El Comité Ejecutivo de la Federación de Trabajadores del estado Apure (Fetrapure) y sus sindicatos afiliados no solo exigieron la liberación de los sindicalistas detenidos injustamente por defender los derechos de los trabajadores venezolanos, sino que también instaron al gobierno encargado de Delcy Rodríguez a que apruebe un aumento salarial tras el ingreso de dividendos procedentes de transacciones petroleras.
En la lista de los detenidos figuraban José Elías Torres, secretario general (E) de la CTV; William Lizardo, presidente de Fetraconstrucción, quienes fueron excarcelados la madrugada del 14 de febrero. Aún quedan tras las rejas Fidel Brito: presidente de FetraBolívar, Omar Escalante, presidente de Fetracarabobo y Omar Lagonel, secretario general de la Federación Nacional de Jubilados, entre otros, quienes a juicio de Fetrapure, se encuentran detenidos por solicitar aumento salarial y condiciones de trabajo digno.
El gremio celebró la excarcelación del profesor Robert Franco del Colegio de Profesores en Cumaná, estado Sucre y de Robert Camperos de Fetraenseñanza en el estado Aragua. “Faltan muchos y realmente no han cometido ningún tipo de delito, solo han defendido los derechos de los trabajadores establecido en la Constitución”, informó la profesora Minerva Ortega, presidenta de Fetrapure.
El cuerpo colegiado consideró que, tras aprobarse el aumento del salario mínimo, se tome en consideración para el aumento en las escalas salariales establecidas en las convenciones colectivas de trabajo de los trabajadores
Pide que de acuerdo a las condiciones económicas actuales y al índice inflacionario los trabajadores puedan disfrutar del salario mínimo en dólares para poder cubrir la cesta básica. Insistieron en el aumento del salario mínimo y no a la bonificación.
“Apoyamos las reuniones en el Ministerio del Poder Popular para el Trabajo de la Mesa de Diálogo en Caracas, constituida por los representantes del gobierno, representantes de los empresarios y de los trabajadores para acordar la metodología del salario mínimo tal como lo establecen la Constitución y la LOTTT”, expresó Ortega.
Fetrapure también pide respetar el Convenio 26 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la libertad sindical (Convenio 87) y en el Artículo 95 de la Constitución y el derecho de los trabajadores gozar de las contrataciones Colectiva (Convenio 98 de la OIT y los Artículos 97 y 98 de la Constitución Bolivariana de Venezuela.
Insistieron en que se cumpla con el Convenio 144 que habla sobre el diálogo social para que se respeten los acuerdos. Ortega recordó que en el mes de febrero del año 2025 la CTV propuso un aumento de 200 dólares, en el marco de la mesa de diálogo, como salario mínimo para todos los trabajadores activos, jubilados y pensionados, y hasta el día de hoy, el gobierno no lo ha hecho efectivo.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Lo que debía ser la liberación de “todos” los detenidos en el centro de reclusión Zona 7 de la PNB, en Boleíta, se convirtió en una jornada de excarcelación de apenas 17 personas durante la madrugada de este sábado 14 de febrero. La cifra representa menos de un tercio de las más de 50 personas que permanecen recluidas en este recinto por motivos políticos.
Ante el incumplimiento de la palabra oficial, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos informó que los familiares se sumaron a partir de las 6:00 a. m. a una huelga de hambre iniciada previamente por los propios detenidos. La medida extrema busca exigir la libertad plena prometida por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien el pasado 6 de febrero aseguró que, para esta fecha, todos estarían fuera.
Según los registros compartidos por el periodista Seir Contreras y organizaciones en la zona, los excarcelados son: Gabriel Sánchez Piña, Marilyn Gil, Jorge Párraga, Morelba Delgado, Nassar Yunis, Aura Briceño, José Elías Torres, Williams Lizardo, José Gregorio Hernández Polo, José Luis Subero, Richard Batista, Jean Arroyo, Radames Lazo González (77 años), Gilmary Madeline Alcalá Lasala, Sulma Lasala, Desiree Hurtado y José Luis Talavera.
Lo que han padecido los excarcelados
Dentro del grupo, destacan casos que organizaciones de Derechos Humanos habían denunciado previamente por su extrema vulnerabilidad:
Williams Lizardo (66 años): Presidente de Fetraconstrucción. El dirigente sindical fue detenido en Carabobo el 27 de noviembre. Lizardo padece una condición cardíaca severa y estuvo días sin acceso a su medicación vital. El pasado 11 de febrero, el Monitor Sindical indicó que tras 63 días de silencio, se supo que estaba recluido en la Zona 7.
Gabriel Sánchez Piña (19 años): Detenido desde el 30 de noviembre de 2025. Pese a tener trastorno del espectro autista nivel I, fue acusado de traición a la patria y financiamiento al terrorismo. La Organización Venezolana de Autismo denunció que nunca se le realizó la evaluación médico-forense necesaria para reconocer su discapacidad psicosocial ante los tribunales. Se denunció que fue separado de su hermano a pesar de su condición de autismo, lo que le provocó episodios severos de estrés.
José Elías Torres: El secretario general de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) fue liberado a las 3:12 a. m. tras haber sido sometido a desaparición forzada desde su detención el 29 de noviembre de 2025. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) celebró su salida, recordando que pasó casi tres meses de “injusta detención”.
Jorge Párraga: Ciudadano ecuatoriano detenido en noviembre pasado por el Sebin. Su familia recordó que aún permanece preso Luis Landázuri León, otro ciudadano ecuatoriano que lleva un año y medio recluido en la misma sede.
Gilmary Madeline Alcalá Lasala: Estaba procesada bajo cargos de traición a la patria y terrorismo. Al igual que en otros casos, su neurodivergencia -trastorno del espectro autista I- no había sido validada oficialmente por los organismos forenses. Había sido detenida el 28 de noviembre de 2025 junto a su madre, Zulma Lasala, quien también fue excarcelada este 14 de febrero, informó el Foro Penal.
Marilyn Gil: Su madre y hermana clamaron por su liberación hace un mes por conocer el paradero de la expresa política, quien fue detenida el 25 de noviembre de 2025 dentro de su casa. Posteriormente, fue detenido su esposo. “Hemos agotado absolutamente todo, y no nos dan respuesta. Ella tiene un hijo de 14 años que la necesita y está esperando”, expresaba su hermana.
#AhoraVPItv | Narwin Gil, hermana de la presa política Marilin Gil, exigió conocer el paradero de su familiar a las afueras de El Helicoide, en Caracas.
“Hemos agotado todo. No nos dan respuesta. Ella tiene un hijo de 14 años que la necesita”, afirmó.
Nassar Yunis: En un video difundido en redes sociales, su hermana reveló el pasado 24 de enero que había sido detenido arbitrariamente junto a su hermano Yusse, y su cuñada Aura Briceño en Maracaibo, el 29 de noviembre de 2025. Indicó que los acusaban de una supuesta “conspiración política”, versión que ella desmintió. “Son empresarios trabajadores, honestos y humildes”, dijo. Briceño también figura en la lista de excarcelados de Zona 7.
José Gregorio Hernández Polo: El abogado había sido detenido el 26 de noviembre de 2025 en Maracaibo. El 19 de enero, su familia vivió momentos de extrema angustia, pues circuló la versión de que había fallecido en Zona 7. Su esposa, Luz Ena Soto, denunció que la detención se realizó mediante un amplio despliegue de seguridad sin garantías legales y que el proceso posterior estuvo marcado por la opacidad informativa y la falta de atención médica adecuada.
José Luis Subero: El 12 de enero de 2025, su esposa denunció en un video que había sido detenido el 25 de Noviembre del 2025 en Caracas y desde entonces, se desconocía su paradero. Es un trabajador del sector salud además de activista y miembro de la coalición sindical en el estado Sucre. Sufre de pie diabético, condición por la que casi fue amputado. “No entiendo qué pasó con mi esposo, es un hombre trabajador, muy querido por el pueblo de Yaguaraparo”.
La Esposa de #JoseLuisSuberoReyes pide fe de vida! Fue secuestrado por Organismos de Seguridad el 25 de Noviembre del 2025 y desde entonces se desconoce su paradero
José Luis Talavera: Fue detenido el 25 septiembre de 2025 por ser padre del dirigente de Vente Venezuela, Marcos Velazco. Apenas el 27 de enero su familia pudo visitarlo tras su arbitraria detención. Velazco denunció entonces que su padre “durante semanas comió una sola vez al día” y que dormía sobre una delgada colchoneta que agravaba sus lesiones.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El 14 de enero de 2026 fueron excarcelados 18 periodistas. Uno de ellos esRamón Centeno, quien llevaba 4 años tras las rejas. Aquel día volvió a casa junto a Omaira Navas, su madre, quien siempre trató de visibilizar la causa de su hijo. No les dio mucho tiempo de celebrar. Ella falleció tan solo 14 días después.
FOTOGRAFÍAS: JONATHAN LANZA
Enero siempre es un nuevo comienzo. Una oportunidad colectiva de hacer las cosas mejor, de volver a empezar, de trazar propósitos personales, de avizorar el porvenir. Para el periodista Ramón Centeno —nacido el 2 octubre de 1987— hay dos eneros que han sido más bien un renacimiento.
El primero fue el de 2021.
El 31 de ese mes tuvo un accidente vial. Sufrió graves lesiones —le reconstruyeron la cadera y el fémur, y luego lo sometieron a fisioterapia para volver a caminar— pero salió con vida.
El segundo fue el de este 2026.
El 14, muy temprano, un militar llegó a su celda y gritó: “¡Vistan a Ramón Centeno, que se va en libertad!”.
Siempre le dio pena que lo asistieran en ese proceso tan íntimo y cotidiano de cubrirse el cuerpo con ropa, pero no podía hacerlo solo. En la cárcel, había aprendido muchas cosas. A escuchar a otros y a sí mismo, a releer, a educar, a hacer mejores preguntas y, sobre todo, a aceptar su discapacidad motora (que se agravó debido a las condiciones de reclusión).
Mientras lo vestían, Ramón se preguntaba cómo sería volver a sentir el sol en su piel. Sonrió de solo imaginarlo. Las ocho veces que lo sacaron al mundo exterior durante los cuatro años de encarcelamiento fue para llevarlo al médico: entraba a un vehículo, se bajaba en un hospital; se montaba en el mismo vehículo, se bajaba en la cárcel. Las salidas solo significaban emergencia, dolor, sangre, medicamentos. Nunca hubo tiempo para apreciar la naturaleza, la tibieza del sol.
Ramón también pensaba en la luz natural, porque apenas llegó al Comando Nacional Antidrogas de Caracas, quedó inmerso en la oscuridad. No es una metáfora. Los funcionarios sellaron la única ventana que había en su celda para que no se colaran los rayos de sol ni el viento.
Aquella mañana todo pasó muy rápido. Estaba absorto, dudoso. Se debatía entre creer o no creer.
Pero sí, era verdad. Ya fuera de los barrotes, bajo el sol, abrazando largo a Omaira Navas, su madre, sintió por fin que no era un sueño.
“Estoy libre”, se dijo.
A Ramón Centeno lo conocían como El Bolígrafo. Se sentía cómodo con ese mote porque desde niño encontró en la escritura una forma de vida: le parecía fascinante registrar su vida y la de otros. Contar el mundo se le antojaba una tarea necesaria. De hecho, fue la palabra escrita lo que le permitió reflexionar y darse cuenta de su sentido de justicia y servicio.
—Yo veía que mi casa era de cemento, con techo de zinc y patio, pero mis vecinos no tenían eso, vivían en ranchos, y me dolía. Me decía: “¿Por qué ellos no viven igual que yo?”.
Ramón habla ahora desde una cafetería caraqueña. Es la tarde de un día lluvioso de este enero que ha resultado infinito. Todavía está en el proceso de apropiarse de su libertad, de su tiempo. Es paradójico que le cueste asimilar que ya todo pasó. Necesita hablar. Se explaya recordando, tratando de entender cómo es que terminó tras las rejas, porque no lo entiende aún. Trata de darle un sentido a su propia historia.
Cuenta que fueron sus inquietudes, poco comunes entre los jóvenes de su entorno, las que lo llevaron a un espacio en el que sintió que había posibilidades de ayudar al prójimo: a los 17 años cuando participó en la fundación de la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en Guárico, el estado llanero donde nació y creció. Su militancia política le permitió impulsar la construcción de viviendas más dignas en su comunidad, y explorar el país.
—Viajé con Chávez por muchas regiones —recuerda—, conocí a mucha gente. Aprendí de socialismo y comunismo. Sentía que la revolución era el camino de la verdad; para mí, era una causa hermosísima. Dejé toda mi adolescencia y parte de mi adultez allí. Vivía en una burbuja.
A la par de su militancia política, Ramón estudió periodismo. Escribió en varios portales pequeños, fue corresponsal de la Agencia Venezolana de Noticias y, a sus 30 años, comenzó a cubrir sucesos en el diario Últimas Noticias. Vio cómo sus colegas perdían sus puestos de trabajo por el cierre de medios y cómo renunciaban por la censura.
Pero él, sin embargo, seguía pensando que estaba haciendo periodismo libre.
Esa burbuja en la que dice que vivía era endeble: explotó en febrero de 2022 justamente por ejercer ese oficio.
Ni siquiera él estaba a salvo.
A inicios de enero de ese año, quiso entrevistar a los entonces diputados Jean Carlos Silva y Taina González, detenidos en el Comando Nacional Antidrogas de Las Acacias, por un caso de narcotráfico. Logró hacerlo porque los conocía de antes y sobre todo porque —de esto está consciente— era un periodista cercano al oficialismo.
Cada pregunta y cada respuesta fue grabada por una cámara. Un comandante no se separó de ellos a lo largo de la conversación. Se sintió seguro, tranquilo. Estaba haciendo su trabajo, y nada más.
Se fue al terminar.
Pasaron unos cuantos días.
El 2 de febrero de 2022, el Equipo Móvil de Inteligencia de la Guardia Nacional llegó a su casa y se lo llevó preso junto a Gabriel Zambrano Guerra, el fotoperiodista que lo había acompañado en aquella entrevista.
Tiene que ser un error, se dijo Ramón.
Durante el interrogatorio policial, los funcionarios les dijeron que a través de Instagram habían recibido una denuncia anónima según la cual Ramón estaba vinculado al caso de narcotráfico “Mano de hierro”.
Ahí la impresión fue mayor.
Los funcionarios les hablaron de la entrevista que habían hecho días antes. Gabriel y Ramón les explicaron que ni siquiera estaba publicada aún. ¿Cuál era el problema? No entendían nada.
Del interrogatorio pasaron a un allanamiento en casa del periodista. Encontraron lo obvio: libretas con apuntes, libros sobre periodismo y literatura variada y la computadora donde guardaba la entrevista aún inédita de los diputados. Todo se lo llevaron.
A él, y a su compañero los mantuvieron bajo desaparición forzada durante cinco días hasta el 7 de febrero de 2022, cuando a ambos los presentaron ante un juez: les imputaron cargos de tráfico de influencias, usurpación de funciones y asociación para delinquir.
Cuando a Ramón se lo llevaron preso, usaba muletas para trasladarse. En la cárcel tuvo que comenzar a usar silla de ruedas, después de que un funcionario lo obligara a levantarse durante una requisa y esto le ocasionó una caída que echó para atrás la mejoría que le había costado meses de fisioterapia.
Los primeros días fueron duros. Iba cada tres días al baño para evitar pedirle ayuda a un compañero. Le daba mucha vergüenza que lo vieran haciendo sus necesidades. Ramón pasaba hasta 16 horas leyendo. El día, la noche, la madrugada pegado a los libros. Eran su refugio, su lugar seguro.
“Esto no puede permear mi vida”, se decía a sí mismo para animarse.
Dormía una siesta, almorzaba y volvía a leer.
Y cuando no leía, escribía: llenó decenas de cuadernos con relatos acerca de las emociones que la cárcel le generaba. El miedo, la injusticia, la añoranza por la tierra en la que creció. Su deseo de un abrazo en familia. Sus dudas y su perenne esperanza. Profundizó en el olvido y el rechazo. Y miles de veces, habló de la enfermedad. Ramón tiene una cardiopatía, es hipertenso y la situación con su pierna solo empeoraba día tras día, porque no recibía el tratamiento ni la rehabilitación que requería.
Llegó a acumular más de 80 libros. Cuando empezó a ver interés de sus compañeros por ellos, se abrió a tener más conversaciones. Fue complicado porque sus intereses eran distintos. A casi ninguno le importaba la política ni los temas que a él sí. Pero se metió en su papel de periodista: les hacía preguntas, trataba de conocerlos mejor.
—Los entrevisté a casi todos, incluso a uno que estuvo cerca de Pablo Escobar. Cada compañero para mí es una historia.
A las afueras, Omaira Navas, su madre, no paraba de denunciar lo que vivía su hijo. Contaba que a Ramón se le había desviado uno de los clavos en su cadera, que sufría de fuertes dolores, que necesitaba atención médica.
En una oportunidad, Ramón pasó varios días con una fiebre que no cesaba. Un médico lo visitó y lo examinó. Notó una protuberancia en su pierna y decidió hacerle unas punciones con una jeringa. Extrajo 120 centímetros cúbicos de pus. Era síntoma de osteomielitis, una infección en los huesos de la cadera y el fémur.
En otra ocasión, tuvieron que sacarlo de emergencia por una crisis hipertensiva: pasó un año y cuatro meses —entró en abril de 2023 y salió en septiembre de 2024— en el Hospital Doctor Domingo Luciani, porque con esa crisis descubrieron que tenía diversas afecciones. Durante ese tiempo, Ramón denunció que le querían operar su pierna sin su consentimiento, y que se sentía como un delincuente de alto perfil. Cuatro militares con armas largas lo custodiaban.
—Yo siempre les decía que solo faltaba que un helicóptero estuviera merodeando.
A pesar de toda esta situación, la medida humanitaria que los familiares de Ramón solicitaron múltiples veces ante el Tribunal 11 de Juicio del Área Metropolitana de Caracas fue rechazada.
—Saña.
Cuando Ramón habla de lo que vivió, acude una y otra vez a esa palabra para describir el absurdo.
—El expediente no prueba nada.
Dice que para argumentar el cargo de usurpación de funciones, por ejemplo, los funcionarios dijeron que él se había identificado ante el Comando Nacional Antidrogas como diputado por Distrito Capital. Para probarlo, buscaron una constancia de la Asamblea Nacional que negaba su vínculo laboral con el Parlamento.
—En realidad, no tenía vínculo con el Parlamento, ciertamente. Me había identificado como periodista.
En el caso de Gabriel, los funcionarios indicaron que se hizo pasar como trabajador del Viceministerio de la Juventud Productiva y Trabajadora, cuando realmente era estudiante. La realidad es que, en ambos casos, decía la verdad y había una certificación que lo demostraba y se hizo pública.
Las tres veces que Ramón se presentó ante el juez, el juicio terminó diferido. Fueron horas de espera y dolor porque no había condiciones para una persona como él que usa silla de ruedas. El edificio no tenía ascensores y debía pedir ayuda a sus compañeros para que lo subieran cargado hasta el octavo piso.
—Cuando llegaba, me metían en un calabozo del tribunal muchas horas. Unas 10 u 11 horas esperando. Llegó un momento en el que dije: “No puedo más”—recuerda.
La sugerencia de su abogado fue solicitar al Departamento de Medicina Forense del Ministerio Público un instrumento de contumacia.
—Eso significaba que yo me declaraba en rebeldía frente al tribunal, pero yo no estaba en rebeldía. Mi salud me impedía ir.
El juicio de Ramón Centeno cumple dos años el 27 de febrero de 2026, y todas las pruebas en su contra fueron desestimadas.
La fortaleza de Ramón en prisión fue construida como un nido de pájaros: con esfuerzo y paciencia.
—Yo era el más vulnerable de los 69 presos que estábamos ahí. Necesitaba tener todas las ramitas. Si se me partía una, tenía otra.
Su forma de ser lo volvió especial. Con los reclusos no solo compartió libros y comida, sino ideas varias. Quizá la más importante de todas fue qué aporte podían dejar ellos al país cuando estuvieran en libertad. Ese planteamiento generaba risa al principio, pero luego muchos reflexionaron al respecto.
Ramón recordaba el cumpleaños de sus compañeros, cuyas fechas de nacimiento anotó en una cartelera pequeña. En los últimos meses fue Germán Giuliani, el abogado argentino detenido en Venezuela, quien lo ayudó a prepararlos.
—De regalo les hacíamos una obra de teatro. Yo hacía la prosa, una especie de poema al cumpleañero, y él se encargaba de preparar a tres o cuatro para dramatizarlo. Fue tanto así, que una vez los custodios comenzaron a aplaudir.
Más que la sobrevivencia, Ramón cree que la razón era otra:
—Lo hacíamos para no olvidarnos de que estábamos vivos. Para no olvidar los detalles, diría Oscar Wilde, que de cosas tan insignificantes depende la felicidad.
La madrugada del 3 de enero —el mes en el que una vez más volvería a nacer— tiene recuerdos auditivos y sensoriales.
Aviones, explosiones, el cielo rompiéndose con cada estallido.
Pensó que se iba a morir, que todos iban a morir.
—Supe lo que pasaba cuando subió el comandante, el carcelero, y le dijo a mis compañeros militares que se acercaran a la puerta; les dijo que estuvieran preparados, que les iban a dar unas armas para que cuidaran el centro. Ahí fue que pensé que esto era de otro calibre.
Después trasladaron a Ramón a una suerte de escondite: el único baño con ventana del penal: fue su primera vez cerca de una ventana en la que a duras penas alcanzaba a ver el cielo.
—Escuché a los niños del barrio, de La Charneca, diciendo: ¡Llegaron los yanquis! ¡Llegaron los yanquis!
Aquel 14 de enero en que pudo finalmente abrazar a su madre a las afueras del penal, y volver con ella a casa, también fueron excarcelados otros 18 periodistas que se encontraban presos.
—Fueron mis colegas quienes me ayudaron a conseguir mi libertad. Al principio me costó porque yo era chavista, pero los periodistas me ayudaron a impulsar esto. Después, aparecieron los activistas y los políticos, pero no los políticos del PSUV. Ellos nunca aparecieron. Tampoco les recrimino pero me pregunto: ¿qué voy a hacer cuando me vengan a abrazar?
Cuando Ramón salió de la cárcel, tenía cuatro meses sin ver a su mamá. Ya en su hogar, pudo detallarla mejor. Mucho en ella había cambiado. Tenía más canas, más arrugas.
Llegar a su casa fue volver a ser niño. Omaira no quería que se asomara a las ventanas ni que hablara por teléfono. Tenía miedo de que se lo arrebataran otra vez. Lo consintió mucho: hubo arepas, queso llanero y asado negro.
Ramón agradecía las atenciones, pero acostumbrado a la precariedad de la cárcel, se sentía un poco abrumado.
—A mi mamá nunca le gustó enfrentarse a los medios porque viene del campo. Le daba miedo hasta montarse en un ascensor, pero lo hizo todo. Cuando llegué a mi casa, nadie me decía Ramón. Nadie nombraba al periodista Ramón Centeno ni al preso político. Yo llegué y decían: “Soltaron al hijo de Omaira”. A ella la aman muchísimo.
Pero el tiempo no fue suficiente para que volviera a disfrutar con ella.
14 días después de la excarcelación, ella falleció de un ACV.
La enterraron en un cementerio de San Juan de Los Morros y allí, frente al ataúd, le leyó una carta de despedida que había escrito. “Es un desafío el que me impone la vida”, dijo. Y le hizo una promesa:
“Amado Dios, dile a mamá que la seguiré esperando. Esperaré entre la nostalgia y las lágrimas, pero también entre la alegría y la felicidad. Esa felicidad de haber logrado una libertad que lleva su nombre. Mamá, sé que vas a leer esta carta y cuando la leas, por favor, respóndeme. Respóndeme y ven pronto”.
Ramón quiere cumplir uno de los sueños de Omaira: volver a caminar. En un primer diagnóstico, que le dieron en un hospital, le dijeron que era imposible. Otro médico lo evaluó y le dijo que necesitaba la operación que se postergó por su detención, muchísima terapia y dinero.
Por eso, junto con amigos y familiares abrió una campaña para recaudar fondos. Y no le ha ido mal: de los 14 mil dólares que estableció como meta, ya acumula poco más de 12 mil. Ahora anda enfocado en eso. Llevando un día a la vez, extrañando a Omaira. En medio de todo, le preocupa su proceso judicial.
—Necesito guardar reposo. Estar en rehabilitación. Solo así podré recuperarme.
Lo dice porque desde que salió de la cárcel ha asistido tres veces a tribunales para su presentación: la primera y la segunda vez se las suspendieron sin mayores explicaciones; en la tercera oportunidad, lo hicieron esperar seis horas a pesar de su condición de salud.
Confía en que conseguirá la manera de hacerle frente porque ahora sí es muy consciente de algo: aunque Omaira no lo acompaña físicamente, no está solo.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Según el economista y profesor de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann, la ruta que ha fabricado el gobierno estadounidense para una eventual recuperación de la democracia en Venezuela está mal planteada.
El exministro de Planificación manifestó en La Conversa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI), conformada por Runrunes, El Pitazo y Tal Cual, que la estrategia del presidente Donald Trump ha puesto de lado a la sociedad civil para concentrarse en lo económico.
Hausmann le dijo a Ronna Rísquez, directora de ARI; Víctor Amaya, director de Tal Cual y Luis Blanco, director de Runrunes, que bajo esa premisa de inestabilidad política y jurídica, es difícil atraer inversión.
Blanco: ¿Se está priorizando el tema económico sobre la restitución de la democracia?
-La gente tiene que tener seguridad, eso afecta a los inversionistas, es complicado operar cuando no sabes cuál es el marco legal, cuál el sistema judicial, cómo opera una Asamblea Nacional ilegítima. Mucha gente me comentó que después de la nueva detención de Juan Pablo Guanipa se les quitaron las ganas de devolverse a Venezuela, eso lo que indica es que en Venezuela no hay seguridad, si eso le pasó a él, le puede pasar a cualquiera. Es muy difícil atraer la inversión así, la gente siente que no tiene garantías y prefiere esperar a que se de una posible transición. Es un desperdicio de tiempo lo que está sucediendo hoy en el país.
Amaya: ¿La ruta de recuperación que estableció Marco Rubio para la transición está mal planteada ?
-Sí. La gente tiene que tener garantías, en el momento que empiece a mejorar la economía nos vamos a dar cuenta de que no hay suficiente capital humano para aumentar la producción, mucha gente capacitada se fue de Venezuela y no va a regresar con esta incertidumbre. La encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, puso a la democracia en el final de la tercera fase de recuperación y eso es un error. Prácticamente, le están diciendo a los venezolanos que el tener un gobierno sin apoyo popular no es importante, eso retrasa la recuperación económica. La base de la prosperidad tiene que ver con administraciones que tengan el apoyo del pueblo.
Amaya: ¿Cómo convencer a Estados Unidos de que esta no es la ruta adecuada?
-Tenemos que luchar por nuestros derechos con el apoyo implícito de la oposición venezolana y movernos en la misma dirección con el respaldo del gobierno estadounidense. Si ellos (Estados Unidos) quieren que Venezuela sea próspera, tienen que saber que Venezuela debe gozar de un gobierno que goce del consentimiento de la mayoría.
Blanco: ¿A quien hay que manifestarle una petición o un reclamo, al gobierno de Venezuela o al de Estados Unidos?
-Nosotros tenemos que trabajar en todos los espacios a los que tengamos acceso. Creo que lo que están haciendo es ineficiente y están usando la represión para poner a un lado a una sociedad civil potente y capaz. Venezuela ya no está polarizada, hay una mayoría gigantesca organizada y hay que dejar que esa mayoría se exprese, sino los presos políticos de Nicolás Maduro, de los hermanos Rodríguez y de Diosdado Cabello van a terminar siendo presos políticos de Trump.
Amaya: ¿Las empresas petroleras podrían decirle a Trump que las condiciones no están dadas para operar en Venezuela?
-A Trump no le gustó que las empresas fueran sinceras y las regañó. El pensó que podía presionar a las empresas grandes para que entraran a Venezuela. Chevron tiene un presupuesto importante de lobby en los Estados Unidos y lo estaba haciendo a favor de Delcy Rodriguez, catalogándola como moderada. En un mundo abierto Chevron tendría que estar compitiendo con todas las empresas grandes porque a todas les encantaría estar en Venezuela. A Chevron le gusta estar en ese ambiente turbio porque allí saben operar. Pero a los que les gusta desenvolverse en un clima transparente no van a ir a Venezuela.
Amaya: ¿Qué efecto pueden tener las elecciones de medio término en la relación de Estados Unidos con Venezuela?
-No solo las de medio término, también las primarias del partido republicano donde Marco Rubio puede ser candidato. La estrategia del chavismo es aguantar y que Estados Unidos se distraiga con cualquier otro evento mundial, dejándolos con más acceso a dólares. Ese es el riesgo número uno y el gobierno americano no está haciendo nada para evitarlo. Nos están llevando a una dictadura férrea y la forma de no llegar ahí es que inviten a los líderes políticos, como María Machado, a formar parte de una verdadera transición. Aquí hay que establecer una agenda política hoy, no mañana.
Rísquez: ¿Cuál es el camino a tomar para iniciar la recuperación de la democracia?
-Si el último paso es el retorno a la democracia, se deberían estar haciendo cosas hoy en ese sentido, como la discusión para escoger un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que goce del apoyo amplio de la sociedad, que se reabra el registro electoral, para que quienes estamos fuera y los jóvenes puedan votar, que se devuelvan los partidos políticos a sus dueños originales y dar una fecha de elecciones. Estamos en un limbo inconstitucional, han pasado 30 días del vacío de poder dejado por Nicolás Maduro y no se han convocado comicios. El gobierno de Estados Unidos ha puesto de lado a la sociedad civil y a la mayoría política del país, y eso es un error. María Corina Machado tuvo en la primaria un apoyo porcentual del 70% que no lo tiene Donald Trump y eso demuestra que el país está cohesionado en ese sentido.
Rísquez: ¿Qué tan difícil es recuperar a Venezuela?
-Cuando Maduro llegó al poder, Venezuela era cuatro veces más rica de lo que es hoy y pudiéramos ser más ricos en la actualidad si no hubiese sido porque el chavismo destruyó las bases de la prosperidad económica. En 2012, el Estado estaba gastando como si el barril de petróleo estuviese en 200 dólares, se sentían con tantos recursos que no necesitaban al sector privado. El problema aquí es la falta de derechos, si eso cambia, la cosa va a subir como espuma.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Este viernes, 13 de febrero, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump informó que tiene planeado visitar a Venezuela, aunque no precisó la fecha.
“Voy a visitar Venezuela (…) aún no hemos definido cuándo pero lo haré”, dijo el mandatario a un periodista en la Casa Blanca.
“Voy a visitar Venezuela (…) aún no hemos definido cuándo pero lo haré” nos responde el presidente Trump sobre un posible viaje a Venezuela.
“¿Eres de Venezuela?” — pregunta después.
“Soy de Colombia, compartimos frontera con Venezuela”
El mandatario estadounidense conversó con la prensa minutos antes de dirigirse hacia una base militar en Carolina del Norte para reunirse con los militares que participaron en la captura de Nicolás Maduro, quien ahora está a la espera de su juicio en Nueva York por presuntos cargos de narcotráfico.
Al ser interrogado si reconocía a la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, como la líder legítima en Venezuela, Trump respondió: “Ya lo estamos haciendo“.
Las relaciones con Venezuela son “tan buenas como uno podría desear”, declaró el mandatario. Rodríguez está haciendo “un gran trabajo”, añadió.
El miércoles 11 de febrero arribó al país el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, como parte de los acuerdos en materia energética que adelanta la administración de Trump.
Wright se reunió en Caracas con Delcy Rodríguez para impulsar un “histórico” acuerdo energético. La visita del secretario Wright ocurrió un día después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitiera una licencia general que autoriza la exploración y producción de petróleo y gas en Venezuela, así como el mantenimiento y reparación de equipos existentes.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El Monitor Sindical Venezuela, plataforma de acción y denuncia de las organizaciones sindicales y gremiales autónomas del país, señaló que una propuesta de salario mínimo a 200 dólares “ya es insuficiente”.
A través de su cuenta en X, la organización argumentó que la inflación galopante “ha pulverizado el poder adquisitivo de todos los venezolanos”.
“Si el costo de la vida aumenta y el Estado recibe más dinero por ingresos fiscales, el salario mínimo no puede seguir estancado”, se lee en el post.
Si el costo de la vida aumenta y el Estado recibe más dinero por ingresos fiscales, el salario mínimo no puede seguir estancado.
El Monitor Sindical aseguró que “hacer mercado en Venezuela es un acto de supervivencia, por lo que exigen un aumento de salario mínimo de, al menos, 300 dólares.
Desde marzo de 2022, el salario mínimo de los trabajadores en Venezuela se mantiene estancado en Bs. 130 mensuales, actualmente la cifra equivale a 0,33 centavos de dólar a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.
De acuerdo a cifras emanadas del Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), el costo de la canasta básica en el primer cuatrimestre del año 2025 se ubicó en poco más de 500 dólares, casi 900 veces más que el sueldo mínimo oficial.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Este viernes, al vencerse el plazo prometido por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de corte oficialista, madres y familiares de presos políticos amanecieron encadenados en la Zona 7 de Caracas exigiendo respuestas tras una nueva promesa incumplida de liberación.
El pasado 6 de febrero, cuando Rodríguez visitó el campamento de familiares en la capital, garantizó que las excarcelaciones se producirían de forma inmediata: “el martes que viene -refiriéndose en esa ocasión al 10 de febrero- y a más tardar, el viernes -13 de febrero- están todos sueltos. Yo voy a seguir viniendo, el lunes vengo”, declaró Rodríguez en un video difundido en redes sociales.
Al cumplirse el plazo ofrecido por el vocero oficialista, las madres y parientes de los privados de libertad denunciaron no haber obtenido ninguna liberación ni respuesta clara sobre el destino de sus seres queridos, y optaron por encadenarse en un acto de protesta pacífica.
Durante la noche anterior, los familiares denunciaronuna fuerte presencia policial, que interpretaron como un acto de hostigamiento destinado a inhibir la manifestación pacífica de las víctimas.
Sandra Rosales, familiar del oficial en jefe, Dionis Quintero, una de las familiares encadenadas en la Zona 7, resaltó que no solo fue incumplida la promesa de Jorge Rodríguez, sino que también los funcionarios policiales suspendieron el régimen de visitas: “Ahora, nos están diciendo que hicimos un show porque nos encadenamos en medida de protesta para ver a nuestros familiares libres y el cumplimiento de la palabra de Jorge Rodríguez el 6 de febrero. Estaremos encadenadas lo que sea necesario hasta verlos libres, los queremos libres”, expresó en un video difundido por el Clippve.
Familiares de presos políticos en Zona 7 denuncian que el narcorégimen les suspendió las visitas
"Estaremos encadenados hasta que sea necesario para ver a nuestros familiares libres", dijo Sandra Rosales al exigir a Jorge Rodríguez que cumpla su palabra tras anunciar… https://t.co/OYqbQlB1CHpic.twitter.com/dltvBEudbn
“Los amamos, los queremos ver afuera, la visita nos parece una limosna (…) Solo queremos que ustedes llamen y les digan ‘mira, esta gente solo está pidiendo que cumpla con lo que prometieron”, dijo otra madre a uno de los funcionarios que custodia la Zona 7. “Apóyennos, somos su gente, su pueblo, sus hermanos. Encadenarnos no es una payasada, Jorge Rodríguez que nos cumpla, o no tiene palabra o vino a jugar con nosotras y nuestros sentimientos”, reclamó.
EXIGEN RESPETO | Familiares reclaman a funcionarios que descalifican como “payasada” su acción pacífica por la libertad
La exigencia se produjo la mañana de este viernes #13Feb, durante una acción pacífica, tras el vencimiento del plazo prometido por el presidente de la Asamblea… pic.twitter.com/MRYlQyr3Iq
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos. (@clippve) February 13, 2026
El desgaste de la espera
Este sería el segundo anuncio sobre una supuesta liberación total de presos políticos realizado por Rodríguez desde el pasado 8 de enero, cuando los familiares se apostaron en las inmediaciones de los centros de reclusión para vigilar el proceso de excarcelaciones y esperar la libertad de sus seres queridos.
Desde entonces, aseguran que la incertidumbre y el desgaste físico y emocional se han incrementado “como consecuencia de la indiferencia institucional, la falta de respuestas, la política de hostigamiento y las expectativas generadas en torno a la Ley de Amnistía”, cuya segunda discusión fue diferida para el jueves 19 de febrero, después del asueto de Carnaval.
El Clippve cerró el comunicado denunciando que los familiares están “cansados de promesas incumplidas” y del uso propagandístico de su dolor, y reiteraron su exigencia de que se cumplan los compromisos hechos por el presidente de la Asamblea Nacional.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Después de seis meses de incertidumbre, familiares de 32 presos políticos vinculados a la llamada Operación Gedeón pudieron ver a sus seres queridos este jueves, 12 de febrero, pero los encontraron en condiciones deplorables y en estado de desnutrición.
Los familiares de los detenidos por esta causa llevaban meses esperando para poder verlos. En repetidas ocasiones denunciaron que fueron trasladados desde El Helicoide en Caracas hasta el Fuerte Guaicaipuro, en el estado Miranda. Les pidieron incluso llevar la paquetería y llevaron lo que pudieron, sin saber si realmente sus familiares estaban allí.
“Los están matando poco a poco”, denunció una de las parientes de los presos políticos por la Operación Gedeón desde una vigilia realizada desde las inmediaciones de El Helicoide la noche del 12 de febrero.
Una de las madres manifestó que si les hubiesen permitido llevarle algunos alimentos no estarían en el estado en que los encontraron. “Si ustedes no podían alimentarlos, nosotras de cualquier manera hubiésemos buscado esa comida para ellos. ¿Tenemos que llegar a esto, a conseguir prácticamente unos esqueletos ambulantes”, denunció la señora, visiblemente afectada por el estado en que encontró a su hijo.
“Yo les exijo, por favor, traigan a esos muchachos mientras que damos el paso a la amnistía (…) Porque estamos claros de que esos muchachos son inocentes. Tráiganlos para su centro de origen porque es muy lejos a donde tenemos que irnos”, denunció la madre, señalando que a otra familiar la llamaron desde Barinas para que viajara desde la región hasta donde se ubica el Fuerte Guaicaipuro.
Otra de las familiares, identificada como Betsy Arellano, alertó que encontró a su hijo “mal” porque lo vio “demasiado delgado”. “Me miraba a los ojos y de repente se le iba la mirada para los lados. Cuando estaba conmigo temblaba (…) Los están matando. Es horrible verlos así. Mi hijo es moreno y estaba amarillo. Es horrible verlos así”, relató la mujer entre lágrimas.
Tras SEIS MESES de desaparición forzada, familiares de los presos políticos vinculados a la Operación Gedeón pudieron verlos por primera vez. Entre lágrimas, relataron las condiciones inhumanas en las que se encuentran sus seres… pic.twitter.com/bV5Z28nXk1
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.