Las Tienditas: historia de un puente roto – Runrun

Las Tienditas: historia de un puente roto

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HASTA INICIOS DE LA SEMANA PASADA, POCO SE HABÍA ESCUCHADO DE ÉL. Pero tres años después de su finalización, esta construcción imponente y sin tránsito atrajo la atención de la prensa local e internacional luego de que la tarde del martes 5 de febrero, militares venezolanos apostaran en sus canales la parte trasera de un camión petrolero naranja y dos grandes contenedores de carga azules a medio camino del lado venezolano. ¿La razón? Impedir la entrada de la medicinas y alimentos coordinada entre el presidente encargado Juan Guaidó, la Asamblea Nacional y la comunidad internacional: la ayuda humanitaria que Nicolás Maduro se niega aceptar.

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Ese es el puente internacional Las Tienditas, una estructura que comunica el sector de Villa Silvania de Cúcuta, en Colombia, con la aldea Tienditas de Ureña, en Venezuela, y que ninguna de las dos naciones ha podido usar debido al cierre fronterizo ordenado por el gobierno de Maduro desde mediados de 2015.

Las Tienditas, de 240 metros de largo y 40 metros de ancho, es el tercer puente que une a la provincia Norte de Santander, en Colombia, con el estado Táchira, en Venezuela, y fue pensado para aliviar el congestionamiento en los otros dos, que sí permanecen abiertos a pesar de las restricciones: el puente internacional Simón Bolívar y el puente internacional Francisco de Paula Santander.

A través de dos corredores, cada uno de tres carriles, el puente – que el diario El País de España describe como un lugar de encuentros y desencuentros entre las dos naciones a pesar de que nunca ha sido usado– está diseñado para el paso de vehículos personales y de carga. Además tiene un canal adicional para peatones y bicicletas.  Según cálculos iniciales, esta estructura soportaría el paso de 16 mil vehículos por día.

De acuerdo con medios colombianos, para el nuevo paso fronterizo inicialmente se invirtieron 32 millones de dólares, cada uno de los gobierno encargado de su lado de la frontera.

 

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Los trabajos de construcción de Las Tienditas estuvieron a cargo del  Consorcio Binacional Batalla de Cúcuta, integrado por la firma colombiana “Conconcreto” y la venezolana “Pilperca”, compañía que también estuvo frente a la polémica ampliación de la autopista Valle-Coche, que trajo consigo desalojos y construcción de pilares de concreto dentro del estrecho cauce del río Valle, en Caracas.

 

Migajas y música

A este puente, con su historia y concreto sin estrenar, llegaron el pasado jueves 7 de febrero 10 camiones con al menos 50 toneladas de ayuda humanitaria enviada por EE.UU. para Venezuela. El cargamento fue llevado al galpón que funciona como centro de acopio del lado colombiano y desde allí se espera movilizarlo para que sea distribuido entre los venezolanos que hoy son más vulnerables por los embates de la Emergencia Humanitaria Compleja que atraviesa la nación.

El primero en responder ante la llegada de la ayuda humanitaria fue el propio Maduro un día después, calificandola de “show” y asegurando que no dejaría entrar las “migajas”.

“Un país no se desarrolla con migajas y mendicidad –dijo-  esa es la verdad y la decimos con dignidad, nadando contra la corriente, porque la corriente que han impuesto en el mundo es que Maduro se niega a la ayuda, al regalo, al obsequio. La verdad es que es un regalo podrido, un paquete muy bonito por fuera, pero por dentro trae el veneno de la humillación”.

Agregó que en el país no no había crisis humanitaria y que es “fabricada desde Washington” para “intervenir” Venezuela.

Siguiendo con la línea del gobierno, el “protector” del estado Táchira, Freddy Bernal, anunció este martes que se instalarán un Campamento Juvenil Antiimperialista por la paz y en contra de la injerencia de Estados Unidos (EEUU) y países aliados precisamente en el en el puente Las Tienditas.

El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, visitó un día antes el puente y ratificó que la ayuda humanitaria” no ingresará al territorio venezolano. Incluso, se refirió al no funcionamiento del puente.

“El gobierno colombiano está acostumbrado a la trampa. No ha colocado ni un centavo y ni siquiera ha construido la infraestructura que se necesita para que funcione el puente Tienditas a cabalidad, mientras la del lado venezolano está lista”, aseveró.

Apenas dos días después de estas declaraciones, no bastó con el camión petrolero y los contenedores, la Guardia Nacional Bolivariana reforzó el cierre colocando un tráiler y bloques de cemento detrás de la cisterna de combustible y dos contenedores de carga.

Según las autoridades colombianas, en los próximas días llegarán más cargamentos sus centros de acopio. Además, ya fueron informados de los otros dos países que recibirán la ayuda humanitaria para Venezuela: Brasil, específicamente en Roraima, Curazao.

Esto sin contar un concierto anunciado para el día 22 de enero -la víspera de la fecha en la que se espera que entre la ayuda- por el magnate inglés Richard Branson en el que cantarán estrellas latinas y se recaudarán fondos para el país. Cerrar el paso por Las Tienditas será el problema menor de Maduro.

 

Frontera bloqueada

Las obras del puente Las Tienditas se iniciaron en enero del 2014 y concluyeron en septiembre de 2016. Sin embargo, para entonces, Maduro ya había ordenado, en agosto de 2015, un cierre de la frontera primero por 72 horas, después de que dos hombres en motocicleta atacaron por la espalda, con armas largas, a dos tenientes que cumplían operaciones contra contrabandistas en la ciudad de San Antonio del Táchira, según la versión oficial.

“Hasta que regularicemos nuestra vida económica, social; hasta que capturemos a los asesinos queda cerrada esa frontera”, afirmó días después.

Para ese entonces Juan Manuel Santos era el presidente de Colombia, a quien en más de una oportunidad Maduro acusó de intentar desestabilizar su gobierno e incluso de planear un atentado en su contra.

La prohibición de todo tipo de paso por la frontera duró un año. En agosto de 2016, las autoridades venezolanas reabieron el paso peatonal diurno y permitieron el de carga pesada solo en la noche por cuatro horas. Aún así, el paso vehicular nunca se regularizó. El Puente Internacional Las Tienditas permaneció, y todavía está, sellado.

 

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Según datos de legisladores venezolanos y Migración Colombia, entre 70.000 y 80.000 venezolanos cruzan a pie diariamente hacia Colombia, de los cuales 80% son migrantes pendulares, es decir, aquellos que registran continuas entradas y salidas migratorias a lo largo del día por el mismo paso.

Su ingreso, explica Migración Colombia, obedece a la urgencia de querer suplir necesidades básicas y se hace a través de la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF). Para febrero de 2018, más de 1 millón 624 mil venezolanos eran usuarios de TMF.

Antes de que estuviese terminado pero ya con la esperanza de una regularización, en abril de 2016 José Gregorio Vielma Mora, entonces gobernador del estado Táchira, detalló que en este paso habría peaje en ambos extremos. “Está el Seniat para el pago de impuestos, está la Guardia Nacional, el Ministerio Público, la Policía Nacional Bolivariana, el Saime, es decir que están todos los organismos en un solo espacio”, señaló.

Las autoridades de ambos países también hablaban de retomar el acuerdo binacional para el suministro de gasolina, lo que otorgaría entre 6 a 12 millones de galones de combustible mensuales para esta zona del país. Pero esto jamás sucedió.

La periodista de Táchira Eleonora Delgado relató a Runrun.es que si bien jamás se inauguró, en ambos lados del puente hay urbanizaciones y comercios pero “no hay una actividad directa relacionada con el puente” por el mismo hecho de que no ha sido inaugurado.

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