El dólar como dios del socialismo del siglo XXI, por Luis Oliveros - Runrun

Nos vendieron una revolución profundamente antimperialista, que traería la independencia económica del país y adicionalmente reivindicaría la figura de Bolívar. Lo que tenemos hoy es un “gracias a Dios que tenemos el dólar”, cada vez dependemos más de remesas y ayudas humanitarias (además de Rosnef para vender nuestro petróleo), mientras la moneda nacional, que paradójicamente lleva el nombre de El Libertador, no cumple con sus funciones básicas y en cuestión de pocos años le han quitado ocho ceros.

El decir que no está mal que el “país esté dolarizado”, equivale a confesar que el manejo de la economía ha sido un rotundo fracaso.

Si bien es cierto, que en economías con alta y persistente inflación (o con hiperinflación), aparecen procesos de dolarización, lo preocupante en Venezuela es que ya superamos los dos años en hiperinflación y nada hace pensar que el problema esté cerca de solucionarse, con lo cual corremos el riesgo de hacer muy complicado el regreso de la moneda nacional como unidad de cuenta – medio de pago, pero por sobre todas de depósito de valor.

Esta dolarización desordenada que padece Venezuela genera varias consecuencias, la primera es un aumento en la desigualdad. Ya nuestro país tenía niveles preocupantes de pobreza, pero con este fenómeno, quienes no tengan acceso a divisas (sea en ahorros, ingresos, remesas), van a tener inconvenientes en la cantidad de bienes y servicios que puedan adquirir.

 

Luego de las declaraciones de Maduro sobre su felicidad con el dólar, aparecieron voces que sugerían que Venezuela va en camino a una dolarización plena de nuestra economía. En nuestra opinión consideramos que es muy difícil que la dolarización completa de la economía venezolana llegue en el corto-mediano plazo. Hay razones políticas y técnicas. La élite gobernante necesita tener una moneda nacional, que pueda imprimir, crear, etc., para pagar salarios, bonos a la población (mantener aceitada la máquina del chantaje social) pero también que le permita financiar sus déficits fiscales.

Una dolarización plena lequita esas herramientas, poderosas y fundamentales en el ADN de quienes están en el poder en el país. Por otra parte, para llevar a cabo un proceso de esa índole, se necesita una buena relación con la FED (banco central de los Estados Unidos) y eso hoy no parece factible entre ambas naciones.

Es muy fácil pronosticar que mientras más tiempo esté Maduro en el poder, el porcentaje de las operaciones que se hacen en divisas seguirá aumentando. La única manera de revertir este fenómeno es recuperando la demanda de dinero nacional, algo que hoy luce imposible para las actuales autoridades económicas venezolanas. Eso se logrará cuando se lleve a cabo un programa (coherente de calidad, que genere confianza) que disminuya la inflación y la lleve a niveles promedios mundiales. Mientras ostentemos el triste título de la única hiperinflación del planeta, el desprecio por el bolívar (como moneda) seguirá.

@luisoliveros13