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La nueva geopolítica del petróleo aceita la relación Maduro-Biden

Maduro-Biden
Víctor Salmerón
25/10/2022
La guerra en Ucrania reconfigura el mercado energético global y las reservas petroleras de Venezuela ganan valor estratégico. Washington contempla otorgar una licencia a Chevron para que aumente sus operaciones en el país

Por: @vsalmeron

El pasado 14 de septiembre Nicolás Maduro reveló que sostiene encuentros públicos y privados con representantes de empresas energéticas de Europa y Estados Unidos, a quienes ha dejado en claro que “Venezuela está preparada para cumplir su papel y abastecer el mercado con el petróleo y el gas que necesita la economía mundial, de manera estable, de manera segura”.

Tras el desplome de la producción petrolera venezolana, en lo inmediato, estas palabras carecen de sentido pero en un contexto donde la guerra en Ucrania reintrodujo a la seguridad energética en la lista de prioridades y con la oferta de crudo restringida, las reservas petroleras de Venezuela juegan un rol importante en el mediano y largo plazo.

Europa tiene como objetivo estratégico reducir su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) de Rusia. Al mismo tiempo son evidentes las desavenencias entre Estados Unidos y Arabia Saudita, un país clave en el suministro global de petróleo.

El cinco de octubre, Arabia Saudita se unió a la OPEP, Rusia y otros productores de petróleo para recortar la producción. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, tomó la decisión a pesar de que Washington intentó persuadirlo de que no se sumara al recorte y optara por elevar el bombeo de crudo.

Roger Diwan, analista en S&P Global Commodity Insight, afirmó en un reporte que el recorte de producción, que busca mantener un precio elevado del barril y beneficia a las arcas del Kremlin en medio de la invasión a Ucrania, es una “militarización del petróleo”.

Ned Price, portavoz del Departamento de Estado, señaló que el presidente de Estados Unidos Joe Biden “revisará nuestra relación bilateral con los saudíes. La revisará con el Congreso y con países de alrededor del mundo, y tomará medidas que redunden en nuestros intereses”.

Riad expresó su “rechazo total” a las acusaciones de Estados Unidos y aseguró que la decisión de la OPEP se basó “puramente en consideraciones económicas”.

El distanciamiento no es nuevo. Durante la campaña electoral de 2020 Joe Biden prometió convertir a Arabia Saudita en un “paria” después de que la CIA concluyera que el príncipe heredero había aprobado el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, que escribía para The Washington Post.

Luego, la Casa Blanca retrasó el envío de armas generando inquietud sobre su rol como proveedor de seguridad y retiró el apoyo a la guerra de los sauditas contra los rebeldes Huthi respaldados por Irán en Yemen.

En este entorno, Arabia Saudita se ha acercado a Rusia y luce dispuesta a actuar en sus propios intereses comerciales y diplomáticos, evidenciando la pérdida de influencia de Washington en el Medio Oriente. Se gesta un nuevo orden en el mercado energético global.

Venezuela en el mapa

Juan Szabo, exvicepresidente de Exploración y Producción de Pdvsa y asesor de energía, explica que tras la invasión de Rusia a Ucrania han surgido dos grandes polos: en un lado Rusia y los países que están comprándole más petróleo, China e India. En el otro extremo, Estados Unidos y Europa.

Agrega que después del Medio Oriente “las zonas con grandes reservas son el crudo pesado de Canadá, el Chale oil y Venezuela. No hay otro país en el mundo que tenga tantas reservas y produzca tan poco. El potencial de aumento de la producción en Venezuela es muy superior que en cualquier otra zona”.

“El potencial de Arabia Saudita, si lo creemos del todo, es elevar la producción desde 10,6 millones de barriles diarios a 12 millones de barriles diarios. En Venezuela, el potencial es desde 600 mil barriles diarios hasta 3,5 millones de barriles diarios”, dice Juan Szabo.

En su opinión, esta realidad determina que “sea un gobierno republicano o demócrata, la percepción en Estados Unidos es que a largo plazo hay que entenderse con Venezuela, un país al que siempre consideró como parte de la seguridad energética del hemisferio”.

“Cuando analizas las cifras de Guyana, Colombia o Brasil, por ejemplo, te das cuenta de que esos no son números para basar tu estrategia de seguridad energética de largo plazo. Venezuela sí tiene el potencial”, agrega Juan Szabo.

Comenzar con Chevron

Tras acordar una liberación de presos en la que el gobierno de Venezuela excarceló a siete estadounidenses y la administración de Joe Biden liberó a dos sobrinos de Cilia Flores, la esposa de Nicolás Maduro, fuentes aseguran que Washington contempla otorgar una licencia para permitir que la compañía petrolera estadounidense Chevron incremente sus operaciones en Venezuela.

Estados Unidos, al igual que una larga lista de países, considera ilegítimas las elecciones de 2018 en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente. En 2019, Donald Trump bloqueó el comercio de petróleo con Venezuela y sancionó a compañías extranjeras que transportan petróleo desde Venezuela a otros mercados.

La licencia a Chevron, sostienen fuentes cercanas a las negociaciones, está supeditada a que Nicolás Maduro se comprometa a reanudar el diálogo con representantes de la oposición venezolana en procura de un acuerdo sobre las condiciones electorales para las elecciones presidenciales de 2024.

La negociación

Chevron tiene una participación minoritaria en cuatro empresas en las que está asociada con Pdvsa, la compañía de petróleo del estado venezolano: Petropiar, Petroboscán, Petroindependencia y Petroindependiente. En el pasado Chevron financió parte de las operaciones de estas empresas y Pdvsa tiene una deuda por pagarle.

Fuentes explican que Chevron tiene una negociación adelantada con la administración de Nicolás Maduro para asumir el control operativo de las actividades, extraer petróleo y venderlo al exterior. Parte de los barriles servirían para que Chevron vaya cobrando la deuda pendiente.

De acuerdo con la Ley Orgánica de Hidrocarburos vigente en Venezuela, Chevron no podría asumir la mayoría accionaria en las empresas en que está asociada con Pdvsa y tampoco estaría en condiciones de exportar petróleo. Además, las operaciones de exploración y producción tendrían que estar bajo el control decisivo de Pdvsa.

No obstante, abogados explican que Maduro tiene un amplio rango de actuación. Por ejemplo, la Asamblea Nacional elegida en diciembre de 2020 podría modificar la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Otra opción es recurrir a la Ley Antibloqueo, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en octubre de 2020, que permite “inaplicar” leyes.

Si bien Estados Unidos y Europa desconocieron a la Asamblea Nacional y a la Asamblea Nacional Constituyente, por considerar que fueron elegidas en elecciones no creíbles, fuentes enteradas de la negociación sostienen que “los directivos de Chevron no son constitucionalistas, son una empresa protegiendo sus intereses y han hecho lobby para obtener la licencia y operar en Venezuela”.

Campos y barriles

Chevron opera en Venezuela desde 1920 y en 1946 descubrió el campo Boscán en el estado Zulia. Para explotarlo, está asociada con Pdvsa en una empresa mixta en la que actualmente controla 39,2% de las acciones.

“Boscán es un campo fabuloso de crudo muy pesado que Chevron sabe manejarlo mejor que nadie porque lo descubrió. Esencialmente, es un crudo que se utiliza para el asfalto. De otorgarse la licencia el mercado natural sería la refinería de Pascagoula de Chevron”, explica Juan Szabo.

Agrega que la administración de Joe Biden aprobó en noviembre de 2021 un plan de infraestructura que contempla inversión en vías terrestres, por lo tanto, “va a haber demanda de asfalto y eso permitiría producción continua en Boscán”.

En Petropiar, la empresa que explota un campo en la Faja del Orinoco, Chevron controla 30% de las acciones. La compañía genera un crudo sintético conocido como Hamaca. Para ser exportado los crudos de la Faja deben ser procesados en los “mejoradores”, unas unidades similares a una refinería de menor complejidad y Petropiar tiene un mejorador.

“Chevron ha mantenido bastante bien estas instalaciones y va a poner el mejorador a capacidad y a aumentar la producción del campo que no ha sido la esperada porque produce cantidades importantes de agua”, dice Juan Szabo.

En Petroindependecia, otra empresa que opera en la Faja del Orinoco y en la que Chevron está asociada con Pdvsa, la multinacional estadounidense controla 34% de las acciones. Juan Szabo señala que “es un bloque en la mejor parte de la Faja y tiene un potencial muy grade que no ha sido desarrollado porque es un crudo que no está asociado a un mejorador”.

“Si Chevron obtiene la licencia se va a dedicar a desarrollarlo y no descartaría que llegue a un acuerdo para procesar el crudo en el mejorador de Petromonagas. Entiendo que ha habido movimientos en este mejorador y pienso que es en espera de que Chevron produzca más en Petroindependencia”, dice Juan Szabo.

Petroindependiente, otra empresa que opera en el Lago de Maracaibo en la que Chevron está asociada con Pdvsa y controla 25,2% de las acciones es un bloque de poca relevancia que tendría bajo impacto en la producción.

Actualmente, bajo las limitaciones que imponen las sanciones y la incapacidad de Pdvsa, los campos en los que opera Chevron producen alrededor de 110 mil barriles diarios. Juan Szabo estima que de otorgarse la licencia a la empresa estadounidense y activando taladros, esta cifra aumentaría hasta 240 mil barriles diarios en abril de 2024.

Luis Pacheco, non-resident fellow en el Instituto Baker de la Universidad de Rice, señala que “suponemos que Chevron ha mantenido sus instalaciones en buen estado, entonces puede recuperar relativamente rápido la producción en Boscán y Petropiar. Esto nos dice que en los próximos ocho meses puede haber 100 mil barriles más de producción adicional a lo que hoy se reporta y en dos años 200 mil barriles más”.

En su opinión, hay elementos clave sobre cómo operaría, de concretarse, la licencia a Chevron: “La pregunta es si será una licencia para su producción, para la producción de Pdvsa en esas empresas mixtas o para producción adicional de Pdvsa, eso no lo sabemos”.

Otro elemento a considerar es cuánto ingresaría a la caja de Pdvsa, tomando en cuenta que Chevron tendría que hacer las inversiones necesarias en los campos y ya hay una deuda pendiente que habría que pagar con una porción de los barriles a exportar.

Tras años de pésima gerencia, corrupción rampante y el impacto de las sanciones de Estados Unidos, las cifras oficiales reportadas a la OPEP indican que la producción petrolera de Venezuela, que antes de la llegada de Hugo Chávez al poder alcanzó los 3,1 millones de barriles diarios, se estancó entre 600 mil y 700 mil barriles diarios.

Un aspecto a tomar en cuenta es que, de otorgarse la licencia a Chevron, muy probablemente el gobierno de Estados Unidos tendrá que otorgar licencias similares a otras empresas petroleras que operan en el país como Repsol y ENI.

Reuters: Chevron se prepara para comercializar petróleo venezolano si EEUU relaja sanciones

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