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Monólogo con bates quebrados

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La sabiduría popular nos recuerda, en el laberinto de los tiempos, que «el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra», sentencia que resalta el origen de los errores humanos, de los cuales también se aprenden lecciones de experiencia para intentar evitar frustraciones y desengaños.

¿Cuántos diálogos van?

En nuestra Venezuela del siglo XXI se han convocado no dos, sino que, según algunos, 18, y según otros, nueve. Al consultar a la inteligencia artificial, esta responde: «Nueve es el conteo de las grandes etapas históricas estructuradas, mientras que 18 refleja la totalidad de los intentos y reuniones formales de negociación que se han convocado de forma intermitente para buscar una transición o salida política».

Desde la primera gran cita formal al diálogo en la Venezuela chavista, ocurrida en abril de 2002 de la mano del presidente Hugo Chávez tras los sucesos del golpe de Estado del 11 de abril, han transcurrido numerosas convocatorias hasta la reciente de agosto de 2026, con la particularidad de que todas han finalizado con ganancia de tiempo para la tiranía gobernante.

El diálogo no debe desecharse

¿Esto podría llevarnos a pensar que el diálogo debe desecharse? En absoluto, pues es el terreno propicio para evitar que escalen los conflictos.

Claro, siempre que la calidad del encuentro reúna, por un lado, a las partes que representan el poder y, por el otro, al que tiene el reconocimiento legítimo de la población. En el caso venezolano, esta manifestó en julio de 2024, mediante el voto soberano, sus deseos de cambio y de desalojar del poder al mandatario usurpador por la vía democrática.

¿Qué nos dicen otras transiciones?

Veamos otros procesos políticos en Hispanoamérica. En la transición chilena hacia la democracia participaron principalmente la Concertación de Partidos por la Democracia, el régimen militar de Augusto Pinochet y los movimientos sociales y ciudadanos, en un proceso que derivó en el plebiscito de 1988 y el fin de la dictadura. Este culminó el 11 de marzo de 1990 con la asunción del presidente socialcristiano Patricio Aylwin.

Otro caso fue la Transición española: tras la muerte de Francisco Franco, en noviembre de 1975, participaron el rey Juan Carlos I; el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez; Manuel Fraga, exministro franquista, y los líderes de la oposición democrática Felipe González, del PSOE, y Santiago Carrillo, del PCE. Ese proceso culminó con la aprobación de la vigente Constitución de 1978 y la posterior elección parlamentaria de las Cortes.

La legitimidad ausente

Si bien es cierto que no existen paralelismos ni analogías entre las transiciones hacia la democracia, sí hay una constante: la legitimidad de los actores políticos y sociales participantes, sin la cual esos procesos fracasan.

Lamentablemente, ese no es el caso del tinglado orquestado y convocado para esta semana, con integrantes de la Asamblea Nacional de 2015 por el lado opositor y de la actual Asamblea Nacional de 2026 por el régimen.

De todas las convocatorias al diálogo efectuadas en el siglo XXI, esta es la que peor calificación merece de los actores participantes (oposición y gobierno). Desde la última, convocada en Barbados en 2023, hasta la mesa de negociación y acuerdos (2002-2004), los actores mencionados disfrutaron, por el lado del régimen, de la mano dura del poder y del sostén de sus proxies; y, por el lado opositor, del apoyo de una población que siguió de forma incondicional todos los llamados de un liderazgo sin escrúpulos que traicionó las mayoritarias ansias de cambio.

Dos bates quebrados en la mesa

Esa no es la realidad de hoy. Por el lado del rodrigato en el poder, este no es más que un engendro usurpador carente de todo reconocimiento popular, producto de la derrota de Maduro en julio de 2024 a manos del presidente electo Edmundo González, con el 71 % de la votación. Y, por el lado opositor, carece de toda legalidad, pues culminó su período constitucional en enero de 2021 y fue desechado por el frustrado pueblo, que lo repudió en las primarias de octubre de 2023 al votar por María Corina Machado como candidata presidencial, con un 92 % de respaldo popular.

¿Qué tenemos entonces? Vemos a dos bates quebrados en una «mesa» cuya agenda irresoluta le es impuesta a un régimen tutelado por la Administración norteamericana. Con un tutor que privilegia el pragmatismo económico y el control discrecional de nuestras commodities sobre las aspiraciones urgentes de la población de reinstaurar la democracia mediante un gobierno de emergencia nacional, con el liderazgo legitimado el 28 de julio de 2024.

¿Qué podemos esperar de este conciliábulo de agosto? Nada que no sea un sainete para ganar tiempo: por el lado del régimen usurpador, manipular la doctrina estalinista del «repliegue táctico», plegándose a la humillación imperial a la espera del resultado de las elecciones de medio término norteamericanas; y, por el lado opositor, lamerse las heridas ante el desprecio popular, tratando de recuperar alguna cabeza de playa frente al reconocido liderazgo de MCM, a quien las encuestas le exigen su presencia en Venezuela.

Monólogo, no diálogo

En definitiva, no estamos en presencia de un diálogo, sino de un simple monólogo que intentarán disfrazar, en cada reunión, con un parte de acuerdos emanados de un tutelaje de conocimiento público y notorio, cuyo lamentable destino es situarse en la acera contraria al sentimiento nacional.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Cenando con Martin Luther King. Sin miedo y sin rencor [I]

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Hay encuentros que ningún notario certifica pero que resultan más verdaderos que una biografía oficial. El mío con Martin Luther King fue de esa clase: no hubo apretón de manos ni acta de reunión, sino años de lectura terca hasta que su voz dejó de sonar a discurso archivado y empezó a sonar —sencillamente— a alguien esperando que le sirvieran la cena. Estábamos —sin estarlo— todos en casa.

Que quede dicho desde ya, no vaya a salir algún purista a exigirme la ficha del encuentro en un registro civil: esto que cuento no ocurrió, pero sí lo siento como si hubiese pasado. Más cierto que muchas cosas que sí ocurrieron y, con eso, para lo que aquí importa, me basta.

La mesa es modesta

Una casa de Atlanta con olor a pollo frito y pan de maíz recién hecho, una lámpara que apenas alcanza para el mantel y deja el resto del cuarto a oscuras, como si la casa entera supiera que afuera —en aquella Georgia de mediados de siglo XX— la oscuridad todavía tenía dueño y no se andaba con miramientos.

Él llega con el nudo de la corbata negra flojo, y con cara de haber discutido más de la cuenta esa tarde. Se sienta, se sirve té helado sin preguntar si a mí me apetece —los hombres serios no pierden tiempo en protocolos y él lo era hasta para cenar— y me mira con esos ojos que guardan una brasa que ni la cárcel ni las bombas en su porche consiguieron apagar del todo.

—Siéntese— dice, tuteándome de entrada—. Cenemos, que la historia también se escribe entre plato y plato, no solo en las marchas.

Así arranca esta cena que nunca existió pero que, al contarlo, se vuelve más honesta que muchas que sí sucedieron.

Un niño criado entre sermones y estrecheces

Martin Luther King nació el 15 de enero de 1929, en el número 501 de Auburn Avenue, en Atlanta Georgia. Es hijo de un predicador que llenaba la iglesia Bautista Ebenezer con una voz de trueno bien entrenado y de una madre —Alberta Williams King— que tocaba el órgano y enseñaba, sin necesidad de sermón, que la dignidad no se hereda: se ejerce todos los días, aunque cueste caro.

A los quince años ya estudiaba en Morehouse College, esa fábrica de médicos, pastores y cabezas pensantes negras que el país fingía no necesitar y necesitaba con urgencia. Luego llegó a Boston University, doctorado en teología. Leyó a Hegel con la misma devoción con que de niño memorizaba los salmos —porque hasta la historia tiene sentido del humor— y conoció allí a Coretta Scott, cantante de formación clásica, con quien se casó bajo un roble en Alabama [1953], sin que ninguno de los dos supiera todavía que aquel matrimonio sería, además de un asunto del corazón, una alianza de guerra.

—Uno no elige el siglo en que le toca nacer—, dice cortando el pan endurecido, con más fuerza de la necesaria. Lo único que puede elegir es no comportarse como un cobarde en el siglo que le tocó.

Deberían grabar esta frase, dicho sea de paso, en la puerta de más de un parlamento, por si a alguno se le olvida al entrar.

Montgomery o el día en que se sentó una mujer. 381 días…

Le pregunto por Rosa Parks. Aquel 1.° de diciembre [1955], cuando se negó a levantarse de su asiento en un autobús de Montgomery [Alabama] y encendió, sin proponérselo, una mecha que llevaba un siglo esperando quien la prendiera.

King tenía veintiséis años, pastor recién llegado a la iglesia bautista de la avenida Dexter. Elegido para liderar el boicot casi por sorteo del destino, lo cuenta con una modestia que no le sale del todo natural, y eso lo honra más que si fingiera falsa humildad.

381 días caminando en lugar de subir a un autobús. 381 días de una comunidad entera organizando transporte compartido, resistiendo amenazas, sobreviviendo a una bomba lanzada contra su propio porche en enero de 1956, hasta que la Corte Suprema tumbó la segregación en el transporte de la ciudad. Cosas que hoy se resumen en dos líneas de manual escolar [igualdad y justicia] y que entonces se pagaban con el miedo instalado en el estómago cada noche, sin que nadie llevara la cuenta de los que no aguantaron hasta el final.

—Esa noche entendí algo que ningún seminario me había explicado con tanta claridad— dice, y por un momento baja la voz, como si todavía le costara creerlo del todo. —Cómo le bautizó su madre—, me pregunta con mirada dulce pero desafiante.

—Orlando José, es mi nombre. Puede llamarme Nano.

—Entonces, le llamaré Orlando. Un hombre merece ser llamado por su nombre. Los sobrenombres pueden expresar cariño, amistad o cercanía, pero su nombre es parte de su identidad. Y cuando uno quiere dirigirse verdaderamente a una persona, empieza por reconocerla como quien es. No acostumbro usar sobrenombres. Ello reduce la historia.

—Escuche usted, Orlando. He podido saber —porque usted con dignidad me lo ha contado sin saber yo cómo desde allá, de otros tiempos, llegó a estos tiempos—que su país anda embriagado no solo de carencias sino de mucho rencor. Pues desde ya le digo que negarse a odiar al que te pisotea no es debilidad. Es de largo el ejercicio más exigente que existe. La virtud, cuando es de verdad, siempre cuesta más que el rencor.

La herencia de un abogado hindú que no conoció. El perdón

Antes de seguir le pregunto por Gandhi, porque no me cuadra del todo cómo un pastor bautista del sur norteamericano terminó fundamentando toda su estrategia en las ideas de un abogado hindú, asesinado además al otro lado del planeta. Sonríe con esa media sonrisa de quién lleva años explicando lo mismo sin fatiga.

—Oí hablar de él por primera vez en un sermón del doctor Mordecai Johnson en Filadelfia, siendo yo estudiante. Salí de esa iglesia derecho a una librería y compré todo lo que encontré sobre su método. Ahí comprendí que el amor, aplicado con disciplina, y no como sentimentalismo de domingo, es la única fuerza capaz de convertir a un adversario en algo distinto sin destruirlo a él ni a uno mismo en el intento.

—¿Pero cómo amar y perdonar a quienes tanto dolor y daño nos ha hecho; a quiénes sin piedad no han tenido un gesto de misericordia? ¿Sin justicia no puede haber perdón? Le pregunto porque a mí estas cosas siempre me han sonado a idealismo de sobremesa. Dudó usted alguna vez que aquello sirviera de algo frente a un sistema armado hasta los dientes.

—La fuerza detiene al opresor un rato —responde, sin alterarse—. No lo convierte. Y convertirlo —no solo vencerlo— es el verdadero fin. De lo contrario, uno termina heredando el mismo veneno que dice combatir, solo que con las manos cambiadas y la conciencia más tranquila de lo que debería. Sin perdón no puede haber justicia, porque la justicia sin perdón no es justicia, es retaliación.

Esta frase —para qué negarlo— retumbó en aquel salón que no por estar a media luz, iluminó todo el recinto.

—Orlando, escuche bien: no es retórica, es realidad humana. Justicia es libertad, libertad es amor, amor es vida, que es felicidad. Pero sin redención no habrá justicia sino rencor. Entonces no conseguirá ni amor, ni paz que es gozo y alegría… Cualquiera que pretenda subirse a una tribuna debería sentarse a examinar su conciencia para sentir y soñar antes que pensar y hablar.

—Qué debo soñar antes de pensar? El silencio invadió la sala iluminada de sabiduría y nobleza.

—Sueña primero con aquello que quieres que el mundo llegue a ser. Pero no sueñes solamente con lo que deseas recibir de los demás; sueña también con aquello que estás dispuesto a ofrecerles.

—¿Sueño con la victoria del bien sobre el mal, de la libertad sobre la opresión?

—Pues antes de pensar en la victoria, Orlando, antes de soñar con el triunfo del bien sobre el mal, del ser libre sobre el oprimido, aprende a reconocer que perdonar es bueno y libera el alma, por lo que el primer liberado serás tú. Mal puede implorar libertad, ofrecerla o solicitarla aquél que sigue atrapado en la inquina y la revancha. Porque si tu sueño nace del rencor, terminarás construyendo un mundo parecido a aquel contra el que luchabas.

Prosiguió:

—Perdonar, Orlando, no significa olvidar la injusticia ni renunciar a la verdad. Significa negarse a permitir que la injusticia gobierne tu corazón. Por eso sueña con la justicia, piensa luego cómo alcanzarla. Sueña con la libertad; piensa después cómo defenderla. Y sueña con el perdón, porque solamente quién es capaz de perdonar puede luchar por la justicia sin convertirse en prisionero del odio. El sueño te muestra el destino. El pensamiento encuentra el camino. Y el perdón te permite recorrerlo sin perder el alma.

Chicago, el norte que también sabía morder. La celda…

Le pregunto por 1966, por Chicago, porque ahí descubrió —con sorpresa incluso para él —que el racismo del norte, sin carteles ni leyes que lo anunciaran, podía ser tan feroz como el del sur, solo que mejor vestido y con mejores modales. Se mudó con su familia a un apartamento humilde del West Side para vivir en carne propia lo que denunciaba. Encabezó marchas por viviendas dignas en barrios blancos como Marquette Park y ahí recibió, sin dramatizarlo demasiado, una piedra directa en la cabeza.

—Había caminado por Mississippi, por Alabama, y jamás vi tanto odio concentrado en tan pocas manzanas como en Chicago—, dice, como quien reporta un dato clínico y no una herida propia, y continuó:

—Entendí entonces que la segregación no vive sólo en los letreros. Vive en los planos urbanos, en los bancos que niegan hipotecas, en los sindicatos que cierran filas con mucha sonrisa y mucha corbata.

—Un prejuicio bien vestido es más difícil de derrotar que uno que se anuncia a gritos.

Le pregunto por Birmingham [Alabama, 1963], la ciudad que él mismo llegó a llamar la más dividida racialmente del país. Habla de las marchas de estudiantes, de los perros policiales soltados contra imberbes de 15 años; de las mangueras de bomberos con presión suficiente para arrancar la corteza de un árbol, de las fotografías que obligaron a una nación entera a mirarse al espejo sin poder apartar la vista, quizá por primera vez en mucho tiempo. Y habla de la celda…

De aquel encierro de abril de 1963 —cuando un grupo de clérigos blancos lo llamó públicamente “extremista” y lo acusó de tener demasiada prisa— no le dieron papel, así que escribió su respuesta en los márgenes de un periódico atrasado.

De ahí salió la Carta desde la cárcel de Birmingham, uno de los textos más lúcidos que se han escrito jamás sobre por qué desobedecer una ley injusta puede ser, al mismo tiempo, un acto de fe y un acto de razón. No conozco a muchos generales —ni a muchos teólogos— que hayan escrito algo tan certero desde una celda con las manos casi atadas.

—Me pidieron paciencia—, recuerda y por primera vez en la cena su voz de predicador pierde firmeza y se vuelve, sencillamente, humana. Cuenta:

—Llevábamos ciento cuarenta años siendo pacientes. La justicia deja de serlo si no llega. Aplazar la justicia, tarde o temprano, es simplemente negarla con mejores modales. Pero una justicia minada de revancha es ejercerla con malos hábitos.

Le pregunto si alguna vez dudó del camino elegido. Me mira con esa mezcla de ternura y dureza que solo tienen los que dejaron de mentirse a sí mismos hace tiempo.

“Todas las noches”, confiesa, “el miedo no se va porque la causa sea justa. Se aprende a cargarlo sin que sea él quien decida el siguiente paso”.

—Ahí está toda la diferencia, Orlando, entre un hombre libre y uno que solo aparenta serlo. Cada paso recibido hacia el largo camino de la libertad es un paso que vence el miedo. Sin un camino roto, con un corazón a todo latir, no se construyen sueños, porque para soñar hay que hacerlo libremente. Y no es libre el que por temer no da un paso al frente. No lo olvide: la dignidad no se hereda, se ejerce…a unque cueste la vida, decía mamá.

Continuará con El hombre que tuvo un sueño en Washington.

@ovierablancovierablanco@gmail.com | Activista de DD. HH. / Abogado / Exembajador en Canadá.

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¿Cómo reconstruir la devastación del Amazonas venezolano?

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La reconstrucción económica y de infraestructuras destruidas, antes y durante los terremotos, deberá tener como prioridad a los sectores más vulnerables, incluyendo a los damnificados recientes y a los ciudadanos que durante 27 años padecieron el desastre humanitario creado por la desidia y la corrupción del régimen, incluyendo a los pueblos indígenas al sur del Orinoco.

Podríamos decir que la “reconstrucción” es el proceso de volver a construir o reorganizar algo destruido, deteriorado o desarticulado, procurando recuperar su forma, funcionamiento y sentido. La idea de reconstrucción se aplica cuando una ciudad y sus edificios son devastados por una guerra, un terremoto o un incendio.

Desde el punto de vista político y social, reconstrucción se refiere al restablecimiento de instituciones, normas, valores y vínculos ciudadanos después de una crisis. En Venezuela hay que reconstruir la democracia y reorganizar la identidad y la vida después de tres décadas de destrucción sistemática de la democracia y los DD. HH.

La reconstrucción no significa necesariamente reproducir exactamente lo que existía. Implica conservar elementos del pasado, reinterpretarlos y adaptarlos a una nueva realidad; en ese sentido, deberíamos hablar de reconstrucción de la democracia y no de su “fortalecimiento”, como hace pocos días declararon los encargados de las negociaciones con el régimen, ya que la democracia fue aniquilada por las organizaciones criminales enquistadas en el poder.

Por eso se diferencia de restauración o fortalecimiento, ya que esta busca devolver algo a su estado anterior, la reparación para corregir un daño concreto. La reconstrucción recompone una totalidad perdida o gravemente alterada. Reconstruir significa recuperar críticamente algo después de su descomposición, conservando aquello que todavía posee valor.

La selva no se puede reconstruir

El Amazonas venezolano, al sur del río Orinoco, tiene una extensión aproximada de 470.000 km², equivalente a cerca del 50 % del territorio venezolano. Esta delimitación comprende principalmente los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro. La selva amazónica es el pulmón del planeta, produciendo oxígeno y agua para la supervivencia humana, sin embargo, vive sobre un frágil equilibrio. Posee una vegetación exuberante, pero gran parte de sus suelos son antiguos, ácidos y pobres en nutrientes, conformando un estrato que no alcanza los 10 cm de profundidad.

La riqueza del ecosistema no está almacenada principalmente en la tierra, sino en la propia vegetación y en la delgada capa superficial de materia orgánica. Las hojas, ramas y organismos muertos se descomponen rápidamente debido al calor y la humedad. A sus nutrientes los absorben casi inmediatamente una intrincada red de raíces, hongos y microorganismos de los que se alimentan las raíces de grandes árboles. Se forma así un ciclo cerrado y muy eficiente de vegetación, materia orgánica, nutrientes y nueva vegetación.

Cuando se tala o se quema el bosque y se remueve la tierra en busca de oro, este circuito se rompe. Las lluvias intensas arrastran rápidamente los nutrientes. Sin la protección de los árboles, el suelo queda expuesto a la erosión, después se compacta concentrando hierro y aluminio formando una superficie endurecida y poco fértil.

La vegetación puede regenerarse necesitando siglos para recuperar parte de su biodiversidad, complejidad y capacidad de almacenar carbono, y algunas especies o relaciones ecológicas quizá nunca regresen. La recuperación se vuelve especialmente difícil cuando la destrucción es extensa y reiterada.

SOS Orinoco calculó una reducción desde 2000 de aproximadamente 945.000 hectáreas de bosque en el sur del Orinoco. Sin embargo, la superficie ambientalmente dañada es mucho mayor que la huella visible de las minas. Los efectos se extienden aguas abajo por la contaminación con mercurio, que envenena ríos y poblaciones (pronto presenciaremos un nuevo síndrome de Minamata), la sedimentación y alteración de los ríos, excavación de suelos, apertura de carreteras y campamentos, deforestación e incendios asociados, pérdida de fauna y degradación de la vida de las comunidades indígenas.

Hay territorios al sur del Orinoco arrasados sistemáticamente por la minería ilegal de oro en una simbiosis entre mafias, guerrilleros y militares, amparados por personeros del régimen que negocian el oro y otros minerales extraídos para su propio beneficio a costa de la destrucción del ecosistema.

La combinación de minería descontrolada y la deforestación reduce la humedad producida por el propio bosque. Si se supera cierto umbral, algunas regiones podrían transformarse en regiones desérticas. Por eso, la fragilidad amazónica no se debe solamente al tipo de suelo, surge de la ruptura de un sistema completo en el que árboles, agua, clima, microorganismos y nutrientes dependen unos de otros.

La Amazonía no es simplemente un conjunto de árboles erigidos sobre la tierra, es una comunidad viva que fabrica y conserva las condiciones necesarias para su propia existencia, la de innumerables especies de plantas, animales, insectos polinizadores y diversas culturas ancestrales como la yeküana y yanomami, que han convivido en la selva en perfecta armonía por miles de años y que se encuentran en peligro de desaparecer debido a la invasión y ocupación de esos territorios por mafias mineras y guerrillas. Estas explotan la tierra y envenenan los ríos con mercurio, hostigando y asesinando a los indígenas en medio de una gran impunidad.

La devastación del Amazonas venezolano se agravó a partir de 2016 con la creación del Arco Minero del Orinoco, creado por decreto aprobado por Nicolás Maduro en Consejo de ministros, con una extensión aproximada de 111.846 km², al sur del río Orinoco y entregada su administración a mafias militares. Conviene precisar que no se aprobó mediante una ley debatida por la Asamblea Nacional, sino que lo creó directamente un decreto del Poder Ejecutivo. Esta circunstancia, junto con la ausencia de estudios de impacto ambiental y consulta previa a los pueblos indígenas, originó cuestionamientos sobre su constitucionalidad.

La falta de transparencia y los manejos por altos funcionarios del régimen han impedido conocer las toneladas de oro y de minerales estratégicos extraídos en todos estos años. Pero lo más grave ha sido la destrucción del frágil ecosistema y el avasallamiento a los pueblos indígenas, reducidos por la fuerza de grupos armados que operan en simbiosis con altos mandos militares.

Según expresa el informe de SOS Orinoco (SOS Orinoco, nuevo informe: GAO al sur del Orinoco, Boletín N.° 82, julio 2026), el sur del río Orinoco ya no es solo una región rica en recursos; se convirtió en un ecosistema donde 26 Grupos Armados Organizados (GAO) dictan las reglas del juego, en una arquitectura criminal que domina los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. Un entramado de corrupción, control social y minería ilegal que llega a las más altas esferas del poder.

“Los grupos criminales están presentes en 20 de los 21 municipios de la región orinoquense (un impactante 95 %). Guerrilla y “sindicatos” criminales se dividen el territorio: las disidencias de las FARC, el ELN y las megabandas mineras locales, como la Organización 3-R. Estos grupos no solo extraen oro y otros minerales, sino que actúan como autoridades de facto: “administran justicia”, cobran extorsiones (“vacunas”) e incluso distribuyen bolsas de comida del Estado. Operan conectadas con carteles colombianos, mexicanos (Sinaloa, CJNG) y brasileños (Comando

Vermelho, PCC, garimpeiros) en las rutas de contrabando de la región”. Esta entrega de nuestra soberanía fue posible por la corrupción del Estado, la colusión de mandos militares, autoridades locales y corporaciones públicas que sostiene este sistema criminal.

El Amazonas venezolano forma parte del “pulmón verde de la Tierra” y constituye una de las más prodigiosas reservas de recursos naturales del mundo, manteniendo el equilibrio climático al producir nubes, lluvias, agua y oxígeno para todo el planeta. En sus selvas han sobrevivido por miles de años diversas etnias que constituyen los reservorios de la sabiduría ancestral de la humanidad. Esto los sitúa en el rango de poblaciones vulnerables que deben tomarse en cuenta en la agenda del proceso de “reconstrucción” del país hacia la transición democrática, comenzando por la expulsión de las mafias y organizaciones armadas que operan en la región, cuyos responsables están al mando del país y actualmente comparten la mesa de negociación.

No se puede pasar por alto la destrucción del pulmón del planeta y la pérdida de soberanía al entregarle esos extensos territorios a mafias y guerrillas. Es imperativo señalar, denunciar y enjuiciar a la cadena de mando responsable del desastre ambiental y humano perpetrado por un régimen perverso que aún se mantiene en el poder.

@edgarcherubini | edgar.cherubini@gmail.com

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Casi el 70 % de los profesores de la UCV quedaron nuevamente excluidos de Bono de Responsabilidad Profesional

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La Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV) denunció que 69% de la planta docente quedó excluida del Bono de Responsabilidad Profesional, incluidos profesores a tiempo convencional, contratados y jubilados. 

A través de un comunicado, la asociación exigió sustituir las bonificaciones por salarios.

De acuerdo al comunicado del gremio que reúne a los docentes de la UCV el gobierno volvió a pagar el denominado bono de responsabilidad profesional de manera “caotica y discriminatoria”

“En el caso de nuestra universidad discrimino al 69% de la planta docente”, reza en comunicado. 

Se preguntaron qué sentido tiene cobrar un bono que discrimina a un tercio de los profesores. “Del mismo modo se excluyó a la totalidad del personal administrativo y a los obreros”.

Exigen que la solución sea reemplazar los bonos por remuneraciones salariales. Alegan que sin salarios se condena a los universitarios a la pobreza. 

El pasado 30 de abril, la presidenta encargada Delcy Rodríguez, anunció que el ingreso mínimo integral de los trabajadores en Venezuela se ubicaría en 240 dólares, mientras que las pensiones pasarían a 70 dólares mensuales; sin embargo, no se refirió al salario mínimo.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

Coalición por los DD. HH. llevará a la CIDH denuncias sobre muertes bajo custodia en Venezuela

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La Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia abordará las muertes bajo custodia del Estado venezolano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), como parte de su participación en el 196° Período de Sesiones y Audiencias Públicas del organismo, informó su director, Kelvi Zambrano.

“Nos encontramos en Washington D. C. para sostener reuniones con los comisionados y presentar informes y recomendaciones sobre la grave situación de derechos humanos que aún se vive en Venezuela”, expresó Zambrano este 4 de agosto vía Instagram.

Informe sobre Fuerzas Armadas y derechos humanos

Zambrano indicó que el 6 de agosto la Coalición presentará un informe relacionado con la reestructuración de las Fuerzas Armadas con enfoque en derechos humanos.

Según explicó, el documento contiene recomendaciones para el Estado venezolano y organismos internacionales con el objetivo de promover prácticas institucionales orientadas al respeto de los derechos humanos y al fortalecimiento democrático.

Muertes bajo custodia llegan a la agenda de la CIDH

El representante de la organización informó que el 7 de agosto participarán en una reunión de la CIDH con organizaciones de la sociedad civil, donde abordarán las muertes ocurridas bajo custodia del Estado venezolano.

Durante el encuentro, la Coalición expondrá casos documentados y solicitará investigaciones, rendición de cuentas y justicia para las víctimas y sus familiares.

La organización señaló que este tema forma parte de sus denuncias sobre la situación penitenciaria y las obligaciones del Estado de garantizar la vida e integridad de las personas bajo su custodia. La CIDH ha señalado previamente que los Estados tienen la obligación de proteger los derechos de las personas privadas de libertad.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Banesco habilita plataforma de remesas que facilitan el envío de fondos en tiempos de contingencia 

El envío de ayuda económica desde el exterior constituye una de las vías fundamentales para el sostén de miles de familias en Venezuela, especialmente durante escenarios de contingencia en los que las remesas se convierten en ayuda prioritaria para familiares, allegados y amigos dentro del país. 

Ante las dificultades logísticas por consecuencia de emergencias de gran escala, el acceso a canales y bancos de transferencia inmediata resulta prácticamente determinante para responder a las necesidades básicas de alimentación, salud y abastecimiento.

En este contexto, la disponibilidad de herramientas digitales para recibir fondos internacionales busca agilizar el flujo de asistencia financiera desde cualquier parte del mundo y en todo momento para poder garantizar que los recursos de transfieran y se reflejen directamente en la cuenta bolívares del beneficiario.

Plataformas digitales

El sistema bancario cuenta con portales como BanesConecta, una herramienta desarrollada por Banesco Banco Universal que permite la recepción de de remesas de forma inmediata y por medio de la misma, los beneficiarios de cualquier entidad financiera pueden enviar fondos a clientes con cuenta en Banesco mediante la afiliación de tarjetas internacionales de débito o crédito, operando las 24 horas del día. 

El uso del sistema aplica tanto para usuarios de la banca como para aquellos que formen parte de otras organizaciones que requieran canalizar fondos. Para los clientes del banco, el ingreso se realiza directamente con los datos registrados en la plataforma, mientras que los usuarios externos deben completar un proceso de registro en el portal.

Con la finalidad de resguardar la seguridad de los fondos y prevenir irregularidades en las transferencias, la plataforma contempla una serie de verificaciones de tres pasos: la generación y envío de un código de seguridad al momento de afiliarse, la ejecución de un micropago simbólico para validar la tarjeta afiliada y el monto es devuelto al terminar el registro, y por último, la verificación del código CVC de la tarjeta para procesar el envío de los fondos.

El portal web permite afiliar hasta tres tarjetas internacionales de débito o crédito y se encuentra disponible a través de la página oficial del banco y por medio de dispositivos móviles con sistema iOS y Android.

Alianzas y servicios

Este mecanismo de envío por remesas se apoya de alianzas estratégicas con empresas internacionales para ampliar las opciones de los emisores en el exterior del país. En todos los escenarios, los fondos son abonados de forma directa en las cuentas bolívares con disponibilidad inmediata para el usuario receptor.

La conexión directa de estas empresas con el banco nacional busca mantener la conectividad entre la población migrante y sus allegados en el país para facilitar las formas de transacción que permitan atender eventualidades y mitigar el impacto económico de la contingencia. 

Con información de Nota de Prensa

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Las perlas de Marco Rubio: vuelve a pedir paciencia a los venezolanos

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, insistió este martes, 4 de agosto, en que los venezolanos deben tener “paciencia” ante la llegada de una eventual transición democrática en el país, pues antes de llegar a ese punto se necesita “libertad de prensa, participación multipartidista” y una “reconciliación nacional”.

En declaraciones ofrecidas a la prensa junto al vicepresidente de Paraguay, Pedro Alliana, el funcionario estadounidense dijo que, a siete meses de la captura de Nicolás Maduro, están “avanzando en dos caminos”, uno “para mejorar las vidas diarias de los venezolanos económicamente”, señalando que eso “también ayuda a facilitar la transición política”.

“Y también hay que tener un proceso en el que cada elemento de la sociedad política venezolana tiene un papel, no solo en la construcción de elecciones, sino en la construcción del futuro gobernador del país. Así que creo que va a requerir un poco de persistencia y un poco de paciencia. No de años, pero ciertamente de meses y semanas”, aclaró.

Rubio reiteró que tratan con un sistema que ha estado en lugar por casi tres décadas, por lo que el cambio “no va a ser de un día a otro”. Recordó transiciones como las de Europa del Este tras el fallo de la Cortina de Hierro (frontera política, ideológica y física que dividió a Europa en dos bloques tras la Segunda Guerra Mundial), o casos como el de Paraguay, “un país que tuvo una transición desde el autoritarismo a la democracia, les tomó casi tres y medio años para completar ese proceso”.

Reconoce que aunque muchas personas estén acostumbradas a “resultados instantáneos”, este tipo de cosas toman tiempo, pero si esto quiere hacerse bien, lo que se necesita es “tener una transición democrática (…) que una a la sociedad, donde hay una reconciliación nacional, donde tienes partidos políticos que pueden participar abierta y libremente; donde haya un conteo electoral, pero también tienes una economía y un país en el que las instituciones funcionan, para que no estén heredando un desastre”.

“Así que todo eso es para decir que estas cosas no suceden de un día a otro. Pero los hilos apuntan en la dirección correcta y aunque el progreso probablemente es más lento de lo que todos querríamos, hay progreso; y el progreso ocurrirá y estamos comprometidos con él”, acotó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Juan Manuel Trak: “El chavismo tiene una gran capacidad de adaptación” ante la nueva etapa política en Venezuela

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La negociación entre sectores del oficialismo y la oposición ocurre en un escenario distinto al de años anteriores, pero con estructuras de poder que permanecen vigentes, según el análisis del politólogo Juan Manuel Trak durante una edición de #EspacioRRes moderada por Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es.

La conversación fue moderada por Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es, quien planteó que la actuación del Estado ha generado cuestionamientos por la falta de transparencia y por las diferencias entre los reportes oficiales y las denuncias de ciudadanos.

“Hasta ahora no se ha acordado demasiado sobre la mesa de oficialismo-oposición. Si están sentados es por decisión de Marco Rubio y eso genera un punto de partida de una transición política”, recalcó Blanco durante el espacio.

Una oposición que recupera espacio político

Trak sostuvo que la situación actual combina elementos nuevos con estructuras que permanecen del pasado. A su juicio, la captura de Maduro modificó el escenario, pero no eliminó los desafíos políticos que enfrenta el país.

“Estamos en una situación distinta en algunas cosas, pero al mismo tiempo por los mismos actores políticos sentados en una mesa la situación parece la misma, con la diferencia de que se produjo la extracción de Maduro”, explicó.

El especialista destacó que, tras ese cambio, se han observado señales de una reapertura del espacio político y ciudadano, aunque todavía con limitaciones.

“Maduro fue capturado, y al mismo tiempo se crearon nuevas leyes bajo Delcy Rodríguez al mando, y ha habido una reapertura del espacio cívico y político, por ejemplo, cuando vemos a Vente Venezuela manifestando en la calle. Hace un año, estar marchando era una señal de terminar en una celda del Sebin”, afirmó.

En ese contexto, Trak señaló que la Asamblea Nacional electa en 2015 volvió a ocupar un espacio dentro de la discusión política luego de haber perdido protagonismo durante los últimos años.

“La diferencia es que ahora hay un tutelaje y esto obliga al Gobierno a sentarse a dialogar, pero este mismo actor permite darle poder a una oposición que hace unos meses no tenía”, sostuvo.

Diálogo político, reconstrucción y los retos del poder

El analista indicó que el proceso de negociación ocurre en un escenario complejo, marcado también por las consecuencias del doble terremoto registrado el 24 de junio.

“Además de la situación política, se sumó el terremoto. Eso complica las cosas, porque ahora se atravesó el proceso de reconstrucción”, dijo.

Trak consideró que el oficialismo mantiene una capacidad de adaptación que le ha permitido conservar espacios de poder, aunque afirmó que enfrenta una pérdida de influencia social.

“El chavismo tiene una gran capacidad de adaptación, porque es un proyecto de poder y, teniendo esta característica, ha ido desmontando todo lo que les pueda señalar a nivel político, pero la gente no olvida, tienen poca influencia en la sociedad”, expresó.

Durante la conversación también se abordó el papel de la Fuerza Armada Nacional en esta nueva etapa. Trak cuestionó las señales internas del poder y planteó interrogantes sobre la estabilidad institucional.

“Un presidente que está muy decidido de su control político no jubila a tantas personas, allí hubo un desliz con ese tema bajo la administración de Maduro. Y nos preguntamos: ¿qué rol entonces cumple la Fuerza Armada Nacional en esta supuesta transición?”, señaló.

Para el especialista, uno de los principales desafíos será garantizar gobernabilidad y estabilidad en medio de un escenario político todavía incierto. “¿Cómo se garantiza un control territorial con una situación represiva e inestable? Eso es difícil de explicar para los sectores”, subrayó.

Trak concluyó que, pese a las dificultades y contradicciones del escenario actual, la participación ciudadana será clave para definir el rumbo del país. “Hay muchos aciertos y desaciertos, pero lo importante es que la sociedad continúe de pie”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.