Este sábado, 18 de abril, familiares de presos políticos detenidos en la cárcel El Rodeo I cumplieron 100 días en vigilia permanente para exigir la liberación de sus seres queridos.
El Comité por la Liberación de los Presos Políticos (Clippve) reseñó que “han sido cien jornadas de oración inquebrantable y de una espera que no se rinde ante el cansancio”.
“Estamos aquí por la dignidad, exigiendo el fin de las torturas y alzando la voz por quienes no pueden hacerlo. Nuestra resistencia es la esperanza de verlos libres; nuestra fuerza es la convicción de que la justicia debe prevalecer. Seguimos de pie, con la mirada puesta en la libertad de cada preso político”, se lee en un mensaje publicado en su cuenta en la red social X.
100 DÍAS | Hoy se cumplen 100 días de vigilia frente a El Rodeo I. Han sido cien jornadas de oración inquebrantable y de una espera que no se rinde ante el cansancio.🙏🏻
Estamos aquí por la dignidad, exigiendo el fin de las torturas y alzando la voz por quienes no pueden hacerlo.… pic.twitter.com/DvXm21lKcj
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) April 19, 2026
En otro mensaje el Clippve expresó que también llevan 100 días exigiendo justicia y el cierre de los centros de tortura.
“No nos cansamos ni nos rendimos. Seguimos acompañando el dolor de las madres, padres, hermanas y esposas que solo piden el regreso de sus seres queridos a casa”, afirmó el comité.
Caminata en El Helicoide
Familiares de los presos políticos detenidos en El Helicoide realizaron una caminata en las inmediaciones de El Helicoide durante la acción “100 días, 100 Luces por la libertad”.
Familiares denuncian cien días sin respuesta a las exigencias de libertad para los presos políticos.
100 DÍAS | Familiares realizan caminata en las inmediaciones de El Helicoide durante la acción “100 días, 100 Luces por la libertad”, este sábado #18Abr.
Familiares denuncian cien días sin respuesta a las exigencias de libertad para los presos políticos. pic.twitter.com/Ajmkif0rG7
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) April 18, 2026
El comité denunció que muchos de los familiares que se han mantenido activos en todas las vigilias dejaron sus hogares en el interior del país y se trasladaron a Caracas para esperar la liberación de sus seres queridos.
La organización recalcó que la realidad actual es que las excarcelaciones se han producido a cuentagotas y la Ley de Amnistía solo ha beneficiado a unos pocos.
“Seguiremos exigiendo la libertad de cada una de las personas detenidas por motivos políticos en el país. ¡Justicia, justicia y libertad!”, aseguró el Clippve.
El pasado 8 de enero, Jorge Rodríguez prometió liberar a un número importante de presos políticos. Pese a la entrada en vigencia de la Ley de Amnistía, las liberaciones se han estancado. Cifras del último balance del Foro Penal estiman que más de 400 personas siguen detenidas por motivos políticos en Venezuela.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
En el remoto mundo homérico, como lo revela Aristóteles, la primera teoría ética dice que «somos los que hacemos». Es decir, la libertad nuestra llegaría, como noción, hasta la posibilidad de lo humano. Hasta lo necesario para que el ser humano, que entonces reduce la vida a la muerte, el destino, a la fama, al esfuerzo como fronteras que sujetan a la pasión, alcance realizarse en la plenitud de lo humano.
Pero al cabo, en esa realidad en la que priva lo heroico, la épica, en una pulsión entre el eros y el tánatos, entre el conservar la vida o provocarse la muerte, diría Sigmund Freud, la acción individual hace fluir consecuencialmente la convivencia entre los seres aislados. Esto lo explica Emilio Lledó, de modo que la determinación de ese ethos colectivo pasa a ser la obra del hacer individual, justificándose.
Así, el valor de la libertad individual se sostiene, dentro de dicha perspectiva, en tanto que representa la lucha agonal de cada ser humano para incorporarse, para ser aceptado por el conjunto al que aspira a pertenecer o le otorga identidad. Y esa es, podría decirse, la matriz remota de la civilización en Occidente, cuyos causahabientes, como lo afirmaba angustiado el fallecido papa Ratiznger, se avergüenzan de sus raíces; al punto que, en nombre de una acusada libertad –incluso de cara al integrismo musulmán que avanza sobre ella– destruyen su memoria, reiniciándola, y la estatuaria que la sostiene la tiran abajo, como suertes de adanes.
Lo que sorprende, sí y en nuestro caso, a saber, el que motiva esta consideración, es advertir ahora, en el marco de la deconstrucción que avanza y toca al conjunto de las instituciones políticas y sociales occidentales –a la nación que somos y a las repúblicas que nos hemos dado, es la ausencia de una verdadera comunidad cultural como común denominador; capaz de sostener a las primeras, como lo hacen las civilizaciones china e hindú, tanto como la islámica mencionada.
Reparo, entonces, que, más allá del choque de civilizaciones que predica Samuel P. Huntington en 1996, al señalar que los conflictos ideológicos darían paso a otro muy distinto entre las culturas y las religiones, lo que sí se advierte y presencia es un choque frontal entre los occidentales; ello, al punto de profundizarse una quiebra en el denominador común que los legaran las grandes tradiciones, la judía y la cristiana, la griega y la latina.
Consideremos, en primer término, que tratándose del Mundo Nuevo colombino, a lo largo de su reconfiguración y pasados los descubrimientos, la interacción desde sus extremos norte hasta el sur –desde el ártico hasta el subantártico– en ese gran mediterráneo que forma el atlántico, da cuenta del trasiego de mongoles y asiáticos por Groenlandia; luego, la incidencia francesa y anglosajona en el norte de las Américas, mientras que el centro y el sur beben en las fuentes de la Hispania romanizada y goda; Brasil, de historia distinta, se aproxima al mundo africano, mirándose el uno al otro apenas separados por un punto aislado, la isla de Santa Elena, donde, por cierto, fallece Napoléon en 1821, un gran integrador cultural y polémico, que por medio de las armas moderniza, bajo los ideales franceses, la organización jurídica y administrativa en los territorios conquistados.
El asunto que motiva y anima en nosotros la cuestión anterior es que, a primera vista, juzgándosela como de trinchera y en las circunstancias de grave tensión que vive Occidente bajo la administración del presidente Donald Trump, ocurre un reacomodo global e inevitable de potencias o de fuerzas ordenadoras tras el agotamiento del orden que le aportó al mundo el Sistema de Naciones Unidas, construido en 1945 sobre la tragedia del Holocausto.
Observamos dos variables que, vistas de conjunto son muy decidoras sobre la percepción que acerca de Occidente hemos descripto anteriormente y las titulan estas apuntaciones. Por una parte, más allá del debate jurídico bizantino acerca del respeto o no del derecho internacional formalmente en vigor –solo formal y nominalmente, por incapaz de conjurar el flagelo del crimen organizado trasnacional acelerado por la globalización y la pérdida de fuerza de los Estados y sus gobiernos desde los finales de la guerra fría –la extracción policial y represiva del gobernante de facto Nicolás Maduro ha dado lugar a un proceso que conduce la Casa Blanca en Venezuela y privilegia la estabilización económica de su nación en diáspora, a partir de su menguada actividad petrolera.
El asunto de la libertad y el de la experiencia democrática como forma de vida, y perdida por los venezolanos, es considerada subalterna desde Washington y por las mismas élites de poder locales. A la libertad se la estima como subsidiaria, o bien como una libertad para tener y no para alcanzar el ser; que, al paso, es cuestión en la que avanzaba a tientas la nación venezolana, incluso siendo una nación de presente y de suyo inacabada.
A la par, dicha perspectiva asume otros ribetes, más delicados, una vez como se tensa la cuerda entre Estados Unidos, aspirante a regatearle la conducción de la gobernanza global a China, asociada a Rusia e Irán y aspirante a regir al mundo desde el Pacífico, y el pequeño Estado del Vaticano. Casi que se repite aquí lo argumentado, a la manera del interrogante –se dice, no hay prueba textual– por Stalin ante Churchill: ¿El papa? ¿Cuántas divisiones tiene?
Trump ha acusado a León XIV de ser “débil” y “terrible”, mientras que este, con la serenidad de quien escribe para una lápida atemporal, sin caer en la provocación riposta: –Mi mensaje es el de promover la paz. El mensaje del evangelio es muy claro: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, declara el sucesor de Pedro.
El parteaguas occidental, así las cosas, no es de momento o coyuntural. Viene de atrás y desde la hora germinal, sin que nos haya preocupado. No es otro que el permanente conflicto –que nos ha llevado hasta el punto de quiebre que se descubre en la escena, repito– entre la civilización de ser y la civilización del tener.
Es verdad que los moldes constitucionales acusan proximidad en las distintas naciones de Occidente, pero, por obra de la incidencia cultural de lo anterior –recuérdese la Reforma luterana– el énfasis histórico de las decisiones políticas, cuando menos en las Américas, se bifurca como en un delta cuyos brazos no se tocan. De allí los choques repetidos y desencuentros que tienen lugar entre el Norte y el Sur desde la formación de nuestras repúblicas americanas.
El proceso de conquista de la libertad
Apenas ocurre la inserción del Mundo Nuevo dentro de la cultura eurocéntrica, como en un movimiento de ida y de venida en coincidencia con la hora de los descubrimientos y de la huella que aquella deja en la América colombina a través de la labor evangelizadora de las órdenes católica mendicantes, emerge en paralelo otra visión escatológica opuesta. Incide esta sobre una percepción dual de la libertad, en un choque histórico que no ha logrado resolverse aún. La literatura política barata la reduce a una cuestión de lucha entre el imperialismo yanqui y un sur latino que lucha por la libertad, aun cuando atado a los mitos de El Dorado y el cesarismo.
En la zona sur y oriental norteamericana, tras la reforma protestante que conduce Martin Lutero a partir de 1517, desde Wittemberg, en Alemania, se instala el puritanismo calvinista. Su modelo del hacer económico deja hendidura profunda en las conciencias de sus habitantes. Extrapolados desde Escocia y a través de sus gentes, forjan raíces raigalmente individualistas, aceradamente rebeldes ante toda forma de sujeción o de mandato externo al fuero individual de cada persona.
La corrección calvinista, si así se le puede llamar, si bien implica una suerte de vuelta atrás al espíritu ascético del mundo monacal, lo renueva y traslada al plano de la Ciudad del Hombre, al objeto de exaltar el valor de la laboriosidad y como su fruto la prosperidad. Se retoma la idea de la predestinación del hombre, sí, como elegido por Dios, para que, desde su quehacer reduplicado, con celo sin descanso en el trabajo, en la que el ocio se ve como pecado, realice la vocación a la que le ha llamado Dios, afincado sobre una «moral» “prácticamente práctica”.
La catolicidad, esta vez en Europa como en las tierras descubiertas desde las líneas mexicanas hasta la Patagonia, instala una concepción del mundo y de la política –de suyo sobre la idea de la libertad– cabalmente diferente. Bajo su huella candente sobre el ethos hispanoamericano, si bien no demerita el valor del trabajo, asumiéndolo como el cumplimiento de un mandato, a saber, el de ganarse el pan de cada día con el sudor de la frente, lo esencial reside, según la enseñanza paulina, en la idea de la libertad (eleutheria) que parte de la misma libertad de ruptura con relación a las viejas prescripciones rituales de la tradición yahvista. Y bien puede pensarse, de entrada, en lo inmoral de separarse de la ley misma, pero el mismo Pablo de Tarso aclara y corrige cualquier malentendido.
Para el cristiano, lo primordial, dice, es “ser siervos unos de otros por el amor”. Se trata de la espontaneidad del amor frente a la constricción y el mismo individualismo egoísta que reintroduce la esclavitud de los sentidos, tras la postergación de la razón natural o iluminada.
Algunos analistas hispanoamericanos de mucho respeto –pensamos en Carlos Rangel o en Carlos Alberto Montaner: acaso influenciado este por el pensamiento científico racional del padre Félix Varela y Morales (1788-1853)– concluyen, sobre tales consideraciones, en el porqué unos, los del Norte, han progresado en cuanto lo material, mientras los otros, los del Sur, permanecemos condenados a la miseria tanto como subestimados por los primeros.
El dilema entre la libertad-hacer y la libertad-deber con sus consecuencias culturales e institucionales de mucho peso, sigue corriendo y se ha sostenido como río sin madre a lo largo de nuestros magros siglos de historia.
La perspectiva de la reforma cristiana, al enfatizar la autonomía de la razón humana frente al magisterio de la Iglesia romana, le dio impulso a la idea de una filosofía y moral que se vive y que evoluciona y que cambia a través del tiempo. Es tributaria de la historia; por lo que la ética, es decir, la reflexión conjunta unitaria y sistemática y anticipada sobre el ethos o el ser y la esencia básica o el carisma que define a un individuo o grupo cultural, y el mores, como las reglas o costumbres concretas que la misma sociedad discierne sobre el bien y el mal, es entendida como un subproducto de la voluntad en marcha.
Sería tarea de los filósofos y los estudiosos, por ende y como lo fue Max Weber, el elaborar o explicitar posteriormente la moral implícita en el comportamiento individual y social, tal como este lo hace con la ética protestante calvinista. No por azar y paradójicamente, Karl Marx es al respecto un adelantado.
“El fundamento de la crítica religiosa es: el hombre hace la religión, y no ya, la religión hace al hombre. Y verdaderamente la religión es la conciencia y el sentimiento que de sí posee el hombre, el cual aún no alcanzó el dominio de sí mismo o lo ha perdido ahora. Pero el hombre no es algo abstracto, un ser alejado del mundo. Quien dice: “el hombre”, dice el mundo del hombre: Estado, sociedad. Este Estado, esta sociedad produce la religión, una conciencia subvertida del mundo, porque ella es un mundo subvertido. La religión es la interpretación general de este mundo, su resumen enciclopédico, su lógica en forma popular, su point d’honneur espiritualista, su exaltación, su sanción moral, su solemne complemento, su consuelo y justificación universal. Es la realización fantástica del ser humano, porque el ser humano no tiene una verdadera realidad. La guerra contra la religión es, entonces, directamente, la lucha contra aquel mundo, cuyo aroma moral es la religión” escribe para prologar a Hegel.
De consiguiente, la única manera de resolver sobre dicho entuerto, como lo observa el filósofo español José Luis L. Aranguren, es entender que bajo el luteranismo la cuestión, incluso siendo religiosa, se resuelve desde una perspectiva jurídica de inspiración romana.
Al negársele significación a lo moral y a la idea de la dignidad humana como previas al hacer libertario, dada la maldad inherente al hombre, resta, conforme a la justicia, la sola imputación. Dado ello, dentro de una perspectiva económica e inseparable de lo religioso occidental –“perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”– ha de acreditarse e imputarse en el haber de cada individuo, el sacrificio hecho a favor de este por el Cristo-Dios; por lo que, habiendo sido imputado por sus pecados-delitos, según la lógica forense, estos dejan de ser tales culpas o pecados al ocurrir una suerte de indulto o perdón. Seguimos, al efecto, la Historia de la ética compilada por Victoria Camps.
Se retoma de tal modo la idea de la predestinación del hombre, sí, como elegido por Dios para que, desde su quehacer reduplicado, con celo sin descanso en el trabajo, en la que el ocio se ve como pecado, realice la vocación a la que le ha llamado Dios, afincado sobre una «moral» “prácticamente práctica”.
Cuestión distinta, y mucho, sin embargo, es la actitud moral del católico. El mismo ve a la moral como inherente a su ser como persona y no meramente dependiente de la ley: – “La ley entera queda cumplida en una sola palabra: en el amaras a tu prójimo como a ti mismo”, reza Galatas. Lo ético, como dimensión de la religiosidad tiene su concreción, por ende, en la idea de unidad de la libertad con la conciencia del deber, con la civilización del ser; al punto que, de las tres realidades: la fe que mueve montañas o la esperanza que anima a la peregrinación del hombre sobre la tierra, la más valiosa –como esencia de la libertad– es la del amor: es paciente, es afable, no tiene envidia, no busca lo suyo, es libertad de donación, “no lleva cuentas del mal , no simpatiza con la justicia, simpatiza con la verdad”, en suma.
En todo ello, según San Pablo, juega un papel vertebral la conciencia (syneídesis) personal, que de suyo reclama, al momento de fijarse la ética de las normas, de mediación; ello, en modo de que el principio supremo del amor “seleccione por afinidad” sin mengua de lo insustituible, contando con el discernimiento individual y la valoración por este, a la luz del mencionado principio teológico, de lo que es “moralmente bueno o malo”.
En fondo, todo este desarrollo confluye en lo siguiente y como síntesis. El hombre que da por muerto a Dios y afinca su existencia sobre un antropocentrismo radical, en el que cada individuo se cree y ve suficiente para dar por muerto a Dios y discernir entre lo justo y lo injusto, sin mediación racional o institucional alguna, una vez como alcanza el poder o lo domina, ejerce su poder de manera mesiánica y despótica. La experiencia es más que ilustrativa. En nombre de su dignidad atropella la dignidad de los otros. Se mira en el espejo de lo uno y de su unicidad, sin respeto alguno por la otredad.
El hombre que, antes bien, se advierte y es consciente de sus falencias, al reconocer su dignidad inmanente e intrínseca avanza, tal como lo demuestra la misma experiencia, por sobre el camino de su perfeccionamiento. Se sabe uno más y único como realidad vital perfectible, pero entiende que su valor propio, trasferible, crece con los otros y junto a los otros.
Es lo que, al término, sitúa a Trump en la acera frontal de León XIV. Es, asimismo, lo que opone la visual de María Corina Machado frente a aquél, que mira a Venezuela desde el plano de su estabilización económica y petrolera, desde “su” hacer. Aquélla, entre tanto, apalancada sobre el “ser” venezolano y la autonomía de la dignidad inmanente a toda persona, reclama el reencuentro afectivo entre las familias separadas y el goce de la libertad de discernimiento como lo preferente, tanto a lo político como a lo económico.
El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) informó que actualizó las tarifas y tiempos de entrega para el trámite del pasaporte.
De acuerdo a la información disponible en la página web del ente, el pasaporte ordinario mantiene un costo de 216 dólares para mayores de edad, mientras que para niños y adolescentes entre tres y 17 años se ubica en 162 dólares, y para infantes entre tres meses y dos años en 108 dólares.
En cuanto al servicio habilitado, dirigido a quienes requieren el documento con carácter urgente, la tarifa asciende a 350 dólares para adultos, mientras que para menores de edad oscila entre 290 y 310 dólares, dependiendo de la edad del solicitante.
Respecto a los tiempos de entrega, el Saime indicó que el trámite regular se concreta en un período estimado de ocho a 15 días hábiles luego de la captación de datos biométricos. Por su parte, el servicio habilitado permite la entrega del documento en un lapso aproximado de 48 horas.
El Saime no acepta pagos en efectivo para el trámite del pasaporte, únicamente en bolívares a través de tarjetas de débito de bancos nacionales y a través de su página web. Los bancos que ha habilitado la institución para pagar son el Banco de Venezuela, Mercantil, Banesco y Bancamiga.
Uno de los más caros
Actualmente se considera que Venezuela tiene uno de los pasaportes más costosos del mundo. Incluso, forma parte del top 5 de los más caros.
De acuerdo al portal web El Impulso, los pasaportes más caros actualmente son Líbano ($330), Siria ($325), Australia ($205), Congo ($250) y Venezuela ($200). Entre los más baratos se encuentran Bielorrusia ($12), China ($18), India ($23), El Salvador ($25), República Checa ($27), Letonia ($29), Hong Kong ($32) y Tailandia ($33).
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
La líder de oposición y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, participó este sábado 18 de abril en un acto público en la Puerta del Sol, en Madrid, donde se dirigió a la comunidad venezolana residente en España y aseguró que “hoy comienza el regreso a casa”.
Durante su intervención, agradeció a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a quien calificó como “gran amiga”, y afirmó que “muy pronto” le entregarán “las llaves de Caracas” y “la gran medalla de nuestra libertad”.
Machado pidió a los asistentes conservar el recuerdo del encuentro: “Quiero pedirles que este día lo guardemos. Estas vivencias las vamos a recordar toda la vida. Se las vamos a contar a nuestros hijos y nietos”.
La líder de oposición mencionó a Edmundo González Urrutia, a quien se refirió como “nuestro presidente Edmundo”, y afirmó que su “espíritu y fuerza” estaban presentes en la concentración.
Centenares de venezolanos se apostaron en La Puerta del Sol para acompañar a la líder política venezolana quien momentos antes recibió la Medalla de Oro del Gobierno regional madrileño.
“Los venezolanos estamos enviando un mensaje claro al mundo: Venezuela será libre porque así lo decidimos los venezolanos.”
Los venezolanos que esperaban desde tempranas horas para escuchar el discurso de la Premio Nobel de la Paz, exhibieron pancartas mostrando su apoyo con lemas como: “María Corina, esperanza y libertad”, “Libertad para los presos políticos” o “Volver a casa a la venezolana”.
“Venezuela será libre porque así lo decidimos los venezolanos. Esta es nuestra fuerza. ¡Libertad!”.
“Hoy desde aquí le decimos al mundo, Venezuela está unida, Venezuela está decidida a hacer valer nuestra voluntad y le decimos a los venezolanos que están en nuestra tierra que se preparen porque para allá vamos”.
“No hay otra generación que valore como nosotros lo que es poder estar en tu país y no hay otra generación de venezolanos a la cual se le haya arrebatado su libertad, su dignidad, su propiedad y que por lo tanto tiene hoy la experiencia propia, vivida de que la vida solo es concebible cuando eres libre y como solo concebimos vivir en libertad, y en Venezuela tenemos un propósito y una meta que concluir y eso es precisamente lo que vamos a hacer”.
“El pueblo de Venezuela dio un mandato el 28 de julio y ese mandato vigente nos da la legitimidad para ahora, en el contexto de una transición con el apoyo fundamental del gobierno de los Estados Unidos y muchos otros aliados alrededor del mundo, avanzar sin demora, sin excusas, sin desvíos al ejercicio y a la ratificación de la soberanía popular en elecciones limpias y libres donde voten todos los venezolanos, todos los venezolanos”.
“Porque ahora, habiendo vivido lo que vivimos, habiendo sufrido la peor represión y persecución, habiendo logrado superar el terror, somos hoy invencibles, invencibles, y para allá vamos”.
“No descansaremos hasta que todos, todos sean libres y exista justicia y reparación en Venezuela para todos aquellos que han sido perseguidos. En esta hora quiero pedirles, es el momento de la mayor entrega”.
“Hemos llegado hasta aquí y nos falta rematar. Hoy contamos con el apoyo de los genuinos demócratas del mundo y eso se los aseguro yo. Contamos con el respaldo de los hombres y mujeres libres de este mundo”.
“Contamos con la convicción y la unión de un pueblo y vamos de la mano de Dios porque esta es una lucha espiritual. Es una lucha espiritual entre el bien y el mal y vamos a lograr que el bien prevalezca. Vamos a ganar, vamos a expulsar el mal de nuestro país”.
“Que no quede un venezolano que no esté organizado. Que no quede un venezolano que no empiece a hacer sus planes. Que no quede un venezolano que se calle la voz en esta hora donde hay que elevarla con más fuerza, con el orgullo de ser venezolanos y de que nuestro destino está en nuestras manos”.
“Regresaré a Venezuela pronto y lo haré también con nuestro querido y admirado presidente Mundo González Urrutia. Un hombre de bien que se ha ganado el respeto, la admiración y el amor de toda una nación. Hoy más que nunca debemos confiar”.
“Yo he puesto mi vida en sus manos porque yo confío en cada uno de ustedes. Yo sé lo que somos capaces de hacer y lo que haremos en los días por venir. A levantar la voz por cada uno de los presos políticos que recuerden y sepan que hay un mundo que los acompaña”.
“A levantar la voz por el desmontaje de los centros de tortura y la estructura de represión y de crimen en Venezuela. A levantar la voz contra la mentira y la manipulación. Que prevalezca la verdad y que el mundo sepa lo que realmente está pasando hoy en nuestro país”.
“A levantar la voz y a demostrarle al mundo que estamos listos para avanzar en una ruta que permita ejercer la soberanía popular a través del voto en Venezuela. Y a levantar la voz y a hacer las maletas porque vamos de vuelta”.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
La ONG Foro Penal actualizó este sábado, 18 de abril, la cifra de presos políticos en Venezuela: 477 personas siguen tras las rejas, de las cuales 45 son mujeres y una es adolescente. La organización, que encabeza la defensa legal de estos casos, precisó además que entre los detenidos hay 43 extranjeros o personas con doble nacionalidad.
Del total, 432 son hombres, 290 son civiles y 187 militares. De ellos, 164 ya fueron condenados y 313 permanecen sin condena, según el balance difundido en sus redes sociales.
En el balance publicado en la red social X, Foro Penal señaló que, del total, 164 están condenados y 313 no.
El balance incluye cifras históricas: desde 2014, el Foro Penal ha documentado 19.085 detenciones con multas políticas en el país. Asimismo, más de 14.000 personas asistidas por la organización han sido excarceladas, aunque más de 11.000 continúan algunas a medidas restrictivas de libertad, como presentaciones periódicas o prohibiciones de salida del país.
El Foro Penal actualiza semanalmente estas cifras como parte de su monitoreo sobre detenciones arbitrarias y persecución política en Venezuela. El informe fue enviado a la OEA y a la ONU para su verificación y certificación.
Balance de #PresosPoliticos en Venezuela al 13/04/2026 por 𝗙𝗼𝗿𝗼 𝗣𝗲𝗻𝗮𝗹:
𝗧𝗼𝘁𝗮𝗹 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀: 477* Desde la semana pasada
Según cifras oficiales, más de 8.000 personas han sido amnistiadas, de las cuales la gran mayoría tenía medidas restrictivas de libertad.
Hasta el momento, el gobierno no ha publicado una lista oficial con el nombre de los amnistiados. El Foro Penal señala que el número de presos políticos sigue siendo elevado y que persisten detenciones arbitrarias, las medidas restrictivas y casos donde se desconoce el paradero de los detenidos.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El 16 de noviembre de 2021 un contingente de aproximadamente 30 sujetos vestidos de negro irrumpió en el hogar de Orlando Laufer sin orden judicial, destrozando la puerta y llevándoselo sin explicaciones. Todo esto frente al menor de sus seis hijos, que en aquel momento tenía 11 años de edad.
Desde entonces, ha sido arrastrado por un torbellino judicial acusado de delitos como traición a la patria, terrorismo, conspiración con gobierno extranjero, terrorismo, entre otros, tras ser vinculado a la llamada “Operación Gedeón II”.
Su esposa, María Alejandra Chuecos, recuerda con horror ese día, una situación de angustia que también la alcanzó a ella como víctima. “Se lo llevaron sin decir nada, luego me llevaron a mí en condición de testigo y me tuvieron retenida por tres días sin derecho a llamada, prácticamente me secuestraron esos tres días”, relata.
Hoy, tras más de cuatro años de detención, el caso de Laufer es el vivo retrato del retardo procesal en Venezuela: ha tenido apenas tres audiencias, un cambio de juez y sigue a la espera de un juicio que no inicia.
A todo ese limbo legal se suma la reciente negación de una amnistía y de medidas humanitarias, a pesar de que su diagnóstico como paciente oncológico de la tercera edad, con 70 años, convierte su permanencia en prisión en una condena a muerte anticipada.
La Operación Gedeón, en la cual se le involucra, fue una presunta incursión marítima fallida ocurrida en mayo de 2020 con el objetivo declarado de deponer al gobierno de Nicolás Maduro. Laufer forma parte de las decenas de personas detenidas en redadas posteriores (Gedeón II). Su familia ha declarado en numerosas ocasiones que no existen pruebas que lo vinculen a este hecho.
De vuelta al ruleteo con un traslado arbitrario
Después de ser detenido, Laufer fue recluido en el centro de detención en La Yaguara, donde estuvo aproximadamente un año hasta que lo pasaron a Yare 2. Finalmente, debido a su comprometido estado de salud, lo llevaron al Centro de Formación para Hombres Nuevos “Simón Bolívar”, anteriormente conocido como la cárcel de La Planta en El Paraíso, Caracas.
A mediados de marzo de 2026, María Alejandra Chuecos denunció con preocupación que su esposo fue trasladado arbitrariamente a otro centro de reclusión. Esto sin notificarle el motivo ni a qué recinto había sido llevado.
“Este último traslado fue arbitrario, ya que estaba en tratamiento médico. Estábamos esperando que lo llevaran al Hospital Militar para empezar sus exámenes para la operación y sin ningún conocimiento lo trasladaron al Fuerte Guaicaipuro. Estuvo prácticamente desaparecido porque no me querían decir dónde estaba”, relató Chuecos en entrevista con Runrun.es.
Fue gracias a la viralización de su denuncia y los medios de comunicación que le informaron que Laufer está ahora en el Fuerte Guaicaipuro, donde se encuentran los 32 detenidos por la Operación Gedeón en condiciones de reclusión precarias.
Un Estado que incumple su propia legislación
La legislación venezolana es clara, pero en el caso de Orlando Laufer, los artículos del Código Orgánico Procesal Penal (COPP) parecen ser letra muerta. A pesar de que tiene 70 años y es un paciente oncológico con una condición de salud crítica, el Estado lo mantiene privado de libertad incumpliendo sus propias leyes.
El artículo 231 del COPP establece que no se puede decretar la privación judicial preventiva a personas mayores de 70 años, algo que ha sido incumplido en el caso del señor Orlando Laufer, detenido en noviembre de 2021 al ser vinculado en la “Operación Gedeón”.
A su vez, el artículo 491 señala que debe proceder la libertad condicional para aquellos reclusos que padecen enfermedades graves o en fase terminal, con previo diagnóstico. La esposa de Laufer ha denunciado en constantes ocasiones que la salud del detenido se está deteriorando en prisión.
El director vicepresidente del Foro Penal Venezolano, Gonzalo Himiob, alertó el pasado 9 de abril que 11 presos políticos son personas de la tercera edad y pidió que se les concedan medidas cautelares, o en su defecto, prisión domiciliaria, basado en los artículos mencionados previamente.
5) La concesión de medidas cautelares o de, en última instancia, reclusión domiciliaria a los 11 adultos mayores que aún se mantienen arbitrariamente detenidos, con base en lo pautado en los artículos 231 y 490 del COPP.
La situación médica de Orlando Laufer no es solo una falta de medicación; es un cuadro clínico complejo que combina un diagnóstico oncológico con un riesgo neurológico mortal.
María Alejandra Chuecos explica que su esposo requiere con urgencia marcadores tumorales y exámenes de radiología para determinar el avance de su cáncer. De estos resultados depende si debe someterse a quimioterapia o radioterapia. “No se ha podido lograr eso. El examen tuvimos que hacerlo de forma privada porque en el Hospital Militar nunca ocurrió, a pesar de que indicaron que lo harían”, relata.
A través de una resonancia magnética costeada por la familia, se confirmó el crecimiento de un tumor en la base del cerebelo. “Es bastante delicado porque es una vena que, si se revienta, puede pasar lo peor. Lo ideal es operarse, pero quedamos a la espera tras su traslado arbitrario”, amplió.
En su centro de reclusión anterior, Laufer contaba con directrices que permitían el ingreso de comida diaria acorde con su patología. Tras su traslado al Fuerte Guaicaipuro, este beneficio desapareció. “Ahora no recibe absolutamente nada”, denuncia su esposa.
En la última visita que pudo hacerle en el Fuerte Guaicaipuro, Chuecos constató que Laufer está bajo de peso, pálido y con una temperatura corporal inusualmente fría.
“Me indicó que tuvo un episodio: sangró un poco, se sintió mal, se desmayó. Lo atendió alguien del personal médico y solo le dijo: ‘No, ya tú estás bien’. Para ellos es como si no existieran en cuanto a la salud. Solo gestionan cuando ya es una emergencia al 100%”, cuestionó.
El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), recordó el pasado mes de marzo que el Estado venezolano “tiene el deber de brindar atención médica especializada a las personas privadas de libertad y garantizar el debido proceso”, haciendo mención al caso de Laufer.
“Usan esta herramienta para torturar a los presos políticos y a sus familiares. Postergar la atención hospitalaria ha derivado en daños irreversibles para la salud de los detenidos y hasta han ocurrido muertes bajo custodia que pudieron evitarse”, denunció la organización.
Orlando Alberto Laufer Hernández, 70 años de edad, tiene un tumor cerebral y no ha recibido atención médica especializada en los cuatro años que tiene detenido arbitrariamente.
Su esposa, María Alejandra Chuecos, ha acudido al Ministerio para el Servicio Penitenciario y al… pic.twitter.com/fC9UkdtJnS
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) March 3, 2026
“Ha sido un golpe muy fuerte y es muy agotador, tanto emocionalmente como psicológicamente. Pero bueno, seguimos en la lucha con la esperanza de que esté en libertad”, cierra María Alejandra Chuecos al denunciar la situación de su esposo.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) denunció este sábado, 18 de abril, que “la justicia venezolana está en una encrucijada” y plantea el indulto procesal como solución inmediata.
A través de su cuenta en X, la organización señaló que se tiene la Ley de Amnistía, pero no se tienen las boletas de excarcelación para los más de 400 presos políticos que continúan tras las rejas, por tal razón exige que se aplique el recurso del indulto procesal.
“Es una vía directa: Bajo el Art. 236.19 de la Constitución, el Ejecutivo puede romper el bloqueo judicial hoy mismo. No requiere debates ni consultas; requiere voluntad”, señaló la ONG.
JEP afirmó que el indulto procesal es “la herramienta técnica para ‘limpiar’ expedientes sin sustento y cerrar causas que nunca debieron abrirse”.
¿Qué implica el indulto?
Justicia, Encuentro y Perdón explicó que a diferencia de otros mecanismos, el indulto es un acto de mando directo que no requiere validación legislativa ni procesos de consulta adicionales.
La organización asegura que su omisión actual “es una decisión política que prolonga el sufrimiento de las familias”.
El efecto del recurso es absoluto y esto se traduce en que el Estado renuncia a seguir persiguiendo judicialmente al acusado.
Según lo establecido en artículo 49 del Código Orgánico Procesal Penal (COOP) una vez el decreto es publicado, el juez de la causa pierde jurisdicción para mantener la medida privativa y debe dictar el sobreseimiento inmediato.
Cualquier interpretación que retarde este proceso es una desviación del mandato legal establecido.
A día de hoy, la justicia venezolana está en una encrucijada. Tenemos la Ley de Amnistía, pero no tenemos las boletas de excarcelación. ¿Por qué exigimos el Indulto Procesal?
– Es una vía directa: Bajo el Art. 236.19 de la Constitución, el Ejecutivo puede romper el… pic.twitter.com/8JlOUecXim
— Justicia, Encuentro y Perdón (@JEPvzla) April 18, 2026
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Carlos Alvarado repite nuevamente como Ministro de Salud. Así lo informó la presidenta encargada con el aval de los Estados Unidos, Delcy Rodríguez, a través de sus redes sociales.
“Designé al Dr. Carlos Alvarado como nuevo Ministro para la Salud. Médico egresado de la UCV quien ya estuvo al frente de esta cartera, desempeñando un papel fundamental en la atención y protección del pueblo venezolano, especialmente en la primera línea de combate de la COVID-19”, se lee en el post.
Designé al Dr. Carlos Alvarado como nuevo Ministro para la Salud. Médico egresado de la UCV quien ya estuvo al frente de esta cartera, desempeñando un papel fundamental en la atención y protección del pueblo venezolano, especialmente en la primera línea de combate de la COVID-19. pic.twitter.com/C92lb2rpEl
La vicepresidenta agradeció a Nuramy Gutiérrez por “su valiosa labor al frente de este Ministerio” e informó que ahora ejercerá como Rectora de la Universidad de las Ciencias de la Salud “Hugo Chávez Frías”.
La doctora era la titular de la cartera desde el 19 de enero de 2026 y su salida se genera apenas una semana después de la publicación del primer boletín epidemiológico (con datos de fiebre amarilla, malaria y otras enfermedades) tras una década sin cifras oficiales de sanidad en el país.
El Ministerio de Salud es un cargo conocido para Alvarado. Entre 2018 y 2022 administró la cartera bajo el gobierno de Nicolás Maduro.
Amplia trayectoria
Carlos Alvarado es médico cirujano con especializaciones en salud ocupacional, medicina física y rehabilitación. Según información recopilada en medios oficialistas, cuenta con una amplia trayectoria en la administración pública, especialmente en el sistema de salud.
En 2026, antes de esta nueva designación, asumió la presidencia del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).
Fue rector de la Universidad de las Ciencias de la Salud Hugo Chávez Frías. Fungió como viceministro de Salud Integral y viceministro de Redes de Servicios de Salud, además de haber sido viceministro de Desarrollo Social entre 2004 y 2005. Formó parte de la Alcaldía de Caracas, la Fundación Misión Barrio Adentro y en la Vicepresidencia de la República.
Reacciones por su nombramiento
El pediatra y experto en atención del niño sano, Alejandro Crespo Freytes, rechazó el nombramiento de Carlos Alvarado e ironizó con algunos logros de su gestión.
“No publicó ningún Boletín Epidemiológico ni Anuario de Mortalidad. No compareció nunca ante la AN. No pagó la deuda ante el Fondo Rotatorio de la OPS. Ocultó los datos de la COVID-19”, publicó el pediatra en su cuenta en X.
Nombraron nuevamente Ministro de Salud a Carlos Alvarado. Algunos logros de su gestión 2018-2022
No publicó ningún Boletín Epidemiológico ni Anuario de Mortalidad. No compareció nunca ante la AN. No pagó la deuda ante el Fondo Rotatorio de la OPS. Ocultó los datos de la COVID-19 pic.twitter.com/sG3P3016ys
— Alejandro Crespo Freytes – Pediatra (@AleCrespoF) April 18, 2026
Usuarios en X criticaron la designación de Alvarado y afirmaron que es “más de lo mismo” y que al igual que en su primera gestión pasará “sin pena ni gloria”.
Hitos de su gestión
Diversas organizaciones independientes como la la ONG Médicos por la Salud, Academia Nacional de Medicina, la Red Defendamos la Epidemiología Nacional y el Observatorio de Derechos Humanos denunciaron que durante la primera gestión de Alvarado hubo un aumento o reaparición de enfermedades prevenibles, entre ellas: malaria, tuberculosis y sarampión.
Durante toda la gestión de Alvarado no se publicaron los acostumbrados y necesarios boletines epidemiológicos, situación que fue denunciada por distintos entes, pero ignorada por el Gobierno. La ausencia de estos datos dificultó el seguimiento de brotes y la planificación sanitaria.
Entre 2018 y 2022, Alvarado encabezó la respuesta oficial a la pandemia de COVID‑19, una gestión marcada por cuestionamientos debido a la opacidad en la publicación de datos epidemiológicos y la falta de transparencia en las cifras de contagios y fallecidos por el COVID-19.
Durante la pandemia, Venezuela registró una de las tasas más altas de mortalidad del personal de salud. El gremio médico denunció en reiteradas oportunidades la falta de equipos de protección, salarios insuficientes, condiciones laborales precarias y jornadas extenuantes.
El plan de vacunación implementado en Venezuela también generó fuertes críticas principalmente por el uso de vacunas que no estaban aprobadas por la OMS como importada Abdalá, proveniente de Cuba.
Durante la gestión de Alvarado médicos y enfermeras protagonizaron protestas recurrentes para exigir salarios dignos y equipos básicos, mientras el ministro atribuía gran parte de la crisis a las sanciones internacionales.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.