Luis DE LION, autor en Runrun

Luis De Lión

Los científicos vs Trump, por Luis DE LION
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Entre los múltiples titulares que ha provocado la primera semana de gobierno de Trump. Sus decretos en ráfaga, sus interminables polémicas con los medios, su clash con México, han hecho pasar desapercibida otra polémica, no sin importancia.

Se trata del pulso que se ha iniciado entre ciertas agencias federales y el gobierno de Trump.

Un enfrentamiento que comenzó a raíz del RT que se hizo desde la cuenta twitter del Servicio de Parques Nacionales (NPS) al tweet inicialmente publicado por un periodista del New York Times en el cual se mostraban imágenes comparando la diferencia de afluencia entre la toma de posesión de Obama y la de Trump.

La agencia a pesar de haber retirado su RT y publicado un mensaje de excusas, debió cumplir con la prohibición impuesta desde Washington de no publicar más mensajes en las redes sociales. Una condena que provocó una reacción en cadena de otras cuentas oficiales a través de las redes sociales y que aprovechó la polémica inicial, para exponer su oposición a la política climato-escéptica del nuevo gobierno estadounidense.

La sedición de los científicos, no le causó ninguna gracia al presidente Trump. No bastó con que fueran borrados los múltiples mensajes. La Casa Blanca, le impuso un black-out a la Agencia de Protección Ambiental (EPA). El mismo día, se le aplicó la misma receta al Departamento de Agricultura y sus 20.000 trabajadores fueron invitados a no utilizar las redes sociales.

Los científicos, no se quedaron de brazos cruzados y se organizaron creando al día siguiente masivamente cuentas alternativas. Suerte de versiones piratas de las cuentas twitter de la Agencia Federal de Parques Nacionales. “estamos hartos que el presidente Trump nos trate como fake news. Usted podrá confiscar nuestra cuenta oficial, pero jamás nuestro tiempo libre” rezaba el primer mensaje publicado por los “piratas”.

En apenas 24 horas la nueva cuenta pasó del millón de seguidores, un éxito de la “resistencia” que llevó a la creación de otras 40 cuentas “piratas” con los mismos fines. De donde sobresalen la NASA y los parques Yellowstone, Yosemite.

El objetivo, es defender la ciencia y poder seguir hablando y militando en la lucha contra el recalentamiento climático, aspecto éste que, los científicos consideran amenazado por la administración Trump.

Las cuentas no solo publican consignas y eslogans, también cuelgan datos sobre el recalentamiento global, artículos de prensa sobre el ambiente, así como también mensajes suficientemente argumentados condenado la política de Trump y llamando a la movilización ciudadana.

De momento los administradores de dichas cuentas “piratas” prefieren conservar el anonimato por temor a represalias.

Como quiera que sea, que el gobierno de Trump, en su primera semana no ha decepcionado en cuanto a la producción de polémicas y escándalos, la revuelta de los científicos no es poca cosa.

Poco importa que no ocupe los principales titulares de la prensa. Lo grave y allí el reto frontal y directo, es que los científicos, han escogido a twitter como el terreno de batalla contra Trump. Un espacio en el que Trump se mueve como pez en el agua y en el que hasta ahora nadie se había atrevido a confrontarlo.

@ldelion
Trump: ¿nobleza o charlatanería?, por Luis DE LION

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El primer discurso como presidente de Donald Trump, se esperaba que fuera muy personal, e inspirado en los de John Kennedy y Ronald Reagan. En todo caso, eso fue lo que anunció el entorno del nuevo presidente norteamericano.

La costumbre, en ese tipo de discursos de toma de posesión ha sido generalmente de una retórica que aspira federar a toda una nación.

Pero finalmente escuchamos un discurso, sin ningún cambio, ni de forma ni de fondo con los que Trump acostumbraba dar durante la reciente y muy reñida campaña electoral.

Eminentemente populista y proteccionista. En particular en lo que tienen que ver con la inmigración y el comercio. Este último punto, el comercial, al escuchar a Trump me parecía estar escuchando al Secretario General del SELA en los años 80.

“Los Estados Unidos primero” frase que Trump repitió desde las afueras del Capitolio el pasado viernes, con una insistencia y una tonalidad, que no se le escuchaban a un presidente norteamericano desde 1829 cuando Andrew Jackson tomó posesión.

“Vamos a transferirle al pueblo norteamericano el poder de Washington” una frase supremamente populista y “juntos vamos devolverle su grandeza a los Estados Unidos” el tono de lo que será el trumpismo en los próximos cuatro años no dejó dudas.

De un lirismo austero, si lo comparamos con Obama. El presidente Trump, desde la capital de las élites y rodeado de estas, siguió con una retórica, propia de un aspirante a la presidencia.

Un hombre que si bien lució presidenciable, durante los actos de la ceremonia de toma de posesión, en cuanto al protocolo y las tradiciones, sin embargo de forma insistente en su primer acto como presidente, Trump, parecía hablarle solamente a sus electores.

En el plano internacional, Trump marcó una gran diferencia con Obama, al evocar desde la presidencia el término terrorismo islamista. “Vamos a unificar al mundo civilizado contra el terrorismo islámico, el cual vamos a erradicar completamente de la faz de la tierra”.

A pesar de un simplismo político preocupante, Trump sumó un punto a su favor, al mostrarse voluntarioso. Lo contrario a su predecesor que acostumbraba catalogar de “históricas” todas sus ideas e iniciativas.

Con todos los poderes de su lado, Trump, podría muy rápidamente avanzar en sus planes. Solo el tiempo y los resultados, nos dirán si el excesivo populismo del 45to presidente de los Estados Unidos, era nobleza de un inexperto hombre político o si se trataba de la charlatanería de un bufón que finalmente no se convirtió en presidente.

 

@ldelion

Luis De Lión Ene 15, 2017 | Actualizado hace 3 años
Vacuidad y unidad, por Luis De Lion

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La tristeza con que se cerró el año 2016, tenía varias explicaciones, pero uno de los ingredientes de tamaña desilusión ciudadana, lo constituye la vacuidad del liderazgo opositor.

Es evidente que el estado de destrucción, la hecatombe de Estado que asfixia a Venezuela, tiene en el chavismo y sus sultanes a sus perversamente geniales autores y ejecutores. Pero hacer la crónica de lo obvio, no es mi pasatiempo favorito.

Sigue faltando la presencia, el aporte, el vigor y la fuerza que impulse y le de todo su interés y lo más importante, otorgarle sentido, a la imperiosa confrontación entre democracia y dictadura.

Pero nada, ninguna novedad, ni de fondo ni de forma, ninguna sorpresa, ha producido la MUD versión 2017. La pasión más que nunca ausente y los desacuerdos fueron amortiguados.

¿En qué creen realmente en la MUD?

El elector -no el ciudadano- el más simple, el menos exigente, el más complaciente no podría encontrar en ésta confusión elementos que determinen su decisión, su escogencia.

El único objetivo, para la MUD es la sacrosanta “unidad”. ¿Pero en torno a qué y a quién? Una vez que su principal vocero reconoció que no tenían estrategia. Yo que tímidamente y desde la distancia, pensé que el problema era táctico. Mientras un acuerdo en torno a la estrategia se hace esperar, han decidido seguir adelante con el tráfico de esperanzas.

¿Henri Falcón? Un político que en su vida no ha hecho otra cosa que cantar alabanzas a la revolución “bonita”.

¿Julio Borges? Llevamos años tratando de entender en qué consiste ese nuevo socialismo de acompañamiento.

¿Ramos Allup? Desconocemos cuál es su proyecto político, solo se escucha su estéril lirismo legislativo.

¿María Corina Machado? Una política híbrida, pero de momento, eso no es considerado como una fortaleza.

¿Henrique Capriles? Si al menos tuviera el coraje de reconocer aunque sea uno de sus múltiples errores.

El hecho es que todos son perdedores, y lo saben. Ninguno, prefigura el sobresalto, ni la ruptura necesaria. Todos, están comprometidos y todos engañados, por el fantasma de la “unidad”.

Todos entrampados, y narcotizados, por la mejor arma -después del dinero- del chavismo, la Constitución bolivariana.

Una paralizante nostalgia democrática de tiempos y estructuras institucionales desaparecidas. María Corina Machado lo previó, pero igual, luce hoy inmovilizada por la ciénaga de la “unidad”.

Dicho esto, hará falta un milagro para corregir el curso del destino.

@ldelion

Luis De Lión Ene 08, 2017 | Actualizado hace 3 años
Proteccionismo y populismo

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Este año que comienza, luce decisivo para unas corrientes que se manifestaron con gran fuerza durante el 2016. Me refiero al populismo (Trump, Putin) y al proteccionismo (Trump, Brexit)

Comenzando por la sorprendente victoria del Brexit seis meses atrás. No obstante, a pesar de las muy positivas cifras de la economía británica en 2016, dentro de pocas semanas debe comenzar oficialmente el largo y complicado proceso de separación de la Unión Europea. El proteccionismo, pasará un exámen decisivo. En lo político la Primera Ministra Theresa May afronta su primera crisis, al no encontrar, ni consejeros ni colaboradores dispuestos a encabezar la batalla ante Bruselas. En lo económico, son varios los institutos que, están presentado previsiones catastróficas en cuanto a lo que sería el crecimiento económico británico en éste 2017.

Menos democrático, pero muy influyente, el neoimperialismo de Putin, no es más que un vulgar populismo con fines estrictamente de política interior rusa. El anti-occidentalismo de Putin, su conservadurismo moral y cultural, la verticalidad del poder y la afirmación de su potencia militar, son el carburante del populismo salvaje que en el fondo es el andamiaje que sostiene a su régimen. La caída de los precios del petróleo y las sanciones occidentales contra Moscú luego de la anexión de Crimea, casi dieron al traste con el putinismo, que se defendió, con un tsunami de propaganda de Estado principalmente vía televisión.

Pero no solo la llegada Trump al poder, evoca un balón de oxígeno, para el populismo del Kremlin. Al mejor estilo soviético, Putin, ha sabido utilizar al deporte. Primero con los juegos de Sotchi y en 2018 con el mundial de fútbol. Eventos que históricamente proyectan a muy altos niveles el orgullo del pueblo ruso. Un nivel de alarde, que solo se compara con las “victorias” militares del ejército ruso como la alcanzada recientemente en Siria.

Por último, un personaje que reúne en sí mismo, populismo y proteccionismo como ejes centrales de su política, se dispone en los próximos días a asumir la presidencia de la primera potencia mundial. Donald Trump, respecto a los gigantes automotrices, parece dispuesto a cumplir sus promesas de proteccionismo radical y en cuanto a Obamacare, a pesar de sus promesas, luce más prudente que sus compañeros de partido. Aspecto éste último, en toda lógica con sus fanfarronadas populistas.

Este 2017 tiene todos los elementos para ser considerado como un año “delicado” en el que fenómenos ascendentes como el proteccionismo y el populismo, a la cabeza de tres grandes potencia mundiales, podrían terminar atacando los efectos y no la causa de la crisis.

@ldelion
Luis De Lión Dic 17, 2016 | Actualizado hace 3 años
La ciberguerra fría, por Luis De Lión

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Entre los EEUU y Rusia una nueva guerra fría ha sido declarada. En esta ocasión, la confrontación, se desarrolla exclusivamente en el terreno cibernético.

Las primeras sospechas de ciberataques rusos, se hicieron públicas el 14 de junio pasado cuando The Washington Post reveló que unos hackers que trabajan para el gobierno de Putin, lograron infiltrarse en la base de datos de la dirección del Partido Demócrata. Decenas de miles de correos electrónicos de la alta dirigencia del partido y del jefe de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, fueron sustraídos. En ese inmenso botín, también había documentos, que hacían referencia al candidato republicano, Donald Trump.

Más tarde, en octubre, un mes antes de la elección presidencial, los mails sustraídos por los piratas rusos, fueron publicados por Wikileaks y el portal The Intercept. Así descubría el mundo entero, el tras bastidores, de la campaña electoral.

Luego de la victoria de Donald Trump, un informe de la CIA, fue publicado de nuevo por The Washington Post, en el mismo se acusa directamente a Putin de haber deliberadamente hecho todo para que Trump triunfara en la presidencial de noviembre pasado. A lo que, desde Moscú, siempre contestaron alegando que era una acusación absurda.

Así las cosas, la muy esperada reacción de Obama llegó al final de ésta semana. Pero tratándose del mismo presidente que evocó la línea roja ante Bachar en Siria y que a su vez le queda solo un mes en la Casa Blanca, no podía esperarse más que retórica.

Mientras que, el presidente electo Donald Trump, se mantiene firme en su posición desde la campaña, dudando del origen de los hackeos, muy a pesar de los múltiples informes de inteligencia. Sin dejar, por ello, de atacar a Obama al interrogarse Trump vía twitter, si sabía Washington que Moscú los estaba hacking, por qué el presidente tardó tanto para actuar en consecuencia.

Comentario éste, por cierto que, no lo comparten los congresistas compañeros de partido de Trump.

En ésta nueva guerra, las acciones de Moscú, mezclan técnicas de espionaje clásico con un nuevo frente de batalla de propaganda en las redes sociales. En la acción propiamente dicha, estarían una suerte de franquicias informales, en conexión con el Kremlin sin que desde occidente se pueda establecer con certeza un vínculo de subordinación.

Pero los EEUU no están moralmente mejor ubicados que Rusia para dar lecciones en temas de espionaje informático. El escándalo de la NSA es mucho más amplio y basto que el escándalo actual.

Así las cosas, justo cuando Obama daba su última rueda de prensa, Pekín, anunció la captura de un dron submarino espía norteamericano en aguas del mar de la China meridional.

Esta ciberguerra fría, se escenifica en un mundo tripolar, donde las tres potencias, China, Rusia y EEUU, aspiran conservar cueste lo que cueste sus respectivas zonas de influencia geoestratégica.

De momento parece que el más fuerte estaría perdiendo la batalla. La incapacidad de Washington de utilizar toda su fuerza es un handicap (democracia), que no padecen ni Moscú, ni Pekín.

@ldelion
Del socialismo al comunismo, por Luis DE LION

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Sin duda que hay diversas explicaciones posibles a la ceguera de algunos intelectuales, periodistas y analistas, voluntaria en ciertos y en otros es una actitud asumida como una obcecación político-ideológica. Algo que me atrevo a resumir, como el complejo de la izquierda castrista.

El caso Venezuela, es particularmente especial, por cuanto la colonización castrista se asentó en el establishment. Es por ello que, no se produjo jamás la necesaria emancipación. En consecuencia, no hay un pensamiento venezolano, ni nacional, ni republicano, mucho menos libertario. La cantera, me refiero al mundo universitario, jamás pasó a la etapa post-colonial (post-castrista)

A partir de los años 80 cuando la crisis económica comenzó a instalarse a raíz del “viernes negro”, se afirmaron y se asentaron las ideas propias del pensamiento castrista, el cual fagocitó todo germen de autonomía política y de desarrollo intelectual, asociativo y sindical.

A la izquierda venezolana, esta orfandad, jamás le pareció un problema.

Con ese mismo desinterés culposo, esa izquierda recibió en 1992, con los brazos abiertos al Teniente golpista Chávez. Casualmente cuando el comunismo, desaparecía en el mundo. El resto de la dramática historia es conocida por todos, y así llegamos a Maduro, y al statu quo, que lo sostiene en el poder.

Conformando un tándem, moralizador y condescendiente, que se atribuye la representación del “pueblo” sin detenerse un instante en la realidad, ni en los hechos, ni en la monserga.

De esa manera dialogan, sin importar las constantes violaciones de los derechos humanos. Lejos quedó toda sombra de democracia liberal. En lo económico, se comprometen Maduro y la izquierda opositora, a luchar hombro a hombro contra la “guerra económica”. En lo cultural, solo hay espacios para ideas y discursos, chavistas y retórica de abajofirmantes.

Todo ello desembocó en la vulgarización del análisis y en la banalización de la reflexión. A la crónica de lo obvio, la llaman opinión.

En fin, ni más ni menos, una doxa. Maduro, la tiranía propiamente dicha y el statu quo, persiguiendo y atacando todo cuestionamiento, toda crítica y considerándolo como una violación intolerable, a la sola y única moral política, tolerada, la de izquierda.

En ese esquema, el socialismo, jamás es responsable de la actual tragedia nacional.  Por lo tanto, es imposible el debate ponderado y sereno, para decidir la actitud y la táctica a implementar, para frenar el avance del comunismo en Venezuela.

Una negación que practica la opinión pública y que la conduce a rechazar el elemental principio de la realidad.

Es así como en ésta representación invertida de la realidad; Maduro, el statu quo y el Vaticano, se sientan en una misma mesa a “dialogar”, porque funcionan todos de la misma manera.

@ldelion

Luis De Lión Dic 04, 2016 | Actualizado hace 3 años
Populismo a la italiana, por Luis DE LION

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De nuevo un arriesgado referéndum en una gran nación europea. Este domingo 4 de diciembre los italianos se pronuncian sobre una reforma constitucional, diseñada y promovida, por el Presidente del Consejo de Ministros, Matteo Renzi.

Una apuesta que forzosamente personaliza el escrutinio. Una suerte de trampa autoimpuesta, de la cual, el más reciente e ilustrativo ejemplo, fue David Cameron, con el Brexit.

Matteo Renzi, aspira bajar el número de Senadores de 315 a 100 y reducirles sus poderes respectivos. Básicamente se busca impedir que el Senado pueda seguir derrocando gobiernos en un país que ha conocido 60 gobiernos en 70 años.

Esa es la medida faro, de una reforma esencial del funcionamiento del sistema democrático italiano. Los Senadores no serán más electos bajo el formato del sufragio universal y directo, sino por los consejos regionales. Quedando así, redistribuidas las competencias entre el Estado y las regiones.

Una metamorfosis, que no se presentaba en Italia, desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Así las cosas, las leyes italianas prohíben la publicación de sondeos 15 días antes del voto. Ello no quiere decir que no se hagan encuestas y las más recientes señalan una ligera ventaja en favor del NO.

Ante esa posibilidad, los mercados se preparan a una eventual catástrofe, la cual afectaría particularmente a la ya debilitada banca italiana. En lo político, igualmente sería la crisis, por cuanto Matteo Renzi, se comprometió a renunciar en caso de triunfo del NO.


Un rechazo a las reformas de Renzi, catapultaría a los populistas del movimiento Cinco estrellas, liderados por el humorista Beppe Grillo y por quienes la opinión europea no tiene ninguna estima, ni los considera como una alternativa seria de gobierno.

En el poder desde el 2013, Matteo Renzi llegó simbolizando la juventud y las ganas de cambiar. Gozó de gran popularidad durante los primeros años de su mandato. Lo cual le permitió emprender una agresiva reforma laboral (Job acts) pero el crecimiento económico tarda en llegar y la popularidad del Presidente del Consejo ha sufrido un marcado descenso.

Este año 2016 que culmina, ha sido prolijo en sorpresas electorales y en sobresaltos sociales. Igualmente ha sido particularmente contraproductivo, para los analistas que hacen pronósticos de orden político. El populismo, en éste año, le ha ganado casi todas las batallas a la opinión pública. Trump, es un ejemplo vivo de ello.

@LDeLION

Luis De Lión Nov 27, 2016 | Actualizado hace 3 años
Trump y Venezuela, por Luis DE LION

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De todos los elementos que generan incertidumbre, sobre lo que, podrá ser el gobierno de Trump sobresale la política exterior. Un muy importante dominio, del que no sabemos, cuál será la orientación precisa que le otorgue la nueva administración norteamericana.

Caracterial en la manera de exponer algunas de sus posiciones, otras contradictorias y en ocasiones inexistentes, la política exterior de Trump, es una inmensa laguna.

Sabemos cuales son los dossiers que le esperan sobre el escritorio de la oficina oval, pero no sabemos cómo los va a tratar. Igualmente sabemos que para Trump, el declive de los EEUU es consecuencia de su política exterior. El internacionalismo norteamericano es un “bad deal” repitió Trump durante la campaña electoral.

La doctrina Trump, si la tiene, en asuntos internacionales deberá adecuarse a las principales corrientes de política extranjera que existen dentro del partido Republicano.

Mientras esperamos por el nombre del nuevo Secretario de Estado, de las palabras y promesas de Trump en la materia, se podría anticipar una inédita comunión entre nacionalismo y no intervencionismo. Precisamente en lo segundo, Obama, ya había avanzado bastante en la materia.

En particular en América Latina, el internacionalismo de la política exterior que Washington había llevado adelante desde 1945, bajo la administración Obama, sufrió una fuerte desaceleración.

Trump ha evocado de forma reiterada que bajo su gobierno no va a favorecer el intervencionismo por razones nacionalistas. Una posición, que sin duda, va a generar conflictos con los llamados neoconservadores de su partido, quienes a su vez, representan la élite del partido en política extranjera.

Desde ya una armada de Senadores republicanos, compuesta por John McCain, Lindsay Graham y Marco Rubio, entre otros. Se dicen dispuestos a convertirse en los contrapoderes de la pretendida política anti-internacionalista de Trump. No olvidemos que el Congreso norteamericano juega un papel esencial en política exterior, materia en la que dispone de prerrogativas propias definidas en la Constitución. Es así como, de momento, ese grupo de Senadores impuso la nominación de Nikki Haley como embajadora ante la ONU. También han logrado impedir la nominación de Rudolph Giuliani como Secretario de Estado y estarían a punto de imponer a Mitt Romney en su lugar.

Dicho esto, por qué no esperar un avance, por parte del Senado de los EEUU respecto al caso Venezuela. Donde la implantación de la tiranía de corte comunista de Nicolás Maduro avanza sin resistencia alguna.

@ldelion