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Desmontando otra mentira del gobierno de Maduro contra las universidades públicas

Algunas precisiones sobre el “retardo” en las transferencias de la Opsu a las universidades

 

Las Universidades públicas venezolanas están funcionando desde el mes de febrero con “Créditos Adicionales”, para pagar a su personal.

  • Cada mes las Universidades entregan las llamadas “MAQUETAS” del próximo mes con 15 días de antelación al cierre del mes. En las maquetas se realiza el requerimiento detallado de los recursos necesarios para honrar los compromisos del mes con el personal.
  • La UCV entregó las maquetas de junio y julio el día 3 de mayo.
  • -Los funcionarios de la OPSU realizan un análisis de cada requerimiento y aprueban discrecionalmente los recursos.
  • -La OPSU y el MPPEU disponen, desde los primeros días de cada mes, de la información de los recursos necesarios para todas las Universidades, por lo que PUEDEN realizar los trámites con suficiente antelación.
  • -Las Universidades no conocemos si la OPSU dispone de excedentes financieros ya que nunca se nos ha presentado ninguna rendición como se nos exige a cada Universidad.
  • La UCV mantiene relaciones con casi todos los bancos del país y su personal selecciona libremente la entidad bancaria donde desea recibir sus abonos de nómina central.
  • En la actualidad manejamos nóminas con Banco Provincial, Banco Mercantil, Banesco y Banco de Venezuela.
  • Nuestra cuenta matriz es del banco Mercantil. No entendemos el interés en que sea del banco de Venezuela, pues eso no resolvería el problema ya que igualmente tendríamos que transferir a otros bancos.
  • Se demuestra una vez más la estrategia de tratar de controlar TODO, llegando hasta el extremo de que se obligue a cada trabajador a tener su cuenta nómina en el banco que decida el Ejecutivo Nacional.
  • -Tratar de atribuir los retardos en el envío de los recursos a las universidades a problemas de la plataforma del Banco de Venezuela, además de reconocer públicamente que dicho banco presenta dificultades con sus sistemas, es desconocer que NO se hacen los trámites con suficiente antelación. Se puede comprobar que desde el mes de abril los recursos de cada quincena están llegando el mismo día del cierre de esta. Esperar hasta los últimos momentos coloca a las universidades en serias dificultades para cumplir a tiempo con el pago a su personal y puede ocasionar conflictos internos.
  • ¿SERÁ ESTO LO QUE SE ESTÁ BUSCANDO?  Por otra parte, la UCV ha pagado, históricamente, a su personal obrero semanalmente, el envío de recursos quincenalmente ha ocasionado un cambio en la modalidad de pago.
  • -El detalle de los recursos aprobados en cada maqueta es enviado por la OPSU con muchísimo retardo. Hasta el momento no hemos recibido de la OPSU el detalle de la distribución de recursos de mayo.
  • -Afirmar que las cinco universidades no experimentales tienen esquemas de ingresos propios fuertes, demuestra un desconocimiento de la realidad de cada universidad y los montos que deben pagar a su personal. En particular la UCV tiene una nómina de más de 22 mil trabajadores, pretender que esta se pueda cubrir con ingresos propios demuestra una disociación de la realidad y desvirtúa los objetivos de la Universidad.
  • El año 2019 ha sido uno de los más difíciles en la historia de nuestras universidades, el presupuesto ley para pagos de personal se agotó en enero y para gastos de funcionamiento solo hemos recibido en forma parcial, en el mes de mayo, la primera quincena de enero. Los escasos ingresos propios de las facultades y algunas dependencias han permitido mantener las actividades. A pesar de todos los contratiempos la UCV ha seguido y seguirá funcionando.
  • La UCV no dispone de excedentes, ya que los recursos que se nos aprueban en las “maquetas” no cubren nuestros requerimientos. Sin embargo, se han realizado los pagos al personal ajustándonos a las contrataciones colectivas y convenios internos. El Ejecutivo Nacional ha violentado, de forma pública y notoria las convenciones y acuerdos firmados con los gremios.
  • Exhortamos al Ejecutivo Nacional a cumplir a tiempo con los compromisos con el personal de las universidades.
  • Rechazamos el juicio emitido por el viceministro Andrés Eloy Ruiz en sus aseveraciones ligeras, subjetivas y carentes de elementos técnicos que las avalen, poniendo en tela de juicio la pulcritud administrativa que siempre ha mantenido esta casa de estudios.

Bernardo Méndez A.

Vicerrector Administrativo de la UCV.

Mienten hasta cuando dicen la verdad, por Carlos Blanco

 

El atentado de los drones mueve sus hélices en la penumbra de las especulaciones. Si el régimen dice que fue un atentado, la reacción espontánea de la opinión pública es creer que fue un montaje de Maduro para distraer la atención en momentos en que su dominación se tambalea. Todo resulta irreal por la combinación de una explosión, el rostro atónito de Maduro y de los militares de más alta graduación, la cobertura nerviosa de la inmensa masa presidencial con pantallas blindadas y finalmente la corredera de las tropas estacionadas en la avenida Bolívar. Todo parecía un circo, sobre todo cuando en previos desfiles se han mostrado escenas grotescas con representaciones de Bolívar, la Negra Matea y los héroes de la Independencia, todos transfigurados en locutores de grave voz.

El asunto comenzó a tomar otro cariz cuando los periodistas y curiosos reportaron noticias más completas, con la crónica de que las carrerillas fueron genuinas; las palideces se hicieron presente en los generales cuatriboleados y el pánico se enseñoreó en las altas esferas. Parecía que, en realidad, como que un atentado contra los jerarcas habría tenido lugar.

El aspecto al cual quiero referirme en esta nota es que, en la hipótesis de que realmente fue un atentado, el régimen lo ha llenado de tantas ficciones, cuentos, patrañas e historias, que a estas alturas parece mentira. La primera e instintiva reacción de los jefes rojos y del propio Maduro fue acusar de la operación al ex presidente de Colombia Juan Manuel Santos, al imperialismo (Estados Unidos), la ultraderecha, los grupos resistentes y todo bicho con uña opositora o disidente. Sin investigar nada; apenas como espasmo inevitable, el dedo rojo apuntaba hacia los sospechosos habituales, responsables hasta de los cólicos de Maduro. Obviamente, una maquinación de esa naturaleza no está inscrita en la política opositora, porque se sabe, sin necesidad de ser erudito historiador, que toda acción de terror solitario genera una brutal reacción represiva, en la cual los tiranos aprovechan para pasar facturas viejas y nuevas.

La información dada por el régimen ha convertido en sospechosa su propia denuncia y la argumentación que la rellena. Resulta más fácil pensar, después de tantas añagazas desde el poder, que esta es otra más. Y a quienes sí creen en la existencia de un intento de este rango, les comienza a resultar más plausible buscar a los culpables en el marco del descontento interno.

En síntesis, el atentado se ha convertido en un minicidio y en nuevo episodio de la subverdad.

@carlosblancog

El Nacional

15 de octubre: verdades y mentiras, por Ángel Oropeza

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Los resultados del pasado 15 de octubre han generado una amplia gama de interpretaciones y creencias que intentan satisfacer la necesidad de las personas de darles alguna explicación. Y esto es así porque mientras en la mayoría de los países las elecciones culminan arrojando certezas y aclarando dudas, en Venezuela el 15-O terminó generando más incertidumbre y oscuridad. Lo cierto es que un adecuado diagnóstico de lo ocurrido arroja tanto verdades como mitos.

La primera verdad es que ese día se materializó un proceso fraudulento sin precedentes en los últimos 60 años en el país. Además de las violaciones previas de la ley, la jornada del 15-O estuvo plagada de una larga lista de fechorías, que incluyen casi la totalidad de las modalidades delictivas electorales que se pueden llevar a cabo. Así, por ejemplo, más de 1 millón de electores vieron impedido u obstaculizado su derecho al voto por máquinas dañadas o por mesas que no abrieron; más de 700.000 fueron reubicados de manera ilegal, y casi 400.000 fueron víctimas de amedrentamiento o violencia por parte de miembros del oficialismo.

Todo esto sin contar la todavía incalculable cantidad de votos múltiples (facilitado, además, por la eliminación intencional de la tinta indeleble), el chantaje a empleados públicos y beneficiarios de programas sociales obligándolos a votar con el “acompañamiento” de dirigentes del PSUV, o la violencia contra testigos de la Mesa de la Unidad Democrática, muchos de los cuales fueron forzados a abandonar sus centros, centros donde “misteriosamente” el oficialismo terminaba la jornada con las votaciones más altas de su historia. Un cálculo preliminar ubica en casi tres millones y medio el universo de electores potencialmente afectados por este rosario de delitos.

Frente a esto, la Mesa de la Unidad Democrática ha exigido la realización de una auditoría total del proceso, pero hecha por organismos internacionales reconocidos, para poder responsablemente reconocer lo que haya que reconocer y exigir las repeticiones donde haya que realizarlas. Es una auditoría que no puede limitarse, como plantea cínicamente el gobierno, a comparar el contenido de las cajas con las actas. Porque en algunos casos, como el del estado Bolívar, el problema sí es de adulteración de actas. Pero en otros, la modalidad delictiva fue diferente. El voto supervisado, el amedrentamiento y la violencia, o los votos chantaje con el carnet de la patria, no aparecen en las actas.

El problema es el proceso fraudulento. En ningún juzgado del mundo se acepta como válida una confesión realizada bajo coacción o tortura, y no se discute si la firma de la confesión pertenece en verdad o no a la persona. El problema no es la firma de la confesión, sino cómo se obtuvo. Aquí nuestro problema no es de actas, sino de la violación de las garantías y del respeto a la ley.

Así como es verdad la naturaleza fraudulenta del proceso, no lo es la explicación simplista de que el supuesto triunfo del gobierno se deba a la abstención de la población opositora. La abstención del 15-O, más que causa, es la consecuencia de un proceso diseñado para que la gente no votara. Así, por ejemplo, de los 230.000 movilizados de manera ilegal en el estado Miranda, solo pudo votar 20%. Asumir que el resto simplemente “se abstuvo”, es hacer una abstracción indebida de la cantidad de obstáculos que antes y durante el proceso se diseñaron, precisamente, para torpedear la participación de los electores.

Otra de las mentiras tiene que ver con la presumible “ingenuidad” al participar en el proceso. Desde el principio, la Mesa de la Unidad denunció cada una de las violaciones de la ley que caracterizaban la elección. Pero, sabiendo que el objetivo del gobierno era “lavarse la cara” a fin de intentar disminuir la presión internacional en su contra, asistimos al proceso convencidos de que no podíamos permitir que el régimen se legitimara de esa manera. Decidimos entonces enfrentarlo en un terreno electoral, que sabíamos por supuesto difícil, buscando lograr dos cosas: o bien erosionarlo y quitarle poder al poder a través de la obtención de nuevos espacios para la lucha democrática o, en caso contrario, obligarlo a deslegitimarse aún más ante el mundo al desnudar su acción electoral delictiva.

Como consecuencia de lo segundo, el régimen no pudo salirse con la suya, y hoy la comunidad internacional a la cual quería impactar con su supuesta cara democrática, desconoce los resultados de su amañado proceso y se apresta, subsiguientemente, a reforzar las presiones sobre él. Hay que recordar que develar el verdadero rostro del opresor para deslegitimarlo es uno de los objetivos de la lucha no violenta.

La gran tragedia del 15-O es que el gobierno dinamitó la salida electoral. Y nuestra lucha principal ahora es restablecerla. Pero para que haya una salida electoral, tiene que haber un cambio en las condiciones que garanticen que se cumpla la ley. Y esto es urgente y crucial, porque la crisis económica no hará otra cosa que agudizarse, haciendo cada vez más grave e insoportable la presión social. El nuestro es un país que sufre, que pasa hambre y que grita cambio desde todos sus rincones. Nuestro reto es que esa demanda de cambio se realice por la vía electoral, que es la única que garantiza una transición pacífica y viable. Si esa vía se tranca como lo logró el régimen el 15-O, si se obstaculiza definitivamente la salida electoral, la presión de cambio –que no va a cesar– puede verse tentada a tomar otros rumbos, no siempre deseables ni efectivos.

Nos esperan tiempos duros. A falta de pueblo, el régimen seguirá apostando por la represión y la violencia, en todas sus formas. Maduro y sus demás violadores de la Constitución van a tratar de hacer lo que sea para vengarse de un pueblo que los aborrece. Con lo cual no harán otra cosa que darnos más razones y fuerza para alimentar nuestra lucha. Porque por más trampas y violencia que ejerza, el régimen sabe que es inútil. Intentar detener a un pueblo cuando se decide a cambiar es como detener un tsunami con la mano. Simplemente no se puede.

 

@AngelOropeza182

El Nacional

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 06.07.2017: ALTO: Desfile carnavalesco-militar
ALTO
COBARDIA:

Definitivamente hay inmensos temores en el alto gobierno. El desfile carnavalesco-militar de ayer dejó ver fisuras nerviosas. Desde el cambio de la tribuna presidencial al espacio donde se ubicaba la banda marcial, exactamente al frente, para que el presidente diera la espalda a la autopista Valle Coche y no al frente como está diseñado el espacio para desfiles desde Pérez Jiménez. Una escaramuza para despistar a supuestos enemigos atacantes como lo comentaron los encargados del montaje. Otra demostración de pusilanimidad el remover las municiones de todos los armamentos usados en la parada militar. De nuevo se vio el aumento de los guardaespaldas de Maduro que lo rodeaban incluso en los momentos que conversaba con el Alto Mando militar y sus allegados. El pase de aviones y helicópteros reducido a su mínima expresión por el permanente recuerdo del helicóptero del CICPC que disparó contra el MPPIJP y el TSJ y del que Maduro, en otra de sus mentiras pronunciadas ayer, dijo que “bombardeó el Tribunal y puso en peligro la vida de niños y mujeres que allí estaban”. Solo recuerdo lo que un diplomático que fue citado para ver los daños me dijo: “lamentable payasada … lo que nos mostraron fueron dos ventanas cuyos vidrios quebraron y el sitio donde estalló una granada pues las otras dos estaban vencidas y no explotaron … nos dijeron que era un ataque de la derecha fascista financiada por Estados Unidos como parte de un golpe de estado en desarrollo …”. Se les olvidó que esos diplomáticos viven aquí y saben todas las vicisitudes que pasan los venezolanos, tienen que comprar alimentos a los bachaqueros, traer sus medicinas de afuera y aumentar su seguridad a diario. Maduro metió otro embuste cuando expresó que la oposición ultraderechista pagaba con droga y dinero a los jóvenes que protestaban en todo el país. Igual con el señalamiento de que los demócratas son los responsables de ataques a hospitales, saqueos a comercios y la destrucción de buses Yutong. Con el nuevo lema que repetían como loritos los militares encargados del desfile “el sol nace por el Esequibo” nos recordaban que precisamente ese Esequibo se está perdiendo desde Chávez y que con Maduro estamos a punto de ir al matadero internacional para que nos despojen de lo que no supimos defender en estos 18 años, gracias a la intermediación de Fidel para conseguir el apoyo de Caricom como se demostró en la última reunión de la OEA. El presidente que nos tiene acostumbrados a sus inventos, falacias y galimatías no escapó de esa costumbre ayer. Cerrando el acto se confesó un ferviente creyente en el amor y la paz cuando sin estupor dijo: “no voy a ser cómplice de un hecho de violencia, mis valores son de paz … no acepto violencia de nadie”. El mismo personaje que dijo: “Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia y fuera destruida la revolución bolivariana nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos y lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas, liberaríamos nuestra patria con las armas”. Me recuerda aquella tira cómica argentina de la revista Billiken: “El otro yo del Dr. Merengue”. Cada día más evidencias. La inconstitucional e ilegal constituyente comunal lo tiene ensimismado …

 

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El Gran Planificador, por Víctor Maldonado

pensador

A Fiodor Dostoyevski

 

La última vez que lo vieron fue en aquellos oscuros años de la Santa Inquisición. La fecha exacta se ha perdido. Pero vino a ver la cara de aquel mal llamado protector de la fe. Los medios para la salvación se habían convertido en fines en si mismos. La iglesia se había trastocado en una maquinaria terrible donde se molía cualquier forma diferente de apreciar a Dios. La verdad se había transformado en un argumento de poder a favor de quienes lo ejercían. Se habían olvidado que Él había puesto el énfasis en el amor. De eso no quedaba nada. La bula Ad extirpanda, promulgada por el papa Inocencio IV el 15 de mayo de 1252, había legalizado la tortura contra “los heréticos, que eran ladrones y asesinos de almas, y que no debían ser tratados mejor que si fuesen literalmente ladrones y asesinos”. Todo su mensaje había sido olvidado. Vino, experimentó esa dura sensación de sentirse defraudado, y se fue en silencio, esperando tiempos mejores. El fuste torcido de la humanidad nunca da tregua.

Ha vuelto. Ahora está de nuevo entre nosotros. Otra forma de terror se ha enseñoreado entre los hombres. El mal no descansa en su constante mutación. Sin embargo, sigue siendo el mismo, y usando las mismas armas para reducir en el hombre el libre albedrío. La tentación originaria fue demarcada en esas cuatro palabras que perturbó todo el plan divino. La serpiente azuzó el pecado y se atrevió a susurrar una oferta irresistible: “Y seréis como dioses”. El mal siempre ha querido suplantar los designios de Dios, convertirse en su falso heraldo, apropiarse de las ansias de los hombres, expoliar su libertad. ¿Se puede administrar la vida de la gente? ¿Ese es el plan de Dios? ¿Acaso Dios nos concedió la libertad para que otro viniera a confiscarla, ofreciendo otra mana, otra tierra prometida, otro paraíso? ¿No es acaso la misma Inquisición de hace ocho siglos? ¿No termina sufriendo el hombre indefensión ante las brutales embestidas del poder?

Su paso por las calles de las ciudades pasó inadvertido. Pudo ver cómo la gente sufría hambre, enfermedad y desolación. Se sorprendió de esa fatal indiferencia con la que todo se dejaba transcurrir sin que hubiera una señal de conmiseración. También pudo contemplar el odio y la violencia ejercida con furor primitivo. Tan rápido que pasa la muerte a ser la esencia de lo que antes estaba vivo. Un balazo, un puñal, y todo comienza a dejar de ser, en medio de un silencio que transpira miedo e incapacidad. El mal tiene esa falta de color, ese negro que desafía cualquier haz de luz. En su caminar pudo ver con dolor como operaba la muerte insensata y sintió cómo cientos de miles de vidas habían sido truncadas en una orgía de odio infernal. Apreció en toda su malignidad ese poder ejercido sin los dones de Dios. Él solo había venido a calibrar la esencia del mal contemporáneo. No estaba dado que interviniera. Esta vez no habría ninguna resurrección. Ninguna señal diferente a la experiencia misma. Ningún otro mensaje que el que ya había sido dado desde el principio de los tiempos. Pero “si no se convierten, afilará la espada, tensará el arco, y apuntará”.

También se expuso a la institución de la mentira. La propaganda de la irrealidad que se impone a la gente hasta llegar a poner en duda lo que en verdad estaba ocurriendo. La misma vieja tentación de la serpiente originaria, ahora trastocada en vivencia fútil y promesa irrealizable. Todo el presente se condicionaba a un futuro que se confiscaba hoy. El tirano se asomaba y ofrecía un “paraíso que vendrá alguna vez, mientras tanto, mientras llega, les toca a ustedes la esclavitud y el arduo trabajo de volver a construir las pirámides de la inutilidad”. Con asombro pudo analizar cómo en el transcurso de la servidumbre eran miles los ardides intentados para mantener a la gente apaciguada. Un carnet, “el de la patria nueva”, es entregado como una constancia del adeudo, sabiendo que es estéril intentar conseguirle otro significado que un registro más que se suma a otros anteriores, una señal de la persecución moderna, el viejo tatuaje de los campos de concentración, pero sin dejar marca ni comprobación. No hay peor pecado que esta manipulación constante. Debajo de la mentira yace aplastado el plan originario, la libertad y las capacidades del ser humano para proveerse dignidad, y entre todos, justicia. Todo parece haberse consumado.

En algún momento, una ráfaga de gracia lo hizo ver diferente, aun en medio de una multitud que, enfurecida clamaba a Dios con las mismas palabras que alguna vez lo hicieron los que se consideraban pueblo elegido. “Extravía Señor el camino de los malvados, y acompáñanos en la recuperación del camino de la justicia”. Pedid, y se os dará, recordó que fue una de sus promesas cuando como uno más recorría la tierra. Una patrulla se lo llevó sin que Él prestara resistencia alguna. En el largo y accidentado trayecto pudo ver mil caras y millones de resentimientos. Pudo rozar el rencor por el tiempo perdido. Se percató de la vergüenza de aquel que se entregó a la idolatría ideológica. Sintió el pavor de aquellos que preferirían no pelear. Sintió el tufo de la traición del que se entrega. Pudo entrever las caras de Judas y el brillo sanguinolento de las treinta monedas. Sintió el sabor de la confusión. Pudo tantear la maquinaria asesina que transformaba a sus objetivos en una masa sin cara, sabiendo, no obstante, que estaban a punto de clausurar vidas, sueños, afectos y posibilidades. Entendió, con terror, que el hombre se estaba vaciando rápidamente de amor, y que ese espacio estaba siendo ocupado por la oscuridad más absoluta. “Señor, cuántos son mis adversarios. Cuantos se levantan contra mí, disfrazados de ángeles de luz. Predican el amor, pero practican el odio. Dicen que están al servicio de la gente, pero la verdad es que los tienen a todos en la más abyecta condición de servidumbre”. ¡Han confiscado el nombre de Dios!

Una habitación lúgubre fue el lugar del encuentro. El Gran Planificador estaba allí, sentado, tratando de adivinar los porqués. Un largo silencio hizo la antesala, mientras las dos miradas combatían en un intento fallido para comprender. “Mal momento para tu venida” atinó a decir el burócrata devenido en Dictador Supremo. “Si quisieras a los hombres, si estuvieras pendiente de tu rebaño, no los expondrías a la caída de los precios del petróleo y a la guerra económica emprendida desde el egoísmo de los que más tienen. Dejaste de enviarnos tus dones, y ahora solo puedo repartir promesas que, tal vez, nunca podré honrar. Tú, que todo lo puedes, estás conspirando contra una ley científica y universal: Ellos están condenados a ser igualados por la fuerza de los hechos, y nosotros, una minoría esclarecida, tenemos la obligación de llevarlos a la tierra prometida, donde no hay diferencias, donde la igualdad es el signo de los que son libres. Tú hiciste agreste el camino, Tú los quisiste libres, y ellos no quieren serlo. Ellos cambian su libertad por un mendrugo de pan, hacen trueque con el espectáculo. Se han acostumbrado a esta orgía distributiva, digna heredera del becerro de oro que trastocaba tus austeras noches en el desierto por episodios de desenfreno que podían durar semanas. Tú no entiendes nada. El dios que ellos quieren es el que da sin exigir otra cosa que sumisión y silencio. Esa es su felicidad, y yo soy su proveedor. Por eso Tú estás allí, esposado y condenado a morir en uno de mis más oscuros calabozos, mientras que yo sigo al frente, repartiendo lo que tengo en inventario, cuando hay pan, doy pan, y si no, doy palo. La gente me teme, y eso es mucho más estable que tu frágil mandamiento del amor unilateral. Si me temen, puedo incluso obligarlos a que me amen”.

El Gran Planificador se sentía más cómodo. Este también era un monólogo impuesto violentamente por la fuerza ejercida con pureza criminal. Se sintió animado, y continuó. “No hay poder que se me iguale. Incluso los que se sienten preferidos por la fortuna se levantan y proclaman delante de todos que se sienten agradecidos, y que felicitan esta ecuación perfecta donde Yo accedo a las demandas de los privados y el pueblo. Las tres P, le dicen. Todos fundidos y confundidos en una misma pasión arrebatadora, el dislate rentístico, el saqueo de los recursos, sin importar que el telón de fondo sea el duro palo que aplaca, el hambre que aquieta, la violencia que silencia, la extorsión que apacigua, la mentira que confunde, el caos que enreda. Allí se les acaban las oraciones y los buenos deseos, y comienzan a salivar para conseguir estar más cerca de mí, su nueva y real deidad. Yo si hago milagros. Rescató al mediocre, empoderó al criminal, patrocino la mentira, invierto en la impostura, y desalmo al país hasta dejarlo presa de su propia oscuridad. Tú sabes que soy tu anticipación destruccionista, soy el mal organizado para garantizar ese vacío que Tú inauguraste con el agua cuando inundaste al mundo, o con el fuego cuando decidiste acabar con Sodoma y Gomorra. Yo soy tu argumento más eficaz”.

El silencio era la única respuesta. Y una mirada penetrante que traspasaba la coraza de mentiras para llegar a la esencia. Pensaba, y su pensamiento se esparcía con la luminosidad de una centella por todo el cuarto. “Al final el hombre optará por su libertad. Al final superará la confusión. Al final optará por la verdad. Al final rescatará su dignidad, porque las instituciones del mal no son sostenibles. Yo en el aprieto, doy holgura. Repudio el mal, lucho contra la mentira y detesto a los malhechores, sanguinarios y embusteros. Yo venzo a los sepulcros abiertos que halagan con la lengua y destruyen con sus manos. Yo soy reconstrucción. Tú eres la perdición donde al final estás condenado a perderte. Yo soy la bondad y tú solo eres la fuerza. Yo soy la razón y tú solo eres el sinsentido. Yo soy la libertad como don, y tú un carcelero”.

No le estaba dado al Gran Planificador comprender la esencia de su error. Miraba con desparpajo mientras imaginaba una muerte sin cruz para aquel que tenía al frente. Uno más, vencido por el argumento más preclaro, porque el que tiene la fuerza impone sus condiciones. “Volviste en mala época. Te cuadraste mal de nuevo”, atinó a decir con soberbia desbordada. Pero el otro callaba. Se cruzaban las miradas y el silencio era un grito ensordecedor. “¿Por qué se gloria el malvado de su ambición y el codicioso se felicita con su insolencia, si al final toda codicia termina siendo el polvo en el que te convertirás? Todos están sometidos al escrutinio, algún día rendirás cuentas y saldrás fallo. Serás contado, pesado, dividido, y puesto fin a tu época. Serás vencido porque has querido ser como dios, siendo como eres un insignificante arrebato de maldad”. Todo eso pareció haberse dicho, pero solo dijo “No entiendes nada”.

“No entiendes la portentosa capacidad de los que deciden luchar por su libertad. No atinas a comprender que, llegado el momento, lo que parecía desecho pasa a ser piedra angular, la debilidad se transforma en fuerza, el desánimo en determinación, y la complacencia pasa a ser exigencia de cambio. Demasiados siglos son testigos de la única cosa que está fuera de tu capacidad de dominio, una verdad que no ha sido quebrantada, tan simple como que el mal nunca se impone definitivamente. Y ese también será tu destino. Los que ahora sometes, cautivarán a sus cautivadores y dominarán a sus opresores. Y la gente, poco a poco, restaurará las bases de su libertad, la única arma que pueden blandir contra su propio pecado”.

Una chispa iluminó toda la sala y mostró que ya no había nadie más que un pobre poderoso solitario condenado a descontar los días. Él se había ido, no estaba previsto que muriera de nuevo, eso ya había ocurrido. Algunos dicen que lo vieron en medio de las nubes de gas represor, sereno y firme, del lado de los que apresuraban el paso para abrir las puertas de la libertad.

@vjmc

Los diálogos de Platón, por Laureano Márquez

 

platon

Sócrates:

Querido Glaucón, imagínate una caverna subterránea, donde un grupo de hombres llevan 18 años encadenados contemplando solo sombras, que para ellos son la única realidad existente.

Glaucón:

¿Qué te sucede?, Sócrates, ¿te fumaste una lumpia? No entiendo a dónde quieres llegar. ¿Quieres acaso decir que estos hombres llevan 18 años siendo engañados y que toman por verdad lo que es mentira?

Sócrates:

Efectivamente, pero, ¿a qué te refieres con eso de “lumpia”?

Glaucón:

No sé, pregúntale al gran comediógrafo Aristófanes, que pasó de estar encadenado a encadenar a otros.

Sócrates:

Entiendo claramente a quién te refieres, pero mejor volvamos a nuestro asunto: ¿crees que los que están encadenados deben dialogar con aquel que los encadena, para ser liberados?

Glaucón:

Sócrates: ¡tú preguntas unas vainas! De bolas que sí. ¿Qué otra cosa podrían hacer si lo único que no tienen atado es la lengua? No tienen otra opción que convencer a quien los oprime de ser liberados.

Sócrates:

Muy bien, ¿y qué razón tendría el que tiene las llaves de las cadenas para hablar con ellos y soltarlos? ¿No haría mejor en bailar salsa frente a los miserables y sumar al suplicio de la prisión el de la burla hiriente y desmoralizante?

Glaucón:

Ciertamente ninguna.

Sócrates:

Entonces ¿lo dejamos hasta aquí o seguimos?

Glaucón:

Naturalmente debemos seguir, ciertamente no hemos llegado a ninguna conclusión que resuelva nuestro asunto.

Sócrates:

Entonces ¿seguimos?

Glaucón:

¡Sí!

Sócrates:

¿Paramos?

Glaucón:

¡No!

Sócrates:

Seguimos. ¿No es cierto que quien no dispone de otro medio que su palabra y su cerebro tendría que diseñar alguna estrategia inteligente, ya que quien lo oprime tiene de su lado no solo toda la fuerza de sus armas, sino también una capacidad ilimitada de maldad y cinismo para hacer creer a quien está oprimido que vive libremente?

Glaucón:

Perro, Sócrates, me la pones cada vez más difícil…

Sócrates:

De eso se trata el pensar filosófico, querido Glaucón. ¿O es que necesitarás, acaso, que hable con alguien muy rico y que te contrate a un abogado solo para que te diga lo estúpido que eres?

Glaucón:

De ningún modo, Sócrates, porque le diría: ¡no me defiendas, compadre!

Sócrates:

Entonces concéntrate en lo que se habla.

Glaucón:

Si va.

Sócrates:

¿No crees que quienes están encadenados deben al menos, por estrategia, ponerse de acuerdo para liberarse antes de pensar en sus intereses particulares, cuya legitimidad no se discute, pero que debe posponerse en función del interés común?

Glaucón:

Común sabio hablas en verdad, Sócrates; si no se ponen de acuerdo no lograrán mucho. Ya lo dice el himno griego: “compatriotas fieles, la fuerza es la unión”.

Sócrates:

Recuerda, estulto Glaucón, que quien los tiene encadenados es, además, el que les suministra la comida y podría matarlos de hambre.

Glaucón:

Coño, Sócrates, toda esta historia te la tienes que estar inventando. Algo tan cruel no puede ser real.

Sócrates:

Quedan menos de 1000 caracteres, Glaucón.

Glaucón:

Entiendo. Bueno, creo que además de hablar deberían hacer algo más. Demostrar que los muchos pueden más que el capricho de uno solo, como diría Étienne de la Boétie.

Sócrates:

Usas un buen ejemplo, Glaucón, mira lo que dice este francés —al que citas tan oportunamente y que habrá de nacer dentro de 1700 años—, en su discurso sobre la servidumbre voluntaria, para terminar con las tiranías: “Decidíos, pues, a dejar de servir, y seréis hombres libres. No pretendo que os enfrentéis a él, o que lo tambaleéis, sino simplemente que dejéis de sostenerlo. Entonces veréis cómo, cual un gran coloso privado de la base que lo sostiene, se desplomará y se romperá por sí solo”.

Glaucón:

¿Es que acaso tratas de decirme, ¡oh Sócrates!, que los encadenados, con su sola voluntad, podrían cambiar las cosas?

Sócrates:

Eureka: el día en que los muchos hagan lo correcto, y todas las voluntades confluyan en una misma dirección, el uno deja de sostenerse, porque al final el poder es una convención entre los ciudadanos. Los tiranos usan la fuerza para lograr sembrar el miedo. Pero el día en que los muchos pierdan el miedo, ¿qué crees que va a pasar con el uno?

Glaucón:

¿Se transforma en cero?

Sócrates:

Querido Glaucón, te graduaste de filósofo.

 

@laureanomar

“La mentira dura mientras la verdad llega”, por Armando Martini Pietri

Oposición3

 

Una vez escribimos que “para algunos políticos y quienes les acompañan decir la verdad es pecado mortal, despreciando a todo aquel que está convencido que hacerlo, es lo correcto.” Aún persisten algunos influyentes que no han aprendido la lección de que al ciudadano hay que hablarle con la verdad sin importar lo cruda y dura que pueda ser. La sinceridad se agradece, la franqueza ayuda a comprender mejor lo que sucede y el porqué de las futuras acciones. ¡Cuando la verdad es pecado y la mentira virtud, la democracia muere!

El diálogo y las negociaciones son clandestinas y consideradas secreto de estado. ¿Por qué las ocultan? Sectores del oficialismo y la oposición se han reunido oficial y extraoficialmente, con permiso o sin autorización. Lo hicieron en el pasado a pesar de los desmentidos, continúan en la actualidad, pero nadie quiere ni se atreve a hablar, se hacen los locos. Esas conversaciones seguirán porque los que asisten y promueven, las consideran convenientes.

Los convencidos de la utilidad y beneficio del diálogo; háganlo, plantéenlo, pero no lo nieguen. Tarde o temprano la verdad retumba y ensordece. Las reuniones son un secreto a voces, pero los conversadores insisten en mantenerlas subrepticias, lo que lleva a sospechar que algo malo más que bueno tratan de encubrir. El ciudadano tiene derecho y la dirigencia política la obligación de informar sobre los temas que allí se conciben, no hacerlo -por decir lo menos- es una bofetada a la confianza que diariamente nos solicitan. Con la mentira la verdad es que todos perdemos.

Con respecto al revocatorio, hay que asumir la poca o ninguna viabilidad de materialización; si no lo hacen retrasando groseramente su ejecución, lo harán por la vía judicial –no olvidemos las demandas pendientes, que nadie parece o quiere recordar-. Pero deben tener cuidado, señores políticos de parte y parte, no puede asumirse la claudicación a la lucha en un país donde sobra talento y gente ingeniosa con capacidad y disposición a sacrificarse. Los tiempos del hambre no son los mismos que los tiempos políticos.

La amenaza latente en relación a la no elaboración de la consulta refrendaria, obliga a la búsqueda de mecanismos alternativos, que, si bien no eliminen la posibilidad del revocatorio, dirijan sus gestiones a obtener los mismos objetivos. No podemos conformarnos o renunciar a ejercer cualquier acción distinta, condenando a millones de venezolanos a seguir el destino que unos pocos pretenden o han aceptado. ¿A cuenta de qué sólo 4 partidos deciden por un país entero? ¿Con el acoso a Voluntad Popular, está el Gobierno arrinconando a una cuarta parte de la oposición? ¿No son ésas mentiras en sí mismas? 

La oposición en general, no puede ni debe echar en saco roto las advertencias que propios y extraños hacen. Mantener una estrategia confusa por omisión y silencio, dando a entender que esto está casi listo, que el revocatorio no depende del CNE sino de nosotros, es mentir a conciencia; es invertir en la indignación ciudadana. Porque esa posibilidad existe y puede estarse negociando así lo desmientan mil veces. María Corina Machado lo sospecha, lo intuye, lo presiente y por eso lo denuncia. Ya es una duda compartida por millones. Ahora bien ¿quieren disipar la incertidumbre? Firmen un documento público de compromiso ante la nación. Hay que atreverse, comprometerse con los ciudadanos que aún confían. Claro, si de verdad no están dispuestos a la falsedad. A pesar de estar confesos y en evidencia, aún se empeñan en tergiversar desdiciéndose unos con otros.

La simple existencia de tamaña interrogante demuestra que hay aspectos de la referida consulta popular que la mayoría de los venezolanos no conoce a fondo, y sobre la cual hasta el presente no hemos escuchado explicar a ninguno de sus líderes políticos.

Es momento para decir las cosas como son, es el deber y reto de la oposición y de todo dirigente aspirante. De no hacerlo tienen pintados en la frente la derrota y el desprestigio político. La estrategia tiene que ser confrontar con la verdad, los venezolanos jamás han dejado de responder con firmeza a sus llamados. La dirigencia opositora debe advertir sobre la falta de compostura del oficialismo, entrenar y motivar a sus simpatizantes para que concurran bien preparados no a ejercer un derecho sino a exigirlo y si hace falta, imponerlo.

Ciudadanos de a pie, sociedad en general y analistas políticos coinciden en preguntarse sobre el futuro de las acciones a seguir, están a la espera que sus líderes señalen los quehaceres que conllevan algo más que manifestaciones públicas, las cuales, si bien animan el espíritu y dan brío al alma, no siempre se traducen en resultados concretos. El Gobierno tiene la fuerza, la oposición la verdad. Sin embargo, las autocracias no se basan en la verdad sino en la fuerza. El Gobierno y el chavismo saben que por los caminos legales están perdidos, mientras con el poder en la mano pueden cambiar lo que consideren para sostenerse en el mando. La oposición también lo sabe, y ese conocimiento hace más valioso y meritorio su esfuerzo y resistencia.

A las mentiras del Gobierno y su grupo de partidos que han hecho de la simulación, la propaganda que distorsiona, del ocultamiento de cifras y realidades, su política permanente de acción a lo largo de estos años, no puede agregarse una estrategia de medias verdades, ambigüedades e incluso falsedades por parte de la oposición organizada o dispersa en grupos y personalidades diversas. Venezuela no lo merece.

A los ciudadanos hartos de un oficialismo de embaucadores sin miramientos, obsesionado por el poder, no hay que emocionarlos con que todo cambiará. Hay que retarlos, enseñarles las trampas sembradas en el camino, adiestrarlos, enfrentarlos a la realidad. La oposición debe transformarse en guerrera líder con la verdad como bandera. A los soldados no se les prepara para la guerra haciéndoles creer que el enemigo está perdido, al contrario.

Bajar las alertas y preocupaciones ciudadanas es un error grave y peligrosísimo. Es lo contrario; el pueblo, la gente, debemos estar plenamente conscientes de todas las tretas y manipulaciones que puede desarrollar y aplicar un Gobierno incapaz de ordenar la economía y el bienestar de los venezolanos, pero experto en artimañas de la legitimidad y de las leyes.

Con la verdad en la conciencia, haremos que sean ellos los que se enreden en sus propias trampas.

 

@ArmandoMartini

 

Claudio Fermín Ago 18, 2016 | Actualizado hace 4 años
Todo era mentira, por Claudio Fermín

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Cuando el gobierno de Chávez sustituyó al de Rafael Caldera, el nuevo Presidente aseguró haber logrado un gran cambio político, no por el mero triunfo electoral sino porque impulsaría en Venezuela una democracia participativa y protagónica.

Proclamaba que quedaba atrás la democracia representativa, que no bastaba con elegir concejales, alcaldes, diputados y gobernadores. Había que ir más allá. La voz del pueblo tenía que ser escuchada todos los días, no sólo cada cinco años al momento de votar.

Fue así como la Asamblea Constituyente de 1999 decretó una nueva Constitución en la que su artículo 72 consagraba el derecho a revocar un mal gobernante. No había que esperar que un presidente inepto, corrupto, o negligente, terminara su período. Si ya sabemos que una gestión lesiona al país, para qué entonces permitir que continúe.

La lógica del referendo revocatorio era impecable y se presentó a los venezolanos ese mecanismo como una reivindicación, como un nuevo derecho político.

El propio Hugo Chávez, promotor de la idea, se ufanaba de haberle dado a los electores más poder con el derecho a revocar.

El bienestar de los ciudadanos, decía, estará siempre por encima de una elección en la que el ganador no había estado a la altura. Los votantes podían revocar a quien los había defraudado y les hacía daño con sus errores y su incapacidad para gobernar.

Esa oferta de dar más poder a los ciudadanos atrajo millones de votantes quienes respaldaron el proyecto de Constitución y se acercaron al chavismo como movimiento político porque daba importancia a la opinión del común. Se sintieron interpretados.

Hoy Venezuela está hundida en desabastecimiento de alimentos, medicinas, repuestos para automóviles, fertilizantes e insumos para la producción agropecuaria y de muchos otros bienes, además acosada por la inseguridad y los pésimos servicios públicos. Quienes creyeron que de verdad se podría revocar a un mal Presidente, están desconcertados.

Los dirigentes del PSUV han engañado al país. Y usan como piedra de tranca a las rectoras del Consejo Nacional Electoral, cuya principal función es organizar elecciones pero se dedican realmente a obstruirlas. Por ese trabajo sucio cobran 500.000 bolívares mensuales en sueldos y primas. ¿Ahora entienden?

@claudioefermin