Carlos D’Hoy, autor en Runrun

Carlos D Hoy

#MonitordevictimasCaracas | Denuncian asesinato de dos hombres supuestamente a manos de miembros del Cicpc
Uno de los casos ocurrió en San Martín y el otro, en el barrio Las Minas de Baruta. En ambos casos los funcionarios llegaron hasta las viviendas de las víctimas

Dos hombres habrían sido asesinados por funcionarios adscritos al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), según denuncias formuladas por familiares de las víctimas que hablaron con la prensa en la Morgue de Bello Monte, donde realizaban los trámites para retirar los cadáveres y darles sepultura.

El primer caso corresponde a Darwin López, de 35 años de edad, quien resultó muerto en un supuesto enfrentamiento ocurrido en el sector Las Minas del municipio Baruta. Sus parientes niegan la versión de un enfrentamiento. Aseguran que la policía llegó a la casa donde López se encontraba junto a su hija de 2 años de edad.

“Él estaba con la niña y los funcionarios se metieron, no sabemos qué pasó, pero lo mataron, no sabemos si fue delante de la niña o si la sacaron, cuando llegué la pequeña estaba afuera”, señaló un allegado de la víctima.

“Darwin no tenía problemas con la policía, era un trabajador, un hombre decente, no tenía armas de fuego, si ellos (la policía) estaban buscando a un Darwin, se equivocaron de persona, mataron a un inocente”, aseveró uno de sus familiares.

El segundo caso fue el de Yoiker Méndez, de 21 años de edad. Lo mataron el pasado martes martes 21 de septiembre cuando se encontraba en compañía de su mamá, Rosa Gómez; su hermana, su pareja y el hijo de esta, un pequeño de cuatro años edad. Todos estaban reunidos cuando llegaron las comisiones del Cicpc.

“Ellos llegaron a la casa, ubicada a escasos metros de la Maternidad Concepción Palacios, tumbaron la puerta y nos sacaron a todos. A mí me agarraron por el brazo y a la fuerza me tiraron a la calle, tanto fue que me dejaron unas marcas. A Yoiker, que estaba durmiendo, no lo sacaron, lo dejaron dentro de la casa y al rato escuchamos los disparos. Dijeron que fue un enfrentamiento, pero cómo se iba a enfrentar si ya lo tenían dominado. Luego se lo llevaron y no nos quisieron decir adónde. Nosotros creíamos que lo llevaron a un CDI cercano, a un hospital, pero nada”, indicó un pariente.

“Mi hijo se había portado mal, pero ya estaba corregido, se había enfermado de tuberculosis y dejó la calle y todo lo malo. Tenía a su pareja embarazada y nos acompañaba a una iglesia evangélica. Estaba buscando trabajo formalmente. Reconozco que él robaba y se portaba mal, pero no mató a nadie. Es una lástima que me lo mataran cuando estaba enderezándose”, agregó.

Al menos 560 muertes acumula el Cicpc desde 2017

Según datos recopilados por el Monitor de Víctimas, al menos 566 personas han muerto a manos de funcionarios del Cicpc desde el año 2017, cuando se inició el levantamiento de los datos de muertes violentas en Caracas.

De esta cifra, al menos 290 casos (51,24%) corresponden a presuntas ejecuciones extrajudiciales, mientras que 244 (43,11%) fueron definidos como casos de resistencia a la autoridad. En otros 17 casos (3%) el móvil de la muerte estaba por determinar, en 5 (0,88%)  la muerte se produjo como consecuencia de que la víctima quedó en el medio de la línea de fuego; en cuatro (0,71%) la muerte fue producto de venganzas.

El municipio con más muertes a manos de los detectives del Cicpc es Libertador, con 345. Le sigue Sucre, con 177; Baruta, con  27; Chacao, co 11, y El Hatillo 9.

#MonitorDeVíctimas | Siguen casos de familias que denuncian que a sus parientes los ejecutaron funcionarios del Cicp
Familiares de tres de fallecidos en Caracas en supuestos enfrentamientos niegan la versión oficial según la cual sus allegados murieron en enfrentamientos 

Carlos D´Hoy – @carlos_dhoy 

José Javier Castro Castro, de 19 años de edad,  resultó muerto en un supuesto tiroteo el pasado martes 27 de julio en el sector Boquerón, calle El Amparo, de la parroquia Sucre de Catia, en Caracas.

La de Castro se suma a la denuncia de otras familias que aseguran que sus parientes fallecidos resultaron muertos a manos de funcionarios adscritos al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), en hechos que según la policía fueron enfrentamientos, pero que según los dolientes fueron ejecuciones.

Eva Castro, madre de la víctima desmintió las informaciones que vinculan a su hijo con la banda de alias Koki. “Él vivía conmigo en el urbanismo de la Gran Misión Vivienda Venezuela de Ciudad Caribia, se dedicaba a vender plátanos en Quinta Crespo”, dijo.

“El martes, al salir del trabajo, no consiguió autobuses para bajar a la casa y decidió ir a casa de su papá en El Amparo. A las 11:00 pm llegaron los funcionarios de la policía y tumbaron la puerta, luego sacaron a su papá y a los minutos se escucharon los disparos”, comentó la mujer.

A Castro Castro le dieron dos tiros: uno en el pecho y otro en el intercostal izquierdo. “Y sale  Douglas Rico (director del Cicpc) a decir que tenía antecedentes penales y que era de la banda. Yo quiero que me demuestre eso porque lo que está diciendo es mentira. Mi hijo no tenía antecedentes ni armas de fuego”, dijo la madre del hombre.

Una versión oficial con muchos errores

Rico, el ya mencionado director del Cicpc, informó a través de su cuenta de Instagram (@douglasricovzla) sobre el caso de Castro. Dijo que se trataba de un hombre apodado El Gorilín, quien murió en un enfrentamiento con funcionarios bajo su mando.

Según el jefe policial, el nombre de alias El Gorilín era Juan Lugo, tal como lo muestra el cartel que además señala que sería un integrante de la banda de Mayeyas, de La Vega, y de El Koki de la Cota 905.

El dato curioso en este caso es que en la fotografía de alias El Gorilín la identificación de la víctima no corresponde con los datos suministrados en la nota que acompaña la publicación.

En el cartel el sujeto buscado se llama Juan Lugo alias Gorilín, mientras que en la nota el nombre que aparece es el de Javier José Castro Castro, algo no cuadra en la historia oficial.

Lluvia de denuncias

Este es el tercer caso de presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por funcionarios del cuerpo detectivesco.

Hace unos días el director del Cicpc publicó en su cuenta de Instagram que funcionarios de la Delegación Municipal Oeste “sostuvieron un intercambio de disparos con un peligroso homicida, violador e integrante de un grupo hamponil dedicado al robo en viviendas en el sector Negro Primero, parroquia La Pastora, Caracas”.

La víctima fue identificada como Kelvis José Blanco Martínez, apodado “Jerry”, quien presentaba solicitud ante el Tribunal Primero de Control del estado Sucre por homicidio intencional.

“El hombre falleció tras resistirse a su detención, luego que los funcionarios del Cicpc ubicaran su escondite. Al verse descubierto, desenfundó un arma de fuego y la accionó contra la comisión, dando inicio a una confrontación en la que resultó lesionado y llevado al hospital más cercano, donde falleció”, indicó Rico.

En la Morgue de Bello Monte familiares de Blanco Martínez desmintieron esa versión. “Fue asesinado cuando iba a pagar una extorsión que le estaban cobrando funcionarios policiales”, dijeron.

De acuerdo con los parientes del fallecido, el hecho se inició pocos días antes del Día del Niño, cuando Blanco Martínez compró un teléfono para regalárselo a su hijo. “Resulta que el teléfono era robado, unos policías lo detuvieron y lo extorsionaban con meterlo preso si no pagaba. Como no tenía la cantidad de dinero que le pedían reunimos y fue a pagar con lo que conseguimos. Luego apareció muerto. El cadáver estaba golpeado y tenía un brazo fracturado”, dijo un pariente.

Martínez era vendedor de zapatos en el mercado de La Hoyada y deja un hijo huérfano, indicaron sus familiares.

Lo mataron en su apartamento

Otro caso ocurrido recientemente fue el asesinato de Luis Fernando Mendoza Córdoba, muerto en un supuesto enfrentamiento con el Cicpc en el apartamento donde vivía con su hermana y sus sobrinos.

La muerte de Mendoza Córdoba fue relatada por el director del Cicpc también en su cuenta de Instagram de la siguiente manera.“Al notar la presencia policial, optó rápidamente por desenfundar un arma de fuego y dar inicio a un enfrentamiento para evitar ser detenido, procedimiento en el que resultó lesionado y posteriormente fallece”, escribió Rico.

Sus familiares negaron esa versión, señalaron que cuando llegaron los policías, todos fueron sacados del apartamento por los detectives. Los hicieron salir a todos menos a Mendoza Córdoba.

Cuando los parientes del hombre llegaron a la planta baja escucharon tres disparos. Luego sacaron al fallecido envuelto en una sábana negra. Eso fue lo que relató la familia.

540 muertes en cuatro años

Según datos recopilados por Monitor de Víctimas, entre mayo de 2017 y junio de 2021 al menos 540 personas murieron a manos del funcionarios del Cicpc.

Del total de esas muertes, en 279 casos los familiares de las víctimas aseguraron que se tratatron de presuntas ejecuciones extrajudiciales

La mayor cantidad de víctimas se registraron entre 2017 y 2018, cuando 361 personas resultaron muertas a manos de las comisiones del cuerpo detectivesco.

#MonitorDeVíctimas | Denuncian al Cicpc por muerte de hombre en Chacao
Familiares de Luis Fernando Mendoza aseguraron que los sacaron del apartamento en el que estaban junto al hombre y que luego escucharon tres disparos. La policía asegura que el hombre se opuso a bala a ser detenido 

@carlos_dhoy

 

Familiares de Luis Fernando Mendoza Córdova, de 26 años de edad, denunciarán ante el Ministerio Público que el hombre fue asesinado la noche del pasado jueves 23 de julio supuestamente a manos de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Así lo informaron a la prensa.

Según parientes de Mendoza Córdoba, los hechos ocurrieron aproximadamente a las 9:00 de la noche, en el edificio Eburón ubicado en la calle Elice de Chacao. De acuerdo con esta versión, miembros del Cicpc, quienes llevaban el rostro cubierto con máscaras, derribaron la puerta del apartamento 52 del mencionado edificio y tras dominar a todos los presentes fueron hasta el cuarto donde se encontraba el hombre.

«Tras apuntarnos a todos, incluido un niño de 3 años y un adolescente de 13, nos pidieron que saliéramos del edificio y nos escoltaron hasta la planta baja, mientras ellos se quedaban en el apartamento. Cuando llegamos abajo se escucharon tres disparos, al rato los funcionarios se lo llevaron envuelto en una sábana negra», relató un familiar de la víctima.

Del apartamento los funcionarios se habrían llevado objetos de valor y alimentos. Los familiares reconocen que Mendoza tuvo algunos problemas con la ley, incluso que estuvo preso. «Pero esa no es la excusa para asesinar a una persona desarmada», indicaron.

 

La versión oficial

El comisario Douglas Rico, director del Cicpc, repitió la versión suministrada por los funcionarios que actuaron. En su cuenta de Instagram (@douglasricovzla) señaló con respecto al operativo: “En el primer procedimiento, funcionarios de la División Contra Robos, ubicó en la calle Alice, parroquia y municipio Chacao, estado Miranda, a Luis Fernando Mendoza Córdova (26), quien se encontraba solicitado por tráfico de sustancias estupefacientes y psicotrópicas; este al notar la presencia de los gendarmes, optó rápidamente por desenfundar un arma de fuego y dar inicio a un fuerte enfrentamiento para evitar ser detenido, procedimiento en el que resultó lesionado y posteriormente fallece”.

Rico indicó que Mendoza formaba parte de la banda de alias Coqui y que era un traficante de drogas.mo

 

#MonitorDeVíctimas | Desgarradores son los testimonios de los familiares de fallecidos en la Cota 905
“Es triste enterrar a mi hijo sin darle un último adiós”, dijo un pariente de una de las víctimas, que ni siquiera pueden ser veladas

 

“La orden es que ningún 62 salga a una funeraria o velorio. A esos muertos deben llevarlos directamente al cementerio donde los sepultarán, sin abrir el ataúd, sin muchedumbres, solo pueden ir la mamá o las personas que salgan con esos muertos desde la morgue”.

La información la suministró un funcionario que labora en la morgue de Bello Monte y confirmada por un funerario y por un oficial de la Policía Nacional Bolivariana.

El uniformado, quien pidió no ser identificado, señaló que 62 es la clave radial que se utiliza para describir un enfrentamiento. Los 62 a los que se refieren son los fallecidos en esos choques entre fuerzas policiales y presuntos delincuentes, particularmente a los provenientes de los hechos  ocurridos en la Cota 905.

Los funcionarios policiales salen en motos desde la morgue de Bello Monte, escoltando las carrozas fúnebres hasta los cementerios donde se vayan a realizar la sepultura. Una vez en el lugar verifican que el ataúd no sea abierto, que se coloque en el hueco y lo cubran de tierra. Deben tomar una fotografía de la operación y de la tumba cubierta, luego se retiran.

La medida no es nueva, desde inicios de año se ha venido implementando. Su objetivo es evitar que le rindan homenajes a los fallecidos en los enfrentamientos. Esta decisión  termina castigando a los familiares de las víctimas, que son quienes se encargan de los trámites, del retiro de los cuerpos de la morgue y de su sepultura.

No poder despedirme hace peor su muerte”

“Me siento muy mal, es muy triste perder a un hijo, sea como sea la forma de su muerte. Es un dolor muy grande. Pero no poder despedirme hace peor su muerte. No nos dejan decirle adiós. La última vez que lo vi fue tan horrible, estaba lleno de sangre y desnudo en el sótano de la morgue, no quisiera recordarlo así, pero esa es la última imagen que me queda de él”.

La que habla es Maura Gámez, madre de Edwin Gámez, de 24 años de edad. La mujer relató que a su hijo lo mataron delante de su nieta de 4 años. “Él era obrero, pero la policía lo vincula con la banda del Koki y con la Cota 905. Dicen que lo mataron en un 62, pero quién se va a enfrentar a tiros con su familia en la casa, lo mataron delante de su hija”, dijo.

Agregó que en ese enfrentamiento ocurrido el pasado lunes 12 de julio en El Valle y que fue detenida la pareja de él. “A los dos los implican en terrorismo, él tuvo sus problemas con la justicia, pero se había enderezado, ella está presa y está embarazada”, relató Gómez.

 Reconozco que se había ido por el mal camino

“A mi hijo, Luis Miguel Valdez Cova, lo mataron en la Cota 905. No sabemos cuándo fue. Nos enteramos cuando nos llamaron por teléfono para decirnos que uno de los muertos de la Cota se parecía mucho a él. Lo mataron junto a otro, iba en una moto en un camino de tierra cuando les dispararon. De verdad que no sé en qué parte de la Cota lo mataron”, indicó la madre del occiso.

Valdez Cova dejó cuatro hijos. “Él estaba en el mal camino. Hace dos años, el día de mi cumpleaños, el 16 de enero, había salido de la cárcel y se fue a ese mundo. Me siento muy mal porque no pude hacer nada por él, porque él escogió esa vida y no hubo manera de sacarlo de allí. A mis otros hijos les he dicho, les he dado consejos, esa de la delincuencia es una carrera fácil, pero es la más corta, acaba con tu vida: allí está mi hijo muerto”, se lamentó la mujer.

Él se vino para la Cota”

La mamá de Mauro Antonio Brazón Contreras, de 34 años de edad, también enfrentaba la realidad de enterrar a un hijo que en vida estuvo involucrado al mundo de la delincuencia.

“Él estaba preso en Carúpano y salió libre hace más de un año. Hace tres meses se desapareció, decidió irse de Carúpano y se vino para la Cota 905, quería unirse a esa banda que era como un imán para él. Allí está: terminó muerto. No hubo manera de que se enderezara, él sabía que en algún momento lo matarían”, contó.

Continuó su relato: “es muy doloroso no verlo, no poder llevarlo y enterrarlo allá en Carúpano. Que la policía no nos deje despedirnos, hace más de tres meses que no lo veía, y lo vi tan mal en la morgue, ese será el último recuerdo que tengo de él”.

Siguen retirando cadáveres

A una semana de los violentos enfrentamientos en la Cota 905, familiares de los fallecidos continúan retirando los cuerpos. A los de Gámez, Valdez Cova y Brazón Contreras se suman los parientes de Sarid López y los de un joven no identificado cuyos familiares se negaron a dar los datos de identidad, pero que reconocieron que el hombre era miembro de una banda y que murió en la Cota 905. Se suman a la lista los seres queridos de Dángelo Jesús Mendoza.

López era miembro de la banda del Koki. Fue retratado durante la toma que hizo esa organización del Club de la Policía Metropolitana. Estaba residenciado en San Agustín del Sur, de donde huyó el pasado sábado. Este martes murió en un supuesto enfrentamiento en Caucagüita con funcionarios de Polimiranda y del Cicpc.

Es inocente”

El recuento de las víctimas de la violencia capitalina cierra con el caso de Dángelo Jesús Mendoza Angulo, de 30 años. “Él tenía dos trabajos, laboraba en el Hipódromo en las mañanas y en el Instituto Venezolano de Seguros Sociales de Coche. En los dos era obrero y no tenía problemas con la justicia”, contó un allegado.

La policía dice que él se enfrentó, pero sus familiares indican que lo mataron mientras dormía. “Dángelo llegó cansado a la casa, se puso sus audífonos y se acostó. Su hermana tuvo que salir a visitar a otro familiar y cuando no había nadie en la casa llegó la policía. No sabemos qué pasó, él era inocente, no hizo nada, tenía problemas mentales luego de una caída, era una persona sana, solo le importaba su música y sus trabajos. Al final lo mataron como a un perro”, dijo uno de sus parientes.

Monitor de Víctimas – Cintillo
#MonitorDeVíctimas | Al hombre al que intentaba defender la menor que murió de un balazo en la cara, era su pareja

Valeria Sofía Acosta es una de las 44 mujeres que han sido asesinadas en Petare en los últimos 4 años

 

@carlos_dhoy

 

Valeria Sofía Acosta, de 16 años de edad, murió el pasado 26 de mayo al tratar de evitar que le dispararan a un hombre. Ahora se sabe que este individuo era su pareja, un joven de 19 años de edad con el que la adolescente vivía desde hace 5 meses, junto a su hija de un año.

Según versiones de familiares de la víctima, la menor se encontraba en compañía de su pareja en una casa cercana a su vivienda, en el barrio Maca, en Petare. Estaba en una reunión con unos amigos cuando llegaron hombres armados.

Al parecer estos individuos querían matar a la pareja de Acosta, quien al ver la situación se interpuso entre los sicarios y su novio, en un intento por salvarle la vida. La adolescente murió en el sitio de forma casi instantánea.

Fuentes policiales señalaron que el autor del hecho podría ser un efectivo militar, por lo que es activamente buscado por los cuerpos de seguridad del Estado. 

Familiares de la menor la calificaron como una persona muy cariñosa, sobre todo con su hija y sus padres. “No era peleona ni nada, era muy buena gente”, comentaron y exigieron justicia.

Mujeres víctimas de la violencia en Petare

Con al menos 825 asesinatos cometidos en los últimos cuatro años y con una tasa de 170 muertes por cada 100 mil habitantes, Petare, en el estado Miranda, es la novena parroquia más violenta de Caracas.

Pero Petare además es la más peligrosa para las mujeres de las 32 parroquias que componen la capital venezolana. En sus barriadas y urbanizaciones han sido asesinadas al menos 44 mujeres en los últimos cuatro años, según datos recopilados por Monitor de Víctimas.

De este total, 16 víctimas fueron asesinadas durante robos, nueve murieron en riñas, ocho fueron asesinadas en hechos de violencia sexista, seis murieron en ajustes de cuenta y el resto de los casos fueron tres muertas por balas perdidas y una asesinada en una supuesta venganza. 

 

Monitor de Víctimas – Cintillo
#MonitorDeVíctimas | Capitán de la GNB avisó del suicidio de su ex y quedó detenido por homicidio

Hinmarian Saraí Castillo Guzmán, de 25 años de edad, era madre de dos hijos. Se había separado del militar porque la celaba demasiado y al parecer la maltrataba

 

Esta es la novena mujer que ha sido asesinada en Caracas por razones de género en lo que va de año, según datos del Monitor de Víctimas. 

 

@carlosdhoy

 

Hinmarian Saraí Castillo Guzmán, de 25 años, murió tras recibir dos disparos la noche del pasado martes 20 de abril. El hecho ocurrió en el urbanismo Simón Bolívar de Fuerte Tiuna, en la parroquia El Valle, municipio Libertador.

“Esta loca se disparó” fue el mensaje que su ex esposo, el capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Darío Montaño, envió en varias oportunidades a los familiares de la víctima, informaron fuentes judiciales.

Los primeros en llegar al lugar fueron funcionarios militares, quienes aceptaron la versión del suicidio, como tal lo escribieron en el reporte del hecho.

En principio fue reseñado que la mujer se disparó con el arma de reglamento del oficial. Sin embargo, al llegar los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) detectaron una serie de inconsistencias entre lo declarado y las evidencias, lo que sumado al testimonio de uno de los hijos de la víctima, permitieron descartar la versión del suicidio y el oficial fue detenido por presunto femicidio.

Se supo que la mujer se había separado de Montaño supuestamente porque el hombre era muy celoso y debido a que le propinaba múltiples maltratos.

Según versiones policiales, la joven falleció de forma instantánea al recibir los disparos. De acuerdo con la hipótesis del homicidio, el habría intentado simular que la madre de dos niños se había suicidado, para lo cual llamó a sus familiares y les informó que ella habría disparado.

Continúa la ola femicida

Según datos recopilados por Monitor de Víctimas, en lo que va de año al menos nueve mujeres han sido asesinadas en el marco de hechos de violencia de género en Caracas.

Daviana Mayerlin Luna Carpio, Claritza María Espinoza Ibarra, Adayari Sinay Olivares Vegas, Stefhanie Betzabeth Esqueda Chusmita, Nahomys Evelyn Lara, Mariajosé López Montilla, son los nombres de seis de las mujeres asesinadas hasta marzo de este año.

A la lista se suman al menos otras tres que murieron en los primeros 20 días de abril en hechos vinculados con la violencia de género.

Por su parte la socióloga Aimee Zambrano, a través de Monitor de Femicidios, observatorio que lleva adelante en la plataforma Utopix, denunció que 58 femicidios se registraron durante el primer trimestre de 2021 en Venezuela.

Según Zambrano el promedio de femicidios en el país sería uno cada 37 horas.

#MonitorDeVíctimas | 107 niños han quedado huérfanos producto de la violencia en Coche en los últimos 3 años
 “Mi hijo quería reunirse con su familia. Hoy sus hijos están huérfanos de padre y de madre. Quizá nunca los veremos de nuevo”, dijo Florencia Ollarves, madre del joven de 19 años, cuyo cadáver fue dejado sobre el pavimento en Coche

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En mayo del año pasado Jesús Alberto Indriago Ollarves celebraba una ocasión especial en el hospital Miguel Pérez Carreño, en Caracas: nacía su segundo hijo, una niña. Antes de que la bebé cumpliera un año de edad ella y su hermano pasarían a ser parte de los 107 menores de edad que han quedado huérfanos por cuenta de la violencia en la parroquia Coche, en Caracas.

“Trabajaba, siempre trabajaba. No era un muchacho malo, siempre se rebuscaba”, dijo Florenia Ollarves, madre de Jesús Alberto, desde la Morgue de Bello Monte, adonde fue a retirar el cadáver del joven de 24 años de edad, que fue asesinado el pasado 8 de febrero cuando caminaba por la calle Zea, en la mencionada parroquia.

La idea del hombre era ir a reunirse con sus hijos en Colombia. “Era comerciante en el Mercado Mayor de Coche y había logrado ahorrar unos dólares con los que iba viajar en los próximos meses”, relató la mamá de la víctima. “Lo robaron, acribillaron y dejaron su cadáver tirado en el medio del pavimento”, agregó.

Tragedia tras tragedia

A pesar de los esfuerzos que hizo, Jesús Alberto no pudo volver a ver a sus pequeños. Luego de la alegría por el nacimiento de su hija menor todo se vio eclipsado por la tragedia.

Ariana, la mamá de la pequeña, murió en el mismo hospital donde nació la niña. Según los médicos falleció producto de complicaciones postoperatorias. Familiares de la mujer aseguraron que se trató de un caso de mala praxis.

Para el joven padre las noticias no mejorarían. A los pocos meses los familiares de Ariana tomaron la decisión de regresar a Colombia, su país de origen, y de llevarse a los niños con ellos. Consideraron que en el vecino país tendrían mejores oportunidades. A mediados de agosto del año pasado Jesús Alberto se quedó sin sus hijos. Era por eso que estaba ahorrando para ir a verlos.

Jesús Alberto era un venezolano de escasos recursos. Apenas llegó al sexto grado y desde muy joven se dedicó a trabajar. Fue obrero, dependiente en tiendas y también incursionó en el comercio informal.

 “Mi hijo quería reunirse con su familia. Hoy sus hijos están huérfanos de padre y de madre. Quizá nunca los veremos de nuevo”, se lamentó la abuela de los niños en la medicatura forense.

Violencia desatada

La de Jesús Alberto es una de las 132 historias de asesinatos ocurridos en los últimos tres años en la parroquia Coche. Se trata de una ola de violencia que ha dejado al menos 107 niños y adolescentes huérfanos.

Del total de personas asesinadas en Coche desde el 2017, 93% eran hombres. En cuanto a su formación académica, poco más del 50% tenía educación inferior a la media y 5% no tenía ninguna educación.

Un dato importante es que al analizar el perfil de los victimarios, en 55,3% de los casos los homicidas eran funcionarios policiales o militares. De acuerdo con las cifras recopiladas por Monito de Víctimas, 68% de los homicidios fueron presuntas ejecuciones extrajudiciales y supuestas resistencias a la autoridad.

Cerca de 40% de los crímenes cometidos por civiles correspondieron a robos (17), ajustes de cuenta (13), riñas (7) y balas perdidas (4). Las categorías de abuso o maltrato infantil, enfrentamientos entre bandas, linchamientos y violencia de género sumaron un caso cada una. En 14,3% de los casos los móviles no fueron establecidos.

#Monitordevictimas | Masacre de La Vega: “A mi sobrino lo mataron los policías y le cambiaron la ropa”
Un familiar de una de las víctimas aseguró que su sobrino salió de su casa en pantalones cortos y sin camisa, pero que cuando se lo llevaron ya muerto no lo identificó porque tenía una ropa distinta

 

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“No es justo lo que le hicieron a mi sobrino, él era una persona buena, un muchacho de bien que salió de la casa a comprar un cigarro que le pidió su abuela. Salió en un mal momento y cuando estaba en la casa de un amigo, al frente, comenzó el tiroteo. Ellos cerraron la puerta y eso fue suficiente: los policías se metieron y al rato se escucharon unos tiros. No nos dejaron saber qué pasó”.

La que habla es Yerkis Ramírez, tía de  Alejandro  Ramírez, la víctima. La mujer no contiene su rabia: “no es justo que gente buena la maten como a un perro y luego vengan a decir que era un malandro. Mi sobrino era decente, no era ningún delincuente y voy a llevar ese caso hasta donde sea necesario para que se haga justicia”.

Ramírez aseguró que su sobrino salió de su casa en pantalones cortos y sin camisa, pero que cuando se lo llevaron ya muerto no lo identificó porque tenía una ropa distinta. 

“A mi sobrino lo mataron los policías y le cambiaron la ropa. Lo sacaron con pantalones y camisa, por eso no sabía que lo habían matado. Lo metieron en una sábana y se lo llevaron, yo preguntaba que cómo estaba y no me decían. Estaba relativamente tranquila porque no era el que vi que sacaron, pero eso lo hicieron para engañarnos”, dijo.

Agregó que los policías alegan un supuesto enfrentamiento, “pero ¿cómo es que hubo un tiroteo en una casa pequeña y el único muerto fue mi sobrino?”

La mujer señaló que Luis Alejandro era hijo de su hermana, pero que ella murió cuando él tenía 2 años. “Me lo dejó para que lo cuidara y eso hice, por eso sé que no era una mala persona”, concluyó.

 “Lo mataron unos tipos vestidos de negro”

Otra de las víctimas de la que se ha denominado como la Masacre de La Vega fue Wilfredo Marcano, de 36 años de edad, que resultó muerto en el sector El Carmen. Dejó una niña de 11 años.

“Wilfredo era miliciano, le decían Tití, era bueno, no tenía problemas con nadie. Se dedicaba a ayudar a la gente, siempre estaba echando broma, no era un delincuente. Lo mataron el jueves 7 de enero unos tipos vestidos de negro, dicen que eran policías”, dijo su hermana, que por medio a represalias de los funcionarios prefirió mantener su nombre en reserva.

Agregó que Wilfredo estaba confiado. “Como no tenía problemas con la justicia, no tenía qué temer, pero se lo llevaron supuestamente para interrogarlo y no apareció más, hasta que lo encontré muerto en el Pérez Carreño, donde no me dejaron verlo”, dijo.