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60,7% de muertes violentas registradas en Lara durante primeros siete meses del año fueron responsabilidad de las Faes

COMO PARTE DEL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN realizado por el Observatorio Venezolano de Violencia del estado Lara (OVV Lara), se presenta gráficamente parte de los resultados -correspondientes a los primeros siete (7) meses de 2019- de su Observatorio de Prensa (OP), una de las metodologías utilizadas por esta organización para analizar el fenómeno de la violencia en esta entidad federal.

Con más de tres años de trabajo diario, el OVV Lara ha podido recabar data e informar de manera oportuna, objetiva y transparente, los resultados de sus investigaciones, desarrolladas por especialistas pertenecientes a la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA).

Gracias a esta metodología, se presenta la cantidad de muertes violentas mensuales. En particular, y para esta ocasión, mostramos por medio de infografías la cantidad de muertes violentas en el estado Lara, de enero a julio de 2019.

En total, durante los primeros siete (7) meses de 2019, se cometieron 322 muertes violentas en el estado Lara. En comparación con el año 2018, en 2019 hubo una reducción de al menos 30%, ya que para ese año se cometieron 481 muertes violentas, entre enero y julio.

Estos registros para el 2018 se obtuvieron de un total de 805 delitos reportados en los sucesos, mientras que para el 2019 esta cifra se obtuvo de 501 delitos en los sucesos. Es decir, así como disminuyeron las muertes violentas, de enero a julio, disminuyó el total de otros delitos reportados, según esta metodología, lo que permite ver que el homicidio pasó a representar el 64% del total de delitos que la prensa escrita informa, a diferencia del 2018 cuando el homicidio representó el 59%.

 

 

El análisis realizado por el coordinador del OVV Lara, Carlos Meléndez, sobre la reducción de las muertes violentas durante los primeros siete (7) meses del año, apunta hacia dos direcciones. La primera, determinada por la censura e imposibilidad que tienen los medios para registrar la cantidad de asesinatos que existen en la entidad. “La prensa escrita en Lara tiene en el 2019 a varios medios físicos y digitales que hacen un esfuerzo gigantesco por informar, pero en la medida que la crisis económica se profundiza hemos visto, por ejemplo, que los periódicos impresos dejan de salir a la calle algunos días de la semana y reducen la cobertura de la noticia. Sin embargo, a diferencia de otros estados, en Lara esta metodología es funcional en la medida que las empresas de comunicación logran cubrir una parte importante de los hechos violentos”, afirmó.

Por otra parte, el sociólogo dijo que “la violencia urbana ha cambiado. Se transforma con las nuevas relaciones que imponen la dinámica migratoria y el empobrecimiento, que también suponen otras formas de violencia en el sentido amplio del concepto”. Para el investigador, “hay menos robos, porque hay menos a quienes robar, menos efectivo, menos objetos suntuosos, menos comida”, así como también hay menos delincuentes, que ante el efecto de la pobreza, disminuyen sus actividades delictivas o han decidido migrar. Es decir, la violencia se ha transformado a otras formas de violencia, que de igual forma afectan las condiciones de vida de los larenses”.

La violencia policial crece sobre la violencia delincuencial

Además de las transformaciones de la violencia urbana, debido al empobrecimiento y la migración, existe otra tendencia que por medio de la metodología del OP se puede reconocer. La violencia policial representa el 35,5% del tipo de violencia registrado en prensa. Los policías han aumentado su participación en hechos violentos durante los primeros siete (7) meses de 2019 en comparación con el 2018, cuya violencia policial llegó al 14,2% del total de lo ocurrido. ¿Pero de qué participación se trata? Según los análisis realizados por los investigadores del OVV Lara, esta participación no se ajusta a las responsabilidades que por deber los funcionarios de los organismos policiales deben promover: la defensa de la seguridad ciudadana. Por el contrario, el aumento de esta participación se ha debido al acelerado incremento de las ejecuciones extrajudiciales, extorsiones y lesiones que los policías han realizado desde mediados de 2018 en adelante.

 

 

 

 

Como puede notarse en la sistematización de datos del OVV Lara, la llegada de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) aceleró el protagonismo de policías en ejecuciones de asesinatos, con el argumento de resistencia a la autoridad y ataques a cuerpos policiales. Ahora, este aumento se logró con el esparcimiento por los barrios populares de la ciudad de Barquisimeto y otros municipios del estado de las FAES, a tal punto que en los primeros siete (7) meses de 2019, ejecutaron 6 de cada 10 de los asesinatos que realizó la policía.

“Los funcionarios que visten de negro, con su carabela y su lema de lealtad, aterran a la sociedad larense, que ve, por un lado, al delincuente disminuir sus actividades, huir del país o morir a manos de quien ahora lo sustituye con el argumento de aplicar la ley”, señaló Meléndez.

La seguridad como propuesta ciudadana no se construye en estado Lara. Para el también director de la Licenciatura en Desarrollo Humano, “en la práctica solo se observa la pena de muerte, que es acompañada por un accionar sistemático de diversos delitos: tortura, violación de domicilio, robo y homicidio”.

 

Otro dato importante que arroja el monitoreo con metodología científica, que realizan los investigadores del OVV Lara y de la UCLA, es sobre el tipo de arma utilizada para cometer el delito. En 2019, el registro evidencia un uso mayor de armas de fuego y, entre ellas, armas largas. Con respecto a 2018, hubo un aumento de 3 puntos porcentuales de su utilización.

Siguen muriendo los jóvenes hombres del barrio

Con respecto a las características de las víctimas de violencia, existe una tendencia que se mantiene en el tiempo: las principales son los hombres jóvenes de los sectores populares de Lara.

 

El sentido del ridículo, por Laureano Márquez

DICEN QUE EL SENTIDO DEL RIDÍCULO “es aquello que nos hace estar pendientes por no hacer nada que pueda causar molestia o provocar risas por parte de los demás”. Hay personas que tienen un alto sentido del ridículo y otras en las que escasea, es decir, personas que tienen una mínima preocupación porque aquello que dicen o hacen mueva a la risa. Hay muchos tipos de risa. Para un comediante, por ejemplo, la risa de los demás constituye la mayor satisfacción, vive para ello. Esto no quiere decir que él haga el ridículo, pues si alguien tiene un elevado sentido del ridículo es el comediante. La risa que el ridículo produce es diferente: no es humorística, sino que se convierte es una expresión de lástima o vergüenza.

Recuerdo, hace muchos años, haber asistido al montaje de una versión de Otelo en la que trabajaba un querido compañero de Radio Caracas Televisión. Durante la representación del clásico teatral, los asistentes reíamos de buena gana al ver el divertido montaje cómico que un elenco de actores dramáticos había conseguido de la célebre tragedia de Shakespeare. Cuando al final de la obra acudí a felicitar a mi compañero –que era, casualmente, el que daba vida al moro de Venecia–, el ambiente en el camerino sí que era de verdadera tragedia. Él, con los ojos vidriosos de llanto, me preguntó: “¿pero por qué se reían?”. La pregunta me puso al tanto de que la auténtica desgracia se desarrollaba detrás del escenario: esa divertida obra, la que yo como cómico habría querido montar, constituía para estos actores dramáticos una verdadera fatalidad: habían hecho el ridículo. De hecho, la única función de una anunciada larga temporada fue la del estreno. Es curioso la delgada línea que a veces separa las cosas: al serio le angustia la risa y al cómico la seriedad.

Todas estas reflexiones sobre lo que significa hacer el ridículo vienen a cuento por la noticia que hoy, 6 de agosto de 2019, aparece reseñada por la agencia de noticias EFE: “El Gobierno de Maduro sugiere a los venezolanos postergar los viajes a EE.UU. por los tiroteos”. El régimen alude a las trágicas masacres acaecidas en los Estados Unidos en los últimos días: la de El Paso, que dejó un saldo de 22 personas fallecidas y 24 heridos y la de Ohio, con 9 fallecidos y 27 heridos, lo que, sin duda, constituye una catástrofe lamentable, una nueva muestra de la locura enfermiza que evidencia el tema de los tiroteos en los Estados Unidos y el delicado tema del control de armas, siempre polémico en la sociedad norteamericana.

Ahora bien, dicho lo anterior, hay que decir esto otro: que un régimen que asesina, tortura, quita la vista a adolescentes, lanza a presos políticos del décimo piso, asesina a jóvenes manifestantes en las calles, un régimen responsable de lo que de seguido se describe:

  • “En las últimas dos décadas más de 300.000 venezolanos fueron asesinados, lo que arroja un promedio de al menos 41 homicidios por día” (es decir: Venezuela tiene 2 El Paso cada día) (O.V.V.).
  • “Más del 60% de los asesinados en los últimos 20 años (cerca de 200.000) tenían entre 14 y 29 años cuando perdieron la vida, en tanto que el 90% eran hombres y más del 80% vivían en la pobreza.” (O.V.V.):
  • “Otra consecuencia de esa falta de respuesta por parte de las instituciones es el uso de la “justicia privada”, que ha incrementado en los últimos años los casos de linchamiento y de asesinatos por encargo, “que ocurren en situación de impunidad y pérdida del Estado de derecho”. (O.V.V.).
  • “Entre 2016 y 2018, los funcionarios de seguridad mataron a 18.339 personas, equivalentes a 509 ciudadanos por mes, y «en lo que va de 2019 los cuerpos policiales han asesinado a 15 personas a diario bajo el argumento de haberse resistido a la autoridad» (Briceño León)

La lista seguro es más larga y dolorosa. Pero repito: que un régimen responsable del agobio de sus connacionales por todos los crímenes descritos, les sugiera que no visiten a los Estados Unidos de América por el peligro que esta visita podría acarrear para su seguridad, es muestra inequívoca de que se ha perdido todo sentido del ridículo.

En nuestro caso, la desnudez del rey es patéticamente pornográfica.

 

@laureanomar

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 01.07.2019: MEDIO: ¿Entendimientos?
¿ENTENDIMIENTOS?:

 

 

Hay varios frentes abiertos en esa búsqueda. Por ello otro grupo de actores -mas reservados- trajo a Caracas al tunecino Premio Nobel de la Paz 2015 Hassine Abassi quien también apoya el diálogo y compartió su experiencia en una conferencia el pasado jueves titulada: “La paz en Túnez”, “¿Un horizonte posible para Venezuela? Desafíos de la sociedad civil en la construcción de una democracia plural”. Fue integrante del cuarteto que logró pacificar a su país que fue donde comenzó la llamada “Primavera Árabe”. “La prioridad nuestra fue acabar con el terrorismo e instalar una democracia plural” destacó en la entrega del premio en Oslo ese año. La Red de Activismo e Investigación por la Convivencia, REACIN, nació de la colaboración entre académicos e investigadores de las universidades venezolanas. Entre los integrantes están Verónica Zubillaga de la USB, Manuel Llorens y John Souto Rey de la UCAB. En esta visita de Abassi destacó la participación del Dr. Pedro Nikken, destacado abogado venezolano y ex presidente de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Tuvo un papel preponderante en la solución de la guerra civil de El Salvador como representante de la ONU en 1990.  

 

PUNDONOR:

Compartí en un homenaje a los colegas la celebración del Día del Periodista organizada por la Alcaldía de Baruta y su alcalde Darwin González pues fui invitado a pronunciar unas palabras de estímulo y compromiso a las nuevas generaciones de comunicadores sociales referidas a mi experiencia de 57 años en el libre ejercicio profesional, 20 de los cuales en la nada democrática “chorocracia”. Emotivo encuentro con más de 100 jóvenes periodistas en medio de las vicisitudes que nuestra profesión enfrenta por parte de la dictadura de Maduro. El video presentado por el alcalde sobre lo que fueron los programas informativos de la TV venezolana hasta la llegada de la censura roja a partir de 1999 fue impactante, nostálgico y estimulante para seguir la lucha por destapar a diario las verdades que pretende esconder la llamada “hegemonía comunicacional”. Programas de RCTV, Venevisión, Televen, TVN5 y hasta de una plural VTV son muestra de la amplitud que llegó hasta 1998 cuando “el galáctico”, “el eterno” o “el comandante” gana las elecciones con el apoyo de la mayoría de los medios y les paga cerrándolos, cercenándolos, persiguiéndolos o acosándolos pues temía que fueran su competencia. Fue esa la razón para sacar del aire a RCTV ya que estableció que en las zonas populares era el canal dominante y no le era dócil. El “régimen” -a Maduro le dolió que la Alta Comisionada Bachelet así lo calificara, pero ella no podía hacer otra cosa tras oír y asimilar los testimonios de tantas víctimas de la violencia oficial en sus distintos encuentros con tan diferentes organizaciones de derechos humanos y defensores de los presos torturados, asesinados o desaparecidos. Grandes temores a lo interno del poder rojo por lo que en pocos días, este viernes 5 de julio, dirá el Informe de la ACDHONU sobre Venezuela. Mientras promete democracia y respeto esperó que se fuera la expresidenta chilena para arreciar la detención de supuestos complotados militares y civiles y aumentar en casi cuatro decenas los nuevos presos. La puerta giratoria como la define el Foro Penal. Salen unos y entran otros nuevos. Mientras el autócrata se empeña en mentirnos a diario pretendiendo esconder la dura realidad que junta y une a todas las crisis desde la salud y la alimentación hasta la justicia, el trabajo, la seguridad social y la violencia auspiciada desde arriba por solo mencionar seis renglones.  A pesar de los cierres de diarios, emisoras de radio, canales extranjeros que dan noticias con libertad y obligando a las cableoperadoras a incluir las televisoras oficiales de Rusia, Irán y China, el periodismo venezolano sigue en su misión de develar y demoler las mentiras del gobierno del atraso que pregona a los 4 vientos que existe plena libertad de información. Gracias de nuevo por ese plural reconocimiento al difícil trabajo que es hoy ejercer el periodismo. Allí se dio muestra del esfuerzo democrático y valiente de cientos de periodistas que a pesar de trabas, trampas, farsas, acosos, violencia, detenciones y cierres de sus originales fuentes de trabajo siguen comprometidos con la profesión para informar a los venezolanos.

 
LA CENSORA CONATEL:

El encuentro sirvió no solo para recordar el periódico de Bolívar, El Correo del Orinoco, sobre el que habló en cadena Maduro diciéndonos que “esta es una democracia verdadera donde se respeta la libertad de expresión” y que era “un gobierno democrático y humanista donde se respetan todos los derechos humanos, y no un régimen como nos tildan nuestros enemigos”. Que casualidad que fue la propia Michelle Bachelet la que así lo denominó. En mi intervención ante un centenar de colegas por invitación de la Alcaldía de Baruta pude compartir los testimonios del cierre de 40 programas radiales, 40 casos de bloqueo a señales y cinco ataques cibernéticos contra portales informativos en la “web” por órdenes de Conatel. En nuestro portal www.runrun.es donde recibimos anualmente 64 millones de lecturas a nivel global tuvimos tan solo el mes pasado 120 millones de intentos de ataque que lograron sacarnos del aire fuera del país pero que pudimos seguir informando dentro de Venezuela.  Los ataques que venían desde Rusia a través de contratados hackers rusos y de otros países de la otrora URSS tenían como objetivo evitar que se conociera el “Informe de Monitor de Víctimas 2018”, recopilado por @loremelendez, donde se detalla  como las ejecuciones se convirtieron en el móvil más frecuente de los homicidios ocurridos en la capital venezolana y que el 69 % de estas fueron cometidas por el grupo de exterminio de la PNB, el mismo al que se señala de ser el autor de 44 matanzas, con las llamadas Fuerzas de Acciones Especiales o FAES. Las fuerzas de seguridad del Estado actuaron como victimarios en 601 homicidios (44 %) de los 1.364 registrados. Ese cuerpo estuvo involucrado en 44 homicidios múltiples el año pasado. De estos, 11 fueron masacres con al menos 4 víctimas. El total de víctimas a manos de la FAES llegó a 256 personas ese año. Por ello la presencia en el encuentro con la Alta Comisionada para los DD.HH. de la ONU de tantos familiares de esos asesinados que al contar sus experiencias sacaron lágrimas a la chilena y a todos los presentes en el auditorio. De allí su petición al gobierno de eliminar dicho grupo de exterminio oficial. Viene la reiteración en su informe de este viernes 5 de julio.

 

 

 

¿Cómo podemos prevenir los Feminicidios en Venezuela?

Por: Ignacio Azpurua, Frima Udelman y Guillermo Sardi

 

ES BIEN SABIDO QUE LA GRAN MAYORÍA de las víctimas de homicidio en Caracas y en Venezuela son hombres. Monitor de Víctimas estima que, en el 2018, solamente en la capital, constituyen el 90% de las muertes violentas y de acuerdo con datos del Ministerio de Salud, entre 1996 y 2014, constituyeron en promedio el 93% de ellas. En contraste, según estas mismas fuentes, las víctimas de feminicidio, no superan el 10% del total de las víctimas, lo que hace que sea un tema poco abordado.

A pesar de que los homicidios a mujeres sea un tema poco tratado, resulta importante traer sobre la mesa que las mujeres también sufren las consecuencias de la violencia. Estas consecuencias, no solo son sufridas por ellas y sus familiares, sino a su vez tienen un efecto colateral en la sociedad.

Especialmente, en el caso cuando las mujeres víctimas de homicidio son madres de sectores populares, existe una pérdida significativa de redes de apoyo en las comunidades donde hacen vida. La experiencia que hemos tenido desde Caracas Mi Convive y Alimenta la Solidaridad, es que las madres suelen ser el motor principal de organización de actividades dentro de las comunidades y las más importantes proveedoras de soporte emocional en sus familias.

En este sentido, la violencia contra la mujer y el feminicidio resulta un elemento esencial de ser comprendido y abordado en un programa de políticas públicas de seguridad ciudadana. En un primer lugar, es necesario hacer una tipificación sobre las dinámicas de violencia de género en el país, para luego generar una propuesta para abordarla. Aunque no hay datos oficiales disponibles al respecto, es posible, al menos en la ciudad de Caracas, hacer un análisis detallado de los datos recabados por el Monitor de Víctimas.

Con base en el Monitor de Víctimas en el año 2018, el promedio de edad de las víctimas mujeres fue de 35 años, siendo un número mayor que el promedio de los hombres que está entre los 28 y 29 años. A su vez, los oficios más comunes de las víctimas mujeres eran estudiante y ama de casa respectivamente., lo que refleja es que este tipo de víctimas suelen no tener ocupaciones que les permitan tener una independencia económica a pesar de que la tendencia es que sean mayores de 30 años. Estos datos sugieren que entre menos oportunidades de ascenso socioeconómico tengan las mujeres, más susceptibles están a ser víctimas de homicidio.

A su vez, de acuerdo con el Monitor de Víctimas, en el año 2018, los tres tipos de victimarios de feminicidio más comunes son los desconocidos, conocidos y los cónyugues. En el caso de los cónyugues, es la única categoría que es mayor en las mujeres que en los hombres, lo que refleja que un porcentaje significativo de los perpetradores del feminicidio suelen tener una relación previa con la víctima, a diferencia de las víctimas hombres. No obstante, es preciso reflejar que el robo destaca como el móvil más frecuente reportado en el 2018, lo que indica que las mujeres también son susceptibles a la violencia urbana.

Considerando esta panorámica, ¿Cómo podemos darle respuesta a la problemática de los feminicidios? Las políticas públicas que han demostrado ser efectivas para abordar los feminicidios, son aquellas que hacen más accesible las instituciones del sistema de administración de justicia a las mujeres.

Para lograr una prevención efectiva de la violencia de género hacia las mujeres, evitando que el resultado final sea el homicidio, es necesario entender cómo suelen ocurrir estas dinámicas. La violencia en contra de la mujer suele ocurrir de forma progresiva, en donde los perpetradores tienden a ser hombres con los que las mujeres tienen o tuvieron una relación previa, ya sea familiar o de pareja, los cuales van realizando micro-agresiones previas que van aumentando en intensidad hasta llegar al feminicidio.

La creación de una unidad de policía comunitaria enfocada en prevenir que estas micro-agresiones escalen hasta la violencia letal constituye una alternativa que ha tenido resultados efectivos en Latinoamérica. Desde la Unidad de Conocimiento de Caracas Mi Convive, partimos de la premisa que este tipo de unidades policiales, para que puedan cumplir con su objetivo, deben recibir el entrenamiento adecuado y crear relaciones de confianza con la comunidad.

Estas unidades policiales estarían entrenadas en hacer seguimiento focalizado a familias donde existe violencia doméstica y a hombres que han sido registrados como agresores, ya sea por la denuncia de las mismas víctimas o de la comunidad. Cuando las personas que no son víctimas pero sí testigos de este tipo de actos rompen el silencio y denuncian, la labor policial preventiva es significativamente más efectiva.   

El seguimiento focalizado que hacen estos funcionarios no solo implicaría responder cuando ocurra una denuncia de agresión, ya que a veces las víctimas denuncian cuando la violencia ha escalado unos niveles donde el riesgo de muerte es muy alto. En los enfoques policiales orientados a la solución de problemas (En inglés: problem oriented policing), proponen que el seguimiento focalizado es efectivo en la disuasión del crimen en la medida que esta estrategia sea preventiva. Lo que significa que debe ser sistemática y constante a través del tiempo, a pesar de que no hayan denuncias.

Los funcionarios policiales de estas unidades, entrenados en estrategias de mediación de conflicto, durante las visitas a los hogares de las familias, deben ser capaces de lograr reducir los niveles de hostilidad en las disputas domésticas. A su vez, este tipo de policías deben funcionar como conectores con organizaciones especializadas en programas de atención integral para mujeres víctimas de violencia y sus familias, así como con instituciones especializadas en trabajar con hombres agresores. De manera que, durante las visitas de seguimiento focalizado, parte de sus funciones constituye, inicialmente, poner a las personas en contacto con estas organizaciones y en segundo lugar, hacer un seguimiento de que efectivamente sí están asistiendo a la atención requerida.

Por último, existen casos donde los niveles de agresión han escalado a un nivel tan significativo que los hogares no constituyen lugares seguros para las mujeres y los demás miembros de la familia. De acuerdo con el Monitor de Víctimas, en el 2018, los hogares fueron el segundo contexto más común donde ocurrieron feminicidios. En estos casos de mayor riesgo, estas unidades policiales especializadas en la violencia de género, deben estar entrenadas en proveer protección a las mujeres y a los demás miembros familiares, llevándolas a instituciones que le puedan brindar un sitio donde quedarse transitoriamente.

En conclusión, una política pública de seguridad ciudadana efectiva para reducir los feminicidios, implica la alianza entre las víctimas, la comunidad, la policía y organizaciones externas especializadas en brindar atención integral tanto a las víctimas como a los agresores. En la medida que estos actores tengan una acción coordinada, podrá ser efectivo lograr que las mujeres sean menos vulnerables a la violencia y tengan un acceso igualitario a la justicia y a la movilidad social.

OVV: Mérida presentó nuevos patrones de violencia durante el primer trimestre de 2019

EL PRIMER TRIMESTRE del año trajo consigo algunos cambios en los patrones de violencia en el estado Mérida, según se destaca en las revisiones realizadas a la prensa regional. Al comparar las cifras obtenidas de prensa entre el primer trimestre de 2019 con su equivalente en 2018, se observa que para este año, si bien disminuyó a 78 el número durante el mismo trimestre, el porcentaje de sucesos con múltiples delitos aumentó a 16% y descendieron los hechos con un solo delito a 83%, mientras que  en el 2018, entre el primero de enero y el 31 de marzo, acontecieron en la entidad merideña 92 hechos. De éstos, el 89% fueron sucesos con un delito cometido, mientras que el restante 11% fueron sucesos con múltiples delitos.

Para 2019, los tres delitos con mayor peso relativo fueron los homicidios, robos y robos con lesión, que concentraron un 68%. Se observa, entonces, que la tentativa de homicidios fue desplazada al sexto lugar en 2019. Estas cifras revelan la tendencia presente en la entidad desde el 2017, relacionada con el descenso de los homicidios. En la comparación con el primer trimestre de 2018, se nota que los tres delitos que en la prensa concentraron mayor número fueron los homicidios, tentativa de homicidios y robos con lesión, 42, 28 y 26%, respectivamente. Éstos, en conjunto acumularon un 96% del total de agresiones acontecidas en dicho trimestre.

De igual manera, toman mayor relevancia ahora agresiones, tales como: lesiones, amenazas de muerte, secuestros, violaciones y extorsiones, concentrando un 18,5% del total de delitos ocurridos entre enero y marzo de 2019. En 2018, según lo recabado en prensa, no se reseñó en la misma ningún caso de los anteriores sucesos, lo cual no significa que realmente no ocurriesen.

Otro aspecto a considerar es que, como es habitual, el sexo masculino es la principal víctima de los delitos en cuestión; no obstante, para el 2019 declinó ese valor a 77%. Durante el primer trimestre de 2018 el 94% de las víctimas eran hombres. Esto significa que aumentaron los casos donde la mujer es víctima de delitos, pasando de 7 a 23%. Según el coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia Mérida, Gustavo Páez, se maneja como hipótesis que este aumento porcentual de las mujeres como víctimas de delitos pueda estar correlacionado con el aumento en la entidad de casos de lesiones vinculadas a violencia intrafamiliar o de género y de violaciones.

Otro patrón que cambió en este primer trimestre fue con respecto a la edad. Explicó Páez que en 2019, llama la atención varios aspectos: en primer lugar, que en 2018 en los grupos de 0 a 9 años no se presentó ningún caso reseñado donde hubiese víctimas de algún hecho violento. Para 2019, preocupa que se reseñaran 4 casos, es decir 9,3% del total de delitos. En segundo lugar, las personas entre 15 y 34 años perdieron importancia relativa como víctimas de delitos pasando de 74 a 54%, aumentando los casos de víctimas entre 35 y 44 años, pasando de 12,1 a 25,6%, y entre las personas de 55 años y más pasó de 4,4 a 9,3%. En 2018 se observó que las víctimas fueron individuos principalmente entre 15 y 34 años, acumulando un 73,7% en conjunto, acotó Páez

Con respecto a las hipótesis que se pudieran manejar en torno a estos cambios en los patrones de violencia, Páez señaló que el primer aspecto, es decir, lo correspondiente a las edades de las víctimas, podría estar explicado por una mayor frecuencia de casos de violencia intrafamiliar en menores de edad o por una mayor cobertura por parte de los periodistas en cuanto a estos casos se refiere.

En segundo lugar, la conjetura que posiblemente podría explicar ese cambio, cuándo principalmente las víctimas de delitos son personas entre los 15 y 34 años, es la emigración de jóvenes y adultos-jóvenes concentrados en el mismo intervalo  de edad. “Al disminuir por migración el número potencial de individuos con mayores probabilidades de ser víctimas de distintos tipos de hechos violentos y delitos, puede disminuir el número real efectivo de personas jóvenes y adultos-jóvenes víctimas de la inseguridad, quedando ahora como principales víctimas potenciales los adultos entre los 35 y 64 años, y los adultos mayores de 65 y más”.

Otros patrones a resaltar

Otro punto a resaltar en la revisión del primer trimestre de 2019 fue con respecto al sexo del victimario. En este sentido la mujer adquirió protagonismo, contando con un peso relativo de 6% de los delitos reseñados en la prensa regional, es decir, de cada 100 delitos acontecidos en el estado Mérida en el primer trimestre de 2019, 6 fueron perpetrados por mujeres. Las edades de los victimarios se continúan concentrando entre los 15 y 34 años en 66,6% de los delitos de dicho trimestre 2019. En 2018, el 100% de los delitos fueron cometidos por hombres.

En cuanto al sitio de las agresiones, durante los primeros tres meses del año el panorama cambió. El 59% de los delitos se cometieron en las calles y avenidas, mientras que el 22% se perpetraron en viviendas. Haciendo una correlación con el primer trimestre de 2018, se observa que el 89% de los hechos se ejecutaron en las calles, en tanto que apenas un 7% ocurrieron en casas. “Si la víctima potencial no va a la calle, por temor a la violencia e inseguridad creciente, el delincuente va en búsqueda de la víctima a su casa, apartamento o finca, no sólo para llevarse objetos de valor o dinero en moneda extranjera sino, incluso, alimentos almacenados por las personas”. “Por otra parte, también ese aumento de agresiones consumadas en viviendas se correlaciona con casos de violencia intrafamiliar”, explicó el coordinador del OVV Mérida.

El tipo de victimario fue otro aspecto a resaltar en el análisis trimestral de 2019. En este sentido, se encontró  que el 67% de quienes agreden son desconocidos, seguidos de un 3% que corresponden a cuerpos de seguridad del estado. Haciendo una comparación con los datos emanados de 2018 donde habían tomado protagonismo dos tipos de victimarios (desconocidos 96% y cuerpos de seguridad 4%), durante los tres primeros meses de 2019 hubo una mayor variabilidad, tomando protagonismo familiares o conocidos (17%), grupos armados irregulares con 11%, funcionarios de organismos de seguridad 3,1% y colectivos armados 2%. Llama poderosamente la atención  que en este aspecto, es decir tipo de victimario, se hayan ubicado en segundo lugar a personas familiares o conocidos de las víctimas. “Esto es un reflejo fehaciente de la crisis humanitaria que se vive en el país conjugada con una irrefutable descomposición social caracterizada principalmente por la pérdida de valores de muchos venezolanos. En cuanto a los otros dos tipos de victimarios, es también una muestra del no control de la inseguridad por parte del estado venezolano y la permisividad del mismo para dar rienda suelta para delinquir a grupos de individuos organizados”, explicó Páez

Tanto en 2019 como en 2018 el medio que más se utilizó para cometer los delitos fue el arma de fuego en 77 y 79% de los casos, respectivamente. No obstante, llama la atención que en 2018, en segundo lugar se ubicaba el arma blanca con 17% y el uso de la fuerza física, con apenas 2% en tercer lugar. En 2019, el arma blanca fue desplazada por el uso de la fuerza física, la cual se ubicó ahora en segunda posición con un 13%. Nuevamente este cambio refuerza la hipótesis de la creciente violencia intrafamiliar en la entidad y posiblemente de casos de violaciones.

Finalmente, los tres municipios donde acontecieron la mayoría de los delitos cometidos en el primer trimestre de 2019 fueron: Alberto Adriani, Libertador y Campo Elías, con un 65% del valor global. Le continúan Obispo Ramos de Lora, Caracciolo Parra y Olmedo, Julio César Salas y Sucre, concentrando un 21% de éstos, y el restante 14% se distribuye entre los municipios Tovar, Tulio Febres Cordero, Andrés Bello, Antonio Pinto Salinas, Rangel, Rivas Dávila y Santos Marquina.

Fuerzas de seguridad del Estado asesinaron a 287 menores de edad en 2018

EN 2018 SE REGISTRARON 287 muertes por resistencia a la autoridad, 187 casos más en comparación con el mismo período del año anterior, de acuerdo con el informe presentado este viernes por Cecodap y el Observatorio Venezolano de la Violencia, luego de un monitoreo en la prensa nacional.

El informe reveló que en 2018 estas muertes ocurrieron por la actuación de funcionarios y cuerpos de seguridad del Estado. De las 287 muertes, 267 fueron adolescentes: 256 hombres, 30 mujeres y 20 niños y niñas.

Mientras, en 2017 Cecodap y el OVV reseñaron 109 muertes a manos de policías y militares, con un total de 109 casos, 106 de los cuales las víctimas fueron adolescentes de entre 15 y 17 años de edad, un caso entre 10 y 14 años y otro que involucró a un menor de 5 a 9 años de edad.

“Los casos ocurrieron durante presuntos enfrentamientos policiales. La cifra de muertes por agentes de seguridad en 2018, pretende justificar el abuso policial como uso legítimo de la fuerza. En sus minutas policiales los tratan con los términos dada de baja, enemigo que se resistió, como política belicista y violatoria de los derechos humanos”, indicó Roberto Briceño-León, director del OVV.

Destacó que el informe recabó los casos de muertes por la represión contra protestas sociales “por la actuación excesiva, innecesaria y violatoria de la ley por parte de los funcionarios que asumen el control de las manifestaciones públicas”.

Homicidios

Briceño-León señaló que en  2018 se contabilizaron 1.484 homicidios de niños, niñas y adolescentes. La cifra refleja la sumatoria de 174 niños y niñas asesinados y 1.310 adolescentes.

“Son 1.484 muertes en solo 1 año, 4 niños o adolescentes muertos cada día de ese año, 120 niños, niñas y adolescentes muertos cada mes, el equivalente a 4 salones de clase asignados cada mes del año. Son estimaciones que deberían estremecer la conciencia de la sociedad”, afirmó Briceño-León.

Las entidades con mayor número de casos fueron Miranda, Carabobo, Aragua, Distrito Capital, Bolívar y Zulia.

En 2017, el informe de la OVV indicó que se cometieron 1.134 homicidios.

#MonitorDeVíctimas | Con la tapa de una arrocera degollaron a sexagenario en Misión Vivienda de Montalbán
Una sobrina indicó que los presuntos asesinos frecuentan edificios de la zona por lo que considera no será una tarea difícil para el Cicpc dar con su paradero

 

@franzambranor / Fotografía: Carlos Ramírez

UNA ADOLESCENTE QUE LLEGABA DEL COLEGIO a las 10:30 de la mañana fue quien descubrió el cadáver de Santana Rondón Sánchez, de 65 años de edad, el pasado martes 7 en su apartamento del complejo de la Gran Misión Vivienda en Montalbán I, municipio Libertador.

Sobre un charco de sangre yacía el cuerpo del hombre nacido en Mérida, estado Mérida, cuando la niña de 12 años lo encontró luego de observar que la puerta del apartamento en el que habitaba estaba abierta. Avisó a otros vecinos quienes notaron que los asesinos no violentaron el acceso al apartamento.

La sobrina de la víctima, Joana Rondón, dijo en la morgue de Bello Monte que los principales sospechosos son un par de hombres que venden cloro a domicilio o en su defecto lo cambian por comida, cuando las personas carecen de dinero. “Los ‘cloreros’ se metieron al apartamento y le dieron con la tapa de una olla arrocera en la cabeza a mi tío y luego que ésta se partió lo degollaron con el vidrio”, dijo.

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Joana presume que los sujetos sabían que Santana Rondón venía llegando de cobrar la pensión. Familiares no se explican cómo algo así puede suceder en un espacio donde a escasos metros queda un módulo de la Policía Nacional Bolivariana. Joana indicó que los presuntos asesinos frecuentan edificios de la zona por lo que considera no será una tarea difícil para el Cicpc dar con el paradero de estos.

Rondón, cuyo nombre de pila es Santana, vivía solo y no tenía hijos. Su única fuente de ingreso era una pensión. “Lo mataron por una quincena del sueldo mínimo, porque no se llevaron más nada”, dijo Joana.

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#MonitorDeVíctimas | Le cortaron el cuello a mujer de 65 años para robar su vivienda en Petare
La víctima residía en el barrio San José, de Petare, y fue atacada por desconocidos en su cocina. La mujer se mantenía de pie con un bastón

 

@Daigalaviz / Fotografías Carlos Ramírez

DE VARIAS PUÑALADAS en el cuello mataron a una mujer de 65 años en la cocina de su casa para robarle sus pertenencias. La dama, que se apoyaba de un bastón para caminar, residía en el barrio San José de Petare, municipio Sucre.

El nieto de la víctima, un adolescente de 13 años, encontró a Simona Vaaamonde tirada en el piso de su cocina en medio de un charco de sangre. El hallazgo ocurrió el miércoles 20 de marzo a las 2:45 pm aproximadamente.

El joven había salido del liceo y se fue directo a la casa de su abuela a tomar el almuerzo, relató Nataly González, una de las hijas de la víctima.

La vivienda se encuentra en la calle La Cruz, una zona de la parte alta del barrio San José. La abuela era soltera, ama de casa y madre de dos hijas. Hasta hace poco se ganaba la vida limpiando casas y lavando ropa, pero tras un desgaste en la cadera no pudo seguir. Esperaba ser intervenida quirúrgicamente.

Simona tenía dos hijas y dos nietos, además del que la encontró tenía una nieta de 14 años. Las hijas de la víctima presumen que los atacantes ingresaron por el patio de la vivienda, pues la puerta principal no lucía forzada ni violentada.

“Mi mamá no le abría la puerta a desconocidos. Ella no era una mujer de esas, más bien era desconfiada”, aseguró González.

La hija de la víctima denunció que los hombres se llevaron de la casa una tablet, un televisor y utensilios de cocina.

De acuerdo con datos de Monitor de Víctimas, entre el 1 y el 31 de enero de 2019, un total de 13 mujeres fueron asesinadas en el Distrito Capital. Una de ellas murió en Petare luego que la atacaran en las afueras de su casa en Macaracuay para robarla. La víctima fue identificada como Graciela Buenaventura, quien también era ama de casa. Murió tras recibir varios golpes con un objeto contundente.