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Hugo Chávez

Mirarse el ombligo no basta, por Armando Martini Pietri

SERÍA INJUSTO NEGAR QUE ALGUNOS en la oposición trabajan con intensidad y esmero en la búsqueda de la salida del régimen castro-madurista, cuyo éxito fue destruir el que era, cuando llegaron al poder, una fortaleza casi indestructible de libertad y democracia, alternabilidad política, oportunidades para el avance, desarrollo, bienestar y superación. Con problemas, desórdenes económicos, fallas en los servicios, pero un país que avanzaba, miraba a otras naciones, y apreciaba sus triunfos, pero con escasa conciencia del sufrimiento ajeno. Cuba, Haití, los países del África, estaban lejanos.

Entonces aparecieron unos militares cuyas acciones en 1992 fueron rotundos fracasos en la que se suponía su especialidad; estrategia y operación militar. Pero la gente, y no sólo el llamado pueblo llano, pata en el suelo, sino comunicadores, presentadores de radio y televisión, incluso dueños de medios de comunicación, empresarios y profesionales de éxito y, más patético, intelectuales, que interpretaron aquellos golpistas como hombres de valor, con popularidad real e inflada. Una escritora de reconocido quilate se entusiasmó y publicó un libro en el cual, en vez de llamarlos subversivos, traidores a su juramento, los calificó de “ángeles”, “La Rebelión de los Ángeles” -hoy, por cierto, exiliada junto con su esposo, también importante comunicador que igualmente, aunque quizás con menos osadía, los respaldó y habló a su favor.

Otros no los apoyaron tanto, pero se dedicaron al tema que habían puesto de moda, el que daba entrevistas y titulares. Criticar la democracia, pifias del gobierno y errores del sistema. Uno de ellos, de los fundadores de la democracia, se atrevió incluso a justificar a los sublevados expresando que el pueblo sufrido y olvidado no tenía motivos para defender su libertad, la democracia que se había construido a lo largo de cuarenta años; primer período de la historia venezolana sin alzamientos, caudillismos espada en mano, soldados en el poder derrocándose unos a otros.

Y por darle soporte moral a los insurrectos, con su propia y larga historia de co-padre fundador, él mismo llegó después a Presidente, sufrió la peor crisis bancaria y financiera del país, se le trancó el ejercicio y terminó bebiéndose la vergüenza de entregar la banda presidencial al mismo líder militar revolucionario, ya confeso admirador de Fidel Castro.

De la noche a la mañana, la democracia venezolana volvió a surgir como un sol mañanero en el horizonte. El Presidente rebelde y autoritario que una mayoría eligió convencido de que, con un nuevo caudillo joven, de voz gruesa, uniforme impecable, cantante mediocre y recitador de poemas llaneros, vendría inclusión, bienes, mejoría, justicia y felicidad para todos.

No fue así, al comandante Presidente se le fueron sumando militares que él mismo llamó porque lo castrense era lo único que entendía. Nunca se ocupó de analizar a Fidel Castro como pensador tiránico del comunismo cruel, criminal, del socialismo arbitrario, el populismo demagogo y embaucador, sino como un guerrero que había derrotado y mantenía alejados a los estadounidenses. Siguió, eso sí, la pérfida experiencia fidelista, de permitir a sus militares que se hicieran más ricos cada vez, convirtiéndolos en obedientes sumisos.

Así, entre uniformes y buenos negocios, el sol de la democracia subió mucho pero lejos; a la sombra las libertades y prosperidad de los venezolanos iban siendo disminuidas, propiedades y empresas estatizadas, el país entero gubernamizado

Al mismo tiempo, los políticos volvieron al ataque, de repente ya la democracia no tenía fallas sino brillo remoto y atractivo, deseable pero difícil de alcanzar. Como la tradicional política venezolana, andan siempre combinando lucimiento propio y seguimiento a un caudillo. Pavoneo reducido a promesas y verborragias frente a micrófonos.

Lluvias, nubarrones, granizo, eventos buenos y especialmente malos han pasado desde entonces. Con muy contadas excepciones, los opositores han marcado territorio -el chavismo dictatorial y corrupto allá, demócratas e incorruptibles acá- y han dedicado veinte años a tomar decisiones mirándose los ombligos unos a otros.

En la que es cada día más una isla, la cúpula castro/chavista, primero Chávez fracasó en mejorar al país y en hacer útil un río de dólares petroleros que soñaron infinito hasta que se secó; después los cubanos fracasaron en derrotar al cáncer, y sus herederos han frustrado hacer los arreglos que había y hay que realizar. Cierta oposición estropeó oportunidades, cómplice, cohabitante, unida y desunida como un acordeón malévolo, en sacar al ahora ya madurismo de un poder al cual no tienen más remedio que aferrarse con garras y dientes.

Hasta que amaneció 2019, cuando opositores decidieron unirse en el objetivo -muchos cabos quedaron sueltos- de sacar a Maduro y al madurismo del poder, hasta inventaron un poema rítmico que suena bien. ¡Cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres!

Sin embargo, políticos -politiqueros- irresponsables y demagogos, permitieron soñar inmediatismos imposibles que ellos mismos, distraídos entre marutos y palabreríos, también se creyeron, y que ahora, titiriteros convivientes pretenden modificar.

Han trascurrido 10 meses, soñando invasiones, engañando con espejismos, profesando que ellos y su contraparte madurista son las únicas preocupaciones de las naciones del mundo. Largos meses agotando a los ciudadanos, atrapados en la miseria y el hambre, entre la verborrea de cierta dirigencia opositora analista de cordones umbilicales y la monserga usurpadora.

No basta con mirarse al ombligo, hay líderes que se juegan la vida y el destino en las calles, dirigentes que el ciudadano respeta y confía por coherentes, auténticos, que no aceptan distraerse, hablan claro, con la verdad y plenos de coraje. Tendrán que actuar.

@ArmandoMartini

Los #Runrunes de Bocaranda de hoy 09.10.2019: ALTO: “A CONFESIÓN DE PARTE”
ALTO
“A CONFESIÓN DE PARTE”:

 

Me entero que el gobierno se acercó a los dueños del Centro Sambil en La Candelaria, expropiado sin ningún pago tras una orden “testicular” de Chávez en 2008, quien al pasar por el frente de la estructura dijo iracundo “exprópiese y entréguese al pueblo”. Fue así que la obra, lista para ser terminada y entregada no solo a su constructor y financista, Salomón Cohen, sino a todos los comerciantes de la zona que habían invertido sus ahorros en comprar locales para trasladar sus tiendas, con años en la zona, a un moderno recinto considerado uno de los mejores de Latinoamérica en el proyecto. La invasión chavista acabó con todo. Guión repetido en estos 20 años. Destruyeron las instalaciones, se robaron los acabados, puertas y ventanas, escaleras automáticas y ascensores. Convirtieron lo que iba a ser fuente de trabajo para miles de honestos trabajadores, la mayoría descendiente de españoles de segunda y tercera generación, ubicados por años en los aledaños del sitio donde se levantó la edificación. Muchos hipotecaron sus casas pare emprender un pequeño negocio y ni ellos ni los constructores han recibido un bolívar hasta hoy. Pues bien, reconociendo el daño hecho, la barbaridad cometida (en forma similar al reconocimiento que hicieron de la Asamblea Nacional en días pasados demostrando la inutilidad e ilegitimidad de su roja Constituyente) llamaron a los constructores para ofrecerles su “devolución”. Entre las conversas surgieron detalles: el inventario de la destrucción llega a cerca de 20 millones de dólares y el régimen les exige que le den varios locales o pisos para montar allí las sedes de diferentes organismos policiales y oficinas públicas. Alegan no tener dinero para alquilar o comprar locales y por lo tanto quieren que se los regalen. Tengo entendido gracias a mi fuente, que esta otra oferta engañosa del gobierno no prosperará. El Sambil Candelaria habría generado 4.000 empleos directos y 9000 indirectos siendo una luz de progreso y crecimiento económico para la parroquia y toda Caracas, pero la realidad actual es un escenario de abandono. Bien lo dice uno de los compradores: “Lo que pudo ser un ejemplo de desarrollo comercial es hoy está convertido por el Gobierno de Maduro en un depósito de colchones y algunos electrodomésticos del plan “Mi Casa Bien Equipada” los cuales solo están a la disposición para ser comprados por enchufados al régimen madurista”. El daño esta hecho. Decenas de comerciantes propietarios perdieron sus actuales negocios al quedarse entrampados en en un “limbo rojo rojito”. Esta es solo una historia de miles en dos décadas de retroceso acelerado y violaciones los derechos de los venezolanos. “Desecho en robolución” deberían colgar un aviso en la entrada…

 

 

El futuro

Henrique Salas Römer entrega a las generaciones del presente y el porvenir, de modo especial a las venezolanas, su legado de observaciones y experiencias. 

Aún recuerda mi generación la advertencia que nos hace en la hora previa a las elecciones presidenciales de 1998. Decía que uno u otro – él o Hugo Chávez, pasajeros del mismo tren de la historia y de dos generaciones concurrentes – marcarían con su huella al país y los efectos se verían a 15 años plazo. Casualmente, coincidieron con la muerte del último y su herencia de destrucción. Hoy mejor se comprende tal predicción, a la luz de la obra escrita por aquél, El futuro tiene su historia, que se califica por sí misma. 

El autor, formado en la Universidad de Yale, analiza los hitos y procesos históricos transcurridos por el mundo. Les ancla en 1899 y desanda en 2019, mirando hacia el futuro con propósitos pedagógicos: evitar que el tren de la historia nos deje varados en la estación, como piezas de desecho.

En el tren de la historia, que hace y construye historia en un momento dado, siempre viajan dos generaciones que la marcan, cada una ocupando 15 años y ambas sumando 30 años con sus experiencias e interacciones; correspondiéndole a la mayor bajarse en la siguiente estación para que suba otra, y así sucesivamente.

Conservo en la memoria mi encuentro de Roma, en 1993, con Giulio Andreotti, varias veces Primer Ministro y centro de la vida política de Italia desde 1946. Él fallece como Senador a vida en 2013. Le pregunto por la persecución que sufre junto a Bettino Craxi, veinte años menor que él, también ex primer ministro y líder del partido socialista. Sin rodeos y sin pensarlos dos veces, el titán de la democracia cristiana me responde:

“Bettino y yo caminábamos sobre la línea férrea, muy distraídos, muy animados. No nos percatamos que venía el tren de la historia. Nos pasó por encima”.

Salas Römer es cabalmente orteguiano. Sigue al ícono de la ilustración hispana que fuera José Ortega y Gasset, de quien copia el método de las generaciones y lo traslada para su análisis en tiempos de globalización. 

A la generación venezolana que insurge en 2007 le toca trillar hoy con su precedente. Y el caso – esto lo afirmó yo, no lo dice Henrique, sólo sigo sus pasos – es que, en nuestro caso, la actuante en 1989, cuando se agota la República civil de partidos y que echa dientes una década atrás, no abandona sus asientos. Mantiene congestionado y detenido el tren de Venezuela, que probablemente llegue con retraso a su siguiente escala.

¿Es esto un sino y algo fatal, como parece y propio de nosotros, me pregunto? 

Venezuela ingresa al siglo XIX en 1830, con 30 años de retardo, de manos de José Antonio Páez. Lo hace al siglo XX una vez muerto Juan Vicente Gómez, en 1935. El tren de ahora nos ha devuelto al siglo XIX y quiera Dios que podamos retomar nuestra senda hacia el futuro, a más tardar, el 2030. 

Estados Unidos hace aparición en la escena mundial, 110 años atrás. Vive la Gran Depresión 30 años después, e inicia su carrera espacial 30 años más tarde, en 1959. Es este el hito, justamente, en el que finalmente nace nuestra república civil y civilizada, ajena a la república de las armas. 

La realidad que forja el Pacto de Puntofijo la trabajan, 30 años antes, los miembros de la generación de 1928. Se sostiene 30 años hasta 1989, último escalón del sistema de partidos democráticos, pero acaudillados, que nos rige hasta ese momento. Después, como lo dice Salas Römer, mirando hacia afuera y adentro, ocurre el Gran Vacío, que se cierra este año, pasados 30 años.

1989 fue el aldabonazo, en lo global y con efectos domésticos en Venezuela. Cae el Muro de Berlín, se diluyen las tensiones entre el Este y el Oeste, e ingresa la Humanidad, es lo central, a una Era distinta, a algo más que una etapa – un cambio de época como lo refiere Carlos A. Montaner. Llega el tiempo del tiempo con su velocidad agonal, para diluir el significado de la geografía que aún ocupan las cárceles de ciudadanía que son los actuales Estados. Ha lugar, en el vacío de coyuntura, a manifestaciones de “neofundamentalismo” que se aprecian, primero en Alemania, luego en Caracas con los “bolivarianos”. 

Si leemos la obra de Salas Römer constataremos, entonces, que no se trata de “incidentalismo”, menos de conjuras o miserias políticas – que si las hubo y las refiere este – que fuesen las determinantes en la cuestión venezolana.

Estamos “ya” en 2019. Las migraciones cambian la faz de una Europa que renuncia a sus raíces cristianas y se repiten en las Américas; se impone el vértigo, sea en las comunicaciones con el 5G, sea con el tren bala chino de 350 km. por hora o el avión, como lo recuerda Henrique, que cruzará el Atlántico antes de que un pasajero se mueva desde el aeropuerto Kennedy hasta la Gran Manzana. El Oriente – ex Oriente lux – pone su mirada en el Occidente, mientras éste – ex Oriente lex – permanece distraído en su estación y camina sobre los rieles del tren que anuncia su llegada. Ojalá no le ocurra lo mismo que al Onorevole Andreotti.

Quiera Dios que las generaciones del presente, las venezolanas, hagan un alto en su diario narcisismo digital en modo de cumplir con la otra máxima de Ortega y Gasset, en sus Meditaciones del Quijote: “Sólo cuando nos damos perfecta cuenta de que el paisaje visible está ocultando otros paisajes invisibles nos sentimos dentro del bosque”.

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La historia de un fraude: guía práctica para hacer un montaje institucional

A DIFERENCIA DE LAS TOSCAS BOTAS MILITARES de las dictaduras que padeció Venezuela hasta mediados del siglo XX, el control del poder por parte del chavismo ejecutó el dominio absoluto por medios complejos y sofisticados pero no menos efectivos.

Así, el control total de los poderes públicos en Venezuela fue iniciado con el expresidente Hugo Chávez Frías y consolidado por Nicolás Maduro Moros. El fallecido exmandatario tuvo la aspiración de realizar una transformación en el país, pero supeditado a su control exclusivo y con mecanismos ajenos al Estado de derecho, desmoronando la institucionalidad y la democracia.

Como parte de los cambios, Chávez Frías impulsó una nueva Carta Fundamental, para lo cual convocó a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) mediante referéndum. Esta instancia fue aprobada por el pueblo y estuvo dominada por personas partidarias o cercanas a la ideología revolucionaria, al alcanzar 121 escaños de un total de 128.

Sin embargo, la ANC intervino y neutralizó los poderes públicos, entre ellos el Congreso de la República, para promover la concentración de funciones dentro de sus propios espacios. Esta situación permaneció incluso luego de aprobada la nueva Constitución venezolana, a tal punto que ordenó la disolución del Poder Legislativo, sustituyéndolo por un órgano antidemocrático denominado Comisión Legislativa Nacional.

Dicha comisión estuvo dirigida por veinte miembros, diez constituyentes y diez “ciudadanos de la calle” investidos por la ANC hasta que se eligió la nueva Asamblea Nacional (AN) unicameral. En las elecciones parlamentarias del año 2000, el gobierno de Chávez Frías obtuvo la mayoría, 92 diputados, de un total de 165.

Respecto del Poder Judicial, la ANC dictó el Decreto de Reorganización del Poder Judicial (publicado en Gaceta Oficial n.° 36.772 de 25 de agosto de  1999, reimpresa el 8 de septiembre en Gaceta Oficial n.° 36.782)  declarándolo  “en emergencia y reorganización”, a través de una Comisión de Emergencia Judicial, integrada por nueve miembros designados por la ANC, y 5 miembros designados fuera de su seno por la propia Constituyente. Más adelante, esta Comisión sería sustituida por otra, la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Sistema Judicial, a la cual se le otorgarían las competencias de gobierno y administración del Poder Judicial, así como la inspección y vigilancia de los tribunales y de las defensorías públicas.

Desde ese momento todos los jueces, fiscales, defensores públicos y demás funcionarios judiciales y administrativos del sistema de justicia, a través de la Comisión de Emergencia Judicial, quedarían intervenidos y, sobre todo, podrían ser suspendidos sin goce de sueldo o destituidos por las causas previstas en el decreto dictado por la ANC. Curiosamente, los jueces suspendidos o destituidos por la citada comisión, de conformidad con ese decreto, solo podían apelar la decisión ante la propia Constituyente. A partir de esa decisión de la ANC, los jueces quedaron sin estabilidad en Venezuela y todos adquirieron naturaleza provisoria.

Esto es un lastre que se arrastra desde los primeros años del chavismo y que se convirtió en una política de Estado para tener sometidos a los jueces al poder.

No obstante, Acceso a la Justicia debe destacar que el texto constitucional aprobado a finales de 1999, en buena medida, mantuvo el constitucionalismo democrático que estaba contemplado en la Carta de 1961 y, especialmente, el modelo republicano asumido desde 1811. Pero ello no era más que una fachada, pues si hay una norma que se ha irrespetado desde su aprobación en este país, ha sido precisamente la Constitución.

Por ello, no es gratuito apreciar cómo el proceso constituyente reveló la verdadera intención del régimen chavista: procurar el centralismo político y la concentración absoluta del poder detrás de una pretendida máscara de institucionalidad y de aparente respeto a los derechos humanos.

En este sentido, la Constitución de 1999 abrió paso a nuevas facultades presidenciales como la ampliación de las facultades normativas extraordinarias asignadas al presidente de la República en el marco de la ley habilitante (artículo 236.8), así como el reconocimiento de la potestad presidencial de “disolver a la Asamblea Nacional” (artículo 236.21).  También incluyó la ampliación del control sobre la Fuerza Armada Nacional (FAN) sin la vigilancia del órgano parlamentario (artículo 236.6) en materia de ascenso de sus oficiales. Con todos elementos, el Gobierno de Hugo Chávez Frías comenzó a exhibir la arquitectura diseñada para tomar el poder de manera absoluta.

Posteriormente, la reforma constitucional, presentada por Hugo Chávez Frías en 2007 y rechazada por el pueblo, buscó intensificar el proyecto autocrático que acentuaba aún más el centralismo y el presidencialismo, bajo la excusa de un modelo estatal denominado Estado del Poder Popular o Estado Comunal, ajeno a la tradición republicana y federal del Estado constitucional.

Designaciones fraudulentas

Otra prueba de que de que la Constitución era sólo un papel mojado para el chavismo lo tenemos en el hecho de que luego de aprobado el máximo texto normativo en diciembre de 1999 se planteó la designación de las autoridades de los nuevos poderes públicos y órganos. Para ello, la ANC decretó un Régimen de Transición del Poder Público que incluyó, entre otros aspectos, el régimen sobre la designación de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sin seguir el procedimiento constitucional.

Asimismo, la ANC nombró provisionalmente a los titulares de la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público (MP), la Contraloría General de la República (CGR) y los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), mientras la Asamblea Nacional hacía las designaciones definitivas de conformidad con el texto constitucional aprobado. Sin embargo, al igual que en el caso del Tribunal Supremo, esto nunca ocurrió.

El ardid de la reelección indefinida

Tras la derrota del referéndum de 2007, y violando la norma que prohíbe la realización de otra consulta sobre una misma materia en el mismo período constitucional, Hugo Chávez Frías planteó y celebró otro referéndum para la aprobación de una enmienda constitucional, cuyo objetivo era permitir la reelección indefinida de todos los cargos de elección del Poder Popular.

Fue así como el chavismo triunfó con 54,8% de los votos, con lo cual se aceleró el llamado “socialismo del siglo XXI”. Esta enmienda permitió que Chávez se reeligiera en octubre de 2012, a pesar de estar gravemente enfermo, lo que sería su última elección presidencial, porque falleció, oficialmente, en marzo de 2013.

El TSJ favoreció la llegada de Maduro

Tras el fallecimiento de Hugo Chávez Frías, el TSJ emitió varias sentencias muy polémicas, por las que la Sala Constitucional (SC) favoreció a Nicolás Maduro Moros. El máximo tribunal dictaminó que como presidente interino había cesado en sus funciones de vicepresidente ejecutivo, por lo que no estaba obligado a separarse de la Presidencia para postularse en las elecciones que se celebraron el 14 de abril de 2013.

Se realizaron unos reñidos comicios  caracterizados por el claro ventajismo oficial en el uso de recursos públicos y en los que el presidente interino Maduro derrotó a Henrique Capriles Radonski, líder opositor y gobernador del estado Miranda, por solo 224.268 votos (7.587.532 contra 7.363.264), una diferencia de apenas 1,49%. Maduro inició su período presidencial el 19 de abril de 2013, reforzando la figura de Hugo Chávez Frías como héroe nacional al lado del Libertador Simón Bolívar.

Acceso a la Justicia puntualiza que el Gobierno de Maduro, continuando lo hecho por el anterior, ha ido eliminando todo tipo de límites y cualquier vestigio de Estado de derecho, prescindiendo incluso de cualquier apariencia que previamente se mantenía para mostrar una institucionalidad inexistente. No sorprende todo lo hecho para inhabilitar a la Asamblea Nacional, poder público electo por mayoría popular, en diciembre de 2015, en una derrota traumática para el oficialismo y que alteró las reglas de juego del régimen.

Una de las reacciones inmediatas frente a los resultados electorales de las parlamentarias fue la designación de los “magistrados exprés” del Tribunal Supremo de Justicia, todo para evitar que la nueva Asamblea lo hiciera y el chavismo viera peligrar su control sobre el TSJ.

Lo dicho fue sólo el inicio, pues mediante 105 sentencias se anuló toda decisión de la Asamblea y ahora se busca disolverla, lo cual se confirma con  los señalamientos de altos funcionarios del Gobierno de adelantar las parlamentarias de 2020.

Un CNE genuflexo

La toma del poder absoluto en Venezuela también ha significado que el Consejo Nacional Electoral se ciña a la voluntad de Nicolás Maduro. En ese sentido, el directorio del Poder Electoral fue designado por el TSJ en lugar del Parlamento, cerrándose así el círculo del control total con un maquillaje institucional ajeno a la Constitución.

Esto se hizo, por un lado, para postergar injustificadamente las elecciones regionales que debían celebrarse en el 2016, y por el otro, impedir la realización del referéndum revocatorio que la oposición, desde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), llevaría a cabo contra Maduro Moros en ese mismo año. Ambas decisiones ponen en evidencia la reticencia del régimen a realizar elecciones tras la derrota de diciembre de 2015, de allí el cambio en las reglas de juego de las elecciones sucesivas, así como la política sistemática de persecución de la disidencia política.

Este grosero autoritarismo originó que en 2017 la sociedad civil estallara con una manifestación masiva en todo el territorio nacional y reaccionara contra dos sentencias del TSJ que disolvían el parlamento y usurpaban sus funciones. En ese texto, la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, quien siempre había dicho ser chavista y persiguió de manera férrea a la disidencia y a los ciudadanos, dejó de estar al servicio del régimen y se pasó al lado de la Constitución.

En medio de esa situación de conflictividad política y social, Maduro, violando la Constitución una vez más, ya que esta exige una consulta popular para hacerlo, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente. Esto se concretó, el 1º de mayo de 2017 según decreto n.º 2830 (Gaceta Oficial n.° 6.295 Extraordinario). La convocatoria se hizo con el propósito de modificar el contenido y alcance de la Constitución de 1999.

Se trató de una grotesca usurpación de la facultad exclusiva del pueblo que contó con el siempre rápido aval del juez constitucional del TSJ, el cual, a través de la sentencia signada con el n.° 378 del 31 de mayo de 2017, determinó que el presidente de la República estaba facultado para convocar a una ANC sin consultar al pueblo. Nuevamente se vulneró la voluntad popular como única instancia que convocaría o no al poder constituyente conforme a lo previsto en los artículos 5 y 347 de la Constitución.

Paralelamente, Maduro, a fin de evitar que se repitiera la derrota de diciembre de 2015, introdujo un sistema electoral especial para elegir a los miembros de la ANC, que violaba el principio de una persona, un voto, estableciendo un voto sectorial propio de los regímenes fascistas.

Como era de esperarse, esta medida fue avalada por la Sala Constitucional con los fallos n.º 455 de 12 de junio de 2017 y n.° 470 de 27 de junio de 2017.

Series y películas de televisión usan al país como el principal destino de los villanos

@franzambranor

 

ANTES QUE LLEGARA EL CHAVISMO AL PODER, Venezuela era un sitio predilecto por las productoras cinematográficas para rodar películas, series y comerciales debido a lo bajo de sus costos. Papillon (1973) con Dustin Hoffman y Steve McQueen mostró las costas venezolanas, La Ley de Murphy (1971) con Peter O Toole se paseó por el Delta del Orinoco, en la francesa Le Sauvage (1975) vimos escenas en el aeropuerto internacional de Maiquetía y en Aracnofobia (1990) con Jeff Daniels y John Goodman y producida por Steven Spielberg, presenciamos el Amazonas en todo su esplendor. 

Con Hugo Chávez y posteriormente Nicolás Maduro en Miraflores, el flujo de producciones se redujo considerablemente y Venezuela quedó como una mera referencia en el mapa para hacer visible un lugar donde los villanos pueden convivir porque no hay ley aparente.

“Punto de Quiebre con Edgar Ramírez en 2016 fue la última gran producción que se filmó en Venezuela. El tema hiperinflacionario y de la devaluación, aunado a las relaciones con Estados Unidos hace que prácticamente nada se haga en Venezuela en materia cinematográfica”, dijo José Pisano, director general de Blancica. 

Desde comedias como Un zoológico en Casa, pasando por Los Simpsons y más recientemente la serie de Amazon, Jack Ryan, a Venezuela la reflejan en pantalla o solo la nombran para señalar la guarida preferida de los malos, una etiqueta que antes estaba en manos casi exclusivas de extremistas del Medio Oriente.

“El cine siempre ha manejado históricamente unos estereotipos basados en las relaciones políticas de los países, desde la primera guerra mundial hasta la más reciente. En el caso de Venezuela desde hace varios años tenemos esa imagen y es el reflejo de un país donde la gente no quiere venir a vacacionar”, sostuvo Pisano.

Aquí vamos con algunas series y películas que reflejan el lado oscuro de Venezuela comenzando por la más reciente:

Jack Ryan: Temporada 2: amenaza mundial

Ya no solo lo dice Mike Pompeo, Elliot Abrams o el mismo Donald Trump, ahora el agente de la CIA Jack Ryan también está claro que Venezuela es actualmente una de las mayores amenazas a escala mundial. En la segunda temporada de la serie de Amazon lanzada el 31 de agosto de 2018, Ryan, interpretado por John Krasinski tendrá como misión salvar a Venezuela, algo que no ha logrado nadie en 20 años de chavismo. El personaje creado por el escritor Tom Clancy intentará investigar un envío de armas a Venezuela desde Rusia. En el trailer de la serie que se estrenará el 1 de noviembre de 2019, Ryan se pregunta lo mismo que millones de venezolanos, por qué el país con las mayores reservas de petróleo atraviesa por una crisis humanitaria. En el abreboca audiovisual, el presidente venezolano se apellida Reyes y es interpretado por el actor español Jordi Mollá. En un meeting una mujer, que puede ser cualquiera en Venezuela, dice: “presidente Reyes, usted nos ha traicionado a todos”

 

 

Punto de quiebre: el Salto Ángel y una guarida de criminales 

Regularmente el actor Edgar Ramírez pide hacer alguna referencia a Venezuela en cada una de las películas en las que aparece. Así lo hizo en Carlos interpretando a El Chacal; en Joy, cuando uno de sus hijos le pide la bendición; en Domino, haciendo de un caza recompensas latino y por supuesto en Libertador. Cuando le tocó encarnar al criminal Bodhi en el remake que hizo Hollywood de Punto de Quiebre en 2016, Ramírez sugirió hacer la escenas de escalada en el Salto Ángel. Pero la infortunada adaptación de la cinta original no solo muestra las bellezas naturales de Venezuela, sino también plasma la alfombra roja que le tienden en el país a los delincuentes. En una escena antes de escalar el monumento natural, el jefe del detective que persigue a Bodhi le dice: “Se fue a Venezuela; es hábil, sabe que nuestro gobierno no tiene política de extradición con ese país”. 

 

True Detective 2: Llegan a Barquisimeto huyendo de la ley 

En 2015, en el último capítulo de la segunda temporada de la serie de HBO creada por Nic Pizzolatto, la detective Ani Bezzerides, interpretada por Rachel McAdams, viaja a Venezuela, específicamente a Barquisimeto, donde huyeron desde Los Ángeles los presuntos responsables del asesinato del segundo a bordo de la alcaldía de la ficticia ciudad de Vinci. 

Antes de abordar un avión, Frank Semyon (Vince Vaughn) le dice a Bezzerides que debe conseguirse con su esposa Jordan (Kelly Reilly) en una plaza de Barquisimeto llamada El Obelisco. Cuando está comprando los pasajes, la vendedora le dice a Semyon: “Barquisimeto es bonita”. Ya en la capital larense, Bezzerides y Jordan se introducen en una celebración nocturna callejera que en apariencia es la correspondiente a la Divina Pastora. El contrapicado final muestra a un gentío bailando a los pies de un afiche gigante de Hugo Chávez.

 

House of cards: Puerto La Cruz es refugio de quienes huyen de la justicia americana

También en la tercera temporada de la serie de Netflix House of Cards en 2015, Doug Stamper (Michael Kelly) mano derecha del despiadado congresista y posterior presidente de los Estados Unidos, Frank Underwood (Kevin Spacey), agarra un avión a Venezuela para perseguir a un periodista que estuvo hurgando en los oscuros manejos de su jefe. “Bienvenidos a Caracas, la hora local es 3:21 de la tarde y la temperatura es 24 grados centígrados”, dice el piloto del avión mientras enfocan en un asiento del aparato un ejemplar del periódico El Nuevo País donde puede leerse: “Estados Unidos posiblemente han enviado Marinos Seals al Valle de Jordán (sic)”; el impreso tiene una foto de Underwood en la portada. 

Stamper llega a un muelle llamado Vista Marina en una supuesta Puerto La Cruz donde hay gente bailando salsa en un local. Se introduce en una embarcación donde está el periodista a quien golpea, roba una laptop y amenaza con matarlo. En House of Cards son algunos miembros del gobierno quienes transgreden las normas e integrantes de la sociedad civil los que luchan por recuperarlas. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

 

Homeland y la Torre de David: hogar de terroristas

En el tercer capítulo de la tercera temporada de la serie de Fox emitida en 2013, el marine sospechoso de haberse pasado a las filas del terrorismo, Nicholas Brody (Damian Lewis), llega en una embarcación a Catia La Mar y luego es trasladado al hogar donde estará escondido e incógnito: la torre de David en Caracas. Brody está mal herido y cuando despierta es atendido por un doctor en la accidentada construcción, hogar de decenas de damnificados y “homeless” hasta que Maduro decidió desalojarla en 2015. “Es un loco edificio venezolano”, le dijo el galeno al militar estadounidense. “La llaman la torre de David, no es por el Rey David, Dios no lo quiera. Es por David Brillembourg, el banquero ególatra que la encargó. Desafortunadamente David murió, la economía cayó, llegaron los okupas y voilá”, comentó el doctor. “¿Y por qué estás aquí?”, preguntó Brody. “Porque es el único lugar que nos acepta”, respondió el médico. 

Posterior a la transmisión del capítulo, tanto Venezolana de Televisión, como el resto de los medios públicos se dedicaron a criticar la supuesta saña contra la revolución chavista. Argumentaron que era la serie favorita del entonces presidente Barack Obama y que no exhibía los reales monumentos arquitectónicos de la ciudad. También señalaron que era una especie de preámbulo a una agresión estadounidense. Lo cierto es que Lewis nunca estuvo en Catia La Mar, era una playa en Puerto Rico. Y menos en la torre de David.

 

Un zoológico en casa: Entrevista a dictadores 

En la película de 2011 dirigida por Cameron Crowe, Benjamin Mee (Matt Damon) hace de un periodista y escritor que acaba de enviudar y para darle sentido a su vida compra un zoológico en decadencia y lo recupera con el apoyo de familiares y amigos. Para ubicar al espectador al principio de la cinta, la voz de uno de los hijos de Mee relata con orgullo la versatilidad de su padre. Mee es capaz de ser rodeado por miles de abejas africanas, estar en la cabina de un avión en medio de una tormenta y entrevistar a dictadores latinoamericanos. “Nosotros le dimos un crédito por 10 millones de dólares a China en petróleo, trágate esa Mister Danger”, le dice un hombre con una verruga en la frente a Mee, mientras este anota en una libreta en un autobús con hombres ataviados de rojo. Mee le pregunta al líder que cuál es su película favorita y en vez de decir El Acorazado Potemkin o Diarios de Motocicleta responde Toy Story. Seguidamente le pregunta a sus acólitos si la 1 o la 2, a lo que ellos al unísono dicen: la segunda.

 

Los próximos tres días: la casa de los fugitivos en Caracas

En la película de 2010, Los próximos tres días, John Brennan (Russell Crowe) interpreta al esposo de Lara Brennan (Elizabeth Banks), enjuiciada y encarcelada por un asesinato que afirma no haber cometido. Cansado de que las apelaciones no tengan el resultado esperado, Brennan y su esposo idean un plan de escape a una nación donde los gringos no se atreverán a ir: Venezuela. “El tiempo de vuelo a Caracas será de 5 horas y 32 minutos”, dice la aeromoza mientras los Brennan se toman de la mano en clase económica. En otra escena, en su casa de Pittsburgh, el padre de John (Brian Dennehy) abre un atlas mundial y ubica el mapa de Venezuela, segundos después los Brennan ocupan el asiento trasero de un viejo taxi mientras van por una carretera aledaña a una playa que parece del estado Vargas. La brisa de la libertad y también de la impunidad despeina la melena de Crowe. 

 

Los Simpson: Liberen a Willie 

No podía faltar la serie más longeva en la historia de la televisión estadounidense. Después de cometer una atrocidad, Willie, el bedel de la escuela donde estudian Bart y Lisa Simpson conduce a toda velocidad hacia la frontera de los Estados Unidos gritando: “Venezuela ahí voy” 

 

Los #Runrunes de Bocaranda de hoy 20.09.2019: MEDIO: El Esequibo que entregaron
MEDIO
EL ESEQUIBO QUE ENTREGARON:
 

Voy a utilizar algunos párrafos de un excelente artículo de Alfredo Michelena titulado “¿Quién vendió el Esequibo?” para seguir desmontando la propaganda oficial de quienes -desde que asumieron el poder en 1999 hasta nuestros días- hicieron todo lo posible para que nuestra justa, legal y documentada reclamación no prosperara.

Dice Michelena: “Aquí no hay nada que dudar: los que vendieron el Esequibo fueron Chávez y Maduro, así como Delcy Rodríguez,  para nombrar los más conspicuos. Y esto no se hizo por negligencia sino para alinearse con la posición castrista que siempre apoyó a los guyaneses”….

Delcy Eloína  Rodríguez y Maduro, quienes casualmente tuvieron –y tienen- en sus manos la política internacional del régimen, se rasgan las vestiduras y acusan al gobierno (interino) de Juan Guaidó de vender al Esequibo. Y ordenan que se le procese  por traición a la patria. ¡Qué desfachatez!, cuando fueron ellos y su Comandante Eterno, quienes entregaron el territorio en reclamación a sus panas “socialistas”… Lo que sí realmente es traición a la patria, fue lo que a voz en cuello y públicamente dijo Hugo Chávez en la sesión plenaria de la XX Cumbre del Grupo de Río de Jefes de Estado, en Santo Domingo, 2008, cuando calificó nuestra justa reclamación como una “vieja reclamación que casi nadie recordaba” y que ella era un orquestado plan imperialista para “invadir Guyana en nombre de aquel reclamo territorial, para derrocar el gobierno de Forbes Burnhamm, un hombre de izquierda”. O cuando en 2004 permitió que Guyana actuara sobre el territorio Esequibo, algo que reconoció la misma Guyana, por boca de su embajador, cuando agradeció a  Chávez que no objetara “las inversiones extranjeras traídas por Guyana al oeste del Esequibo”, lo que valoró como, “un avance positivo en las relaciones entre ambos países”. Se refiere Michelena al uso de las conversaciones telefónicas grabadas, que es regla desde la era Chávez, donde el mensaje de voz de la señora Vanessa Newman, representante de Guaidó ante el Reino Unido, tomado ilegalmente, que presentó la ex-“cancillera”, (si es que es cierto pues el régimen nos tiene acostumbrados a denuncias sin fundamento y pruebas trucadas), solo reflejaría una opinión, la cual por cierto está descalificada con los hechos, en especial por la aguerrida acción de la “Comisión Mixta en Defensa del Esequibo y la Fachada Atlántica  de la AN” y el cambio de posición del Grupo de Lima (punto 9 de la declaración del 4 enero pasado) en relación al Esequibo, emitida antes de la creación del gobierno interino. De paso, lo que la señora Newman, según esa dudosa grabación, habría recomendado, es “to drop the topic”, es decir “no hablemos de esto” por un tiempo- como se hizo con el Protocolo de Puerto España -pero como vimos esto no se aplicó. Todos tenemos derechos a nuestras opiniones, vital es que, si esa es o fue su opinión, esta no ha sido la posición oficial del gobierno interino, como han dejado claro los hechos. Por su parte, ella fue enfática en asegurar: “Jamás he recomendado cambiar la posición histórica de mi país, Venezuela, sobre el Esequibo”. Todos tenemos derechos a nuestras opiniones, lo vital es que, si esa es o fue su opinión, esta no ha sido la posición oficial del gobierno interino, como han dejado claro los hechos. Por su parte, ella fue enfática en asegurar: “Jamás he recomendado cambiar la posición histórica de mi país Venezuela sobre el Esequibo”. Cierra Michelena diciéndonos:

“Si nos preguntamos ¿quién vendió el Esequibo?, la respuesta es muy clara: los vende patria fueron Chávez, Maduro, Delcy Eloína, Chaderton y Arreaza, por nombrar los más conspicuos responsables”. ¡Qué vergüenza! y ¡qué desgracia!. Hasta allí parte de su escrito. Por cierto: ¿No fue Chaderton quien insistió muchas veces ante Maduro, el ministro de la defensa Vlaidimir Padrino, el canciller Jorge Arreaza, la comisión designada y los miembros del Consejo de la Defensa Nacional de tomar acciones decisivas para mantener el reclamo y se obstinó de que no le hicieran caso?. Las mentiras del régimen se caen solitas…

 

 

ALTO
MAS GRUÑON QUE EFECTIVO:
 

El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró este 12 de septiembre que su ex asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, se “pasó de la raya” en la política hacia Venezuela. Textualmente dijo: “Yo estaba en desacuerdo con John Bolton en sus actitudes sobre Venezuela. Creo que se pasó bastante de la raya, y creo que se ha demostrado que yo tenía razón”. Sobre su posición frente a la situación en Venezuela, dijo que mantiene una “política firme” hacia este país. “Venezuela está pasándolo realmente mal, y estamos tratando de ayudarles de una forma humanitaria”, dijo. Recordemos que hace unos meses ya Trump había llamado al botón a sus asesores sobre Venezuela ante la inoperancia de las acciones emprendidas o a medio emprender. Le parecían “mucho ruido y pocas nueces”. Las discrepancias entre Bolton -que se creía guapo y apoyado por Trump- con el Departamento de Estado y la misma Casa Blanca, por no decir con el encargado del capítulo Venezuela, Elliot Abrams, llegaron a su límite esta semana con la discrepancia interna con Trump sobre si recibir o no a los talibanes de Afganistán en Camp David precisamente cuando se conmemoraban 18 años del fatídico atentado del Talibán contra las Torres Gemelas del WTC este 9/11. Cuando Trump lo designó en el cargo el expresidente Jimmy Carter alertó sobre el peligro de tener “un extremista tan peligroso e irracional al lado del presidente que tiene el botón rojo para lanzar la bomba atómica”. Ayer, para no dejar dudas de su interés en el caso Venezuela, el propio Trump dijo a la prensa que su posición respecto a Venezuela era mas fuerte que la del despedido Bolton…

 
¿NO VA A LA ONU?:

 

Por séptimo año consecutivo le toca a Maduro “deshojar la margarita”, coloquialmente, sobre si va o no va a la Asamblea General de la ONU. Ha pasado otras veces. Siempre tendrá un motivo para no asistir. El resto de los 192 países convocados lo hacen al revés, pues si tienen motivos para hacer presencia en el más importante foro anual de la diplomacia global. Temores, desconcierto, interrogantes sin contestar, bochorno con la permanente mentira sobre resultados y esta vez algo más contundente como fue el Informe Bachelet que será actualizado en unas horas. Sin embargo el doble discurso sigue presente. Al más alto nivel de los “amigos” en el Consejo de Seguridad se han movido las fichas de Maduro para tratar de conseguir una entrevista con el presidente Donald Trump. Algo parecido sucedió hace dos años cuando ese encuentro se cayó porque Maduro lo anunció sin haber sido confirmado por Trump. Ese año tenía entre otros temas el caso de los sobrinos presos. ¿Recuerdan el viaje imprevisto a Nueva York para solo saludar a otros colegas presidentes y caminar “libremente y hasta trotando por la Quinta Avenida y el Bronx”?. Todo venía siendo trabajado hasta que saltó la liebre con el tema Bolton. ¿Y los millones de firmas contra Trump a entregara cada uno de los 192 miembros de la ONU?. Por otro lado señalan fuentes rojitas que es un riesgo para el presidente salir a territorio enemigo. Aluden que al “imperio no le importaría detenerlo o hacerle pasar un mal rato”. Todo eso parece haber influido para anunciarnos que no viajará a Nueva York y que en su lugar iría Delcy Eloína Rodríguez Gómez, su flamante y aguerrida vicepresidenta. En medio de esta crisis humanitaria conocida y comentada en todo el mundo y avalada por la Alta Comisionada de los DD.HH. Michelle Bachelet es un riesgo para su imagen. Un bochorno adicional es la actualización y respuesta de ella a las ofensas de Maduro y sus adláteres donde hasta le dijeron haber “firmado ese documento hecho por el Departamento de Estado”. Vale la pena leer a Joaquin Villalobos. Perfecto complemento para entender, aún más, lo presentado por la socialista chilena.

 

 
“VILLALOBOS DIXIT”:

 

Exguerrillero y político  salvadoreño, fundador y máximo dirigente del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) una de cinco organizaciones que conformaron en 1980, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, durante la Guerra Civil de El Salvador. Fue miembro de la delegación negociadora del FMLN en el proceso de paz y fue uno de los signatarios de los Acuerdos de paz de 1992 que pusieron fin la guerra civil de El Salvador. Como consecuencia de los Acuerdos de Paz, el FMLN se convirtió en un partido político legal. Ahora es un crítico abierto de la izquierda de El Salvador y de todos los movimientos de izquierda de otros países latinoamericanos, cercanos al presidente Hugo Chávez. Consultor en seguridad y resolución de conflictos fue asesor del gobierno de Colombia para el proceso de paz. De uno de sus escritos en [email protected], “La gran Estafa Bolivariana” de noviembre de 2017 extraigo algunos párrafos, mas actuales que nunca en nuestra destruida patria: “Intelectuales de izquierda de todo el planeta comenzaron a estudiar el militarismo venezolano y su propuesta de socialismo del siglo XXI. Se escribieron miles de páginas para darle a los uniformados bolivarianos sus credenciales revolucionarias. En vida a Salvador Allende nunca se le consideró un revolucionario, tampoco a Juan Velazco Alvarado, mucho menos a Juan Domingo Perón o al general Omar Torrijos a quien Fidel simplemente llamaba “guajiro filósofo”. ¿Qué tenía Chávez que logró que Castro  cantara el “Happy Birthday” en inglés?, ¿qué hizo que estos militares terminaran aceptados rápidamente como revolucionarios? Los ingresos petroleros de Venezuela desde 1998 hasta 2016 se estiman en cerca de un millón de millones de dólares, el más grande boom petrolero en la historia de Venezuela. Una verdadera orgía de dinero a la que los militares venezolanos invitaron a los izquierdistas de todo el planeta. Fidel Castro, que ya había hecho gala de pragmatismo respaldando a los cuasinazis militares argentinos en la guerra de las Malvinas, se prestó para reconocer como revolucionarios a unos gorilas sin ideología que tenían mucho dinero y estaban dispuestos a repartir.

La plata venezolana llegó, así, a los extremistas de izquierda de todas partes: Estados Unidos, Gran Bretaña, España y toda América Latina; se pagaron consultorías a académicos europeos a precios de ejecutivos de Coca Cola, financiaron partidos políticos, organismos no gubernamentales y campañas electorales, candidaturas presidenciales, convenciones internacionales, se inventó la Alianza Bolivariana de América, se alineó petroleramente a los pequeños países caribeños y con 90 mil barriles diarios de petróleo Cuba logró sobrevivir y ganar tiempo para empezar a transitar gradualmente al capitalismo porque su socialismo ya había fracasado. El dinero venezolano tuvo tres destinos principales, una parte en políticas sociales, otra en geopolítica de protección y otra para los militares y la elite chavista. Todo esto se hizo con un manejo brutalmente ineficiente, despidiendo a los técnicos y colocando militantes en posiciones de gobierno, hasta alcanzar una burocracia de más de dos millones de personas. Las Fuerzas Armadas pasaron a tener el doble de generales que Estados Unidos ascendiendo a dos mil oficiales a ese rango, con ello tuvieron más cabeza que cuerpo, algo ilógico para una fuerza militar, pero lógico para distribuir corrupción. Compraron armamentos militarmente inútiles bajo contratos que les permitieron hacerse de miles de millones dólares. El desorden en el manejo de los recursos ha sido gigantesco, sin controles y bajo el supuesto de que gobernarían por siempre sin jamás tener que rendir cuentas a nadie. El dinero era tan abundante que se tapaba el despilfarro con más despilfarro. Si escaseaba comida se compraba más y se la dejaba pudrir sin repartirla. En esa ruta se realizaron expropiaciones que lo mismo perjudicaban a grandes capitales que a panaderías de barrio. Las empresas expropiadas terminaron arruinadas, afectando el mercado, golpeando la estructura productiva y las cadenas de distribución de productos. Cuando cayeron los precios del petróleo estalló el drama del hambre para los más pobres y se les repartió represión como alimento. Los saqueos más violentos y la represión más brutal han ocurrido en antiguos bastiones chavistas, entre éstos, el lugar donde nació Hugo Chávez y el barrio donde vivió Nicolás Maduro cuando era pobre”. Pueden leerlo en: Joaquín Villalobos: La gran estafa bolivariana

 

 

 

Los que entregaron el Esequibo, por Brian Fincheltub

“NOS HA LLEGADO LA INFORMACIÓN que están negociando el Esequibo a cambio de apoyo político” denunció esta semana el usurpador de Miraflores, Nicolás Maduro en referencia al gobierno de transición. Es cierto que el dictador no merece ni una respuesta, pero frente a tanta desvergüenza un ejercicio de refrescamiento de memoria es necesario. Si alguien sabe de negociados y pactos contra la república es precisamente Maduro, quien antes de usurpar el poder fue canciller del régimen chavista durante seis años. No queda dudas que cuando pronunciaba esas palabras no hacía más que describir lo que él y su régimen han hecho durante más de veinte años: traicionar los intereses del país para mantenerse en el poder. Son como el cuento del delincuente que al robar se mete entre la muchedumbre para escabullirse y grita “allá va el ladrón, allá va el ladrón, atrápenlo”.

Si de traidores a la patria se trata, no hay más traidores que ustedes. Al punto que de la llamada “patria” poco queda, porque hasta la libertad nos han hipotecado. Fue precisamente el fallecido Hugo Chávez Frías quien le prometió al Caribe abandonar la reclamación internacional venezolana sobre El Esequibo.

A cambio de apoyo político en la Organización de Estados Americanos y en la ONU, además de hacerse la vista gorda de las explotaciones autorizadas por Guyana en el territorio en reclamación. Ni durante la democracia ni durante los regímenes militares del comienzo del siglo XX nadie se atrevió a tanto por tan poco, una mano levantada a cambio de 159.000 kilómetros cuadrados ricos en recursos naturales.

En derecho internacional el silencio habla y mucho, sobre todo en el contexto de una disputa territorial, pero aún más las acciones, por más insignificantes que parezcan. Hay que recordar por ejemplo cuando el sátrapa de Miraflores mostró mapas de Venezuela sin el Esequibo, algo que ni en las escuelas antes era permitido, cuesta creer que a ese nivel hayan ese tipo de “errores”, mucho menos viniendo de quienes viene. El plan de entrega y mutilación de nuestro territorio no es más que la aplicación del proyecto Castrista contra Venezuela, un proyecto que, por cierto, nunca ocultó el régimen cubano. Por ejemplo, Fidel Castro siempre tildó a Venezuela de “expansionista” frente a su legítima reclamación del territorio del Esequibo y de eso hay registros públicos en la prensa, no es nada descabellado que una de las primeras cosas que hizo al meter las manos en nuestro país haya sido despojarnos de lo nuestro.

En las escuelas siempre veíamos nuestro mapa como un gran elefante de pie cuyas dos patas eran El Esequibo y el Amazonas. El Madurismo nos ha dejado cojeando de una pata y amenaza gravemente la otra. Quienes ayer entregaron el Esequibo hoy le dan en bandeja de plata el sur de Venezuela a grupos narcoterroristas. Nunca antes nuestra existencia y la de nuestras generaciones estuvo tan amenazada, somos lo más cercano a un expaís que una vez estuvo de pie al norte del sur y que hoy es mutilado, saqueado y arruinado por una mafia delincuencial. Se equivocan quienes piensan que pueden ser simples testigos del derrumbe de Venezuela y sobrevivir, si no actúan rápido terminarán con nosotros debajo de los escombros. Es la hora de actuar.

@BrianFincheltub