primero es la gente, luego la economía y luego la política”, sostuvo Rodríguez, añadiendo que cree que esto es lo que el pueblo quiere, “encontrarnos y presentar nuestras ideas en todos los aspectos, pero que presentamos ideas por el bien de la gente”.

“En las próximas horas seguiremos dando anuncios sobre estos encuentros, porque nos reuniremos con todos los sectores, quién quiera que la reunión sea secreta así lo haremos, pero es necesario que nos reunamos con todos los sectores políticos, religiosos y empresariales del país para buscar soluciones para la gente”, expresó el diputado.

Igualmente, Jorge Rodríguez ratificó que se reunirán con todos los sectores, “porque las sanciones de Estados Unidos no solo afectan a los chavistas, las sanciones de Donald Trump afectan también a los empresarios”.

Que se respete la economía

Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras, también ofreció sus impresiones sobre el encuentro con el oficialismo y aseguró que plantearon que se debe dejar de asfixiar la actividad económica, “que la solución a la crisis humanitaria pasa por un acuerdo, hemos reiterado como el ordenamiento legal hace punitivo la labor empresarial”.

Expresó que están a disposición de que la economía sea un vehículo articulador a la emergencia humanitaria. 

“Nosotros por tener una reunión no cambiamos nuestra visión, seguimos alzando la voz para que se respete la economía, para que se respete la propiedad privada y regrese la confianza en la inversión. Hoy tenemos un país sumergido en la pobreza”, indicó.

“El gobierno está atado de manos para manejar la economía”
Luis Zambrano Sequín, miembro de la Academia de Ciencias Económicas, explica que la dolarización de facto y la caída del ingreso de divisas restan poder a la administración de Nicolás Maduro que teje alianzas con el sector privado. La Ley Antibloqueo atraerá inversiones que buscarán alta rentabilidad en el corto plazo y tendrán un impacto limitado

 

@vsalmeron | Fotos: Manuel Sardá/Comunicaciones UCAB

 

Nicolás Maduro ha ganado fortaleza en el terreno político. La oposición está fragmentada, las sanciones de Estados Unidos no lo desalojaron del Palacio de Miraflores y mediante unas cuestionadas elecciones tiene un parlamento aliado. Pero en el frente económico su gobierno es frágil y no tiene más opción que permitir mayor protagonismo al capital privado.

Luis Zambrano Sequín, Individuo de Número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello, analiza este escenario, sus implicaciones y las perspectivas a futuro.

La renta petrolera se esfumó, el gobierno es pobre y el sector privado gana espacio: no hay control de cambio ni de precios y la Ley Antibloqueo incluye esquemas de privatización. ¿El resurgir de la lógica del mercado mejorará la calidad de vida visto que el PIB real per cápita en los últimos seis años cayó a niveles de 1940?

La economía se redujo 70% en seis años, al cierre de 2020 el tamaño de la economía de Colombia es casi 5,5 veces la economía venezolana, la de Chile 5 veces, la de Perú 4 veces y la de Ecuador 2 veces. Es un mercado muy pequeño y el empobrecimiento produjo una elevada desigualdad. La torta se convirtió en un ponqué mucho peor distribuido. De haberlo, será un crecimiento determinado por el poco tamaño de la economía y la peor distribución del ingreso.

Un aspecto clave al pensar en un rol protagónico del sector privado es que tiene baja capacidad para generar ingresos en divisas y se enfrenta a problemas de infraestructura de servicios básicos y escasez de combustible. ¿Eso no crea una gran debilidad?

Del lado de la demanda incide el empobrecimiento y la desigualdad, pero hay nichos, hablamos de una economía de 15 mil millones de dólares, hay sectores con capacidad de compra de ciertos productos. Del lado de la oferta hay fallas de servicios básicos, de infraestructura, déficit de gasolina y pérdida de capital humano por la emigración. Empresas del Estado que suministraban insumos al sector privado ya no están. Es difícil decrecer más, se llega a un mínimo y a partir de allí puede haber tasas positivas, pero el límite para crecer y sostener ese crecimiento es muy reducido.

Hay reducción del mercado nacional y un sector privado que difícilmente podrá exportar en el corto o mediano plazo en términos relevantes. ¿Plantas industriales que están utilizando entre 5% y 20% de su capacidad instalada tendrán que achicarse y vender sus máquinas?

La inversión privada en las últimas dos décadas fue mínima y muchas de esas plantas tienen obsolescencia tecnológica porque no hubo actualización de equipos ni innovación. 

La mayoría de esas empresas funcionó, en sus mejores momentos, con subsidios de todo tipo y créditos baratos, estas condiciones ya no existen. El sector privado tiene que jugar un papel protagónico en el futuro, pero prácticamente en todos los sectores tiene que construirse desde cero.

El mantra sembrar el petróleo suponía una identificación entre industrialización y desarrollo. No nos industrializamos, la industria petrolera se desplomó y los combustibles fósiles pierden protagonismo en el mundo. ¿La idea de un país industrializado está enterrada?

El país tiene que redefinirse, estamos en medio de una transición energética y a la energía producida con base en combustibles fósiles le quedan 10 o 15 años para llegar a su máximo y luego viene un proceso de decadencia. También hay una revolución tecnológica. El tema es cómo transitamos hacia una economía distinta. Eso requiere inversiones, cambios estructurales, recursos humanos. Estos temas están ausentes de la agenda de discusión porque estamos empantanados en una crisis política que nos impide avanzar en lo que va a determinar el largo plazo.

¿Hacia dónde caminar en caso de que lleguen condiciones para avanzar en la transición hacia esa nueva economía?

Alcanzar la mayor capacidad de adaptación, tener buenas telecomunicaciones, puertos, energía eléctrica, infraestructura, crear condiciones para que las empresas privadas puedan adaptarse con rapidez y ser flexibles para amoldarse a los cambios del mercado, pero cuando nos hablan de eso creemos que es ciencia ficción. Nuestros problemas son cómo llegar a la semana que viene.

Aparte de los problemas meramente económicos no hay un engranaje del sector empresarial, el sindical y el político bajo una idea clara de hacia dónde conducir al país. ¿Esto no es clave para generar las reformas que necesita una economía de mercado que funcione para la mayoría de la sociedad?

Una condición no suficiente pero necesaria para sentarte a discutir estas cosas y llegar a consensos es estabilidad política y esa condición la hemos perdido. Venezuela tiene un mercado interno muy reducido y para generar bienestar tiene que convertirse en una economía viable en el contexto internacional. El país se había insertado en la economía mundial a través del petróleo, pero esa es una vía que hoy tiene un gran signo de interrogación que obliga a redefinirse.

Pareciera que el gobierno ha perdido el poder de influir sobre la dirección de la economía, por ejemplo, tras el colapso del ingreso petrolero el Banco Central tiene muy pocas reservas para intervenir en el mercado cambiario, no tiene cómo regular el comportamiento del dólar.

El gobierno perdió instrumentos fundamentales, está atado de manos para manejar la economía, la economía es un avión sin piloto. Ciertamente no puede hacer política cambiaria, porque ni el Banco Central ni el gobierno tienen suficientes ingresos en divisas. Pero tampoco puede hacer política monetaria.

¿Se refiere a que el dólar ha desplazado al bolívar y por tanto el Banco Central ya no puede utilizar la cantidad de dinero como una variable para regular la economía?

Tenemos una economía bimonetaria con predominio clarísimo del dólar, la liquidez monetaria en forma creciente está determinada por la masa de dólares que circula y que el Banco Central no controla, no hay capacidad de hacer política monetaria. Además, el sector financiero se ha vuelto enano, sin capacidad para canalizar recursos hacia la actividad productiva. Por esto, las alianzas con los agentes que podrían tener capacidad para dinamizar la actividad económica tienen un lugar privilegiado en la agenda.

Con la Ley Antibloqueo queda claro que el gobierno va a desprenderse de empresas públicas y todo apunta a que los grupos que se beneficiarán de esta transferencia de activos son los más cercanos al poder. ¿A dónde puede conducir este capitalismo que William Baumol llamó de oligarcas?

La Ley antibloqueo es un cheque en blanco para que el gobierno tome decisiones sin rendir cuenta y sin una discusión pública. Busca dar seguridad jurídica a inversionistas que, principalmente, serán grupos con los que el gobierno pueda negociar y asegurarse de que quienes tomen el control de ciertos sectores de la economía sean agentes aliados que no generen problemas para el control político de la sociedad. Serán alianzas con nuevos agentes, muchos vinculados con gobiernos de países afines.

También esperaría que grupos económicos locales busquen un acercamiento.

Pero también están los viejos agentes que están desesperados y necesitan que se les tolere y facilite su actividad interna. Esos viejos agentes e incluso los nuevos agentes ante la debilidad de la oposición venezolana entienden que si quieren hacer negocios en Venezuela es mejor hacerlo de acuerdo con el gobierno.

¿Qué característica tendrán estas inversiones? 

No hablamos de grandes grupos económicos, son inversionistas que, por las circunstancias del país, con inestabilidad política, indefinición de la economía, inviabilidad del sector petrolero, tienen cortos horizontes. Estarán dispuestos a poner capital en inversiones de maduración corta, fácil recuperación y altos retornos. No va a haber inversiones a largo plazo, que son las que se requieren para desarrollar sectores básicos. Podrían crear cierta reactivación en algunos sectores, pero hablamos de un crecimiento muy espasmódico. 

¿Dejar atrás el estancamiento tras la caída brutal que ha sufrido la economía implica que a pesar de la desregulación y el espacio que se le abre al sector privado es vital contar con un gobierno que tenga acceso al financiamiento internacional y soporte de los organismos multilaterales?

Por eso decía que la condición política es necesaria, tener el soporte para asumir compromisos a largo plazo y recuperar el acceso al financiamiento externo y el respaldo de organizaciones internacionales y de otros gobiernos para generar credibilidad. Sin eso no habrá inversiones de largo plazo. 

Retomemos el tema de la dolarización de facto. Una característica de estos procesos es que tienen un avance relevante cuando lo que realmente importa a las empresas y las personas es la tasa de los precios en dólares. ¿Cree que estamos en ese nivel de dolarización?

Creo que si no estamos en ese escenario estamos muy cerca. Hoy en día el interés se centra en los precios en dólares, el precio en bolívares significa nada para muchos y poco para los otros. Lo que interesa es saber cuántos dólares vale algo. En una economía donde avanza la dolarización también la tasa de cambio pierde relevancia. 

¿Formalmente el bolívar sigue existiendo y el gobierno paga sueldos en bolívares, pero la dolarización es más profunda que meramente transaccional?

Es mucho más avanzada que un esquema donde el dólar es meramente transaccional. La dolarización comenzó hace décadas, buena parte del ahorro de los venezolanos está en dólares y hoy en día se utiliza como medio de pago, ya se están dolarizando los depósitos de la banca. Falta por dolarizarse el crédito y tarde o temprano eso va a ocurrir.

¿El gobierno está obligado a permitir una mayor dolarización en la actividad de la banca para comenzar a cobrar impuestos en dólares en un escenario donde tiene un enorme déficit en sus cuentas?

La dolarización tiene un altísimo costo fiscal porque no hay una estructura para gravar las operaciones que se realizan internamente con dólares o en divisas en general. Entonces se busca cómo hacer tributar las transacciones en dólares. Será muy difícil desdolarizar esta economía. Volver a hacer política monetaria, cambiaria va a tomar mucho tiempo, eso no está a la vuelta de la esquina; allí están las experiencias de Perú y Bolivia, son países que les ha costado mucho desdolarizarse a pesar de décadas de reformas y crecimiento.

Se necesitan más de 57 salarios mínimos para cena de fin de año

Una familia de cinco personas necesita al menos 68.800.000, 57 salarios mínimos, para cubrir el plato navideño de fin de año.

Según cálculos realizados por El Pitazo, comer hallacas, pernil, ensalada de gallina y pan de jamón es una tradición navideña cada vez más difícil de costear.

Los consumidores tuvieron que enfrentar un panorama de precios ajustados a la “dolarización de facto”, que supera el ingreso mínimo legal o al menos el reciente incremento del salario mínimo sector público (Bs 1.200.000).

Para comprar proteínas para el plato navideño como pollo (Bs 2.550.000 por kg), carne para hallaca (Bs 4.400.000 por kg) y el pernil (Bs. 5.900.000 por kg) se necesitan más de $12 al cambio oficial.

Los precios del pan de jamón ponen contra las cuerdas el ingreso familiar. En un recorrido por tres panaderías de Caracas el costo está entre $8 y $10.

“Es solo preguntar en cada local y darse cuenta que la plata no alcanza para nada. Lo poco que pude ahorrar para fin de año, lo gasté en ropa para mis hijos y algún juguete, ni hablar de la comida diaria, pero suelo resolver haciendo manicura a domicilio por mi casa”, cuenta Jessica Hernández, de 40 años, quien vive en la parroquia Petare.

Para leer el reportaje completo, haga clic aquí 

¿Qué le espera a la economía venezolana en 2021?
Las proyecciones de firmas y entidades financieras descartan la posibilidad de un rebote importante y la inflación seguirá a un ritmo de dos dígitos al mes. La renta petrolera se esfumó y comenzó un cambio estructural

 

@vsalmeron

 

En 2013 llegó a su punto más alto la marea de prosperidad que se sostuvo sobre los volátiles precios del petróleo y desde entonces un viento de desastre derrumbó la economía venezolana. El PIB hoy es la quinta parte de lo que fue, la hiperinflación pulverizó el valor del dinero, la pobreza creció velozmente y la mayoría de los analistas no prevé un rebote importante en el corto plazo. Las proyecciones para 2021 esperan un estancamiento en las profundidades, con mínimas variaciones hacia arriba o hacia abajo.

Según el último informe de Focus Economics, Banc Trust pronostica que la economía venezolana, que en 2020 se contrajo en torno a 30%, descenderá 0,5% en 2021. Lo acompañan en las proyecciones negativas Fitch Solutions y Ducker Frontier que esperan una caída de 1%; mientras que Ecoanalítica, Julius Baer y Goldman Sachs anticipan declives de 1,9%, 2,5% y 5% respectivamente.

Entre los que esperan un ligero repunte destacan la firma AGPV y la calificadora de riesgo Moody’s Analytics, que proyectan un crecimiento de 1,9%, mientras que Oxford Economics estima un alza de 2,9%.

Efraín Velásquez, presidente del Consejo Nacional de Economía y director de AGPV, explica que “por la pandemia del Covid el segundo trimestre fue muy negativo, pero durante el tercer y cuarto trimestre la economía se mantuvo, no siguió cayendo”.

Agrega que “en 2021 el nivel de actividad económica lo va a determinar el consumo privado y, las remesas, junto a las transferencias del gobierno, van a sostenerlo”.

Las remesas se han convertido en un elemento esencial para el consumo de los hogares. Este año descendieron a un nivel cercano a mil millones de dólares y en 2021, gracias a que disminuirá el impacto de la pandemia en la economía global, deberían elevarse hasta un mínimo de 1.500 millones de dólares.

“Otro factor a considerar es que ha aumentado la dolarización de los salarios, las empresas están pagando bonos y complementos en dólares, esto también ayuda a que se detenga el declive de la capacidad de compra”, dice Efraín Velásquez.

El oxígeno en el consumo privado principalmente beneficiará a las empresas de sectores esenciales como alimentos y cuidado personal.

Dólar cohete

El descalabro de la producción petrolera, la principal fuente de divisas del país y la caída de la recaudación de impuestos, tras siete años consecutivos en recesión, no han dejado otra opción al gobierno que financiarse creando dinero. La consecuencia, es una inflación galopante que deteriora la calidad de vida.

“La inflación va a mantenerse a un ritmo entre 25% y 30% al mes en 2021, con lo que podríamos esperar 2.000% en el año. Va a ser así porque el gobierno no tiene otra forma de financiarse que aumentando la base monetaria”, dice Efraín Velásquez

Añade que “en cualquier país donde el Banco Central no tiene metas monetarias, sino que las cambia de acuerdo a las exigencias del gobierno, no hay metas inflacionarias o cambiarias de ningún tipo”.

La creación de dinero se traduce en bolívares que el gobierno utiliza para pagar salarios, bonos y deudas con empresas. Una vez ingresan a la economía, una parte se dirige a la compra de divisas e impulsan la cotización del dólar.

El consenso de los panelistas de Focus Economics es que el próximo año la cotización del dólar en el mercado oficial, actualmente en 1.075.000 bolívares, aumentará hasta 12.300.000 bolívares por dólar.

 

Soberano moribundo

En agosto 2018 tras dos años de una inflación desorbitada las cajas registradoras y los equipos informáticos no podían procesar el monto de las transacciones y el sistema de pagos marchaba hacia el colapso. Para evitarlo, el gobierno puso en circulación al bolívar soberano, restándole cinco ceros a la moneda anterior, el bolívar fuerte.

Pero como la inflación ha continuado a tasas exorbitantes el problema reapareció. Nuevamente los sistemas de las entidades financieras tienen inconvenientes para procesar transferencias con una larga lista de ceros a la derecha, el billete de mayor valor no alcanza para comprar un pan y escasea el efectivo para cancelar el transporte público.

Fuentes del Banco Central explican que el gobierno contempla la posibilidad de una nueva resta de ceros durante el primer semestre del próximo año o la emisión de billetes de mayor denominación, aunque las sanciones de Estados Unidos complican esta alternativa.

Alivio petrolero

Tras años de mínima inversión, fallas de gerencia y corrupción rampante, la producción de petróleo, la principal fuente de divisas del país, comenzó a caer en 2017 y en 2019 las sanciones de Estados Unidos aceleraron el descenso. La consecuencia es que el país produce, de acuerdo con las cifras entregadas por el gobierno a la OPEP, 400 mil barriles diarios, un nivel similar al de 1935.

Estados Unidos, al igual que una larga lista de países considera ilegítimas las elecciones de 2018 en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente. En 2019 Donald Trump bloqueó el comercio de petróleo entre Venezuela y Estados Unidos. Además, sancionó a compañías extranjeras que transportan petróleo desde Venezuela a otros mercados y recientemente tomó medidas para restringir los intercambios de crudo por diesel.

Pero Pdvsa, la empresa petrolera del Estado, ha encontrado alternativas para mitigar las sanciones y se espera que el próximo año la producción no siga en descenso e incluso pueda crecer.  Antero Alvarado, director de Gas Energy, explica que “empresas pequeñas con sede en Rusia vienen a Venezuela a buscar petróleo y lo revenden en India, Singapur, Malasia y China”.

Añade que “las sanciones no tienen impacto para estas empresas rusas, son compañías que se adaptan a un ambiente hostil. Si Pdvsa cuenta con estos intermediarios para la venta de petróleo entonces podría disminuir sus inventarios y elevar la producción”.

Fuentes de Pdvsa explican que la capacidad de producción permite incrementar la cantidad de barriles que se extrae diariamente hasta 600 mil barriles diarios, pero la caída de la demanda por la pandemia y las sanciones de Estados Unidos disminuyeron las exportaciones al punto que se coparon los tanques de almacenamiento. Entonces, no quedó otra alternativa que recortar la producción hasta 400 mil barriles diarios.

Ecoanalítica proyecta que de concretarse el alza de las exportaciones el gobierno podría recibir por este concepto alrededor de 7 mil millones de dólares en 2021, una cifra que se traduciría en un aumento de 23% respecto a 2020.

Efraín Velásquez señala que “en el tema petrolero es probable que la Asamblea Nacional apruebe nuevos esquemas de negocios, hay que ver qué ocurre con empresas de China y Rusia”.

Otro factor a tomar en cuenta es que con la Ley Antibloqueo la administración de Nicolás Maduro tendrá amplias libertades para acordar distintos esquemas para la explotación de los campos petroleros.

Lobby en Washington

El gobierno ha intentado acercarse al entorno del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a fin de lograr una flexibilización de las sanciones. Por ahora, analistas no esperan cambios drásticos en este sentido.

La internacionalista Elsa Cardozo explicó en un foro organizado por el Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, que “por lo dicho en la campaña electoral y por voceros vinculados al gabinete de Joe Biden no parece haber un movimiento de eliminación de levantamiento irrestricto de sanciones; mi impresión es que la expectativa que puede haber es la revisión de aquellas sanciones que tienen efectos sociopolíticos indeseados”.

Entre los puntos en los que se busca una negociación urgente está la sanción que restringe el intercambio de petróleo por diésel. El diésel es un combustible esencial para el transporte de carga, el transporte público y las plantas eléctricas que operan en los estados andinos.

Sin la importación de diésel, que Pdvsa paga con petróleo, el país tendrá un déficit y podría enfrentar una crisis a finales del primer trimestre del próximo año.

Petroestado en coma

Durante ochenta años la economía venezolana se sustentó en un esquema donde el Estado repartía petrodólares a través de una moneda enormemente sobrevaluada, excesiva cantidad de trabajadores en el sector público, compras a las empresas del sector privado, mínima carga tributaria y subsidios que, entre otras cosas, incluían la gasolina y la electricidad a precios ínfimos.

Pero la renta se esfumó. De producir 150 barriles por habitante a mediados del siglo pasado hoy solo se generan cinco barriles por habitante, el Estado se empobreció y se financia creando dinero, los servicios públicos colapsan, no hay divisas para estabilizar el mercado cambiario y la economía perdió su base de sustentación.

Efraín Velásquez explica que “cuando analizas la estructura productiva de Venezuela te das cuenta que la metalmecánica depende de las tuberías que hace para el sector petrolero, la mitad de la construcción también son obras para el sector petrolero y muchos servicios también están atados al sector petrolero, entonces petróleo y los sectores relacionados representan 40% del PIB”.

“Esto quiere decir que no produces petróleo en magnitudes relevantes la economía no va a crecer, esta economía con esa estructura, que no va a revertirse en el corto plazo, no puede crecer y no va a crecer de manera importante”, añade Efraín Velásquez.

Pero en el proceso aparecen oportunidades. “Hay empresas que están aumentando sus volúmenes de producción. En una economía que se está reduciendo ese aumento de volumen es porque hay otras empresas que cierran o pierden participación de mercado. Esto quiere decir que las empresas que estén activas, despiertas y tengan capital para financiar sus materias primas tienen una oportunidad”, dice Efraín Velásquez.

Al analizar el mediano y largo plazo sostiene que el debilitamiento del petroestado “es una oportunidad para que el sector privado tome el liderazgo en el proceso económico, eso implica voluntad, esfuerzo y capital. Hay grupos que han comenzado a meter dinero, pero al mismo tiempo tienes otros saliendo. Pero de cinco a diez años adelante no hay otra alternativa que abrirle los espacios al sector privado”.

The winter (reconversión) is coming, por Luis Oliveros

@luisoliveros13

Desde hace semanas, los venezolanos están teniendo problemas con los medios de pago a la hora de realizar sus compras. Muchos puntos de venta, debido a la cantidad de ceros que han ido acumulando los precios de los bienes y servicios, tienen dificultades para procesar las compras.

Esta situación no es nueva, el país vivía algo parecido a inicios del año 2018, lo que generó que se adoptara una reconversión monetaria ese mismo año.

Pero esa no es la única reconversión monetaria que ha tenido Venezuela en la época reciente, ya que en 2008 se tomó una decisión similar. Entre ambas, al bolívar (como moneda) se le han quitado ocho ceros. También es importante recordar, que cuando se llevaron a cabo esas dos reconversiones, a los venezolanos se les prometió que estas acciones resolverían el problema inflacionario y recuperarían tanto la confianza en la moneda nacional como las tasas de inflación de un dígito mensual. Obviamente, era bastante ingenuo creer que esa simple acción podría acabar con un problema tan grave.

En los 28 meses previos a la reconversión de agosto de 2018, la inflación acumulada fue de 140.967 %, mientras que la inflación acumulada en los 28 meses posreconversión (agosto 2018 – diciembre 2020), según los datos publicados por el Banco Central de Venezuela (supondremos que para el último trimestre la inflación promedio mensual fue de 34,3 %, esto debido a que el BCV no ha actualizado sus cifras desde septiembre), estaría en torno al 4.137.644 %. Estos números nos dicen que, desde la implementación de la reconversión, hemos tenido una inflación acumulada casi 30 veces superior al mismo período prerreconversión.

Los números arriba expuestos podemos verlos de una forma un poco más sencilla: en los 28 meses antes de la última reconversión, la inflación promedio mensual fue de 29,56 %, en los 28 meses después de iniciado la reconversión, la inflación promedio mensual alcanzó el 46,18 %, un incremento superior al 50 %.

La reconversión, como herramienta para disminuir la tasa de inflación en Venezuela, ha sido un rotundo fracaso.

Ya Venezuela recuperó 4 de los 5 ceros que le quitaron a la moneda, el quinto cero lo recuperaremos (suponiendo una inflación promedio de 24 % en los próximos meses) entre abril y mayo de 2021.

Es bastante sencillo esperar una nueva reconversión monetaria para el primer semestre de 2021, pero es importante tener en cuenta que eso no es la solución al problema inflacionario del país.

Lo ocurrido en el período agosto 2018-diciembre 2020 así lo demuestra. Es una medida necesaria, pero solo luego de haber llevado a cabo un profundo plan antinflacionario, que contenga una exhaustiva reforma fiscal, algo que en la Venezuela actual luce muy lejano.

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