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Espacio Público: se mantienen bloqueos masivos a medios de comunicación y servicios VPN en Venezuela

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Este domingo, 18 de octubre, la ONG Espacio Público publico en X el balance correspondiente al día 31 de seguimiento o a la censura digital en Venezuela.

A través de su cuenta en la red social, la organización reveló que “se mantienen los bloqueos a medios de comunicación, plataformas financieras y servicios VPN“.

De acuerdo con el reporte, se contabilizan 46 sitios web desbloqueados, 40 bloqueados y tres con anomalías moderadas.

Espacio Público indicó que las mayores restricciones digitales registradas en el país afectan principalmente a la prensa independiente. Entre los medios de comunicación bloqueados se encuentran VPItv (89.1 %), La Patilla (88.5 %), Infobae (84.9 %), EVTV (81.9 %), Armando.info (77.6 %), NTN24 (76.5 %) y El Nacional (71.7 %).

El monitoreo arrojó que sobre las entidades financieras AirTM y Yadio.io se mantiene el bloqueo o restricciones para acceder a las plataformas.

“El bloqueo a plataformas financieras limita el acceso a servicios de transferencias y pagos en dólares desde Venezuela”, recordó la ONG.

Por otro lado, los usuarios evaden la censura con herramientas de redes virtuales privadas (VPN) que también son atacadas. El informe revela que existe un bloqueo total o parcial de estas herramientas. Entre las afectadas destacan: Browsec (100%), Hola VPN (77.3%), Psiphon (72.4%), Hotspot Shield (71.6%), Betternet e IPVanish (70.3%), Windscribe (69.6%), Hide.me (66.4%) y otras 14 herramientas no detalladas en la lista.

Al respecto, señalaron: “El bloqueo masivo de VPN dificulta el acceso a sitios censurados y compromete la privacidad de los usuarios”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Estados Unidos, la democracia en Venezuela y la mirada desde el retrovisor

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En las jornadas de diálogo entre el gobierno chavista y la oposición en Caracas -que se desarrollan bajo el auspicio y la promoción imperativa de los Estados Unidos-, parece residir la respuesta del secretario de estado, Marco Rubio, en torno al hipotético compromiso de Washington con una transición a la democracia en Venezuela.

El tránsito de los acuerdos labrados hasta hoy en la mesa de negociación -confección de un nuevo TSJ; desbloqueo de portales informativos; el fin de los tribunales antiterrorismo; la recuperación de activos internacionales- , y la promesa en torno a concretar otros, de mayor alcance, en el corto plazo, podrían constituirse en la respuesta de Rubio a aquellos que afirman que el único interés de los Estados Unidos es hacer negocios y llevarse el petróleo venezolano.

La mesa de diálogo es, pues, la carta que tiene Washington para fomentar algún acuerdo institucional consistente que le de soporte a una transición al estado de derecho. La presión de Washington sobre los actores -un hecho sobre el cual hay testimonios fehacientes-, pero particularmente sobre uno de los dos actores, concreta la foto fija del momento político actual: la oposición, optimista ante la posibilidad de formalizar la transición; el chavismo, haciendo concesiones, pidiendo garantías, y también, ovillos con el tiempo, esperando que desembarquen en el país tiempos más favorables.   

Sobre este tema hay un rasgo que se repite en la narrativa del chavismo: aquel que prescribe “no mirar la política local usando el retrovisor”. Un planteamiento que, de alguna manera, es acompañado por los Estados Unidos, y que es invocado como argumento por algunos voceros, apoyándose en la idea de que será necesario tragarse varios “sapos” para otorgarle fluidez a la llegada de un marco político que trascienda la hegemonía chavista.

Pero mientras Rubio muestra sus cartas, desde Panamá, María Corina Machado se atreve, acaso por primera vez, a cuestionar a la administración Trump, aunque sea indirectamente. En una muy reciente entrevista concedida al diario The New York Times, Machado descalifica la solvencia moral del empresario Alejandro Betancourt -la bisagra del ambicioso y desigual acuerdo de explotación petrolera gestado entre Caracas y Washington-, y advierte que, en un eventual gobierno suyo, la presencia de Betancourt en estas operaciones sería reconsiderada.

En esta comentada entrevista, Machado llega a incluso (y esto es lo más protuberante de lo que glosamos en esta entrega) a declinar hacer comentarios sobre la estrategia en desarrollo de Rubio, e incluso sobre el propio Rubio, alguna vez un cercano aliado político.

Machado llegó a afirmar que han sido los Estados Unidos quienes han decidido dejarla fuera de las negociaciones con el chavismo, al escoger unilateralmente a los representantes de la Asamblea Nacional de 2015 (militantes todos de Primero Justicia y Voluntad Popular). Recordemos que esta polémica selección, que ha quebrantado aún más las relaciones entre el liderazgo opositor, se concretó muy poco después de los Acuerdos de Panamá, que entre otras cosas, delegaba en Machado la conducción del proceso para desembocar en una democracia.

 El comportamiento de esta administración estadounidense ante la tragedia histórica que ha estado planteada en Venezuela en estos años está surcado por un desigual proceso de contradicciones y paradojas enfrentadas. Será, en definitiva, la historia quien se encargue de hacer la valoración final sobre la sinceridad de los planteamientos de la Casa Blanca.  Hacía falta una persona como Donald Trump para asumir la enormidad de una decisión militar como la que se tomó contra Caracas el pasado 3 de enero, y también se necesitaba de su cara dura y sus riñones para plantearle al régimen chavista campo para hacer negocios y explotar los recursos naturales del país, sin apenas hacer alusiones a la democracia como un objetivo a conquistar.

Pero es dentro de las grietas de esta aparente contradicción, que la transición a la democracia tiene planteada, como nunca antes, una clara oportunidad de concretarse en el país en medio de las tinieblas. Con sus contradicciones, sus zonas de oscuridad, sus concesiones a la impunidad y la letra chiquita para darle luz verde a los negocios con personas de dudosa reputación. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Estados Unidos reactiva destacamento de seguridad de Marines en embajada de Caracas

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Estados Unidos reactivó oficialmente el Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines en su embajada en Caracas, tras una visita del comandante de ese cuerpo militar, el general Eric M. Smith, realizada este viernes.

La delegación estadounidense informó sobre la medida este sábado a través de su cuenta en la red social X. 

“Ayer reactivamos oficialmente el Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines en nuestra Embajada en Caracas, junto al general Eric M. Smith”, señaló.

La representación diplomática también destacó que el Departamento de Estado y el Cuerpo de Marines mantienen una alianza histórica para garantizar la seguridad de las instalaciones estadounidenses en distintas partes del mundo.

La reactivación del destacamento ocurre en medio de una nueva etapa de contactos entre Washington y Caracas, luego de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el 3 de enero. Desde entonces, Venezuela ha recibido a funcionarios estadounidenses y delegaciones que buscan encauzar canales de diálogo en áreas estratégicas.

La visita de Smith se suma a los contactos sostenidos entre representantes de ambos países, que han incluido encuentros relacionados con seguridad, energía y relaciones diplomáticas.

Entre los funcionarios estadounidenses que han viajado a Venezuela figura Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos. También estuvo en el país el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Dan Caine, quien visitó Venezuela en junio para participar en reuniones con la administración de Delcy Rodríguez.

Estos encuentros se desarrollan después de años de ruptura diplomática. Las relaciones entre Caracas y Washington se interrumpieron en 2019 y fueron restablecidas en marzo pasado.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

Caso Paramacay: Denuncian presuntas maniobras para retrasar la nulidad del juicio

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Familiares de los 23 ciudadanos procesados por el caso Paramacay denunciaron lo que califican como un “patrón de manipulación sistemática” en el Circuito Judicial Penal del estado Carabobo que ha impedido obtener una decisión sobre la nulidad del juicio y la situación de sus seres queridos.

Las familias señalan directamente al presidente del circuito judicial, Carlos Alberto Bonilla Álvarez, y a la jueza Scarlet Desireé Mérida García, a quienes atribuyen una presunta coordinación para “dilatar infinitamente el proceso y mantener en indefensión” a los procesados.

La controversia gira en torno al recurso de nulidad total del juicio impulsado por el juez Luis Ovalles, en el que el capitán Juan Carlos Caguaripano y sus acompañantes fueron condenados a 30 años de prisión el 18 de diciembre de 2025.

La decisión sobre la nulidad correspondía a la Sala 1 de Apelaciones del Palacio de Justicia de Valencia, presidida por Alejandro Chirimelli e integrada por los jueces Karly Mérida y Darcy Sánchez. Sin embargo, cuando debía firmarse la resolución, la jueza Karly Mérida aparentemente se ausentó por un reposo médico, lo que dejó a la sala sin el quórum legal necesario para emitir la decisión.

La ausencia de la jueza no sería el único episodio que ha retrasado el procedimiento. El pasado 26 de agosto se celebró una audiencia en la Sala 1 de Apelaciones, durante la cual se anunció un plazo de 10 días de despacho para emitir una decisión sobre el recurso.

Una vez transcurrido ese lapso, la jueza Mérida García solicitó un reposo médico, según la información proporcionada sobre el caso. La ausencia volvió a dejar a la Corte de Apelaciones sin el quórum requerido para resolver.

La falta de una decisión motivó nuevos cuestionamientos de la defensa, que esperaba un pronunciamiento sobre la nulidad del juicio y sus consecuencias para los procesados.

El viernes 16 de octubre, Luis Armando Betancourt, coordinador del Foro Penal en Carabobo, denunció que la ponencia fue retirada de la Sala 1 y trasladada a la Sala 2 del mismo circuito judicial, a cargo del juez Carlos Bonilla. Con este movimiento el trámite debe comenzar nuevamente.

“Esto definitivamente es inconstitucional e ilegal. Es un ejemplo de cómo se manipula absolutamente la justicia en el estado Carabobo y lo que ha venido transcurriendo en Venezuela en los últimos años”, dijo el abogado. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

Reforma de la Ley contra el Odio sustituye penas de cárcel por multas 

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La propuesta de reforma de la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia plantea sustituir las penas de prisión de entre 10 y 20 años por multas económicas y cambiar la denominación de la norma a Ley para la Convivencia Democrática, la Paz y la Tolerancia. 

El proyecto también contempla nuevas obligaciones para los medios de comunicación y las plataformas digitales, así como la creación de una comisión encargada de promover y garantizar la convivencia pacífica.

El texto establece multas en bolívares equivalentes a entre 500 y 10000 veces el tipo de cambio de la moneda de mayor valor fijado por el Banco Central de Venezuela (BCV). 

Las sanciones se aplicarían a infracciones relacionadas con discursos de odio, incitación a la guerra, hostigamiento y mensajes de contenido discriminatorio o violento.

El Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz sería el encargado de determinar el monto de cada multa. Para ello, deberá considerar factores como la gravedad de la infracción, el alcance y el medio utilizado para difundir el contenido, la intencionalidad, el posible beneficio económico obtenido y la reincidencia.

Multas, trabajo comunitario y recursos judiciales

La propuesta establece que cada infracción deberá dar lugar a la apertura de un expediente formal, con un procedimiento proporcional a la falta cometida. 

Una vez ratificada la sanción, la persona tendrá un plazo de 30 días para pagar la multa en la banca pública, mediante una planilla oficial emitida junto con la resolución correspondiente.

El proyecto también contempla la posibilidad de sustituir las multas por penas alternativas de entre 200 y 600 horas de trabajo comunitario y capacitación en programas orientados a promover una cultura de paz. La decisión sobre esta sustitución correspondería al ministerio.

En cuanto a los mecanismos de defensa, las personas sancionadas podrán interponer demandas de nulidad ante la jurisdicción contencioso-administrativa dentro de un lapso de 30 días continuos.

La reforma modifica, además, el nombre de la legislación. La denominación actual, Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, pasaría a ser Ley para la Convivencia Democrática, la Paz y la Tolerancia.

El proyecto propone igualmente crear una Comisión para la Promoción y Garantía de la Convivencia Pacífica, integrada por 15 miembros: tres diputados, cuatro ministros, las máximas autoridades del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la Fiscalía General, la Defensoría del Pueblo y la Defensa Pública, un rector del Consejo Nacional Electoral (CNE) y tres delegados de organizaciones sociales.

Libertad de expresión y labor periodística

Uno de los puntos centrales de la propuesta es la exclusión expresa de la labor periodística, la libertad de expresión y las opiniones de naturaleza política de la categoría de discursos de odio, siempre que no contengan una incitación directa e inequívoca a cometer actos violentos o delictivos.

Sin embargo, el proyecto incorpora obligaciones específicas para los medios de comunicación. Los prestadores de servicios de radio, televisión, televisión por suscripción y medios impresos, tanto públicos como privados y comunitarios, deberán difundir contenidos dirigidos a promover la convivencia democrática, la paz, la tolerancia y el respeto a la diversidad.

Para cumplir con esa disposición, el Estado podrá exigir la transmisión de este tipo de mensajes durante un máximo de 30 minutos semanales. El incumplimiento de esa pauta o la emisión de contenidos prohibidos podría dar lugar a procedimientos administrativos.

La propuesta extiende estas responsabilidades a las plataformas digitales. Las personas jurídicas que administran redes sociales y medios electrónicos deberán adoptar medidas preventivas para impedir la difusión de propaganda de guerra o mensajes que inciten al odio, la discriminación, la intolerancia o la violencia.

Asimismo, estarán obligadas a retirar de inmediato cualquier contenido que vulnere esas prohibiciones. El Estado tendrá la responsabilidad de supervisar el cumplimiento de estas disposiciones en los medios impresos, audiovisuales y digitales.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

Sociedad civil exige transparencia en la selección de magistrados del TSJ

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La selección de nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) abre un nuevo debate sobre la posibilidad de recuperar la independencia del Poder Judicial en Venezuela. Representantes de organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil coinciden en que el proceso debe estar acompañado de transparencia, criterios técnicos de evaluación y mecanismos que impidan que personas vinculadas con violaciones de derechos humanos ocupen cargos en la máxima instancia judicial del país.

Alí Daniels, director de Acceso a la Justicia, considera que el proceso actual presenta diferencias respecto a los anteriores, aunque advierte que no existen garantías sobre su desenlace. A su juicio, la paralización del procedimiento iniciado en mayo y su posterior reactivación en un contexto de diálogo político obligan a examinar con atención las condiciones en las que se está desarrollando esta nueva selección.

Daniels señaló que el artículo 72 de la Ley Orgánica del TSJ permite al Comité de Postulaciones Judiciales solicitar colaboración a los sectores público y privado. Destacó la participación de integrantes de la sociedad civil que no forman parte de las estructuras políticas tradicionales.

“Es la primera vez en 27 años que un órgano vinculado con la elección de magistrados no está vinculado con el gobierno”, afirmó Daniels, quien considera que ciudadanos sin trayectoria partidista están apostando por la posibilidad de impulsar cambios en el sistema judicial.

Sin embargo, advirtió que el Gobierno ha aplicado estrategias que buscan desalentar la participación ciudadana. Entre ellas mencionó la designación del diputado de la Asamblea Nacional, Giuseppe Alessandrello para presidir el comité. Daniels sostuvo que existe el riesgo de que la población pierda la confianza en el proceso y recordó que las autoridades podrían actuar para favorecer sus intereses.

Pese a esas reservas, el director de Acceso a la Justicia defendió la posibilidad de avanzar hacia una renovación judicial que permita acompañar una eventual transición política. Considera que existen personas con trayectoria y reservas morales suficientes para desempeñar funciones judiciales con independencia e imparcialidad.

“Hay una pequeña ventana de posibilidad para que el país vuelva a la democracia”, expresó.

Evaluar las credenciales y evitar la impunidad

La revisión de los antecedentes de los aspirantes constituye una de las principales exigencias de las organizaciones de derechos humanos. Martha Tineo, directora de la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, señaló que es necesario conocer los baremos y los mecanismos que se utilizarán para seleccionar a los futuros magistrados.

A Tineo le preocupa que personas con buenas credenciales profesionales sean excluidas sin una justificación clara, mientras que otras vinculadas con actuaciones contrarias a los derechos humanos puedan avanzar en el procedimiento.

La representante insistió en la necesidad de realizar una revisión exhaustiva de las trayectorias de quienes aspiran a integrar el máximo tribunal. 

Mencionó 370 casos de muerte forman parte de la persecución y en las que existe 95% de impunidad respecto de los autores materiales y 100% de impunidad en los casos señalados.

Tineo también advirtió sobre la responsabilidad que pueden tener determinados funcionarios judiciales en la persecución política, particularmente aquellos que han intervenido en procesos relacionados con delitos de terrorismo.

“Es inadmisible que aquellas personas que hayan cometido crímenes participen en el Comité o que sean consideradas para integrar el TSJ”, sostuvo.

Para la defensora de derechos humanos, la selección no puede limitarse a comprobar requisitos formales. La evaluación debe permitir identificar a quienes hayan contribuido a la vulneración de garantías fundamentales, especialmente en un contexto en el que las víctimas continúan reclamando justicia.

En la misma línea, Faisal Yamil de Cepaz, destacó la importancia de incorporar criterios técnicos que permitan determinar la idoneidad de los candidatos, además del cumplimiento de los requisitos legales y constitucionales.

Yamil explicó que una de las contribuciones planteadas consiste en elaborar una matriz de evaluación que contemple aspectos como la trayectoria de los aspirantes en materia de derechos humanos y sus posibles relaciones contractuales con el Estado.

“Si queremos mejores magistrados, tenemos que tener a la mejor persona”, afirmó.

El representante señaló que la transparencia debe acompañar cada fase del procedimiento y que la investigación sobre los candidatos debe ser seria. También advirtió que la renovación del TSJ no puede considerarse un objetivo aislado.

“Esto no se agota el día de la elección de los magistrados”, expresó Yamil, al insistir en que el país necesita un Estado que no persiga a sus ciudadanos.

La falta de información pública genera dudas

La disponibilidad de información sobre los postulados y los criterios utilizados para evaluarlos es otra de las preocupaciones planteadas por la sociedad civil.

Deborah Van Berkel de Ideas para la Democracia, advirtió que no habrá cambios sustanciales si los candidatos no cumplen con estándares mínimos de independencia e idoneidad. A su juicio, los tiempos del proceso y la falta de información pública clara y completa dificultan el seguimiento ciudadano.

“No hemos recibido una información pública clara y completa de todos los que se postularon”, señaló Van Berkel, quien cuestionó que todavía no se conozcan con suficiente claridad los criterios empleados para evaluar a los aspirantes.

La representante insistió en que la sociedad debe tener acceso a la información necesaria para vigilar el procedimiento. Considera que la renovación de las instituciones no puede quedar exclusivamente en manos de especialistas o dirigentes políticos, sino que requiere una participación activa de los ciudadanos.

Van Berkel alertó, además, sobre el peligro de regresar a un sistema de distribución de cargos mediante cuotas políticas. A su juicio, esa práctica comprometería las posibilidades de construir una justicia independiente.

Como advertencia sobre las consecuencias de la falta de autonomía judicial, recordó el caso de la jueza María Lourdes Afiuni, cuya experiencia debe servir de alerta para quienes aspiran a ejercer la función judicial.

“Ningún juez debe vivir eso por tomar una decisión ajustada a derecho”, expresó.

 Agregó que la independencia de los magistrados debe garantizar que los jueces puedan resolver los casos sin responder a intereses gubernamentales, partidistas o de cualquier otra naturaleza.

La renovación judicial requiere una reinstitucionalización

Oscar Murillo, coordinador de Provea,  advirtió que el país enfrenta desafíos extraordinarios para recuperar la institucionalidad democrática y sostuvo que la crisis del sistema judicial no puede entenderse sin considerar la falta de independencia de sus órganos.

“Estamos fuera de la Constitución”, afirmó Murillo, quien también se refirió a la influencia de Estados Unidos en el escenario político venezolano y a la diferencia entre los plazos que manejan los actores internacionales y las expectativas de la población.

Para Murillo, la renovación del Poder Judicial forma parte de una agenda más amplia de reinstitucionalización que no puede desarrollarse de manera aislada ni responder exclusivamente a los intereses de las élites políticas.

El representante cuestionó que la revisión de las credenciales de los aspirantes dependa de una institución parlamentaria que no cuenta con credibilidad ni confianza ciudadana. Por ello, consideró necesario que una comisión independiente se encargue de examinar los antecedentes de los candidatos.

También advirtió que, mientras avanza la selección de magistrados, los actuales integrantes del TSJ continúan participando en la designación de jueces. Señaló que esta circunstancia refuerza la necesidad de que el procedimiento sea transparente y esté sometido al escrutinio público.

Murillo instó a las universidades, los sindicatos y las iglesias a involucrarse en la agenda de reinstitucionalización, con el propósito de ampliar la participación social y evitar que las decisiones sobre el futuro judicial del país queden restringidas a los sectores políticos.

Una justicia sin magistrados del Gobierno ni de la oposición

Andrea Santacruz de la ONG Civilis recordó que Venezuela atraviesa una emergencia humanitaria y advirtió que cualquier proceso de renovación institucional debe evaluarse en ese contexto. Aunque reconoció que la selección de magistrados presenta características distintas a las de procedimientos anteriores, subrayó que no existe una confianza plena en su desarrollo.

Santacruz afirmó que las organizaciones de la sociedad civil mantendrán su papel de vigilancia para comprobar que el proceso se ajuste a los estándares internacionales.

La representante insistió en que la independencia judicial no puede reducirse a sustituir a unos funcionarios por otros que respondan a intereses diferentes. A su juicio, el objetivo debe ser garantizar que los jueces actúen con imparcialidad y resuelvan los casos conforme al derecho.

“No pueden haber magistrados progobierno ni tampoco de la oposición”, sostuvo Santacruz.

A su juicio, la politización de la justicia perjudica directamente a los ciudadanos, porque destruye la confianza en los tribunales y genera la percepción de que los resultados de los procesos judiciales están decididos de antemano.

Santacruz señaló que la sociedad civil seguirá observando cada etapa de la selección, pero alertó que la falta de información sobre los criterios de evaluación puede impedir que el procedimiento genere confianza. 

Dijo que si persiste la opacidad será difícil alcanzar el cambio que necesita el sistema judicial venezolano.

“Uno entra a un juicio sabiendo que ya está perdido”, advirtió.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

Rafael Escorihuela demostró su inocencia pero el tribunal no aceptó las pruebas

Tras permanecer siete años en Perú, Rafael Escorihuela volvió a Venezuela el 25 de septiembre de 2025 con un único propósito: visitar y acompañar —por unos días— a su padre, quien estaba gravemente afectado por una enfermedad cardíaca.

Durante los años que estuvo fuera del país, Escorihuela sufrió la pérdida de su madre y su hermano. No pudo despedirse de ninguno de ellos. Su hermana, Rosana Escorihuela, aseguró que Rafael solo venía a cumplir con su deber filial, pues temía que su padre muriera y él, por tercera vez, estuviera lejos.

Rafael Escorihuela es exfuncionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc). En Lima, se ganaba la vida como chofer de transporte público en una de las empresas más reconocidas de la región. 

Su hermana aclaró que en 2018 Escorihuela se fue del país porque “no estaba de acuerdo con las cosas que estaban pasando” y también por la situación económica que atravesaba su familia en esos tiempos.

Un boleto con vuelta a la cárcel 

El tiempo que Rafael estimaba pasar en Venezuela era de un mes. Su boleto tenía impresa la fecha de regreso para el día 24 de octubre, pero antes la arbitrariedad se cruzó en su camino. 

A dos días de su retorno a Lima, Rafael Escorihuela y su cuñado fueron interceptados por varios agentes del Cicpc en un taller mecánico en La Guaira. A ambos se los llevaron a la sede del organismo ubicada en la avenida Urdaneta, en Caracas. 

Rosana se enteró de la noticia gracias a una llamada telefónica que le permitieron hacer a su esposo. Apenas supo se presentó en el Cicpc buscando información sobre su hermano y también la dejaron detenida. 

“A mí me tuvieron detenida durante 48 horas, pero me permitieron verlo el día 23 en la madrugada. Me preguntaban a cada rato cuándo fue que llegó mi hermano a Venezuela y yo no entendía por qué. Insistían en que había llegado en agosto y yo se lo negaba porque él llegó el 25 de  septiembre”, relató Rosana. 

A Rosana y a su esposo los liberaron, pero los funcionarios le informaron que Rafael se quedaría detenido por su presunta participación en el caso “Plaza Venezuela”.

“Una operación terrorista”

El 7 de agosto de 2025, el ministro de Interior Justicia y Paz, Diosdado Cabello, informó que el gobierno había frustrado un plan terrorista que pretendía ejecutarse el 3 de agosto y contemplaba la detonación de  tres (3) kilogramos del explosivo trinitrotolueno (TNT) en las inmediaciones de la Plaza de la Victoria, monumento erigido por el gobierno de Nicolás Maduro para conmemorar “la victoria de la Unión Soviética sobre el nazifascismo”.

Por este caso fueron detenidas más de 50 personas, incluidos menores de edad. De acuerdo con las declaraciones de Cabello, la operación fue dirigida por miembros de la oposición venezolana, específicamente por María Corina Machado y financiada por los Estados Unidos y Colombia. 

El dirigente político Juan Pablo Guanipa publicó un video en su cuenta en Instagram pidiendo que se haga justicia en el caso de Rafael. Guanipa indicó que él también resultó involucrado en el supuesto complot aún estando en prisión.

Por este caso también estuvieron igualmente detenidas Yariliz Díaz y las hermanas Arantza y Samantha Hernández, esta última una adolescente de 16 años. A Aliannis Araujo, quien cuenta con boleta de excarcelación, se le ha negado la ejecución de su liberación del Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF). 

No importaron las pruebas

La narrativa oficial afirmó que la supuesta trama conspirativa se había gestado los primeros días de agosto, cuando Escorihuela aún estaba en Perú. 

Ante lo que considera una injusticia, Rosana consignó en los tribunales un expediente con pruebas que, asegura, demuestran la inocencia de su hermano frente a los cargos de terrorismo, asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo.

“Yo tengo las pruebas de que mi hermano es inocente. El boleto aéreo de Rafael tiene impresa la fecha de ingreso al país, el pasaje de retorno tiene fecha para el 24 de octubre, y los boletines de pago de la empresa peruana que certifican que hasta el 18 de septiembre estuvo trabajando en Lima, pero a ellos no les importó”, explicó la hermana del exfuncionario. 

Según el relato de Rosana, el tribunal rechazó todas las pruebas alegando que las mismas fueron presentadas a destiempo para la audiencia preliminar. A Rafael Escorihuela también le negaron la amnistía, según su hermana, “sin explicación alguna”. 

A casi un año de su detención, Rafael permanece detenido en la sede del Cicpc en la Urdaneta. Ha perdido más de 15 kilos y se ha enfermado de amibiasis, bronquitis y amigdalitis. Su hermana aseguró que el exfuncionario no ha sido torturado.

“Si todos los que ahora están presos injustamente son inocentes, mi hermano es más inocente aún”, aseguró Rosana, quien exige que las evidencias de la inocencia de Rafael prevalezcan sobre la arbitrariedad. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La soberanía del delivery

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Pocas ficciones han resultado tan costosas para la historia venezolana como el mito de la autodeterminación incondicional. Durante un cuarto de siglo, el discurso oficial convirtió la palabra «soberanía» en un garrote retórico para justificar el aislamiento, la opacidad y el desmantelamiento institucional. Sin embargo, la ironía del presente ha desnudado el sainete: la Venezuela de 2026 ha alcanzado un estado de gobernanza tutelada donde la política nacional no se formula en los despachos locales, sino que se recibe por encomienda internacional.

Asistimos a un ejercicio de actuación bilingüe de una hipocresía desarmante. De un lado, la vocería del régimen insiste en escenificar un nacionalismo de utilería, proclamando la intangibilidad de la patria desde las cámaras de la televisión estatal. Pero en la trastienda real de la economía y la estabilidad, la administración del enclave opera con la disciplina de un gerente de sucursal: traduce con celo los condicionales, acata los parámetros energéticos y espera con ansiedad la renovación de cada licencia petrolera dictada desde Washington. Pocas veces se ha visto un antiimperialismo tan dócil y tan abnegadamente subordinado a las exigencias del mercado norteamericano.

Del otro lado del espectro, la representación opositora no ofrece un espectáculo más digno. Carentes de densidad cívica y desenganchados de la realidad social, los administradores de la burocracia de 2015 han convertido el tutelaje en su única doctrina de existencia. Asisten a las mesas de trabajo y diálogo no como representantes de una fuerza popular victoriosa, sino como acólitos de una fe extranjera. Su devoción por el «Plan de tres fases» de Marco Rubio o por los pronunciamientos de las cancillerías ha sustituido la política real. Se oponen por procuraduría, esperando que un tuit diplomático o un memorando exterior resuelva la tarea que la dirigencia no supo construir en el terreno.

En esta dinámica de espejos, la política venezolana ha quedado reducida a un servicio de delivery geopolítico. Se espera la llegada del instructivo extranjero para saber qué se firma, qué se celebra o qué se condena. Si una líder como María Corina Machado puede o no retornar formalmente al tablero, si hay luz verde para un acuerdo o si se autoriza un flujo financiero, son asuntos que se especulan en los pasillos internacionales mientras la ciudadanía observa, perpleja y a oscuras, una comedia cuyo guion no escribió.

Esta comedia de cúpulas resulta brutalmente hiriente cuando se la contrasta con el martirio del venezolano común. Porque mientras la diplomacia de las licencias celebra la estabilidad de los tanqueros y el restablecimiento del flujo petrolero, las familias en el Zulia, en los Andes o en el centro del país continúan soportando la tortura sistemática de los apagones, la escasez de agua potable y el malabarismo de una economía donde los precios suben en divisas y la dignidad se paga con sacrificio.

No hay soberanía real allí donde el pueblo debe vivir a oscuras mientras los negociadores intercambian cortesías; tampoco la hay donde la oposición confía más en el aval de un senador extranjero que en el coraje de su propia gente.

La reconstrucción moral de la República no se importará en un contenedor diplomático ni se consolidará mediante las concesiones tácticas de un protectorado. La verdadera soberanía —aquella por la que vale la pena luchar— solo renacerá cuando la política deje de ser una transacción entre cúpulas tuteladas y vuelva a ser lo que nunca debió dejar de ser: el ejercicio digno, autónomo y valiente de la voluntad de los ciudadanos en su propia tierra.

@NixonDominguez | Historiador – Universidad de Los Andes / Magister en Gestión de Gobierno – Universidad Autónoma de Chile. / Instagram: Nixonjds

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