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Petróleo Venezolano

China mantiene veto al crudo venezolano por segundo mes consecutivo

CHINA NATIONAL PETROLEUM CORP (CNPC), un importante comprador de petróleo venezolano, no cargará envíos por segundo mes en septiembre debido a que desea evitar sanciones de Estados Unidos, dijeron dos fuentes con conocimiento del tema.

El gigante petrolero estatal chino suspendió sorpresivamente el mes pasado la carga de crudo venezolano después de que Washington congeló activos del gobierno venezolano en Estados Unidos y autoridades advirtieron a las compañías que no hicieran negocios con la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

“CNPC a nivel de grupo ha puesto de manifiesto no cargar petróleo venezolano”, dijo el lunes una fuente con conocimiento directo de la postura de CNPC, sin entregar detalles de cuánto tiempo duraría la suspensión.

Otra fuente de alto rango de la industria china dijo el mes pasado que CNPC interpretó el decreto del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un potencial preludio para sanciones más profundas que podrían afectar a la compañía por ser un importante cliente de Caracas.

CNPC declinó hacer comentarios.

La decisión se da en momentos en que la petrolera estatal rusa Rosneft se ha convertido en el principal operador de crudo venezolano, enviando petróleo a otros compradores y ayudando a Caracas a contrarrestar la pérdida de operadores que están evitando esos suministros por temor a violar las sanciones de Estados Unidos, reportó Reuters el mes pasado.

Un programa de carga de crudo de PDVSA visto por Reuters confirma que hasta el momento no hay embarques previstos para CNPC para este mes.

PDVSA no respondió a una solicitud de comentarios.

El decreto emitido por Trump el 5 de agosto no sanciona explícitamente a las compañías extranjeras que hacen negocios con PDVSA, incluidas socias en operaciones petroleras como la francesa Total SA, ni a clientes rusos o chinos.

Sin embargo, la orden amenaza con congelar los activos en Estados Unidos de cualquier persona o compañía que se determine que ha “ayudado significativamente” al gobierno venezolano.

La producción petrolera de Venezuela se desploma hasta 732.000 barriles/día, según la OPEP

EL SOSTENIDO DECLIVE DE LA PRODUCCIÓN de petrolero de Venezuela se aceleró en marzo pasado, con un desplome del 28,3 % respecto al nivel de febrero, hasta quedar en 732.000 barriles por día, según las estimaciones publicadas hoy por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Las cifras, calculadas en base a “fuentes secundarias”, es decir, estimaciones de diversos institutos independientes, y presentadas en el informe mensual de la OPEP sobre la evolución del mercado mundial de crudo, revelan un fuerte agravamiento de la crisis que atraviesa la industria del país latinoamericano desde 2015.

El bombeo venezolano cayó en 289.000 bd en el plazo de un mes y la producción actual es la más baja en más de tres décadas, con la excepción del desplome en 2002 y 2003, cuando una huelga en la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) hundió las extracciones por debajo de los 100.000 barriles diarios durante varios meses.

En el seno de la OPEP, Venezuela ha pasado así de ser el tercer productor (cuando bombeaba más de 3 mbd) a ocupar el décimo puesto, por delante solo de Ecuador, Congo, Gabón y Guinea.

Respecto al nivel medio de extracciones del año 2017 (1,9 mbd), el retroceso actual supera ya el 60 %.

Si bien los números aportados por Caracas a la OPEP, que también publica el documento, no coinciden, muestran la misma tendencia, con un desplome mensual incluso más acentuado, de 472.000 bd, casi el 33 % de los 960.000 bd que habría sido el nivel oficial de bombeo.

Los problemas en la petrolera estatal, incluidas múltiples investigaciones por corrupción y el impago selectivo a algunos proveedores, llevan meses lastrando la ya gravísima crisis financiera y económica del país, que cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del planta.

Pero la situación ha empeorado aún más con las nuevas tandas de sanciones de Estados Unidos contra el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, que pugna con la oposición liderada por el jefe del Parlamento, Juan Guaidó, por controlar a la petrolera estatal y su filial en EE.UU., Citgo.

Cae el Muro de Berlín en Venezuela, por José Toro Hardy

HAY SUCESOS QUE MARCAN LA HISTORIA. El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Aquel acontecimiento simboliza el fin del comunismo. El Muro había sido erigido por orden de Kruschev 28 años atrás para frenar la migración masiva de ciudadanos que huían del comunismo.

El comunismo y el capitalismo se enfrentaron al terminar la II Guerra Mundial.  El 5 de marzo de 1946  Winston Churchill anunciaba en un discurso en el Westminter College:  “Desde Stettin en el Báltico, a Trieste en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero”.

Se desata entonces un conflicto de proporciones planetarias. Las dos superpotencias  -EEUU y la URSS-  trataban de imponer su sistema al mundo. Aquel nuevo drama se conoció como la “Guerra Fría”.

Los dos sistemas pugnaban por prevalecer. Uno defendía las libertades y la supremacía del individuo y otro defendía la supremacía del Estado y la superioridad del socialismo.

El tiempo se encargaría de dar su veredicto. En los lugares donde se le permitió a los ciudadanos cultivar libremente sus iniciativas, el nivel de vida de la sociedad mejoró notablemente. En cambio, en los sitios donde el Estado coartó las libertades individuales para favorecer un supuesto bienestar colectivo, el resultado fue la implantación de estados policiales y un atraso generalizado.

El contraste se evidencia al considerar  ejemplos como los de Alemania y Corea. Sus ciudadanos compartían una misma historia, idiosincrasia, cultura, costumbres, religiones y hasta una misma raza. Su sino ha debido ser el mismo. Sin embargo, el enfrentamiento entre los dos sistemas los llevó a dividir a sus países en estados diferentes.

Tanto en Alemania Occidental como en Corea del Sur, donde prevaleció la libre  iniciativa, el desarrollo económico y social se transformó en una vibrante historia de prosperidad. En cambio, tanto en Alemania del Este como en Corea del Norte, donde se impuso el comunismo, las sociedades tuvieron que pagar un alto precio en términos de pobreza.

En el caso de Alemania finalmente terminó por caer el Muro de Berlín y las dos Alemanias se unieron en el mismo destino que les correspondía y hoy es la potencia más importante de Europa.

Llega a su fin el comunismo con la caída del Muro de Berlín, el desmoronamiento del Telón de Acero y el “Otoño de las Naciones” en Europa Central y del Este en 1989. Su “requiescat in pace” quedó sellado con la disolución y desmembramiento de la URSS en 15 países diferentes en 1991.

En Venezuela no podemos hablar de una separación en dos países. Podemos, sí, hablar de una división de la historia en un mismo país. Antes y después de Chávez. A pesar de un retroceso en los últimos años de la democracia, el progreso económico y social de Venezuela había sido impresionante. Hacia 1913 estábamos sumidos en una pobreza que lucía insuperable. Un factor vino a cambiarlo todo: el petróleo. En las décadas siguientes a su aparición, Venezuela pasó a gozar del más rápido crecimiento económico en el mundo. De ser quizá el país más pobre llegamos a ser el más rico de Latinoamérica.

Pero al finalizar el Siglo XX nace el fenómeno Chávez. Contó con ingresos petroleros nunca antes soñados por Venezuela. Lo tuvo todo a su favor. Pero en lugar de aprovechar aquellos ingresos para crear una economía próspera y sustentable, se dejó seducir por los cantos de sirena de Fidel Castro y del Foro de São Paulo y dedicó todo su empeño insuflar vida a aquel sistema socialista de inspiración marxista que ya había fenecido en el mundo.

El estado policial y las privaciones que conocieron las naciones comunistas fueron reproducidos en esta tierra. Las mismas situaciones que condujeron a la caída del Muro de Berlín se están dando aquí. El país colapsó y la población está sumida en la pobreza. El maderamen del régimen cruje. La historia no tolera fracasos. Aunque no sea un camino fácil, aquel sistema moribundo se apresta a sucumbir, quizá para siempre, en suelo venezolano.

@josetrohardy

Shell y BP reemplazan petróleo venezolano en refinerías de EEUU

LAS SANCIONES DE ESTADOS UNIDOS a la industria petrolera de Venezuela han beneficiado a Royal Dutch Shell y BP, las dos productoras más importantes en el Golfo de México, según información de la agencia de noticias Reuters.

Las refinerías que necesitan reemplazar los barriles de crudo venezolano están buscando suministros en la región. Ambas compañías producen grandes cantidades de crudo y son el reemplazo inmediato del petróleo pesado de Venezuela, del que han dependido las instalaciones estadounidenses por años.

Los volúmenes de operaciones en estos grados de petróleo han aumentado en los últimos meses y los precios tocaron máximos de cinco años después de que se impusieron las sanciones.

La producción de Estados Unidos ha subido a un máximo de 12 millones de barriles por día, pero menos del 5% de ese volumen corresponde a crudo pesado.

Las sanciones han paralizado a las refinerías en Estados Unidos, pues muchas de las instalaciones en la costa estadounidense del Golfo necesitan petróleo más pesado para procesar productos de alto margen como el diésel y el combustible para aviones.

El crudo pesado representa casi dos tercios de las importaciones de petróleo de Estados Unidos.

El petróleo venezolano alcanzó una proporción de 10% de las importaciones de crudo pesado en 2018 y cerca del 13% en 2017, de acuerdo con cifras del Departamento de Energía estadounidense.

Los precios del crudo procedente del Golfo de México (en su mayoría la mezcla Mars, un referencial estadounidense) se han ubicado en máximos de cinco años.

Asimismo, las ventas se están incrementando aceleradamente, de acuerdo con ejecutivos de compañías, inversores y datos revisados por Reuters.

“Estamos comprando más Mars por el momento”, dijo Gary Heminger, presidente ejecutivo de Marathon Petroleum Corp.

La firma, una de las mayores refinerías de Estados Unidos, no importa grandes cantidades de crudo venezolano. “Dado que estamos exportando tanto en los mercados de crudo liviano dulce, tendremos que contar con más barriles de mezclas medias”, destacó Heminger.

Shell opera buena parte de las plataformas del Golfo de México y BP cuenta con el mayor volumen de producción de la región, según cifras provistas por las dos compañías.

Representantes de las dos compañías no vincularon explícitamente el reciente incremento de las ventas de crudo producido offshore en el Golfo con las sanciones a Venezuela, aunque admitieron el interés del mercado.

Reuters: Aruba remodelará refinería de Citgo tras exención de sanciones estadounidenses

ARUBA REANUDARÁ UN PROYECTO DE REMODELACIÓN en una refinería de 209.000 barriles por día (bpd), una unidad de Citgo Petroleum Corp, dijo el domingo la primera ministra de la isla, después de un cambio en las sanciones sobre la petrolera la semana pasada.

Estados Unidos impuso sanciones en enero a la petrolera estatal venezolana PDVSA, para presionar por la salida del presidente Nicolás Maduro, que no es reconocido por Estados Unidos y otros 50 países como líder legítimo de la nación petrolera.

“Ahora autoridades americanas aprobaron desbloquear la sumas necesarias para continuidad de fase 2 y empleados retornarán a sus empleos”, dijo la primera ministra de la isla caribeña, Evelyn Wever-Croes, en un comunicado.

Más información en Reuters.

ElPitazo.net Ene 20, 2019 | Actualizado hace 1 año
#Petrofraude
La clave del apoyo internacional que aún mantiene el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y que le ayuda a evitar el completo aislamiento tiene nombre propio: Petrocaribe. Un plan energético y de cooperación que ha inyectado más de 28.000 millones de dólares en 14 países, pero que en la práctica ha servido para la compra de respaldos diplomáticos. Así, los recursos de un pueblo arrinconado por el desabastecimiento y con una inflación de un millón por ciento el año pasado, en unos casos fortalecieron grupos de poder local en varios países, y en otros se tradujeron en corrupción y hambre

Unidad de Investigación de El Pitazo

 

TRES DE LAS REALIDADES MÁS COMPLEJAS DE AMÉRICA LATINA están entrelazadas a cientos de kilómetros por un factor común: el petróleo venezolano. Por un lado en Venezuela, país con las mayores reservas de crudo en el mundo, el pueblo vive una emergencia humanitaria mientras el gobierno que la niega es considerado ilegítimo por buena parte de la comunidad internacional. De otro lado, en Haití sus habitantes cada vez realizan protestas más airadas reclamando por el paradero de miles de millones de dólares que llegaron como cooperación para garantizar una vida diferente tras el terremoto de enero de 2010 que dejó más de 300.000 muertos y millones sin hogar, pero que al contrario se ha traducido en profundizar sus miserias. Mientras, en Nicaragua el régimen sandinista de Daniel Ortega acaba de cumplir doce años en el poder fortaleciendo su mano dura contra los derechos de quienes lo critican, tras perder la estabilidad que tuvo por años al reducirse el flujo de fondos que llegaban de Venezuela con la caída de los precios del petróleo.

escasez de alimentos en venezuela

Venezuela, país con las mayores reservas petroleras del mundo, ha sufrido por la escasez de alimentos y la falta de oferta en los últimos años | Rayner Peña El Pitazo Venezuela

Fue Hugo Chávez en el fortalecimiento de su ideario bolivariano por América Latina quien ideó esta estrategia de la mano del boom petrolero con lo que buscaría la consolidación de su política socialista. En la cumbre de Puerto La Cruz, Venezuela, en la que se creó Petrocaribe en 2005, ratificó la visión con la que publicitaba el acuerdo energético. En sus palabras, los proyectos a realizar debían “empoderar de derechos” a las poblaciones de los países beneficiarios, ayudar a la “superación de la pobreza” y garantizar la “disponibilidad y accesibilidad a la salud, la educación y al micro financiamiento de cooperativas, pequeñas y medianas industrias”, entre otros objetivos.

Para esta investigación de #Petrofraudeun equipo periodístico de cinco medios, revisó en detalle la información disponible del ambicioso programa en los 14 países beneficiarios y realizó trabajos de campo en Nicaragua, Haití, República Dominicana, El Salvador, Guyana y Venezuela para contrastar en qué se ha convertido el maná que llegó de la mano del carismático gobernante, quien en los días de opulencia se preciaba de transitar el camino para derrotar la desigualdad en su país y de trazar la ruta para el resto del continente mostrando a Petrocaribe como un modelo sin antecedentes de relaciones internacionales solidarias.

Sin embargo, la investigación de #Petrofraude demuestra que esos propósitos no se cumplieron al pie de la letra y que, desde un principio, la estrategia fue otra: asegurar apoyos diplomáticos en foros internacionales y buscar la expansión regional del socialismo bolivariano venezolano. La estrategia incluso le ha permitido a Nicolás Maduro resistir a un creciente aislamiento internacional que tuvo su más reciente expresión cuando una mayoría de 19 gobiernos de la región desconocieron su nuevo período como presidente de Venezuela por considerar fraudulentas las elecciones que le permitieron reelegirse por seis años. En ese contexto, un grupo de países caribeños y centroamericanos beneficiarios del acuerdo estuvieron en el bloque de los que reconocieron su legitimidad o se abstuvieron de cuestionarla en la sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos del 10 de enero de 2019, fecha coincidente con la toma del poder para comenzar su segundo mandato.

En documentos oficiales la cancillería venezolana ha descrito al bloque de beneficiados de los créditos petroleros como una barrera de protección internacional. “La concepción estratégica de acción exterior de Venezuela hacia la región pasó por la definición y reforzamientos de los anillos de protección geopolítica constituidos por la ALBA y Petrocaribe como primer anillo”, se señaló en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano en 2015. Fue el mismo año cuando el entonces presidente estadounidense Barack Obama catalogó en una orden ejecutiva a Venezuela como una amenaza para la seguridad nacional de su país.

Como segundo y tercer anillos con igual propósito “de defensa y garantía de la soberanía nacional” se mencionaron la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac), también impulsadas por Venezuela. La metáfora de los anillos, propia del lenguaje militar, refleja la visión del gobierno de Caracas con respecto a la importancia geopolítica de la cooperación petrolera y explica los pasos de su diplomacia.  (Ver mapa: “Anillos de seguridad”).

Con la muerte de Chávez y la llegada de Maduro al poder, lejos de suspenderse el plan, se mantuvo a toda costa bajo las directrices que ya se habían establecido. Ello incluyó la apuesta por los liderazgos locales que pudieran ser afines con la causa socialista y por el sistema de compensaciones en el que los grandes volúmenes de petróleo de Venezuela, se transaban a cambio de alimentos, en una parte, y en otra bajo créditos pagaderos en máximo 25 años con tasas que no superaban el 2,5 por ciento anual.

La cascada de dinero, que supuso la inyección de aproximadamente 28.000 millones de dólares de los cuales cerca de la mitad se transformaron en los préstamos con facilidades, implicó un desafío para la transparencia de la institucionalidad regional que no aprobó el reto. La gestión de los fondos, según evidencia recopilada por #Petrofraude, se hizo en un entorno de opacidad con respecto a los controles aplicados dentro y fuera de la plataforma diseñada para que el dinero fluyera, lo que facilitó el surgimiento de esquemas de desvío de recursos que beneficiaron a la consolidación de otros regímenes políticos que hoy son noticia, como el caso del Orteguismo en Nicaragua.

En ese caso, Chávez puso en su mira el respaldo con estos fondos a Daniel Ortega cuando aún era candidato por la Presidencia de Nicaragua a las elecciones presidenciales celebradas en 2006. El ex comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) había ejercido la presidencia de Nicaragua entre 1980 y 1990, pero no había podido retornar al cargo después de tres intentos. Siete meses antes de los comicios de noviembre, fue invitado de honor de Chávez en el palacio presidencial de Miraflores en Caracas durante la firma de un convenio que permitió el envío de 82.000 galones de diesel a los alcaldes sandinistas, que lo distribuyeron entre transportistas, agricultores y ganaderos a falta cuatro semanas para los comicios. Desde ese momento, los recursos que llegaron a manos llenas desde Venezuela, se volvieron el sello de la gobernabilidad que Ortega logró incluso con los más tradicionales empresarios de su país y de la élite centroamericana, que mientras hubo recursos no cuestionaron al mandatario. (Ver nota: “El auxilio financiero que atornilla aliados”)

cumbre de presidentes

El fallecido presidente Hugo Chávez, su sucesor y ex canciller, Nicolás Maduro (izquierda) y el ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez (derecha) | Efrén Hernández, El Nacional Venezuela

El ejemplo de Nicaragua está lejos de haber sido una excepción en la región, donde los créditos petroleros venezolanos ayudaron a catapultar o consolidar en el poder a aliados políticos de Chávez y Maduro, pero de igual manera el debilitamiento de los precios internacionales luego los ha puesto en aprietos. De hecho, la crisis del país centroamericano en manos de Ortega, está en buena medida asociada con el debilitamiento de la economía local tras reducirse la ayuda venezolana.

A la luz del inventario realizado por #Petrofraude, la diplomacia de Nicaragua, la de San Vicente y Granadinas y la de Dominica aparecen como las más consistentes en la línea del apoyo. El caso del país centroamericano resalta por los respaldos recíprocos ofrecidos en 2017 y 2018 cuando protestas políticas reprimidas en ambos países dejaron aproximadamente 500 muertos en suma y acusaciones contra Maduro y Ortega de aplicar incluso fuerza letal a través de grupos paramilitares consentidos por ambos gobiernos. El bloque de los que se “alinearon” con el régimen de turno de Venezuela incluye además a países como Antigua y Barbuda, Belice y Granada entre otros que, a pesar de ser muy pequeños en territorio y población, tienen votos con el mismo valor en los diversos foros internacionales, en especial en la OEA, donde el “anillo de protección” de los gobiernos de Venezuela, ha cumplido a carta cabal su propósito.

Rafael Ramírez, ex ministro de Petróleo, ex presidente de Pdvsa y uno de los impulsores de los convenios mientras sirvió a Chávez, no evadió el tema en entrevista con periodistas de #Petrofraude. “Nos volteamos a nuestro espacio natural geopolítico. Hicimos una política diferenciada para unos pueblos que son muy pequeños, islas muy pequeñas, pero que al cabo son países soberanos. ¿Qué eso nos dio una extraordinaria presencia geopolítica? Sí, claro. ¿Y por qué no lo vamos a hacer si todos los países lo hacen? Estados Unidos lo hace, los ingleses lo hacen, los mexicanos lo hacen”.

El ex funcionario, requerido por la justicia en el marco de un fuerte enfrentamiento con Maduro, afirma que el volumen despachado era relativamente poco para Pdvsa y permitía capitalizar un efecto multiplicador en relaciones internacionales. Oficialmente, es un tema que funcionarios del país promotor y de los beneficiarios suelen negar con vehemencia. (Ver nota: “Petróleo por votos”)

Sin embargo, los recursos de Petrocaribe tuvieron destinos más allá de la “política diferenciada” que defiende Ramírez. Multimillonarios recursos terminaron abultando los bolsillos de dirigentes locales o de empresarios amigos. Uno de los casos prominentes es el de Félix Bautista, senador del partido gobernante en República Dominicana. El parlamentario fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos bajo la Global Magnitsky Act por presunto lavado de dinero proveniente de Petrocaribe. Compañías suyas estuvieron entre las más favorecidas con contratos para la reconstrucción haitiana y, según documentación examinada en el presente trabajo, también formaron parte de complejos movimientos financieros de los que salieron aportes para campañas electorales y figuras políticas en diversos países. Entre ellos se cuentan fundaciones como la de Leonel Fernández, expresidente de República Dominicana por tres periodos, o aportes denunciados a personajes de la talla de Alejandro Toledo expresidente de Perú, la exvicepresidenta de Guatemala Roxana Baldetti, y Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá. Estos tres últimos son procesados en sus países por diversos delitos de corrupción.

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El senador dominicano Félix Bautista fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por presunta corrupción con el uso de fondos relacionados con Petrocaribe | Danelis Sena, Diario Libre República Dominicana

Entre todas, la situación de Haití es precisamente la más aberrante. Allí se puede ver cómo la esperanza de desarrollo de uno de los países más pobres del continente fueron literalmente robados. El terremoto de 2010 se convirtió en una oportunidad para demostrar aún más la solidaridad y ayudar a reconstruir el devastado país para lo cual se presupuestaron más de 2.100 millones de dólares. Pero el resultado es un inventario de proyectos inconclusos que ha provocado protestas en las calles que cada vez se tornan más violentas y que ya dejan siete muertos. En sus consignas, los haitianos gritan en creole “Kot kób Petrocaribe a?”: ¿A dónde se fue el dinero de Petrocaribe” porque saben que recursos para viviendas, mercados, hospitales, colegios y otros proyectos con más de 400 partidas en las que se asignaron recursos llegó pero, una buena parte, fue a parar a bolsillos privados.

Cuando surgieron cuestionamientos públicos, diplomáticos venezolanos respondieron que el gobierno de Nicolás Maduro se sentía contento con la ejecución de los proyectos en el país caribeño e incluso se señaló que auditorías realizadas por Venezuela habían arrojado resultados satisfactorios.

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En Haití la sociedad se ha movilizado para exigir castigos por la mala administración de los fondos de Petrocaribe | Jean Nehemy Pierre

Investigaciones parlamentarias locales involucran a los ex presidentes de Haití, Michel Martelli y René Preval, por tomar decisiones sin mayor sustento técnico para asignar apresurados contratos públicos. Igual señalan al actual presidente Jovenel Moïse por no tener firmeza en promover investigaciones y porque como empresario antes de llegar a la presidencia también sacó provecho. Según esas indagaciones, el gran desfalco involucra más de 40 personas entre ministros y directores de otras entidades estatales. Hasta el hijo del ex presidente Martelli, figura como uno de los enlaces claves en los contratos cuestionados. “Llamamos al arresto de todos los ladrones”, dice una de las canciones que repiten los haitianos que protestan en las calles de Puerto Príncipe. (Ver nota: “Las obras fantasmas que pagó el petróleo a los poderosos”).

En El Salvador los recursos de Petrocaribe han sido administrados con el protagonismo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), grupo político que surgió de las extinta guerrilla en el país centroamericano y que tras ser el partido de oposición de izquierda se convirtió en la primera fuerza política con momentos de mayoría en el Congreso y durante dos periodos consecutivos con control de la Presidencia de la República. Esto durante la última década, coincidente con el flujo de dinero que Venezuela giró.

La investigación de #Petrofraude refleja que tras bambalinas, el principal artífice en la forma como se ha estructurado el laberíntico manejo financiero de los miles de millones recibidos es José Luis Merino, uno de los dirigentes claves del FMLN. Las transacciones que incluyen centenares de giros a cuentas off shore a sociedades de las que no se saben quienes son sus beneficiarios, tiene un particular episodio por cuenta de transacciones inmobiliarias especulativas dentro del mismo país y las cuales han sido reveladas en el presente trabajo.

Por ejemplo, una de ellas es un lote donde funcionó una gasolinera con la bandera Alba Petróleos. Después de que el dueño original y empleados cercanos intercambiaron entre sí la propiedad en dos transacciones, el terreno fue adquirido por una firma que forma parte del pulpo empresarial constituido en El Salvador para manejar el petróleo venezolano. En cuatro meses, el inmueble pasó de costar 85.500 a 1,3 millones de dólares, es decir, 15 veces más su valor. #Petrofraude documentó situaciones similares en un centenar de inmuebles. En la práctica, la empresa que ha manejado la millonaria cooperación venezolana opera principalmente como una financiera que no ha escatimado en ofrecer créditos, en algunos casos con garantías hipotecarias, por 500 millones de dólares a 90 personas y empresas escogidas a dedo. Las pérdidas han sido el signo común en una gestión que parece no buscar el lucro sino todo lo contrario. (Ver nota: “El desvío de los petrodólares”)

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José Luis Merino, dirigente del FMLN y asesor mayor de Albapes, es identificado como una figura clave en el manejo de la cooperación venezolana en El Salvador | La Prensa Gráfica El Salvador

Pero la forma de corrupción más generalizada ha estado en las llamadas compensaciones, el esquema en el que los países pagaban parte de sus deudas con productos alimenticios. En el papel, esta idea no sólo garantizaba seguridad alimentaria en Venezuela, que al contrario ha tenido al desabastecimiento como uno de sus principales sellos en los últimos años, sino que también fortalecería la industria nacional en cada país deudor. Sin embargo la investigación periodística de #Petrofraude, demuestra como este mecanismo se prestó para triangulaciones, facturaciones con sobreprecio y hasta recompra de productos de países de destinos tan lejanos como Nueva Zelanda.

La falta de control permitió que algunos pocos tuvieran una inesperada bonanza gracias a los recursos de Venezuela, que pagaba productos en muchos de casos de baja calidad muy por encima de los precios internacionales de lo que costarían productos de primera calidad.

Por ejemplo, en uno de los documentos inéditos revelados por #Petrofraude se ve uno de los comentarios de puño y letra del Presidente Nicolás Maduro: “Muy urgente concretar plan con Nicaragua”, justo al lado de su firma aprobatoria. Este documento aprobó una oferta de importaciones de varios productos en los que se aceptó pagar precios por encima de referencias de mercado o a precios que rebasaban promedios de las décadas recientes para el país. Entre ellos estaban la carne de ganado a casi 5.690 dólares por tonelada, cuando en los 20 años previos los mejores promedios de exportación no habían superado los 5.000 dólares, según datos oficiales de ese país.

La operación aprobada por Maduro formó parte de un patrón. #Petrofraude, documentó pagos de 145 millones por encima en la compra de café de dudosa calidad vendido por Nicaragua entre 2009 y 2013. “Ellos sabían qué calidad estaban comprando, pero, ¿quién se va a quejar en Venezuela?”, confirmó Joaquín Solórzano, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa, zona donde se produce la mayor parte del café nicaragüense. Federico Argüello, presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua confirma que el mercado venezolano era especialmente atractivo por sus precios: “Pagaban un diferencial por encima de Nueva York”. Bajo el esquema de compensaciones, según datos de Pdvsa a los que accedió #Petrofraude, se habrían exportado más de 2.700 millones de dólares a través de una empresa binacional manejada por los gobiernos de Venezuela y Nicaragua. Gran parte de ellos tuvieron diferenciales de precios que favorecieron a intermediarios cercanos al poder.

Mientras en Nicaragua los productores se beneficiaban del maná petrolero, sus colegas venezolanos padecían controles que les condenaban a pérdidas y a asistir a la depresión del negocio frente al avance de las importaciones. “Los precios controlados por el gobierno siempre estaban por debajo de los costos de producción”, dice Vicente Pérez, caficultor y miembro de la Fedeagro, la principal federación de productores de Venezuela. “El café nicaragüense se pagaba a precios premium pero era de baja calidad”. Este es uno de las situaciones que confirma lo distante que terminó siendo en la práctica componentes claves de este ambicioso plan de cooperación que supuestamente ayudaría a superar la pobreza.

Una tendencia semejante a la que ocurrió con la compensación comercial sucedió con Guyana, el segundo mayor beneficiario del sistema. Mientras el Partido Progresista del Pueblo manejó el poder en ese país, con el que Venezuela mantiene un diferendo fronterizo, se le dio un tratamiento privilegiado. La organización es afín al chavismo y perdió el poder en 2015, lo que hizo que los contratos se suspendieran. Durante seis años se despachó más de un millón de toneladas de arroz blanco y paddy para Venezuela a cambio de los préstamos petroleros. En 2010, por ejemplo, Caracas aceptó la cotización de 700 dólares por tonelada, mientras que los compradores de la Unión Europea adquirían la misma cantidad por 224 dólares menos.

Por esta vía se esquilmaron cientos de millones de dólares de los venezolanos que paradójicamente hoy no tiene siquiera como suplir sus alacenas con los productos más básicos. (Ver nota: “El negocio que vació la mesa de los venezolanos”).

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, publicado en 2016, plantea perplejidad por la inclinación de las autoridades venezolanas a negociar un producto de gran valor como el petróleo, en condiciones semejantes por otro de menos valor como el arroz. “El mayor beneficio para Venezuela no parece ser económico”, se señala en el texto, que sugiere que la ganancia mayor se obtenía en el campo diplomático.

Ningún vocero actual de Pdvsa en Venezuela atendió las solicitudes de información que se presentaron con anticipación para este proyecto ni tampoco involucrados directos como Merino, Bautista o Francisco López, el hombre de confianza de Ortega que en Nicaragua manejó la cooperación petrolera. Por su parte Rafael Ramírez, negó manejos irregulares o falta de transparencia durante su gestión al frente de la empresa entre 2004 y 2013. “Todo está auditado”, dijo el ex funcionario. “Nuestras gestiones se investigaban siempre. Si la Contraloría General de la República detectaba alguna inconsistencia, nos llamaban. Si la auditoría interna nuestra presentaba inconsistencia, nos llamaban. Si nuestros auditores fiscales detectaban una inconsistencia con algo, yo no firmaba”.

Sin embargo, uno de estos informes de auditoría apunta que el mecanismo comercial, en el que se han transado más de 3.700 millones de dólares, careció desde su constitución hace una década de adecuados protocolos de seguimiento. El documento, fechado en abril de 2017, afirma que la Gerencia Corporativa de Finanzas Internacionales, que está en la médula del esquema, no formuló reglas efectivas para controlar los procesos.

El conglomerado de empresas del lado venezolano a cargo de las compensaciones ha sido manejado principalmente por militares. Entre las personas claves en el manejo directo de estas operaciones también se han destacado Asdrúbal Chávez, primo del presidente Chávez, y quien llegó a ser ministro de Petróleo; y el fallecido Bernardo Álvarez, quien pasó de ser el secretario general de Petrocaribe y de Caribe, filial de Pdvsa que es socia en 12 empresas binacionales relacionadas con la ejecución de los convenios petroleros en igual número de países de la región, a ser embajador ante la OEA donde llegó a ser presidente de su Consejo Permanente.

Bernardo Alvarez

Bernardo Álvarez fue una de las figuras claves para el despliegue de la petrodiplomacia venezolana en el continente | Juan Manuel Herrera, OEA

Aún está por verse las sanciones a los responsables de tan gigantesco fraude. Sin embargo es sólo ahora que se expone de manera amplia la compleja madeja de años de giros sin mayor control. Por ahora lo único claro es este modelo venezolano de exportación del socialismo hace aguas, y con la sequía por la baja capacidad actual de seguir inyectando dólares a manos llenas, irá dejando al descubierto las debilidades de un modelo que se basó en gran medida en los multimillonarios recursos del petróleo, de un pueblo que hoy padece hambre.

Bombeo de petróleo cae a niveles de 1945, según José Guerra

EL DIPUTADO JOSÉ GUERRA aseguró hoy que la producción de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha caído a los niveles que manejaba el país caribeño en 1945, al tiempo tachó de “catástrofe” la situación económica que atraviesan los venezolanos.

“Pdvsa esta produciendo los barriles de petróleo que Venezuela producía en 1945, estamos hablando de 73 años de retraso en materia petrolera”, dijo Guerra a periodistas tras participar en un evento empresarial en la sede de la patronal Fedecámaras en Caracas.

“El 2018 tiene una palabra que lo caracteriza: catástrofe, lo que está viviendo Venezuela es una catástrofe”, añadió al señalar que el proceso hiperinflacionario y la escasez generalizada que padece el país han disuelto el poder de compra y ahorro de los ciudadanos.

Según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), que cita a fuentes secundarias, el bombeo venezolano promedió apenas 1,17 millones de barriles en octubre pasado, una cifra que es 39 % inferior a la de todo 2017.

En este sentido, la ONG Transparencia Venezuela divulgó hace días un informe que achaca la vertiginosa caída en la producción, de más de 1,5 millones de barriles diarios con referencia al promedio de 1999, a la pésima gestión y a la corrupción dentro de Pdvsa, la principal industria del país.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo en septiembre pasado que la producción de la estatal se duplicará en un año con el plan de recuperación que ha implementado en Pdvsa, y aseguró que en ese tiempo se deben cumplir metas, entre ellas, “un millón de barriles para China”.

Hoy, Guerra recordó que el flujo de caja del país, que tiene las mayores reservas probadas del planeta, se ha contraído no solo por la caída de la producción, sino también por la cada vez menor cotización de su crudo.

En su primer cierre semanal de noviembre el petróleo venezolano se cotizaba en 68,55 dólares, es decir, casi 15 % más caro que los 58,44 en que se vendía el último viernes.

Este 2018, la cesta venezolana promedia los 61,79 dólares, muy alejados de los 100 que estima Maduro como el “precio justo” para el crudo.

Los problemas en Pdvsa, que también incluyen múltiples investigaciones por corrupción y el impago selectivo a algunos proveedores, llegan justo cuando Venezuela atraviesa la peor crisis financiera de su historia.

En tal sentido, Guerra aseveró este martes que si no se recupera la producción petrolera el país “es absolutamente inviable”.

Jefe de rusa Rosneft viaja a Venezuela para reclamar por envíos de crudo

EL JEFE DE LA PETROLERA RUSA ROSNEFT, IGOR SECHIN, viajó a Caracas esta semana para reunirse con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y quejarse por los retrasos en los envíos de crudo diseñados para pagar préstamos, comentaron el sábado dos fuentes con conocimiento de la conversación.

La visita, que no fue informada públicamente, es una de las señales más claras de tensión entre Venezuela y Rusia, uno de sus acreedores clave.

En los últimos años, Moscú se ha convertido en el prestamista de último recurso de Venezuela. El gobierno ruso y Rosneft han entregado al menos 17.000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito a Caracas desde 2006, según cálculos de Reuters.

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