En Catia “no hay chavistas ni opositores, sino el barrio arrecho” - Runrun

En Catia “no hay chavistas ni opositores, sino el barrio arrecho”

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A LA CONMEMORACIÓN de los 61 años de la caída de Marcos Pérez Jiménez la antecedió una serie de protestas en el oeste de la capital venezolana. La parroquia Sucre ha sido reconocida por apoyar a los gobiernos chavistas durante años; sin embargo, la noche antes del 23 de enero se quemaron cauchos, se partieron botellas y se lanzaron piedras en varias barriadas.

A las siete de la mañana había calma, pero en la avenida Sucre, justo frente al liceo Miguel Antonio Caro, centro electoral en el que vota Nicolás Maduro, aún se sentía el olor del humo producto de la quema de cauchos. Comerciantes de la zona contaron que la manifestación comenzó cerca de las ocho de la noche; la Policía Nacional Bolivariana no tardó en aparecer, pero el descontento no paró hasta las doce.

Danyerling vive en plena avenida Sucre y nunca había visto una protesta en el sector; quizás por eso no supo qué hacer. En lo que sintió el picor en la nariz por los gases lacrimógenos, agarró a sus dos niños y se fue a casa de un familiar en Altavista, una de las urbanizaciones cercanas.

Allí, los vecinos parecían no haber sido alterados por los disturbios. Jesús Bustamante, residente de la calle Estadio de Altavista, no escuchó ni vio nada. Tampoco esperaba nada de este 23 de enero; ni siquiera pensó en participar en la convocatoria de la Asamblea Nacional, a pesar de ser contrario al Gobierno y haber marchado durante 2017. “No vale la pena salir, no sirve de nada. ¿De qué sirvió todo lo que pasó hace dos años?”

Pero en los barrios El Amparo, Niño Jesús y El Mirador ya están cansados, según Fran, un habitante del sector. Desde la avenida Simón Bolívar hasta el kilómetro 10 de El Amparo, personas de todas las edades salieron de sus casas para protestar en contra de Nicolás Maduro el martes 22 de enero.

Los comercios de las zonas no habían abierto cerca de las 10 de la mañana. Los vecinos hablaban sobre lo ocurrido la noche anterior; incluso alguien expresó que se sentía como en Nochevieja. “Feliz año, vecino, se acabó lo que se daba”. Todos reían.

Fran cree que este 23 de enero será diferente porque los sectores populares ya no aguantan al gobernante: “Mira, éramos uno. No había chavistas ni opositores, sino el barrio arrecho. Ya la gente está cansada”.

 

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