El coordinador general de la organización Cecodap, Carlos Trapani, rechazó la presencia de grupos armados en una escuela vinculada a Fe y Alegría en la comunidad indígena eñepa La Batea del municipio Cedeño, al sur del estado Bolívar. La situación ha obligado a docentes y familias a abandonar el sector por razones de seguridad.
A través de su cuenta de X, el defensor de derechos humanos recalcó que la afectación no se limita a la suspensión de las clases. “Se pierde uno de los principales espacios cotidianos de protección de la niñez”, dijo.
Advirtió además que los riesgos para niños, niñas y adolescentes son múltiples: “exposición a la violencia, captación y reclutamiento, utilización para vigilancia o apoyo logístico, secuestro, trata y explotación, violencia sexual, desplazamiento, separación familiar, interrupción escolar y afectaciones psicosociales”.
El abogado destacó que hay una dimensión que no puede ignorarse tratándose de que se ve perjudicada la niñez indígena: “Salir de su comunidad puede significar separarse del territorio, de su cultura, de la familia extensa, de sus docentes y de sus autoridades tradicionales. Proteger a un niño indígena también exige proteger esos vínculos”.
“Fe y Alegría mantiene desde hace años presencia educativa en comunidades indígenas de Los Pijiguaos y Las Bateas forma parte de esa red. No hablamos solo de un edificio: hablamos de un espacio construido para garantizar educación y acompañamiento a niños de una comunidad indígena”, añadió.
1. En La Batea, Los Pijiguaos, estado Bolívar, una escuela vinculada a Fe y Alegría está siendo afectada por la presencia de hombres armados. Docentes y familias han tenido que salir de la comunidad por razones de seguridad. Para los niños y niñas, la escuela dejó de ser un espacio seguro. 2. Esto tiene una dimensión especial. Fe y Alegría mantiene desde hace años presencia educativa en comunidades indígenas de Los Pijiguaos y Las Bateas forma parte de esa red. No hablamos solo de un edificio: hablamos de un espacio construido para garantizar educación y acompañamiento a niños de una comunidad indígena. 3. Cuando hombres armados ocupan una escuela y sus docentes deben salir, la afectación no termina en la suspensión de clases. Se rompe la rutina, aumenta el miedo, se debilita el vínculo con los maestros y se pierde uno de los principales espacios cotidianos de protección de la niñez. 4. La situación actual tampoco apareció de un día para otro. En octubre de 2025 el propio Estado venezolano reconoció públicamente la presencia en Los Pijiguaos de grupos del ELN y disidencias de las FARC. Durante 2026 continuaron las alertas sobre presencia armada y control territorial. 5. El 2 de agosto de 2026, hombres armados se llevaron al capitán indígena Julio Rodríguez de su comunidad. Su cuerpo fue encontrado días después. Autoridades indígenas habían denunciado además incursiones de grupos armados y solicitado protección. 6. Durante agosto y septiembre continuaron denuncias de secuestros, amenazas y reclutamiento forzado. En septiembre hubo operaciones y sobrevuelos militares. El 5 de octubre la FANB informó que había inhabilitado una pista clandestina y un campamento logístico de minería ilegal en Los Pijiguaos. 7. Ese contexto permite dimensionar lo que ocurre hoy en La Batea y Punta Brava: presencia de hombres armados, controles sobre habitantes, amenazas, retenciones, salida de familias y docentes y afectación directa de una escuela. La violencia dejó de estar solamente alrededor de las comunidades. Entró en uno de sus espacios de protección. 8. Los riesgos para niños y adolescentes son múltiples y simultáneos: exposición a la violencia, captación y reclutamiento, utilización para vigilancia o apoyo logístico, secuestro, trata y explotación, violencia sexual, desplazamiento, separación familiar, interrupción escolar y afectaciones psicosociales. 9. Para la niñez indígena hay además una dimensión que no puede ignorarse. Salir de su comunidad puede significar separarse del territorio, de su cultura, de la familia extensa, de sus docentes y de sus autoridades tradicionales. Proteger a un niño indígena también exige proteger esos vínculos. 10. La respuesta no puede limitarse a retirar a los hombres armados del plantel. Hay que proteger a las familias y docentes, identificar a niños y adolescentes en riesgo, garantizar continuidad educativa, prevenir reclutamiento y explotación, atender a quienes han salido e investigar los hechos. El Estado conocía desde octubre de 2025 la presencia de grupos armados en Los Pijiguaos. Ese antecedente importa porque la protección de la niñez no comienza cuando la violencia entra en una escuela. También exige anticiparse para evitar que llegue hasta ella. Una respuesta efectiva debe lograr algo muy concreto: que un niño indígena pueda permanecer en su comunidad, entrar a su escuela y aprender sin que las armas determinen su vida cotidiana. @cecodap @REDHNNA @feyalegria1031 @FeyAlegriaVE
— Carlos Trapani (@carlosmtrapani) October 31, 2026
Garantizar protección integral
La situación de violencia, recordó Trapani, no ocurrió “de un día para otro”. Hace un año el Estado venezolano reconoció públicamente la presencia de grupos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Los Pijiguaos. Durante 2026 continuaron las alertas sobre el control territorial de estas organizaciones.
“El 2 de agosto de 2026, hombres armados se llevaron al capitán indígena Julio Rodríguez de su comunidad. Su cuerpo fue encontrado días después. Autoridades indígenas habían denunciado además incursiones de grupos armados y solicitado protección”, recapituló.
Durante agosto y septiembre continuaron las denuncias sobre secuestros, amenazas y reclutamiento forzado en la zona. Luego de algunas operaciones y sobrevuelos militares, el 5 de octubre pasado la Fuerza Armada Nacional informó que había inhabilitado una pista clandestina y un campamento logístico de minería ilegal en Los Pijiguaos.
“La respuesta no puede limitarse a retirar a los hombres armados del plantel. Hay que proteger a las familias y docentes, identificar a niños y adolescentes en riesgo, garantizar continuidad educativa, prevenir reclutamiento y explotación, atender a quienes han salido e investigar los hechos”, insistió Carlos Trapani y recordó que la protección de la niñez no comienza cuando la violencia entra a la escuela sino que debe anticiparse para evitarlo.
#Alerta #Venezuela Guerrilla colombiana se apodera de las instalaciones de Escuela de Fe y Alegría en la comunidad eñepa "La Batea" al sur del municipio Cedeño del estado Bolívar. Días atrás, habitantes de las comunidades indígenas Punta Brava y La Batea, denuncian la presencia de presuntos integrantes de las FARC de la Segunda Marquetalia, quienes estarían generando temor e intranquilidad entre la población. Los pobladores reportan la instalación diaria de alcabalas, retenciones de habitantes y visitas nocturnas a la comunidad, alterando la paz y la seguridad de las familias indígenas.
— Fritz Sanchez (@Fritz_A_Sanchez) October 28, 2026






