#EstoNoEsNormal | El sancocho y las cenizas - Runrun

#EstoNoEsNormal | El sancocho y las cenizas

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NUNCA PENSÉ QUE ESTARÍA TANTO TIEMPO A OSCURAS, sin comida en casa, sin poder recibir transferencias bancarias. Mi trabajo depende de Internet y de cuánto logre escribir en un día; no gano mucho, pero le doy de comer a mis hijos.
Quedarme sin luz e incomunicada me tomó por sorpresa, pero la gallardía de mis hijos de no quejarse por lo mal que comieron esos días fue lo primero que me conmovió hasta los tuétanos.

La segunda noche llegamos al edificio y encontramos a los vecinos jugando dominó y cocinando en el estacionamiento. Sin saber de nuestra situación, simplemente nos pusieron un plato de comida en las manos. “¡Venga vecina, pruebe esto que está bueno!”. El más pequeño entró directo a jugar con su amiguito y cuando volvió ya había cenado. La que nos vende el queso me despachó un pedazo. “Me lo pagas cuando se normalice todo, tranquila”.

Estas son las cosas que parecen pequeñas, pero son grandes ante los ojos de Dios, son cosas que nos dicen que la gente noble y buena es mayoría, que tenemos esperanza de renacer desde las mismísimas cenizas que nos dejen los gobernantes actuales cuando se vayan.

Lo que no es ni puede ser normal es la barbarie, el canibalismo y la usura que campean por las calles y muy pronto volverán a relegarse.

 

María Elena Adraz
Maracay

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