Trump y Venezuela, por Luis DE LION
Luis De Lión Nov 27, 2016 | Actualizado hace 4 años
Trump y Venezuela, por Luis DE LION

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De todos los elementos que generan incertidumbre, sobre lo que, podrá ser el gobierno de Trump sobresale la política exterior. Un muy importante dominio, del que no sabemos, cuál será la orientación precisa que le otorgue la nueva administración norteamericana.

Caracterial en la manera de exponer algunas de sus posiciones, otras contradictorias y en ocasiones inexistentes, la política exterior de Trump, es una inmensa laguna.

Sabemos cuales son los dossiers que le esperan sobre el escritorio de la oficina oval, pero no sabemos cómo los va a tratar. Igualmente sabemos que para Trump, el declive de los EEUU es consecuencia de su política exterior. El internacionalismo norteamericano es un “bad deal” repitió Trump durante la campaña electoral.

La doctrina Trump, si la tiene, en asuntos internacionales deberá adecuarse a las principales corrientes de política extranjera que existen dentro del partido Republicano.

Mientras esperamos por el nombre del nuevo Secretario de Estado, de las palabras y promesas de Trump en la materia, se podría anticipar una inédita comunión entre nacionalismo y no intervencionismo. Precisamente en lo segundo, Obama, ya había avanzado bastante en la materia.

En particular en América Latina, el internacionalismo de la política exterior que Washington había llevado adelante desde 1945, bajo la administración Obama, sufrió una fuerte desaceleración.

Trump ha evocado de forma reiterada que bajo su gobierno no va a favorecer el intervencionismo por razones nacionalistas. Una posición, que sin duda, va a generar conflictos con los llamados neoconservadores de su partido, quienes a su vez, representan la élite del partido en política extranjera.

Desde ya una armada de Senadores republicanos, compuesta por John McCain, Lindsay Graham y Marco Rubio, entre otros. Se dicen dispuestos a convertirse en los contrapoderes de la pretendida política anti-internacionalista de Trump. No olvidemos que el Congreso norteamericano juega un papel esencial en política exterior, materia en la que dispone de prerrogativas propias definidas en la Constitución. Es así como, de momento, ese grupo de Senadores impuso la nominación de Nikki Haley como embajadora ante la ONU. También han logrado impedir la nominación de Rudolph Giuliani como Secretario de Estado y estarían a punto de imponer a Mitt Romney en su lugar.

Dicho esto, por qué no esperar un avance, por parte del Senado de los EEUU respecto al caso Venezuela. Donde la implantación de la tiranía de corte comunista de Nicolás Maduro avanza sin resistencia alguna.

@ldelion