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Navidad

Dic 18, 2018 | Actualizado hace 1 año
Nicolás Grinch, por Edward Rodrígurez

SIN DUDA LA CONJUGACIÓN DEL NOMBRE del símbolo de la Navidad “capitalista” sin la palabra Santa, y la antítesis de la alegría como es el personaje verde y misterioso al que no le gusta la felicidad decembrina, cobra un sentido especial para los venezolanos al unir estas dos palabras; “Nicolás Grinch”.

Este diciembre, que aún no termina, puede traernos sorpresas como ha ocurrido en los últimos años: los famosos Dakazos, jugueterías, supermercados y todo lo que significara bajar los precios, regalar la mercancía y candado a los comercios, pudiera tener una versión nueva antes del 31.

Nicolás en seis años ha llevado al país a casi una quiebra absoluta, sólo que ya aprendimos, en carne propia, que arruinar una nación no se logra de la noche a la mañana, por el contrario, lleva tiempo y dedicación, y vaya que en Venezuela le han puesto un camión de ganas y trabajo para hacerlo en tiempo récord.

En el 2013 por citar un ejemplo económico, la inflación fue de 53%, pero cinco años después es de más de 700 mil por ciento; si a producción de crudo se refiere, tenemos que de dos millones 500 mil pasamos a un millón 200 mil; también tenemos la emigración más alta en 19 años y la cual se acentuó en los últimos seis años. Cifras van y vienen, pero ninguna baja de los cuatro millones de venezolanos que salieron huyendo del país en busca de un mejor porvenir.

Las universidades casi desiertas aguantando la pela, alumnos y docentes dejando aulas desiertas, los hospitales sin insumos, las estadísticas de enfermedades ya  erradicadas en siglos pasados vuelven a la palestra, los militares cada vez más subordinados.

La calle apagada, pero como dicen por allí “la república va por dentro”, ya ni los bolívares alcanzan pese que le quitaron ocho ceros, y lo más asombroso: los dólares tampoco alcanzan para vivir, algo inimaginable. Un pan de jamón  que cuesta 12 dólares en Miami, en Venezuela está 7 dólares “por ahora”, de tamaño pequeño y sin mucho jamón; si de las hallacas se trata, el precio también es internacional.

Este es más o menos el resumen del Nicolás que está en Venezuela y que ahora de manera inconstitucional espera proclamarse como Presidente por seis años más, pregonando el socialismo.

El 10 de enero de 2019 posiblemente veremos una coronación, una juramentación con la presencia de los concejales, gobernadores, gabinete, milicia, misioneros e invitados especiales turcos, cubanos, iraníes, chinos y rusos así como también sus entrañables y chulos “amigos” Evo, los beneficiados de las isla caribeñas y el infaltable Daniel Ortega.

Leía en estos días una entrevista que le hizo el diario El País de España a Slavoj Zizek, filósofo esloveno muy controversial; donde decía que él no defiende el viejo comunismo, sino un nuevo comunismo globalista, hablaba de los nuevos retos como  son la ecología y renovar el estado de bienestar, entre otros puntos. Lo paradójico es que en Venezuela no están con el pasado, ni con el futuro.

Zizek advirtió durante años que Hugo Chávez acabaría mal, porque “no veía lo nuevo”, sólo era “un Fidel con dinero, no resolvía los problemas, echaba dinero a los problemas”. Quizás valdría la pena preguntarle qué opinión le merece del sucesor de  Hugo.

Al final el Grinch terminó entendiendo y queriendo la Navidad, no sé si Nicolás lo llegará a hacer algún día.

 

@edwardr74

Orlando Viera Blanco Dic 11, 2018 | Actualizado hace 1 año
Volver, por Orlando Viera-Blanco

Votar no es un hecho moral. ¡Es un derecho inmensamente táctico y ciudadano! L’état de la question es removilizar y reavalanchar cuestión que no tiene que ver con la moral sino con estrategia y gónadas! ¿Si me entienden? diría JJ Rendón…”

DICIEMBRE ES Y SERÁ EL RECUERDO DE TIEMPOS LIBRES EN CARACAS para sentarnos a escuchar buena música alrededor del buen coñac que Papá sólo destapaba en momentos muy especiales. Desde niño crecí tanto escuchando aguinaldos decembrinos como una larga lista de boleros, tangos y baladas que encendían una nostalgia mágicamente matizada de júbilo.

¿QUE VEINTE AÑOS NO SON NADA?

Uno de los tangos de Gardel preferidos de papá es Volver. Su lírica es maravillosa. “Volver… con la frente marchita, las nieves del tiempo, platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que es febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra…” Papá con buen oído y gañote, cantaba con fuerza este tango de Gardel convencido que 20 años no eran nada porque había sido feliz … Pero después de los últimos veinte años de revolución, de oscuridad y violencia, 20 años es demasiado, es una pena la vida y a muchos de mi edad se nos marchita la frente con un sinsabor de generación perdida. ¿Por qué? ¿Qué nos pasó? ¿Dónde no paramos o no avanzamos? ¿Cuándo dejamos perder el alma aferrada a la democracia y a la libertad?

Sin duda gran parte del problema es que hemos matado nuestra cultura. Al decir del tango no hemos sabido guardar una esperanza humilde como fortuna del buen corazón. Perdimos el pasado y perdimos la ilusión. Con Chávez se posaron todas las sombras en los hombros de una Venezuela ansiosa de sana inclusión. Veinte años más tarde somos lager, nada, desecho. Arendt dice que el totalitarismo son los horrores del holocausto. La conversión en cenizas del mundo concentracionario-Dixit Alberto Sucasas-quien lo define [lager], como la transformación del hombre-sujeto en cuerpo sin alma ni subjetividad, sin yo, sin inteligencia. “Una sopa que se le mete agua con un tubo y luego se orina”. Nada más. Eso no ha hecho el régimen. Inútiles y superfluos. Se ha orinado en nosotros y nos ha convertido en una sopa que se orina …

 

IBSEN Y SUS FUNDAMENTALISTAS

Ibsen Martínez es un hombre brillante. Lo traigo a colación porque en estos días leí su artículo titulado “Maduro y los Fundamentalistas del Voto” (3/12/18). Al leerlo me sentí aludido. Un ensayo que demuestra como nos han minimizado y enfrentado entre nosotros …

Dice Ibsen: “Según el fundamentalista del voto, la política de oposición ha estado últimamente en manos de aficionados, de gente ingenua e impaciente, imbuida de un inconducente misticismo moral”. Quiero subrayar la idea de misticismo moral porque ciertamente Ibsen da en el clavo pero al revés. Es verdad que el moralismo retórico, lirista, fullero y pantanoso ha engolado la garganta de un sector de la oposición, pero no precisamente fundamentalista del voto sino fundamentalista de la abstención. Lo inconducente de la moral pura y Kantiana en la política es muy típico de novatos. Ibsen trata de reducir la discusión sobre la pertinencia moral de votar o no votar. Esa no es la discusión. Votar no es un hecho moral. ¡Es un derecho inmensamente táctico y ciudadano! L’état de la question es removilizar y re-avalanchar, cuestión que no tiene que ver con la moral sino con estrategia, táctica y gónadas! ¿Si me entienden? diría JJ Rendón …

Entonces los fundamentalistas de la abstención fanáticos de la palabra legitimidad, se montan en un tinglado voluntarista, legalista, semántico, purista, pegajoso y normativo que aburre y bosteza al pueblo. Esta gaita moralista es la que se distancia de las masas y nos inmoviliza. Sin duda otra versión de fundamentalismo de la nada que nos hace mas leger, cenizas …

Puedo consentir a estas alturas del juego que Maduro y sus cuarenta pillos no salen por votos. Lo del domingo fue un parapeto que ni llega al grado de simulacro comicial. Puedo aceptar que no hay salida negociada, ni dialogada o transaccional. Pero aquellos que han hecho de lo estratégico una oda del abstencionismo, a un pastizal de agresiones y acusaciones genéricas y disolventes desde un teclado, un video y una poltrona, les comento que con criticismo iracundo, tuiteo tartufo y confusional más desgarraduras morales sólo conseguiremos esconder la esperanza, encadenar la ilusión, borrar el pasado, abofetear la humildad, marchitar la frente y detener el andar para que las nieves del tiempo plateen nuestras sienes [ambas: pro voto o abstención] y nos pasen por nuestras narices ¡veinte años más de orinada moralista y sinuosidad revolucionaria!

UN DULCE RECUERDO QUE LLORA

El dilema en Venezuela dejó de ser binario. Es multidisciplinario y multifactorial. Es reorganización interna, removilización social. Es inspiracional. Es usar el voto como el medio para sacar a la gente de su letargo y volver a la calle, a la vida política. No votes pero sal a la calle. Es burlar al gobierno. Es montar una votación paralela, simbólica y echársela en cara. Es la resistencia inteligente y coordinada con apoyo internacional, quiebre militar, ayuda humanitaria forzosa, liderazgo de base. Es piedad, es conmiseración. Nadie es dueño de la verdad. El divisionismo sólo ha dado licencia para exterminar sistemáticamente un pueblo. De esa tirantes todos hemos sido responsables …

Tenemos que volver a la política con p mayúscula de pragmatismo y posibilidad. Volver a lo constructivo. Un volver agregado, proactivo con el que redimiremos el pasado, reivindicaremos la nostalgia y veremos el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando nuestro retorno,  el volver de Venezuela …”  ¡Salut padre…!

@ovierablanco

 [email protected]

“P” de pernil, protesta, patria, por Carolina Jaimes Branger

UNO DE LOS EVENTOS QUE ME HA RESULTADO MÁS GRÁFICO de la dimensión de la tragedia que vivimos en Venezuela es la protesta general por la irregularidad en la distribución y la calidad de los perniles que el gobierno ofreció repartir.

No recibir un pernil es una calamidad. Más calamidad que la inseguridad, la escasez de alimentos, la precariedad de los hospitales, la falta de medicinas, la falta de electricidad, agua, gas y todos los etcéteras que faltan en este país. Incluso más que no recibir la caja Clap. El pernil se ha convertido en el tema nacional, sencillamente porque el tamaño del sueño de un venezolano hoy se ha reducido a tener uno, medio o un cuarto de pernil para celebrar la Navidad.

Atrás quedaron las ansias de superación, las ganas de trabajar. El chavismo las destruyó con su lema de que lo que uno no tiene es porque otro se lo quitó y con su falacia de que el gobierno está en el deber de proveer todo a los ciudadanos, a cuenta de que somos un país rico. La caída de los precios del petróleo demostró que, si la riqueza no se invierte, el país rico en un abrir y cerrar de ojos se convierte en un país pobre. El daño causado por Chávez, Maduro, los hermanos Castro y su círculo es inconmensurable y tomará al menos un par de generaciones remediar.

Cuando el país era próspero, la gente trabajaba y vivía. En la Venezuela chavista se prospera enredándose en un guiso y se sobrevive dependiendo del gobierno. Parece que para el chavismo es imposible entender que la riqueza de un país radica en su gente y en las oportunidades que el país ofrezca, no en las riquezas del suelo y subsuelo. Si eso fuera cierto, Japón sería un país paupérrimo y es uno de los más ricos, sólidos y prósperos del mundo. Encima, la aniquilación de PDVSA y las desquiciadas políticas económicas, impedirán que haya progreso. Pero desde hace rato estoy convencida de que no es impericia, sino la estrategia del régimen de mantenernos a todos en modo supervivencia para dominar, para manipular, para subyugar.

Por eso termino diciéndoles a mis compatriotas que sí, que protesten por su pernil. Que lo exijan. Y que lo peleen. Somos tan únicos que tal vez un pernil logre que finalmente nos unamos en un gran frente de ciudadanos para salir de la peor tragedia que hemos vivido en nuestra patria.

@cjaimesb

La navidad según un ofendido de redes, por Reuben Morales

 

 

¿FELIZ NAVIDAD? ¿QUÉ TIENEN DE FELICES SI HAY GENTE PASANDO HAMBRE y no tiene ni para comprar regalos? ¿Y qué es eso de estar colocando pinos en todos lados? ¿Acaso todo el mundo vive en Canadá? ¡Cuándo van a terminar de entender que vivimos entre monte y palmeras, por favor!

Además, si se dan cuenta toda la c es producto del patriarcado machista hetero opresor. ¡Claro!, el protagonista es San Nicolás, un hombre. ¿Por qué no es Mamá Santa? Porque él no la deja salir de casa. ¿Además dónde la puso a vivir? En el Polo Norte. Él lo calculó todo. No quiere que tenga amigas para reunirse. No quiere que tenga centros comerciales para ir de compras. No quiere que tenga oportunidades laborales a su alrededor. Solo quiere que viva a su servicio, esclavizada, mientras él se la pasa viajando por el mundo y tomando leche con galleticas. ¿Acaso se ha sabido que él le guarda algunas de las galleticas a ella? ¡Nada! Por lo visto el Polo Norte es luz para la calle y oscuridad para la casa.

San Nicolás no es más que un explotador enemigo de la inclusión. En su planta solo contrata enanos. ¿Y los negros? ¿Y los altos? ¿Y las mujeres? ¿Y los discapacitados? ¡Todos tenemos derecho al trabajo! ¿Por qué solo enanos? ¿Para pagarles la mitad del sueldo? ¿Y por qué instaló su fábrica en el Polo Norte? ¿Por qué no lo hizo en el hemisferio sur, donde se concentra la pobreza del planeta? ¡Es muy fácil ser feliz en el norte del norte! Así quién no.

Aparte el hombre nos salió explotador de animales. Tiene a esos renos esclavizados, pasando frío y los maltrata a punta de latigazos. También prueba productos humanos con ellos. Les da marihuana para que vuelen. Y a Rodolfo le da licor para que tenga la nariz roja toda la navidad. Qué bonito hacer un imperio basándose en enanos subpagados y animales explotados, ¿no?

Sumado a todo eso, San Nicolás también es clasista. ¿Qué pasa si uno no tiene chimenea en su casa? ¿No recibe regalo? ¿Qué falta ahora? ¿Que marquen las viviendas de quienes no tenemos chimeneas cual casa de un judío en la Segunda Guerra Mundial? Yo solo pregunto…

Si la Navidad pretende ser para todos, es hora de que comiencen a cambiar las cosas. El traje rojo de San Nicolás excluye a gran parte de la población. ¿Y quienes gustamos de otros colores? ¿Y la comunidad LGBT? ¿Y dónde quedan los daltónicos? ¿Ellos se pierden de la navidad? ¿Para ellos San Nicolás es verde y los pinos son rojos? ¿Y quienes no tomamos refrescos, qué? ¿Debemos soportar que San Nicolás esté atado a la Coca-Cola? ¿Si yo tomo Pepsi no recibo regalo? ¿Si bebo jugo no puedo celebrar Navidad?

Creo que llegó el momento de probar la capacidad de unir a la raza de humana por un objetivo. La navidad debe ser de todos. Por ello propongo una gran movilización en contra de San Nicolás y sus costumbres machistas, hetero opresoras, patriarcales, sexistas, esclavistas, animalistas, clasistas y racistas. Debemos estar en pie de lucha para lograr el cambio que todos anhelamos.

Quienes no estén de acuerdo conmigo, les adelanto desde ya: puede dejar de seguirme. En mis redes yo escribo lo que me da la gana. Aunque les recuerdo. Estamos en navidad y hay algo que se llama tolerancia. Creo que es hora de practicarla, ¿no?

 

@ReubenMoralesYa

Mi arbolito es el Grinch, por Reuben Morales

TOCA MONTAR EL ARBOLITO DE NAVIDAD. Es noviembre y ya se escucha en la casa: “¿Cuándo montamos el arbolito?”. “Este fin trabajo”, dice uno. “Yo quiero descansar”, dice otro. Entonces se escucha el grito de la jefa del hogar: “¡Si nadie puede, entonces no hay arbolito!”. Mágicamente, ahora todos pueden.

Toca buscar el arbolito. Siempre está guardado en un depósito, bajo un montón de maletas. Eso significa algo: mucho polvo. Por tanto uno se amarra un trapo húmedo a la cara para ir a sacarlo. Menos mal el arbolito está dentro de la vivienda. Si tocara buscarlo afuera, nos confundirían con un manifestante y acabaríamos presos.

Toca agarrar el arbolito. El depósito es un escenario de oscuridad, telarañas y polvo. No parece navidad, sino halloween. Apenas agarras el arbolito, éste se venga por tantos meses de claustro. Te pincha con una rama. Sin embargo lo sometes y te lo llevas. Al llegar a casa, estás tan sucio como si hubieses ido tú mismo a cortarlo en el bosque.

Toca sacar el arbolito de la caja. Uno de inocente se quita el trapo de la cara, como si ya pasó lo peor. Lo sacas y una estela de polvo invisible se esparce por toda la sala (y por nuestras fosas nasales). Si alguien presenciara la escena desde afuera, juraría ver una emotiva y sentida tradición familiar. Adentro todos estamos claros: moqueamos y lagrimeamos es de alergia.

Toca armar el arbolito. Éste nos lanza el primer regalito. Le faltan ramas y una pata de la base. Parece un arbolito digno de pedir la silla azul en el metro. Ante esto, los hombres de la casa siempre tenemos una gran solución basada en la ingeniería: “Si lo giras y lo recuestas de la pared, no se nota”. Pero sale la jefa de hogar: “¡Me encuentran la rama y la pata ya!”. Uno no es tonto. Uno las busca de inmediato. Uno prefiere un regaño único ese día a todo un diciembre escuchando que la navidad no es lo mismo porque el arbolito está choreto.

Toca buscar las piezas perdidas. Mágicamente aparecen dentro de un pliegue de la caja del arbolito que nadie quiso revisar por evitarse otro ataque de alergia. ¡Finalmente el arbolito está de pie!

Toca decorarlo. Todos nos ponemos a guindar los adornos, cual familia feliz de comercial de TV. De repente se escucha a la Decoradora de Interiores graduada summa cumme laude en Pinterest: “¡Distribuyan bien esos adornos, que se ve feo!”. Dos minutos después dice: “¡Ay, quítense! ¡Lo hago yo! ¡Para que las cosas salgan bien, tiene que hacerlas una!”. El arbolito queda femeninamente bello.

Toca montarle las luces. Al hacerlo, el arbolito se tambalea varias veces. Uno aprieta el esfínter para que no se caiga. Uno jura que cuanto más lo apriete, más se endereza el árbol. ¡Lo peor es que funciona! Luego enchufamos las luces y el arbolito se enciende, pero cual mapa de Venezuela: luz en una parte y apagón en otra.

Toca comprar un juego de luces. Déjele eso a la Decoradora de Interiores con PhD en Discovery Home and Health. La variedad de luces de arbolitos es tan grande como los tonos de maquillaje de un catálogo. Las hay led de colores, led blancas, led sin patrones, led con patrones, led sin patrones y musiquita, led con patrones y musiquita, de 3 metros, de 10 metros… El tiempo que tardas en escoger el juego de luces es el mismo que tardas en cazar luciérnagas, meterlas en frascos de compota y guindarlas en el arbolito. Afortunadamente, las luces llegan.

Toca vigilar el arbolito. Ahora debemos estar toda la navidad pendientes: que el gato no se encarame en el arbolito, que los niños no jueguen pelota cerca del arbolito, que nadie fume cerca del arbolito, que no dejes las luces prendidas toda la noche porque se queman… Una vez internalizadas estas normas, finalmente llegan las anheladas noches de paz… noches de amor… hasta que termina la navidad.

Toca guardar el arbolito. Él lo sabe y desde ya comienza a defenderse. Vas a guardarlo en la misma caja donde lo trajiste, pero no cabe. Ahora se repite la misma historia, pero a la inversa.

Noviembre y los aguinaldos maduristas, por Brian Fincheltub

LAS GAITAS SONABAN DE SEPTIEMBRE, pero con noviembre la navidad agarraba un verdadero impulso. Diciembre se comenzaba a sentir en las calles llenas de venezolanos comprando sus estrenos para el 24 y el 31, los regalos para la familia y los ingredientes para las hallacas. Cada quien lo hacía a su manera y dentro de sus posibilidades, pero ni los estrenos, ni los regalos, ni las hallacas faltaban en los hogares venezolanos. En ese país donde no importaba si comprabas en Miami, Europa, en un centro comercial o en el mercado del cementerio, la alegría era la misma. Así se celebraba un año de trabajo y vida más. Aunque la gente se quejaba de los precios, siempre había la posibilidad de escoger, de regatear y caminando se conseguía lo que se buscaba. El objetivo era que los aguinaldos rindieran. 

Los  pueblos se impregnaban de ese olor característico de la navidad: el olor a pintura fresca. Las fachadas de las casas poco a poco se vestían de sus mejores galas para recibir las fiestas de fin de año. La gente escogía los colores de la temporada. Muchos también aprovechaban para hacer remodelaciones en sus casas o para renovar su mobiliario. Eran los meses donde también se veían camiones descargando electrodomésticos. La televisión nueva, la nevera, la cocina. Los trabajadores aprovechaban y pedían sus cajas de ahorro o  créditos a la banca. Lo cierto es que todo el mundo pintaba, desde el más pobre que lo hacía aunque sea con cal hasta el más pudiente.

Estas fechas también eran la oportunidad para el reencuentro. Los padres ansiosos llamaban a sus hijos que trabajaban y vivían en otra ciudad para confirmar su visita en navidad. Aunque podían pasar meses sin verse, ¿Un “feliz año” separados? Jamás. Cuando toda la familia se reunía, las casas quedaban pequeñas. Llegaban los hijos, las esposas, los nietos. Todo el mundo presente para celebrar no solo la navidad sino la unión de la familia.

Esa realidad fue la nuestra durante mucho tiempo, nunca dejaré de recordarla año tras año para que quienes no la vivieron o se acostumbraron a lo que vivimos actualmente, sepan que esto no es normal. No es normal que las gaitas hoy suenen a tristeza, que los aguinaldos apenas te alcancen para comprar dos kilos de pasta y medio kilo de queso. No es normal que en lugar de ver colores de las fachadas recién pintadas veamos un país en ruinas, de casas grises y calles abarrotadas de basura. No es normal que del encuentro familiar hayamos pasado al dolor profundo que significa que miles de familias divididas a duras penas puedan saludarse en fin de año por Skype.

Nada de lo que vivimos hoy es normal y aunque el pasado no haya sido perfecto, en el guardamos nuestro mejor recuerdo de la Venezuela que una vez vivimos y que aspiramos a recuperar con esfuerzo, valores y compromiso. Los aguinaldos maduristas son de hambre, pero no serán eternos, nuestro país volverá a vivir como merece y celebraremos de nuevo unidos, en democracia y en libertad.

@Brianfincheltub

Instagram VS mi autoestima, por Reuben Morales

Instagram-

 

Instagram me tiene magnetizado. Despierto en la mañana y orino viendo Instagram (difícil, sí, pero ya lo domino). Me cepillo viendo Instagram. Me siento en el trono y veo Instagram. Así es como arrancan mis mañanas. En un viaje virtual donde mi autoestima se va hundiendo lentamente con cada post que veo.

 

POST 1

¡Uuuuufff, qué foto tan buena!… ¡Se botó ese fotógrafo!… ¡Berro, buenísima!

 

POST 2

¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!… ¡Qué bueno este video!… ¡Ja, ja, ja!

 

POST 3

¡Chaaamo!… ¡Su madre!… ¡Esta jeva sí está rica!… @babysexy69… ¡Verga!… ¡Demasiado!… ¿Le escribo por privado?… No, seguro ni lo ve… Se merece su like… No le voy a comentar nada para que no piense que la estoy estalkeando.

 

POST 4

¡Qué de pinga las navidades en Estados Unidos!… Todos con hallaca… ¡¡Y vino en la mesa!!… ¡Verga, qué envidia!

 

POST 5

¡Estos bichos pasaron navidad en la playa!… ¡Qué sabroso!… Y yo aquí en la poceta…

 

POST 6

(ES INTERRUMPIDA POR MI ESPOSA)…

  • Amor, ve la foto que montó @fulanito. ¡Qué bello el texto que escribió! Tú me deberías escribir cosas así.
  • Ok, amor… pero no se te olvide que yo pagué la cena de navidad.

 

POST 7

¡Qué familia tan de pinga!… Ojalá mi familia fuera como ellos. Nunca discuten, siempre se ven felices, de rumba… ¡Inviten!

 

POST 8

¡Mira este bicho!… ¡Trabajó el 24!… ¡Qué lechazo! Seguro cobró doble o triple por trabajar en nochebuena.

 

POST 9

¡Rolo de cena!… No, este bicho gana en dólares de aquí a Pekín.

 

POST 10

¿Pero por qué sube cadenas de Whatsapp que ya le llegaron a todo el mundo? ¡Tan fácil que es tomar una foto!… ¿¿Y por eso tiene tantos likes??… Berro, la gente sigue cualquier vaina.

 

POST 11

¿Estos carajos acamparon?… ¡No, vale!… ¡Otra navidad malgastada aquí en la casa!… ¿Qué foto pongo?… ¿¿Una allá afuera en el sofá?? No, qué pela bola.

 

POST 12

¡Ah, no, claro, pelando el culo así cualquiera tiene likes!… ¡No, y mira el texto!… ¡La intelectual, pues!… ¿Qué coño tiene que ver la foto con el texto? ¿Por qué no pone el número de teléfono y ya? ¡Esta bicha es prepago a juro!

 

POST 13

¿¿¿Pero cómo hacen para tener fotos tan nítidas??? Verga, mi celular es nuevo y parecen una fotocopia a color. ¡Eso es trampa! ¡No se vale!

 

POST 14

¡¡Gracias por echarnos en cara tu carro nuevo!!… ¡Te felicito!… ¡¡Gracias por recordarme que no tengo real!!… ¡Ay, sí!… ¡Ay, sí!… ¡El que tiene carro nuevo!

 

POST 15

¿¿En un crucero??… Mi vida es un asco… Me retiro de las redes sociales… Voy a cerrar todas mis cuentas… ¡La verdadera vida está en la calle, en el contacto humano, no pegado al teléfono todo el día!

 

POST 16

Ajá, un video… Ajá… Ajá… Ok… ¡Coño de la madre con este internet de mierda! ¡¡Instagram no está hecho para Venezuela!! ¡¡Clasistas es lo que son!!… ¿¿Por qué no dicen que Instagram está hecho para países desarrollados y listo?? ¡Una red social que si no tienes internet rápido y un teléfono caro, no ves nada!… ¡¡“La democratización de la información”!!… ¡Sí, ajá!… ¡Yo te aviso!

 

POST 17

¿¿En Disney??… ¡Lo siento, Instagram!… De pana… por mi salud… ¡Entre Instagram y las noticias voy a terminar suicidándome!… ¡Además, quién dijo que Instagram era mi red!… ¡El que quiera saber de mí, que me busque en Facebook!… ¡Voy a desinstalarlo ya!

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SUENA UNA NOTIFICACIÓN EN EL CELULAR: “Has recibido un mensaje privado de @babysexy69”.

 

FOTICO 18

¡Instagram es lo máximo!

@reubenmorales

La pesadilla sigue por Marianella Salazar

VenezuelaBandera

 

La Navidad en Venezuela se encuentra en proceso de extinción, ese momento en que todo parece conjugarse en la familia, en recibir a esos hijos, hermanos o amigos, que han tenido que emigrar a lugares inimaginables, se ha visto desgraciadamente frustrado, y los que pudieron llegar han sufrido el calvario de tener pocas líneas aéreas que cubren este destino y padecieron largas horas en escalas inconcebibles.

Progresivamente el gobierno de Maduro, siguiendo el guion cubano, nos viene aislando, amenaza con cerrar fronteras, no solo con Colombia, también considera “cerrar toda vía de comunicación y comercialización con Aruba, Curazao y Bonaire”. Entrar o salir se ha vuelto tan bizarro en Venezuela, que hasta las maletas que traen nuestros familiares llegan con productos básicos y artículos de higiene personal. Una vergüenza.

Lo más cruel es el caso de los venezolanos en el exterior con pasaportes vencidos; no han podido renovarlos porque les ha sido imposible entrar a la página del Saime y se encuentran varados en esos países. Ese método de renovación ha significado una burla. Otro hecho que merece ser censurado ha sido la anulación de los pasaportes a 130 niños que iban a encontrarse en esta Navidad con sus padres que emigraron a Perú; ha sido un acto de maldad infinita y produjo un dolor inconmensurable no solo en sus familias sino en gran parte de los ciudadanos, conmovidos por la separación forzosa de esos inocentes, víctimas de la arbitrariedad, la discriminación y el totalitarismo.

Hay un ensañamiento en contra de toda la población, que es permanentemente humillada y engañada, como sucedió con los prometidos perniles que no hicieron acto de presencia. Para intentar palear el profundo rechazo nacional a Nicolás Maduro, en su infinita amoralidad, el gobierno pretendió llenar los estómagos vacíos con operativos contra el comercio y las licorerías, para que la caña les haga olvidar que la comida tienen que buscarla en la basura.

La realidad bolivariana no ha hecho otra cosa que producir una tétrica ilusión de felicidad. El régimen nos ha brindado la oportunidad para no celebrar nada. Las fiscalizaciones que provocan el cierre de muchos comercios y de fuentes de trabajo, además de la persistente desolación en las estanterías y con productos a precios astronómicos, imposibles de financiar, nos ha descendido hasta lo más bajo y lo depresivo. La situación de colapso que vivimos se le fue de las manos al gobierno, los intentos de saqueos se registran por todo el país. Son absolutamente incapaces de controlar al dólar paralelo, convertido en marcador de la paupérrima economía de importación de este país. La falta de dinero en efectivo es el preámbulo a una devaluación más dura que nos tocará padecer en 2018.

Lo peor está por venir, más devaluaciones, más escasez, más pobreza, más desempleo y los pronósticos sobre el panorama político estarán signados por el chantaje y el condicionamiento al reconocimiento de la inconstitucional asamblea nacional constituyente. A partir de enero la Asamblea Nacional estará en manos de los partidos políticos que representan a la “oposición oficial”, Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista, que están dispuestos a una coexistencia con la ANC, como lo reconoció recientemente el diputado de UNT, Enrique Márquez, próximo presidente de la AN, cuando también afirmó que de llegarse a acuerdos, impulsarían el levantamiento de las sanciones impuestas al gobierno de Nicolás Maduro por violaciones de los derechos humanos.

Esa oposición colaboracionista, que ha impedido el final de esta pesadilla, también será juzgada cuando recuperemos la democracia y las libertades. La esperanza es lo último que se pierde. Fortaleza para enfrentar el año 2018.

 

@AliasMalula

El Nacional