El presidente de la comisión especial de seguimiento para la Ley de Amnistía, Jorge Arreaza, aseguró que tribunales militares acordaron otorgar medidas cautelares a un grupo de 31 efectivos de la Fuerza Armada Nacional detenidos por razones políticas.
“Nos satisface anunciar que, con el noble objetivo de contribuir a la paz y el reencuentro nacional, el día de ayer, 27 de febrero, el Sistema de Justicia Militar de la FANB, acordó otorgar medidas alternativas a 31 efectivos militares procesados, que ya se encuentran en libertad», Arreaza en su cuenta en la red social X.
El parlamentario no ofreció mayores detalles sobre la identidad de los beneficiados o las medidas impuestas por su excarcelación.
El parlamentario informó que 255 personas han sido liberadas tras la aprobación de la Ley de Amnistía hace nueve días.
Igualmente dijo que se han beneficiado otras 5.236 personas que tenían libertades restringidas con medidas cautelares.
Arreaza aseguró que se han otorgado 5.491 libertades plenas de las 8.707 solicitudes que han recibido los tribunales para la amnistía y que según la normativa deben resolver en un plazo no mayor a 15 días.
La ONG Foro Penal confirmó la excarcelación de ocho militares un día antes, entre ellos el teniente de Corbeta Jesús Molina Sifontes y la capitana Rocío Fernández, perteneciente a la etnia Wayúu.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El periodismo de investigación es costoso. Sí. Puede que, en algunos casos, publicar una de estas historias tome una o un par de semanas, pero la mayoría de veces tarda meses y, en ocasiones, años. Hay que cubrir viajes a lugares distantes, contratar a fixers o fotógrafos en el lugar donde se reportea, pagar herramientas para analizar datos, para hacer visualizaciones y gráficos, o para editar materiales y montar piezas especiales. Todo debe ir en un presupuesto que muchas redacciones no pueden cubrir. Por eso, aplicar a un grant puede ser un salvavidas cuando los fondos para investigar escasean o ni siquiera existen.
Sabiendo esto, la Global Investigative Journalism Conference (GIJC) 2025, realizada en noviembre pasado en Kuala Lumpur, Malasia, dedicó varios paneles a conversar el tema. En uno de ellos, Karen Martin, directora de Desarrollo de la Global Investigative Journalism Network, junto a Ian Yee, cofundador de The Fourth, ofrecieron tips sobre “Cómo escribir una propuesta para un grant“.
Runrun.es estuvo presente en esta charla de la GIJC, por eso, agrupó todas las pistas que dieron a la audiencia en estas seis claves:
¿A cuál grant debo postular mi historia o proyecto?
Los proyectos no pueden hacerse para que cuadren con un grant. No propongas una idea solo porque un financiamiento está disponible o porque necesitas cubrir un déficit. Es al revés. Hay que buscar grants que calcen con la idea que tienes en mente.
Conoce bien al donante
Es clave investigar cuál es la organización que ofrece el grant. Por eso, hay que invertir tiempo en conocer cuál es su naturaleza, sus intereses, el tipo de historias que están dispuestos a financiar.
Como la mayoría de las veces este intercambio con el donante es vía digital, ya sea a través de correos o aplicaciones de mensajería, hay que estar pendiente de los envíos y siempre responder rápido a las preguntas o requerimientos de quienes ofrecen el grant.
Infórmate, planifica y cuenta una historia
Lee bien el tipo de propuesta que exige el grant y revisa nuevamente la idea que tienes en mente.
No hagas la propuesta solo. Hazla con un equipo en el que tengas una persona que escriba y otra que organiza la información. Piensa en qué otras personas deben estar incluidas en armar la propuesta, quiénes deben revisarla y quiénes firmarla. Distribuye el trabajo y pon plazos.
Luego, comienza a planificar y clasificar toda información que debes añadir. Cuando tengas todo listo, empieza a escribir siempre teniendo presente el límite de caracteres o palabras que se piden. Usa un lenguaje conciso y claro, sin acrónimos.
No solo llenes un formulario. Encárgate de escribir una historia que le importe al donante, que conecte con su organización y que esté suficientemente argumentada.
No esperes hasta el último minuto para hacer la postulación. Prepárala con tiempo.
Hay vida más allá de la idea
Los donantes suelen pedir que tomes en consideración todo lo que rodea tu propuesta: desde cómo distribuirás lo que produces hasta los riesgos que asumirás.
Por eso, siempre debes mostrar los recursos que tienes antes de empezar, como mentores, socios y las alianzas potenciales. Esto le da credibilidad y alcance a tu plan.
No pienses solamente en aliados periodísticos. Piensa también en académicos, grupos de la sociedad civil, comunidades que fortalezcan tu propuesta y el impacto que deseas alcanzar.
También tienes que presentar bien a tu organización y tus principios. Nunca asumas que el donante ya la conoce.
Dentro de esa propuesta debes ser “brutalmente” honesto con los riesgos. Sé transparente, indica cuáles son y cómo se van a superar.
Al final, una propuesta “bien pensada y convincente” debe incluir riesgos, resultados y entregables medibles.
Habla de los impactos
Los donantes suelen preferir aquellas propuestas que tienen claro los impactos que tendrán en sus comunidades, por eso es crucial que estén alineados con sus principios y valores. Ambos deben conectarse. Pero si esos principios no encajan contigo o con tu organización, déjalo ir.
Igualmente, debes presentar de forma clara cuán sostenible en el tiempo es tu proyecto, cómo lo vas a medir o evaluar y cuan escalable es el plan, es decir, si tiene o no opción de replicarse. Cómo haces que se mantenga y crezca, se expanda.
¿Qué pasa si no aceptan mi propuesta?
No puedes olvidar ni desestimar que cada vez que se pide un grant se somete una idea a un proceso competitivo.
Y si después de todo el esfuerzo y las ganas solo obtienes un no por respuesta, recuerda que ese “no” no quiere decir NUNCA. Quiere decir NO AHORA.
Este sábado 28, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) exigió liberaciones masivas y transparentes de presos políticos, en el marco de la Ley de Amnistía promulgada hace una semana.
De acuerdo a la PUD, desde enero hasta la fecha se ha verificado la excarcelación de 618 personas, entre civiles y militares.
“Para la libertad de todos solo se necesita voluntad política”, indicó la Plataforma en la red social X.
“Se hacen necesarios procesos de liberación masivos, expeditos, públicos y transparentes que garanticen la libertad de todos los presos políticos”, suscribió la coalición.
De la misma forma, indicaron que hasta el mediodía de este sábado faltan más de 494 personas detenidas por razones políticas que deben ser liberadas.
De acuerdo al presidente de la comisión parlamentaria para la aplicación de la Ley de Amnistía, Jorge Arreaza, se han otorgado poco más de 4.700 “libertades” de las 8.110 solicitudes que han recibido las autoridades.
Señaló que de ese total, 223 personas han salido de las cárceles mientras el resto tenían libertades restringidas con medidas cautelares como prohibición de salida del país, declarar a los medios o presentación periódica ante tribunales.
Diversas organizaciones civiles y familiares han reclamado la desorganización en tribunales para interponer los recursos y reclamar la amnistía, que ampara 13 hechos políticos ocurridos entre 1999 y enero de 2026.
El viernes, el abogado Luis Armando Betancourt denunció que el juez Luis Ovalles negó el sobreseimiento de la causa correspondiente al Caso Paramacay, como se conoció al asalto militar al Fuerte ubicado en Valencia, estado Carabobo, por el excapitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Juan Carlos Caguaripano Scott en agosto de 2017.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Apenas salió de Tocorón, la luz del día le golpeó la cara. Encandilado por la claridad, el periodista Leandro Palmar sintió que el mundo era más grande de lo que recordaba. Ese 14 de enero llevaba un año y cinco días detenido. Lo habían encarcelado junto a Belises Cubillán, su camarógrafo, mientras juntos hacían una cobertura en Maracaibo.
Ahora que estaban afuera, los hicieron subir a una camioneta. A través de las ventanas veían los árboles, el cielo, el resplandor del sol. Al llegar al terminal de pasajeros de Maracay, llamaron a familiares para que los fueran a buscar. Pero entre Maracay y Maracaibo hay más de siete horas por carretera. Ni que salieran en ese instante iban a llegar pronto. Así que un amigo de la familia de Leandro fue por ellos. Los llevó a su casa, en la vecina ciudad de Valencia, estado Carabobo. Ahí estuvieron hasta que al día siguiente llegaron la mamá de Belises y otros amigos, con quienes se fueron a Maracaibo.
—Pensé que no volvería a verte —dijo Delia, la madre de Leandro, al verlo.
Desde la mañana en que salió a hacer aquella cobertura y no volvió, no lo había vuelto a ver. Nunca, mientras estuvo preso, se lo permitieron. Belises los observaba mientras revisaba el teléfono que le habían prestado, ya que que los suyos no se los habían devuelto tras la salida del penal. En ese momento, se enteró de una noticia vieja de la que nunca se enteraron por el encierro:
—Leandro, en junio de 2025 te otorgaron el botón de honor al mérito gremial de la seccional Zulia del Colegio Nacional de Periodistas —le informó Belises.
—¿Desde hace tanto tiempo y nadie me dijo?
—¡Sí! —sonrió Belises—. Lo acabo de ver. Alguien supo que salimos y me acaba de decir. Créeme, lo mereces más que nadie.
Leandro asintió y, sin decir palabra, subió a su habitación.
Estaba contento, sí, pero también agotado.
Cerró la puerta. Se dejó caer sobre la cama. El colchón cedió bajo su peso. Por un instante, su espalda volvió a tensarse y recordó la oscuridad del calabozo.
Cuando a Leandro se lo llevaron preso, tenía 3 días de haber cumplido 48 años. Era reportero de LUZ Radio, un medio de la Universidad del Zulia. Fue el 9 de enero de 2025. Había ido a la Plaza de la República de Maracaibo a cubrir una concentración: en Caracas, Nicolás Maduro estaba tomando posesión para un tercer período presidencial —luego de las elecciones del 28 de julio de 2024, cuyos resultados el Consejo Nacional Electoral nunca terminó de publicar—, y había manifestaciones opositoras en distintos espacios públicos del país.
Unos guardias aparecieron de repente y rodearon a Belises. Leandro intentó intervenir, explicar quiénes eran, cuál era su labor. Pero no los escucharon y se los llevaron.
—Tranquilo, Belises, solo camina —susurró Leandro mientras los empujaban hacia una camioneta—. Haz lo que te dicen, después lo contamos todo.
El vehículo en el que los hicieron subir olía a sudor, metal y caucho. Nadie hablaba. Solo se escuchaba el ruido constante del motor.
Cuando llegaron al Destacamento 111 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), los llevaron a un espacio diminuto. Ahí los dejaron.
Y el tiempo comenzó a pasar.
Dentro del destacamento había casi 100 personas detenidas que compartían un solo baño. A ellos los encerraron en una celda que, según les dijeron quienes llevaban más tiempo presos, medía apenas 5,6 metros cuadrados. Los custodios les entregaban 5 litros de agua al día a cada uno, que debían administrar entre el aseo personal y la sed.
Leandro y Belises se integraron a un grupo de 12 personas —11 hombres y 1 mujer— que se convirtió en su red de apoyo. Compartían lo que tenían, alertaban sobre problemas y se cuidaban entre sí. Cada día comenzaba con la organización: decidían quién hacía sus necesidades primero, quién se encargaba de administrar el poco alimento que recibía: a veces, era solo un poco de arroz sin sal con lentejas o arepas pequeñas que debían dividir entre varios.
Leandro respiraba hondo para tratar de no alterarse. El calor y la cercanía de tanta gente le resultaba asfixiante. A veces, sentía que se le iba a subir la tensión (desde 2020, es hipertenso), pero sus compañeros se aseguraban de que tuviera un espacio donde descansar. Algunos le recordaban que no estaba solo.
Tanto Leandro como Belises fueron acusados de terrorismo, incitación al odio, asociación para delinquir y alteración del orden público. El 11 de enero de 2025, cuando ya tenían dos días presos, el tribunal ordenó la privativa de libertad para ambos. Les impusieron una defensa pública, a la que, según le decían, no le dejaban ver el expediente.
Nunca les permitieron las visitas de sus familiares.
Leandro estaba angustiado por su madre: Delia, de 84 años, vivía sola en una urbanización de Maracaibo desde que años atrás murió su esposo, Walmore Palmar, el padre de Leandro. Ella dependía de su hijo para todo. Hacer el mercado, ir a las consultas médicas, pagar el servicio de agua cuando dejaba de llegar por tubería. Leandro se preguntaba si le habrían avisado que estaba preso, si tenía suficiente comida, si había podido comprar sus medicinas, si alguien la estaba ayudando.
El 1ro de noviembre de 2025, Leandro, Belises y otros detenidos en las protestas de enero fueron trasladados al Centro Penitenciario de Aragua, en Tocorón. La orden, según les informaron, respondía a una “reubicación por razones de seguridad”: las autoridades buscaban concentrar en un mismo recinto a quienes consideraban “casos de interés político”. Eso les dijeron.
Leandro ahora estaría todavía más lejos de su madre.
Al llegar a Tocorón, un custodio les advirtió que ese día no podrían salir al patio y que solo dispondrían de una hora y media diaria para hacerlo a partir del día siguiente.
También les insistieron que estaban allí por ser “mercenarios de la comunicación”, y que no tolerarían ninguna falta. Leandro entendió que cualquier gesto, cualquier palabra podría interpretarse en su contra. Belises murmuró que no entendía qué significaba aquello. Leandro respondió que lo único que podían controlar era su conducta y el apoyo mutuo.
Nada más.
Ellos y el resto de detenidos que habían trasladado a Tocorón se acomodaban como podían entre los catres. Tenían poco espacio para moverse. La primera noche, cuando el calor ya era insoportable, uno de ellos decidió hablar:
—¿Y ahora qué hacemos?
—Contar anécdotas —propuso Leandro—. Comparten algo que los haga sentir vivos. Historias —insistió—, nada de quejas.
Él, por ejemplo, contó que desde muy pequeño la música había sido su refugio: nacido el 6 de enero de 1977 en el municipio Mara, estado Zulia, comenzó a tocar cuatro a los 7 años, guitarra a los 9 y órgano a los 12. Participó en festivales escolares de música. Y más tarde, ya en el Liceo Hugo Montiel Moreno, descubrió su afinidad por las ciencias. Comenzó a estudiar educación en la universidad, pero descubrió que su pasión era otra, y se cambió de carrera: así llegó a comunicación social. Leandro quería ser periodista.
Pero la música siempre siguió siendo ese refugio. Ahora, en prisión, la música era una forma de recordar quién era, de dónde venía y, por supuesto, a su madre.
—No puedo evitar pensar en ella, sola allá en Maracaibo —volvía a comentarle a Belises.
A finales de 2025, algo cambió: comenzaron a escuchar rumores que permitían que en ellos volviera a anidarse la esperanza. Supuestamente muchos iban a salir en libertad. Los custodios decían que había una lista de presos que serían liberados. Una lista que, según, estaba siendo revisada por las autoridades del penal. Además, les empezaron a pasar llamadas de sus familiares, cosa que no había ocurrido antes. Fue así como Leandro volvió a escuchar la voz de su mamá. Y supo que estaba bien, aunque triste y muy preocupada.
Pensaban que las excarcelaciones serían fechas en las que se suelen anunciar medidas de gracia o revisiones extraordinarias de casos —el 24, 25, 30 y 31 de diciembre de 2025—. Pero no pasó.
Hasta que, finalmente, llegó el 14 de enero. Les anunciaron que se iban, que se alistaran rápido. Apenas les dio tiempo de despedirse de los compañeros:
—¡Cuídense, porque la libertad no es solo un concepto! —respondió Leandro, antes de salir.
Un golpe suave en la puerta lo sacó de sus recuerdos.
—Leandro… —lo llamó Delia—. Sé que apenas estás saliendo de todo esto, pero quería verte, hablar un rato.
Él levantó la cabeza
—Mamá…
Ella entró, lo abrazó con cuidado y lo sostuvo un instante.
—Fue la madre de Belises quien estuvo pendiente de mí todo este tiempo —le contó —. No dejó que me faltara nada, aunque no siempre viniera a verme. Decía que tenía que rendirle honor a la amistad que tú y él tienen. Ahora nosotras también somos amigas.
Todavía abrazado a ella, Leandro cerró los ojos. Por un momento, el calor y el miedo desaparecieron. Y por fin sintió que todo mejoraría.
Al rato, se levantó. Quería caminar, respirar, sentir otra vez el sol, que la gente se acercara a saludarlo.
Después regresó, un poco abrumado.
Al día siguiente, IPYS Venezuela emitió un comunicado informando que 19 periodistas y trabajadores de la prensa habían sido excarcelados (en la lista aparecían Leandro y Belises), pero también advertía que, de acuerdo con Foro Penal, todavía quedaban 800 presos políticos en el país.
Leandro sentía que no sería fácil reponerse y que estaba en riesgo; no sabía si podría volver a ejercer de inmediato. Pero a las semanas, después de que las emociones se asentaron un poco, regresó a la redacción. Ahí sigue, retomando notas, haciendo coberturas. Dice que se mantiene en el oficio porque para él el periodismo es el hilo que une su pasado y su presente. Que desde allí avanza al futuro. Lo hace con cuidado, determinación y valentía, como un equilibrista que trata de no caerse al vacío.
Epílogo
El 23 de febrero de 2026, a las 3:00 de la tarde, Leandro y Belises recibieron la noticia de que ambos tenían libertad plena.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Luego de semanas de amenazas, Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado un ataque contra Irán, donde se produjeron explosiones en Teherán y en otras ciudades.
Según la radiotelevisión pública israelí, entre los objetivos atacados en la llamada operación “Furia Épica”, se encuentran el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en el poder desde 1989, y el presidente Masud Pezeshkian.
“Este régimen terrorista no puede tener nunca un arma atómica”, dijo el presidente estadounidense Donald Trump al anunciar el ataque.
Irán respondió lanzando misiles y drones contra Israel y ataques contra bases estadounidenses en varios países de la región, afirmaron los Guardianes de la Revolución.
Diversas agencias reportaron explosiones en Jerusalén, pero también en Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Arabia Saudita y Baréin, donde un ataque con misiles golpeó unas instalaciones de la V Flota estadounidense.
De acuerdo a un reporte local, los primeros fallecidos reportados fueron 24 colegiales, en un ataque israelí que alcanzó una escuela en el sur de Irán.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos anunció la muerte de un civil por la caída de restos de misiles en Abu Dabi.
Testigos escucharon al menos tres explosiones en la zona donde se encuentran la residencia del guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y la sede de la presidencia.
Alrededor de la residencia de Jamenei había un fuerte despliegue de seguridad y calles cortadas.
“La hora de su libertad está al alcance de la mano. Vamos a destruir sus misiles y arrasar por completo su industria misilística. Quedará totalmente aniquilada, de nuevo. Vamos a aniquilar su marina”, dijo Trump.
El mandatario estadounidense ofreció a los dirigentes militares de Irán la inmunidad si se rendían, o una muerte segura si no lo hacían.
Israel afirmó que los ataques golpearon cientos de instalaciones militares y fueron el resultado de meses de planificación conjunta con Estados Unidos.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Este viernes 27 de febrero, al menos ocho presos políticos militares fueron excarcelados, informó en la red social X, Alfredo Romero, presidente de la ONG Foro Penal.
Según la organización no gubernamental, entre los excarcelados se encuentran Rocío Fernández, capitán del Ejército Bolivariano y perteneciente al pueblo indígena wayuu, y Jesús Sifontes, teniente de corbeta de la Armada.
Ambos estaban detenidos arbitrariamente desde agosto de 2024, a raíz de la ola represiva crisis desatada tras la cuestionada “victoria” de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del 28 de julio julio de ese año, donde el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó al chavista sin hasta ahora mostrar datos desagregados.
El grupo de militares fue excarcelado ocho días después de quela Asamblea Nacional aprobara una amnistía que si bien contempla un período de 27 años, desde 1999 al presente, establece que se concederá a personas vinculadas con 13 hechos ocurridos en 13 años distintos.
El presidente de la comisión parlamentaria encargada de garantizar el cumplimiento de la Ley de Amnistía, el chavista Jorge Arreaza, indicó que un total de 223 personas han salido de prisión desde la aprobación de la normativa, el pasado 19 de febrero.
“La amnistía ha beneficiado a 223 personas que estaban privadas de libertad y a 4.534 personas que tenían libertades restringidas con medidas cautelares”, detalló el diputado en un mensaje en Telegram.
De acuerdo al diputado del Parlamento dominado por el chavismo, se han otorgado 4.757 libertades plenas de las 8.110 solicitudes que han recibido las autoridades para la amnistía.
En su última actualización, Foro Penal contabilizó 182 presos políticos militares, así como 386 civiles, para un total de 568.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
“El Juez Luis Ovalles negó el sobreseimiento de la causa correspondiente al Caso Paramacay, ignorando de manera flagrante lo establecido en la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática”, escribió en su cuenta de X el abogado Luis Armando Betancourt.
Betancourt sostuvo que la decisión de mantener el proceso judicial contra Juan Carlos Caguaripano, Omar Escalante, José Rengifo y otros ciudadanos constituye una violación directa al principio de legalidad.
El abogado dijo que los acusados enfrentan cargos por traición a la patria y rebelión.
Calificó al actual sistema judicial como una herramienta de persecución política al ignorar una ley vigente.
“La amnistía no es discrecional, es ley de la República”, sentenció expuso Betancourt, quien agregó que la norma debe aplicarse por encima de cualquier criterio subjetivo del tribunal.
El 6 de agosto de 2017 un grupo de aproximadamente 20 personas, liderado por el excapitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Juan Carlos Caguaripano Scott, asaltó el Fuerte Paramacay en Valencia, estado Carabobo.
Luego de un enfrentamiento que dejó dos muertos y varios heridos, Caguaripano y el capitán Yuaris Rengifo lograron escapar con el arsenal, siendo capturados días después en Caracas.
El objetivo de la operación era sustraer armamento de alta potencia para iniciar un movimiento de resistencia contra el gobierno del actual preso de los Estados Unidos, Nicolás Maduro.
Los implicados fueron acusados por tribunales militares de delitos como traición a la patria, rebelión, sustracción de efectos pertenecientes a la Fuerza Armada y ataque al centinela.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
En procura de atender un brote de fiebre amarilla en el país, la ministra de Salud, Nuramy Gutiérrez, aseguró que el gobierno encargado de Delcy Rodríguez está adquiriendo nuevas dosis de vacunas.
La funcionaria chavista dijo que darán prioridad a los estados Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa, lugares donde las autoridades tienen certeza de que el virus está circulando
“Estamos estimando que, aproximadamente, bloquear el virus en estos primeros estados y arrancar con el resto de los estados que nos falta, puede ser dos meses más o menos”, indicó en entrevista efectuada en Venezolana de Televisión (VTV).
El Ministerio de Salud publicó una infografía en Instagram con datos de casos y decesos por fiebre amarilla en países como Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Guyana, pero no reveló las cifras de Venezuela.
Según informó el Ministerio de Defensa en una publicación en redes sociales, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se unirá a la campaña de reforzamiento de vacunación contra la fiebre amarilla.
Gutiérrez aseguró que en el resto del país también están garantizadas las vacunas contra la fiebre amarilla e hizo un llamamiento a la población a inmunizarse contra esta enfermedad.
En 2024, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría indicó que en la última década el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) no logró alcanzar las metas propuestas en cuanto a cobertura de vacunación en Venezuela.
El aviso de supuesta vacunación masiva sucede después que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Armando De Negri Filho, sostuvieron una reunión.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.