Trump y la mundialización, por Luis DE LION – Runrun

Trump y la mundialización, por Luis DE LION

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De todo lo que se ha dicho sobre Trump; xenófobo, misógino, políticamente incorrecto, aislacionista, antisistema y antielites, de esa lista nada exhaustiva, considero que su principal condición es la de populista.

Acusar a un político de populista, no siempre es percibido como un insulto, ni mucho menos considerado peyorativo. A pesar que, el término populista, englobe en un político muchos asuntos más allá de lo meramente retórico.

Trump, se opone a los tratados de libre comercio, en especial los firmados por Obama. Sin duda un populismo conservador. Así mismo, Trump, quiere reducir los impuestos que pagan las familias que ganan menos de 50 mil $ al año. Trump luce así, más keynesiano que Keynes. Todo ello, en un programa social y económico que coloca a Trump en las antípodas de Ronald Reagan.

El andamiaje populista de Trump, está principalmente conformado por la insistente tesis de que el Gobierno puede proteger los trabajos y el sustento de los ciudadanos en contra de la globalización. Así llegamos al nudo gordiano de la mundialización.

Hasta hace muy poco, no en Europa, pero sí en los Estados Unidos, el discurso y las acciones antiglobalización eran monopolio exclusivo de los movimientos de extrema izquierda. Lo que comenzó en Seattle en 1999, tuvo hasta el 2016, mayor repercusión y abrigo, en Europa y en la América Latina castrochavista.

Desde entonces los franceses, Cassen y Ramonet, en su condición de fundadores del movimiento ATTAC se autoproclamaron líderes del movimiento altermundialización.

Crisis económica mundial mediante, en el 2008, poco importó que la mundialización sacó de la pobreza a cientos de millones de personas en el mundo. La crisis de confianza pública en las instituciones cívicas (gobiernos, parlamentos, justicia y medios de comunicación), se impuso como factor central en el ascenso de Trump.

La victoria del Brexit en Gran Bretaña, fue el detonante que catapultó a la mayor economía mundial, a validar el mensaje de los que se llaman olvidados de la globalización. Cierto, la economía mundial atraviesa dificultades y muchos lucen convencidos de que la globalización es la responsable.

No obstante, considero como políticamente deshonesto, seducir al electorado con un discurso virulento contra el libre comercio. Cuestionar los acuerdos comerciales es sinónimo de suicidio.

Me queda la esperanza, vista la muy positiva reacción de los mercados, ante la elección de Trump, que la responsabilidad y el sentido común, se impongan en el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

En el colmo del surrealismo, en éste 2016, luce Trump ideológicamente en las antípodas de ATTAC. Sería una interminable pesadilla que el sueño de ATTAC, sea finalmente Trump, quien lo haga realidad.

 

@ldelion

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