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Crónica de un inmigrante virtual, por Orlando Viera-Blanco

 

Sigo siendo un firme creyente que esta pesadilla de violencia y facturas familiares acabará pronto. No albergo percepción de dominio del gobierno. Por el contrario. Lo veo cada vez más débil, aislado y perdido…”

Lo que me dispongo narrar es baladí comparado a lo que han sufrido otros venezolanos. Aunque comporta vivencias personales os dará una idea muy elocuente de lo que es la devastación moral, injusta y brutal a que hemos sido sometido. Tratar de explicarlo con conceptos no alcanza desnudar el despropósito de esta criminal revolución bolivariana.

SALIR DE VENEZUELA. UNA VIDA DIGITAL

Mi hijos comienzan a salir de Venezuela en 2010 al tiempo de obtener residencia en Canadá. Alargamos el proceso migratorio (residencia), esperando que ellos culminaran bachillerato.  Mi hija mayor fue aceptada en EEUU. No pudo entrar en universidades Canadienses por incompatibilidad en la escala de notas (amén de graduarse con honores). Así comienza la tragedia de un proceso de adaptación, como lo es desanudar lo desconocido y lidiar con una nueva dinámica de vida muy costosa, lejana, hostil-en lo solitario y climático-y fragmentario en términos de unidad familiar. Más tarde migró  nuestra segunda hija…y finalmente los gemelos menores. Este simple episodio de “landing” y permanencia en tierras gélidas-justo reconocer, en latitudes muy nobles, ordenadas y seguras como Canadá-encona numerosos traumas. Dejar tus padres, hermanos, sobrinos, vecinos, compañeros de trabajo y amigos. Cerrar tu casa por la que tanto sudaste. Interrumpir la escolaridad de nuestros hijos. Adaptarlos a otro idioma (francés), en otro medio ambiente, otro clima, otra cultura, otros hábitos y modos de pensar. El primer día que dejé a los morochos en el colegio con tan sólo 14 años [Montreal], ellos no se quejaron, pero casi me devuelvo a buscarlos para regresar a casa y del tiro a Caracas…Todos los días sufría del mismo impulso. Lo único que me contuvo fue cambiarlos de colegio buscando un ambiente más acorde, menos impersonal.

Entretanto manejar mi despacho en Venezuela; atender los compromisos cotidianos como pagar teléfonos, luz o tasas oficiales; atender citas en juicio o en despachos públicos; lograr comprensión de mis clientes o simplemente pedir la bendición a mis padres, era una epopeya de delegaciones, contratiempos, vacíos y ausencias, difíciles de conciliar. Una vida dispersa, silente e inconsistente en comparación a la calidez de aquél hogar siempre bullicioso, unido, laborioso y alegre que tuvimos en Caracas. Las estaciones comenzaron a discurrir. Muchos inviernos y veranos tratando de acoplarnos a distancias y soledades. Esfuerzos enormes para vencer las horas, el clima y las carreteras, y compartir unidos en familia. Muchos cumpleaños, aniversarios y celebraciones, quedaron reducidos a Instagram, un e-mail o un like en Facebook. Nuestra vida se hizo virtual…

 

A CABALLO POR EL MUNDO…

De algo tenía que vivir. Tuve que reinventarme como abogado en foros internacionales. Hacer alianzas con firmas en el mundo y compartir casos (y espacios). Pasé de ser dueño y fundador de un escritorio jurídico pujante y próspero a un agente errante. Un difícil relanzamiento profesional y de adaptación a otros foros, al tiempo de estar en la flor productiva e intelectual de nuestra vida en Venezuela. Traslados, asociación a nuevos gremios, re-academización, reconstrucción de relaciones, en fin, a caballo por el mundo. He logrado igualmente colaborar con mi país como asesor de la AN, incorporarme a agendas internacionales en defensa de los DDHH y constituir ONG’s de ayuda humanitaria. No sé en qué tiempo pero avanzamos. Consumir [el tiempo] alivia la ansiedad… Requerimientos de permanencia migratoria han sido una odisea. Mis hijas no lo aseguraban. Cuanta preocupación. Cuanta injusticia de una familia que como muchos venezolanos aspiramos vivir juntos y en paz.  Cuantas rupturas después de haber crecido sanamente en nuestro país. Este ha sido nuestra angustia cada noche y cada día en la diáspora. No lo merecíamos…

UN EMOTIVO DESENLACE

Sigo siendo un firme creyente que esta pesadilla de violencia y fracturas familiares acabará pronto. No albergo percepción de dominio del gobierno. Por el contrario. Lo veo cada vez más débil, aislado y perdido. Es un error atribuirles un ápice de inteligencia o capacidad de maniobra. No los subestimo, pero tampoco los encumbro. Sabemos que el malhechor doblega a su víctima, pero también que la maldad es temporal y siempre paga sus injusticias. No somos una diáspora típica. No-salimos para no volver. Falso. Es una migración forzosa, plena de talentos y preparación, por lo que va decidida a hacer sus sueños en tierras lejanas mientras se endereza el entuerto y regresar a casa. Lo hará en cascadas. No soy de los que piensan que el talento se fue sin retorno. El empuje desde afuera es inmenso, y la comunidad internacional lo está sintiendo y decidiendo. Muchos venezolanos vigilan y denuncian desde afuera. Al escribir estas líneas salgo de España con la noticia que comenzarán juicios en contra de capitales sucios de corruptos venezolanos. En EEUU se habla de extraditables, vienen más sanciones, justicia global y en el resto de Latam, no van quedando espacios ni para presidentes en funciones. La ola de limpieza es indetenible y los tiranos normalmente, no saben nadar. Tampoco les lanzarán salvavidas…Falta poco. No neguemos lo que será un emotivo y justo desenlace…

@ovierablanco

Crónica de una guerra civil anunciada en metrópolis, por Eduardo Semtei

 

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1.- Cierre de las salidas electorales. Las autoridades suspenden los procesos electorales regionales y municipales sin  explicación alguna. Se abren nuevos procesos electorales no previstos en los cronogramas electorales destinados a crear condiciones para que los gobernantes se perpetúen en el poder y desde allí extingan a los opositores.

2.- Asesinato de manifestantes. Hay asesinatos selectivos de manifestantes con el objeto de generar miedo entre quienes protestan. Todas las  marchas terminan con violencia bien sea propia o inducida pero siempre con muertos y heridos. Las cifras van creciendo  sistemáticamente con el tiempo. La muerte se convierte en cotidiana.

3.- Crisis económica severa.  Existencia de una alta tasa de desempleo o de subempleo. Inflación devastadora que hace imposible cubrir los gastos de alimentación, transporte, vivienda, servicios, recreación y salud. Presencia de fenómenos altos de escasez en productos básicos como leche, pan, proteínas, frutas y verduras. Imposibilidad de cubrir gastos de zapatos y vestidos. Cierre de empresas. Disminución en la producción de alimentos. Deterioro de los servicios públicos.

4.- Pérdida del equilibrio de los Poderes Públicos. El Poder Ejecutivo con el apoyo de las fuerzas armadas y fuerzas policiales impone su presencia y fuerza decisoria en contra de los otros poderes. Pérdida de representación del pueblo por  el desconocimiento del Poder Legislativo o del Poder Judicial.  El Poder Judicial o el Poder Legislativo renuncian a su función constitucional y actúan abiertamente como organismos subalternos de Poder Ejecutivo.  

5.- Crisis de seguridad severa. Aumenta la criminalidad en forma alarmante. Asesinatos, robos y secuestros generalizados.  Las fuerzas policiales se dedican a reprimir a la población y se ideologizan severamente.  Contingentes cada vez mayores de funcionarios de seguridad ciudadana son usados como escoltas. Tardanza en las investigaciones y sentencias de los crímenes. Crisis carcelaria caracterizada por la pérdida de control público en las penitenciarias.

6.- Corrupción generalizada. Sensación nacional e internacional que existe una corrupción masiva en el gobierno. Los organismos de control nacional son usados fundamentalmente para inhabitar y amenazar a los funcionarios opositores, a alcaldes, concejales, diputados y gobernadores. Escándalos mundiales que involucran a Metrópolis y otros países en donde se llevan a cabo investigaciones muy serias y no así en Metrópolis.

7.- División ideológica. El país se divide por razones políticas entre modelos sociales. Se adoptan posiciones que son irreconciliables. Se fomenta el odio racial, político, social, religioso o cultural. Se cancelan todos los procesos de diálogo y negociación.  

8.- Aferramiento al poder. Quienes detentan el poder se aferran al mismo sin importar forma ni fondo. Sostenimiento de un sistema de privilegios absolutamente asimétricos. Uso de la fuerza militar o policial y aparición de grupos paramilitares.  Abolición del principio democrático se  la alternabilidad.

9.- Temor a  la venganza. Quienes desde el poder han cometido delitos contra las personas, los bienes, los derechos humanos, contra el Estado y su Constitución tienen una visión de su propia vida, sus bienes y familiares como objetivos futuros de una cacería implacable por parte de quienes fueron sus víctimas.

10.- Fractura del sistema jurídico. Los tribunales de justicia no operan con equilibrio y con ecuanimidad.  Sus sentencias tienen a favorecer a una sola parte del conflicto social. Los altos jueces o funcionarios como  el fiscal, el contralor o el defensor son víctimas de ataques  sin misericordia alguna  por parte del Poder Ejecutivo en caso de abandonar el apoyo incondicional a los pareceres y designios de quienes detentan el poder político.

11.- Presos políticos. Los opositores son detenidos con juicios amañados. De dictan largas condenas. Las figuras principales son los primeros en ser arrestados y condenados pero luego el proceso se hace masivo.

12.- Linchamientos. El desmantelamiento del sistema de justicia. La ausencia de persecución judicial a los criminales asociados al gobierno. La falta de equilibrio de la ley. La frustración y la venganza hacen que los ciudadanos se decidan inconvenientemente por juicios populares y sumarios donde siempre la condena fatal es la decisión. Se toman la ley en sus propias manos y se producen linchamientos que primero son contra criminales y luego contra políticos. Empiezan a  operar francotiradores como respuesta oficial.

13.- Pérdida de valores. Los valores morales y éticos van desapareciendo. La corrupción se hace generalizada. El gobierno hace de criminales sus figuras principales. Las acusaciones de delitos contra figuras del Estado son desconocidas o rechazadas aun en condiciones de plena prueba. La honestidad, el valor del trabajo, la humildad son sustituidos por aberraciones sociales.

14.- Represión general. Los procesos de represión pasan de esporádicos y selectivos a masivos. Se reprime cualquier manifestación sin importar si sus causas son justas o si son por motivos sociales, laborales, ciudadanos. Simplemente se reprime aumentando los niveles de fuerza gradualmente hasta llegar al uso libre de armas de fuego.

15.- Desconocimiento de la constitución. Primero se comienza por interpretaciones sesgadas de la constitución. Interpretaciones ventajosas para uno de los sectores en pugna, y gradualmente se van aumentando tales desafueros hasta el desconocimiento total.

16.- Promesas mutuas de aniquilamiento.  La fuerza política que quiere alcanzar el poder amenaza a la otra de desalojarla para siempre y aniquilarla por completo, mientras que la otra que detenta el poder se aferra al mismo con toda la fuerza policial y militar con que cuenta, sin olvidar la posibilidad del uso de aparatos civiles paramilitares.

17.- Radicalismo social. Se pierde toda racionalidad social. Se dividen los grupos amistosos o familiares al tomar cada quien uno de los dos bandos en pugna. Esto afecta todos los órdenes sociales: culturales, deportivos, sociales, académicos etc.

18.- Uso de términos abstractos para identificar al opositor. Se pierde la identificación de los principales radicales, de los culpables individualizados del conflicto y se sustituyen por palabras genéricas que los identifican de forma ideológica o genérica: Escuálidos, fascistas, terroristas, apátridas, asesinos.

19.- La jerarquía religiosa toma parte en el conflicto. Las iglesias, las principales del país en donde se da el conflicto toman parte y se identifican con uno de los sectores en pugna con la presencia de disidentes menores aliados al otro sector.

20.- La jerarquía militar defiende el poder. Toda la estructura militar existente en el país en conflicto se identifica con el poder constituido y defiende sus prerrogativas en forma de creciente violencia.  El sector militar analiza si el enfrentamiento social se incrementa y oscila siempre entre la toma del gobierno por ellos mismos o la fractura interna que lleva a un enfrentamiento armado generalizado.

Estimado lector ¿Cuántas de esas terribles señales observa usted en Venezuela? Y una última pregunta ¿Estamos a tiempo de buscar salidas pacíficas o todo ya está perdido para la paz y la democracia?

 

@eduardo_semtei

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La periodista Albor Rodríguez ofrece un relato sobre la devastación que dejó la ola de saqueos en Ciudad Bolívar entre el 16 y 17 de diciembre de 2016, tras las medidas dictadas por el gobierno de Nicolás Maduro de sacar de circulación los billetes de Bs. 100

En Ciudad Bolívar arrancaron rejas y torcieron santamarías, abrieron boquetes en las paredes con mandarrias, rompieron techos y así entraron con una fuerza que, al ver las huellas de sus destrozos, diría que fue de bestias gigantes y no de hombres. Las santamarías pandetas y los boquetes dejan ver hacia el interior los estantes tumbados, vacíos, inútiles. Y en las aceras, frente a los negocios vencidos, montones de basura mojada por la lluvia de esta mañana de domingo.

Con un susto en el pecho, recorrí lentamente en el carro parte de mi ciudad. Como el cielo encapotado anuncia tempestad, ya el viernes, a eso de las 3 la tarde, muchos comercios estaban cerrados y en las gasolineras aguardaban los carros en filas de por lo menos un kilómetro. Al atardecer se produjeron los primeros saqueos que, ya el sábado, dejaron de ser aislados y comenzaron a multiplicarse. En una de las fotografías que circuló por las redes sociales se ve a la dueña de la Panadería Imperial, parada en el techo de su negocio, con un cuchillo carnicero en la mano. En otra, dos policías sonrientes llevan en su moto, embutido entre sus cuerpos, un saco de comida. En una fotografía más dos hombres, también en una moto, cargan no un bulto de comida sino un congelador. Y en otra, unos muchachos arrancan una santamaría con un payloader. Avanzada la tarde, ya era un hecho que el alcalde había decretado el toque de queda, a partir de las 5 pm y hasta el amanecer, por tres días. Hacía rato que se escuchaban helicópteros, a cada tanto, sobrevolar muy cerca de las casas.

Esperé hasta hoy domingo para salir. En una cuadra veo dos, tres, cuatro, cinco negocios destrozados, muy cerca del edificio donde vive mi madre, en los alrededores del Mercado Periférico, epicentro de los saqueos del sábado. Los buhoneros y bachaqueros no estaban en sus tenderetes. De pronto una gente corre. A 200 metros unos guardias con armas largas y chalecos antibalas se bajan de un camión y corren hacia una vereda. Dos de ellos patean a un hombre tumbado en la acera. Los guardias corren como si van a entrar en las casas a fumigar guaridas de ratones. Todos corren. Acaban de saquear. Dos mujeres felices pasan a mi lado cargando unas bolsas de galletas María. Pude verles los ojos brillantes. Es la alegría de la intrepidez, de haberse hecho de un botín y de lograr escurrírseles a los guardias.

Continué hacia la populosa avenida España, otro de los focos del festín de destrucción. Hay grupitos de hombres en las esquinas, expectantes. Miran a los lados. Se comunican con señas como en el béisbol. Una señora y una niña rebuscan entre los escombros de un local. Un par de hombres se asoma por el boquete. A las afueras de una licorería han dejado un mensaje con spray: “Saqueado por los vecinos y la comunidad”. Tomo fotografías con mi teléfono, pero no creo que estas registren lo que ven mis ojos, cómo lo veo.

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En 15 minutos de recorrido veo no menos de 30 negocios destrozados. Sé que hay más, dicen que el 60% de los pequeños negocios formales de venta de comida en la ciudad, pero no puedo asegurarlo. Sé, por gente que conozco, que en Los Próceres, un sector popular e inmenso, hubo destrozos parecidos. Voy por la avenida que se extiende desde la Redoma hasta el Psiquiátrico y veo: Farmahorro vaciado, tres o cuatro establecimientos de chinos vaciados, el famoso supermercado Baratón vaciado, destruido. Me envían por whatsapp una fotografía de su interior: solo quedaron intactos los grandes bombillos; el piso quedó cubierto de frutas partidas.

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Cinco licorerías, dos farmacias, dos ferreterías… El resto, pequeños supermercados de chinos. Un señor barre cabizbajo en las afueras del que presumo es su local, una licorería. Otro, más abajo, hace chispear una máquina de soldar. Pero de los chinos ni rastro. No han vuelto a sus negocios. Los cerraron el viernes en la tarde y de ellos ya no quedan sino unas cuantas paredes manchadas. ¿Para qué volverían?
Me cuesta imaginar que, en la Venezuela de hoy, estos comerciantes puedan recuperarse. Tendrían no solo que reponer inventarios sino rehacer sus estanterías, soldar las puertas, levantar nuevamente sus paredes, volver a comprar los aires acondicionados que desprendieron y las neveras que se llevaron. Lo perdieron todo. Zafiro, el supermercado chino donde suelo hacer mis compras, salió indemne porque lo protegió un batallón de guardias; hoy domingo era el único lugar donde se podía comprar comida en Ciudad Bolívar, aparte de algunas ventas de verduras. Estuve en una de ellas por tres horas. ¿Dónde compraremos comida a partir del lunes? Solo en Zafiro. Y en los dos supermercados El Diamante, en El Superior y en el Central Madereinse, los grandes, a los que me dicen que protegió la Guardia Nacional. Y en uno de los chinos de la avenida Libertador, donde me dijeron que unos hombres con armas largas lo custodian desde el techo, como la portuguesa de la Imperial con su cuchillo carnicero. Los pequeños, las decenas de negocios pequeños de los chinos en Ciudad Bolívar, que eran los que vendían los productos brasileños que aplacaron la escasez por estos lados, sencillamente desaparecieron.

Y ahora dicen que van por el botín de los negocios del Paseo Orinoco. Y dicen que también arremeterán contra las urbanizaciones. Una vecina ha enviado a nuestro grupo de whatsapp los números telefónicos que dieron por la radio para denunciar si hay intentos de violentar urbanizaciones o casas. Ya comenzaron a circular mensajes que dicen que escucharon disparos, que los vecinos armados se están defendiendo. Yo misma acabo de escuchar lo que creo que son disparos. Puede ser la angustia, la desesperanza, el miedo.

CRÓNICA | De qué hablo cuando hablo de correr con mi papá

@GitiW

LO MÁXIMO QUE HABÍAMOS CORRIDO eran 32K. Ese día tendríamos que llegar 10 kilómetros más lejos. Mientras me alistaba tuve la sensación de que se trataba de un domingo cualquiera, después de todo, desde hace unos cuatro años dedico las mañanas del domingo a correr junto a mi papá. La ilusión de cotidianidad se desvaneció tan pronto vi el número pegado con imperdibles en la franela dri-fit, que me recordaba que ese era el día en que afrontaríamos nuestro primer maratón.

Ya en el corral de salida, a minutos de empezar la carrera, miré a mi lado y, como cada domingo, vi a mi papá, quien también se estrenaba en la mítica distancia. Cual flashback cinematográfico, recordé las primeras carreras en las que participamos; también cuando leímos De qué hablo cuando hablo de correr, texto en el que Haruki Murakami cuenta cómo se inició como maratonista. Desde entonces, nuestro equipo se llamó Murakami Runners. Soy consciente del privilegio que ha sido compartir con él esta afición. Correr, que para muchos es un deporte solitario, ha sido para nosotros una versión de eso que llaman “tiempo de calidad”.

La remembranza terminó cuando a las 6:00 en punto sonó el pistoletazo de salida. La primera satisfacción llegó a los 17 kilómetros cuando el maratón y la media maratón se bifurcan. Llevábamos 3 años soñando con ser parte de ese grupo que seguía su recorrido hacia el Paseo Los Próceres.  Celebramos ese primer hito con la satisfacción de quien ve cumplido un sueño, aunque sabíamos que el maratón comenzaría, realmente, al pasar los 30 kilómetros.

No conozco a ningún corredor que no tenga a su disposición una buena colección de frases inspiracionales, de esas que te ayudan en los últimos kilómetros. Llegando a El Llanito, cerca de los 32K, recordé un proverbio africano que leí en un blog de running, en un post que hablaba sobre los beneficios de correr en grupo: “Si quieres llegar rápido, es mejor ir solo; pero si se quiere llegar lejos, es preferible ir acompañado”.

Nuestra ruta de entrenamiento habitual incluía la avenida Río de Janeiro, retornando en El Llanito. Mientras me acercaba al retorno, recordé que la primera vez que corrí esa avenida no dejé de preguntar cuánto faltaba para dar la vuelta. No pude dejar de notar que en ese punto del maratón ya muchos atletas iban caminando y, seguramente, se iban haciendo la misma pregunta que yo me hice aquella mañana de domingo, hace ya cuatro años.

Llegamos al kilómetro 32. De ese punto en adelante, todo era nuevo para ambos. Sabíamos que podía pasar cualquier cosa. Todo el mundo dice que en algún punto de la carrera vas a querer detenerte. Es cierto. Ese momento llegó para mí a los 33 kilómetros, empezando la cuesta que empalma con la avenida Francisco de Miranda. Un calambre en la pierna izquierda me dejó paralizada, pero más que el deseo de abandonar, me invadió la duda de si sería capaz de continuar hasta la meta.

Por primera vez en la carrera sentí miedo. “Hidrátate; toma sal; acuéstate en el suelo; levanta las piernas”, los corredores me daban sus valiosas recomendaciones al tiempo que me adelantaban. Entendía perfectamente la razón, tras meses de duro entrenamiento cada corredor aspira a lograr un tiempo específico. Solo mi papá se detuvo a ayudarme.

“Sigue sin mí”, le dije; a lo que él respondió: “No, somos un equipo”. Me conmovió. No es común escuchar que un corredor esté dispuesto a sacrificar su tiempo. Volví a pensar en aquel proverbio y comprendí, en ese instante, que más que ir acompañado, lo verdaderamente valioso es correr en equipo.

Más que las recomendaciones que me dieron para paliar el malestar, lo que me ayudó fue saber que, pasara lo que pasara, no iba a tener que batallar sola con el resto de la distancia. A veces, eso es todo lo que necesitas para continuar.

A esa altura del maratón ya había visto a por lo menos una decena de corredores tendidos en el piso, luchando solos contra el dolor y la incertidumbre. La Francisco de Miranda estaba cobrando su cuota de respeto a los runners que osaban convertirse en maratonistas.

Del kilómetro 35 en adelante, cada paso es una victoria personal. Cada grito de ánimo, cada pancarta y cada sonrisa son más efectivas que los geles de glucosa. “El esfuerzo del último tramo de un maratón es mental”, me habían dicho. Ver a mis compañeros de trabajo y a mi familia esperándonos cerca del kilómetro 36, probó ser el combustible que necesitaba para seguir hasta la meta.  

Y es que en un maratón, el dolor mella más la confianza que los músculos. Pese a que los calambres se sucedieron de manera intermitente en los kilómetros 35 y 38, pude seguir gracias a que corrí en equipo, flanqueada por aquellos que creyeron en mí. Mi papá no dejó de repetirme: “Vamos, Giti. Sí puedes”.

Minutos después, con las manos entrelazadas, cruzamos la meta. Ya sentados y contemplando nuestras medallas, le pregunté por qué no había seguido la carrera solo: “Porque el objetivo no era llegar a la meta, sino cruzarla juntos”, respondió.

La tormenta se avecina sobre el istmo después de los Panamá Papers

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Katiuska Hernández
@Lachurry

 

El sol está radiante. El casco antiguo de Panamá con sus calles pequeñas, casas en restauración y cientos de turistas paseando, contrasta con los grandes rascacielos llenos de bancas de inversión, bancos nacionales e internacionales y oficinas de bufetes de abogados, que se ven a lo lejos y desde donde la noticia del día es el escándalo de los llamados Panamá Papers.

La noticia madrugó a muchos en el istmo. El verano seco no se ha ido pero la tempestad financiera parece asomarse en el horizonte, no necesariamente para llenar el lago de Gatún y recuperar el calado de los buques a través del Canal de Panamá, sino para poner en entredicho el sistema financiero y la transparencia del país.

“Señora por qué razón le ponen Panamá Papers, es una clara jugada para dañar la imagen del país. Usted no entiende esto nos va a afectar a todos. No vendrán inversiones y las que hay se van. Si usted es extranjera, no crea que no le va a afectar”, dice un taxista que cubre la zona de la Avenida Central hasta el Casco Antiguo, un tramo por el que solo se paga un dólar con 50 céntimos en una economía dolarizada aunque la denominación es el Balboa.

El ciudadano común no está aislado del tema. Los titulares hablan del bufete de abogados Mossack Fonseca, en el ojo del huracán. Cientos de sociedades creadas para permitir el lavado de dinero usadas por políticos, ex presidentes, líderes mundiales y más que saldrán a la luz. La relación con Messi abre algunos diarios de corte popular, donde el jugador está entre los ídolos y la historia de la secretaria del bufete que vive en una zona humilde del istmo (Vacamonte) y aparece como propietaria de 10,967 sociedades creadas por la firma en el registro público de Panamá.

Mossack Fonseca se defiende: “No somos responsables de lo que hagan los clientes con las sociedades”, dijo Ramón Fonseca, socio de la firma, al comparar el domingo en la tarde la gestión del bufete como la de los fabricantes de autos, que ensamblan vehículos pero no son responsables de que los conductores no sepan manejar o usen los carros para robar.

Los casos más sonados en Panamá en los medios están ligados a las irregularidades de Odebrecht, el gigante de la construcción, cuyas obras en el istmo (Cinta Costera 3 y Línea 1 del Metro), aún son cuestionadas y están bajo sospecha.

El Ministerio Público local promete acciones contundentes y dice que investigará. En La Presidencia salen al paso: “colaboraremos con las investigaciones”, fue la primera reacción del presidente de la República, Juan Carlos Varela.

A medida que pasan las horas, el problema toma otro tinte: “Está en juego el país, no una firma de abogado”, analizan en la radio varios comentaristas.

La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura sale al paso y saca una declaración para defenderse del “ataque”: “Es inadmisible que, habiendo más de 20 países mencionados, se le haya bautizado con el nombre de Panamá, poniendo en entredicho la reputación de nuestro país, utilizando como fundamento documentos privados sustraídos de su fuente en forma ilegal. Es importante señalar que la incorporación y venta de sociedades anónimas es una actividad lícita, y el rol del agente residente y la obligación de conocer a su cliente son aspectos regulados por nuestra ley”.

Mientras el mundo moderno de la ciudad está inmiscuido en la diatriba por los papeles de Panamá, en el tranque propio de los días laborales, el Casco Antiguo sigue repleto de turistas y sumergido en su extraña paz.

En medio del encantador escenario de antigüedad y paisajes de casonas restauradas o en reparación, el anfiteatro de la Presidencia de la República en el Palacio de las Garzas, ubicado también en el Casco Antiguo es el centro de la proclama de defensa oficial del país. “Rechazamos la calificación de que Panamá es un paraíso fiscal”, afirma contundentemente el ministro de Economía y Finanzas, Dulcidio de la Guardia. No hace mucho el país acababa de celebrar un logró internacional: Panamá había salido de la lista gris del Grupo de Acción Financiera, GAFI, en el que había entrado en junio de 2014. Casi dos años le llevó poner nuevas normativas legales y de transparencia a sujetos no financieros, en total 25 industrias y sectores entre ellos casinos, inmobiliarias, zonas francas, y hasta a los bufetes de abogados, para el evitar el blanqueo de capitales y el financiamiento al terrorismo entre otros ilícitos. Y también se impusieron nuevas reformas al sistema financiero y de intercambio de la información en pro de la transparencia. Al punto que abrir una cuenta bancaria en Panamá, ya no es cosa fácil.

“Éste es un triunfo de todos los panameños, de un país que trabajó en conjunto, sector público y privado, y logró los consensos necesarios para salvaguardar los mejores intereses de nuestra Nación”, decía el Ministro de Economía y Finanzas de Panamá Dulcidio de la Guardia el pasado 18 de febrero de este año. Y es que ubicar a un país en la lista gris y calificarlo como paraíso fiscal implica el encarecimiento de las transacciones financieras bancarias por ejemplo. También afecta el clima de inversiones.

Mes y medio después, Francia anuncia que colocará a Panamá en la lista de países paraísos fiscales a consecuencia del escándalo de los Panama Papers y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), a través de su secretario general, Ángel Gurría, dijo que “Panamá era el último reducto de los fondos ocultos de los paraísos fiscales en el mundo”.

Las autoridades panameñas salen al paso: El ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán: No permitiremos que se use a Panamá como un chivo expiatorio”.

El titular de economía y finanzas insiste: “Panamá no es un paraíso fiscal, tres cuartas partes de los ingresos del Gobierno provienen de impuestos que pagan los panameños y de todos los residentes que operan en nuestro país”. Agrega que el país ha firmado cláusulas para evitar la doble tributación y también tiene convenios para el intercambio de la información fiscal.

Para reforzar, por redes sociales la canciller panameña Isabel Saint Malo responde: “No permitiremos juzguen Panamá por caso que no representa nuestro sistema. El nombre que han puesto al escándalo es un ataque a Panamá”.

Mientras siguen volando los papeles en el mundo, no queda otra que refrescarse con un raspado en la cinta Costera, y tratar de resguardarse del inclemente sol panameño, mientras se avecina la tormenta que seguro abarcará no solo al istmo.

12F: “Te pido que no me golpeen las manos, soy músico”

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Protesta, muerte, violencia, abuso de poder, injusticia, esperanza. Un relato del 12 de febrero de 2014 desde la vivencia de un joven venezolano que fue a marchar aquel Día de la Juventud

@boonbar

Sed. Tenía la garganta seca cuando decidió separarse de su mamá y su hermana para ir a comprar una botella de agua. Todo iba bien aquel luminoso 12 de febrero de 2014 en el que salió a marchar con su familia por el Día de la Juventud. Hasta el mediodía, el entusiasmo y las consignas plenaban los atiborrados alrededores de la plaza de Parque Carabobo, en la Candelaria, frente al Ministerio Público (MP).

Pero todo cambió justo cuando Rafael Pacheco quitó la tapa de la botella de agua que no llegó a beber. El ambiente se crispó y una nube de gases lacrimógenos y perdigones invadieron la Candelaria. Vio acercarse hacia él a un grupo de muchachos que presurosos cargaban el cuerpo inerte de otro joven con la cabeza sangrante. Gritos, gente corriendo, carros bajo fuego y un cordón de policías con escudos antimotines comenzó a cerrar el paso. Todo en cuestión de minutos.

Logró llegar hasta estación de Bellas Artes con una pierna acalambrada y asfixiado por los gases. Nada sabía de su mamá ni de su hermana, las conexiones estaban colapsadas. Un camión ballena escupía agua y agentes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), a pie y en moto, disparaban perdigones a la gente demasiado cerca. En la Plaza Morelos, tratando de recuperar el aliento, vio a un adolescente con la cara tapada con una franela que lloraba: “los guardias mataron a mi hermano”.

Caminó hasta Plaza Venezuela huyendo del caos de bombas lacrimógenas, perdigones y sangre que había estallado en la Candelaria. Finalmente pudo hablar con su mamá y su hermana por celular, asegurándole que se verían en la casa.

Se encontró por casualidad con un amigo y se acercaron hasta la estación de metro Zona Rental, frente a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) desde donde salieron repentinamente tres hombres uniformados. Uno de ellos lo obligó a tirarse al piso y le apuntó con un fusil en la cabeza. Justo en ese momento, pasaba por allí un amigo de la barra de fútbol y lo reconoció. “¿Epa Fuca, estás bien?”. Bastó esa pregunta para que el Sebin le diera un culetazo y lo obligara también a pegar la cara al suelo. Más adelante le contaría que también venía de una marcha, pero del   oficialismo.

A ambos los esposaron al igual que otros dos jóvenes y los metieron dentro del edificio del Sebin de Plaza Venezuela. Dentro de la sede, a uno de los detenidos le encontraron una botella de refresco llena de gasolina. No tardaron en relacionarlo con las patrullas incendiadas de Parque Carabobo. Cuatro personas, que se identificaron como del MP, aparecieron  con una cámara  y empezaron a tomarles fotos junto con sus pertenencias confiscadas. Rafael sólo llevaba dentro de su bolso una camisa y un pote de agua vacío.

Estuvo hora y media esposado y arrodillado frente a una pared mientras le repetían: “te jodiste, te van a acusar por terrorismo de Estado, escuaca, manito blanca, guarimbero, te vas a podrir en la cárcel”.

Su celular comenzó a sonar insistentemente, pero no le dejaron atenderlo. Un agente lo contestó: “su hijo está preso en el Sebin”. Colgó antes de que su madre preguntara en cual de las sedes. Ella, angustiada, lanzó un tuit de alerta que fue replicado por cientos en la red social.

Los metieron en sendas patrullas sin saber a donde los llevarían. “Van a terminar en el Rodeo, se jodieron la vida para siempre”. Ya eran como las 5 de la tarde cuando identificó la inconfundible forma del Helicoide: estaban entrando a la cárcel de los presos políticos. No le habían dejado comunicarse con su familia o algún abogado. Sentía que se le derrumbó el mundo.

Lo bajaron de la patrulla a punta de patadas y los obligaron a pararse frente a una pared. “Te dije que no voltees”, le golpeaba un guardia cada vez que se atrevía a mirar de reojo mientras escuchaba como gritaban a su compañero: “Te vamos a quemar vivo para que veas lo que se siente”. Podía sentir el sonido hueco de los golpes sobre el joven. Y los chispazos.

Vino su turno en el interrogatorio. Entró a una oficina muy iluminada, con un mapa de Venezuela bien detallado. Le tomaron fotos, anotaron su estatura, color de ojos, peso. Un hombre le hizo todas las preguntas posibles con una pistola de electricidad en la mano. “Vamos a hacer esto rápido”. Le pidieron las contraseñas de sus correos y cuentas de redes sociales. Cuando se negaba, le daban pistoletazos en la sien, axilas, detrás de las orejas. Amenazaron quemarle los genitales. Le daban bofetadas y golpes en la cabeza.

“Soy ingeniero de sonido y músico. Te pido por favor, no me golpees las manos. Son mi instrumento”, les rogaba. Pero los agentes se reían y le pegaban en las manos. Una hora duró la pesadilla.

Le obligaron a firmar un chequeo médico que certificaba que gozaba de buena salud. Pasó la noche en una celda 3 por 3 con los otros tres detenidos y dos adolescentes heridos que había disparado a un hijo de un Sebin. Le ofrecieron agua, el primer sorbo que tomaba en horas, y unas sobras de comida. Logró dormitar un poco. Al fondo escuchaba la cadena de Nicolás Maduro en La Victoria.

Al día siguiente, los trasladaron a un calabozo del Cicpc en el centro de Caracas con olor a orín. Al atardecer, lo presentaron en  la audiencia de precalificación en el Palacio de Justicia. Les imputaron los delitos de alteración de orden público, asociación para delinquir y terrorismo de Estado, con régimen de presentación cada 30 días. Le quitaron las esposas. Lo dejaron libre. Al salir, pudo abrazar a su mamá. Ella sólo se enteraba de lo que pasaba dentro del edificio por los tuits del abogado Alfredo Romero, del Foro Penal: “Los jóvenes

El abogado de la organización Foro Penal que asumió su caso comentó que se trataba de uno de los casos más interesantes de su vida: un joven que participó en la marcha de la oposición se había salvado de que le cayeran mayores cargos gracias al testimonio de su amigo de fútbol, su amigo chavista.

 

Liseth Boon Dic 07, 2015 | Actualizado hace 1 año
La noche en que se apagó el chavismo

Fotos y texto @boonbar

EL TOLDO ROJO VACÍO lucía aún más huérfano la noche del 6 de diciembre en la “esquina caliente” de la Plaza Bolívar, emblemático punto de encuentro del chavismo en el centro de Caracas. Unas diez personas aguardaban sentados en bancos alrededor de la estatua ecuestre del Libertador mientras  que grupos dispersos hablaban entre si con los brazos cruzados, mirando de vez en cuando hacia la entrada del Teatro Principal, sede del Comando Bolívar Chávez, como buscando alguna respuesta. Ya se habían cerrado los centros de votación del país y el Consejo Nacional Electoral (CNE) se demoraba en dar el primer boletín de las elecciones parlamentarias 2015.

Desde temprano no hubo sonrisas, palmadas ni brinquitos en el comando oficialista. El ambiente efervescente que había caracterizado al bunker ganador de las contiendas electorales de los últimos tres lustros se había esfumado el 6D. Miradas evasivas, rictus pronunciados y  caras largas dominaron el lobby y la sala principal del Teatro Principal que en ningún momento de la noche llegó a llenarse. Ni siquiera cuando se propagó el rumor de que el conteo “iba parejo”.

Toldo esquina caliente

A las 8 pm, unas 30 personas, jóvenes y mayores, hombres y mujeres, formaron repentinamente una fila frente al comando Bolívar Chávez. Les habían anunciado que brindarían un refrigerio mientras esperaban por los resultados. “Yo voté tempranito y me vine aquí a esperar. No nos dicen nada. Parece que la cosa está apretada. Yo creo que se cometieron algunos errores, las colas por comida por ejemplo, y que todo se puso carísimo”, contaba una señora de unos 60 años que se encontraba en la Plaza Bolívar desde las 7 de la mañana.

Tres sesentones con gorra tricolor del 4F trataban de animarse cantando  el estribillo “Uh, Ah Chávez no se va”. Ninguno de los que le rodeaba se les sumó. Tampoco tuvieron eco sus vivas a Chávez y Maduro. “No entiendo por qué esta vez no pusieron pantallas afuera para ver el anuncio del triunfo; tampoco  hay música”, se preguntaba Jorge, vestido con gastada chaqueta roja.

Teatro comando

Dentro del teatro, una docena de cámaras de televisión se alineaban a la espera de los voceros del partido oficialista Psuv. Empleados del teatro y periodistas de medios nacionales e internacionales aguardaban entre las butacas por la rueda de prensa que se posponía indefinidamente. Algunos técnicos y camarógrafos miraban como hipnotizados la señal de VTV mientras que otros aprovechaban para echar una siesta. Un corresponsal de un diario extranjero asomó: “me estoy aburriendo. Esto parece un funeral”.

Al comando Bolívar Chávez jamás llegó la convocatoria a reunirse en el “balcón del pueblo”, ventana del Palacio de Miraflores otrora usada para proclamar los triunfos de “la revolución”. Y en la Plaza Bolívar, la pequeña tarima instalada para celebrar los resultados con el grupo Madera comenzó a desmontarse a las 11 de la noche. Y nada que llegaba el primer boletín.

tarima

En el segundo piso del teatro, de acceso restringido, un miembro del comando Bolívar Chávez presentaba su mea culpa particular un pequeño grupo: “Tenemos que hacer autocrítica. Había que ponerle nombre y apellido a la guerra económica. La oposición hizo campaña con videos por las redes. Fue un error seguir con aquello de las “colas sabrosas” cuando ya la gente estaba muy brava de hacer colas. No atendimos los problemas con los servicios públicos. Y dejamos convertir estas elecciones en un plesbicito; ahora van a pedir la renuncia de Maduro”.

A su lado, un compañero recibe una llamada por celular. Habla en voz baja. Se lleva la mano izquierda a la sien y comienza a sollozar. “Perdimos” se le escucha decir.

En la entrada del comando ya no quedaba ni la mitad las personas que se habían reunido a comienzos de la noche. El frío decembrino comienza a pegar. “La gente está triste, por eso se están yendo. Yo creo que no votaron por culpa de las colas, el gobierno no resolvió ese problema de la comida, también muchos se la robaron”, reflexionaba Alfonso, desempleado de Maracay que se encontraba de visita en Caracas.  A pocos metros, una mujer de cabello gris gritaba frente a dos compañeros: “Aquí estoy pasando mi arrechera. Me da dolor que estén acabando con lo que dejó Chávez. Esto fue voto castigo. A Maduro le faltó carácter”.

La rueda de prensa del comando Bolívar Chávez nunca se dio. Ni Jorge Rodríguez ni Diosdado Cabello se presentaron en el Teatro Principal para admitir la derrota ante los pocos adeptos que esperaron desde temprano.  Después de que la rectora Tibisay Lucena anunciara el primer boletín a las 12:30 am del 7 de enero, periodistas, fotógrafos y técnicos abandonaron la sala. Nadie se quedó para escuchar por televisión a Nicolás Maduro.

butaca maduro

La psoriasis: una enfermedad “seria” pero no transmisible

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La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica, autoinmune, no transmisible, dolorosa, desfigurante y discapacitante, que produce una fuerte carga psicosocial en el paciente, según lo admitió recientemente la Organización Mundial de la Salud, ente que también reconoce que muchas personas con la patología sufren debido a la carencia de consciencia en torno a la enfermedad.

En la XVI Jornadas de Actualización en Terapia Dermatológica y Estética, realizada  en Caracas, participó el dermatólogo Jaime Piquero Casals, especialista de la Clínica de la Piel, ubicada en Caracas, quien destacó que la psoriasis es una enfermedad dermatológica de origen desconocido, que se caracteriza por un aumento de la replicación de las células en algunas áreas. “La célula se divide, hace mitosis exageradamente en áreas como los codos, las rodillas, los nudillos, formando unas lesiones hipertróficas, engrosadas, que pueden de alguna manera perjudicar la calidad de vida del paciente”, señaló.

“Muchas veces la psoriasis no es solamente en piel, sino que compromete las articulaciones, formando la artritis psoriática. También tiene que ver con cambios metabólicos: la obesidad, el cigarrillo y el alcohol están muy asociados al empeoramiento o a la aparición de psoriasis en pacientes con predisposición genética. Esta enfermedad puede aparecer en cualquier momento de la vida, usualmente después de los 20 y hasta los 45 años, es decir, en la edad media de la vida”, destacó Piquero Casals.

La psoriasis entra dentro del grupo de las llamadas psicodermatosis, enfermedades que empeoran por el aspecto psicológico. “Un paciente que esté deprimido, estresado, ansioso, puede, de alguna manera, presentar la aparición de la enfermedad. Los pacientes con psoriasis son más propensos a un infarto al miocardio, así como a la diabetes, la obesidad mórbida y la artritis. Entonces, no es una enfermedad solamente de la piel”, indicó el especialista, quien recomienda que la patología sea abordada por un equipo multidisciplinario, que incluya reumatólogo, internista y psicólogo, aparte de dermatólogo.

Piquero Casals precisó la importancia de la comprensión hacia el paciente de psoriasis. “Falta un poco más de publicidad masiva, de hacer campaña de educación para que las personas entiendan lo no contagioso de la enfermedad, para mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen, que pueden de alguna manera sufrir bullying en sus oficinas, porque el acoso no es solamente en las escuelas. Pienso que con las campañas de educación y ahora con esta esperanza de nuevos tratamientos biológicos, la situación puede mejorar, pues estamos logrando resultados más adecuados, más rápidos yefectivos”, indicó el Dr. Jaime Piquero Casals.

 

No a la automedicación para una enfermedad que puede ser muy seria

“Cuando el paciente no es bien manejado a tiempo, empieza a presentar artrosis, deformidad de la articulación, y esas deformidades pueden provocar compresiones vasculares y de alguna manera necrosis distal. Hemos visto pacientes con psoriasis avanzada, con deformidad de los miembros, de los dedos, de las manos, de los pies, y que terminan estas consecuencias nefastas, como pueden ser una amputación, empeorando aún más el aspecto psicológico de este paciente”, destacó Piquero Casals.

Es importante que el paciente no se automedique. “El problema de la automedicación es que muchas veces, más de lo que uno cree, el paciente se hace un tratamiento errado. Por ejemplo, en el caso de un hongo de la piel, usan un esteroide. En el caso de una psoriasis o una enfermedad inflamatoria, usan un antimicótico. De alguna manera, el antimicótico puede mejorar un poco la lesión y la persona le va dando largas y viene con una enfermedad más avanzada”, detalló el médico.

Piquero Casals recomienda que si observa que usted o su familiar tiene placas nacaradas o blancas en áreas de inminencias óseas, como son los nudillos, los codos, las rodillas y el tobillo, que no curan fácilmente y persisten por semanas o meses, acuda al médico.