Grupos armados ocupan una escuela de Fe y Alegría en comunidad indígena de Bolívar

El coordinador general de la organización Cecodap, Carlos Trapani, rechazó la presencia de grupos armados en una escuela vinculada a Fe y Alegría en la comunidad indígena eñepa La Batea del municipio Cedeño, al sur del estado Bolívar. La situación ha obligado a docentes y familias a abandonar el sector por razones de seguridad. 

A través de su cuenta de X, el defensor de derechos humanos recalcó que la afectación no se limita a la suspensión de las clases. “Se pierde uno de los principales espacios cotidianos de protección de la niñez”, dijo. 

Advirtió además que los riesgos para niños, niñas y adolescentes son múltiples: “exposición a la violencia, captación y reclutamiento, utilización para vigilancia o apoyo logístico, secuestro, trata y explotación, violencia sexual, desplazamiento, separación familiar, interrupción escolar y afectaciones psicosociales”. 

El abogado destacó que hay una dimensión que no puede ignorarse tratándose de que se ve perjudicada la niñez indígena: “Salir de su comunidad puede significar separarse del territorio, de su cultura, de la familia extensa, de sus docentes y de sus autoridades tradicionales. Proteger a un niño indígena también exige proteger esos vínculos”.

“Fe y Alegría mantiene desde hace años presencia educativa en comunidades indígenas de Los Pijiguaos y Las Bateas forma parte de esa red. No hablamos solo de un edificio: hablamos de un espacio construido para garantizar educación y acompañamiento a niños de una comunidad indígena”, añadió. 

Garantizar protección integral

La situación de violencia, recordó Trapani, no ocurrió “de un día para otro”. Hace un año el Estado venezolano reconoció públicamente la presencia de grupos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Los Pijiguaos. Durante 2026 continuaron las alertas sobre el control territorial de estas organizaciones.

“El 2 de agosto de 2026, hombres armados se llevaron al capitán indígena Julio Rodríguez de su comunidad. Su cuerpo fue encontrado días después. Autoridades indígenas habían denunciado además incursiones de grupos armados y solicitado protección”, recapituló.

Durante agosto y septiembre continuaron las denuncias sobre secuestros, amenazas y reclutamiento forzado en la zona. Luego de algunas operaciones y sobrevuelos militares, el 5 de octubre pasado la Fuerza Armada Nacional informó que había inhabilitado una pista clandestina y un campamento logístico de minería ilegal en Los Pijiguaos.

“La respuesta no puede limitarse a retirar a los hombres armados del plantel. Hay que proteger a las familias y docentes, identificar a niños y adolescentes en riesgo, garantizar continuidad educativa, prevenir reclutamiento y explotación, atender a quienes han salido e investigar los hechos”, insistió Carlos Trapani y recordó que la protección de la niñez no comienza cuando la violencia entra a la escuela sino que debe anticiparse para evitarlo.

En octubre del 2025 el Estado venezolano reconoció la presencia de grupos del Ejército de Liberación Nacional y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en la comunidad indígena de Los Pijiguaos.
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Observatorio UCAB Guayana
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El coordinador general de la organización Cecodap, Carlos Trapani, rechazó la presencia de grupos armados en una escuela vinculada a Fe y Alegría en la comunidad indígena eñepa La Batea del municipio Cedeño, al sur del estado Bolívar. La situación ha obligado a docentes y familias a abandonar el sector por razones de seguridad. 

A través de su cuenta de X, el defensor de derechos humanos recalcó que la afectación no se limita a la suspensión de las clases. “Se pierde uno de los principales espacios cotidianos de protección de la niñez”, dijo. 

Advirtió además que los riesgos para niños, niñas y adolescentes son múltiples: “exposición a la violencia, captación y reclutamiento, utilización para vigilancia o apoyo logístico, secuestro, trata y explotación, violencia sexual, desplazamiento, separación familiar, interrupción escolar y afectaciones psicosociales”. 

El abogado destacó que hay una dimensión que no puede ignorarse tratándose de que se ve perjudicada la niñez indígena: “Salir de su comunidad puede significar separarse del territorio, de su cultura, de la familia extensa, de sus docentes y de sus autoridades tradicionales. Proteger a un niño indígena también exige proteger esos vínculos”.

“Fe y Alegría mantiene desde hace años presencia educativa en comunidades indígenas de Los Pijiguaos y Las Bateas forma parte de esa red. No hablamos solo de un edificio: hablamos de un espacio construido para garantizar educación y acompañamiento a niños de una comunidad indígena”, añadió. 

Garantizar protección integral

La situación de violencia, recordó Trapani, no ocurrió “de un día para otro”. Hace un año el Estado venezolano reconoció públicamente la presencia de grupos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Los Pijiguaos. Durante 2026 continuaron las alertas sobre el control territorial de estas organizaciones.

“El 2 de agosto de 2026, hombres armados se llevaron al capitán indígena Julio Rodríguez de su comunidad. Su cuerpo fue encontrado días después. Autoridades indígenas habían denunciado además incursiones de grupos armados y solicitado protección”, recapituló.

Durante agosto y septiembre continuaron las denuncias sobre secuestros, amenazas y reclutamiento forzado en la zona. Luego de algunas operaciones y sobrevuelos militares, el 5 de octubre pasado la Fuerza Armada Nacional informó que había inhabilitado una pista clandestina y un campamento logístico de minería ilegal en Los Pijiguaos.

“La respuesta no puede limitarse a retirar a los hombres armados del plantel. Hay que proteger a las familias y docentes, identificar a niños y adolescentes en riesgo, garantizar continuidad educativa, prevenir reclutamiento y explotación, atender a quienes han salido e investigar los hechos”, insistió Carlos Trapani y recordó que la protección de la niñez no comienza cuando la violencia entra a la escuela sino que debe anticiparse para evitarlo.

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