El cuento del gallo pelón, por Armando Martini Pietri – Runrun
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El cuento del gallo pelón, por Armando Martini Pietri

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Se subió la gata a la batea, la verdad, no se entiende nada. ¿Que la MUD convenció al Papa que el oficialismo es una sola mentira que no tiene límites; van al diálogo a conversar y llegar a acuerdos, pero con los oídos tapados y la memoria bloqueada para después no acordarse de lo convenido? ¿Cuándo se dieron cuenta?

El pasado martes, no asistieron a la reunión pactada, le dieron argumento al Gobierno para decirle al Vaticano y al mundo que la oposición sabotea el diálogo. Pero Maduro -en cadena nacional- hizo alarde de su reloj ruso espacial y les dio plazo para que se presentaran.

Un Gobierno destartalado y el PSUV nervioso pero buchón, andan encarcelando y algunos comerciantes no entienden que en revolución lo único caro es el petróleo y muchas veces la vida. Los desacertados samuráis del cogollo MUD -vieja mala costumbre ésa de las cúpulas partidistas-, no dicen una palabra de los presos políticos enfermos y olvidados que están en huelga de hambre. Por cierto, acto que no forma parte de ninguna estrategia, sino para recordar que siguen allí y los que deberían acordarse no los tienen como prioridad, se van esfumando y sólo se preocupan familiares y abogados, pero ésos no cuentan, no tienen poder. Aún así, con espíritu navideño, los dialogantes les dan una tregua obligatoria. Tendrán un descanso impuesto, lo quieran o no, gracias al empeño de Maduro, la necedad opositora y la comprensión del Vaticano.

Las estrategias son más o menos parecidas. Pajita loca en abundancia, hablar sin parar, con la diferencia que el régimen tiene poder, militares y fanáticos para controlar, apresar y seguir en el Gobierno aunque por su propia incompetencia la popularidad se evaporó, diluida entre crisis y peladera -que aspiran disimular con billetes nuevos-, mientras que la MUD sólo tiene lenguas para hablar y repetir lo habitual; los políticos siguen creyendo que los electores son bolsas y quizás hasta tengan razón.

Una vez más el gazapo deliberado, el disimulo, la mentira y medias verdades. No abandonaron la mesa de diálogo, en cuanto Maduro mostró su reloj se fueron corriendo al lujoso Meliá y seguidamente el enviado del Vaticano, Monseñor Claudio María Celli, tras reuniones por separado, anunció que la próxima tertulia entre ambos sectores será el próximo 13 de enero de 2017. ¿O te retiras de la mesa o retrasas la salida? Precisamente fue lo que sucedió, la suspendieron pero no la abandonaron.

La carta del Vaticano había sido dirigida a los dialogantes. Lo que la Iglesia busca es la paz de la cual tanto habla, pero no promueve, el Presidente, la concordia entre quienes llevan años insultándose y trampeándose sin que el país mejore sino al contrario, y que al menos se entiendan para que Venezuela pueda emprender su recuperación. Parece que razonaron en cuanto a que mejor es dejar la mesa para después de las vacaciones ¿quién quiere andar en reuniones en plenas festividades? Además, es incómodo discutir comiendo hallacas y se corre el riesgo que algún delegado se le vaya la mano con el Ponche Crema, ratón desagradable. Versión navideña del cuento el gallo pelón.

El dialogo logró su cometido real. Oxigenó al régimen, silenció la calle, deprimió a los ciudadanos. Y para excusar el gravísimo error, quienes se equivocaron pretenden tildarlo de bueno porque, dicen ellos, mostró la realidad del régimen que todos conocemos de sobra y se comprueba cada día.

La plática triunfó al distraer al colectivo del referéndum revocatorio, decretó su defunción y la muerte política de Capriles, quien agonizante declara lo que debió advertir hace meses, criticó el diálogo “porque estuvo muy mal manejado” y amenazó con hacer públicos los nombres de aquellos personajes y enchufados que negocian con el gobierno tras bastidores y reciben dinero de boliburgueses. Ojalá, no se contagie de Maduro y se vuelva pura cháchara. ¡Cumpla la palabra empeñada!

Sólo tontos pueden pretender alegar que los dudosos acuerdos de la mesa fueron para demostrarle al Papa, a la Iglesia lo que saben y es de conocimiento público; el oficialismo es malandroso y tramposo. Vergonzoso observar a uno de esos tontos declarar que todo ha sido un exitazo por una doble presión que nadie comprende, quizás en su simpleza intelectual subestime que los ciudadanos no se enteran de disimulos, pero sí concluyen verdades.

El gobierno logró el objetivo que advirtió desde el inicio sin castidad ni disimulo, el PSUV y sus voceros lo gritaron, vociferaron, muy pocos los escucharon. Salvaron la fecha peligrosa del 10 de enero 2017 cuando queda automáticamente el Vicepresidente en caso de falta del Presidente. Si algunos dirigentes tuvieran recato estarían presentando sus renuncias. No lo harán, los ejemplos buenos del mundo no se copian sino que se ignoran, la cara dura no es fácil de quitarse en la política venezolana.

No se recupera el país entre golpes y chispazos, ni porque el precio petrolero se recupere unos pocos dólares, la tranquilidad es indispensable. Nadie surge en medio de mentiras y propaganda retórica. La verdad, la sinceridad, son esenciales, así como también lo son las buenas costumbres ciudadanas, los principios éticos y morales, todo ese capital moral que Venezuela ha venido perdiendo revolucionariamente. Suponemos que en este armonizado y negociado descanso navideño -creemos no tuvieron la desfachatez de proponerlo- meditarán sobre cómo el Gobierno de Maduro, con todo y su torpeza, las ha venido ganando, y esta prórroga injustificada del diálogo hasta el 13 de enero es, en realidad, hasta las elecciones de 2018, si finalmente las hay. Porque a juzgar por la necedad mudera, el diálogo podría seguir entre reuniones, amenazas, chantajes, reinicios y dilaciones. El país esta vuelto un desastre ¿Por qué? ¿Cómo se entiende esta situación? Sencillo, solo hay que observar algunos “líderes” de la oposición y del oficialismo.

No deberían olvidar los parlanchines, que el Vaticano no habla por sí mismo ni por lucirse, es portavoz de lo que opinan los que están en contacto diario con el pueblo: los párrocos, son la verdadera Iglesia, la de base, y el Papa lo sabe porque él fue uno de ellos muchos años. Los auto asumidos jefes opositores ni tienen ni ejercen la inteligente humildad de los sacerdotes, por eso tampoco logran escuchar las voces populares, ni conocen ni recuerdan aquella Venezuela, que políticos le entregaron a Hugo Chávez.

Señoras Tintori, Ledezma y López se quitan las cadenas romanas, los presos del Sebin deben levantar la huelga de hambre que se quedó sin objetivos inmediatos, los integrantes de la mesa de diálogo, acuerdos y negociaciones se van al recreo de Navidad y Año Nuevo. Pero así son las cosas en este ya no tan hermoso país. ¡Villancicos para el diálogo! Por cierto, nos dejan un mensaje: depongan la criticadera, el bullicio y regüeldo, fue un éxito, ganamos, el desquite será en enero; a comer hallacas, pan de jamón y disfrutar Ponsigué. Cuento navideño del gallo pelón.

@ArmandoMartini

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