Con el ataque a la Asamblea Nacional el régimen de Nicolas Maduro lleva a al paÃs a un escenario de inviabilidad total. Esto se suma a la pérdida de estado de derecho, la generación de una crisis social, económica y polÃtica sin precedentes, el colapso de servicios y la instauración de un modelo paramilitar, destructivo y violento. De esta forma, Maduro plantea una imposible situación de estancamiento, desintegración y anomia absoluta para mantenerse en el poder.
En estas semanas hemos visto el secuestro de Gilbert Caro, en desaparición forzada sin que se conozca su paradero y estado, bajo el silencio de instituciones como el Ministerio Público. De igual forma han sido secuestrados Roberto Marrero y ahora el vicepresidente de la Asamblea, Edgar Zambrano, mientras un grupo de asambleÃstas se mantiene a resguardo o se ha asilado en embajadas de paÃses amigos ante la amenaza de detención como son los casos de Miguel Pizarro, Juan Andrés MejÃa, Carlos Paparoni, Américo De Grazia, Winston Flores, Freddy Superlano, Sergio Vergara, Luis Florido, Mariela Magallanes, Richard Blanco y Simón Calzadilla. El martes 14 de mayo, se produjo una criminal militarización de la sede de la AN y se han venido promoviendo nuevos allanamientos en los hogares de diputados y sus familias.
El hostigamiento a la última institución democrática que queda en el paÃs y reconocida internacionalmente como legÃtima, se produce además con la persecución de diputados por fuerzas de inteligencia bajo el control del régimen y la acción de sobre estos de grupos paramilitares que funcionan con la anuencia de la coalición dictatorial. La misma metodologÃa macabra que el régimen ha aplicado sobre comunidades, gremios, y los diferentes grupos que conforman a la sociedad de nuestro paÃs.
La voluntad de cambio de los venezolanos, encausada por la propuesta de transición hacia la democracia liderada por el presidente interino Juan Guaidó, es bloqueada sistemáticamente por el régimen, con formas extremas de violencia e ilegalidad. Con el acoso a la Asamblea, el régimen juega a eliminar los últimos espacios legÃtimos de representación de la ciudadanÃa y a fragmentar a la mayorÃa nacional que lo rechaza y quiere su salida.
Por ello, la movilización masiva y el apoyo popular a la Asamblea Nacional representa una de los grandes esfuerzos que los venezolanos debemos mantener en estos momentos.  Una de las grandes fortalezas logradas en la lucha por el cambio ha sido la de la articulación de los diferentes factores sociales junto con la AN. Esto no es solo necesario para lograr el cese de la usurpación, sino también para garantizar condiciones de gobernabilidad, que permitan el retorno a la democracia y la posibilidad de iniciar un proceso de construcción de una nueva Venezuela.
El papel de la Asamblea como institución representativa de los componentes de la sociedad y órgano del Estado que canaliza los problemas y necesidades de una nación para generar soluciones ajustadas a la realidad, debe ser reconocida por todos. Su importancia vital en la salida de la crisis y el logro de un proceso de transición debe cohesionarnos en las distintas acciones que estamos llevando a cabo.
La persecución y acoso a esta institución es otra expresión de la persecución y acoso del régimen contra el paÃs democrático. La presión de los ciudadanos tiene un rol fundamental para enfrentar esta situación y lograr la salida hacia la Venezuela que todos anhelamos.
Roberto Patiño
Coordinador de Movimiento Mi Convive y Alimenta La Solidaridad
Coordinador de Voluntarios por Venezuela
Miembro de Primero Justicia
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