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Acnur: Venezuela es el segundo país del mundo con mayor éxodo
Después de Siria, Venezuela es el país con mayor migración por “persecución, violencia, discriminación, guerra y crisis económica, política y humanitaria” 

 

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) reveló este domingo, 26 de julio, que Venezuela es el segundo país con el mayor éxodo de personas en todo el mundo después de Siria. 

La Acnur señaló que con más de 3,7 millones de migrantes, el país está solo por debajo de los 6,6 millones de Siria y por encima de naciones como Afganistán (2,7 millones), Sudán del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1 millón).

La Agencia indicó que la “persecución, violencia, discriminación, guerra y la crisis económica, política y humanitaria” son los principales motivos por los que emigran las personas.

La Acnur también puntualizó que “la paz y la estabilidad en uno de esos países marcarían una enorme diferencia”.

El secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, informó el viernes 24 de julio, que la OEA y la Coalición por Venezuela presentaron un documento con diversas propuestas para mejorar la situación de migrantes y refugiados de Venezuela durante la crisis provocada por la pandemia del covid-19.

Destacó que los países de la región aún deben crear políticas de atención idóneas que permitan a la población migrante de Venezuela integrarse de manera estable y segura a la dinámica social y económica.

 

Acnur: 60% de los migrantes venezolanos en Colombia no tienen ingresos
Jozef Merkx, representante de Acnur en Colombia, en entrevista con la VOA, describió la situación que viven los venezolanos, quienes han perdido su fuente de ingresos y calidad de vida, en medio de la pandemia

 

El impacto de la pandemia no tiene nacionalidad ni fronteras. Una situación que bien reflejan los migrantes venezolanos que, en los últimos años, se han asentado en Colombia, en la búsqueda de ingresos y una mejor calidad de vida.

Sin embargo, muchos o ninguno de ellos contaban con una situación que los dejaría en la calle o, mucho peor, los obligaría a retornar a su país aún en crisis: la pandemia por la COVID-19.

A propósito, la Voz de América conversó con Jozef Merkx, representante de ´la Agencia para Refugiados de la ONU (ACNUR), en Colombia, sobre cómo durante la pandemia se ha visto agravada la situación económica de migrantes venezolanos que, en su mayoría, viven de labores informales. Por esta y otras razonos han debido buscar refugios improvisados, caminar a la frontera o viajar en buses ilegales para poder regresar a su país.

-VOA: ¿Cuál es el diagnóstico actual de la situación de migrantes y refugiados venezolanos en Colombia?

-En Colombia, estamos hablando de más de 1.8 millones de refugiados y migrantes de Venezuela. En muchos años ya habían llegado personas de ese país, pero ahora estamos obviamente con la crisis de covid-19 y muchos refugiados y migrantes han perdido sus trabajos, ya no tienen ingresos, están sin medios de vida y eso ha causado una situación muy crítica para la gran parte de la población migrante y refugiada, hasta el punto que algunos han decidido también retornar a Venezuela.

Según las cifras de Migración Colombia, estamos hablando de 75.000 venezolanos que ya han retornado a Venezuela en los últimos dos, tres meses. Pero comparado con el gran número que ya están aquí, es un porcentaje relativamente pequeño. Son 4 o 5% por ciento y justamente estamos, entre varias agencias, trabajando aquí también para abordar las necesidades que tiene el otro 95%.

-Este retorno voluntario de venezolanos hacia sus país, ¿representa otra fase de la migración?

-Muchos quieren volver porque están justo en esta situación de desesperación. Muchos venezolanos en Colombia estaban enviando remesas a Venezuela, a sus familiares, por la crisis que vive el país vecino y tampoco lo pueden hacer en este momento. Entonces, los que ya perdieron su trabajo, que ya no tiene ingresos, varias familias venezolanas han sufrido desalojos porque no podían pagar sus alquileres. Ellos no ven otra opción que retornar.

Pero, de nuevo, es un grupo relativamente pequeño. Está continuando el retorno, pero desde la semana pasada también hay más restricciones para cruzar la frontera a Venezuela y eso también afecta todo el flujo de retorno.

-Por un lado, los migrantes perdieron sus empleos en Colombia y, por el otro, regresar a su país se ha convertido en un calvario. ¿Se puede decir que están en un callejón sin salida?

-Es cierto que la gente está en una situación muy, muy complicada, muy crítica. Lamentablemente, hemos visto desalojos en Colombia, aunque hay un decreto prohibiendo estos desalojos, y justo es eso lo que también estamos trabajando con la defensoría del pueblo, con la procuraduría, para apoyar a las personas para que puedan quedarse en sus habitaciones, sus apartamentos, hasta el final de la cuarentena. Pero, es cierto que mucha gente no puede pagar el alquiler, no tiene ingresos mínimos para comprar sus bienes, sus necesidades, sin comida.

 

 

*Vea la entrevista completa en La Voz de América

Día Mundial del Refugiado | Conflictos que provocaron el éxodo de más de 5 millones de venezolanos siguen vigentes
Aunque más de 70 mil personas han reingresado al territorio por el impacto de la pandemia en las naciones receptoras, de no mejorar la situación en Venezuela, la OIM estima que en 2020 la cifra de desplazados supere los 6,5 millones.
Transparencia Venezuela alerta que los conflictos que provocaron el éxodo de más de 5 millones de personas siguen vigentes. 

Según el informe presentado este jueves por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en el marco del Día Mundial del Refugiado, Venezuela es el primer país de América Latina y el segundo del mundo en número de desplazados contabilizados por ese organismo. Con más de 5,1 millones de migrantes, el país está solo por debajo de los 6,6 millones de Siria y por encima de naciones como Afganistán (2,7 millones), Sudán del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1,1 millones).

Sin embargo, expertos han afirmado que de no mejorar las condiciones que motivaron el éxodo (conflictividad político-social, colapso de servicios, vulneración del derecho a la salud y a la alimentación, entre otros), esa cifra, según estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), podría incrementarse a más de 6,5 millones en 2020.

La emergencia sanitaria por la propagación del COVID-19 ha planteado nuevos retos a los países receptores y a los organismos multilaterales, cuyos esfuerzos se han visto superados por la tragedia humana que se esconde detrás de las cifras la diáspora. 

El tema, que fue analizado recientemente en el foro Migrantes y refugiados venezolanos en el marco del COVID-19. Soluciones duraderas, de Transparencia Venezuela, se complica aún más por el retorno voluntario de más de 70 mil migrantes a través de la frontera con Colombia como consecuencia del impacto de la pandemia en los países de acogida. La mayoría perdió su fuente de ingreso y se quedó sin acceso a salud, alimentación, educación y vivienda. Quienes decidieron retornar son golpeados de nuevo por la Crisis Humanitaria Compleja que los empujó a abandonar su terruño, ahora agudizada por la pandemia.

Hospitales con un déficit de casi 90% en insumos médicos y menos de 100 camas UCI para atender a los contagiados; manifestaciones diarias por falta de agua, cortes eléctricos y fallas en el suministro de gas doméstico, además de la escasez de combustible y la venta bajo un esquema dolarizado que mantiene prácticamente paralizado el transporte; junto a una hiperinflación expresada en el exorbitante costo de la  canasta alimentaria, que en abril se ubicó en US$250 frente a un salario básico de menos de $4, configuran el panorama desolador que los espera a su retorno.

Voces expertas

Durante el encuentro virtual de Transparencia Venezuela, la directora ejecutiva de la organización, Mercedes De Freitas, destacó que muchas de las situaciones que enfrentan los migrantes y refugiados en otros países, mayoritariamente en la región, dan cuenta de que la violación de los derechos de los venezolanos se ha extendido más allá de nuestras fronteras.

En ello coincidió Ligia Bolívar, investigadora del Área de Derechos de Migrantes y Refugiados del Centro de DDHH de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), quien aseguró que más de 50% de los venezolanos salieron del país de forma forzosa por temor a afectaciones contra su vida, su libertad o su integridad.

Pese a que muchos tienen estudios superiores, la mayoría trabaja en el sector informal y vive del día a día. Con la pandemia muchos perdieron su fuente de ingreso y, al no poder pagar arriendo, fueron desalojados y quedaron prácticamente en situación de indigencia, durmiendo en plazas”. 

Bolívar ofreció un informe preliminar de una encuesta que el Centro de DDHH envió a más de 50 organizaciones de la región que trabajan directamente en el terreno con migrantes y refugiados provenientes de Venezuela. En el sondeo se evaluaron temas como alimentación, salud, vivienda, albergues de tránsito, transferencias monetarias, personas en situación de calle y protección del estatus migratorio. De las respuestas ofrecidas por 16 países se desprende que los programas para atender a los migrantes y refugiados venezolanos son insuficientes. 

Al momento, la experta aseguró que la cifra de retornado representaba menos del 1% de los más de cinco millones que han emigrado. No obstante, aseguró que tras los números, el reingreso al país en las actuales condiciones supone un drama humano para quien lo padece. Destacó que en los espacios de alojamiento temporal habilitados por el gobierno de Nicolás Maduro, hasta el 18 de abril había cupo para 9.615 personas y para ese día había 6.539.

Es decir, que esos espacios están casi al tope. Asimismo, señaló que esos recintos carecen de las condiciones de higiene mínimas para cumplir la cuarentena y no brindan alimentos. “Ante las quejas, la respuesta ha sido la represión. Esto significa que se les presenta una situación de revictimización. Es decir, son personas que salieron de Venezuela huyendo de una situación de catástrofe y ahora regresan a una situación todavía más catastrófica y, encima, enfrentando un discurso de odio y exclusión”, expresó Bolívar.

*Continúa leyendo en: Transparencia Venezuela. 

ACNUR: “La pandemia ha vuelto aún más vulnerable el gran éxodo venezolano”
El alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, analizó la crítica situación de las personas que salieron de Venezuela en busca de mejores oportunidades

 

Según el último informe anual de la ACNUR, la cifra de refugiados y desplazados en el mundo aumentó a 79,5 millones de personas en 2019 y es Venezuela, detrás de Siria el principal origen de esta población. 

En una entrevista para EFE, el alto comisionado para los refugiados, Filippo Grandi afirmó que Colombia es el segundo país de acogida más importante con 1,8 millones de personas, detrás de Turquía, 3,6 millones.

El informe de Acnur, que se publica como antesala del Día Mundial del Refugiado -el 20 de junio-, también vislumbra grandes desafíos para las comunidades desplazadas en este año marcado por la pandemia.

Indicó que la huida de venezolanos continuó el pasado año, con 4,5 millones de desplazados en países de la región, siendo Colombia, Perú, Ecuador, Chile y Brasil los que acogen un mayor número de ellos.

«La región está ahora en el epicentro de la pandemia y eso ha hecho más vulnerables a los venezolanos, muchos de ellos dependientes de jornales en trabajos temporales que han desaparecido por los confinamientos, así que la situación es muy grave», respondió ante la pregunta de cómo afrontan los desplazados esta coyuntura.

Agregó que «a causa de ello algunos venezolanos, no sabemos la cifra exacta pero podría estar entre los 30.000 y los 50.000, decidieron regresar a su país, algo que supone cierto riesgo sanitario. Estamos ayudando a estas personas, pues es necesario no sólo desde el punto de vista sanitario, sino también humanitario».

Al ser consultado si ha aumentado la discriminación contra los desplazados venezolanos durante la pandemia, contestó que «hasta cierto punto sí, pero no excesivamente. La xenofobia siempre ha sido un problema en la región, pero hemos trabajado estrechamente para intentar reducirla. Por ejemplo, mediante el programa «Somos panas Colombia», e iniciativas similares en países como Perú y Ecuador.

Mostró preocupación por que el impacto económico pueda golpear especialmente a comunidades pobres en zonas fronterizas, «y en la competición por recursos escasos los sentimientos negativos que siempre aparecen en las crisis podrían volverse contra los venezolanos, así como contra comunidades de otras zonas del mundo».

*Con información de EFE

ONU advierte vulnerabilidad de migrantes venezolanos ante COVID-19
El enviado de la ONU, Eduardo Stein apela a la “corresponsabilidad” de cara a la Conferencia de Donantes del martes, también como un “seguro de salud pública”

 

La pandemia del coronavirus agudizó las carencias de una población «vulnerable» -que ya suma cinco millones- como lo es la de los migrantes venezolanos. El enviado de la ONU para esta crisis, Eduardo Stein, confía en que de la Conferencia de Donantes del martes salga el compromiso compartido de ayudar a la región, no solo por una cuestión de Derechos Humanos, sino también ahora por salud pública.

Stein reconoce que la pandemia complicó una situación que sigue siendo sumamente compleja. Las restricciones adoptadas por varios gobiernos para impedir la expansión del coronavirus acarrearon un impacto colateral en venezolanos que ya habían encontrado un medio de vida, «por modesto que este fuese», y que ahora se quedaron sin trabajo.

Las organizaciones humanitarias estiman en 1.400 millones de dólares las necesidades de estos colectivos, pero -a fecha de 21 de mayo- apenas han recibido unos 88,7 millones, un 6 % del total. En este contexto surge la Conferencia de Donantes impulsada desde la UE y en la que España participa también como organizadora, convocada para el 26 de mayo.

El enviado explica en una entrevista a Europa Press que los venezolanos no son ajenos a un «desastre laboral» que no entiende de territorios y que se está cebando sobre todo «con la gente que vivía al día». Entre los efectos ya comprobados estarían un aumento de los desahucios o una subida de los casos de violencia de género.

Retornos por vías legales e ilegales

La situación es tal que muchos se están replanteando su situación, incluso la vuelta. «Si me voy a enfermar, si me voy a morir, tengo que ir a morir a mi país, con mi gente», plantea Stein como un posible razonamiento para estos retornos, que según el Gobierno de Nicolás Maduro ya superarían los 40.000 desde que el brote de coronavirus originado en la ciudad china de Wuhan comenzó a agravarse.

Stein afirma que las cifras oficiales serían inferiores a 40.000, pero solo son cálculos razonables a partir de los retornos consumados por «vía legal». A ellos habría que sumar otros «miles» más de venezolanos que han regresado a su país por rutas alternativas, al margen de unos pasos que ahora el Gobierno de Maduro intenta controlar.

El régimen de Maduro ya avisó esta semana de que tomaría medidas para prevenir la llegada del virus a través de estos retornados, estableciendo por ejemplo medidas de cuarentena en áreas fronterizas, pero según Stein el intento de Caracas por vigilar las entradas no es nuevo, ya que en algunos momentos llegó a imponer un límite de 300 cruces diarios.

Estos límites han generado algunos «tapones» en las fronteras de Colombia, Ecuador o Perú, explica el enviado internacional, que no sabe en qué medida pueden afectar ahora las cuarentenas. «Depende de las capacidades de salud pública del gobierno venezolano para regularizar estos procedimientos de contención», declara.

En el otro sentido, el de salida, «los flujos también siguen». Aunque no se alcanzan los «picos» previos a la pandemia, cuando se llegaron a registrar 5.000 o 6.000 cruces diarios, Stein señala que sigue habiendo un flujo irregular que puede llegar en algunos casos a «cerca de 2.000».

Países «exhaustos»

La mayor parte de la carga de esta emergencia migratoria la están asumiendo en estos últimos años los países de la región, que desarrollaron programas específicos para atender a los venezolanos pese a tener «presupuestos exhaustos» y «capacidades institucionales sobrepasadas».

Incluso con la pandemia, destaca Stein, los países vecinos a Venezuela llevan a cabo «los mejores esfuerzos». Sin embargo, ve necesario seguir avanzando hacia una «corresponsabilidad» que implique a otros actores internacionales. La Conferencia de Donantes entra en juego en este sentido, principalmente en el terreno económico.

«No solo existe la motivación humanitaria para atender a una población en sus derechos de protección», sino que también es un «seguro de salud pública», en la medida en que si esta población no es atendida «debidamente» y carece de acceso a protección puede representar un «multiplicador de contagios» de coronavirus, según el representante de la OIM y Acnur.

Ahora, prosigue, se antoja «doblemente importante poder contar con apoyos externos para presupuestos que están ya totalmente desbordados», toda vez que «los países vecinos no aguantan más».

Stein no ve «prudente» anticipar el dinero que se espera recaudar en la próxima cumbre telemática, ni tampoco cuál sería el objetivo mínimo. Sin embargo, pero reconoce que por «expresiones privadas» trasladadas por algunos donantes se esperan fondos tanto de gobiernos concretos como de bancos de desarrollo.

Acnur alerta que indígenas desplazados de Venezuela están expuestos al COVID-19
Desde Acnur explicaron que muchos de estos indígenas viven en áreas aisladas o remotas sin acceso a servicios de salud, agua potable y jabón

Este martes 19 de mayo la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), alertó sobre el grave riesgo que corren los miles de indígenas venezolanos que se han visto desplazados, quienes están «expuestos peligrosamente» a la pandemia por covid-19.

De acuerdo a los datos de la agencia de la ONU, serían casi 5 mil los indígenas venezolanos que se encuentran desplazados en territorio brasileño,siendo estos principalmente de las etnias Warao, Pemón, Yekwana y Kariña, mientras que otro grupo numero se encuentra del lado colombiano.

Acnur indicó que el número de casos sospechosos y confirmados de covid-19 han aumentado significativamente en toda América Latina, mientras que también se informó de las primeras muertes registradas entre las comunidades indígenas.

“Con el covid-19 afectando duramente a la región amazónica y Brasil convirtiéndose en un gran foco de la pandemia, Acnur está preocupada de que muchos (indígenas) no puedan enfrentar (la crisis) en condiciones sanitarias adecuadas”, advirtió la portavoz de la agencia Shabia Mantoo.

Además, varios grupos indígenas venezolanos viven cerca o han franqueado la frontera con Colombia.

“A pesar de que sus hogares ancestrales se extienden en ambos países, muchos de ellos no han podido regularizar su situación en Colombia, y se encuentran indocumentados. Actualmente, algunos además enfrentan la amenaza de grupos armados irregulares, que controlan las zonas donde viven”, añadió Mantoo.

Desde el organismo de la ONU están precupados por la «situación de riesgo añadido que enfrentan algunos venezolanos indígenas por cuestiones de documentación y, especialmente, por encontrarse en situación irregular, así como sus condiciones de vida».

Explicaron que muchos de estos indígenas viven en áreas aisladas o remotas sin acceso a servicios de salud, agua potable y jabón. Otros viven en viviendas muy pequeñas y abarrotadas o en asentamientos urbanos informales sin acceso a materiales de protección individual. La mayoría de los grupos indígenas fronterizos ven amenazada su supervivencia física y cultural a causa de la escasez de alimentos y la desnutrición severa, aspectos que pueden incrementar el riesgo de contagio. Estas áreas ya carecían de servicios de salud adecuados, lo que ahora se podría agravar la situación actual.

También, detallaron que los decretos nacionales de confinamiento también han interrumpido muchas de sus actividades de subsistencia, como la agricultura, la venta de productos y la producción artesanal.

Situación, que en muchos casos ha dejado sin opciones a quienes viven duramente el aumento de la pobreza y la indigencia, «algunos no tienen más opción que vender sus productos en las calles para tratar de mantener a sus familias. Eso no solo los expone al riesgo de contagios, sino también la estigmatización y la discriminación por que se les perciba como incapaces de cumplir con las medidas de confinamiento y distanciamiento físico».

Acnur solicita aumentar ayuda para refugiados venezolanos
ONG destacan la xenofobia y la discriminación como elementos que empeoran la situación por lo cual se busca aumentar la ayuda a los venezolanos

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) llamó a la comunidad internacional para aumentar su ayuda a las necesidades de miles de venezolanos refugiados.

La petición la acompaña más de 17 organizaciones humanitarias latinoamericanas y del Caribe, quienes advirtieron los riesgos a los que se exponen los criollos por la COVID-19.

Al respecto, las ONG señalaron que ya antes de la crisis por el COVID-19, los empleos para los venezolanos escaseaban, pero además, ahora, la atención médica es más compleja.

Asimismo, destacan la xenofobia y la discriminación como elementos que empeoran la situación.

De acuerdo con el portal Voz de América, muchos regresaron a su país por las dificultades para acceder a empleos, alquiler de viviendas y servicios de salud.

“El coronavirus está poniendo presión sobre nuestras sociedades en formas que nunca podríamos habernos imaginado”, dice Eduardo Stein, representante de Acnur.

 

Además, agrega: “Para los refugiados o migrantes venezolanos, la pandemia los expone a mucho mayores dificultades para sobrevivir, lejos de sus hogares”.

“Los venezolanos en toda la región están afrontando hambre, falta de acceso a servicios médicos, y las perspectivas del desamparo y la xenofobia”, agregó.

Con información de El Pitazo

Entretanto, se suma que quienes se encuentran en situación irregular en su país anfitrión y no tienen documentos, corren el peligro.

ACNUR: refugiados venezolanos recurren a mendicidad, sexo por supervivencia y corren riesgo de ser víctimas de traficantes en medio de la pandemia
La organización apuntó que, al no poder cumplir la cuarentena, muchos venezolanos en otros países salen a la calle y “son objeto de chivos expiatorios, estigmatizadas o corren el riesgo de ser detenidos”

 

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se refirió este viernes, 1 de mayo, a la situación de los refugiados venezolanos en medio de la pandemia de la covid-19, que ha obligado a miles de personas a volver al país a pie, debido a las frágiles condiciones económicas en las que se encontraban en las naciones limítrofes, mientras que a otros les ha llevado a la prostitución, mendicidad y a correr el riesgo de ser objetivos de traficantes.

Andrej Mahecic, portavoz de ACNUR, expresó la preocupación de la organización al recordar las pésimas condiciones de trabajo a las que estaban sometidos la mayoría de los venezolanos que migraron en las peores condiciones económicas a países de América Latina. “Según nuestros datos de 2019, 80% de las personas refugiadas y solicitantes de asilo venezolanas entrevistadas en ese momento dijeron que estaban trabajando sin ningún acuerdo contractual, y muchas dependían de la economía informal para sobrevivir”, afirmó en medio de una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

“Ahora sin poder pagar el alquiler ni comprar alimentos o medicinas, muchas personas corren el riesgo de quedarse sin hogar o ya están siendo desalojadas de sus viviendas. El número de personas venezolanas desamparadas y sin hogar aumenta día a día en Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Algunas están recurriendo ahora al sexo por supervivencia, mendigando o vendiendo en las calles. Otras personas corren el riesgo de ser víctimas de traficantes y grupos armados ilegales”, señaló.

El portavoz de ACNUR también apuntó que el miedo y los disturbios sociales en la región han detonado la xenofobia y la discriminación hacia los refugiados que deben estar en las calles sin poder cumplir la cuarentena para poder ganar algo de dinero. Recalcó que, al incumplir la cuarentena, estas personas “son objeto de chivos expiatorios, estigmatizadas o corren el riesgo de ser detenidas”.

Mahecic se refirió también a los venezolanos que intentan regresar al país a pie porque no pueden cubrir los gastos en vivienda, alimentación y atención médica en las naciones que los recibieron. Aseguró que, ante este panorama, ACNUR busca mitigar el impacto de la covid-19 en ellos al brindarles apoyo, aumentar la capacidad de los albergues e incluir a los refugiados y migrantes en programas de protección social de gobiernos aliados.

La agencia recordó que en los últimos años, más de cinco millones de personas venezolanas han huido del país.