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Navidad

La navidad según un ofendido de redes, por Reuben Morales

 

 

¿FELIZ NAVIDAD? ¿QUÉ TIENEN DE FELICES SI HAY GENTE PASANDO HAMBRE y no tiene ni para comprar regalos? ¿Y qué es eso de estar colocando pinos en todos lados? ¿Acaso todo el mundo vive en Canadá? ¡Cuándo van a terminar de entender que vivimos entre monte y palmeras, por favor!

Además, si se dan cuenta toda la c es producto del patriarcado machista hetero opresor. ¡Claro!, el protagonista es San Nicolás, un hombre. ¿Por qué no es Mamá Santa? Porque él no la deja salir de casa. ¿Además dónde la puso a vivir? En el Polo Norte. Él lo calculó todo. No quiere que tenga amigas para reunirse. No quiere que tenga centros comerciales para ir de compras. No quiere que tenga oportunidades laborales a su alrededor. Solo quiere que viva a su servicio, esclavizada, mientras él se la pasa viajando por el mundo y tomando leche con galleticas. ¿Acaso se ha sabido que él le guarda algunas de las galleticas a ella? ¡Nada! Por lo visto el Polo Norte es luz para la calle y oscuridad para la casa.

San Nicolás no es más que un explotador enemigo de la inclusión. En su planta solo contrata enanos. ¿Y los negros? ¿Y los altos? ¿Y las mujeres? ¿Y los discapacitados? ¡Todos tenemos derecho al trabajo! ¿Por qué solo enanos? ¿Para pagarles la mitad del sueldo? ¿Y por qué instaló su fábrica en el Polo Norte? ¿Por qué no lo hizo en el hemisferio sur, donde se concentra la pobreza del planeta? ¡Es muy fácil ser feliz en el norte del norte! Así quién no.

Aparte el hombre nos salió explotador de animales. Tiene a esos renos esclavizados, pasando frío y los maltrata a punta de latigazos. También prueba productos humanos con ellos. Les da marihuana para que vuelen. Y a Rodolfo le da licor para que tenga la nariz roja toda la navidad. Qué bonito hacer un imperio basándose en enanos subpagados y animales explotados, ¿no?

Sumado a todo eso, San Nicolás también es clasista. ¿Qué pasa si uno no tiene chimenea en su casa? ¿No recibe regalo? ¿Qué falta ahora? ¿Que marquen las viviendas de quienes no tenemos chimeneas cual casa de un judío en la Segunda Guerra Mundial? Yo solo pregunto…

Si la Navidad pretende ser para todos, es hora de que comiencen a cambiar las cosas. El traje rojo de San Nicolás excluye a gran parte de la población. ¿Y quienes gustamos de otros colores? ¿Y la comunidad LGBT? ¿Y dónde quedan los daltónicos? ¿Ellos se pierden de la navidad? ¿Para ellos San Nicolás es verde y los pinos son rojos? ¿Y quienes no tomamos refrescos, qué? ¿Debemos soportar que San Nicolás esté atado a la Coca-Cola? ¿Si yo tomo Pepsi no recibo regalo? ¿Si bebo jugo no puedo celebrar Navidad?

Creo que llegó el momento de probar la capacidad de unir a la raza de humana por un objetivo. La navidad debe ser de todos. Por ello propongo una gran movilización en contra de San Nicolás y sus costumbres machistas, hetero opresoras, patriarcales, sexistas, esclavistas, animalistas, clasistas y racistas. Debemos estar en pie de lucha para lograr el cambio que todos anhelamos.

Quienes no estén de acuerdo conmigo, les adelanto desde ya: puede dejar de seguirme. En mis redes yo escribo lo que me da la gana. Aunque les recuerdo. Estamos en navidad y hay algo que se llama tolerancia. Creo que es hora de practicarla, ¿no?

 

@ReubenMoralesYa

Mi arbolito es el Grinch, por Reuben Morales

TOCA MONTAR EL ARBOLITO DE NAVIDAD. Es noviembre y ya se escucha en la casa: “¿Cuándo montamos el arbolito?”. “Este fin trabajo”, dice uno. “Yo quiero descansar”, dice otro. Entonces se escucha el grito de la jefa del hogar: “¡Si nadie puede, entonces no hay arbolito!”. Mágicamente, ahora todos pueden.

Toca buscar el arbolito. Siempre está guardado en un depósito, bajo un montón de maletas. Eso significa algo: mucho polvo. Por tanto uno se amarra un trapo húmedo a la cara para ir a sacarlo. Menos mal el arbolito está dentro de la vivienda. Si tocara buscarlo afuera, nos confundirían con un manifestante y acabaríamos presos.

Toca agarrar el arbolito. El depósito es un escenario de oscuridad, telarañas y polvo. No parece navidad, sino halloween. Apenas agarras el arbolito, éste se venga por tantos meses de claustro. Te pincha con una rama. Sin embargo lo sometes y te lo llevas. Al llegar a casa, estás tan sucio como si hubieses ido tú mismo a cortarlo en el bosque.

Toca sacar el arbolito de la caja. Uno de inocente se quita el trapo de la cara, como si ya pasó lo peor. Lo sacas y una estela de polvo invisible se esparce por toda la sala (y por nuestras fosas nasales). Si alguien presenciara la escena desde afuera, juraría ver una emotiva y sentida tradición familiar. Adentro todos estamos claros: moqueamos y lagrimeamos es de alergia.

Toca armar el arbolito. Éste nos lanza el primer regalito. Le faltan ramas y una pata de la base. Parece un arbolito digno de pedir la silla azul en el metro. Ante esto, los hombres de la casa siempre tenemos una gran solución basada en la ingeniería: “Si lo giras y lo recuestas de la pared, no se nota”. Pero sale la jefa de hogar: “¡Me encuentran la rama y la pata ya!”. Uno no es tonto. Uno las busca de inmediato. Uno prefiere un regaño único ese día a todo un diciembre escuchando que la navidad no es lo mismo porque el arbolito está choreto.

Toca buscar las piezas perdidas. Mágicamente aparecen dentro de un pliegue de la caja del arbolito que nadie quiso revisar por evitarse otro ataque de alergia. ¡Finalmente el arbolito está de pie!

Toca decorarlo. Todos nos ponemos a guindar los adornos, cual familia feliz de comercial de TV. De repente se escucha a la Decoradora de Interiores graduada summa cumme laude en Pinterest: “¡Distribuyan bien esos adornos, que se ve feo!”. Dos minutos después dice: “¡Ay, quítense! ¡Lo hago yo! ¡Para que las cosas salgan bien, tiene que hacerlas una!”. El arbolito queda femeninamente bello.

Toca montarle las luces. Al hacerlo, el arbolito se tambalea varias veces. Uno aprieta el esfínter para que no se caiga. Uno jura que cuanto más lo apriete, más se endereza el árbol. ¡Lo peor es que funciona! Luego enchufamos las luces y el arbolito se enciende, pero cual mapa de Venezuela: luz en una parte y apagón en otra.

Toca comprar un juego de luces. Déjele eso a la Decoradora de Interiores con PhD en Discovery Home and Health. La variedad de luces de arbolitos es tan grande como los tonos de maquillaje de un catálogo. Las hay led de colores, led blancas, led sin patrones, led con patrones, led sin patrones y musiquita, led con patrones y musiquita, de 3 metros, de 10 metros… El tiempo que tardas en escoger el juego de luces es el mismo que tardas en cazar luciérnagas, meterlas en frascos de compota y guindarlas en el arbolito. Afortunadamente, las luces llegan.

Toca vigilar el arbolito. Ahora debemos estar toda la navidad pendientes: que el gato no se encarame en el arbolito, que los niños no jueguen pelota cerca del arbolito, que nadie fume cerca del arbolito, que no dejes las luces prendidas toda la noche porque se queman… Una vez internalizadas estas normas, finalmente llegan las anheladas noches de paz… noches de amor… hasta que termina la navidad.

Toca guardar el arbolito. Él lo sabe y desde ya comienza a defenderse. Vas a guardarlo en la misma caja donde lo trajiste, pero no cabe. Ahora se repite la misma historia, pero a la inversa.

Noviembre y los aguinaldos maduristas, por Brian Fincheltub

LAS GAITAS SONABAN DE SEPTIEMBRE, pero con noviembre la navidad agarraba un verdadero impulso. Diciembre se comenzaba a sentir en las calles llenas de venezolanos comprando sus estrenos para el 24 y el 31, los regalos para la familia y los ingredientes para las hallacas. Cada quien lo hacía a su manera y dentro de sus posibilidades, pero ni los estrenos, ni los regalos, ni las hallacas faltaban en los hogares venezolanos. En ese país donde no importaba si comprabas en Miami, Europa, en un centro comercial o en el mercado del cementerio, la alegría era la misma. Así se celebraba un año de trabajo y vida más. Aunque la gente se quejaba de los precios, siempre había la posibilidad de escoger, de regatear y caminando se conseguía lo que se buscaba. El objetivo era que los aguinaldos rindieran. 

Los  pueblos se impregnaban de ese olor característico de la navidad: el olor a pintura fresca. Las fachadas de las casas poco a poco se vestían de sus mejores galas para recibir las fiestas de fin de año. La gente escogía los colores de la temporada. Muchos también aprovechaban para hacer remodelaciones en sus casas o para renovar su mobiliario. Eran los meses donde también se veían camiones descargando electrodomésticos. La televisión nueva, la nevera, la cocina. Los trabajadores aprovechaban y pedían sus cajas de ahorro o  créditos a la banca. Lo cierto es que todo el mundo pintaba, desde el más pobre que lo hacía aunque sea con cal hasta el más pudiente.

Estas fechas también eran la oportunidad para el reencuentro. Los padres ansiosos llamaban a sus hijos que trabajaban y vivían en otra ciudad para confirmar su visita en navidad. Aunque podían pasar meses sin verse, ¿Un “feliz año” separados? Jamás. Cuando toda la familia se reunía, las casas quedaban pequeñas. Llegaban los hijos, las esposas, los nietos. Todo el mundo presente para celebrar no solo la navidad sino la unión de la familia.

Esa realidad fue la nuestra durante mucho tiempo, nunca dejaré de recordarla año tras año para que quienes no la vivieron o se acostumbraron a lo que vivimos actualmente, sepan que esto no es normal. No es normal que las gaitas hoy suenen a tristeza, que los aguinaldos apenas te alcancen para comprar dos kilos de pasta y medio kilo de queso. No es normal que en lugar de ver colores de las fachadas recién pintadas veamos un país en ruinas, de casas grises y calles abarrotadas de basura. No es normal que del encuentro familiar hayamos pasado al dolor profundo que significa que miles de familias divididas a duras penas puedan saludarse en fin de año por Skype.

Nada de lo que vivimos hoy es normal y aunque el pasado no haya sido perfecto, en el guardamos nuestro mejor recuerdo de la Venezuela que una vez vivimos y que aspiramos a recuperar con esfuerzo, valores y compromiso. Los aguinaldos maduristas son de hambre, pero no serán eternos, nuestro país volverá a vivir como merece y celebraremos de nuevo unidos, en democracia y en libertad.

@Brianfincheltub

Instagram VS mi autoestima, por Reuben Morales

Instagram-

 

Instagram me tiene magnetizado. Despierto en la mañana y orino viendo Instagram (difícil, sí, pero ya lo domino). Me cepillo viendo Instagram. Me siento en el trono y veo Instagram. Así es como arrancan mis mañanas. En un viaje virtual donde mi autoestima se va hundiendo lentamente con cada post que veo.

 

POST 1

¡Uuuuufff, qué foto tan buena!… ¡Se botó ese fotógrafo!… ¡Berro, buenísima!

 

POST 2

¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!… ¡Qué bueno este video!… ¡Ja, ja, ja!

 

POST 3

¡Chaaamo!… ¡Su madre!… ¡Esta jeva sí está rica!… @babysexy69… ¡Verga!… ¡Demasiado!… ¿Le escribo por privado?… No, seguro ni lo ve… Se merece su like… No le voy a comentar nada para que no piense que la estoy estalkeando.

 

POST 4

¡Qué de pinga las navidades en Estados Unidos!… Todos con hallaca… ¡¡Y vino en la mesa!!… ¡Verga, qué envidia!

 

POST 5

¡Estos bichos pasaron navidad en la playa!… ¡Qué sabroso!… Y yo aquí en la poceta…

 

POST 6

(ES INTERRUMPIDA POR MI ESPOSA)…

  • Amor, ve la foto que montó @fulanito. ¡Qué bello el texto que escribió! Tú me deberías escribir cosas así.
  • Ok, amor… pero no se te olvide que yo pagué la cena de navidad.

 

POST 7

¡Qué familia tan de pinga!… Ojalá mi familia fuera como ellos. Nunca discuten, siempre se ven felices, de rumba… ¡Inviten!

 

POST 8

¡Mira este bicho!… ¡Trabajó el 24!… ¡Qué lechazo! Seguro cobró doble o triple por trabajar en nochebuena.

 

POST 9

¡Rolo de cena!… No, este bicho gana en dólares de aquí a Pekín.

 

POST 10

¿Pero por qué sube cadenas de Whatsapp que ya le llegaron a todo el mundo? ¡Tan fácil que es tomar una foto!… ¿¿Y por eso tiene tantos likes??… Berro, la gente sigue cualquier vaina.

 

POST 11

¿Estos carajos acamparon?… ¡No, vale!… ¡Otra navidad malgastada aquí en la casa!… ¿Qué foto pongo?… ¿¿Una allá afuera en el sofá?? No, qué pela bola.

 

POST 12

¡Ah, no, claro, pelando el culo así cualquiera tiene likes!… ¡No, y mira el texto!… ¡La intelectual, pues!… ¿Qué coño tiene que ver la foto con el texto? ¿Por qué no pone el número de teléfono y ya? ¡Esta bicha es prepago a juro!

 

POST 13

¿¿¿Pero cómo hacen para tener fotos tan nítidas??? Verga, mi celular es nuevo y parecen una fotocopia a color. ¡Eso es trampa! ¡No se vale!

 

POST 14

¡¡Gracias por echarnos en cara tu carro nuevo!!… ¡Te felicito!… ¡¡Gracias por recordarme que no tengo real!!… ¡Ay, sí!… ¡Ay, sí!… ¡El que tiene carro nuevo!

 

POST 15

¿¿En un crucero??… Mi vida es un asco… Me retiro de las redes sociales… Voy a cerrar todas mis cuentas… ¡La verdadera vida está en la calle, en el contacto humano, no pegado al teléfono todo el día!

 

POST 16

Ajá, un video… Ajá… Ajá… Ok… ¡Coño de la madre con este internet de mierda! ¡¡Instagram no está hecho para Venezuela!! ¡¡Clasistas es lo que son!!… ¿¿Por qué no dicen que Instagram está hecho para países desarrollados y listo?? ¡Una red social que si no tienes internet rápido y un teléfono caro, no ves nada!… ¡¡“La democratización de la información”!!… ¡Sí, ajá!… ¡Yo te aviso!

 

POST 17

¿¿En Disney??… ¡Lo siento, Instagram!… De pana… por mi salud… ¡Entre Instagram y las noticias voy a terminar suicidándome!… ¡Además, quién dijo que Instagram era mi red!… ¡El que quiera saber de mí, que me busque en Facebook!… ¡Voy a desinstalarlo ya!

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SUENA UNA NOTIFICACIÓN EN EL CELULAR: “Has recibido un mensaje privado de @babysexy69”.

 

FOTICO 18

¡Instagram es lo máximo!

@reubenmorales

La pesadilla sigue por Marianella Salazar

VenezuelaBandera

 

La Navidad en Venezuela se encuentra en proceso de extinción, ese momento en que todo parece conjugarse en la familia, en recibir a esos hijos, hermanos o amigos, que han tenido que emigrar a lugares inimaginables, se ha visto desgraciadamente frustrado, y los que pudieron llegar han sufrido el calvario de tener pocas líneas aéreas que cubren este destino y padecieron largas horas en escalas inconcebibles.

Progresivamente el gobierno de Maduro, siguiendo el guion cubano, nos viene aislando, amenaza con cerrar fronteras, no solo con Colombia, también considera “cerrar toda vía de comunicación y comercialización con Aruba, Curazao y Bonaire”. Entrar o salir se ha vuelto tan bizarro en Venezuela, que hasta las maletas que traen nuestros familiares llegan con productos básicos y artículos de higiene personal. Una vergüenza.

Lo más cruel es el caso de los venezolanos en el exterior con pasaportes vencidos; no han podido renovarlos porque les ha sido imposible entrar a la página del Saime y se encuentran varados en esos países. Ese método de renovación ha significado una burla. Otro hecho que merece ser censurado ha sido la anulación de los pasaportes a 130 niños que iban a encontrarse en esta Navidad con sus padres que emigraron a Perú; ha sido un acto de maldad infinita y produjo un dolor inconmensurable no solo en sus familias sino en gran parte de los ciudadanos, conmovidos por la separación forzosa de esos inocentes, víctimas de la arbitrariedad, la discriminación y el totalitarismo.

Hay un ensañamiento en contra de toda la población, que es permanentemente humillada y engañada, como sucedió con los prometidos perniles que no hicieron acto de presencia. Para intentar palear el profundo rechazo nacional a Nicolás Maduro, en su infinita amoralidad, el gobierno pretendió llenar los estómagos vacíos con operativos contra el comercio y las licorerías, para que la caña les haga olvidar que la comida tienen que buscarla en la basura.

La realidad bolivariana no ha hecho otra cosa que producir una tétrica ilusión de felicidad. El régimen nos ha brindado la oportunidad para no celebrar nada. Las fiscalizaciones que provocan el cierre de muchos comercios y de fuentes de trabajo, además de la persistente desolación en las estanterías y con productos a precios astronómicos, imposibles de financiar, nos ha descendido hasta lo más bajo y lo depresivo. La situación de colapso que vivimos se le fue de las manos al gobierno, los intentos de saqueos se registran por todo el país. Son absolutamente incapaces de controlar al dólar paralelo, convertido en marcador de la paupérrima economía de importación de este país. La falta de dinero en efectivo es el preámbulo a una devaluación más dura que nos tocará padecer en 2018.

Lo peor está por venir, más devaluaciones, más escasez, más pobreza, más desempleo y los pronósticos sobre el panorama político estarán signados por el chantaje y el condicionamiento al reconocimiento de la inconstitucional asamblea nacional constituyente. A partir de enero la Asamblea Nacional estará en manos de los partidos políticos que representan a la “oposición oficial”, Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista, que están dispuestos a una coexistencia con la ANC, como lo reconoció recientemente el diputado de UNT, Enrique Márquez, próximo presidente de la AN, cuando también afirmó que de llegarse a acuerdos, impulsarían el levantamiento de las sanciones impuestas al gobierno de Nicolás Maduro por violaciones de los derechos humanos.

Esa oposición colaboracionista, que ha impedido el final de esta pesadilla, también será juzgada cuando recuperemos la democracia y las libertades. La esperanza es lo último que se pierde. Fortaleza para enfrentar el año 2018.

 

@AliasMalula

El Nacional

Metro de Caracas trabajará en horario especial este 25 de diciembre y 1º de enero

MetrodeCCS_

 

El Metro de Caracas informó que los días 25 de diciembre y 1º de enero de 2018 prestará servicio comercial en un horario especial motivado a los asuetos de Navidad y de Año Nuevo, respectivamente.

“Los días 24 y 31 de diciembre laboraremos en el horario acostumbrado de 5:30 am a 11:00 pm, los días 25 de diciembre y 01 de enero comenzaremos a prestar servicio comercial a partir de las 8:00 am hasta las 11:00 pm”, informa este sábado el Metro en el Twitter.

 

El sistema de transporte subterráneo también indicó que actualmente las 48 estaciones cuentan con la custodia de 1.900 funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Guardia Nacional (GN), Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y Guardias Patrimoniales para resguardar a los usuarios y garantizar el normal desenvolvimiento del servicio.

Libertad agridulce, por Gonzalo Himiob Santomé

PresosPolíticos23Dic

 

Ayer Venezuela se alegraba con la libertad de algunos de los presos políticos, y es una alegría válida, más en Navidad y en estos tiempos difíciles, en los que la escasez ha afectado hasta a las buenas nuevas. Todo paso hacia la libertad es un buen paso, y aunque esta vez ha sido muy alto el precio que los liberados han tenido que pagar, siempre he sostenido, y aún no veo razones para cambiar de opinión, que mejor está un perseguido político en su casa, así sea limitado en su libertad y cumpliendo condiciones absurdas, que en las mazmorras de la indignidad, expuesto a abusos indecibles y a completa merced de sus captores.

Pero mientras registrábamos y verificábamos las liberaciones, algunas de las cuales llevaban ya meses, e incluso años, gestionándose, yo no podía dejar de recordar que hace poco menos de un año, el 31 de diciembre de 2016 para más señas, también nos alegrábamos con otra tanda de liberaciones (siete, en aquel momento) que fueron muy parecidas en sus características, su tenor y alcance a las que se dieron ayer.

Al igual que pasó con las liberaciones de ayer, en 2016 el gobierno también se empeñó en mostrar que las liberaciones se habían producido como un acto de supuesta buena voluntad, unilateral, del poder, uno en el que no tenían absolutamente nada que ver, en su decir, ni el continuo trabajo de los abogados defensores en cada causa, ni el hecho de que ha sido gracias a la denuncia constante, a cargo de las ONG de DDHH, de la grave situación de los presos y perseguidos, que el costo político de la prisión y de la persecución política para el gobierno de Maduro, nacional e internacional, se le ha elevado a niveles insostenibles.

Por su parte, tal y como ocurre ahora, algún sector de la oposición política en 2016 también buscó capitalizar aquellas liberaciones como si se tratase de logros en los que, de nuevo, solo unos cuantos habían tenido arte y parte, lo cual, al igual que ocurrirá ahora, quedó desvirtuado casi de inmediato, cuando la estrategia de la “puerta giratoria” a la que es tan afecto el gobierno de Maduro, no tardó ni 24 horas en volver a llenar con nuevos presos las siete celdas que habían quedado desocupadas en el SEBIN en Caracas. Sin ir más lejos, ayer, mientras se producían las liberaciones, se produjeron en paralelo varias detenciones. Ya lo adelantó Delcy Rodríguez al someter a los que iban a ser liberados a la ANC, cuando dijo que las declaraciones y testimonios que había recabado la “Comisión de la Verdad” demostraban la responsabilidad en los “hechos de violencia política” de 2014 al 2017 de varios “líderes de algún sector de la oposición”. En otras palabras, prácticamente nos dijo que lo que están haciendo, como lo han hecho antes, era liberar espacio para sustituir, más temprano que tarde, a estos presos políticos liberados por otros.

Las libertades que se concedieron en diciembre de 2016 fueron libertades bajo medidas cautelares, es decir, fueron libertades restringidas y limitadas que no implican, de ninguna manera, que la persecución contra los favorecidos con tales medidas haya cesado. Lo mismo ha ocurrido ahora, en la mayoría de los casos. Los liberados, los del 2016 y los de ayer, siguen sujetos a procesos penales injustos, que en cualquier momento pueden volver a llevarlos a la cárcel. En este sentido, pese a que, lo reitero, siempre es preferible enfrentar un proceso penal injusto en libertad, así sea limitada, que en la cárcel, lo cierto es que la persecución y el uso de los tribunales como armas de la intolerancia oficial, continúan. En este sentido, nada ha cambiado, por eso mantenemos que la única alternativa válida para acabar de raíz con el exilio, la persecución y con la prisión política en Venezuela es una amnistía amplia, sin sesgos y que no imponga condiciones inconstitucionales ni obtusas a los que resulten favorecidos por ella.

Lo que sí ha cambiado es que antes, en diciembre de 2016, no teníamos una ANC, y ahora sí la tenemos. El gobierno utiliza claramente la liberación de estos presos políticos de ahora para que le legitimen no solo a la misma ANC, sino a la “Comisión de la Verdad”. En lo que ha sido una constante desde que se enseñoreó la prisión y la persecución política en el país en estos últimos lustros, los presos políticos para el poder son “cosas”, no seres humanos, son “instrumentos” y “herramientas” que se utilizan para fines específicos. En este caso, ese objetivo es el de, con las liberaciones, legitimar lo que carece de toda legitimidad: A la ANC, y a su “hija”, la “Comisión de la Verdad”. En paralelo, se lava el gobierno la cara ante la comunidad internacional y baja un poco, aunque solo un poco, la presión a la que Maduro está sometido a causa de sus excesos.

Nótese que, para el gobierno, estas liberaciones recientes ni siquiera le sirven, ni tiene intenciones de que se así se vean, como resultado del “diálogo” que tiene montado con algún sector de la oposición en República Dominicana. Plantearlo así le concedería a la oposición que está participando en dicho diálogo una posición preponderante, un protagonismo, que el gobierno no va a tolerar ni, mucho menos, a promover. Pero además, Delcy Rodríguez fue enfática al respecto: Estas liberaciones tienen lugar porque así lo recomendó, tras meses de “análisis e investigaciones”, la “Comisión de la Verdad”, no porque así se hubiese negociado en República Dominicana. De hecho, el número de liberados (36 a las 8AM del 24 de diciembre, de los 268 que hasta ahora han sido acreditados y validados por la OEA) no se parece en nada al que se había “anunciado” como posible (114, decían) y los mismos participantes como asesores o negociantes en República Dominicana, fueron sorprendidos, porque ellos mismos habían dicho que aún no se habían alcanzado acuerdos en este tema, por esta maniobra del poder, al punto de que algunos de ellos reconocieron públicamente que ni siquiera sabían quiénes serían, en total, liberados, ni cuáles serían las condiciones que les impondrían tras su liberación.

Todo esto hace que las libertades de ayer y de hoy, vistas ya en frío y analizando la película completa, nos provoquen una alegría que, sin embargo, está como aquéllas, también condicionada y bajo cautelares.  Lo más duro, es el gusto agridulce que nos deja el saber que, al lado de la alegría válida y honesta de aquellos que por fin podrán volver a pasar la Navidad en sus casas, al lado de sus familias, corre en un caudal mucho más turbio y profundo la tristeza de los que se quedan en sus celdas sin que alguien pueda explicarles por qué unos salen, pero otros no. Los motivos legales para liberar a todos los presos políticos están allí, y son incuestionables, pero el poder saca los nombres del frasco y pone sus fichas sobre la mesa sin respetar ningún criterio racional o legal, sino tomando en cuenta solamente su propio interés. La alegría que sienten unos, hay que decirlo porque a nosotros nos toca lidiar con los que se quedan presos, y con sus familiares, es un fardo pesado sobre los hombros de los que, teniendo el mismo derecho a estar en sus hogares, permanecerán sin embargo y sin explicación alguna tras las rejas.

Por eso es que no hay que dejarse encandilar ni engañar. La lucha debe continuar, y la libertad plena y absoluta de todos los presos, perseguidos y exiliados debe ser nuestra exigencia y nuestra plegaria diaria.

@HimiobSantome

La esperanza de la Navidad, por Armando Armas

Nacimiento-

 

La verdad es que no soy las persona más religiosa del mundo, pero si algo me queda claro es que la historia se divide antes y después de Cristo por el hecho de su prédica y acción desde el amor, su sacrificio personal por mantener la coherencia con sus ideales, y la organización que hubo luego para consolidar dicha visión/enseñanza/ejemplo a través de la iglesia (o las iglesias).

Hace 2017 años, José y María, una pareja pobre de Judea, llegaba a Belen huyendo de los designios de Herodes, el rey que había ordenado el asesinato de todos los niños por la amenaza del nacimiento del rey de los judíos. Maria ya estaba por dar a luz, cansados de tanto trajinar, con hambre y fatiga, después de haber sido rechazados por los posaderos de la zona al final lograron asentarse en un pesebre.

Entre la noche de ese 24 de diciembre y la madrugada del 25, la joven mujer traería al mundo a quien se convertiría en la esperanza de la humanidad … Al menos eso es lo que nos dicen a quienes crecimos bajo la tradición religiosa del cristianismo.

Con la llegada del

vino la promesa de un mundo mejor. Y esa idea, la idea de la esperanza de un mundo mejor, más allá de las diferencias y/o discrepancias históricas y religiosas que sobre la fiesta de Navidad puedan haber, es la idea que estamos llamados a abrazar el día de hoy.

La prédica de amor y bondad de Cristo hizo de su nacimiento un evento que dividió en dos el tiempo de nuestra era. He allí la esencia de la celebración a quienes pertenecemos a la tradición judeo-cristiana. La celebración del nacimiento de una esperanza que radica en la prédica y el accionar desde el amor.

Un amor tan grande que llego hasta el sacrificio de su propia vida para abrir la posibilidad de redención a todo aquel que se arrepintiera (requisito personalísimo) de sus errores (pecados) y de esta manera liberarlos.

El amor por nuestra familia. El amor por nuestros seres queridos. El amor por nuestros amigos. El amor por nuestra tierra. El amor por nuestras tradiciones, nuestra música, nuestros olores y nuestros sabores.

Algunos de esos amores que hoy en día parecen solo recuerdos que añorar, pero deben ser en realidad los motivos para seguir luchando.

Y es que cada manifestación de amor lleva consigo una semilla de esperanza; y la esperanza es el combustible del alma.

Es imperativo que logremos rescatarla y para ello primero debemos reconocerla hasta en los más pequeños gestos de amor. En los más cotidianos. Que nos alegremos, por ejemplo, con el júbilo de las familias que hoy se reencuentran, bien sea por el retorno de sus seres queridos a sus casas o la visita a otras latitudes a las que han tenido que marcharse buscando oportunidades de vida.

En este sentido no puedo dejar de mencionar a las familias venezolanas de aquellos que fueron injustamente detenidos por luchar por su país.

Soy de los que tiene reservas con el llamado “proceso de negociación” que se está llevando a cabo actualmente entre el régimen de Maduro y la representación de la oposición, pero es un echo irrefutable que hoy por ejemplo, decenas de familias gozarán de una alegría enorme de poder pasar navidad con sus seres queridos, y esto, en buena medida, se debe a este proceso.

Estoy seguro que el día de hoy, a esas familias las embarga un sentimiento de satisfacción y algarabía y tienen, sin duda, la esperanza renovada y a flor de piel. Una esperanza que esperemos sea contagiosa y se propague a todos los hombres y todas las mujeres de buena voluntad para que en el 2018 se produzca el tan añorado cambio para Venezuela.

Ese es mi ruego y esa es mi esperanza de esta navidad.

@ArmandoArmas