Runrun.es: En defensa de tus derechos humanos

Nacional

“El Cagón” la banda andina implicada en más de 40 asesinatos que planificó la masacre de El Valle

Carlos D’Hoy
19/03/2018

Carlos D´Hoy

@carlos_dhoy

Nadie se pondría un apodo tan escatológico como el de “El Cagón” por gusto, por lo general se trata de un alias impuesto, bautizado. En el entorno policial no saben de dónde proviene ese alias. La versión más común indica que el apodo fue impuesto por funcionarios policiales. Esa es la opinión generalizada sobre el alias de un delincuente que a fuerza de plomo y sangre hizo nombre en la zona fronteriza de los estados Trujillo y Zulia.

“El Cagón” es el alias detrás del cual se encuentra Darwin Antonio Rivas Garcías (22), uno de los personajes más siniestros de la delincuencia venezolana. Se trata de un joven de 22 años quien encabeza una organización criminal a la que se le imputan más de 40 asesinatos, entre masacres que han dejado entre 4 y 11 víctimas y los crímenes individuales.

Uno de los más buscados

La banda encabezada por Rivas Garcías, está dedicada a la extorsión, secuestro, sicariato, tráfico de drogas y robo entre otras actividades ilícitas según reporta la página web masbuscados.mijp.gob.ve. del Ministerio de Interior Justicia y Paz con la que el Estado buscaba facilitar la captura de los delincuentes más peligrosos del país.

Fuentes policiales señalan que el modus operandi de esta banda replica el accionar de otras organizaciones delictivas como las de José Antonio Tovar Colina, alias “El Picure” y Juvenal Antonio Bravo Sánchez, “El Juvenal”, quienes gracias al conocimiento de la zona donde operaban, al tipo de delitos al que se dedican, a su violenta forma de actuar, al armamento que tienen y al control que ejercen sobre la población, lograron imponerse sobre sus rivales y evadir por años a las autoridades policiales.

Además refiere la fuente que estas organizaciones poseen claras raíces penitenciarias, lo que se evidencia en su estructura organizativa, “pero sobre todo en su violento actuar, cualquier acción contra sus integrantes o intereses, es cobrado con sangre”, indicó un investigador del Cicpc consultado.

De acuerdo con datos suministrados por funcionarios policiales, en el eje Zulia  Trujillo, hay al menos 400 hombres en armas que integran decenas de bandas. Las más grandes son: “El Cagón”, “Los Cáscaras”, “Los Maitas”, “El Zancudo”, “El Valenciano”, “El Barrigón” y “Renacer de Memo”.

La banda de El Cagón está integrada por unos 50 antisociales quienes portan desde armas blancas, machetes, cuchillos y hachas, hasta armas de fuego como escopetas, pistolas y fusiles de asalto. Se trasladan en vehículos pesados y motos que roban para la ocasión, aun cuando también viajan mucho a pie por zonas boscosas de difícil acceso, eso les permite mantenerse fuera del radar de las autoridades.

Una banda de homicidios múltiples

Según reportes policiales y reseñas de prensa, la banda de “El Cagón” estaría implicada en al menos seis masacres y así como en atentados contra autoridades policiales.

Entre sus ataques los más sonados se encuentra la masacre perpetrada el 29 de mayo de 2016 en el sector El Caño de los Muertos de la población de Santa Isabel, municipio Andrés Bello, estado Trujillo donde 11 presuntos integrantes de la banda “Los Cáscaras” fueron asesinados en retaliación por la muerte de uno de los integrantes de la banda de “El Cagón”.

Además se les imputa el asesinato y decapitación de tres hombres en el municipio Baralt del estado Zulia ocurrido el pasado 4 de marzo de 2018. En 2017 participaron en un séxtuple homicidio ocurrido el 18 de diciembre en el municipio Baralt del estado Zulia. El 17 de  julio de 2017 participaron en otro ataque en el que cuatro hombres fueron acribillados. Son señalados de ser los autores de un triple asesinato ocurrido el el 30 de octubre del mismo año también en Zulia.

Además están solicitados por el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas por su participación en el ataque perpetrado el pasado 27 de febrero en El Valle, Distrito Capital, donde fueron asesinadas cinco personas.

La masacre de El Valle: Una venganza ideada en Trujillo

El pasado martes a las 2:00 de la madrugada los vecinos del sector La Cuadra, en la calle Cajigal de El Valle, se despertaron al escuchar un tiroteo.

Llamaron a las autoridades denunciando que en una de las viviendas cercanas había ocurrido algo.

Cuando funcionarios policiales acudieron a verificar la denuncia, encontraron los cadáveres maniatados de los hermanos Javier Enrique (29), Jaime Emiro (25) y Jhonatan Enrique Rincón García (27), junto a ellos también yacían los cuerpos de Irme del Valle Peña Cañizalez (69) y de su hijo Egduar José Peña Andara, de 31. Todos oriundos de la población de Santa Isabel, municipio Andrés Bello del estado Trujillo, tenían unos cinco meses en Caracas. Vecinos indican que eran comerciantes dedicados a la venta ambulante de plátanos.

El mismo día del quíntuple homicidio, en el estado Trujillo había sido asesinado de múltiples impactos de bala Jesús Enrique Rincón Maduro de 61 años de edad, padre de los hermanos Rincón García muertos en El Valle.

A pesar de que el múltiple crimen perpetrado en Caracas y el asesinato ocurrido en Trujillo parecían un cruel giro del destino, funcionarios del Cicpc no tardaron en conectar ambos sucesos y relacionarlos con un tercer crimen ocurrido cinco meses atrás cuando integrantes de la banda “Los Cáscaras” asesinaron a un familiar cercano de Darwin Antonio Rivas Garcías.

Fuentes policiales señalaron que el familiar de Rivas Garcías asesinado era su tío, quien además tenía elevada jerarquía en la banda. Este crimen fue el detonante de un nuevo capítulo en la guerra con “Los Cáscaras” y “El Cagón”. Pero como se sabía poco acerca de los autores del hecho, por unos meses la situación pareció calmarse.

A finales de enero Rivas Garcías logró confirmar la identidad del presunto asesino y ordenó que lo buscaran, se trataba de uno de los hijos de Jesús Enrique Rincón Maduro.

El primer paso que dieron los integrantes de la banda “El Cagón” fue secuestrar a Jesús Enrique Rincón Maduro y a otro familiar. Luego de torturarlos y asesinar a Rincón Maduro, el rehén sobreviviente delató la ubicación de la persona a quien buscaban, quien había huido a Caracas.

El problema es que el integrante de la banda “Los Cáscaras” había viajado junto a varios familiares y amigos quienes buscaban mejorar sus condiciones de vida en Caracas.

Rivas Garcías envió a un grupo con una orden: Ejecutar a su enemigo. Los sujetos viajaron con el rehén quien los llevó hasta la puerta de una vivienda ubicada en la calle Cajigal de El Valle.

Los sicarios llegaron en horas de la noche, esperaron hasta la madrugada para entrar a la vivienda, rápidamente dominaron a los cuatro hombres que estaban en la casa y al que se habían traído de Trujillo, los amordazaron, amarraron de pies y manos y los asesinaron. Todos recibieron disparos en la cabeza. La venganza estaba consumada, luego regresaron a Santa Isabel, en el estado Trujillo.

Difícil de capturar

Al ser consultadas autoridades policiales sobre el porqué no ha sido desarticulada esta organización criminal, funcionarios señalaron que la banda se ha valido de su conocimiento de la zona para evadir la acción policial.

“Viven en barriadas que tienen controladas y donde les informan de cualquier acción policial lo que les permite huir antes de que lleguemos hasta donde se esconden. No permanecen mucho tiempo en una misma casa, además se resguardan en zonas boscosas alejadas de los poblados. Tienen guaridas en ciudades como Barquisimeto, han sabido evadir la inteligencia policial”.

Además esta organización ha “marcado su territorio” durante los últimos años, estableciendo un reino del terror que le permite actuar impunemente. “Quienes se han atrevido a denunciarlos o a enfrentarlos han sido asesinados, lo que ha llevado a los habitantes a evitar hablar sobre ellos”, indicó finalmente un funcionario policial, quien pidió que su identidad fuese mantenida en reserva.

Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.

IR A MUJERES REFERENTES