María Corina Machado ha regresado a Venezuela para producir un estremecimiento político y social destinado a darle mayor vigor a la transición a la democracia. Su regreso, que parece una decisión unilateral, se ha concretado de forma sorpresiva, y puede venir con más consecuencias al remolque.
De momento, podemos apreciar cómo un matiz constatable el hecho de que —acaso por primera vez— la oposición se ha apropiado de la agenda política y la narrativa pública local con la circunstancia actual. Delcy Rodríguez decidió ofrecer un mensaje a la nación una hora antes de la primera alocución pública de la líder opositora. La presidenta encargada hizo en esta ocasión un esfuerzo especial, casi único por lo infrecuente, para renovar votos por la reinstitucionalización y presentar sus credenciales democráticas al país. Este chavismo “reformista” pide un nuevo voto de confianza para mejorar la situación socioeconómica de la población.
Los contenidos del anuncio hecho por la presidenta encargada —otra vez, de unos brevísimos quince minutos de duración— constituyen, quizás, la concesión programática más ambiciosa y extensiva que hace el oficialismo chavista desde el poder. Es una oferta que va aún más allá de las promesas de aquel Hugo Chávez que en 1998 hablaba de democracia y Estado de derecho. Delcy Rodríguez ha pedido que “le juzguen por los hechos”, si es que algunos no creían en aquello que estaba afirmando.
El cambio en la discursiva de la plana dirigente chavista —una metamorfosis que lleva todo 2026— se desarrolla en un contexto de extrema presión. En Miraflores todo el mundo quiere continuar al mando, pero, para volver al libreto revolucionario y antimperialista, es necesario que el tiempo pase y las circunstancias cambien en la comunidad internacional, particularmente en los Estados Unidos. Por ahora, para mantener el vigor en el poder y garantizar la gobernabilidad del país, los chavistas se limitan a hacer caso.
Machado logró ejecutar una reintroducción “suave” en las entrañas de la sociedad venezolana, y ahora se prepara, de acuerdo a lo que informan fuentes en Vente Venezuela, para iniciar una gira nacional con una intensa agenda de contactos con el universo civil del país. Tendrá frente a sí a un gobierno al mando, con el control de la situación, pero acorralado, debilitado por sus contradicciones, detrás del sentir popular.
Esta estrategia de consultas, en la cual están incluidos los partidos aliados de la oposición, —informan en Vente Venezuela— tendrá un carácter ascendente, irá de menos a más, y debería desembocar en la concreción un “gran acuerdo nacional”, que deberá ser presentado al país durante las primeras semanas de 2027.
Con el barrido geográfico de contactos de toda índole que se dispone a iniciar Machado, y que concluirá con el proyectado gran acuerdo nacional, se busca, entre otros (siempre según las fuentes), un objetivo estratégico: ir consolidando consensos en torno a temas programáticos que la nación tiene pendientes, revoloteando frente a sus narices. Muchos de ellos tienen ya un recorrido en materia de aceptación popular: economía de mercado; alternabilidad republicana; democracia y Estado de derecho; propiedad privada; protagonismo empresarial; descentralización y gobierno federal.
Con mucha probabilidad, el regreso de María Corina Machado a Venezuela marcará un punto de inflexión en el desarrollo de la prolongada crisis política nacional. Ella tiene ante sí el reto de administrar con inteligencia el uso del tiempo, pero sobre todo el manejo de las expectativas: todos sabemos que las masas en Venezuela, en todos sus estratos socioeconómicos, tienen en la política la costumbre de depositar una esperanza desproporcionada en aquello que es capaz de hacer una sola persona por su cuenta.
El ingreso de María Corina Machado lucía muy cuesta arriba, casi imposible, hasta hace poco tiempo. Era uno de esos prerrequisitos que debían concretarse para poder imaginar la llegada de la democracia. Su capacidad de convocatoria y determinación la convierten hoy en un personaje protagónico, dinámico, peligroso para los amantes del inmovilismo.
Es cierto, como afirman sus críticos, que el tiempo puede jugar en su contra, y que su capital político podría quedar afectado si la dinámica de acuerdos no corre a la par de las exigencias ciudadanas. En Venezuela tenemos 27 años afirmando que la transición a una democracia está a la vuelta de la esquina.
Pero, aún siendo así, sería insensato subestimar aquello que sea capaz de hacer María Corina Machado dentro del país en un momento como el actual. La crisis venezolana tiene ya demasiado tiempo, y el agotamiento con la clase política actual puede ser mucho más profundo, incluso, que lo que reportan las encuestadoras. Machado es la única persona capaz de colocar las demandas de una transición a la democracia en el mismo lugar donde están las penurias económicas y la falta de luz.
Su presencia en el país, su desplazamiento por el país, será un revulsivo, un dinamizador que llevará presión a la mesa de negociaciones en Caracas, y acaso a la propia administración de Donald Trump.
El coordinador general de la organización Cecodap, Carlos Trapani, rechazó la presencia de grupos armados en una escuela vinculada a Fe y Alegría en la comunidad indígena eñepa La Batea del municipio Cedeño, al sur del estado Bolívar. La situación ha obligado a docentes y familias a abandonar el sector por razones de seguridad.
A través de su cuenta de X, el defensor de derechos humanos recalcó que la afectación no se limita a la suspensión de las clases. “Se pierde uno de los principales espacios cotidianos de protección de la niñez”, dijo.
Advirtió además que los riesgos para niños, niñas y adolescentes son múltiples: “exposición a la violencia, captación y reclutamiento, utilización para vigilancia o apoyo logístico, secuestro, trata y explotación, violencia sexual, desplazamiento, separación familiar, interrupción escolar y afectaciones psicosociales”.
El abogado destacó que hay una dimensión que no puede ignorarse tratándose de que se ve perjudicada la niñez indígena: “Salir de su comunidad puede significar separarse del territorio, de su cultura, de la familia extensa, de sus docentes y de sus autoridades tradicionales. Proteger a un niño indígena también exige proteger esos vínculos”.
“Fe y Alegría mantiene desde hace años presencia educativa en comunidades indígenas de Los Pijiguaos y Las Bateas forma parte de esa red. No hablamos solo de un edificio: hablamos de un espacio construido para garantizar educación y acompañamiento a niños de una comunidad indígena”, añadió.
1. En La Batea, Los Pijiguaos, estado Bolívar, una escuela vinculada a Fe y Alegría está siendo afectada por la presencia de hombres armados. Docentes y familias han tenido que salir de la comunidad por razones de seguridad. Para los niños y niñas, la escuela dejó de ser un espacio seguro.
2. Esto tiene una dimensión especial. Fe y Alegría mantiene desde hace años presencia educativa en comunidades indígenas de Los Pijiguaos y Las Bateas forma parte de esa red. No hablamos solo de un edificio: hablamos de un espacio construido para garantizar educación y acompañamiento a niños de una comunidad indígena.
3. Cuando hombres armados ocupan una escuela y sus docentes deben salir, la afectación no termina en la suspensión de clases. Se rompe la rutina, aumenta el miedo, se debilita el vínculo con los maestros y se pierde uno de los principales espacios cotidianos de protección de la niñez.
4. La situación actual tampoco apareció de un día para otro. En octubre de 2025 el propio Estado venezolano reconoció públicamente la presencia en Los Pijiguaos de grupos del ELN y disidencias de las FARC. Durante 2026 continuaron las alertas sobre presencia armada y control territorial.
5. El 2 de agosto de 2026, hombres armados se llevaron al capitán indígena Julio Rodríguez de su comunidad. Su cuerpo fue encontrado días después. Autoridades indígenas habían denunciado además incursiones de grupos armados y solicitado protección.
6. Durante agosto y septiembre continuaron denuncias de secuestros, amenazas y reclutamiento forzado. En septiembre hubo operaciones y sobrevuelos militares. El 5 de octubre la FANB informó que había inhabilitado una pista clandestina y un campamento logístico de minería ilegal en Los Pijiguaos.
7. Ese contexto permite dimensionar lo que ocurre hoy en La Batea y Punta Brava: presencia de hombres armados, controles sobre habitantes, amenazas, retenciones, salida de familias y docentes y afectación directa de una escuela.
La violencia dejó de estar solamente alrededor de las comunidades. Entró en uno de sus espacios de protección.
8. Los riesgos para niños y adolescentes son múltiples y simultáneos: exposición a la violencia, captación y reclutamiento, utilización para vigilancia o apoyo logístico, secuestro, trata y explotación, violencia sexual, desplazamiento, separación familiar, interrupción escolar y afectaciones psicosociales.
9. Para la niñez indígena hay además una dimensión que no puede ignorarse. Salir de su comunidad puede significar separarse del territorio, de su cultura, de la familia extensa, de sus docentes y de sus autoridades tradicionales.
Proteger a un niño indígena también exige proteger esos vínculos.
10. La respuesta no puede limitarse a retirar a los hombres armados del plantel. Hay que proteger a las familias y docentes, identificar a niños y adolescentes en riesgo, garantizar continuidad educativa, prevenir reclutamiento y explotación, atender a quienes han salido e investigar los hechos.
El Estado conocía desde octubre de 2025 la presencia de grupos armados en Los Pijiguaos. Ese antecedente importa porque la protección de la niñez no comienza cuando la violencia entra en una escuela.
También exige anticiparse para evitar que llegue hasta ella.
Una respuesta efectiva debe lograr algo muy concreto: que un niño indígena pueda permanecer en su comunidad, entrar a su escuela y aprender sin que las armas determinen su vida cotidiana. @cecodap @REDHNNA @feyalegria1031 @FeyAlegriaVE
La situación de violencia, recordó Trapani, no ocurrió “de un día para otro”. Hace un año el Estado venezolano reconoció públicamente la presencia de grupos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Los Pijiguaos. Durante 2026 continuaron las alertas sobre el control territorial de estas organizaciones.
“El 2 de agosto de 2026, hombres armados se llevaron al capitán indígena Julio Rodríguez de su comunidad. Su cuerpo fue encontrado días después. Autoridades indígenas habían denunciado además incursiones de grupos armados y solicitado protección”, recapituló.
Durante agosto y septiembre continuaron las denuncias sobre secuestros, amenazas y reclutamiento forzado en la zona. Luego de algunas operaciones y sobrevuelos militares, el 5 de octubre pasado la Fuerza Armada Nacional informó que había inhabilitado una pista clandestina y un campamento logístico de minería ilegal en Los Pijiguaos.
“La respuesta no puede limitarse a retirar a los hombres armados del plantel. Hay que proteger a las familias y docentes, identificar a niños y adolescentes en riesgo, garantizar continuidad educativa, prevenir reclutamiento y explotación, atender a quienes han salido e investigar los hechos”, insistió Carlos Trapani y recordó que la protección de la niñez no comienza cuando la violencia entra a la escuela sino que debe anticiparse para evitarlo.
#Alerta #Venezuela
Guerrilla colombiana se apodera de las instalaciones de Escuela de Fe y Alegría en la comunidad eñepa "La Batea" al sur del municipio Cedeño del estado Bolívar.
Días atrás, habitantes de las comunidades indígenas Punta Brava y La Batea, denuncian la presencia de presuntos integrantes de las FARC de la Segunda Marquetalia, quienes estarían generando temor e intranquilidad entre la población.
Los pobladores reportan la instalación diaria de alcabalas, retenciones de habitantes y visitas nocturnas a la comunidad, alterando la paz y la seguridad de las familias indígenas.
Representantes del sector transporte en Caracas decidieron mantener la tarifa mínima del pasaje urbano en el equivalente a 25 centavos de dólar este mes de noviembre.
El monto mínimo actual del pasaje urbano que pagan los usuarios era de 220 bolívares. Se espera que a partir de este domingo 1 de noviembre se ajuste a 230 bolívares.
Así lo anunciaron voceros del gremio en una reunión en la sede de la Unión de Conductores de Antímano (UCA) el jueves pasado, 29 de octubre. La medida apunta a honrar el acuerdo de palabra al que llegaron hace unos meses con la Presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Días antes, el vicepresidente de la Central Única de Autos Libres y por Puesto, Hugo Ocando, había insistido en solicitar que se aumentara esta tarifa mínima del pasaje urbano a 70 centavos de dólar. Argumentó que con el monto actual no era posible sostener los costos operativos y de mantenimiento de las unidades.
Nelson Vivas, presidente del Bloque Suroeste y coordinador de los bloques de Caracas (Oeste, Norte-Sur, Este, Suroeste y Baruta) explicó aunque mantendrán la tarifa en 25 centavos de dólar, mantienen comunicación con las instancias competentes para dar solución a sus reclamos
Durante la reunión, los conductores discutieron la situación de las unidades de transporte retenidas desde la campaña electoral del 2024. Exigieron nuevamente que devuelvan los vehículos de inmediato y una compensación por los daños derivados del hecho.
Insistieron en que los autobuses son la fuente de ingresos de quienes los operan y parte del patrimonio familiar. La asamblea guardó un minuto de silencio en homenaje a Maira Vivas, fallecida recientemente, y pidió que a sus hijas, huérfanas de padre y madre, les sea restituida la propiedad legítima de la unidad.
En la asamblea también discutieron sobre el bono de transporte para las y los adultos mayores, las personas con discapacidad y los estudiantes. Propusieron que se implemente un subsidio de 40 dólares para los sectores más vulnerables. Además, insistieron en que se les incorpore a las instancias para buscar soluciones a los problemas que impiden los ajustes en sueldos y pensiones.
Con información de Efecto Cocuyo y Venevisión.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El chavismo tiene este Halloween su propio desfile de espantos. Algunos perdieron el palacio, otros el micrófono, la escolta o el despacho desde el que repartían órdenes y amenazas. Hay quienes terminaron tras las rejas, quienes fueron apartados por sus antiguos compañeros y quienes todavía deambulan por las redes sociales, repitiendo consignas como almas en pena que no terminan de enterarse de que la fiesta se acabó.
La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el 3 de enero de 2026, alteró el mapa de poder y dejó a varios de sus antiguos protagonistas en una suerte de cementerio político. No todos corrieron la misma suerte ni desaparecieron por las mismas razones, pero comparten una escena: ya no ocupan el centro del tablero que alguna vez controlaron. En este recorrido, los fantasmas no necesitan sábanas blancas. Algunos llevan uniforme de prisión, otros conservan la tiza, el micrófono pero salen cuando todo está oscuro, o vagan como La Llorona, llorando no por un hijo sino por el poder que se les escurrió entre los dedos.
El último baile de Pennywise
Composición hecha con IA
Durante años, Nicolás Maduro se presentó como heredero de Hugo Chávez y dueño de un poder que parecía no tener fecha de vencimiento. Bailaba en las tarimas, convertía sus discursos en remixes y hacía de cada acto público un espectáculo. Como Pennywise, el payaso deIT, parecía disfrutar de sus apariciones: sonreía, bailaba y lanzaba amenazasmientras intentaba mantener a todo un país atrapado en su función. Incluso cuando desafiaba a Donald Trump y hablaba de amenazas de guerra, lo hacía con la seguridad de quien se creía protegido por un Estado puesto a su servicio.
Pero el 3 de enero, aquella puesta en escena se vino abajo. Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses y trasladado a Nueva York. El hombre de los trajes elegantes, los relojes costosos, los banquetes y las fotografías con chefs de celebridades como Salt Bae apareció convertido en otro personaje: un detenido con conjunto deportivo y cholas grises sobre medias blancas.
La comparación es de película de terror: el hombre que se creyó invencible y que encabezó un aparato de represión señalado por la muerte de cientos de manifestantes desde 2014 y por la detención de miles de personas ya no decide quién entra a Miraflores o quién ocupa una celda. Pasó de los salones presidenciales al MDC Brooklyn. De los platos exquisitos a la dieta de prisión. De miles de escoltas a una celda de la que no puede salir a voluntad.
El heredero político de Chávez terminó convertido en la reliquia más incómoda del chavismo: un expresidente detenido, sin tarima, sin cadena y sin la posibilidad de ordenar que vuelva a sonar la música. Un Pennywise que no pone a bailar a sus víctimas, sino que es el protagonista de su propia pesadilla.
El silencio de la primera combatiente
De la cima a pedir clemencia. Hubo una época, no muy lejana, en la que la llamada primera combatiente, Cilia Flores, movía los hilos del poder en Venezuela. Sin embargo, hoy su aura de omnipotencia no es más que humo. Su anulación política no fue una jubilación dorada, sino un apagón fulminante luego de que el 3 de enero fuerzas estadounidenses la capturaran, junto a su marido Nicolás Maduro, para trasladarla a una cárcel de Nueva York.
Y en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn no hay magistrados ni diputados que respondan a sus guiños, no hay micrófonos donde resuene su voz ni tarimas para bailar junto a Maduro. Alejada de los pasillos de Miraflores y confinada a los tribunales de Nueva York, su capacidad de influencia se va desvaneciendo como el típico efecto de edición que ponen al final de cualquier video en redes sociales. La Presidencia interina, con el aval de Washington, ha ido retirando a sus aliados del tablero y las estructuras que alguna vez controló Flores, con puño de hierro, simplemente siguieron su curso.
Composición hecha con IA
De “Cilita, la bonita”, como le solía decir Maduro en sus actos públicos, no queda ni la sombra del poder que acumuló durante décadas. Actualmente sus días transcurren enfrentando audiencias y solicitando indulgencias, con el anhelo de que al menos le otorguen casa por cárcel. La “muerte en vida” política no requiere de ataúdes ni lápidas, sino de un completo y aterrador olvido.
Las ánimas compañeras
El nepotismo en Venezuela se remonta a la época de José Tadeo y José Gregorio Monagas, quienes gobernaron al país por más de una década de manera alternada entre 1847 y 1858.
Con la llegada del chavismo al poder, esa vieja práctica se retomó, pero inclusive peor porque al menos José Gregorio Monagas abolió la esclavitud, mientras que los precursores de la V Republica han hecho que el venezolano deba trabajar el triple para apenas adquirir algunos productos de la cesta básica.
Como el refrán que dice “muerto el perro se acabó la rabia”, una vez fuera del tablero Maduro y Flores, sus familiares que ostentaban cargos en la administración pública rodaron, cual calabazas de Halloween.
Laura Guerra, hermana de Adriana Guerra, exesposa de Maduro, fue designada presidenta del Banco Central de Venezuela (BCV) en abril de 2025 y un año después renunció; Magaly Gutiérrez, exnuera de Cilia Flores, fue ministra del Poder Popular para la Salud desde 2022 y reemplazada en enero de 2026 por Nuramy Gutiérrez González y Walter Gavidia, exesposo de Flores, quien fue designado presidente de la Fundación Juntos Todos es Posible en mayo de 2025 fue destituido en marzo de 2026.
El poeta “mortuorio” de la revolución
Su palidez (o el exceso de panqué) siempre le ha dado un aura mortuoria y ahora, cuando ya no es defensor del Pueblo ni fiscal general de la República, realmente es un muerto viviente. Aunque hoy es jefe de la “Gran Misión Viva Venezuela, mi patria querida” —un instrumento burocrático que supuestamente promueve los valores esenciales del venezolano y está adscrito a la Presidencia— Tarek William Saab ya no pinta nada dentro del aparato gubernamental ni de justicia, aquel en donde hasta febrero de este 2026 se desempeñó como la máxima autoridad del Ministerio Público, aunque la mala fama se encargó de apodarlo como el “verdugo” de Maduro.
Composición hecha con IA
Su papel en la Fiscalía, donde fue asignado desde 2017 por aquella Asamblea Nacional Constituyente y chavista en su totalidad, lo convirtió en el rostro de la (in)justicia en la era Maduro. A lo largo de casi una década, se le apuntó de aprobar acciones que daban más miedo que un nuevo mega apagón, como el encarcelamiento sistemático de opositores, a quienes señalaba como terroristas, y las ejecuciones extrajudiciales, abusos sexuales, torturas y tratos crueles y degradantes que jamás investigó. Por todo esto, diversas instituciones internacionales lo denunciaron por presuntas violaciones a los derechos humanos y por instrumentalizar el Poder Judicial.
Pero el trabajo sucio de Saab no se quedó allí. “El Poeta de la Revolución”, como alguna vez lo bautizó Hugo Chávez, solía utilizar palabras como “aberrado”, “abominable” y “monstruo” en sus redes sociales, no para referirse a personajes terroríficos de la ficción o de sus obras sino a presuntos victimarios a los que acababa de imputar. Casi una década después, Saab renunció al Ministerio Público y hubo quien dijo que, días antes de anunciarlo, puso a su personal a destruir las pruebas documentales de sus supuestas canalladas.
El fantasma del overol naranja
Antes de que saltara a la fama como el gran contratista del Estado venezolano (desde alimentación, pasando por petróleo y construcción, hasta turismo) y presunto principal testaferro de Nicolás Maduro, la presencia de Álex Saab era espectral. Aunque acumulaba dinero y poder, nadie lo conocía y el gobierno se desentendía por completo de él cuando su nombre comenzó a aparecer en los reportajes de investigación de Armando.info.
Pero cuando aquella sombra fantasmagórica fue atrapada en Cabo Verde y, meses después, enviada a Estados Unidos para enfrentar cargos de corrupción, sobornos y lavado de dinero, el Ejecutivo nacional lo convirtió en un héroe diplomático de carne y hueso y organizó actos para exigir su liberación. Saab volvió a Venezuela tras un canje de prisioneros entre Caracas y Washington y recibió su primer cargo público no inventado: presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), en enero de 2024. Meses más tarde, ese mismo año, se convirtió en ministro de Industria y Producción Nacional.
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No obstante, de nada le sirvió su investidura cuando llegaron los Delta Force para llevarse a Maduro. Días después de los bombardeos, se convirtió en uno de los primeros funcionarios que Delcy Rodríguez despojó de su cargo. Su esposa, Camila Fabri, corrió con la misma suerte semanas después y dejó de ejercer las dos posiciones paralelas que tenía: viceministra de Comunicación Exterior de la Cancillería y jefa de la Gran Misión Vuelta a la Patria. Sus cuerpos comenzaron entonces a desaparecer de los reflectores de los medios. Ya no se les veía por ninguna parte.
Y lo peor vino después: en febrero de este año, comenzó a correr el rumor de que el FBI y el Sebin lo habían apresado. Pese a que sus abogados lo desmintieron casi de inmediato, en mayo abordó un avión para volver a Estados Unidos a vestir el overol naranja de reo que combina con los tonos de Halloween. Allá se declaró culpable de conspiración para cometer lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas. En Venezuela, su presencia espectral vuelve cada vez que se recuerdan los contratos que firmó con el Estado para desnutrir a los venezolanos a través de los CLAP o para construir las viviendas prefabricadas que, durante los terremotos del 24 de junio, tapiaron y mataron a miles de personas en La Guaira.
El “jinete sin cabeza”
Antonio “Potro” Álvarez, el del número 56 en la espalda, ha sido el único pelotero en vestir las ocho camisetas de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (Lvbp). El Potro dejó de cantar el “Bla, bla, bla” con Chyno y Nacho para ocuparse del Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional de Hipódromos, pero en abril de 2026 y luego de once años frente al INH, cayó en desgracia y fue destituido de su Junta Liquidadora a raíz de una investigación que condujo la actual presidenta encargada de Venezuela bajo la tutela de Estados Unidos, Delcy Rodriguez, por supuestos cobros irregulares a grupos de empresarios.
Composición hecha con IA
Un mes antes de la destitución de “El Potro” fue detenido Ángel Félix Pino Márquez, a quien se le acusa de hacer fortuna con la plataforma El Inmejorable.
Al parecer, el “Rodrigato” esperó que las fuerzas armadas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump se llevaran preso a Nicolás Maduro y a Cilia Flores para sacar de carrera al “Potro”, que ya venía trastabillando no solo en el INH, sino también en la dirección del Poliedro de Caracas. Actualmente se desconoce su paradero. Algunas versiones señalan que salió del país, otras que se encuentra bajo supervisión de las autoridades, “una vaina loca”, como diría su propia canción.
El espectro de la “guerrilla comunicacional”
Oswaldo Rivero ya estaba medio muerto políticamente, incluso antes del 3 de enero. Desde el año 2023, cuando fue despedido del canal del Estado Venezolana de Televisión (VTV) por criticar al gobierno que defendía con uñas y dientes, Cabeza e’ mango cayó del árbol como fruta descompuesta que se queda olvidada en el suelo.
Desde entonces Rivero se convirtió en un “mango fantasma”: ya no pesa, no ensucia, no apesta y, aunque sigue haciendo ruidos, nadie lo oye ni lo toma en cuenta porque quedó deambulando en el limbo del olvido del chavismo disidente.
Convertido ahora en un espectro de lo que fue uno de los guerrilleros comunicacionales más acérrimos del régimen de Nicolás Maduro, hoy el fantasma de Cabeza e’ mango deambula por las calles del 23 de enero y Bogotá, murmurando viejas consignas de Zurda Konducta y despotricando insultos en contra del Ministerio de Comunicación e Información, al que ha acusado en reiteradas oportunidades de financiar a “mercenarios digitales” por 400 dólares.
Sin el aval del gobierno, sin su trinchera en VTV y sin el amparo de los cuerpos de seguridad, la “furia bolivariana” de Oswaldo Rivero quedó reducida a la nada y sometido a la orfandad política porque en la nueva dinámica de poder no hay espacio para él.
La Hojilla que ya no corta y quedó penando
Desde su trinchera en La Hojilla, que trasmitía VTV, Mario Silva se creía intocable: con una tiza en la mano, un mapa de conspiraciones imaginarias y la venia para destrozar reputaciones y estigmatizar opositores, se explayaba con la arrogancia de quien se cree dueño de la verdad absoluta.
Las diferencias públicas con los nuevos líderes del chavismo post 3 de enero y una supuesta reorganización del canal del Estado, marcaron el ritmo de su caída en desgracia. De golpe, las luces del estudio se apagaron, los “patriotas cooperantes” se desvanecieron y Silva ahora pide donaciones para mantenerse hablando por sus cuentas personales en redes sociales.
Composición hecha con IA
Hoy, el otrora dueño de la verdad, vaga por el purgatorio del olvido político. Ya nadie tiembla con sus editoriales ni le importa a qué hora transmite sus monólogos lúgubres. Atrapado en la irrelevancia, experimenta el peor castigo para un ególatra del micrófono: la indiferencia sepulcral.
El hombre sin sombra
Cuenta la leyenda que en Halloween los espantos vagan reflejando lo que fueron en vida: La Sayona llora desconsolada porque asesinó a sus hijos por celos, mientras que el Silbón castiga a los hombres mujeriegos y a los borrachos en los llanos. Pero el fantasma de Freddy Ñáñez es un muerto que intenta aterrorizar presentando sus credenciales como poeta, editor, político, escritor y hasta cantante.
Sin embargo, las apariciones fantasmas de “Luchaalmada” no asustan a nadie; por el contrario, provocan una profunda indiferencia. Aunque anda penando desde el año 2016 ejerciendo varios cargos asociados a las comunicaciones y a la cultura, terminó convirtiéndose en el espectro de la irrelevancia: nadie lee sus poemas ni cantan sus canciones.
Desde el pasado 26 de junio, “Luchaalmada” califica como fantasma de lo que queda del chavismo porque no logró entrar en el nuevo juego político. Anda por ahí, vagando en columnas en un medio oficialista y sin nadie que le prenda una vela.
“Irisjuice”
Al igual que el famoso e irreverente fantasma cinematográfico de Tim Burton, Iris Varela aparece de la nada haciendo ruidos estrambóticos, rompiendo las reglas del decoro político y sembrando la confusión general.
Después del 3 de enero, Valera se ha quedado en la crítica zombie. Invoca el caos defendiendo el “Rodrigato”, criticando el sobrevuelo de aviones de EE.UU. en Caracas y hasta tildando de “pedófilo” a Donald Trump. Le dice a Mario Silva que «dudar es traición», pero desaprueba la mesa de diálogo entre el PSUV y la delegación de la oposición, representada por Dinorah Figuera —ambos bajo el aval de Estados Unidos—.
Sin embargo, el truco de este fantasma parlamentario tiene un límite.Si la “nombran tres veces” invocando los fantasmas del pranato, las torturas o las minas de la Amazonía, se desvanece de la escena sin dejar rastro. Y sobre la intervención de Washington en el Arco Minero o la presunta muerte del “Niño Guerrero”, “Irisjuice” prefiere guardar un silencio sepulcral.
Ni desde el más allá ni desde el más acá ha querido responder por el colapso de las cárceles o la creación de colectivos mixtos; temas oscuros donde la prensa independiente y la ONU siempre terminan invocando su nombre.
El “prendevelas” que le reza a los ausentes
Composición hecha con IA
Diego «Michello» Suárez pasó de tener el patronazgo del PSUV a criticar el interinato de los Rodríguez fuera de Venezuela. Después del 3 de enero de 2026, denunció que la cúpula del chavismo había entregado a Nicolás Maduro y a Cilia Flores a la justicia estadounidense.
A los hermanos Rodríguez los ha llamado «judas» y «malditos» y a Mario Silva le critica que «quieren borrar la memoria del comandante [Hugo Chávez]». Su discurso, sin embargo, también ha tenido sus giros de guion: al principio cuestionó la extracción de Maduro y Flores, pero en mayo publicó en sus redes sociales que Delcy Rodríguez no había entregado a la pareja expresidencial.
Sus declaraciones han alimentado una confusión que parece sacada de una película de suspenso. La contradicción entre sus mensajes llevó a algunos seguidores a especular que había sido detenido arbitrariamente por los cuerpos de seguridad del Estado, debido a sus críticas al gobierno interino. Una sospecha que evocaba el caso de la venezolana Adreína Rodríguez, a quien el propio Suárez señaló en uno de sus videos y que terminó detenida sin que se respetara el debido proceso judicial.
Por ahora, Michello sigue encendiendo la mecha desde el exterior: sus publicaciones mantienen las acusaciones contra el interinato de los Rodríguez y el respaldo a Maduro y Flores, a quienes les sigue prendiendo velas como se hace en memoria de los que ya no están. En este aquelarre chavista, su alma en pena de propagandista chavista aparece de vez en cuando para echarle más leña al fuego.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Con una estrategia diplomática enfocada en pasar página sin saldar cuentas pendientes, las autoridades interinas de Venezuela solicitaron formalmente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dar por “concluido” el expediente referente a la controversial Ley contra las ONG.
En el escrito oficial enviado a la sede del organismo internacional, la representación venezolana omitió responder a las 12 interrogantes formuladas desde 2023 por cuatro relatores especiales en materia de derechos humanos.
Dichas preguntas buscaban evaluar el impacto y los riesgos que este marco legal representa para el libre ejercicio de la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales en el país.
Justificaciones bajo modelos de control restrictivo
Para argumentar la vigencia del instrumento normativo, la postura oficial sostuvo que los derechos a las libertades de expresión y asociación “no tienen carácter absoluto”.
En su defensa, la vocería gubernamental acudió a un ejercicio de derecho comparado al equiparar las regulaciones nacionales con los marcos legales y de control vigentes en países como Rusia, China y Nicaragua, conocidos por sus restricciones al espacio cívico.
El Estado venezolano pide que el caso “se dé por concluido” y asegura que seguirá colaborando con la ONU.
Esta respuesta vaga y extemporánea simula cumplimiento y mantiene la Ley contra las ONG, pieza clave para perseguir a disidentes y a quienes se perciba como tales. https://t.co/T5kfiMdzw5
Asimismo, la representación diplomática aseguró ante la ONU que el texto legal fue producto de un “amplio proceso de consultas públicas”.
La afirmación contrasta directamente con las observaciones técnicas emitidas en su momento por los propios relatores del organismo, quienes advirtieron que el proyecto ni siquiera había sido publicado formalmente para el debate ciudadano.
Diversas organizaciones defensoras de los DDHH alertaron que esta respuesta extemporánea no es más que una maniobra para proyectar un supuesto apego formal al multilateralismo, mientras se mantiene intacto el andamiaje jurídico de control.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
En hora buena, el daño antropológico sufrido por los venezolanos en su conjunto, a diferencia de quienes aún participan en los remates de cuotas de poder unidos a la buhonería mercaderil emergente en la coyuntura, ha renovado y desprendido una fuerza telúrica e inversa, humanizadora, en toda la geografía recorrida por María Corina
Vuelvo al lúcido ensayo de Pierre Rosanvallon sobre las instituciones invisibles (París, 2024), cómo reconocerlas y pensarlas, pues permiten entender a cabalidad el fenómeno de ruptura histórica que hoy se expresa en el liderazgo modelador de María Corina Machado en Venezuela. Mas que una mujer de Estado, que ya lo es, es la imagen de la nación que a diario se hace, con la mirada en el horizonte.
El tsunami popular provocado por su vuelta a la patria durante el domingo 25 de octubre de este año 2026, sin mediar convocatoria ni gastar palabras, ni arengar a las masas, solo mediando un gesto: “Estoy aquí. Con ustedes”, indica algo de profundidad e intransferible. Es imposible que sea entendido por quienes la miran desde el ángulo de los oficiantes como políticos o de la política como ciencia, y menos todavía por quienes han hecho del territorio venezolano su botín o premio del azar.
Tras impedírsele repetidamente viajar por pedido del mismo régimen, argumentándose por los servicios de inteligencia norteamericanos y los mercenarios de la corrupción el derrumbe de su imagen y su rechazo por el país, al término aprendió de esa experiencia amarga, se las agenció y decidió transitar por los caminos verdes que la llevaron hasta Barquisimeto.
Su primera escala dice mucho. La Divina Pastora y su iglesia, adonde recala, evoca lo que desde allí ocurre cada año, cada 14 de enero, a saber, el momento en que la misma nación se confunde y se da un alto ―se zafa de la saña y los odios instaurados por las élites políticas y económicas tributarias de la dictadura― para abrazarse, los unos a otros y caminar sobre una senda con distinto derrotero, la esperanza, el creer como necesidad existencial.
Hace presente ese sitio de culto y recogimiento, además, ubicado en el pueblo de Santa Rosa de la capital larense, la histórica homilia del fallecido cardenal Rosalio Castillo Lara, venezolano hasta en los tuétanos, quien ejerció como gobernador del Estado de la Ciudad del Vaticano, predicada en 2006: “Cada uno tiene sus problemas personales y estará pensando qué favor pedirle a la Virgen: la curación de un enfermo, la solución de un problema familiar, o cualquier otro. En esta solemne ocasión deseo proponerles que todos juntos le pidamos fervorosamente a la Divina Pastora que salve a Venezuela”.
Mostró María Corina, así, que entiende y se identifica con la esencia de lo que se mueve moviendo en el subterráneo de la conciencia nacional, como lo es la convicción, en todos y en ella, en cuanto a que la cuestión que les embarga es sustantivamente moral y espiritual. Es alcanzar lo que nos es genético y negó la república tutelar durante sus dos centurias de existencia, la libertad, el verdadero protagonismo de la nación.
Mas he aquí, pues, la pobre y miserable exégesis de quienes solo contentos con la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores por Estados Unidos, pretenden asumir de milagrosa la permanencia y prórroga en el poder de los “hermanos mellizos”, Delcy y Jorge, acostumbrados a que las cuotas de poder tienen su precio y se negocian en pública almoneda, incluida la impunidad, la purificación de los crímenes de lesa humanidad.
“La señora Machado cree estar por encima de las instituciones y la Constitución, poniendo fecha para las elecciones presidenciales; solo falta que ponga la hora… no [tenemos] candidatos a gobernadores ni alcaldes en ningún estado… [estamos] jugando a la paz y al bienestar del país, a que venga la inversión extranjera para que el Estado venezolano se aboque a resolver los problemas”, afirma la narrativa miope, amoral, carente de toda empatía con la gente, con las víctimas e irrespetuosa de la dignidad de estas. La ha proferido un antiguo e innombrable opositor vuelto alacrán, revelando que a él y a quienes como él hacen comandita con los que transformaran a Venezuela en un Estado criminal fallido, apenas les interesa conservar un puesto, incluso irrelevante, en algún municipio o estado, que les asegure sobrevivir bajo un orden integralmente centralizado, militarista y presidencialista como el actual.
María Corina sabe eso. Entiende y es consciente con y junto a la propia nación de esa desviación grave en la política, por lo que las palabras huelgan. Estorban y resultan cínicas cuando media el dolor y el abandono, cuando sobre estos la fe se muestra como el único bálsamo.
¡Estoy aquí, con ustedes!, nos ha dicho.Y le ha bastado al país. Es su gesto invaluable de fraternidad. La expresión de la amiga que, sin esperársela o cuando menos se la espera llega al entierro y callada les da un abrazo a los deudos, prosiguiendo con recato y respeto. Es quien sorprende al enfermo, le visita, le mira a los ojos para comunicarle ¡estoy aquí! Nada más. Es empatía. Es algo muy ajeno al narcisismo digital de las sanguijuelas de la política.
Se encuentra María Corina, lo ha declarado, en las antípodas de los Chávez, de los Maduro, de los Cabello, de los Rodríguez y sus aúlicos; esos que, como lo diría Mariano Rajoy en Política para adultos (2021), “con su falsedades y polarización” siempre han buscado alejarnos de nuestra condición de ciudadanos maduros, prometiendo “un mundo sin límites y sin responsabilidad. Un mundo inexistente”, cuyo daño sobre nuestra convivencia no es ficticio. Y lo sabemos, todos. Pues aquellos, sustituyeron, prostituyéndola, la sana idea de los consensos, destruyéndole a la nación sus certidumbres, polarizando para mejor dominarla, y hacer carreras políticas, volátiles, por cierto, surfeando sobre las “olas de descontento e insatisfacción” generalizados.
La nación que las élites no consiguen comprender
Mientras trabajaba y preparaba María Corina su regreso a la tierra de sus mayores, la que le vio nacer, las élites que cohabitan con el «rodrigato» o que aún aspiran a beneficiarse del mismo, en el marco de su provisionalidad, reincidían en lo que, de mala fe y tocado por el morbo de la corrupción, se le sugirió a la Casa Blanca en vísperas del 3 de enero: ¡A ella no la quieren! Esta vez y hasta ayer insistían en que las encuestas se le derrumbaban. Que se abría un espacio amplio para otro candidato, un outsider.
Lo pletórico e hiperbólico del comportamiento de quienes solo ven a Venezuela como expresión partidaria o de poder, en un neto plano formal, o la estiman como realidad fallida que solo espera de los buitres, permanecen obnubilados de entendimiento. Son aguas de borrajas sus proyectos ―los petroleros y los eléctricos― y mero pasto con el que se alimentan a las redes.
No alcanzan a ver y se les oculta la realidad de la parálisis e incapacidad de ese régimen de facto que intenta prorrogarse y librarse de toda sanción internacional; pero sin aliento ni interés para conducir y reformar a nuestra sociedad, agobiada y agotada por esos autoritarismos ingobernables dispersos y codiciosos, que chocan unos con otros mediando la teatralidad de los aparatos constitucionales y su mesa de negociación. Antes fueron los causahabientes de Hugo Chávez Frías, y ahora lo son los de Nicolás Maduro Moros.
El caso, lo advierte el autor francés a quien he mencionado, es que el andamiaje del poder estatal y republicano ―que cree resolver ante su crisis y desmaterialización mediante transacciones o sincretismos― sigue poniendo de lado al otro universo, sin el que resulta imposible la vida familiar o en sociedad, la participación ciudadana y madura dentro de la plaza pública, hasta para atender las cuestiones que son comunes a todo el país.
Me refiero, justamente, a las instituciones invisibles: la confianza, la ejemplaridad del maestro o la auctoritas patrum como “memoria de los valores”, y la legitimidad. En suma, se trata de volver a la gente, de preferir sus problemas, de interpretar sus aspiraciones o proyectos de vida, de ayudarles a despejar sus prejuicios, de empujarle para que se consolide como nación en conciencia y en voluntad, tras el drama de su diáspora millonaria y sideral.
Conjugar a María Corina desde las categorías partidarias o de la experiencia pervertida de lo político ha sido el error mayúsculo en el que todavía persisten, tozudamente, sus adversarios. Se los traga el encono, desde cuando el pueblo, no ella, les purgó del panorama nacional en las elecciones primarias de 2023.
El no entender el credo sobre el que María Corina ha apuntalado su compromiso de solidaridad con los venezolanos, los llevó sucesivamente a la inesperada derrota que les propinase, a tirios y troyanos, a los del régimen y sus cortesanos, Edmundo González Urrutia, custodio de la soberanía popular desde el 28 de julio de 2024.
No hubo discursos ni promesas, ni ofertas de construcción de plazas públicas o nuevas vías de comunicación, tampoco la oferta de contratos petroleros o dádivas sociales a lo largo de ese trayecto o elipse aleccionadora y casi plebiscitaria, de rescate del espíritu de libertad individual responsable en cada venezolano.
Solo hubo acompañamiento a la nación victimizada por los oficiantes de la política que traicionaron el sentido de lo político, que es servicio desprendido al bien común y, de suyo, concreción del respeto a la dignidad de la persona humana. Se trató, antes bien, de darle la mano al conjunto de la nación para favorecer su reencuentro, el despertar su resiliencia y para que recobrase el sentido de la confianza ante el testimonio leal y la ejemplaridad dado por quienes la convocaban, Machado y González Urrutia.
De modo que, mientras los que piensan en que la dinámica social ancla únicamente sobre la idea de la conveniencia por imperio de un orden eventual de las cosas ―que se cree poder atenderlas desde una mesa que intenta reformar a las instituciones visibles de la república, como su poder electoral o la designación de unos jueces― otros, la mayoría casi total, más perspicaz, sabe y entiende que los andamiajes de los Estados y sus ministerios, así como se encuentran en crisis severa, mal encarnan las aspiraciones de los venezolanos que habitan en el siglo que avanza.
Tras las grandes revoluciones posmodernas de la ciencia, la digital y la de la inteligencia artificial, se ha formado un cosmos radicalmente diferente, una aldea humana, como la profetizase el filósofo y teórico de la comunicación canadiense Marshall McLuhan.
En el interregno, desnudas las sociedades del disfraz de Leviatán que les impuso la modernidad, el Estado nación, encontrándose huérfanas aquellas, agonalmente han buscado como en los grupos primitivos y de pequeñas dimensiones a lo común, dentro de lo similar. Sensiblemente, excluían al resto, al diluirse el sentido de la cooperación entre los diversos, por perderse las certezas y ampliarse la legión de los desconfiados. Así ha sido, hasta la emergencia de María Corina.
Mas sean cuales fueren las interpretaciones al respecto, lo veraz es que, por sobre la pulverización institucional y a la vez social que se inició en Venezuela a partir de 1989, lo peor de la política se entronizó una década más tarde, a partir de 1999. Aceleró las divisiones, estimuló las confrontaciones hasta el punto de inutilizar a la misma fuerza social y hasta los aparatos institucionales que ayer fuesen las palancas del cambio. Ocuparon sus espacios la saña cainita y el morbo desenfadado de la corrupción, que se sigue mostrando con desenfado al lado de la presidenta interina de facto y en sus trasmisiones desde Venezuela.
La confianza como fuente de autoridad y legitimidad de lo político
Es la misma fuerza espiritual que se reafirmó tras el doble terremoto, memorioso de los años 2023 y 2024, cuando el pueblo llano, ahora desgarrado, vuelve a hacer patente su decoro y dignidad. Recobra su resiliencia e iniciativa. Antes controló desde la calle los procesos electorales de los años citados, desafiando al narcorrégimen de Maduro Moros y los Rodríguez, y venciéndolos. Es la fuerza y la ejemplaridad que después se hizo presente en La Guaira, eje de la destrucción sísmica, una vez como se la quiso explotar por los Rodríguez y Diosdado Cabello mediante dádivas clientelares, aprovechándose del sufrimiento desgarrador actuante, ofensivos para las vidas silenciadas, y que fueron rechazadas por los familiares de las víctimas más carenciadas.
El valor insobornable de la lealtad característico de María Corina Machado en su acompañamiento sostenido del pueblo venezolano, situándose a su lado y no al frente ni a la cabeza, sigue facilitando, justamente, su interacción modeladora con esa civitas moral que permanece en diáspora hacia afuera y hacia adentro de Venezuela; que espera del momento propicio para el retorno a la Casa Común y el reencuentro entre las familias separadas por décadas.
La lealtad, cabe destacarlo, es la clave y fuente de la confianza que se construye a lo largo del tiempo y en cada espacio mediante el testimonio. Y es de observar que la desconfianza prende allí en donde media la desinformación o la falta de información, o el engaño o la manipulación o la falsificación de las palabras, cuando se las alteran para restarle significados a los significantes de la comunicación.
Hablar y conducirse conforme a la verdad y sincero afecto hacia la gente, tal como se aprecia tras la reaparición de María Corina, es lo que da como ganancia al bien de la confianza. La lealtad paga, cabe insistir, cuando hay lealtad al pueblo, a la nación y a su voluntad, sin traicionarla ni desfigurarla.
No se trata de la confianza entre los íntimos o cercanos, que se presupone y permanece enclaustrada en el marco de las relaciones inmediatas como las familiares o las de un grupo de activistas, o en los dedicados a las tareas de la ciudadanía. La confianza genuina es algo más sublime y complejo. Nada hace con la forjada al instante o al detal, obra de candidaturas de ocasión, extraña al liderazgo transparente de quien guía y orienta asumiendo para sí la carga mayor. Aligerándola al compartirla con quienes avanza sobre el camino de una utopía posible, la del redescubrimiento de la dignidad a través del ejercicio individual de la libertad responsable, en el marco de la perfectibilidad de lo humano. Tiene un valor eminente la confianza, así, cuando ha lugar entre personas distantes o diferentes en lo personal y en lo geográfico, y quienes desde la distancia que les separa comparten el bien supremo de la libertad.
La nación que somos los venezolanos, que es una misma en su dispersión, emergió para rencontrarse con María Corina, justamente, por confiar en ella. Hizo patente, así, en y con los hechos, que la vanidad prepotente y la insolencia corruptora de los cortesanos de la política y de quienes les proveen de recursos, destruye toda forma de empatía. Y aquélla, María Corina, a la idea de la autoridad formal que causa siempre refracción, opuso la de su testimonio personal. Y he aquí el parteaguas irresoluble.
Mientras los que forman la mesa que en nombre de USA dicen estar resolviendo sobre el destino de Venezuela, pues se le dio poder para ello y, en lo particular, se le ha sostenido el poder a quien es la ocupa del Palacio de Miraflores, María Corina tremola su auctoritas, que es moral.
Construye a lo político como institución social. Se sitúa, diría Rosanvallon, no al lado de la política sino de lo político. La política y su mesa se limita al ejercicio del poder. La auctoritas de María Corina Machado, por bien entendida implica para ella responsabilidad sobre la vida de todos los que a la vez se hacen responsables de sus proyectos de vida. Encarna al porvenir, “afirma la permanencia de una memoria y de una promesa”, que debe traducirse, en el caso de la nación venezolana, exactamente, en memoria, en verdad, y en justicia reparadora.
Como resorte crítico y ético, la legitimidad, esa otra institución inexistente para los oficiantes actuales de la política y que tanto desprecian por creer en el ejercicio perpetuo del poder sin límites ni contrapesos, y con desprecio por el imperio de la ley, cuando mal se la entiende se cree que es la obra de una mayoría circunstancial, repito. Esa que le otorgaría a su beneficiario, que se traga las vergüenzas sin inmutarse y como lo cree, la nuda “propiedad” sobre el poder que busca detentar para usarlo, para tomarlo como ganancia propia.
La legitimidad fidedigna, esa que hemos observado a raíz del final reingreso de María Corina a Venezuela, es “una energía que se libera y viene desde abajo”, tal como se constata.
En suma, solo la nación es capaz de producir una auténtica legalidad constitucional y constituir poderes autónomos e independientes, primeramente, el de la Justicia, en manos de personas no solo competentes sino íntegras, honorables, para que sean confiables, acatados y respetados; a fin de que cuenten estabilidad, sin deserciones sociales, por capaces de asegurar el bienestar colectivo. Y cuyos yerros posibles, de consiguiente, pueda asumirlos la nación con madurez ciudadana, sin escapismos infantiles. La política, que debe aportar certidumbres en tiempos de zozobra, lo recuerda Rajoy, es “para adultos”. Es decir, no es para mayores ni para viejos, “es la hecha por personas responsables para ciudadanos igualmente responsables, sea cual sea su edad”.
Ron Santa Teresa presentó su nuevo ron ultra premium Santa Teresa 1796 X.O. en una gala exclusiva en el Teatro Nacional de Caracas, que reunió a un selecto grupo de figuras reconocidas y referentes venezolanos para presenciar el encuentro entre los últimos 100 años en Venezuela y el legado de Ron Santa Teresa en una obra que combinó música, humor y celebración.
El reconocido humorista venezolano Laureano Márquez fue el protagonista de un extraordinario diálogo que recorrió un siglo de historia venezolana y convirtió la presentación en un homenaje a las raíces, la tradición y el tiempo como testigo de aquello que perdura. La producción general de Claudia Salazar junto a la producción audiovisual de ADS Master Group y dirección actoral de Doustin Zapata, reunió al elenco de actores de Clas Producciones y a la actriz Andreina Blanco para interpretar el guion original de Nacho Palacios y el equipo de Crack Estudio. La experiencia se complementó con la colaboración entre la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, dirigida por la maestra Elisa Vegas, y el DJ Marco Allen, quienes fusionaron melodías clásicas y modernas que conectaron las distintas décadas del país.
La ceremonia reunió al talento aragüeño de reconocimiento internacional, como el de Efraín Mogollón y sus exclusivo con diseños cargados de sobriedad y elegancia, y el de Gerardo Rasetta, una de las figuras más emblemáticas de la sastrería tradicional y la moda masculina en Venezuela. El evento contó también con la exclusiva joyería artesanal de Kakalaka, piezas elaboradas por Vanessa Vinck y Alesia Chumaceiro. Durante la noche, Festejos Mar acompañó el brindis y la celebración del evento.
Una tradición ronera
“Con Santa Teresa 1796 X.O. seguimos elevando nuestra tradición ronera, honrando un legado construido a lo largo de generaciones. Santa Teresa 1796 ha conquistado el reconocimiento nacional e internacional por su excelencia y sus más de 120 medallas de oro en competencias internacionales, y esta innovación representa una nueva expresión de su maestría y cien años de conocimiento, que nos recuerda que lo extraordinario toma tiempo”, expresó Andrés Chumaceiro, director de Operaciones de Ron Santa Teresa.
Con esta nueva propuesta los maestros roneros seleccionaron líquidos de las reservas más exclusivas, con rones de hasta un siglo de historia que se unen para celebrar tres hitos fundamentales: los 230 años de la Hacienda Santa Teresa, el centenario de Alberto J. Vollmer y las tres décadas de Santa Teresa 1796. Su elaboración incorpora un proceso de maduración que combina el método de Solera junto con barricas y toneles de roble de Limousin francés para lograr una mezcla de gran complejidad y elegancia excepcional.
El resultado es un ron de mayor profundidad, que mantiene la suavidad y balance característicos de Santa Teresa 1796 y contiene notas de madera, frutos secos y tabaco. Una propuesta dirigida a consumidores que valoran la calidad, el origen y la diferenciación, y que buscan bebidas exclusivas para celebrar logros personales, compartir ocasiones importantes o elegir un regalo sofisticado.
“Lo que hace especial a Santa Teresa 1796 X.O. es la historia que hay detrás, una reserva familiar que comenzó en 1926 y hoy, cien años después, se encuentra presente en esta innovación. Es un producto que refleja el trabajo de generaciones de artesanos del ron, que con su experiencia y maestría han sabido cuidar ese legado y transformarlo en algo excepcional”, afirmó Nancy Duarte, Maestra Ronera de Santa Teresa.
230 años de tradición
Este nuevo producto de Ron Santa Teresa se incorpora de manera permanente al portafolio y busca darles a los consumidores del país la primicia de celebrar con un ron que representa su trayectoria y sus raíces. Está disponible únicamente en Venezuela y es la continuación del acompañamiento de la marca a los venezolanos en sus celebraciones más memorables. Por eso, se convierte en la opción ideal para regalar y compartir, llegando al mercado justo antes de la temporada decembrina, una época para brindar y celebrar.
Santa Teresa es la primera productora de ron de Venezuela, con 230 años de tradición y maestría venezolana. En la actualidad, se encuentra en más de 70 países con productos que ostentan con orgullo la Denominación de Origen Controlado Ron de Venezuela.
Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional del 2015 y representante de la mesa de diálogo con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) bajo el aval de Estado Unidos, anunció este 29 de octubre el desbloqueo de los dominios web de los medios de comunicación El Nacional y La Patilla de los servicios de internet venezolanos.
Hoy portales como @la_Patilla y @elnacionalweb vuelven a ser leídos y visitados, sin tener bloqueos. Todos los medios deben ser desbloqueados para garantizar el derechos a la información. pic.twitter.com/XTz6ZoeQAl
Tras 45 días después que la representación del PSUV anunciara el inicio de los desbloqueos digitales, Figuera aseguró que todos los medios deben ser desbloqueados para garantizar el derecho a la información de todos los venezolanos.
Sin embargo, la ONG Conexión Segura, a través de su plataforma VE Sin Filtro, denunció este 30 de octubre que al menos 140 dominios de internet siguen bloqueados de los servicios venezolanos. De esa lista, al menos 7 son medios de comunicación nacional e internacional.
Que sigan los bloqueos contra herramientas anti-censura como VPN, y a iniciativas políticas mientras se habla de elecciones demuestran que la censura en #internetVE sigue siendo política de estado.
«No podemos aceptar el levantamiento a cuentagotas de una censura, con la esperanza de las autoridades de que esta vez sea suficiente para bajar la presión», escribió la ONG en sus redes sociales.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa aseveró que el desbloqueo de El Nacional y La Patilla está incompleto: algunas plataformas de servicios de internet y telefonía como Movistar y Airtek continúan con la censura digital.
«Ambos medios enfrentan bloqueos desde 2018. Levantarlos de forma parcial y discrecional prolonga una vulneración de derechos que nunca debió existir. El acceso a la información no puede depender del cálculo político de las autoridades», denunció el instituto gremial.
Se espera que la mesa de diálogo donde participan Figuera y el PSUV —bajo el aval de Estados Unidos— celebre su cuarta ronda de negociaciones entre el 11 y el 15 de noviembre de 2026. Mientras tanto, la sociedad civil venezolana afirmó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el pasado 29 de octubre que los sistemas de represión digital del PSUV siguen activos pese al proceso de democratización en el país.