Cipriano Heredia, autor en Runrun

Aquel 4F con CAP: (A 25 años del histórico suceso), por Cipriano Heredia S.

#4Feb

 

Transcurría la noche del 3-F de 1992 con absoluta normalidad en casa de mis padres. Pasó la hora de la cena, la del noticiero y la de la novela de la época y, entre las 10pm y 11:00 pm, uno tras otro fuimos retirándonos a nuestra respectiva habitación. Al día siguiente seguía la cotidianidad, que en mi caso consistía en ir a trabajar como asistente del Magistrado José Rafael Mendoza en el entonces Consejo de la Judicatura, mientras esperaba mi acto de graduación como Abogado en la UCV.

Pero de repente el teléfono repica casi a medianoche y ocasiona el alboroto y la expectativa que ese tipo de llamadas suelen provocar. Era mi tía Velma Soltero de Ruán, quien para entonces vivía en un edificio de Chuao y desde su ventana presenciaba atónita cómo un grupo de soldados intentaba tomar la Carlota, librándose en ese momento un duro enfrentamiento en esa base área.

Inmediatamente hacemos llamadas, pero casi nadie sabe nada a esa hora. La mayoría de quienes contactamos se están enterando por nosotros, hasta que logro comunicarme con la casa del Dr. Pedro París Montesinos -para entonces Presidente del Congreso Nacional- y hablo con una de sus hijas, quien me informa que está en marcha un golpe de Estado y el Presidente ha tenido que salir de Miraflores. También hay fuego cruzado en la Casona y se reportan alzamientos en varios sitios del país. Le pregunto por su papá y me dice que está en casa recibiendo y haciendo llamadas. Para esa hora reina la incertidumbre. Nadie sabe a ciencia cierta dónde está el Presidente, ni se maneja con exactitud la magnitud de la conjura.

Cuelgo el teléfono y sin pensarlo mucho me dirijo a la casa de París Montesinos y me pongo a la orden para lo que tenga que hacerse en resguardo de la democracia. Ya casi a la 1:00am, el Dr. París decide salir y nos vamos en un solo carro con un chofer, un escolta y las placas cambiadas, rumbo a la casa del Senador Lewis Pérez, a la que se dirigen otros líderes adecos.  

A los pocos minutos de estar en su casa, Lewis Pérez recibe la noticia de que el Presidente está en Venevisión, e inmediatamente partimos a la estación de la Colina. En plena subida nos interceptan varios soldados. Afortunadamente son tropas leales que están custodiando el canal. Al entrar, ya CAP ha transmitido su primer mensaje. Hacen presencia también los dirigentes copeyanos Eduardo Fernández, Gustavo Tarre y Luis Alberto Machado, así como muchos líderes de AD. Una señora que está presente –seguramente esposa de algún dirigente-, le pregunta a CAP angustiada: “Presidente, cuénteme: ¿cómo se escapó de Miraflores?”. Y CAP le responde con cara de pícardía y en su particular estilo: “Pues, cómo uno se escapa de esas cosas”. Luego de lo cual ofrece una brevísima y tranquilizadora sonrisa.

Al rato CAP transmite otro mensaje, este un poco más formal y sereno. Atrás una cortina negra y la bandera nacional. El Presidente luce sobrio y ordena en tono grave a los insurrectos, previa referencia a su carácter de Comandante en Jefe de las FFAA, rendirse de inmediato y deponer las armas. Sobre las 4:00am uno de los oficiales que está presente recibe una llamada e inmediatamente le pasa el enorme celular –tipo ladrillo- al Presidente, anunciándole que se trata del General Oviedo. CAP toma el teléfono, saluda y escucha al General como por 20 segundos, le hace un par de preguntas, e inmediatamente nos informa a los presentes que Miraflores ha sido retomado por tropas leales al Gobierno y que parte inmediatamente hacia el Palacio.

El carro de la presidencia del Congreso lleva esta vez al Dr. París acompañado de un par de dirigentes de AD. Nos toca irnos juntos a Luis Emilio Rondón, Liliana Hernández, el exministro Luis Alberto Machado y a mí, que para entonces era apenas un muchacho de 23 años, que acababa de culminar sus estudios de Derecho.

La insólita caravana de más o menos 12 vehículos, en la que no va ni un solo carro con placas oficiales ni de tipo militar, se desplaza con precaución por la Cota Mil hasta alcanzar la Av. Baralt, la cual baja parcialmente, se mete a la derecha en una esquina y cruza a la izquierda hacia abajo en otra, para desembocar finalmente frente a la Prevención 1: puerta principal del Palacio sobre la Av. Urdaneta.

Al llegar a Miraflores el espectáculo no podía ser más lamentable. Se escuchan tiros aún a lo lejos, pasan frente a nosotros varios soldados insurgentes detenidos, que llevan las manos sobre la cabeza, hay un charco de sangre considerable frente al pasillo que conduce al interior del Palacio, y dos soldados leales a la Constitución ponen en orden sobre la acera el armamento incautado a los rebeldes.

Dentro del Palacio las cosas no son diferentes. Al caminar por los pasillos es inevitable pisar pedacitos de escombros que han quedado regados por todos lados. Muchos charcos de sangre, huellas de disparos en casi todas las columnas, paredes y puertas, incluyendo la del Despacho Presidencial. Me asomo a la Sala de Edecanes y está el Ministro Ochoa en traje de campaña dando instrucciones por teléfono, y sale por la puerta del Despacho a recibir al Presidente el Ministro Ávila Vivas, quien ha llegado minutos antes.

A partir de ese momento Miraflores empieza a llenarse de gente. Todo el mundo político se da cita en Palacio, y los medios toman por asalto el escenario con el amanecer. A las 08:00 a.m el Dr. París me informa que nos retiramos. Debe prepararse para la sesión del Congreso que ratificará la suspensión de garantías que el Presidente está decretando en ese momento.

Acudo a su llamado y me subo tras él en el carro en que comenzó nuestro periplo de esa insólita noche, no sin antes recoger del piso el casquillo detonado de una bala de FAL, entre las decenas que había regadas por todos lados, que guardo celosamente como excepcional recuerdo de la tenebrosa experiencia que Venezuela vivió aquella nefasta madrugada, y cuyos destructivos efectos se han extendido hasta el sol de hoy para desgracia de todos los ciudadanos.   

*Nueva versión del artículo original titulado “Al lado de CAP aquel 4-F”, publicado en 2012

 

@CiprianoHeredia

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Abogado, Prof. UCV, Dip. al Consejo Legislativo de Miranda y dirigente de VP.

 

“Juicio Político” y Abandono del Cargo, por Cipriano Heredia S.

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Uno de los “errores” más graves errores que se cometió al momento de asumir el “Diálogo” que hoy está naufragando, fue suspender en la AN el debate ya iniciado para determinar la Responsabilidad Política del Presidente de la República en la grave crisis que atravesamos, lo cual a su vez sería la base para declarar el Abandono del Cargo por parte de éste. Eso, junto a la suspensión de la movilización de calle planteada, ha constituido una auténtica bocanada de oxígeno para el Régimen, el cual ha logrado lavarse la cara por un lado, y ganar tiempo por el otro.

No obstante, la buena noticia es que el debate en la AN sobre la responsabilidad del Presidente puede ser retomado, y así lo está planteando Voluntad Popular en la Unidad. Ese proceso, que ha sido denominado en la opinión pública como “juicio político”, no tiene ese nombre en la Constitución, pero la facultad contralora de la AN sobre toda la Administración Pública (numeral 3 del artículo 187), concatenada con su atribución de determinar la responsabilidad de cualquier funcionario público (artículo 222), y la consagración de que el Presidente es absolutamente responsable de sus actos (artículo 232), constituyen un piso constitucional sólido para darle continuidad a dicho debate.

Ahora bien, dado que el corolario de la determinación de responsabilidad política del Presidente sería la declaratoria del Abandono del Cargo, lo cual es una causal de falta absoluta, dicho debate debe tener formato de procedimiento, aunque sea de tipo parlamentario. Es decir, deben garantizarse los elementos básicos del debido proceso y el derecho a la defensa del funcionario cuestionado, para que no sea un acto arbitrario, a pesar de que la Constitución no fija condición o proceso previo alguno en el artículo 233, siendo además una facultad exclusiva de la Asamblea Nacional, que se aprueba por mayoría simple de votos.

Dicho esto, muchos lectores se estarán preguntando cómo es que un Presidente que despacha desde Miraflores y nos somete a largas cadenas casi a diario y, hasta tiene un programa de salsa en medio de esta crisis, puede haber abandonado el cargo. La respuesta a esto es clara: porque en Derecho el “abandono” no se da sólo por ausencia física, sino que también se perfecciona ante el incumplimiento de las responsabilidades y la negligencia manifiesta. Es así como, por ejemplo, un cónyuge incurre en abandono del hogar si no se ocupa del mismo aunque viva con su familia bajo el mismo techo, o un trabajador puede abandonar su trabajo aunque asista a diario a la empresa respectiva, o un funcionario abandona su cargo aunque esté presente y sea el titular del mismo, si no cumple con las responsabilidades inherentes al mismo.

En el caso de Nicolás Maduro no bastaría con pasarle revista al ejercicio de sus facultades como Presidente, sino que la relevancia de su cargo obliga a que el criterio para evaluarlo incluya su diligencia en el cumplimiento de sus obligaciones como Jefe de Estado y de Gobierno, y su efectividad en el ejercicio del Poder medida a través de sus resultados, así como su nivel de observancia de la Constitución y de la Leyes, que juró cumplir, respetar y hacer respetar cuando asumió la presidencia.

En este sentido, bastaría con constatar la violación sistemática de la Constitución y de los Derechos Humanos en las que ha incurrido, para establecer el incumplimiento del principal deber que tiene desde el momento mismo en que tomó posesión del cargo, pero se suma a ello que el país se encuentra en la más grave crisis económica y social de su historia, expresada en la inflación más alta del planeta, el índice de escasez de alimentos y medicinas más protuberante de la historia, la tasa de homicidios más elevada del mundo, la devaluación más brutal de nuestra moneda de la que tengamos consciencia, y un larguísimo etc.

Tengamos presente que esta posibilidad es la única salida constitucional que queda en nuestras manos que puede ser materializada antes del 10 de enero de 2017, fecha después de la cual el Régimen garantiza su permanencia hasta enero de 2019. ¡Apoyémosla con fuerza y decisión!

@CiprianoHeredia 

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*Diputado al Consejo Legislativo de Miranda, Profesor de la UCV y miembro de VP

Nov 29, 2016 | Actualizado hace 3 años
Maduro prende velas en la OPEP, por Cipriano Heredia S.

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Este miércoles 30 de noviembre de 2016 se celebrará en Viena una nueva reunión de la OPEP. Esta vez, a diferencia de otras oportunidades recientes, hay un preacuerdo establecido en una reunión informal previa, celebrada en Argel hace varias semanas, según el cual podría establecerse un “congelamiento” del volumen de producción actual, o incluso una pequeña disminución que llevaría el aporte de este grupo en el mercado mundial de 33,4 millones de barriles diarios a 32,5 millones; es decir, menos de 1 millón de barriles diarios entre todos sus miembros.

Es necesario apuntar que esta política de congelamiento o ligera disminución de producción, obedece a una estrategia de “defensa del precio”, que en realidad es de búsqueda de aumento del mismo, tras más de dos años de precios bajos, en los cuales el precio promedio ha estado por debajo de los $50/b, habiendo llegado a estar por debajo de $30/b en su peor momento. De hecho, para Venezuela el precio promedio de 2015 fue de $44,65/b, y en lo que va de 2016 está alrededor de $34/b.

Dada esta situación, el Régimen de Venezuela es el más entusiasta auspiciador de esta política y quien más ha hecho esfuerzos para que este acuerdo se consolide, dado que nuestra dependencia del petróleo hoy más acentuada que nunca antes, además de que no se supo ahorrar para la estabilidad macroeconómica del país cuando el precio estuvo varios años alrededor de los $100/b. Por todo ello, los mermados ingresos acrecientan la grave crisis económica que vivimos. Tanto así, que 96% de nuestras divisas provienen de la factura petrolera, lo que hace que constituya la fuente casi exclusiva de ellas.

Dicho esto, debemos señalar que este posible acuerdo enfrenta un problema serio para su éxito a nivel de toda la OPEP, y además Venezuela atraviesa una circunstancia especial, que limita aún más sus posibilidades de beneficiarse de manera sustancial de esto. El problema para toda la OPEP es que un congelamiento de la producción, o una disminución de menos de 1 millón de barriles diarios, no tendría mayor impacto en el precio. De hecho, esa cifra representa menos de 1% de la producción mundial de petróleo, aun sumando a Irak e Irán y también los productos líquidos del gas natural. Es más, si el acuerdo no se extiende a los países No-OPEP (con los cuales se ha hecho mucho lobby), se corre el riesgo que esos 900 mil barriles diarios que retire la OPEP, sean rápidamente cubiertos por esos otros países, y todo siga igual. Así que garantizar el apoyo de Rusia, Noruega, Canadá, México y Brasil, como mínimo, es indispensable para tener un mínimo repunte del precio.

Pero para Venezuela las cosas son más difíciles todavía, porque se nos suma a este problema general uno de índole particular, como lo es que nuestra producción interna viene en caída libre desde hace varios años. Tanto así que, un informe reciente de la Comisión de Energía y Petróleo de la AN, establece que producimos 800 mil barriles menos que en 2005, de los cuales 300 mil han sido en 2016, por lo que estamos en fase crítica de la merma de producción. De hecho, nuestra cuota OPEP es 3,1 millones b/d, pero en este momento estamos produciendo un millón menos de eso, y podemos cerrar el año por debajo de los 2 millones b/d.

Por todo lo anterior es que Maduro, Del Pino y todos los jerarcas del Régimen, después de haber profundizado el esquema de destrucción del aparato productivo nacional, ahora prenden velas en la OPEP, ya que su única política económica real es tratar de influir para que haya un repunte de precios del petróleo en el futuro inmediato. No obstante, como hemos visto, aunque llegase a haberlo, Venezuela no equilibrará sus cuentas ni sanará su economía por eso. Lo que pueda ganarse en precio se está perdiendo en volumen, y además sólo un ajuste macroeconómico serio con un cambio de paradigma en el modelo productivo nos puede ayudar a salir de la crisis. Pero eso no ocurrirá bajo este Régimen.

 

@CiprianoHeredia 

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*Diputado al Consejo Legislativo de Miranda, Profesor de la UCV y miembro de VP

 

Nov 18, 2016 | Actualizado hace 3 años
Los errores del “Diálogo”, por Cipriano Heredia S.

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En nuestra entrega anterior, titulada “Diálogo o Mamadera de Gallo”, sostuvimos con base a los antecedentes y otros elementos que el régimen sólo buscaba con el “diálogo” dos cosas fundamentales para su sobrevivencia y tranquilidad: lavarse la cara frente al mundo y ganar tiempo para lograr pasar la raya del 10 de enero de 2017, después de la cual todo es distinto jurídica y políticamente. Hoy podemos decir, sin ninguna duda, que el gobierno ha logrado ambas cosas y, lamentablemente, lo ha hecho valiéndose de errores de la oposición.

Como punto previo asumimos que esto último levanta ciertos comentarios adversos. Algunos hasta sostienen que le hacemos un favor al gobierno haciendo críticas públicas y nos tildan de divisionistas e irresponsables. Sin embargo, no aceptamos tal manipulación. Por un lado, nuestra trayectoria de lucha, sacrificios hechos y riesgos asumidos, nos avalan como opositores a carta cabal. Y por el otro, estamos en la Unidad y seguiremos en ella, pero nadie va a impedir que expliquemos libremente nuestra visión, y más aún cuando se trata de hacer observaciones que pueden ayudar a corregir el rumbo y la estrategia.

Dicho esto, comenzamos por recordar que se advirtió claramente desde el principio que había que presumir la mala fe del Gobierno y que las condiciones no estaban dadas para un Diálogo serio y efectivo. De hecho, cuando la mesa se instaló, el régimen acababa de interrumpir arbitrariamente el proceso revocatorio y de asaltar a punta de palo y pistola, la sede de la Asamblea Nacional. La respuesta de la Unidad fue buena: iniciar un debate para determinar la responsabilidad política del Presidente en el desastre nacional que hoy tenemos (numeral 3 del art 187 en concordancia con art 232 de la Constitución), y convocar a una marcha a Miraflores el jueves 03/11 para notificarle las resultas del llamado “juicio político”, que eventualmente sería la declaratoria de abandono del cargo (causal de falta absoluta según artículo 233).

Ambas iniciativas eran claramente respuestas políticas, acordes con la gravedad de los atropellos por parte del Régimen. Una tenía como escenario la AN y la otra la calle, que son nuestros dos escenarios de fortaleza. No obstante, con la instalación de la Mesa de “Diálogo”, el Vaticano solicita no ir a Miraflores, lo cual, hasta cierto punto, era una petición razonable. Pero de manera inexplicable se incurre en algo que los abogados llamamos “ultrapetita”, que es dar más de lo solicitado, y se acuerda paralizar el “juicio político” y desconvocar la marcha, con lo que la oposición desmonta los dos elementos de presión más claros y contundentes con que contaba para ese momento.

Para entender mejor este tremendo error, pongámoslo en esta perspectiva: asumamos como sensato haber cedido en la petición del Vaticano de no ir a Miraflores, evento que eventualmente podría haber terminado mal. Sin embargo, era indispensable mantener la presión tanto en la AN como en la calle mientras el “Diálogo” se daba. El debate sobre la responsabilidad de Maduro en esta tragedia debió seguir, a la par que la marcha debió mantenerse, cambiándose el destino, el cual podría haber sido la Nunciatura (como hicieron los estudiantes), o las principales catedrales de todo el país, ya que la Iglesia asumía además el rol de mediador principal en el conflicto (todos los demás fueron impuestos por el Gobierno). Al paralizar todo, la oposición quedó en posición de minusvalía frente al Régimen, y éste aprovechó la situación.

El otro gran error está en la agenda acordada y su desarrollo. Quienes decidieron sentarse a la Mesa le dijeron al país una y otra vez que “el único tema” a tratar con el Gobierno sería la fecha y condiciones del Revocatorio arbitrariamente truncado o, en su defecto, la realización de unas elecciones adelantadas por efecto de otro mecanismo. Es más, uno de los actores más prominentes sentenció varias veces que “si no hay RR no hay diálogo”. No obstante, el Gobierno hábilmente planteó una amplia agenda y fue aceptada, con el detallazo de que, al presentar los primeros acuerdos, “el único tema” sobre el que no hubo anuncio alguno fue precisamente la definición de la fecha y condiciones del Revocatorio. ¿Qué puede sentir la ciudadanía ante esto, cuando se suponía que ese era, al menos, el principal tema a discutir? Mejor anuncio hubiese sido que no se había llegado a ningún acuerdo porque la oposición hacía de esto un punto previo y el Régimen no lo aceptaba ¿o es que ese no era en realidad un punto de honor? No es nada satisfactorio que ahora se diga que de eso se hablará es el 06 de diciembre, ya que sin duda es tarde.

Por último, respecto a aquello sobre lo cual si hubo acuerdo, empezamos por compartir la crítica sobre el hecho de haber aceptado los términos  “personas detenidas”, “sabotaje económico” y “desacato de la AN”. Ahora muchos dicen que eso es sólo un problema semántico, y no es así. En realidad es una falla grave, porque se asume la narrativa del Régimen como válida y eso sólo los fortalece a ellos y nos debilita a nosotros. Aquí lo que hay son presos políticos, un caos económico provocado por el Gobierno y un golpe continuado del TSJ espurio contra la AN legítima.

De igual forma, la secuencia de decisiones que se acordaron para resolver lo de Amazonas y designar las dos rectorías vacantes del CNE, beneficia al Gobierno. Al desincorporar a los diputados de Amazonas, la oposición pierde las 2/3 partes, situación en la cual tendrá que acordarse con el Régimen en las designaciones, por lo que, en el mejor de los casos, tendremos un CNE que quedará 3 a 2 a favor del Régimen. Desde el punto de vista matemático tendremos un Rector más, pero en su composición política, el CNE seguirá teniendo mayoría oficialista.

En definitiva, algunos cometen aquí el error que cometió Santos en Colombia. Allá la gente quería la Paz, pero no como sea, y por eso perdió el SÍ. Aquí la gente quiere diálogo, pero no para lo que sea, y por eso no avala los primeros acuerdos. Sin cambio de gobierno no hay solución a la crisis. Cada día que gana el gobierno, lo pierde Venezuela. El mandato del pueblo y el principal objetivo están muy claramente establecidos. La misión del liderazgo es darle conducción política a la lucha para lograrlo a la brevedad posible en el marco de la Constitución.

 

@CiprianoHeredia

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*Diputado al Consejo Legislativo de Miranda, Dirigente de VP y Profesor de la UCV

    

¿“Diálogo” o mamadera de gallo?, por Cipriano Heredia S

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Si alguien tenía alguna duda sobre la verdadera postura del Régimen respecto al supuesto “diálogo”, ésta ha quedado totalmente despejada con las últimas declaraciones de voceros oficialistas como Rodríguez, Bernal o Cabello, así como la cadena del propio Maduro el jueves pasado. Todos han rechazado la posibilidad de un cambio de Gobierno próximo por vía electoral, y éste último fue más lejos aún y proclamó que “ni por las buenas ni por las malas, ni con votos ni con balas, la oposición llegará a Miraflores”. Es decir, el Gobierno no piensa ni acepta medirse en nada que pueda comprometer su permanencia en el Poder.

En ese sentido, desde esta columna y por otras vías hemos sostenido que, desde que se interrumpió arbitrariamente el proceso Revocatorio, en Venezuela hay una suspensión del derecho al sufragio hasta nuevo aviso, además de una nueva violación a la Constitución. Los politólogos lo describen como el paso de un modelo “autoritario competitivo”, a uno “autoritario” simple, cuyo elemento “competitivo” (que hace elecciones) desaparece. Dicho en criollo, hemos entrado en una etapa dictatorial más abierta, aunque a algunos no les guste llamarla así, dizque porque artículos como éste o la posibilidad de opinar en algunos medios serían prueba de lo contrario. Quienes así piensan no asimilan que ya no hay libertades públicas reales, que las dictaduras evolucionan -y las nuevas mantienen algunos rasgos de democracia para exhibirlos como fachada-, y que quienes nos atrevemos a opinar libremente estamos expuestos a consecuencias de todo tipo, así como los medios que nos dan cabida.

Pero retomemos el tema central con esta pregunta: ¿Si la oposición ha puesto sobre la “Mesa de Diálogo” con tanto énfasis la exigencia de retomar el Revocatorio, o en su defecto la realización de elecciones presidenciales adelantadas como producto de otro mecanismo; y el Régimen por su parte está tan claramente negado a ello, entonces por qué éste insiste tanto en mantener el “diálogo”, y hasta acepta la mediación de la Iglesia? La respuesta es dura pero cierta: porque así se lavan la cara como supuestos dialogantes y porque además ganan tiempo. Su principal objetivo es llegar al 10 de enero de 2017 sin que haya habido Revocatorio y sin que Maduro haya renunciado forzado por las circunstancias. En otras palabras, el Régimen se dispone a vacilarse a la Unidad, al Papa y al mundo entero, y de esto hay precedentes.

Recordemos que en 2014 los factores de la MUD que decidieron sentarse con el Gobierno a un supuesto diálogo, celebraron ruidosamente el debate televisado que tuvo lugar en abril de ese año frente a varios cancilleres, porque efectivamente ese intercambio fue claramente ganado por la oposición de cara a la opinión pública. No obstante, ese fue el único encuentro. El Régimen percibió que no le convenía otro round, y mucho menos de forma pública. Pero logró sacarle un doble provecho al episodio que a la postre le sería muy beneficioso: por un lado, se lavó la cara frente a la Comunidad Internacional presentándose como amplio, tolerante y abierto a “dialogar” y, por el otro, logró enfriar bastante la protesta que había en todo el país. De hecho, al mes de ese encuentro, ya no había diálogo ni protesta, con lo cual el Régimen se salió con la suya.

Dados estos precedentes, sumados a la postura oficialista ya referida y la circunstancia inequívoca de que el Régimen nos apunta con una pistola a la cabeza mientras habla de diálogo (en una misma semana truncó el RR y asaltó a la AN), Voluntad Popular ha considerado que no hay condiciones ni buena fe del Gobierno en esta propuesta, para constituir una verdadera “Mesa de “Diálogo”. Por ello ha manifestado su desacuerdo con la suspensión del juicio político que se desarrollaba en la AN y con la desconvocatoria a la marcha pautada para el 03/11, así como por supuesto rechaza formar parte de la referida mesa. Todo ello sin romper con la Unidad, lo cual hubiese contentado mucho al Régimen.

Ahora, si bien es cierto que fungió como razón principal para que la mayoría del llamado G4 tomara tales decisiones, el hecho real de que fue el propio Papa a través de sus enviados, quien solicitó la suspensión de la marcha a Miraflores y algo de tiempo para poder avanzar en puntos elementales (lo cual era difícil negar porque la propia MUD buscó su mediación); también lo es que las circunstancias obligan a que en la próxima reunión pautada para el viernes 11/11 haya avances concretos en la única dirección aceptable para la oposición: respeto a la Constitución y determinación de un mecanismo con cronograma establecido que conduzca a unas elecciones presidenciales en corto plazo, previa designación de un nuevo CNE (al menos de las dos rectorías con período vencido) que sea reconocido y respetado por el oficialismo.

Todos los demás temas son importantes pero colaterales a lo medular. Venezuela no saldrá de la profunda crisis que vive porque tal vez se elijan nuevos gobernadores y alcaldes el próximo año. Es indispensable que haya un cambio de gobierno para que se tomen las medidas necesarias y cambie el marco conceptual e ideológico errado que nos ha traído hasta este desastre nacional. Ciertamente la gente no dejará de comer basura al día siguiente que salgamos del Régimen, tomará su tiempo enderezar tan grave entuerto, pero mientras se mantengan quienes nos gobiernan en el Poder, no habrá la más mínima posibilidad de superar el colapso en que estamos como Nación. Por el contrario, todo seguirá empeorando.

Por ello, no es chantaje ni temeridad exigir que, si no se define este viernes una ruta electoral clara, cierta y próxima que permita un cambio democrático de gobierno con el aval del Vaticano, se retome de inmediato, por un lado, el debate en la AN para determinar las enormes responsabilidades políticas que tiene Nicolás Maduro en la destrucción del país y, por el otro, se reorganice la lucha de calle de manera firme y sistemática. Lo contrario sería hacerle el juego al gobierno en su propósito de ganar tiempo a cambio de nada sustancial, y cada día que el gobierno gana, es un día que Venezuela pierde para recuperarse.

Entendamos todos que sólo la presión política y social efectiva nos conducirá a un cambio de gobierno. Hasta un eventual futuro Diálogo verdadero para canalizar una transición depende de eso.

 

@CiprianoHeredia

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*Diputado al Consejo Legislativo de Miranda, miembro de VP y profesor UCV

Sep 27, 2016 | Actualizado hace 3 años
Así se come el 350, por Cipriano Heredia S.

Constitución

 

Todos sabemos que el oficialismo introdujo el artículo 350 en la Constitución para justificarse a sí mismo históricamente. Con él se consagró una norma de cara al entonces presente y el futuro, que pretendía hacer políticamente presentable y jurídicamente amparable lo hecho por sus máximos líderes en 1992, y de paso darle carácter épico a los eventos de 1989, en los que dicen haberse inspirado, a pesar de que ya tenían casi 10 años conspirando cuando éstos sucedieron.

Sin embargo, con ese artículo el liderazgo “revolucionario” puede haber cometido su más grave error político, ya que el mismo no tiene nada que ver con golpes de Estado ni saqueos –por lo que no justifica ninguna de las dos cosas-, pero si mucho que ver con desobediencia civil, la cual adquiere rango de derecho constitucional, e incluso deber, cuando se está frente a determinados supuestos que, justo en esta coyuntura, se están dando de manera inequívoca, por lo que su espíritu y letra son perfectamente invocables ahora, y su aplicación pasa a ser legítima y válida por parte de la ciudadanía.

No obstante, frente a esta posibilidad surgen con frecuencia dos críticas que actúan como frenos. El primero es que, de una mala lectura del artículo (con y sin buena fe) algunos tienden a asimilar el 350 con rebelión armada, con vandalismo, con guerrilla y hasta con terrorismo; mientras que la segunda crítica se hace en forma de pregunta en tono burlón, que recuerda a Luis Miquilena siendo presidente en funciones de la ANC, cuando interrogado sobre el rol de la “Sociedad Civil” por un periodista, respondió en forma sarcástica “¿Y con qué se come eso?” Frente a esas dos críticas, van estos dos comentarios:

Respecto a la incorrecta equiparación de desobediencia civil con rebelión armada u otras acciones de carácter claramente violentas, basta con pedirles a quienes eso dicen que lean bien el artículo 350. El verbo utilizado en él para encuadrar el derecho y deber del pueblo es “desconocerá”, el cual tiene un significado claro no asociado a ninguna de las ideas negativas ya enunciadas. Vale aclarar también a quién se puede desconocer, y la respuesta textual es a “cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos”. ¿Les suena que eso esté pasando en algún país que  conozcan?

Por otro lado, quienes se hacen eco de la pregunta con qué se come, suelen responderse ellos mismos con respuestas que ridiculizan la propuesta, y ponen como ejemplos “circular por el hombrillo”, “comerse la luz” o “no pagar algún impuesto”. Pero resulta que, para su sorpresa, este año ha habido decenas de casos de desobediencia civil contra este Régimen, contra sus autoridades y contra legislaciones o sentencias, precisamente porque contrarían valores, principios y garantías democráticas, así como por violar derechos humanos. Es decir, exactamente lo que prevé el artículo 350. Veamos varios casos:

Para comenzar, ha sido la propia AN la que ha dado el ejemplo respecto al TSJ. Así hizo cuando decidió reincorporar a los diputados de Amazonas en contra de la decisión de la Sala Electoral, y así ha hecho cuando decidió seguir sesionando y legislando, desacatando abiertamente las sentencias de la Sala Constitucional que han declarado nulas todas sus actuaciones pasadas, presentes y futuras mientras estén incorporados los mencionados diputados. A este ejemplo sumemos uno planteado por la dirigencia política y apoyado por miles de ciudadanos, quienes atienden convocatorias a la Plaza Venezuela, la Av. O´Higgins o La Florida, desconociendo la orden de Jorge Rodríguez de impedirnos manifestar en el Municipio Libertador. También podemos añadir uno recordado en el acto del lunes por la valiente dirigente María Corina Machado, cuando establecía acertadamente que la frontera no la abrió Maduro ni Vielma Mora, sino el pueblo en masa desesperado ante la escasez y el hambre que reinan en Venezuela. Como corolario de ejemplos pondremos la decidida actitud asumida por la Unidad, que deja claro que NO acatamos la condición del 20% por estado que anunció el CNE, y que al reunir el 20% nacional (que es lo que dice la Constitución) lo haremos valer como pueblo, así como exigiremos que se convoque de inmediato el RR y se haga en 2016. Más nítido imposible.

Que quede claro pues que, sin que la mayoría se diera cuenta por lo visto, hemos ya venido aplicando el 350 en su forma correcta: desacatando, desobedeciendo y desconociendo autoridades y normas antidemocráticas, que es lo que, precisamente, ordena la Constitución. Además, aunque tampoco lo sepamos, todos tenemos el deber de restituir el imperio de nuestra Carta Magna ante un “acto de fuerza o derogación por medio distinto al previsto en ella”, tal y como reza el también importante artículo 333 constitucional.

Sincero también es decir que evidentemente esta conducta genera riesgos porque precisamente estamos ante un Régimen de carácter autoritario, pero la lucha por la Libertad bajo este tipo de gobiernos siempre conlleva esa situación. No obstante, pensamos que no podemos dejar de luchar por nuestros derechos y por la restitución de la democracia por la amenaza represiva del Régimen. Además, claramente no es igual que los ciudadanos generen violencia (lo cual no apoyamos) y el Estado actúe en consecuencia, a que los ciudadanos manifestemos pacíficamente y el Estado nos reprima (lo cual es un riesgo a asumir, pero que preserva la legitimidad de nuestro lado y desenmascara el talante del Régimen).

Venezuela vive en este momento un ímpetu muy especial. El clima de irreverencia ciudadana se siente y se respira en la calle. No lo dejemos perder. Es un elemento fundamental en la lucha por la Libertad y por darnos la posibilidad de salir de esta crisis que ha destruido en todo sentido a nuestra amada Venezuela.

@CiprianoHeredia

[email protected]

*Diputado al Consejo Legislativo de Miranda, Profesor UCV y directivo de VP Miranda

Ago 10, 2016 | Actualizado hace 3 años
Hambre revolucionaria en cifras por Cipriano Heredia S.

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Si le preguntamos a Ricardito Sánchez si en Venezuela hay hambre, seguramente dirá que es sólo una sensación, tal y como afirma respecto a la inseguridad, a pesar de que sólo en julio hubo más de 500 homicidios en Caracas. Si le preguntamos a Andrés Izarra, tal vez hasta le añada una risita a la respuesta de Sánchez. Y si se le pregunta a Delcy repetirá (con el cinismo aprendido en famila) que “hay comida suficiente para abastecer a tres Venezuelas”.

Pero la realidad es otra y es muy dura. Los niveles de desabastecimiento de alimentos y la consecuente desnutrición que de él se derivan son estremecedores. Para conocer en detalle esta situación y plantear las soluciones pertinentes, el Comité “La Mejor Venezuela” de Voluntad Popular invitó al Ingeniero Rodrigo Agudo (experto en el tema agroalimentario) y a la Dra. Marianela Herrera (médico especialista en nutrición) a un conversatorio sobre este delicado tema, que tuvimos la oportunidad de moderar. El resumen de lo allí dicho es el siguiente:

La soberanía agroalimentaria del país fue destruida. La producción interna de alimentos sólo en 2015 decreció en -15,6%, por lo que hoy dependemos más que nunca de las importaciones, pero no hay divisas suficientes para traer lo necesario. Debido a esto, este año consumiremos 26% menos alimentos como población que lo consumido en 1998, y en algunos rubros concretos la caída será superior al 50%.

Respecto a la desnutrición en concreto, en general la población pasó de ingerir en promedio 2300 calorías diarias en 2013 a 1800 en 2015. Pero el tema grueso es el del fenómeno llamado “hambre oculta”, que se da en personas que aparentan estar nutridas pero en realidad comen mal. Esto está ocurriendo porque, en general, predomina el consumo de harinas y otros carbohidratos, mientras que la ingesta de proteínas va en declive. Además, más de 6 millones de personas comen sólo 2 veces al día, y otras 7 millones y medio sólo una, lo cual significa que la mitad de la población no come 3 veces al día.

Pero lo peor de esto es que los más afectados son nuestros niños. El déficit del crecimiento en edad escolar es del 26% por falta de alimentación adecuada, lo cual compromete también su rendimiento académico. Como datos escandalosos sabemos que el 100% de los niños que ingresan hospitalizados a Unidades como el Domingo Luciani presentan algún tipo de desnutrición, y que sólo en el J.M. de los Ríos ingresaron 31 infantes por esa causa en el primer semestre del año.

Al terminar este artículo no pudimos confirmar alguna tasa certera de fallecimientos por desnutrición. Pero independientemente de cual sea el número, lo cierto es que la Revolución trajo el hambre al país de manera dramática. Los niños de la calle demandantes de dinero, pasaron a ser malabaristas de semáforo hace unos años, y ahora son pedidores de comida. El daño orgánico y mental que se ha causado es ya prácticamente irreversible en toda una generación.

Lo más doloroso es tal vez presenciar cómo personas o familias enteras hurgan y comen de la basura. Ese triste espectáculo se está haciendo común en Venezuela. ¿Volverá la FAO a darle un reconocimiento al régimen por supuestamente hacer progresos en esta área?  Perdería toda credibilidad si así lo hiciera.

Por último, dejemos claro que no hay solución inmediata que no pase por aceptar la crisis humanitaria que vivimos y recibir la ayuda internacional que nos ofrecen. A la par de eso debe ponerse en marcha una intensa y eficaz política de recuperación del aparato productivo nacional para poder superar, en el mediano plazo, el enorme déficit de alimentos que padecemos.

No obstante, nada de eso ocurrirá bajo este régimen. Hoy más nunca es indispensable provocar el cambio político para poder salir del caos económico y social en el que estamos hundidos.

 

@CiprianoHeredia

 

*Diputado al Consejo Legislativo de Miranda y miembro de Voluntad Popular   

 

 

Jul 14, 2016 | Actualizado hace 3 años
Miranda, héroe y masón universal por Cipriano Heredia

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El 28 de marzo de 1750 nació en Caracas Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez, precursor de la Independencia Latinoamericana, combatiente de tres Revoluciones por la libertad del hombre y pensador universal. Sus padres fueron Don Sebastián de Miranda, de origen canario, y Doña Francisca Rodríguez, caraqueña de ascendencia portuguesa.

Francisco de Miranda recibió la educación católica propia de su época, y también cursó con destreza estudios en historia, filosofía, matemáticas, derecho e idiomas clásicos en la Real y Pontificia Universidad de Caracas. No obstante, a pesar de ser sus padres de “limpia sangre”, su familia fue segregada por la sociedad caraqueña mantuana y conservadora, que no consideraba iguales a los canarios, ni ve con buenos ojos el oficio de panadera de Doña Francisca.

Estos hechos discriminatorios por razones de alcurnia, aunados a la ya clara inclinación librepensadora que demuestra el joven Francisco, marcan de manera definitiva su personalidad rebelde y cuestionadora del statu quo. Pronto será un crítico agudo de la sociedad de castas en la que nace y crece, así como del catolicismo militante y severo que impera en la época.

Ya con esas ideas en mente y deseoso de conocer el mundo, las artes y las ciencias, y seguramente con el afán de superar a la aristocracia criolla que lo margina, parte Miranda poco antes de cumplir 21 años a España, donde prosigue sus estudios universitarios y también obtiene el título de Capitán del ejército español. A partir de allí cambia por completo la vida de este futuro prócer, orgullo venezolano y de la masonería universal.

Ya iniciado en el ejército, Miranda desea entrar en acción militar y es trasladado a África, donde España está en plena guerra contra los moros. Combate en el frente de Marruecos y se distingue de manera sobresaliente entre los oficiales en la toma de Melilla. Luego, en 1781, es enviado a Cuba, para posteriormente combatir en las Antillas contra los ingleses. Participa también en la Toma de Penzacola, durante la Guerra de Independencia de EEUU, acción que lo lleva al grado de Teniente Coronel.

No obstante, Miranda es pronto víctima de una serie de intrigas y traiciones, así como de la mirada vigilante de la Inquisición por sus ideas liberales, lo que lo obliga a dejar el Ejército español, el cual abandona ya convencido de que España es un Imperio en decadencia y que se acercan los tiempos de la Independencia de sus colonias, especialmente las de América Latina, tal y como los Estados Unidos lo han hecho de Inglaterra. Y es precisamente a la nueva gran potencia del Norte adónde va Miranda en 1785, conociendo personalmente a Washington, Hamilton, Paine y La Fayatte, entre otros ilustres americanos, empapándose de primera mano cómo se echan las bases de la naciente república.    

Luego Miranda se dedica a recorrer Europa y visitar las Cortes en busca de conocimientos y ayuda para la Independencia de Hispanoamérica. En tal periplo por la Libertad continental, inicia negociaciones con el primer Ministro inglés William Pitt, también va a Holanda, Alemania, Austria, Italia, Grecia, Turquía y llega hasta Rusia, donde consigue la protección de la Emperatriz Catalina, quien le concede el rango de Coronel e investidura diplomática de su país. También visita Suecia, Dinamarca y Suiza.

En las primeras de cambio el gobierno inglés muestra interés en los planes de Miranda, no sólo por las ofertas que hace el prócer sobre las ventajas comerciales que tendría Inglaterra en el nuevo territorio liberado, sino también movido por el revanchismo contra España. No obstante, pronto Inglaterra desiste del plan ante la conveniencia de no confrontar a España por los momentos.

Miranda se retira a Francia. Allí participa activamente en defensa de la Revolución que está amenazada por quienes pretenden el retorno de la Monarquía. Pronto es designado como Mariscal de Campo y General de los ejércitos del Norte. En 1790 es el vencedor de la histórica batalla de Valmy, rinde a Amberes y a Bruselas y detiene al poderoso ejército austriaco en Pallemberg. Sin embargo, en plena gloria, Miranda es nuevamente víctima de las componendas y es hecho prisionero por supuesta traición por los fracasos en Maastrich y Nerwiden.

Miranda enfrenta un duro juicio y está cerca de ser condenado a la guillotina. En medio de semejante tribulación tiene una intervención brillante ante la Convención y logra demostrar que recibió órdenes directas del General Dumouriez de retirar las tropas, quedando demostrado que es este General, y no él, quien traicionó a la Revolución.  El pueblo ovaciona a Miranda tras su absolución. Vale destacar que Francisco de Miranda es el único latinoamericano cuyo nombre figura en el Arco de Triunfo en París.

Poco después vuelve Miranda a intentar el apoyo de Inglaterra, pero nuevamente las negociaciones se estancan y el proyecto independentista no consigue respaldo. Sin embargo, en Estados Unidos si obtiene apoyo privado y de personeros del Gobierno, quienes, de manera no oficial, le facilitan recursos, barcos, armas y hombres. Todo siempre bajo el auspicio y empeño de su noble amigo William Smith.  Es así como el 2 de febrero de 1806 sale de Nueva York con tres barcos rumbo a Venezuela, donde no logra desembarcar en Ocumare después de un pequeño combate naval con unidades españolas el 27 de abril, tras el cual caen pierde dos embarcaciones, 20 oficiales y 37 soldados. Se retira a Trinidad y se reorganiza, desembarcando ahora si en la Vela de Coro el 03 de agosto. No obstante, Miranda no encuentra ningún tipo de apoyo interno. Los venezolanos no estábamos listos aún para la Independencia.

Se retira nuevamente a Trinidad y pasa más de un año sin lograr armar una expedición, por lo que vuelve a su hogar en Londres. Allí sufre los pesares de la decepción y de ver cómo entra en años sin haber conquistado su máximo sueño. Pero en 1810 las cosas cambian y Miranda es visitado en su casa por Simón Bolívar, quien forma parte de la delegación enviada a Inglaterra por la Junta de Caracas en busca de apoyo para la causa de la Independencia, la cual era todavía asumida con timidez e indeterminación. Bolívar le revela que tenía órdenes de no contactarlo, pero aun así le pide que regrese a Venezuela a liderar el movimiento que apenas comienza.

Miranda regresa a su patria a finales de 1810 luego de 40 años de ausencia. Su presencia es bien recibida por unos y rechazada por otros. La Iglesia, muchos mantuanos y los defensores de la Corona lo tildan de traidor y hereje. No obstante, supera las dificultades y logra ser electo diputado al Congreso de 1811, siendo corredactor fundamental de la Constitución de ese mismo año, la primera de Venezuela y del mundo Hispano. Allí vierte toda su sabiduría y pensamiento libertario universal, poniendo los cimientos institucionales de la nueva Nación.

Con el comienzo de las acciones bélicas, es designado Dictador de la República y Generalísimo del Ejército Libertador. Sin embargo, tras la estruendosa derrota de Valencia y la sensible pérdida de Puerto Cabello, Miranda capitula ante Monteverde en 1812 con aprobación de la Junta Superior de Guerra. Su idea era reorganizar la revolución desde el exterior e intentar una invasión mejor equipada y estructurada. Pero los jóvenes oficiales patriotas, bajo el liderazgo del entonces Coronel Bolívar, no aprueban lo hecho por Miranda y consideran una traición la Capitulación. Por ello lo hacen prisionero en la Guaira el 30 de julio de ese mismo año, justo la noche antes de que partiera hacia las Antillas y, en medio de polémicas circunstancias, lo entregan a Monteverde. Es enviado entonces prisionero a Puerto Rico y luego a España, donde muere como un mártir en La Carraca en Cádiz el 14 de julio de 1816.

Un aspecto relevante de la vida y obra de Miranda en su carácter de masón y cómo articula a través de la masonería la independencia de Latinoamérica. De hecho, Miranda fundó en Londres la “Gran Reunión Americana” en 1798, una Logia que sirvió como plataforma de inspiración y base filosófica para la emancipación continental.

Esta Logia funcionó en la propia casa de Miranda en Grafton Street, y contó con una serie de sucursales llamadas “lautarinas”, en homenaje al indígena chileno Lautaro, quien murió luchando con apenas 21 años de edad en 1557, y luego fuese inmortalizado en “La Araucana”, el gran poema épico de Alonso de Ercilla y Zuñiga en 1569. Estas logias se establecieron en París, Madrid, Cádiz, Buenos Aires, Mendoza y Santiago de Chile, entre otras ciudades de Europa y América, y es de destacar que en ellas se iniciaron Bernardo O’Higgins (futuro Libertador de Chile), José de San Martín (futuro Libertador de Argentina), y Simón Bolívar (futuro Libertador de Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador); así como otros próceres independentistas latinoamericanos de la talla de Andrés Bello, López Méndez, Madariaga, Nariño y Zea, entre otros.

Fue Francisco de Miranda un maestro de Libertadores, Precursor de nuestra Independencia, Héroe de tres revoluciones por la Libertad de los pueblos, e inspirador directo de la masonería en Venezuela. Sin duda fue también un adelantado de su tiempo, un visionario, un librepensador indomable, un amante apasionado de la ciencia, el conocimiento y la razón, y el más universal de los venezolanos.

Tenía, como dijera de él Napoleón Bonaparte, la llama sagrada de los Grandes y era un “Quijote sin locura”.

 

 

@CiprianoHeredia

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*Diputado por la Unidad al Consejo Legislativo de Miranda, Prof. UCV y Miembro de VP