Bailando al son del régimen, por Carolina Jaimes Branger - Runrun
Bailando al son del régimen, por Carolina Jaimes Branger

Ciertamente el chavismo ha sacado lo peor en todos nosotros. Y eso, en sí mismo, es un triunfo. No sólo porque nos mantiene divididos, sino porque se anota centenares de miles de victorias al día cada vez que un opositor denuesta de otro, bailando al compás de la música que pone el régimen.

No deja de sorprenderme, sin embargo, que muchos opositores muestran más rabia hacia los mismos opositores que hacia el régimen ¡Caramba! por mero asunto de supervivencia, deberíamos tomar una bocanada de aire, contar hasta diez y pensar las cosas antes de reaccionar.

Sin saber si había sido invitado al juego de béisbol (que lo fue), a Stalin González lo crucificaron, literalmente. Las críticas fueron desde tontas a severas y de severas a peligrosas. Las especulaciones, millones. La mayoría opinó y se sintió empoderada a volverlo papilla sin poseer elementos de juicio ni darle el beneficio de la duda. No así con los híper corruptos y asesinos del régimen, quienes andan por el mundo groseramente alardeando de sus riquezas, trotando en la Muralla China, comiendo y bebiendo en los mejores restaurantes de Europa, Asia y África, sin que nadie siquiera comente ni se pregunte de dónde provino ese dinero. A ellos pareciera que no hay que pedirles rendición de cuentas. ¡Yo creo en la rendición de cuentas! Pero la salsa del pavo tiene que ser buena para la pava.

Otro aspecto de esa táctica perversa que lleva a cabo el régimen es sembrar en el alma de quienes están afuera una inquina terrible hacia quienes vivimos aquí. Pareciera que quienes estamos resistiendo no tenemos derecho a pasar ratos de distensión y esparcimiento. Según los comentarios, la conclusión es que deberíamos estar encerrados en nuestras casas, saliendo solo a registrar la basura, como sucede con tantos. ¿Exigirán también que cortemos la luz y el agua porque hay quienes no poseen esos servicios?… Quienes todavía emprenden en Venezuela merecen apoyo y respeto. Quienes resistimos, también. Entonces necesitamos que nuestros compatriotas afuera tengan sindéresis y empatía.

Resistiremos en la medida en que podamos recargar nuestras baterías. Si nos echamos a morir todos, no habrá remedio sino irnos… o morirnos. Por mi parte, ni me quiero ir, ni morirme por ahora y mucho menos, bailar al son del régimen.

@cjaimesb