Jaque: la Operación que dejó out a Chávez, por Edgar C. Otálvora

Jaque: la Operación que dejó out a Chávez, por Edgar C. Otálvora

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Uribe, con apoyo de inteligencia de EEUU, Israel y Europa puso a salvo a los más connotados secuestrados en manos de las Farc. Los militares colombianos buscaron parecer enviados de Venezuela para anular posibles suspicacias de los guerrilleros.

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El rescate de quince secuestrados en manos de las Farc, por parte de un comando de las fuerzas militares de Colombia el 02JUL08, se transformó en una noticia de alcance mundial. Dejando a un lado las gestiones diplomáticas que diversos gobiernos ejecutaban cerca de las Farc, el gobierno Uribe autorizó la ejecución de una operación militar para recuperar a la dirigente política Ingrid Betancourt, a tres estadounidenses y a un grupo de personal policial y castrense secuestrado en algunos casos desde diez años atrás.

El éxito del rescate fue informado al mundo por el ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, dejando boquiabiertos a diversos sectores de la izquierda latinoamericana y europea. El rescate, sin víctimas que lamentar, con un final digno de película veraniega, echó por tierra la tesis difundida por la senadora Piedad Córdoba de que sólo Hugo Chávez podría obtener la liberación de los secuestrados. La acción también dejó mal parados a los funcionarios del gobierno francés y a los familiares de Ingrid Betancourt quienes rechazaban y boicoteaban cualquier iniciativa de rescate.

Caras amargas en Caracas

Mientras desde el Vaticano hasta el Palacio Quemado de La Paz se dieron a conocer mensajes entusiastas de felicitación por el éxito de la operación, en Caracas reinó un silencio sepulcral dentro del gobierno que sólo fue roto en la noche. Los medios oficialistas reaccionaron a la información, restándole importancia a la Operación y atacando las palabras de Ingrid Betancourt, durante su primera rueda de prensa. La colombiana había calificado como importante la participación de Chávez en el proceso de paz colombiano pero le exigió respeto para la democracia de ese país. Betancourt apareció ante el mundo demasiado uribista para el gusto de Chávez, ya que la recién liberada se permitió recordarle a Chávez y al presidente ecuatoriano Rafael Correa, que Colombia escogió a Uribe y no a las Farc.

El gobierno venezolano hizo saber que Chávez habría llamado a Uribe para felicitarlo por el hecho. Pero públicamente Venezuela sólo se pronunció mediante un seco comunicado oficial distribuido por la Cancillería casi a la media noche del miércoles. En un país donde el Presidente suele ordenar cadenas de radio y TV por casi cualquier motivo, no dejaba de sorprender que Chávez no saliera ante las cámaras para referirse al exitoso rescate ejecutado por su colega colombiano.

Chávez, quien ganó titulares de prensa a cuenta de los secuestrados colombianos durante el último año, de pronto había quedado fuera del juego. Sus acusaciones de militarista, guerrerista y sanguinario que tantas veces lanzó contra Uribe desde diciembre pasado, quedaron vacías ante el limpio operativo de rescate. La famosa secuestrada Ingrid Betancourt, a nombre de quien Chávez y Piedad Córdoba tantas veces hablaron, una vez liberada se puso en la acera de enfrente del venezolano. No fue una buena jornada para Chávez.

Inteligencia militar 

La operación, según ha informado el gobierno colombiano y ha corroborado Ingrid Betancourt, consistió en infiltrar a los carceleros de las Farc a quienes se les habría convencido de que una misión extranjera procedería a trasladar a los secuestrados. Aparte de posibles complicidades internas y de infiltraciones del gobierno a las líneas de comunicación interna de las Farc, el rescate fue posible mediante una compleja operación de inteligencia. Parte de los esfuerzos del gobierno Uribe para conducir la guerra contra las Farc fue destinar alto interés e importantes recursos para organizar y hacer funcional un amplio sistema de inteligencia. Sus resultados se están viendo ahora.

En esa dirección, Colombia ha recibido apoyo directo de EEUU, Israel y de varios gobiernos europeos, los cuales se han convertido en proveedores de datos y tecnología. En el caso de EEUU, su directo interés en el rescate de tres de sus ciudadanos, habría hecho que la embajada estadounidense en Bogotá y el Comando Sur, monitorearan y aportaran recursos para la Operación.

Que pareciera un envío de Chávez

La información suministrada por el gobierno a los custodios de los secuestrados, vía canales infiltrados, así como la utilería (equipos aéreos, vestuario del equipo de rescate, entre otros) buscaba hacer aparecer el traslado como una organizada por Venezuela o por Ecuador. A los secuestrados, según narró Betancourt, sus carceleros les hicieron saber en la mañana del miércoles, que serían trasladados a otro sitio, posiblemente a otro país donde recibirían mejor trato. Para Cesar, el carcelero, al parecer estando fuera de los canales de comunicación con la ata dirigencia de las Farc, resultó creíble que los secuestrados pudieran ser enviados a un país vecino.

Los helicópteros del rescate fueron pintados de blanco y rojo, emulando en buena medida el esquema de colores que poseen los helicópteros del servicio de búsqueda y salvamento  venezolanos  cuyas imágenes se conocieron durante los operativos montados por Hugo Chávez y las Farc para la liberación de secuestrados entre diciembre y febrero pasado. Los aparatos usados por Colombia son de fabricación rusa modelo MI-17 y su apariencia externa es asimilable al de los asignados por Chávez para buscar los secuestrados en Colombia. Adicionalmente, los hombres que descendieron del helicóptero para trasladar a los secuestrados llevaban franelas con la imagen del Ché Guevara, con lo cual le daban el airecito a operación entre camaradas que podía ayudar a hacer bajar las potenciales sospechas de los guerrilleros.

Las elecciones que vienen

En la noche del miércoles, el presidente Uribe realizó un talk show que reunió a los rescatados y a sus familiares, junto al alto mando militar colombiano. Por varias horas, cada uno de ellos narró su versión de los hechos. El presidente colombiano se dio el gusto de mostrar su éxito con lo cual careó a sus contradictores internos y a sus enemigos externos. Uribe ganó un nuevo aire, en medio de una crisis política de gran calado que amenazaba incluso con poner fin a su mandato.

Al mismo tiempo, en la sala de prensa de la casa presidencial de Nariño, desde donde se transmitió el acto, estaban presentes dos figuras de la política colombiana que pudieran convertirse en los grandes rivales, o grandes aliados, con vistas a las elecciones presidenciales del 2010. El ministro Santos e Ingrid Betancourt, ambos deseosos aspirantes a la silla de Bolívar, salieron de la Operación Jaque con su imagen y popularidad lista para presentarse como triunfales candidatos a reemplazar a Uribe (si este decide no pujar por una segunda reelección…).

Publicado originalmente en la Revista ZETA. Caracas, 04 de julio, 2008.

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