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@ajmonagas

 

La graves crisis que aqueja a Venezuela ha provocado múltiples comentarios cuyos contenidos no terminan de depurar los intríngulis que se han tejido sobre el suelo nacional. Muchos no solo confunden al lector toda vez que quienes opinan suponen razones tan nimias, que solamente avivan conjeturas que no se corresponden con la exacta naturaleza del caos en curso. También hay opiniones que enmarañan la situación, dado que los análisis expuestos lucen redundantes de factores. Pero que además, son causas que si bien se muestran alineadas con la crisis en cuestión, carecen del manejo y precisión conceptual que las mismas entrañan. 

Vale aclarar que, en el fondo, dar cuenta de las motivaciones a partir de las cuales se acentuó lo que en principio fue un problema de estrategia política y económica, fundamentalmente, no es asunto de fácil explicación. Menos, si se busca la funcionalidad de la estructura sobre la cual se adosa la crisis. De sus articulaciones con ámbitos colindantes a la susodicha crisis. Asimismo, con elementos que confabulan en perjuicio de esfuerzos planteados alrededor de su contracción. Aunque cabe reconocer que más que dificultad en la explicación, el problema radica en entenderlo. Y en su comprensión, descansa cualquier inferencia que de la crisis pudiera erigirse. 

Sin embargo, la historia permite advertir consideraciones que han sido periódicas tanto como insistentes. No solo como secuelas de hechos contraproducentes. Igualmente, como condicionantes lo que ha repercutido en cuanto a la inducción y consolidación del problema propiamente. De manera que, en su esencia, esta o cualquier crisis que haya mellado la sociedad en alguna forma, tiene la capacidad para provocar carencias o agravios. Y de estos, se aprovecha el poder dominante para manipular complicaciones que detrás de todo, generan ganancias políticas. Y que de ser bien administradas, le proporcionan al poder dominante los dividendos suficientes de los que luego se sirve para infundir el temor necesario sobre el cual estriba el manejo político de la crisis. 

Y que esto no es otra cosa que el HAMBRE. Más, cuando se presenta asociado a la pobreza. Pero aunque del “hambre” se han levantado infinitas consideraciones, no siempre su explicación ha recorrido parajes contagiados de las afecciones del poder. Tampoco, por canales cundidos de podredumbres de la política. O de las argucias de la economía. Por esos ámbitos, no circula el “hambre” ya que las respuestas que de los mismos derivan, serían incapaces de descifrar el problema con base en la verdad, la justicia, la libertad y la igualdad. 

Hay que saber que cuando el hambre arrecia, se nubla el pensamiento. Y esa condición es la que aprovecha el poder para dominar a sus anchas y a merced de sus intereses. Por ello, reparte migajas. O para imponer sus decisiones, hace ofertas que se desvanecen al primer asomo de lluvia. Y en eso, el autoritarismo se las sabe todas. Igualmente el socialismo pues como decía Winston Churchill, “(…) su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.

 

Por eso el populismo y la demagogia, en el fragor de lo que se plantean regímenes de oscuridad, intolerancia y engaño, manipulan a la población con discursos que rebasan realidades y transgreden verdades. De esa forma, sus deleznables economías movilizan disposiciones sin que las realidades descubran su verdadero contenido. En consecuencia, aparentando que se tiene un horizonte de impoluta imagen, toda gestión autoritaria o totalitaria termina provocando destrozos y corrupciones ocultas. 

Es ahí cuando se vive una sensación de sarcástica perplejidad toda vez que no hay forma de explicarse, con la contundencia del caso, la contradicción que se percibe del problema inducido por el poder dominante al infundir el ocio como recreación en medio de una celebración abultada por la publicidad y la propaganda. 

Eso termina siendo un vulgar ejercicio de control social mediante el cual todo régimen político, indistintamente de su condición ideológica, busca aliviar los padecimientos de aquellos sectores de la población de menores recursos y mermadas capacidades para superarse. Por tanto, propone medidas de política indolente, con base en espectáculos de gran impacto publicitario, para infundirle algún sentido a ilusiones y fantasías que hacen soportable la infeliz conciencia de pobreza bajo la cual estos sectores de la población viven.

El carnaval, las escandalosas ferias de pueblo o los días de asueto decretados populistamente por el régimen abusador, en virtud del oportunismo con el que desata sus medidas, son algunos de esos ensayos de los cuales se vale la política de minúscula condición para inducir ficciones de abundancia y felicidad sin que las realidades se compadezcan de tan desvergonzadas y utilitarias consideraciones.

Tan paradójica quimera inyecta, en la actitud de quienes son víctimas de tan burdas presunciones, el facilismo y la ociosidad como razones que sirven al populismo para aumentar su cuota de permanencia en la conciencia política de esas personas. Y por consiguiente, como factor que acentúa la ceguera ante la pobreza que se arrastra como problema social y económico. Por eso que a la política de “medio pelo” le resulta conveniente arrimar su gestión de gobierno a eventos que apunten siempre a animar una celebración. Solo que bajo el autoritarismo hegemónico, como el que padece Venezuela, es reiterativo el hecho humillante de observar siempre toda una celebración con HAMBRE.

La república desmantelada, por Elías Pino Iturrieta

DURANTE EL MANDATO DE CHÁVEZ comenzó el trabajo de acabar con la estructura republicana de Venezuela, y el usurpador lo ha completado. Nos hemos preocupado por la desaparición de los usos democráticos y de los principios de libertad que han formado parte de la evolución social desde el siglo XIX, sin caer en cuenta de que esos elementos fundamentales dependen de una estructura anterior que los sostiene y promueve: la república. No basta con el hecho de que la nación se muestre en términos formales u oficiales como una organización de naturaleza republicana. Hace falta que tal denominación sea hospitalaria con conductas e ideas distintas a las establecidas durante el absolutismo monárquico, o durante los despotismos del antiguo régimen europeo, o de despotismos anteriores de allá, o de mandonerías posteriores de acá orientadas por los intereses del autoritarismo.

El comienzo del desmantelamiento se relaciona con el hecho de que, por decisión del comandante Chávez votada por los electores, comenzáramos a llamarnos República Bolivariana de Venezuela. La denominación significó un divorcio del vínculo con el ideario liberal que había alimentado los intentos de sociabilidad ensayados a partir de las guerras de Independencia, que procuraron el establecimiento de un sistema de frenos y contrapesos que impidiera el predominio de una hegemonía personal, o la elevación de una sola bandería en el manejo de los asuntos públicos. La relación con un proceso histórico de larga duración, es decir, creado y reformulado a través del tiempo buscando un acercamiento cada vez más íntimo con los requerimientos de la modernidad, con las doctrinas ilustradas de los siglos XIX y XX, con sus modelos legislativos y con la esencia de sus deliberaciones, se cambió por lo que pudo pensar y hacer un hombre en un breve lapso o, mucho peor, por lo que decía Chávez que un héroe había realizado o barruntado en dos décadas de su vida.

De allí el inicio de una traducción tendenciosa de lo que había entendido un personaje histórico sobre la política de su tiempo –que no era precisamente liberal, ni amistoso con las polémicas sobre el gobierno, ni dado a acoger a todos los sectores sociales– efectuada por un aventurero, o por un apresurado lector de panfletos, o por un entusiasta seguidor de disparates, o por un manejador de micrófonos capaz de llegar a auditorios amplios, o por un experto escarbador de pasiones debido a la cual se deformaron los principios fundacionales y se borró un proceso esencial de fábrica ciudadana, o se ubicó en plano secundario. La república había luchado en el pasado por la eliminación de los elementos que la negaban o sofocaban, pero, por si fuera poco el daño en marcha, la dislocación animada por Chávez les dio el aire que necesitaban para volver por sus fueros: el militarismo, el voluntarismo, la obediencia ciega, el compadrazgo, el clientelismo, el manual de rudimentos, la ignorancia supina de los burócratas, la violencia ejercida por grupos sin soporte institucional…, pasaron de la periferia al centro de la escena para redondear el oficio de menoscabo republicano que no hemos advertido a cabalidad a pesar de su mole monstruosa. En las manos de Maduro se ha tratado de un asalto con golpes de mandarria, pero pensamos que es un guerra ventajista contra unos partidos o contra un elenco de dirigentes, o contra cierto entendimiento de la democracia, sin preocuparnos al ver cómo socava las bases del edificio que más importa porque les servía de domicilio a ellos y a nosotros sus deudos.

Para que se tenga una idea del reto que afronta Venezuela, y de cómo parece difícil que pueda encontrar desenlace positivo si no agarra el toro por los cuernos, si no olvida lo accesorio para atender lo primordial, acudo a una afirmación de extraordinaria importancia por la época en la cual se hizo, por el político que la expresó y, en especial, por la sociedad debido a cuyos problemas se quiso poner de relieve. El 17 de agosto de 1898, George Clemenceau escribió desde París al conde de Aunay: “Habría un medio de asombrar al universo, haciendo algo totalmente nuevo: la República, por ejemplo”.

 

@eliaspino

EE UU condenó nuevamente el

MichaelFitzpatrick

 

El gobierno de Estados Unidos (EE UU) reiteró este viernes su condena al “incremento del autoritarismo” en Venezuela y aseguró que sigue “profundamente preocupado por la falta de respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales” del pueblo venezolano.

El encargado de Suramérica en el Departamento de Estado, Michael Fitzpatrick, hizo hoy esas valoraciones en Washington en un discurso en la organización Freedom House, que acogió un debate con embajadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre derechos humanos y democracia en Latinoamérica.

“Estados Unidos condena el incremento del autoritarismo del régimen de Venezuela”, subrayó Fitzpatrick, quien consideró que el gobierno de Nicolás Maduro hace “esfuerzos sistemáticos” para intimidar y mermar a la sociedad civil, condenándola al exilio o metiéndola en prisión.

“Hoy las cárceles de Venezuela tienen más de 600 prisioneros políticos, un número extraordinario”, lamentó Fitzpatrick. El diplomático consideró que, en los últimos dos años, el mundo ha sido testigo de una “erosión constante” de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela, y puso como ejemplo las “fraudulentas” elecciones regionales celebradas el pasado 15 de octubre.

En esos comicios, el oficialismo se impuso con 18 gobernaciones de las 23 que tiene Venezuela, según resultados oficiales que no reconoce la oposición.

“En Venezuela, seguimos profundamente preocupados por la falta de respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales”, afirmó el responsable del Departamento de Estado, quien consideró que el gobierno de Nicolás Maduro está tomando “acciones claras para socavar” la democracia y sus instituciones.

Fitzpatrick culpó al régimen de Maduro de la crisis que vive el país y aseguró que su gobierno seguirá presionando a Venezuela con las “herramientas apropiadas”, desde sanciones económicas hasta persecuciones criminales, pasando por la reciente negación de visados a algunos funcionarios venezolanos.

En su último veto migratorio, el presidente Donald Trump incluyó a Venezuela en el grupo de naciones que amenazan su seguridad y limitó la entrada a su país de algunos de sus ciudadanos. En concreto, el veto de Trump restringe la entrada al país de los funcionarios venezolanos encargados de proporcionar a su nación información sobre viajeros, de forma que la medida afecta por ejemplo a los trabajadores del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería de Venezuela.

En su intervención, Fitzpatrick metió a Maduro dentro de un grupo de gobiernos que “está erosionando el proceso democrático” en Latinoamérica y, entre los que incluyó a Cuba, Bolivia y Nicaragua, aliados de Maduro. De esa forma, consideró que el gobierno del presidente Evo Morales ha usado el sistema judicial para hacer callar a la oposición en Bolivia, mientras que en Nicaragua aseguró que se está produciendo una “concentración de poder” en manos del Ejecutivo del mandatario nicaragüense, Daniel Ortega.

El diplomático también incluyó en este grupo a Cuba, que actualmente vive grandes tensiones con EE UU a raíz de unos supuestos ataques contra diplomáticos estadounidenses en la isla.

“El pueblo de Cuba todavía no es libre de dar su opinión o elegir a sus líderes y, aquellos que pacíficamente abogan por cambios políticos positivos y por cambios sociales con la búsqueda de libertad para presos políticos, son ilegalmente acosados y detenidos”, aseguró Fitzpatrick.

Por último, el funcionario de EE UU expresó el compromiso de su país para trabajar con la OEA y sus aliados en Latinoamérica para conseguir cambios en esas naciones.

Provea: Regionales reiteran que dictaduras modernas realizan elecciones sólo si garantizan obtener resultados favorables

EL PROGRAMA VENEZOLANO DE EDUCACIÓN-Acción en Derechos Humanos (Provea) confirmó que los resultados de las pasadas elecciones regionales realizadas en el país, el pasado 15 de octubre de 2017, ratifican las alertas realizadas por la ONG cuando comenzó a calificar a la gestión de Nicolás Maduro como una dictadura: Sólo realizaría elecciones en el caso que pudiera garantizar la obtención de resultados favorables a sus candidaturas.

Tras los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, cuando el gobierno se transformó en una minoría electoral, el Ejecutivo tomó una serie de decisiones que vulneraron definitivamente la institucionalidad democrática, la única que puede garantizar el disfrute de los derechos humanos. Una de estas medidas fue la suspensión de elecciones que puedan calificarse como democráticas.

Recordamos que según los estándares internacionales, una elección es democrática cuando cumple 4 requisitos: 1) Es inclusiva: El voto tanto universal como equitativo y los ciudadanos pueden ejercer sin ningún tipo de obstáculos este derecho; 2) Son limpias: Los electores votan sin temor a represalias y los sufragios se contabilizan de manera imparcial y exacta; 3) Son competitivas: Los candidatos compiten en igualdad de condiciones, los votantes tienen la información necesaria para tomar una decisión y candidatos y electorado pueden interactuar libremente y 4) Se eligen cargos públicos, donde los ganadores pueden ejercer las funciones a las que fueron electos y los resultados son irreversibles. Ninguna de estas 4 condiciones se cumplió para el proceso realizado en Venezuela el 15 de octubre de 2017.

La mayoría de las denuncias sobre las irregularidades presentadas se concentraron en la etapa previa del acto comicial: Anuncio que gobernadores electos serían juramentados ante ilegal Asamblea Constituyente, alteración de las etapas y tiempos regulares del proceso, ilegalización de partidos políticos ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), Inhabilitación de tarjetas en por lo menos 7 estados del país, reducción de los lapsos para la inscripción de candidatos a dos días antes de la convocatoria formal del proceso, a pesar de estar establecido en la norma no se permitió la sustitución de candidatos renunciantes, modificación irregular del Registro Electoral, ausencia de observadores naciones e internacionales independientes, eliminación y reubicación de 274 centros electorales a última hora afectando más de 700.000 electores, uso de los recursos públicos para promover candidaturas del partido de gobierno, coerción a electores para votar por postulantes gubernamentales mediante la base de datos del llamado “Carnet de la patria” mediante la cual se distribuyen alimentos a precios regulado; intimidación a empleados públicos para seleccionar los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), uso de grupos de civiles motorizados para hostigar centros de votación y atemorizar electores, reiteradas denuncias de robos a votantes que acudían a votar en centros electorales reubicados a pesar de la presencia del Plan República. Por otra parte las denuncias realizadas por el candidato a la gobernación de Bolívar Andrés Velásquez, quien fuera proclamado en varias oportunidades como ganador en el sitio web del CNE y finalmente anunciado como perdedor, sugieren la posibilidad de alteración de actas, lo cual debe investigarse y aclararse.

Venezuela es la continuación del modelo autoritario inaugurado en el Perú por Alberto Fujimori en la década de los noventas: Gobiernos de origen electoral que se transforman en una dictadura mediante el ejercicio arbitrario sistemático y el abuso de poder. En mayo del 2000 Fujimori fue reelecto para un tercer período presidencial tras obtener el 74% de los votos. Posteriormente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) consideró que dichas elecciones no podían calificarse de libres o justas, haciéndose eco de las diferentes denuncias sobre el proceso, entre ellas alteración de resultados, obstáculos al acto electoral, atentados contra el libre ejercicio del voto, reemplazo de electores. Parcialidad de las autoridades electorales, uso de recursos del Estado y hostigamiento a candidatos. Hoy estas elecciones se recuerdan como un fraude y al propio Alberto Fujimori como a un dictador.

Lamentablemente en nuestro país no existen instituciones que puedan investigar y sancionar las diferentes irregularidades electorales, que incluyen la ausencia de independencia del árbitro comicial y el uso de toda la maquinaria y los recursos del Estado para favorecer sus candidaturas y desestimular el voto por sus adversarios. La presión y movilización de todas las organizaciones políticas, gremiales y sociales del país debe incluir dentro de sus reivindicaciones la reinstitucionalización del Consejo Nacional Electoral y la reactivación de todas las garantías que permitan en un futuro calificar las elecciones como democráticas. Además, instamos a todos los organismos internacionales con competencia en derechos humanos en documentar y visibilizar la ausencia de condiciones para el libre ejercicio de los derechos políticos en Venezuela, y en general la satisfacción de los derechos humanos para la población.

Los reyes desnudos, las sanciones de Trump y la verdadera invasión, por Jesús “Chúo” Torrealba

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“¿Para qué se retó a la administración derechista de EE.UU? ¿Para victimizarse luego? ¿Para construir una épica que compense los errores propios?”

HASTA EN EL CHAVISMO LE CREEN MÁS A TRUMP QUE A MADURO

Así se lo pregunta en su cuenta en la red social Twitter el filósofo y profesor chavista Javier Biardeau (@jbiardeau), refiriéndose a las nuevas sanciones impuestas por el presidente norteamericano Donald Trump, esta vez no contra individuos sino contra los mecanismos de financiamiento del régimen. “¿Por que se extrañan de las sanciones? NO leyeron que la administración Trump ya había anunciado sus amenazas directas antes del 30-J…”, continúa Biardeau, y recuerda: “Antes del 30-J advertíamos que íbamos hacia una trampa, hacia una calle ciega, hacia un campo minado, ¿Cómo salir de la peor trayectoria?”.

Las reflexiones de este pensador chavista revelan que la operación de “victimización” del régimen no logra engañar ni siquiera a las audiencias internas del oficialismo, que aquella idea de provocar “la ira del Imperio” para unir al país detrás de un Maduro abrazado a la bandera nacional es un fracaso total y que -después de 12 trimestres consecutivos con el peor desempeño económico del planeta- pretender achacar ahora la culpa del desastre de la economía venezolana a las sanciones de Trump es una patética necedad.

EN LA OPOSICIÓN NADIE QUIERE HACER EL BALANCE DE “LA HORA CERO”

Pero también en el campo opositor hay reflexiones lúcidas que hacen ruido a los optimismos corporativos. En su más reciente artículo (“Diez lecciones de una derrota”, PolitikaUcab.net), el profesor Benigno Alarcón -Director del Centro de Estudios Políticos de la UCAB- hace la evaluación que quienes dirigieron las jornadas de lucha de los últimos cuatro meses han querido escamotearle al país, y su conclusión es contundente: “Los demócratas hemos perdido el pasado 30 de Julio una nueva batalla contra la barbarie autoritaria…”.

Para Alarcón, “En más de tres meses de confrontación fue notable la ausencia de un manejo estratégico de la protesta…. Sin dudar de sus buenas intenciones, resultó obvio que nunca tuvieron claros los objetivos, lo que se podía lograr y lo que no, ni el tipo de protesta que es efectiva y tiene incidencia. Eso degeneró en formas que, lejos de incidir sobre el régimen, lo hizo contra otros ciudadanos que compartían la misma causa…”. Según este catedrático opositor, “los responsables de la toma de decisiones políticas parecieron olvidar que el aumento de los costos de represión, a través de la protesta, no genera cambios políticos por sí mismo. La protesta es un medio, no un fin, y mal utilizada puede generar costos más altos para los manifestantes que para el Gobierno”.

LOS REYES DESNUDOS Y LAS SANCIONES DE MR. TRUMP

Al leer a Biardeau y a Alarcón, y al contrastar sus planteamientos con lo que escuchamos en la calle en nuestro diario trajinar en barrios y urbanizaciones, recordamos el cuento “El Traje Nuevo del Emperador”, con la variación de que aquí son dos los “reyes” que han quedado desnudos: Dos direcciones políticas, la que intenta aferrarse al poder y la que dirigió “La Salida parte 2”, ambas erráticas, ambas extremadamente costosas, ambas incapaces hasta ahora de hacer una oferta sostenible de futuro, pero ambas convencidas, en medio del desastre, que tienen el monopolio de la verdad…

Mientras esto ocurre en esas direcciones políticas, en el planeta Tierra, en la Venezuela real, pasan cosas espeluznantes: Los ocho niños que murieron en el Hospital de Niños JM de los Ríos porque las máquinas de diálisis están contaminadas o sin los filtros requeridos, el bebé que murió esta semana en Bolívar de difteria en un hospital que no tenía ni penicilina, y el niño que falleció literalmente de hambre en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito, no son “víctimas de las sanciones”. En todo caso, quien los “sancionó” no fue Trump, sino una supuesta revolución que después de mandar 18 años manejando más dinero que ningún gobierno anterior, ahora prefiere provocar una catástrofe con tal de no presentar ante el pueblo el balance de su corrupto paso por nuestra historia.

LÍDERES “POPULARES” QUE NO SABEN QUE ES LA “LOTERÍA DE ANIMALITOS”

Mientras la dirección política oficialista juega a la guerra y la dirección opositora evade hacer el balance que explique cómo se pasó de “La Hora Cero” a las elecciones regionales, en los mercados muchos deambulan aterrados por los precios de los alimentos, precios que no tardarán una semana en volver a subir, mientras muchos otros que no pueden ya ir a los mercados se aglomeran en los alrededores de los lugares donde comercios y restaurantes arrojan sus desperdicios … Los ancianos jubilados no pueden retirar completas sus magras pensiones de los bancos, y las fracciones que logran cobrar se las pagan en billetes de ínfima denominación … la falta de efectivo empuja a la desesperación e incluso al hampa a personas cuyos oficios los hacían depender de las “propinas” … una oleada de quiebras en comercios y pequeñas empresas, junto a disfrazados despidos masivos en la administración pública, echa a las calles a una multitud desesperada que constata que en la Venezuela sin empleo también se acabó el “rebusque” y la gente en los barrios busca sobrevivir comprando o vendiendo la resurrecta “lotería de animalitos”… todo un calvario que el régimen ignora y que rara vez encuentra espacio o al menos eco en el discurso de una oposición concentrada en lo jurídico-político, y olvidada hace mucho de lo económico y social.

ALLÍ VIENE LA INVASIÓN…

Ya está dolorosamente comprobado que no será a través del uso de la fuerza como régimen y oposición podrán resolver el drama venezolano. Con la pura fuerza el gobierno no gobierna, apenas sobrevive; Con la pura fuerza la oposición logró mostrar una vez más cómo se muere heroicamente, no cómo se construye la vida nueva. La presión internacional, “sanciones” incluidas, empuja al régimen a dejar la prepotencia y allanar el camino a una negociación política que abra las puertas de la transición … el sentido común debiera empujar a la dirección opositora en ese mismo sentido. Ambos sectores deberían aprovechar la muy precaria ventana de oportunidad que aún tienen, antes de que llegue la verdadera e inminente invasión que puede arrasarlos a ambos: ¡La invasión de la hambruna!

@ChuoTorrealba

La maldad por su nombre, por Carolina Jaimes Branger

Carcel Amazonas

 

El frenesí del fanatismo. Esta semana hemos visto a los fanáticos en acción. En Venezuela ya se ha hecho usual ver y oír a los personeros del chavismo que están dispuestos a llegar donde sea y como sea con tal de permanecer en el poder. Las fuerzas de seguridad del estado, según denuncia del gobernador Guarulla, masacraron a 37 personas en el Centro de Detención Penal de Puerto Ayacucho. Nadie se ha pronunciado, nadie se ha condolido, como sí se han pronunciado y condolido por los actos terroristas de Charlottesville, Barcelona y Cambrils. En Venezuela nos acostumbramos a la injusticia, la violencia, la muerte…

 

El periodista Marcos David Valverde publicó los hechos en Correo del Caroní:

 

“Una requisa… terminó con 37 presos asesinados… En su cuenta de Twitter, (el gobernador de Amazonas) LiborioGuarulla, informó que una “comisión especial” del Ministerio del Poder Popular de Relaciones Interiores y Justicia fue la responsable de las muertes”… Guarulla afirma que, más que simple requisa, “fue una toma ejecutada a sangre y fuego”. La conclusión está exenta de ser calificada como exageración si se considera, entonces, que fue aniquilado el 35 por ciento de la población carcelaria”.

 

En otro reportaje, Valverde entrevistó a la hermana de Juan Carlos Conde Morillo, uno de los masacrados. Ella le reveló que reconoció el cadáver de su hermano por una cicatriz en el pecho y unos lunares, porque “les destrozaron las cabezas y las piernas”. ¿Eso es una “requisa”? Si los reos estaban armados y el único camino era matarlos, han debido hacerlo con un tiro de gracia, no con una carnicería. El fanatismo político es también es una forma de terrorismo.

 

Estamos en el siglo XXI, la era de la comunicación instantánea, de la globalización y la tecnología de punta en todas las disciplinas de las artes y las ciencias. ¿Qué pasa que –contradictoriamente- el terrorismo ha tomado tanta fuerza?

 

La obsesión, el radicalismo, la discriminación, el dogmatismo, el autoritarismo son síntomas inequívocos del fanatismo y el origen de guerras, masacres, holocaustos, limpiezas étnicas, razzias y otras formas similares igualmente deleznables. El fanatismo marcha en sentido contrario al progreso. Los niños pequeños no discriminan. Hay una cita de Nelson Mandela en su autobiografía “El largo camino hacia la libertad” que dice así: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religión. Para odiar, las personas deben aprender a odiar, y si pueden aprender a odiar, se les puede enseñar a amar, porque el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”.

 

¿Qué tiene en su cabeza –y más aún, en su corazón- alguien que acelera un vehículo para matar a un grupo de personas que jamás en su vida ha visto, personas que no le han hecho daño, porque ni siquiera saben de su existencia?…  Pasó en Charlottesville, en Barcelona y en Cambrils.

 

¿Qué tienen en su cabeza –y más aún, en sus corazones- quienes convierten una requisa en una carnicería? Pasó en Puerto Ayacucho, Venezuela.

 

Un fanático es una persona con una autoestima baja o nula, que necesita consustanciarse con un grupo donde puede dar rienda suelta a sus miedos, culpas y complejos. Para ello, las religiones monoteístas y los grupos de ultraderecha son lugares idóneos para insertarse. El mal del siglo XXI es el terrorismo. Y el terrorismo es la principal consecuencia del fanatismo. Y para vencerlo el mundo de bien debe estar dispuesto a enfrentar el fundamentalismo en todas sus formas, empezando por llamar la maldad por su nombre.

 

@cjaimesb

Guterres: Venezuela debe mantenerse libre de injerencias y autoritarismo

AntónioGuterres_

 

El secretario general de la ONU, António Guterres, defendió hoy que Venezuela debe mantenerse libre tanto de “intervención extranjera” como de “autoritarismo”.

“América Latina ha logrado librarse tanto de la intervención extranjera como del autoritarismo. Y esa es una lección que es muy importante salvaguardar, concretamente en Venezuela”, dijo Guterres en una conferencia de prensa.

El jefe de Naciones Unidas insistió una vez más en que la solución a la crisis en el país caribeño solo puede ser “política” y urgió al Gobierno y a la oposición a retomar el diálogo, reseñé Efe.

El planeta de los simios, por José Vicente Carrasquero A.

Chavismo_

 

Ni en mis peores predicciones se configuraba una situación tan precaria como la que vive Venezuela en los actuales momentos. Lo que comenzó con una intentona golpista que desconoció los principios democráticos de aquel momento, no podía más que degenerar en el autoritarismo que hoy sufrimos los venezolanos a manos de unos individuos que no pueden ser catalogados de otra forma que de gorilas.

El chavismo siempre mostró poco interés por los principios democráticos. En realidad los redujo solo al voto y por supuesto, siempre que ganaran, bajo los criterios que le resultaran más convenientes y sin empacho alguno en usar los recursos del estado a favor del partido de gobierno.

A principios del siglo XXI, en el prestigioso programa Aló Ciudadano, le comentaba a Leopoldo Castillo y Carlos Acosta, que la clase política que había llegado al poder junto a Chávez me recordaba un capítulo de El Túnel del Tiempo, vieja serie de televisión norteamericana, en el que unos guerreros de Genghis Khan atravesaron el túnel del pasado al presente. Esta metáfora la usé para ilustrar a unos individuos con ideas del pretérito que pretendían imponer la oscuridad sobre la sociedad venezolana.

Lamentablemente, el tiempo no me quitó la razón. Venezuela está en manos de un grupo de personas que se comportan como un ejército de ocupación. Han creado una especie de secta que goza de unos privilegios que ya quisieran para sí los monarcas y miembros de la realeza alrededor del mundo. Por ejemplo, de la denuncia de las colitas de PDVSA pasamos a una flota de aviones dedicada a llevar alrededor del mundo a los jerarcas del régimen. Mientras el común de los venezolanos no tiene acceso a dólares para costearse unas vacaciones en el exterior, estos miembros de la nomenclatura chavista disponen de maletines llenos de dólares para financiar sus aquelarres. Fue público, notorio y comunicacional que  un privilegiado ex vicepresidente usó un avión de la flota para ir a hacerle chequeos médicos a su esposa en Brasil.

Los privilegios son muchos. Incluso el de hacerse del comercio internacional de alimentos y medicinas con la finalidad de seguir llenando sus alforjas con el dinero que roban a manos llenas. Como si esto fuese poco, se adueñaron del negocio del narcotráfico para operarlo directamente, sin intermediarios. Esto es lo que explica, por ejemplo, que Walid Makled esté en prisión.

Los gorilas que se hicieron del poder lo fueron convirtiendo en mecanismo para enriquecerse y, por ejemplo, desde el cargo de ministro de la defensa, con un sueldo en dólares paupérrimo, poder mantener a los hijos viviendo en un exclusivo barrio de Madrid con una calidad de vida propia del jet set internacional. Ejemplos como este abundan. Chavista de la nomenclatura que se respeta tiene al menos un tremendo apartamento en el exterior y unas cuentas en moneda dura que siempre se manejan en al menos 7 cifras medias, para los menos favorecidos.

Estos primates vieron en la elección de la Asamblea Nacional de 2015 una amenaza real a todo este aparato de privilegios que habían diseñado sin control alguno desde que llegaron al poder en 1999. Un mandril blandiendo un mazo en su programa de televisión habla del país y de sus recursos como si fuesen de su peculio personal. Este individuo de mentalidad del pleistoceno inferior defiende a capa y mazo la ilegítima elección de una asamblea nacional constituyente que pretende hacerse del país desde una posición vergonzosamente minoritaria. Quiere el individuo de marras hacerse del poder omnipotente que le permita barrer con todo lo que le impide disfrutar de sus privilegios mal habidos y tomarse para si el país como Milo hizo con el planeta de los simios.

Los venezolanos tienen el derecho y deber de frenar la ilegítima pretensión del gorilato de hacerse del país desde una minoría. El país no le pertenece a esta manada de primates que se creen con más derechos que el resto de los venezolanos. Nunca la diferencia entre la oligarquía política y el venezolano de a pie había sido tan grande en Venezuela. Mientras que un joven venezolano tiene que aventurarse en autobús hasta Santiago de Chile, el ministro de relaciones exteriores toma un avión de la flota para ir a visitar a su novia en Washington sin que se le agüe el ojo.

El gorilato no entiende que el país no le pertenece y chantajea a los funcionarios públicos, empleados de empresas del estado y a todo el que dependa del gobierno para su subsistencia para obligarlo a votar en el proceso para la instauración de la constitución cubana. Mensajes de texto, reuniones pequeñas en oficinas y todo tipo de artilugios son usados por los gorilas para imponerle a la gente su voluntad. Es tiempo que el venezolano ponga a estos simios en su sitio.

Si la elección del 30 de Julio se da, será el principio del fin del gorilato. Los venezolanos no están dispuestos a seguir sufriendo los desmanes de una clase política que los trata como esclavos. Que pretende hundirlos en la peor de las miserias para hacerlos depender de los cada vez más exiguos favores que les puedan suministrar.

Es tiempo de barrer a los simios del poder. Es tiempo de establecer una verdadera democracia en Venezuela. Una en la que el pueblo sea escuchado y obedecido. Una democracia en la que el objetivo fundamental sea el bienestar del pueblo. Donde el individuo en el uso de su libertades pueda desarrollarse para darse la calidad de vida que su esfuerzo le procure. Una democracia en la que el Estado esté para socorrer al más desfavorecido y que promueva el crecimiento de todos los venezolanos en paz y prosperidad.

El chavismo ha demostrado en estos dieciocho años no poder conducir Venezuela bajo un sistema democrático y ya es tiempo que deje el poder.

@botellazo