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Sociedad civil exige transparencia en la selección de magistrados del TSJ

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La selección de nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) abre un nuevo debate sobre la posibilidad de recuperar la independencia del Poder Judicial en Venezuela. Representantes de organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil coinciden en que el proceso debe estar acompañado de transparencia, criterios técnicos de evaluación y mecanismos que impidan que personas vinculadas con violaciones de derechos humanos ocupen cargos en la máxima instancia judicial del país.

Alí Daniels, director de Acceso a la Justicia, considera que el proceso actual presenta diferencias respecto a los anteriores, aunque advierte que no existen garantías sobre su desenlace. A su juicio, la paralización del procedimiento iniciado en mayo y su posterior reactivación en un contexto de diálogo político obligan a examinar con atención las condiciones en las que se está desarrollando esta nueva selección.

Daniels señaló que el artículo 72 de la Ley Orgánica del TSJ permite al Comité de Postulaciones Judiciales solicitar colaboración a los sectores público y privado. Destacó la participación de integrantes de la sociedad civil que no forman parte de las estructuras políticas tradicionales.

“Es la primera vez en 27 años que un órgano vinculado con la elección de magistrados no está vinculado con el gobierno”, afirmó Daniels, quien considera que ciudadanos sin trayectoria partidista están apostando por la posibilidad de impulsar cambios en el sistema judicial.

Sin embargo, advirtió que el Gobierno ha aplicado estrategias que buscan desalentar la participación ciudadana. Entre ellas mencionó la designación del diputado de la Asamblea Nacional, Giuseppe Alessandrello para presidir el comité. Daniels sostuvo que existe el riesgo de que la población pierda la confianza en el proceso y recordó que las autoridades podrían actuar para favorecer sus intereses.

Pese a esas reservas, el director de Acceso a la Justicia defendió la posibilidad de avanzar hacia una renovación judicial que permita acompañar una eventual transición política. Considera que existen personas con trayectoria y reservas morales suficientes para desempeñar funciones judiciales con independencia e imparcialidad.

“Hay una pequeña ventana de posibilidad para que el país vuelva a la democracia”, expresó.

Evaluar las credenciales y evitar la impunidad

La revisión de los antecedentes de los aspirantes constituye una de las principales exigencias de las organizaciones de derechos humanos. Martha Tineo, directora de la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, señaló que es necesario conocer los baremos y los mecanismos que se utilizarán para seleccionar a los futuros magistrados.

A Tineo le preocupa que personas con buenas credenciales profesionales sean excluidas sin una justificación clara, mientras que otras vinculadas con actuaciones contrarias a los derechos humanos puedan avanzar en el procedimiento.

La representante insistió en la necesidad de realizar una revisión exhaustiva de las trayectorias de quienes aspiran a integrar el máximo tribunal. 

Mencionó 370 casos de muerte forman parte de la persecución y en las que existe 95% de impunidad respecto de los autores materiales y 100% de impunidad en los casos señalados.

Tineo también advirtió sobre la responsabilidad que pueden tener determinados funcionarios judiciales en la persecución política, particularmente aquellos que han intervenido en procesos relacionados con delitos de terrorismo.

“Es inadmisible que aquellas personas que hayan cometido crímenes participen en el Comité o que sean consideradas para integrar el TSJ”, sostuvo.

Para la defensora de derechos humanos, la selección no puede limitarse a comprobar requisitos formales. La evaluación debe permitir identificar a quienes hayan contribuido a la vulneración de garantías fundamentales, especialmente en un contexto en el que las víctimas continúan reclamando justicia.

En la misma línea, Faisal Yamil de Cepaz, destacó la importancia de incorporar criterios técnicos que permitan determinar la idoneidad de los candidatos, además del cumplimiento de los requisitos legales y constitucionales.

Yamil explicó que una de las contribuciones planteadas consiste en elaborar una matriz de evaluación que contemple aspectos como la trayectoria de los aspirantes en materia de derechos humanos y sus posibles relaciones contractuales con el Estado.

“Si queremos mejores magistrados, tenemos que tener a la mejor persona”, afirmó.

El representante señaló que la transparencia debe acompañar cada fase del procedimiento y que la investigación sobre los candidatos debe ser seria. También advirtió que la renovación del TSJ no puede considerarse un objetivo aislado.

“Esto no se agota el día de la elección de los magistrados”, expresó Yamil, al insistir en que el país necesita un Estado que no persiga a sus ciudadanos.

La falta de información pública genera dudas

La disponibilidad de información sobre los postulados y los criterios utilizados para evaluarlos es otra de las preocupaciones planteadas por la sociedad civil.

Deborah Van Berkel de Ideas para la Democracia, advirtió que no habrá cambios sustanciales si los candidatos no cumplen con estándares mínimos de independencia e idoneidad. A su juicio, los tiempos del proceso y la falta de información pública clara y completa dificultan el seguimiento ciudadano.

“No hemos recibido una información pública clara y completa de todos los que se postularon”, señaló Van Berkel, quien cuestionó que todavía no se conozcan con suficiente claridad los criterios empleados para evaluar a los aspirantes.

La representante insistió en que la sociedad debe tener acceso a la información necesaria para vigilar el procedimiento. Considera que la renovación de las instituciones no puede quedar exclusivamente en manos de especialistas o dirigentes políticos, sino que requiere una participación activa de los ciudadanos.

Van Berkel alertó, además, sobre el peligro de regresar a un sistema de distribución de cargos mediante cuotas políticas. A su juicio, esa práctica comprometería las posibilidades de construir una justicia independiente.

Como advertencia sobre las consecuencias de la falta de autonomía judicial, recordó el caso de la jueza María Lourdes Afiuni, cuya experiencia debe servir de alerta para quienes aspiran a ejercer la función judicial.

“Ningún juez debe vivir eso por tomar una decisión ajustada a derecho”, expresó.

 Agregó que la independencia de los magistrados debe garantizar que los jueces puedan resolver los casos sin responder a intereses gubernamentales, partidistas o de cualquier otra naturaleza.

La renovación judicial requiere una reinstitucionalización

Oscar Murillo, coordinador de Provea,  advirtió que el país enfrenta desafíos extraordinarios para recuperar la institucionalidad democrática y sostuvo que la crisis del sistema judicial no puede entenderse sin considerar la falta de independencia de sus órganos.

“Estamos fuera de la Constitución”, afirmó Murillo, quien también se refirió a la influencia de Estados Unidos en el escenario político venezolano y a la diferencia entre los plazos que manejan los actores internacionales y las expectativas de la población.

Para Murillo, la renovación del Poder Judicial forma parte de una agenda más amplia de reinstitucionalización que no puede desarrollarse de manera aislada ni responder exclusivamente a los intereses de las élites políticas.

El representante cuestionó que la revisión de las credenciales de los aspirantes dependa de una institución parlamentaria que no cuenta con credibilidad ni confianza ciudadana. Por ello, consideró necesario que una comisión independiente se encargue de examinar los antecedentes de los candidatos.

También advirtió que, mientras avanza la selección de magistrados, los actuales integrantes del TSJ continúan participando en la designación de jueces. Señaló que esta circunstancia refuerza la necesidad de que el procedimiento sea transparente y esté sometido al escrutinio público.

Murillo instó a las universidades, los sindicatos y las iglesias a involucrarse en la agenda de reinstitucionalización, con el propósito de ampliar la participación social y evitar que las decisiones sobre el futuro judicial del país queden restringidas a los sectores políticos.

Una justicia sin magistrados del Gobierno ni de la oposición

Andrea Santacruz de la ONG Civilis recordó que Venezuela atraviesa una emergencia humanitaria y advirtió que cualquier proceso de renovación institucional debe evaluarse en ese contexto. Aunque reconoció que la selección de magistrados presenta características distintas a las de procedimientos anteriores, subrayó que no existe una confianza plena en su desarrollo.

Santacruz afirmó que las organizaciones de la sociedad civil mantendrán su papel de vigilancia para comprobar que el proceso se ajuste a los estándares internacionales.

La representante insistió en que la independencia judicial no puede reducirse a sustituir a unos funcionarios por otros que respondan a intereses diferentes. A su juicio, el objetivo debe ser garantizar que los jueces actúen con imparcialidad y resuelvan los casos conforme al derecho.

“No pueden haber magistrados progobierno ni tampoco de la oposición”, sostuvo Santacruz.

A su juicio, la politización de la justicia perjudica directamente a los ciudadanos, porque destruye la confianza en los tribunales y genera la percepción de que los resultados de los procesos judiciales están decididos de antemano.

Santacruz señaló que la sociedad civil seguirá observando cada etapa de la selección, pero alertó que la falta de información sobre los criterios de evaluación puede impedir que el procedimiento genere confianza. 

Dijo que si persiste la opacidad será difícil alcanzar el cambio que necesita el sistema judicial venezolano.

“Uno entra a un juicio sabiendo que ya está perdido”, advirtió.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

Rafael Escorihuela demostró su inocencia pero el tribunal no aceptó las pruebas

Tras permanecer siete años en Perú, Rafael Escorihuela volvió a Venezuela el 25 de septiembre de 2025 con un único propósito: visitar y acompañar —por unos días— a su padre, quien estaba gravemente afectado por una enfermedad cardíaca.

Durante los años que estuvo fuera del país, Escorihuela sufrió la pérdida de su madre y su hermano. No pudo despedirse de ninguno de ellos. Su hermana, Rosana Escorihuela, aseguró que Rafael solo venía a cumplir con su deber filial, pues temía que su padre muriera y él, por tercera vez, estuviera lejos.

Rafael Escorihuela es exfuncionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc). En Lima, se ganaba la vida como chofer de transporte público en una de las empresas más reconocidas de la región. 

Su hermana aclaró que en 2018 Escorihuela se fue del país porque “no estaba de acuerdo con las cosas que estaban pasando” y también por la situación económica que atravesaba su familia en esos tiempos.

Un boleto con vuelta a la cárcel 

El tiempo que Rafael estimaba pasar en Venezuela era de un mes. Su boleto tenía impresa la fecha de regreso para el día 24 de octubre, pero antes la arbitrariedad se cruzó en su camino. 

A dos días de su retorno a Lima, Rafael Escorihuela y su cuñado fueron interceptados por varios agentes del Cicpc en un taller mecánico en La Guaira. A ambos se los llevaron a la sede del organismo ubicada en la avenida Urdaneta, en Caracas. 

Rosana se enteró de la noticia gracias a una llamada telefónica que le permitieron hacer a su esposo. Apenas supo se presentó en el Cicpc buscando información sobre su hermano y también la dejaron detenida. 

“A mí me tuvieron detenida durante 48 horas, pero me permitieron verlo el día 23 en la madrugada. Me preguntaban a cada rato cuándo fue que llegó mi hermano a Venezuela y yo no entendía por qué. Insistían en que había llegado en agosto y yo se lo negaba porque él llegó el 25 de  septiembre”, relató Rosana. 

A Rosana y a su esposo los liberaron, pero los funcionarios le informaron que Rafael se quedaría detenido por su presunta participación en el caso “Plaza Venezuela”.

“Una operación terrorista”

El 7 de agosto de 2025, el ministro de Interior Justicia y Paz, Diosdado Cabello, informó que el gobierno había frustrado un plan terrorista que pretendía ejecutarse el 3 de agosto y contemplaba la detonación de  tres (3) kilogramos del explosivo trinitrotolueno (TNT) en las inmediaciones de la Plaza de la Victoria, monumento erigido por el gobierno de Nicolás Maduro para conmemorar “la victoria de la Unión Soviética sobre el nazifascismo”.

Por este caso fueron detenidas más de 50 personas, incluidos menores de edad. De acuerdo con las declaraciones de Cabello, la operación fue dirigida por miembros de la oposición venezolana, específicamente por María Corina Machado y financiada por los Estados Unidos y Colombia. 

El dirigente político Juan Pablo Guanipa publicó un video en su cuenta en Instagram pidiendo que se haga justicia en el caso de Rafael. Guanipa indicó que él también resultó involucrado en el supuesto complot aún estando en prisión.

Por este caso también estuvieron igualmente detenidas Yariliz Díaz y las hermanas Arantza y Samantha Hernández, esta última una adolescente de 16 años. A Aliannis Araujo, quien cuenta con boleta de excarcelación, se le ha negado la ejecución de su liberación del Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF). 

No importaron las pruebas

La narrativa oficial afirmó que la supuesta trama conspirativa se había gestado los primeros días de agosto, cuando Escorihuela aún estaba en Perú. 

Ante lo que considera una injusticia, Rosana consignó en los tribunales un expediente con pruebas que, asegura, demuestran la inocencia de su hermano frente a los cargos de terrorismo, asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo.

“Yo tengo las pruebas de que mi hermano es inocente. El boleto aéreo de Rafael tiene impresa la fecha de ingreso al país, el pasaje de retorno tiene fecha para el 24 de octubre, y los boletines de pago de la empresa peruana que certifican que hasta el 18 de septiembre estuvo trabajando en Lima, pero a ellos no les importó”, explicó la hermana del exfuncionario. 

Según el relato de Rosana, el tribunal rechazó todas las pruebas alegando que las mismas fueron presentadas a destiempo para la audiencia preliminar. A Rafael Escorihuela también le negaron la amnistía, según su hermana, “sin explicación alguna”. 

A casi un año de su detención, Rafael permanece detenido en la sede del Cicpc en la Urdaneta. Ha perdido más de 15 kilos y se ha enfermado de amibiasis, bronquitis y amigdalitis. Su hermana aseguró que el exfuncionario no ha sido torturado.

“Si todos los que ahora están presos injustamente son inocentes, mi hermano es más inocente aún”, aseguró Rosana, quien exige que las evidencias de la inocencia de Rafael prevalezcan sobre la arbitrariedad. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La soberanía del delivery

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Pocas ficciones han resultado tan costosas para la historia venezolana como el mito de la autodeterminación incondicional. Durante un cuarto de siglo, el discurso oficial convirtió la palabra «soberanía» en un garrote retórico para justificar el aislamiento, la opacidad y el desmantelamiento institucional. Sin embargo, la ironía del presente ha desnudado el sainete: la Venezuela de 2026 ha alcanzado un estado de gobernanza tutelada donde la política nacional no se formula en los despachos locales, sino que se recibe por encomienda internacional.

Asistimos a un ejercicio de actuación bilingüe de una hipocresía desarmante. De un lado, la vocería del régimen insiste en escenificar un nacionalismo de utilería, proclamando la intangibilidad de la patria desde las cámaras de la televisión estatal. Pero en la trastienda real de la economía y la estabilidad, la administración del enclave opera con la disciplina de un gerente de sucursal: traduce con celo los condicionales, acata los parámetros energéticos y espera con ansiedad la renovación de cada licencia petrolera dictada desde Washington. Pocas veces se ha visto un antiimperialismo tan dócil y tan abnegadamente subordinado a las exigencias del mercado norteamericano.

Del otro lado del espectro, la representación opositora no ofrece un espectáculo más digno. Carentes de densidad cívica y desenganchados de la realidad social, los administradores de la burocracia de 2015 han convertido el tutelaje en su única doctrina de existencia. Asisten a las mesas de trabajo y diálogo no como representantes de una fuerza popular victoriosa, sino como acólitos de una fe extranjera. Su devoción por el «Plan de tres fases» de Marco Rubio o por los pronunciamientos de las cancillerías ha sustituido la política real. Se oponen por procuraduría, esperando que un tuit diplomático o un memorando exterior resuelva la tarea que la dirigencia no supo construir en el terreno.

En esta dinámica de espejos, la política venezolana ha quedado reducida a un servicio de delivery geopolítico. Se espera la llegada del instructivo extranjero para saber qué se firma, qué se celebra o qué se condena. Si una líder como María Corina Machado puede o no retornar formalmente al tablero, si hay luz verde para un acuerdo o si se autoriza un flujo financiero, son asuntos que se especulan en los pasillos internacionales mientras la ciudadanía observa, perpleja y a oscuras, una comedia cuyo guion no escribió.

Esta comedia de cúpulas resulta brutalmente hiriente cuando se la contrasta con el martirio del venezolano común. Porque mientras la diplomacia de las licencias celebra la estabilidad de los tanqueros y el restablecimiento del flujo petrolero, las familias en el Zulia, en los Andes o en el centro del país continúan soportando la tortura sistemática de los apagones, la escasez de agua potable y el malabarismo de una economía donde los precios suben en divisas y la dignidad se paga con sacrificio.

No hay soberanía real allí donde el pueblo debe vivir a oscuras mientras los negociadores intercambian cortesías; tampoco la hay donde la oposición confía más en el aval de un senador extranjero que en el coraje de su propia gente.

La reconstrucción moral de la República no se importará en un contenedor diplomático ni se consolidará mediante las concesiones tácticas de un protectorado. La verdadera soberanía —aquella por la que vale la pena luchar— solo renacerá cuando la política deje de ser una transacción entre cúpulas tuteladas y vuelva a ser lo que nunca debió dejar de ser: el ejercicio digno, autónomo y valiente de la voluntad de los ciudadanos en su propia tierra.

@NixonDominguez | Historiador – Universidad de Los Andes / Magister en Gestión de Gobierno – Universidad Autónoma de Chile. / Instagram: Nixonjds

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Resolución del TSJ no elimina los tribunales de terrorismo ni las condiciones para criminalizar la disidencia

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La Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aprobó el 13 de octubre la Resolución N.° 2026-0010, que suprime la competencia especial en materia de terrorismo de cuatro tribunales de control de Caracas y ordena distribuir sus causas entre juzgados ordinarios del país.

La decisión fue presentada como una reorganización de la administración de justicia. Pero ¿significa que desaparecen los tribunales de terrorismo utilizados durante años en procesos contra dirigentes políticos, activistas y otros disidentes?

Para organizaciones de derechos humanos y abogados que han cuestionado el funcionamiento de esa jurisdicción, la respuesta es no. Aunque reconocen el alcance de la medida sobre los tribunales de control, advierten que la resolución no elimina todas las instancias especializadas ni las normas penales que permiten procesar a personas por delitos asociados al terrorismo.

Acceso a la Justicia resume el alcance del cambio de esta manera: se modifica la distribución de competencias judiciales, pero no se elimina la jurisdicción penal para conocer delitos asociados al terrorismo. La organización también advierte que la resolución no se pronuncia sobre los tribunales de juicio ni las cortes de apelaciones especializadas.

Cuatro tribunales pierden la competencia especial

La resolución afecta a los tribunales 30°, 49°, 52° y 13° de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, que actuaban como juzgados especiales con jurisdicción nacional en materia de terrorismo.

Con el cambio, los procesos en fase de investigación e intermedia por delitos contemplados en la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo pasarán a los tribunales estadales de control, conforme a las reglas ordinarias de competencia territorial y procesal.

La resolución establece, además, que los nuevos asuntos serán distribuidos de manera equitativa entre esos juzgados. Para determinadas diligencias urgentes —como operaciones encubiertas, entregas controladas o interceptaciones telefónicas en tiempo real— contempla un régimen excepcional que permite a los despachos suprimidos mantener temporalmente la competencia, por un máximo de 15 días hábiles.

El TSJ justificó la medida con el propósito de optimizar la administración de justicia y garantizar el debido proceso, el derecho a la defensa y la tutela judicial efectiva. Sin embargo, el traslado de expedientes no implica que las causas abiertas queden anuladas: los tribunales que las reciban asumirán los procesos en el estado en que se encuentren y mantendrán las medidas judiciales vigentes

La jurisdicción especializada no desaparece

La organización Acceso a la Justicia considera que no puede hablarse de la eliminación completa de los tribunales contra el terrorismo por cinco razones: se suprime la competencia nacional de determinados juzgados de control, pero los tribunales ordinarios asumirán esas causas; la resolución no aborda expresamente las instancias de juicio y apelación; y siguen vigentes tanto los delitos de terrorismo como las normas penales que han sido cuestionadas por su uso contra la disidencia.

La organización reconoce que la descentralización puede aliviar algunas dificultades para los procesados y sus familias. Las personas detenidas en los estados cuyos expedientes estén en fase de control ya no tendrían que ser trasladadas a Caracas por el solo hecho de que su causa corresponda a un tribunal con jurisdicción nacional. Esto podría reducir los costos y las dificultades logísticas de las visitas y el acompañamiento familiar.

Pero ese posible alivio no resuelve, a juicio de la ONG, el problema de fondo: el uso de la justicia penal como instrumento de persecución política.

Por su parte, el abogado y exfiscal Zair Mundaray cuestionó que se presente la resolución como una supresión de la competencia de los jueces de terrorismo. A su juicio, se trata de una medida parcial que mantiene otras instancias especializadas.

“No es cierta la noticia de la supresión de la competencia de jueces de terrorismo. Es una resolución muy parcial que deja vigente gran parte del aparato represivo”, escribió en X.

Mundaray señaló que los tribunales de juicio, las cortes de apelaciones y los tribunales de terrorismo en materia de responsabilidad penal de adolescentes permanecen intactos. Según su análisis, esto significa que los procesos que ya se encuentran en fase de juicio seguirían centralizados en Caracas y que las apelaciones continuarían en manos de las cortes especializadas.

“Es decir jueces de juicio en materia de terrorismo sin jueces de control”, advirtió.

El abogado también cuestionó las consecuencias prácticas del cambio para los procesados: “Lo peor es que los procesados tendrán que moverse entre los estados y Caracas para poder apelar o ir a juicio. Un suplicio más para acusados, familiares y abogados”.

Mundaray añadió que no está claro si los jueces de control afectados serán destituidos, aunque considera que el artículo 7 de la resolución parece apuntar al cese de sus funciones.

Maquillaje y no extinción

El abogado, defensor de derechos humanos y expreso político Perkins Rocha también considera insuficiente la medida. En su análisis, el TSJ habría optado por modificar la estructura organizativa sin extinguir una jurisdicción que, sostiene, fue creada de manera inconstitucional para perseguir a la disidencia.

“Quienes crearon inconstitucionalmente una jurisdicción penal especial para perseguir la disidencia política (…) ahora optan por maquillar la estructura represiva en lugar de extinguirla”, escribió.

Rocha cuestionó que la resolución mantenga vigentes los tribunales especializados para las causas en curso y sostuvo que esa continuidad vulnera el derecho a la defensa y el principio del juez natural, garantías fundamentales del debido proceso.

A su juicio, el TSJ debió abordar la validez de las actuaciones judiciales realizadas en esos procedimientos. En particular, reclamó la nulidad de los procesos que, según denuncia, fueron abiertos contra ciudadanos, dirigentes políticos y opositores mediante el uso de la figura penal del terrorismo.

Su planteamiento va más allá de quién debe recibir los expedientes: exige revisar la legalidad de las causas y las actuaciones realizadas bajo la jurisdicción cuestionada.

Gonzalo Himiob, director vicepresidente del Foro Penal, también fue enfático al señalar que la Resolución 2026-0010 no “cierra” los tribunales contra el Terrorismo, pues solo suprime esa competencia en los 4 tribunales en funciones de control que la tenían a nivel nacional: “Siguen existiendo los tribunales de juicio, y corte de apelaciones, de terrorismo”.

“Cambiar de juez no repara la injusticia”

La abogada penalista Thelma Fernández coincidió en que trasladar los expedientes no basta para reparar las presuntas vulneraciones de derechos humanos y del debido proceso.

“Cerrar los tribunales contra el terrorismo y trasladar sus expedientes a la jurisdicción ordinaria no basta; las causas en las que se vulneraron el debido proceso y los DDHH deben revisarse y cerrarse definitivamente. Cambiar de juez no repara la injusticia”, expresó en su mensaje en la red social X.

Su observación apunta a una diferencia esencial: una reorganización administrativa no equivale a revisar las acusaciones, las pruebas, las medidas cautelares o las decisiones judiciales que ya pesan sobre los procesados.

La resolución tampoco deroga la legislación antiterrorista ni establece que los expedientes abiertos deban cerrarse. Por tanto, las personas sometidas a esos procesos no quedan automáticamente liberadas de las medidas judiciales que les hayan impuesto

Por otra parte, el dirigente opositor, excandidato presidencial y expreso político Enrique Márquez celebró la decisión del TSJ y la calificó como un avance, aunque sostuvo que debe formar parte de un proceso más amplio de desmontaje de las estructuras de represión política.

“Los tribunales en materia de terrorismo son una estructura judicial utilizada para perseguir la disidencia y vulnerar el derecho a la defensa, unos tribunales que jamás debieron existir”, afirmó en un video difundido en sus redes sociales.

Márquez pidió la liberación plena de los presos políticos y el cierre de expedientes que considera instrumentos de persecución. También reclamó el levantamiento de medidas de presentación periódica, prohibiciones de salida del país y arrestos domiciliarios impuestos en causas con motivaciones políticas: “Salir de una celda no significa recuperar la libertad si la persecución continúa dentro de tu casa o mediante restricciones que te impiden trabajar, movilizarte y participar en la vida pública”, señaló.

Además, pidió eliminar el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), a las que describió como estructuras de represión política. Propuso que sean sustituidas por organismos de inteligencia profesionales, con controles democráticos y supervisión judicial.

El alcance de la resolución se medirá también por su aplicación y por lo que ocurra con los expedientes que pasarán a los tribunales ordinarios. La medida no dispone la anulación automática de las causas ni deroga las figuras penales que han sido cuestionadas por su utilización contra personas críticas del poder.

Para Acceso a la Justicia, Mundaray, Rocha y Fernández, la supresión de la competencia especial de cuatro tribunales de control no equivale al desmantelamiento completo de la jurisdicción antiterrorista. Sus observaciones apuntan a tres asuntos aún pendientes: qué ocurrirá con las instancias de juicio y apelación, qué pasará con los procesos en curso y si se revisarán las causas en las que se han denunciado violaciones al debido proceso.

La resolución cambia quién tramita determinadas fases de los procesos. La eliminación de la estructura especializada en su totalidad y la revisión de las causas abiertas son cuestiones distintas que la decisión del TSJ no resuelve por sí sola.

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Médicos entregan propuesta a Dinorah Figuera para recuperar la salud pública

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Especialistas del sector salud presentaron y entregaron formalmente a Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, un documento técnico con propuestas para la recuperación del sistema de salud público.

La actividad reunió a profesionales de distintas especialidades que expusieron el grave deterioro de la atención médica en el país y plantearon medidas concretas para su reconstrucción.

Durante su intervención, Dinorah Figuera, quien lidera actualmente el proceso de negociación entre el oficialismo tutelado por los Estados Unidos y la oposición, hizo un firme llamado a que el ejercicio de la medicina sea respetado y libre de persecuciones.

«Levanto la bandera de lo que como colegas médicos podemos decir: revitalizar la salud pública. No puede ir nunca más preso un médico venezolano por ejercer su profesión o velar por la salud de los ciudadanos«, enfatizó.

La dirigente política, quien también es médico, abogó por un escenario de reencuentro nacional basado en el respeto plural y la convivencia democrática.

«Esperamos los grandes cambios que se puedan propiciar para ir a una Venezuela donde, aunque tengamos visiones diferentes, seamos respetados. Las garantías civiles y políticas son fundamentales para que también exista libertad en el ejercicio profesional».

La dirigente expresó que en Venezuela “nunca más puede faltar la alimentación oportuna, las vacunas para los niños y tratamientos médicos para todos los venezolanos”.

Denuncian deterioro de la salud materno-infantil

Rafael Orihuela, exministro de Salud, alertó sobre problemas centrales como la vacunación (“es un problema central, básico, esencial y está como en el aire”), el deterioro de la atención maternoinfantil y el regreso de enfermedades infecciosas. Señaló que “la difteria, que estaba tranquilamente fuera de lugar en Venezuela, regresó y con fuerza” y que el dengue constituye otro problema de alcance nacional. También advirtió sobre la acumulación de pacientes en lista de espera quirúrgica: “Son cientos de miles de venezolanos los que no pueden ser operados de cosas sencillas”.

Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos por Venezuela, estimó que la propuesta permitiría resolver el 30 % de la lista de pacientes que esperan una intervención quirúrgica durante el primer año, siempre que se reactive el funcionamiento de los servicios de diagnóstico. Detalló que alrededor del 80 % de los laboratorios no estaría operando y que entre el 70 % y el 80 % de los servicios de imagenología estarían inactivos, además de subrayar la necesidad de garantizar el funcionamiento de anatomía patológica.

“Si queremos darle una respuesta al ciudadano tenemos que pensarla como una respuesta en conjunto, una respuesta bien planificada y que sea adecuada”, afirmó.

Crisis salud mental

El psiquiatra Diego Muñoz Cabas expuso el panorama epidemiológico de la salud mental y precisó que “cada día se suicidan cinco personas en Venezuela”.

Según las cifras que presentó, la tasa de suicidios pasó de 3,2 por cada 100.000 habitantes en 2015 a entre 6,9 y 7 en 2026. El especialista alertó sobre las limitaciones de los registros oficiales y señaló que existe un subregistro del 49,5 % de estos casos.

“De los suicidios que se producen en Venezuela solo se registran la mitad”, afirmó, al explicar que algunas muertes son clasificadas como de causas no determinadas.

Muñoz Cabas también cuestionó la falta de indicadores epidemiológicos actualizados y recordó que el último anuario mencionado en su intervención corresponde a 2017, una situación que dificulta conocer la magnitud de los problemas de salud mental en Venezuela.

Durante este encuentro, estuvieron también personalidades importantes del área de la salud como el doctor Julio Castro, Ana Rosario Contreras presidenta del colegio de enfermeras de Caracas, Ana María Velázquez presidenta de la federación de colegios de enfermería de Venezuela.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Promesa salarial del Gobierno tropieza con los límites de la economía 

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El Gobierno se propone que, a partir de 2027, las remuneraciones de los trabajadores crezcan por encima de la economía. Sin embargo, no ha precisado la fórmula para lograrlo, mientras el sector privado advierte sobre los límites de su capacidad para sostener mayores costos. 

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, planteó ese objetivo el 8 de octubre, durante la instalación de la 82.ª Asamblea Anual de Fedecámaras, cuando dijo que había pedido al equipo económico trabajar para que los incrementos de las remuneraciones superen el crecimiento del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, no detalló cómo se aplicaría el reajuste o qué conceptos del ingreso laboral quedarían contemplados 

En la manufactura privada venezolana, la producción creció 8,1 % durante el primer semestre de 2026, mientras que las remuneraciones promedio reportadas por las empresas del sector, medidas en divisas, aumentaron 16 % interanual en el segundo trimestre, según Conindustria. El desempeño varió según el tamaño de las compañías y la pequeña industria registró una contracción. 

Más remuneración no significa más salario 

Una encuesta de Nayma Consultores, publicada en octubre, refleja una brecha entre el salario base y la remuneración integral que reportan las empresas. La mediana mensual del salario base se ubicó en 62,50 dólares para los obreros y 80 dólares para los empleados, mientras que la remuneración integral mediana alcanzó 293,75 y 300 dólares, respectivamente. Según el informe, alrededor de 60 % de la remuneración integral corresponde a conceptos no salariales. 

El estudio reunió respuestas de 102 empresas, 85,3 % de ellas pertenecientes al comercio y los servicios, por lo que sus resultados no representan al conjunto del mercado laboral venezolano. 

Esta diferencia cobra relevancia en un entorno donde gran parte de los pagos se realizan mediante bonificaciones que las empresas no incorporan al cálculo de algunos beneficios laborales. Aunque el ingreso mensual sea mayor, el salario base puede seguir siendo bajo, lo que incide en el cálculo de beneficios laborales, como las prestaciones sociales o vacaciones. 

La discusión sobre cómo elevar las remuneraciones también enfrenta posiciones distintas. Fedecámaras ha propuesto revisar el cálculo de las prestaciones sociales para facilitar aumentos del salario base. Su presidente, Felipe Capozzolo, sostiene que un incremento salarial directo generaría pasivos laborales que algunas empresas no están en condiciones de asumir. Para los trabajadores, en cambio, la demanda central sigue siendo mejorar el salario y recuperar su incidencia sobre los beneficios de ley. 

Producir más para poder pagar más 

La posibilidad de aumentar las remuneraciones de forma sostenida también depende de que las empresas puedan producir con regularidad y controlar sus costos. En la industria, las cargas tributarias, las fallas eléctricas, las dificultades para acceder a divisas y la falta de financiamiento figuran entre los principales obstáculos que afectan esa capacidad, según la encuesta de Conindustria del segundo trimestre de 2026. 

El Gobierno anunció una reforma tributaria para armonizar la carga fiscal y favorecer la actividad productiva, pero todavía no ha precisado su alcance real ni qué impuestos o contribuciones cambiarían. Por ahora, no es posible determinar cómo incidiría esa reforma en los costos de las empresas. 

La estabilización del servicio eléctrico también tomará tiempo. El plan anunciado con GE Vernova prevé recuperar 1.000 megavatios de generación en los primeros 24 meses. Sin embargo, el ingeniero electricista Arturo Arenas estima que rehabilitar las unidades más críticas del sistema puede tomar entre cinco y 15 años. La incorporación de nueva capacidad y la recuperación de las instalaciones existentes son procesos distintos, pero ambos inciden en las perspectivas del suministro. 

Las dificultades para acceder a divisas y financiamiento también condicionan las compras de insumos y la posibilidad de ampliar la producción. Sin mejores condiciones para operar y generar ingresos, las empresas tendrán menor margen para absorber mayores costos laborales de manera sostenida. La meta planteada por el Gobierno requiere, por tanto, que las empresas puedan sostener esos incrementos con los ingresos que genera su actividad. 

Al final, el éxito de la meta planteada por el Gobierno se medirá en el poder adquisitivo de los trabajadores y en la capacidad de las empresas para sostener esos pagos en el tiempo.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Machado cuestionó acuerdos petroleros de Trump

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En una entrevista concedida al The New York Times en Panamá, la dirigente opositora venezolana María Corina Machado calificó de “corrupción obscena” las actuaciones del empresario Alejandro Betancourt, quien concretó un acuerdo con el gobierno de Donald Trump para controlar alrededor de una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela.

Machado afirmó que no consideraría a Betancourt un socio comercial viable si llegara al poder.

La ganadora de la elección primaria en 2023 sostuvo que respetaría los acuerdos petroleros y sobre otros recursos naturales que se hayan firmado recientemente, siempre que cumplan con las leyes venezolanas.

“Si estos contratos que se están firmando cumplen con la ley venezolana, serán respetados”, expresó.

Sin embargo, cuestionó la trayectoria de Betancourt, a quien responsabilizó de beneficiarse de contratos energéticos mientras fracasaba en la solución de los problemas de la red eléctrica del país.  Lo señaló como uno de los principales responsables de las dificultades que enfrenta la población venezolana.

¿Por qué Betancourt?

Betancourt se convirtió en una figura clave de la estrategia estadounidense. El empresario adquirió relevancia dentro de la estrategia de Washington para el sector petrolero venezolano tras concretar el acuerdo con la administración de Trump.

Según un auditor independiente del sector energético venezolano, Betancourt hizo fortuna mediante contratos sin licitación para plantas eléctricas que implicaban sobreprecios a entidades estatales.

Un funcionario estadounidense defendió la selección de su empresa por su trayectoria y aseguró que el acuerdo estaría sujeto a auditorías estrictas. 

Por su parte, una portavoz de Betancourt afirmó que el empresario nunca ha sido acusado de ningún delito en ninguna jurisdicción.

Machado quiere regresar

Machado denunció que permanece en el extranjero y que sus intentos recientes de regresar a Venezuela han sido bloqueados. 

Aseguró que ha realizado siete intentos de entrada, incluidos dos después de los terremotos que afectaron al país en junio.

La dirigente prometió volver para movilizar a sus simpatizantes de cara a futuras elecciones. 

Machado sobrada

Una encuesta publicada por Bloomberg News indicó que 52% de los consultados apoyaría a Machado en unas elecciones presidenciales, frente a 19% que respaldaría a Delcy Rodríguez.

Pese a las diferencias con Washington sobre su regreso y el papel de Rodríguez, Machado dijo creer que la administración Trump quiere una transición democrática en Venezuela.

Reconoció que actualmente se están concretando acuerdos, pero sostuvo que estos representan solo una fracción de lo que podría hacerse cuando el país tenga seguridad, estabilidad y legitimidad.

Cuestionó continuidad de Rodríguez en el poder

La dirigente opositora criticó la decisión de Trump de respaldar a Delcy Rodríguez como presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, según el relato del documento.

Consideró que la funcionaria forma parte del sistema que ha causado graves daños al país y afirmó que espera que la estrategia estadounidense funcione en beneficio de los venezolanos.

“Creo que se podría haber hecho sin ella”, dijo al referirse al plan estadounidense, que contempla tres fases: estabilización, recuperación económica y transición a la democracia.

La líder opositora propuso una comisión de la verdad para investigar violaciones de derechos humanos y planteó la creación de una comisión de la verdad independiente para recoger testimonios de víctimas de abusos de derechos humanos y otorgar reparaciones.

La propuesta contempla que tribunales ordinarios, con jurisdicción especial asignada mediante una nueva ley, juzguen y castiguen a los responsables de los crímenes.

“En nuestra Constitución y en los tratados internacionales hay crímenes que no son objeto de amnistía ni de perdón”, afirmó. 

La dirigente apuesta por una Venezuela con instituciones democráticas y mercados abiertos y defendió una transición que permita reconstruir las instituciones democráticas y recuperar la confianza de los inversionistas internacionales. Su propuesta incluye mercados abiertos, condiciones favorables para la inversión y la construcción de instituciones que perduren durante generaciones.

“Venezuela será libre”, aseguró la dirigente, quien también prometió trabajar para que los venezolanos que se encuentran fuera del país puedan regresar y para que Venezuela se convierta en una fuente de estabilidad para la región.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

Delegación de la AN de 2015 y ONG acuerdan priorizar la transición democrática y la defensa de los DD. HH.

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En el marco de la instalación de la Mesa Técnica de Garantías Políticas de la mesa de diálogo, la delegación de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015 y voceros de diversas organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles acordaron articular esfuerzos para priorizar la transición democrática, la reinstitucionalización del país y la defensa de los derechos humanos en Venezuela.

Durante el encuentro, la diputada Desiree Barboza, coordinadora de la Mesa Técnica por la delegación parlamentaria, enfatizó la importancia de este espacio de trabajo conjunto para sentar las bases de un cambio político sólido y duradero.

Barboza señaló que la articulación con la sociedad civil es clave para blindar el proceso de transición, atender la situación de los presos políticos y garantizar la justicia para las víctimas, de modo que las violaciones de derechos fundamentales no vuelvan a repetirse.

Por su parte, la presidenta de la AN de 2015 y jefa de la delegación, Dinorah Figuera, reafirmó la permanencia de la representación parlamentaria en la ruta de negociación para exigir garantías civiles y políticas. Figuera destacó el rol indispensable de las ONG ante el deterioro de los servicios públicos y la crisis sanitaria en el país, al tiempo que rechazó las leyes coercitivas que atentan contra el derecho constitucional a la libre asociación.

Defensa del espacio civil y del Estado de derecho

Dinorah Figuera resaltó el papel indispensable que desempeñan las ONG como pilar de apoyo a la ciudadanía frente a la crisis social y de derechos humanos que atraviesa la República.

“Las organizaciones no gubernamentales significan el apoyo, el acompañamiento y el abrazo a los civiles en demanda de la defensa de los derechos humanos, la justicia y el camino hacia la reconciliación. Denunciamos que no pueden existir leyes coercitivas que traten de encajonar el derecho constitucional que tienen todas las asociaciones a existir. Mantenemos nuestro compromiso firme de defender sus derechos”, señaló.

En ese sentido, puntualizó sobre el deterioro de los derechos fundamentales y de los servicios básicos en el país, haciendo especial énfasis en la situación de los presos políticos y el colapso del sistema de salud pública.

Dinorah Figuera reafirmó que la delegación parlamentaria continuará en la ruta de la negociación para exigir garantías civiles y políticas que permitan el retorno de la democracia a Venezuela.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.