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Milos Alcalay Ene 12, 2018 | Actualizado hace 2 años
The Ugly Venezuelan, por Milos Alcalay

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“The Ugly American” escrito por Burdrick y Lederer fue uno de los libros más vendidos en 1958 al narrar el fracaso de los responsables de la Diplomacia Americana en Asia por estar totalmente desvinculados de la realidad; por la insensibilidad de entender el drama de las poblaciones locales y por la opulencia en la que vivían los diplomáticos, lo que hacía que al no entender lo que estaba sucediendo, fueron una de las causas del desastroso fin en Vietnam . El impacto del libro fue tan grande, que hizo transformar la selección de futuros diplomáticos por parte del Estado.

En el caso del Socialismo del Siglo XXI, la desconexión con la realidad es mucho mayor y mucho más grave. Los dirigentes de la nomenclatura gobernante y en especial el vocero principal en sus interminables cadenas, demuestran que se han convertido en el “Venezolano Feo” al negarse a entender la verdadera dimensión del colapso y destrucción a la que han llevado al país en casi dos décadas de propuestas improvisadas que más bien agravan los problemas de una población empobrecida: sin alimentos, ni medicina, ni sueldos que le permita a los ciudadanos sobrevivir con la mínima dignidad, mientras que los enchufados viven en una burbuja de opulencia. Lo más grave del “Venezolano Feo” es que al ser incapaz de hacer un diagnostico serio del fracasado modelo destructivo, corrupto e ineficaz; las consecuencias son nefastas ya que la crisis aumenta escandalosamente cada día. Pero como hay que justificar en alguna forma ese desastre, siempre es más fácil achacarle la culpa a un tercero, aunque no sea la verdad.

Esa “política ficción” que presentan como “diagnósticos” de la realidad y “Planes de la Patria” demuestran que el equipo gobernante no tiene consciencia de la gravedad existente, y el resultado no puede ser otro que el de de haber convertido al país más rico de América Latina, en el más pobre. Por ejemplo, esta semana Maduro afirmó que la situación de salud es tan buena en Venezuela que miles de colombianos viajan diariamente al Táchira, Zulia y Apure para atenderse, operarse y buscar medicinas, a lo que el Presidente Santos respondió que el drama es al revés. Es cierto ya que después de las primeras dos olas de emigración: primero de inversionistas y luego de profesionales destacados, hoy se evidencia una tercera ola de emigración con venezolanos pobres que inundan las calles de Cúcuta y sus alrededores, lo que ha obligado a las autoridades de inmigración Colombiana a solicitar la ayuda de la ONU para ayudarlos a solucionar el problema de una creciente población de indigentes. En la frontera con Brasil sucede algo similar ya que existen 33.865 solicitudes de refugio. Panamá impone trabas, hasta el punto de deportar a miles de venezolanos. En el caso del cierre de fronteras con Curazao, Aruba y Bonaire, decretado de manera unilateral y caprichosa, ha producido efectos dramáticos: la fuga desesperada ha ocasionando la muerte de venezolanos balseros tratando de escapar de las condiciones de miseria. Por otra parte, las denuncias contra los vecinos antillanos para justificar el cierre, es al revés, porque quien incumple con los compromisos es Venezuela al no responder con sus obligaciones como las contraídas con la Refinería Isla en Curazao, o con la antigua Planta de Valero en Aruba o con el pago debido a las refinerías de Bonaire. Podríamos continuar enumerando los daños ocasionados en otros países como los del Grupo de Lima; o Estados Unidos, Canadá o UE, pero sería interminable y da pena ajena retratar la política de Avestruz del “Venezolano Feo”.

@milosalcalay

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Canadá declara persona non grata al Embajador y Encargado de Negocios venezolano

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La Ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland, emitió un comunicado en el que informa que el Embajador y el Encargado de Negocios venezolano es declarado persona non grata, en respuesta a una medida similar tomada por Venezuela el sábado 23 de diciembre.

“En respuesta a este gesto del régimen de Maduro, anuncio que el Embajador de Venezuela en Canadá – quien ya había sido retirado por el Gobierno de Venezuela para protestar las sanciones canadienses contra oficiales venezolanos implicados en corrupción y graves abusos de derechos humanos- ya no es bienvenido en Canadá. También estoy declarando al Encargado de Negocios de Venezuela persona non grata”, explicó Freeland

Sobre la acción de declarar persona no grata al diplomático canadiense, la ministra aseguró que se trataba de un acción “típica del régimen de Maduro, el cual ha constantemente socavado todos los esfuerzos para restaurar la democracia y ayudar al pueblo venezolano.”

“Los canadienses no se mantendrán al margen mientras el Gobierno de Venezuela roba a su pueblo de sus derechos fundamentales democráticos y humanos, y les niega el acceso a asistencia humanitaria básica”, se lee en el comunicado.

“Continuaremos trabajando con nuestros socios en la región, incluso por medio del Grupo de Lima, para aplicar presión sobre el antidemocrático régimen de Maduro y para restaurar los derechos humanos del pueblo venezolano.”

El Juez Marcano Salazar: reconocimiento en el exilio, por Milos Alcalay

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Qué vergüenza cuando ilustres Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia -electos legalmente por los diputados de la AN- se ven obligados a buscar refugio en otras tierras para protegerse de los atropellos de quienes se aferran al Poder! Pero que orgullo cuando constatamos que sus valores intelectuales son reconocidos en el exterior! Uno de esos casos exitosos es el Magistrado Luis Manuel Marcano Salazar cuya obra “Derecho Internacional Público” con cinco ediciones en nuestro país, ha sido seleccionada para su publicación por una prestigiosa Universidad de Santiago de Chile. Con ello mientras en el país se niega su contribución a la Ley, fuera de nuestras fronteras se reconoce la densidad de su aporte al estudio de las relaciones internacionales.

Chile ha sido históricamente tierra de asilo de muy ilustres venezolanos. Don Andrés Bello, que tantos aportes dio al Derecho Internacional, produjo extensas obras sobre temas internacionales en Chile, y el reconocimiento fue su designación como Ministro de Relaciones Exteriores de ese pais. El destacado Canciller Chileno Gabriel Valdes Soublette, hijo de otro reconocido Canciller del mismo nombre, es descendiente directo del prócer y héroe de la independencia de Venezuela, el General Carlos Soublette: dos veces Presidente de la Republica y gran Canciller venezolano. A ellos se suman destacas personalidades que en momentos difíciles durante la época de Marcos Perez Jimenez han sido recibidos con los brazos abiertos. Hoy -debido al colapso de las instituciones y a la pesadilla política, económica, social y ética que vivimos- Chile acoge a miles de compatriotas que han optado por buscar nuevos caminos, al igual que durante la dictadura de Pinochet, millares de refugiados y exilados dieron sus aportes intelectuales en Caracas y otras ciudades.

El Manual de Derecho Internacional Público que se imprime en la Tierra Austral de Luis Manuel Marcano Salazar es sin duda uno de los mejores que me ha tocado analizar, ya que indaga la esencia misma del tema internacional. Como Profesor de Derecho Internacional en la Universidad José María Vargas, era el libro de referencia que le recomendaba a mis alumnos y a mis colegas profesores no solo por la profundidad de los temas tratados, sino por la forma didáctica de su presentación, adaptada tanto a las exigencias de los estudiantes de Derecho como a los investigadores internacionalistas que procuran respuestas en un mundo cada vez más globalizado y complejo. Todos encuentran respuestas con ideas claras como acertadamente destaca en su prologo José Guillermo Andueza, Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Jose Maria Vargas, cuando afirma que “aborda los fundamentos teóricos e históricos de esa disciplina”

El jurista Marcano no solo resalta los alcances teóricos del Derecho Internacional, sino que aplica su amplia experiencia diplomática, cuya excelencia pude constatar como Embajador de Venezuela en la ONU cuando recibí de él un apoyo lucido y permanente del entonces joven profesional de carrera. Como reconocimiento a esa hermosa segunda Patria para muchos, podemos recordar la conocida tonada “Si vas para Chile, te ruego le digas a ella que de amor me muero”.

@milosalcalay

Degradación geopolítica, por Alejandro Armas

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Qué pena y qué tristeza tan grandes ver cuánto ha decaído Venezuela durante todos estos años. Por lo menos desde el fin de las guerras civiles y la dictadura de Gómez, no creo que haya habido una situación tan calamitosa como la de hoy, un cúmulo tan grande de desgracias. Desde la multiplicación de los niños indigentes, pasando por el pésimo estado de los servicios públicos y llegando a las calles en manos de un hampa sanguinaria que actúa con impunidad, el catálogo de miserias es más voluminoso que uno de esos diccionarios Larousse que tanto se usaban antes. Sin embargo, en la dimensión paralela de propaganda chavista, que copa los medios de comunicación de forma cada vez más invasiva (aunque el efecto deseado de convencer a las masas no se produzca), todo es una maravilla. La nación está más cerca que nunca de ser una potencia productiva. Casi todos los venezolanos son felices y viven en paz y prosperidad. Apenas un puñado de furiosos malagradecidos e idiotas osamos rezongar en público contra el desfile de glorias revolucionarias.

La expresión “luz de la calle, oscuridad de su casa” no aplica aquí, pues estamos tan mal hacia afuera como hacia adentro. Venezuela nunca había estado tan aislada internacionalmente. El Estado ni siquiera fue tan repudiado por los demás cuando el Cabito nos llevó al borde de sufrir una verdadera invasión imperialista en 1902, pues al menos entonces hubo importantes manifestaciones de solidaridad por parte de las naciones americanas.

En el discurso oficialista, esto al parecer es irrelevante. De nuevo, según ellos estamos mejor que nunca. Delcy Rodríguez, presidenta de la “asamblea nacional constituyente”, lo dio a entender de esa forma durante una gris rueda de prensa, en la que aseguró que Hugo Chávez transformó radicalmente la posición geopolítica de Venezuela. A pesar de que el chavismo jamás se ha caracterizado por la honestidad, esta vez creo que la señora Rodríguez tiene toda la razón. Después de todo, en menos de dos décadas pasamos de ser un país con una política exterior bastante autónoma, a un adulador automático de las acciones de Rusia, China, Irán y Cuba, a los que el Gobierno lleva tiempo mendigando apoyo diplomático y ahora, en el caso de las dos potencias, financiamiento.

Agradezco que no me vengan con la cantinela de izquierda trasnochada sobre la “sumisión al imperio” durante la mal llamada “cuarta república”. Ese es un argumento tan endeble que se cae con una leve brisa de conocimiento histórico. Tampoco hay que negar que, en líneas generales, Venezuela se mantuvo del lado de las democracias liberales durante la Guerra Fría (cosa que no tuvo nada de malo), y que las relaciones fueron más amistosas con Estados Unidos que con la Unión Soviética. Pero de ahí a decir que éramos una “colonia yanqui” hay un kilométrico trecho. A continuación enumeraré solo unos hechos que revelan la independencia de nuestro desempeño geopolítico en 40 años de democracia.

 

  1. Venezuela se negó a apoyar la invasión norteamericana de República Dominicana en 1965. Cuando el asunto fue abordado con urgencia en la OEA, Estados Unidos y otros votaron para crear una Fuerza Interamericana de Paz que “asegurara la paz” en la república caribeña y justificara la intervención. Venezuela se abstuvo. El cuerpo se constituyó casi exclusivamente con personal militar estadounidense, más pequeños contingentes de otros países, casi todos gobernados por dictaduras de derecha como Brasil, Paraguay y Nicaragua. Que venga un intelectual del Foro de Sao Paulo a explicarme por qué el “imperialista” gobierno de Raúl Leoni no envió muchachos venezolanos a custodiar las calles de Santo Domingo o, si la excusa fuera la necesidad de combatir a los guerrilleros propios, por qué no se brindó al menos un apoyo retórico.
  2. En 1970, durante la primera presidencia del “lacayo” Rafael Caldera, Venezuela reestableció relaciones diplomáticas con la URSS. Estaban rotas desde 1952, y los dos primeros gobiernos democráticos no las restauraron por respeto a la Docrina Betancourt. Luego, en 1974, el igualmente “pitiyanqui” Carlos Andrés Pérez ordenó reanudar los lazos diplomáticos con Cuba. La actividad guerrillera en los montes venezolanos estaba casi completamente desaparecida y se juzgó que la isla no podía hacer nada para apoyarla como antes. Todo esto a pesar de que era común que los regímenes rabiosamente derechistas y pronorteamericanos de la región eliminaran su trato con Moscú y sus satélites.
  3. Durante toda la década de los 70, Venezuela fue uno de los mayores refugios para personalidades de izquierda perseguidas por las dictaduras militares del Cono Sur, apoyadas por Washington en sus desmanes. Sobran casos notables como el de Orlando Letelier, colaborador de Salvador Allende; Tomás Eloy Martínez, el gran periodista argentino; o la maestra Elena Quinteros, quien no llegó a Venezuela, pero entró a su embajada en Montevideo, de donde fue sacada por la fuerza por policías, a pesar de la protesta del personal diplomático. 41 años después sigue desaparecida.
  4. CAP, junto a un pequeño grupo de otros mandatarios latinoamericanos, fue un promotor activo del Tratado Carter-Torrijos de 1977, el cual inició el proceso para transferir la soberanía del Canal de Panamá de Estados Unidos al país istmeño. En su célebre diálogo con Plinio Apuleyo Mendoza (El olor de la guayaba, 1982), García Márquez elogia este papel del adeco y lo describe como uno de los factores más importantes que permitieron la firma del acuerdo, el cual fue condenado por los sectores más conservadores del establishment de Washington (esa derecha estadounidense de la que, según el chavismo, los políticos de la “cuarta” eran meros títeres).
  5. Venezuela, esta vez gobernada por el “colonialista” Luis Herrera Campins, apoyó la posición argentina en la Guerra de las Malvinas, en virtud de los tratados interamercianos de asistencia recíproca en caso de una agresión transcontinental. ¿No adivinan cuál fue la posición de Estados Unidos? Luego de tratar de evitar la guerra, se inclinó decididamente por su ex metrópoli, debido a la “relación especial” con el Reino Unido, particularmente fuerte por la alianza entre Reagan y Thatcher. Noto perplejidad en sus rostros, estimados lectores ñángaras. ¿Acaso ustedes eran de los que creían que eso de hacerle reproches al Gobierno de Su Majestad británica desde Miraflores nunca se vio antes de Chávez?
  6. De nuevo, Luis Herrera. En 1983, junto con sus pares de México, Panamá y Colombia, creó el Grupo de Contadora, un esfuerzo diplomático por poner fin a aquella carnicería que fueron los conflictos civiles centroamericanos. Las gestiones se mantuvieron durante la década y contribuyeron a la firma de los Acuerdos de Esquipulas (1986-1987), piedra angular de la pacificación regional, que a su vez permitió la democratización. Una consecuencia a largo plazo de este proceso es que hoy en día haya gobiernos de izquierda que llegaron al poder mediante el voto en El Salvador y Nicaragua (en una ironía cruel, hoy el sandinismo devasta la democracia en su país). Pero, en fin, si éramos una colonia, ¿por qué no, más bien, fuimos un enorme centro de apoyo logístico a los paramilitares y escuadrones de la muerte respaldados por la CIA, cuya misión era asegurarse de que Rigoberta Menchú y compañía se sometieran al puño de hierro de las oligarquías locales?

 

No hace falta tener un doctorado en relaciones de América Latina con Estados Unidos para saber todo esto y no repetir como autómata una sarta de fantasías que parecen sacadas de un libro de Eduardo Galeano. Ahora bien, mientras Venezuela fue capaz de deslindarse de las acciones de Estados Unidos en más de una ocasión durante la Guerra Fría, los gobiernos chavistas no se han atrevido ni por asomo a cuestionar el proceder de sus amigotes de peso. Al contrario, celebraron el craso expansionismo ruso con sus intervenciones militares en Georgia y Ucrania. Ahí sí es verdad que el discursito sobre potencias abusando de países pequeños brilla por su ausencia. Ni siquiera lo pueden justificar, como hicieron algunos izquierdistas fanáticos con Checoslovaquia en el 68, mediante simpatías ideológicas, ya que el régimen de Putin de socialista no tiene nada.

Ocupamos un lugar lamentable en el mundo que, al igual que el sufrimiento interno, no merecemos. Pero no deje que le metan en la cabeza que este es el non plus ultra que podemos alcanzar. Saber que antes fuimos mejores es el mejor aliento para aspirar a progresar de nuevo.

@AAAD25

Abandono intelectual, por Alejandro Armas

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Una suerte de aura siniestra rodea al Gobierno venezolano por dondequiera que vaya. Pocos se muestran entusiasmados por manifestar alguna forma de aprecio o admiración hacia él. ¿Recuerda usted cuándo fue la última vez que Nicolás Maduro pudo retratarse con un grupo amplio de jefes de Estado o de gobierno? ¿Qué hay de los sucesivos cancilleres que han pasado por la Casa Amarilla en lo que va de año?

Pero no son solo los Estados. Entes multilaterales y empresas extranjeras evitan al Gobierno como si tuviera un efecto contaminante. Un militante de la extrema izquierda anacrónica pudiera rasgarse las vestiduras denunciando que la mano peluda del Tío Sam está detrás de todo esto, y ciertamente la oleada de sanciones del Departamento del Tesoro contra funcionarios clave puede hacer que más de una empresa lo piense dos veces antes de firmar un contrato con tinta roja rojita. Sin embargo, también es cierto que el chavismo, con sus sistemáticas irregularidades administrativas y jurídicas, se ha ganado esa mala reputación en buena medida él solo.

Ahora bien, abstraigámonos del mundo frío del “nada personal, solo negocios”, para pasar a otro plano, mucho más difícil de coaccionar con dinero: los artistas e intelectuales. ¿Por qué no llueven las declaraciones de solidaridad con la autoproclamada revolución bolivariana ante esta “arremetida imperial”, por parte de figuras culturales de primerísima categoría a lo largo del planeta?

Los regímenes antidemocráticos a menudo consiguen aduladores entre las mentes brillantes. No importa que el propio dictador sea en persona tosco y brutal, como demostró Juan Vicente Gómez. Recordemos los elogios que el hombre de La Mulera recibió de Pedro Manuel Arcaya, José Gil Fortoul, Laureano Vallenilla Lanz, César Zumeta y otros.

La Revolución Cubana, una de las más exitosas en seducir a intelectuales, siempre ha promovido la idea de ser un proceso culto, con detallitos como, por ejemplo, bautizar una heladería en La Habana con el nombre de un ballet francés. Una de las primeras acciones de los barbudos en el poder fue  crear la institución literaria Casa de las Américas. Apenas un año después, se fundó el Icaic, motor de un cine cubano de calidad reconocido a escala mundial. Y así…

Acaso por eso, la Revolución Cubana tuvo un enorme éxito en atraerse las simpatías de tantos escritores, artistas plásticos, músicos y filósofos, además de la obvia inclinación por esos días hacia el socialismo, con su “altruismo radical” y vocación de lucha romántica (hubo excepciones notables, como Jorge Luis Borges y Carlos Rangel en nuestra propia región). En fin, el hecho es que Fidel Castro y compañía pudieron contar entre sus fans a eminencias como Gabriel García Márquez y Jean-Paul Sartre.

Hubo, sin duda, momentos para críticas y deslindes. En los 60, década de mayor esplendor de esa “nueva izquierda” de la que Castro y el Che eran íconos, levantó roncha el envío de disidentes a campos de trabajo forzado (las infames UMAP). Un año clave fue 1971, cuando dos hechos desilusionaron a parte de la intelectualidad global, pero sobre todo latinoamericana, que aplaudió la revolución. Uno fue el envío a prisión del poeta Heberto Padilla. El otro, la declaración del escritor Jorge Edwards como persona non grata, por sus críticas al régimen, luego de haber ejercido por tres meses como encargado de negocios del Chile de Salvador Allende ante La Habana. Sin embargo, incluso después de estos sucesos, muchos notables de todo el mundo mantuvieron su apoyo firme al gobierno comunista. Su defensa del mismo contribuyó a que, hasta su muerte, Castro haya sido una figura altamente polémica, capaz de dividir a la opinión pública, y no un villano universal, como Hitler, Stalin o Pinochet.

No se puede decir lo mismo de Maduro. Él sencillamente no es un seductor de intelectuales. Además de gobernar Venezuela en medio de un planeta que dejó atrás la bipolaridad de la Guerra Fría, y en el cual la ultraizquierda despierta menos fascinación que antes, Maduro no logra proyectar esa imagen de David contra Goliat, de rebelde heroico, que un Castro enfrentado con la máxima potencia militar sí pudo.

Chávez tuvo algo más de suerte en ese sentido. Su carisma y, tal vez, su gran billetera petrolera, le valieron la simpatía de pensadores influyentes como Noam Chomsky. El varias veces galardonado director de cine Oliver Stone estrenó en Venecia un documental con el barinés como protagonista de una épica antiimperialisra. Y aunque cualquier análisis serio hallaría que las causas de la catástrofe socioeconómica venezolana actual tienen su raíz en las políticas ideadas por Chávez, su muerte justo antes de que se desatara la debacle ha permitido que muchos le concedan el beneficio de la duda sobre “qué hubiera pasado si el comandante estuviera vivo”.

Como en muchos otros aspectos, Maduro no ha logrado imitar a su “padre” en obtener el favor de un buen número de intelectuales y artistas, aunque todavía unos pocos se empeñan en defenderlo, a lo mejor más por respaldo recalcitrante al chavismo como movimiento que a él como líder. Quisiera el sucesor de Chávez tener a un Régis Debray que le dedique un “¿Revolución en la revolución?” a su medida. Tiene que conformarse con un cortometraje documental sobre su vida, cortesía de Ignacio Ramonet, que casi nadie vio, a pesar de su transmisión con la poderosa señal de las televisoras públicas. ¡Ah, eso sí! También cuenta con la lealtad inquebrantable de Diego Armando Maradona. ¡Todos en los pasillos del Pentágono temblaron al enterarse!

PD: No hay que ser un intelectual para darse cuenta de que, como sociedad, vamos por mal camino si nos peleamos por algo que no lo amerita, como la pertinencia de participar o no en unas elecciones regionales. Dudo que ninguna de las dos facciones opositoras tenga el músculo para hacer cumplir sus objetivos si no quieren tener nada que ver entre ellas. La unión de esfuerzos no puede ser un fetiche sentimental, pero los mayores logros de la oposición se han dado cuando se haló en una misma dirección. Seamos pragmáticos por el bien del país.

 

@AAAD25

La invasión que no será, por Carlos Blanco

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En América Latina y el Caribe no hay condiciones políticas ni institucionales para una invasión de Estados Unidos a Venezuela. Eso no ocurrirá. Lo que sí hay es un cambio drástico de política de Washington hacia Maduro y su régimen. Es una postura que se ha venido madurando a lo largo de los meses recientes y tuvo un punto de inflexión con la reciente llamada telefónica del senador Marco Rubio a Maduro en el pasado mes de julio, en la cual le planteó, en nombre del presidente Trump, que no era aceptable la constituyente para la comunidad internacional y que él –Maduro– y Tareck el Aissami deberían renunciar para convocar unas elecciones presidenciales. Aunque el asunto se debatió ardorosamente dentro del procerato rojo, triunfó la tesis de la inmolación al costo de una desbordada represión y un final sangriento.

Esa llamada de Rubio fue el símbolo de la cancelación de los amagos de “diálogo” impulsados por Thomas Shannon, todavía alto jerarca del Departamento de Estado. El error básico cometido por Shannon fue que parece haber pensado que las relaciones personales con Maduro y su pareja eran buen punto de partida para un diálogo “constructivo”, como lo llamarían las buenas almas. No tomó en cuenta que una orgía de poder, terror, represión y saqueo no se va a detener por la apelación a “razones”.

Lo que sí está claro es que Estados Unidos tomará todas las medidas para enfrentar las actividades de terrorismo, narcotráfico, corrupción, lavado de dinero, que afecten sus instituciones y a sus nacionales. La opción militar no sería una invasión con marines en Maiquetía, sino el empleo de toda la fuerza para aislar o detener a los funcionarios, testaferros y amiguetes incursos en esas actividades.

Esa elevación del tono por parte de Trump no es un hecho aislado; ni siquiera es el autor original. Desde hace meses, en resonancia con las luchas en la calle del pueblo venezolano, se ha construido una poderosa opinión internacional de la cual participan la mayor parte de los gobiernos de América Latina y de Europa que apoyan los esfuerzos de la mayoría de los venezolanos que procuran la salida del régimen.

Las mafias y narcomafias andan de carreritas: no perdurarán. La comunidad de naciones impedirá la desestabilización regional. La protesta, el cerco internacional, los pronunciamientos militares, al lado de una constituyente desbocada, construyen el anillo del cual Maduro no puede salirse.

Los demócratas, venezolanos y extranjeros, han llegado a una conclusión: el régimen de Maduro tiene que irse. Los ciudadanos no aguantan y la región tampoco.

@carlosblancog

El Nacional

Destituido el Canciller: ¿cuánto durará el nuevo?, por Milos Alcalay

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Ningún Gobierno serio cambia con tanta frecuencia a sus Ministros de Relaciones Exteriores. La permanencia en el cargo obedece a que los responsables de la Política Exterior, con el tiempo, llegan a dominar mejor la agenda mundial además de crear vínculos con sus colegas. Si a ello se suma que en el caso de Venezuela en estos últimos 18 años se ha desprofesionalizado el Servicio Exterior, ideologizado sus presentaciones y se sustituyó a los diplomáticos de carrera por militares y militantes, ello agrava su actual aislamiento. Súmele a ello, sus conflictivas y primitivas intervenciones y su descarado incumplimiento a los Tratados Internacionales y a la Constitución Bolivariana en materia de democracia, derechos humanos, corrupción, separación de poderes.

Después de la brevísima pasantía de Samuel Moncada al frente de la Casa Amarilla, el Presidente Maduro afirmó que lo “promovía” nombrándolo Embajador ante la OEA. Ese anuncio sonó como un chiste, ya que su predecesora no solo había formalizado la salida de Venezuela de ese organismo, sino que además anunció con “bombos y platillos” que nos retirábamos de una vez de ese organismo imperialista e intervencionista. Pero vemos que ese anuncio era solo para la galería, porque debido a la habitual contradicción, los Maduristas podrán entonar el canto en la OEA, de que Venezuela “Volvió, volvió, volvió” y desde la ANC Delcy Rodriguez continuará con sus insultos.

No es la primera vez que a Moncada lo dejan con los crespos hechos. Como Representante ante la ONU, al actuar con un mínimo de profesionalismo, logró -en base al principio de rotación que se aplica en la ONU- que Venezuela entrara por dos años en el Consejo de Seguridad, a diferencia del fracaso anterior, cuando el país trató infructuosamente de entrar, bloqueando el endoso alcanzado por el prestigioso Canciller Gert Rosenthal de Guatemala. Esta vez presentó la candidatura oportunamente cuando no había otro candidato por la región; procuró el respaldo de Gobiernos (que luego él mismo insultó como Canciller); logró el endoso del GRULAC ofreciendo que representaría a los países miembros (para luego presentarlo como el respaldo mundial a la Revolución Bolivariana); cumplió silenciosamente con la práctica del intercambio de votos apoyando a países de la Unión Europea en sus reivindicaciones (para luego atacarlos). Pero de nada le valió esta actuación, ya que ni siquiera lo dejaron sentarse en la silla del organismo de la ONU, porque lo sustituyeron por otro brevísimo Canciller, Rafael Ramirez, que pasó dos años sin pena ni gloria. Al cambiar por el modelo conflictivo de Delcy, tampoco lo ayudo a permanecer.

El nuevo Canciller es el multifacético Jorge Arreaza, yerno del Presidente eterno, quien asume el reto de conducir la política exterior en momentos de radicalización del Gobierno. Su mérito -según Maduro- es que “es joven y habla ingles”. No hay duda de que es importante contar con juventud, pero lo que llama la atención es que tantas y tan variadas responsabilidades debe considerarlo con el genio de un Einstein, Leonardo da Vinci o Aristóteles, ya que ha sido Vicepresidente; Ministro de Educación; de Ciencias; de Tecnología; de Desarrollo Social; de Desarrollo Minero, etc. Y en relación al ingles, el dominio de idiomas es una necesidad, no un mérito. Amanecerá y veremos.

@milosalcalay

José Toro Hardy Jul 27, 2017 | Actualizado hace 2 años
¡Fraude!, por José Toro Hardy

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“Lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas”. Esa frase debe haber retumbado en la conciencia de todos los gobiernos democráticos del mundo, particularmente  en los gobiernos democráticos del continente, que por cierto tienen una cita 26 de julio en el Consejo Permanente de la OEA para tratar por sexta vez el caso de Venezuela.

En el momento de escribir estas líneas no sé aún cual será el resultado de esa reunión.

“Los países votan por sus intereses y no por sus principios democráticos”, afirmó Almagro en su testimonio ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los EEUU. Cabe preguntarse, ¿es que acaso la democracia no forma parte de los intereses de esos países? En particular debemos referirnos al caso de algunos gobiernos del Caribe que heredaron del Reino Unido un sistema parlamentario del cual dicen sentirse orgullosos. ¿Pueden esos gobiernos parlamentarios tolerar la arremetida vandálica contra el Parlamento venezolano que tuvo lugar el 5 de julio? ¿Pueden aceptar la violación flagrante de los DDHH a la cual se refiere también el Secretario General? Si esa es la posición que prevalece en la reunión de la OEA, entonces tendremos que concluir que Almagro fue muy benigno y que esos países no votan ni por principios ni por intereses de sus pueblos sino por otro tipo de intereses mucho más  oscuros. Dios quiera que no sea ese el caso.

Es interesante destacar la estrategia  que el régimen venezolano viene desarrollando en la OEA. Los  35 país independientes de América han ratificado su Carta constitutiva de 1948, comprometiéndose a fortalecer la paz, la seguridad, consolidar la democracia y promover los derechos humanos, apoyando el desarrollo económico y social.

¿Es que acaso no salta a la vista que todos esos objetivos brillan por su ausencia hoy en Venezuela? ¿Apoyar el desarrollo económico y social? ¿No es obvio que nuestro país está atravesando por lo que que quizá sea el mayor empobrecimiento y retroceso social en toda su historia republicana?

Pero en fin, quiero creer que en esta ocasión haya prevalecido la decencia en la reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA y que esas naciones hayan comprendido que los verdaderos intereses de sus pueblos están claramente identificados con la Carta de la Organización. Mal negocio harían alineándose con una tambaleante dictadura, que ya no tiene como cumplir sus promesas, corriendo el riesgo de incurrir en un desprestigio abrumador.

En todo caso, la misma estrategia que hace años Fidel Castro le vendió al régimen venezolano en el caso de esa Organización es la que se pretende utilizar en el caso de la inconstitucional Asamblea Constituyente del próximo domingo.

Tal estrategia consiste en darle a cada municipio (no importa cuan pequeño o despoblado sea) el derecho de elegir a un Constituyentista, dándole al voto de sus habitantes un peso mucho mayor que al de los habitantes de municipios de mucho mayor población. Es decir, no todos los venezolanos son iguales ante el régimen. Para muestra basta un botón: al Municipio Maroa de Amazonas con una población de aproximadamente 1.930 habitantes, le corresponde la elección de 1 diputado a la Constituyente, al igual que al Municipio Maracaibo del Estado Zulia cuya población supera los 1.450.000 habitantes. Es decir, el voto de los maracuchos vale 755 veces menos que los de Maroa. ¿Son acaso inferiores? En su caso yo estaría indignado.

En el país existen cerca de 335 municipios, la mayoría de ellos pequeños y despoblados. Basta con enviarles una cuantas cajas CLAP a sus pobladores para obtener su voto, estafando así a la inmensa mayoría de los habitantes de Venezuela.

Es el mismo concepto que se aplica en la OEA. Cada habitante de los EEUU -el país más poblado de América con 325 millones de habitantes- vale 7.065 veces menos que el de quienes habitan en San Cristóbal y Nieves con 46.000 habitantes. Basta con enviarles unos pocos barriles de petróleo a esas pequeñas islas del Caribe para asegurarse sus votos en la Organización. Peor aún, quizá no se trate de esos barriles de petróleo lo que los mueve, sino asuntos mucho más turbios capaces de dañar los cimientos mismos de una sociedad.

Una Constituyente, diseñada sobre bases que son un fraude a la Constitución, no puede prevalecer. No puede ser que se acepte un mecanismo írrito que sirva para que menos del 15% de la población le imponga al restante 85% un modo de vida que contraría sus valores, principios, garantías democráticas y que vulnera los DDHH.

Si tal cosa ocurriera, la activa reacción de la comunidad internacional se sumaría a la de los venezolanos, desatando una situación de ingobernabilidad que terminaría por corregir los entuertos de la dictadura. Sin duda nuestros compatriotas desconocerían tal régimen como se lo exigen los artículo 333 y 350 de la Constitución vigente.

 

@josetorohardy