Secuestrados y rehenes de intereses, por Armando Martini Pietri - Runrun

Secuestrados y rehenes de intereses, por Armando Martini Pietri

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LA POLÍTICA, ALGUNOS DE SUS ACTIVISTAS, con libertad decisoria y sin la debida supervisión, están secuestrados y son rehenes. Práctica despreciable, característica de las dictaduras. Venezuela la sufre, logrando el régimen despótico y arbitrario, alargar su propia supervivencia, gracias a la privación ilícita de la libertad -incluyendo confinamientos- durante un tiempo de una persona o grupo que, retenidos a la fuerza por sus captores con el objeto de utilizarlas para obligar a otro individuo, organización o nación cumplir condiciones dadas, que precisan acordar con el tirano.

En casos ocurre la recompensa -siempre generosa- como incentivo a la complicidad. La fragilidad de los valores es fácil doblegarlos. El poder seduce y se utiliza, pero no necesariamente se comparte. Quien lo ostenta, no quiere perderlo, negocia para retenerlo a como dé lugar sin importar cómo. ¿Cuánto vale una conciencia? En una minoría muy poco, comisiones, concesiones y transacciones, son las tarifas para premiar coadyuvantes, alcahuetes y cohabitantes.

Así es como se protege y mantiene el castrismo rigiendo el vejatorio destino de Venezuela, gracias al grupo rufián de aprovechados diligentes que le edifican y preservan la madriguera, poniéndolo a salvo de amenazas y procesos judiciales. Se produce entonces la inevitable interrogante: ¿cómo es posible que, Venezuela, en las condiciones innobles de miseria y ruina, no se haya producido una implosión?

Las razones son muchas, la respuesta común e intuitiva; no ha estallado porque los que celebran conveniencias con el régimen hacen posible su permanencia. Suena duro y cruel, a veces inverosímil, pero es la realidad que algún día, más pronto que tarde, se conocerá y el mundo sabrá quienes traicionaron.

Secuestrada, Venezuela es rehén encadenada por intereses de diversa índole, comunistas, políticos, partidistas, castristas, rusos, islámicos, paramilitares, hezbollah, sirios, iraníes, turcos, beneficios y provechos geopolíticos, anudados por voluntarios politiqueros socialistas, profesionales a sueldo del mucho hablar, para enredar distrayendo lo que realmente codician. Lamentablemente la Asamblea Nacional -algunos parlamentarios- no escapa a esa triste realidad, morada sobriamente decorada y venenosamente disimulada, repleta de caminos suaves, trampas viscosas y envolventes. Mucha parafernalia sobre democracia y transparencia, pero madriguera de pactos, mutuas comodidades, ambiciones, cobros e intercambios, objetivos personales con disfraces populares, como aquellas imágenes del payaso pintado y chistoso que ocultamente asesina y devora niños.

Es conocido que existen fracciones parlamentarias (sin señalar a la Constituyente cubana, que es un lodazal diferente) apasionados de remendones zapateros, entusiastas promovidos por gorrinos, fanáticos alentados por bolichicos, los empeñados y siempre cohabitadores, animosos oportunistas caza rentas, voluntariosos negociantes y boliburgueses sin escrúpulos, que atracaron como -piratas contrabandistas, delincuentes rateros, vulgares ladrones-, el tesoro nacional, es decir, los dineros del pueblo.

Lo que debió invertirse para que tuviésemos electricidad estable, agua limpia, seguridad ciudadana, medicinas, tratamiento médico en hospitales con higiene, alimentos básicos, aseo urbano decente. Que, ya no existen, mientras millones de venezolanos a quienes se les prometieron las delicias del socialismo que resultaron ser destrucción y miseria, hundimiento ético, desmoronamiento moral, desastre social y económico de la que iba, con todo y sus problemas encaminada a ser la nación más rica de Latinoamérica. “El socialismo es uno de los desvaríos más fundamentales y dañinos que nunca puedan habérsele ocurrido al hombre”, advertía ese sabio pragmático que fue Winston Churchill.

El Presidente interino, afortunadamente, no se ha contagiado de la estupidez anti-americana y occidental, intereses oscuros, tenebrosos de malandros enchufados que costean y financian aspectos de la sociedad que se comen a rodajas, una cada día. Pero le van dando vueltas, como a Gulliver, una y otra vez con hilos delgados pero resistentes, para inmovilizarlo, sin tener que ponerse antifaces, como hacen los mafiosos, con manos asesinas y caras de señores; trabajan insistentes, sin descanso, para arrebatarle el respaldo popular sorpresivo e inesperado y el apoyo internacional de trascendental importancia.

Es tiempo de que el ingeniero encargado de la presidencia, comience a ser el representante de todos los sectores, líder y conductor de la unidad nacional, de esta peligrosa partida que puede terminar en un desastre peor. ¡Presidente, no se deje secuestrar por rehenes! Los siniestros que se negaron a que se juramentará y asumiera el 233, declarando desatinos como: que ganamos si juramentamos a Guaidó; si se juramenta Guaidó será usurpador.

En el tercer mes de convocar a los venezolanos que habían perdido la esperanza, Juan Guaidó debe llevar el calificativo de Presidente, no como honor constitucional, sino a modo de bandera que sea realmente un compromiso. Es hora que sepamos realmente, si 2019 llegó con un nuevo líder, o sólo otro tiempo de infecundas verbosidades, promesas aparentes para cámaras y micrófonos, en camino para el arreglo, componenda infame de elecciones falaces y tramposas, que cínicos desvergonzados promueven para seguir rumiando y pastando sin apremio. Si va a ser así, los que la promueven, dejen ya el disimulo y saquen su carnet de la Patria y PSUV.

O Guaidó reacciona y se deslastra o lo doblan para no partirse.

Ayn Rand, seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum, filósofa y escritora rusa de origen judío y nacionalidad estadounidense, citamos: “No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio”.

 

@ArmandoMartini 

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