Se quedaron sin chamba, ¿y ahora cómo pagarán?, por Armando Martini Pietri - Runrun

Se quedaron sin chamba, ¿y ahora cómo pagarán?, por Armando Martini Pietri

nicolasmaduro.jpg

TANTO ANUNCIAR INVASIONES, desembarcos y ahora Donald Trump sale con mala leche -e indiscutible y cruel eficiencia- a cerrarle la caja fuerte a quien no reconoce como presidente, pasándole la llave al interino Juan Guaidó. Ahora sí se subió el gato a la batea, éramos muchos y parió la abuela, se acabaron los cuentos.

Trump es de negocios y sabe dónde duelen de verdad los golpes bolsilleros y cómo se juega este juego. No es con portaaviones y jets de combate, sigilosos o no, que son movimientos costosos y no siempre populares, hay que contar con la aprobación del Congreso de Estados Unidos, asunto que por estos días le está resultando problemático, ¡the name of the game is money!, como sí lo saben la mayoría de los bolichicos. Especialmente cuando los ponen bajo la lupa.

Para castigar a los derrochadores y sacarlos del camino no bastaron regaños ni advertencias, mucho menos los buenos consejos. Hubo que ponerles candados a las cerraduras del despilfarro. Si usted no quiere botar agua no es necesario llamar a Hidrocapital, basta con darle vuelta firme a los grifos. Y eso es lo que ha hecho la Casa Blanca.

No prohíbe que se compre petróleo a Venezuela -curioso cómo los castristas cubanos y venezolanos llevan décadas sin entender el estilo norteamericano de libre empresa-, ni siquiera que le vendan a PDVSA la gasolina que ella misma ha llegado revolucionariamente a ser incapaz de elaborar. Lo que ha hecho, privilegio del Ejecutivo estadounidense, es cambiar al autorizado para las operaciones de administración y comercialización.

Más claro agua, le quitan el control a un manirroto y se lo pasan a quien perciben como legítimo y confiable. La pregunta es cómo harán los usurpadores para pagar sus burócratas, contratos, nóminas militares y policiales, ¿sacarán dólares de las cuentas que les quedan todavía sin congelar en otros países? ¿O solicitarán a sus cómplices cooperantes y testaferros parte de lo que se robaron? Tal vez no sea zaperoco inmediato, algo de recursos puede que les siga quedando, pero ahora tienen la certeza de que se trata de dinero limitado. Por cierto, también chinos y rusos quieren cobrar lo que el madurismo les debe y no tiene cómo pagarles.

Pongamos por caso, para no volver con lo de los sueldos militares de los cuales tanto se habla estos días, sino, por ejemplo, ¿de qué vivirán los camaradas que de acuerdo al régimen no reconocido lo representan en la OEA, ONU o demás organismos internacionales donde han estado cumpliendo órdenes, cuando quienes empezarán a recibir salarios son los representantes designados por el Presidente interino? Cuando el madurismo engarfiado al poder termine de raspar lo poco que han dejado en la olla, ¿cómo pagarán sus emolumentos enrojecidos?, ¿cómo cobrarán esos miles de empleados públicos?, ¿cómo harán para seguir yendo a los mercados locales o extranjeros?

“Si no hay lial no hay lopa”, solían decir los chinos lavadores y planchadores de ropa en tiempos de nuestros abuelos, cuando China era una tiranía feroz productora de exiliados paupérrimos, y ahora tendrán que decirlo -sin el problema idiomático de erres y eles- los empleados públicos venezolanos de toda índole y ¿cómo recaudarán sus violencias y demás delitos los colectivos y fanáticos armados o no?

Durante años la mentirosa y tracalera revolución castrista/chavista, y por rebote madurista, que arruinó incluso hasta el concepto ideológico de socialismo, que ya es mucho arruinar, no sólo ha empeorado, como un Midas maldito, todo lo que toca, sino que logró algo realmente difícil, llevar a la ruina a toda una industria petrolera que hasta que ellos llegaron era líder mundial en expansión. Con todo hecho trizas, sólo PDVSA les quedaba para generar algo de dinero fresco y ahora viene el imperialismo yankee, sin la menor piedad, y también les para el trote petrolero, porque con muy escaso talento político Maduro y sus camaradas se enfrentaron e incluso retaron al único país que no les cobra, sino que les paga -pagaba- en efectivo y con rapidez.

Así que dejen de pensar en alzamientos militares y nuevos héroes de la Patria. Imaginen las bóvedas vacías del Banco Central de Venezuela y cuentas bancarias oficiales, se acabaron los sueldos, guardaespaldas, camionetas blindadas, colectivos, alegres viajeros rojos, gastos de viaje y representación, buenas comidas bien regadas, joyas y ropa fina. Tendrán que quedarse con lo que ya tienen, que no hay cosa que se gaste más rápido, y los aprovechadores empezar a hurgar en sus propias cuentas bancarias -las que se salven de ser congeladas-, que no es lo ideal para solidificar fortunas legítimas o no. La base del capital es la reproducción de beneficios, gastar sólo se hace como inversión, para despegar. Gastar sin renovar es perder, es ir a la quiebra que ahora empieza a descubrir el madurismo. 

Los animosos viejitos y amas de casa de las milicias se quedarán con las ganas -o alivio- de que no tendrán que tratar de frenar marines gringos porque estos, a diferencia de los tiempos aquellos de Panamá cuando un imbécil, necio y sinvergüenza con machete en mano y tráfico de droga como empleo principal, que había negociado su salida, cambió súbitamente de opinión y obligó a que desembarcaran los norteamericanos para sacarlo -con ayuda de los ciudadanos panameños- a patadas y rock and roll, no necesitan desembarcar en la playas venezolanas.

Les basta con impedir que se sigan usando a gusto y placer los cada día más escasos dólares que hasta hace pocos días ingresaban. Y ya ustedes saben que si bien el dinero suele ser argumento del diablo, hasta los santos lo necesitan para comprar comida y medicina entre otras necesidades humanas.

 

@ArmandoMartini 

Enviar Comentarios



© Manapro Consultores

Enviar Comentarios