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Después de 13 meses detenido, Jesús Armas regresa a las aulas

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Después de permanecer 13 meses detenido, el activista y exconcejal del municipio Libertador de Caracas, Jesús Armas, regresó a las aulas de clases de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

La cuenta en X Viva la UCV informó que finalmente fue retirada la pancarta que se mantuvo en la escuela de estudios políticos de la universidad por más de un año como medida de protesta para exigir la liberación del también profesor universitario.

Armas fue recibido por la comunidad estudiantil, miembros de la Federación de Centros Universitarios, por el decano Juan Carlos Apitz y el rector Víctor Drago.

“Aquí estamos desde la casa que vence las sombras dando un mensaje importante al país y es que nunca más puede haber haber un estudiante, un profesor encarcelado por razones injustas. Nunca más puede haber un venezolano encarcelado por razones de conciencia”, expresó Armas en un video difundido en redes sociales.

Jesús Armas propuso seguir luchando por la liberación de los 600 presos políticos que aún continúan tras las rejas, así como también elecciones libres, justas y generales para que los venezolanos puedan tener un gobierno democrático que represente la soberanía de todo el pueblo de Venezuela.

Celebran el regreso

El dirigente político Juan Pablo Guanipa (excarcelado recientemente) celebró que Jesús Armas este de vuelta en las aulas junto a sus estudiantes y colegas.

“Jesús Armas es un joven patriota que ha dedicado su vida a la academia y a las comunidades de Caracas. Hoy se reencuentra con sus estudiantes en la Escuela de Estudios Políticos de la UCV”, posteó Guanipa en su cuenta en X y aseguró que a los cientos que aún no han logrado reencontrase con sus familiares seguirán luchando para que todos vuelvan a casa.

Sairam Rivas, pareja de Armas, menifestó su felicidad al ver que el profesor pudo regresar a la UCV y reencontrase con sus estudiantes y colegas. “Seguimos hasta que todos sean libres”, afirmó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Ley de Amnistía en Venezuela: ¿primer paso o trampa?

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Aunque la intervención de los EE. UU. en Venezuela contravino el derecho internacional, ha generado, de forma paradójica, un espacio para el cambio. La reciente Ley de Amnistía (LA) parece ir en esa dirección. Con excepción de algunos delitos, como los crímenes de lesa humanidad (Art. 9), concede una “amnistía general y plena de… delitos y faltas” (Art. 1) cometidos durante un amplio período (Art. 5) y con ocasión de determinados sucesos (Art. 8). Además, declara objetivos nobles como la “promoción de la paz social, la convivencia democrática y la reconciliación nacional”.

Sin embargo, una norma no debe juzgarse solo por lo que proclama, sino también –y, sobre todo– por sus efectos reales. Desde esta perspectiva, surgen de inmediato dudas fundamentales sobre el objeto y la necesidad de la LA.

¿Objeto genuino, necesidad? Cuando el diablo se esconde en los fundamentos…

Tradicionalmente, una amnistía es entendida como la renuncia a la persecución de hechos delictivos (aquí pp. 125 s., en particular diferenciándola del indulto). Es decir, su punto de partida es siempre un objeto amnistiable: un hecho jurídico-penalmente relevante que, en vista del contexto concreto, el Estado decide olvidar. Sin embargo, en el contexto de esta amnistía es muy dudoso si realmente existe un objeto genuinamente amnistiable.

La LA vincula los hechos amnistiables con sucesos asociados en gran medida con actos de protesta (Art. 8: “manifestaciones y hechos violentos por motivos políticos”). Debido a este vínculo y al control del gobierno sobre el aparato de persecución penal es muy probable que en muchos casos no se trate de hechos genuinamente delictivos, sino de imputaciones ficticias construidas a partir de la criminalización de la protesta y la persecución de los opositores del régimen chavista. En consecuencia, no existe un verdadero objeto amnistiable y muchas, si no todas, las personas potencialmente alcanzadas por la LA ni siquiera habrían debido ser objeto de persecución penal o detención.

Además, ¿carecía realmente el ordenamiento jurídico venezolano de herramientas jurídicas para liberar a imputados o detenidos por los hechos en cuestión? Es decir, ¿no hubiese sido más conveniente echar mano de las herramientas ya disponibles a nivel interno para proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos afectados por los propios abusos del gobierno? Contra esto podría sostenerse que una solución general, como la amnistía, evitaría una dispersión de criterios en las excarcelaciones. Sin embargo, la LA no elimina ese riesgo, pues los tribunales encargados de decidir las solicitudes también gozan de un cierto margen de apreciación al verificar los supuestos de la amnistía (Art. 11). Pero lo que es peor, tal como está diseñada, la solicitud del interesado implica al menos indirectamente una aceptación de cargos.

Así, incluso si los cargos son artificiales, solicitar la amnistía supone aceptar su premisa (esto es la existencia de un hecho amnistiable) y genera un indeseable efecto legitimador: la supuesta indulgencia estatal frente a injustos cometidos por los ciudadanos y, por lo tanto, legítimamente perseguidos. Pero de esa forma se diluye el rasgo distintivo del problema estructural: la fabricación de imputaciones mediante la manipulación del aparato penal, la criminalización de la protesta y el consiguiente menoscabo de la democracia.

 …pero también en los detalles. Riesgos de la LA

La LA presenta, además, serios problemas funcionales.

El primer problema es su ámbito temporal. Este es más limitado de lo que sugiere a primera vista el Art. 6, es decir, más de 25 años, pues el Art. 8 reduce ese periodo a unos sucesos específicos que abarcan apenas unos 20 meses aproximadamente, dejando fuera una serie de sucesos ocurridos en otros períodos. Además, la exclusión de la amnistía para hechos posteriores a su entrada en vigencia (Art. 6), combinada con el control del aparato penal, mantiene intacto el riesgo de nuevas imputaciones artificiales y de una eventual reactivación del hostigamiento judicial contra opositores.

En segundo lugar, la amplitud del ámbito de aplicación material de la LA (Art. 1) tampoco ofrece una garantía sólida de libertad. Pues con el telón de fondo de un aparato de persecución penal controlado por el gobierno podría bastar una imputación estratégica bajo alguno de los hechos no amnistiables (Art. 9, por ejemplo, tráfico de drogas) para neutralizar su concesión y regresar al punto de partida.

Por último, los riesgos derivados del deber de comparecer personalmente de los solicitantes (Art. 7) ante los órganos de persecución no parecen ser neutralizados por la prohibición de detención prevista en ese mismo artículo a favor de ellos. Según tal prohibición, tras la solicitud “… la persona no podrá ser privada de libertad por los hechos [amnistiables]”. Pero, ¿es esto suficiente? Imaginemos a un ciudadano residente en el extranjero que regresa para solicitar la amnistía. Aunque no podría ser detenido por los hechos amnistiables mientras dura el trámite, ¿qué ocurre si su solicitud es rechazada en primera instancia? Según el Art. 12 LA tendría derecho a apelar el rechazo de la amnistía, pero solo con “efecto devolutivo”. Esto significa que, mientras se resuelve el recurso, él conservará la condición de investigado o procesado por el hecho que dio motivo a la persecución penal (en ese contexto, el Art. 10 LA –que ordena la cesación de medidas de coerción personal– no sería aplicable, porque se refiere a “personas beneficiadas por la amnistía”, es decir con una solicitud ya aprobada). Aunque permanezca en libertad, podrían imponérsele medidas restrictivas, como la prohibición de salida del país. En un contexto de decisiones potencialmente arbitrarias, este riesgo no es menor. Si el rechazo se confirma, quedaría expedita la vía hacia una condena basada en imputaciones cuestionables.

Frente a ello, la Comisión Especial prevista en el Art. 15 para asegurar el cumplimiento de la LA carece de capacidad crítica. Hasta el momento no se conoce con certeza su integración y su competencia se limita a casos individuales, no a problemas sistémicos. Es decir, puede corregir disfunciones puntuales, pero no estructurales.

Conclusión: una oportunidad perdida

Si bien la excarcelación de las víctimas del comportamiento abusivo del Estado siempre debe saludarse, la LA presenta problemas de fondo y de funcionamiento. Aunque esta declara el deseo de restaurar la paz y la democracia en Venezuela, estos objetivos no pueden alcanzarse sobre bases (normativas) frágiles. Por lo tanto, hubiera sido preferible un reconocimiento explícito del uso abusivo del aparato estatal-judicial durante los años previos, acompañado de una herramienta coherente con ese diagnóstico. En esta línea, hubiera resultado más consistente, como ya se ha planteado, una disposición general —mediante un decreto o una ley— declarando la renuncia a la persecución de los hechos vinculados a la protesta y reconociendo el carácter abusivo de las imputaciones o al menos no haciéndolos pasar como delitos genuinos.

En consecuencia, resulta contradictorio que la LA se proponga también “prevenir que los hechos objeto de la amnistía vuelvan a producirse” (art. 2). Pues esto implica una peligrosa declaración de intenciones de persistir en la criminalización de actos que encarnan el ejercicio legítimo del derecho a la protesta. Una auténtica reinstitucionalización democrática debería, por el contrario, proteger y fomentar ese ejercicio. Solo sobre esa base podrán verdaderamente construirse la paz social, la convivencia democrática y la reconciliación nacional.

  • Kai Ambos es Catedrático de Derecho (penal e internacional) en la Georg-August-Universität Göttingen (GAU)(Alemania), Director del Centro de Estudios de Derecho Penal y Procesal Penal Latinoamericano (CEDPAL) y Juez del Tribunal Especial para Kosovo, La Haya, Países Bajos.
  • Gustavo Urquizo es doctorando y docente de la GAU e investigador del CEDPAL.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Periodista Ramón Centeno denunció que obstáculos judiciales le impiden operarse 

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A través de las redes sociales, el periodista Ramón Centeno, excarcelado el pasado 14 de enero tras cuatro años de reclusión, denunció que el Tribunal 11 de Juicio del Área Metropolitana de Caracas obstaculiza una intervención quirúrgica para volver a caminar  solicitando una nueva evaluación forense.

“El día viernes se me informó que me debía hacer otro informe forense y que en las próximas me iban a llamar para hacerlo, eso significa que no podré operarme el jueves como lo tenía previsto. Pónganse la mano en el corazón hasta cuando me mantienen en esta situación tan difícil, tan compleja, yo quiero volver a caminar. Sigo apostando por la reconciliación, pero una con justicia y memoria”, dijo Centeno. 

El profesional de la comunicación fue detenido el pasado  2 de febrero de 2022 luego de realizar una entrevista en el Comando Nacional Antidrogas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Estuvo preso por cuatro años, acusado de tráfico de influencias, usurpación de funciones y asociación, junto con Gabriel Enrique Zambrano Guerra.

Poco antes de su detención, Centeno sufrió un accidente automovilístico que le provocó fracturas en el fémur y la cadera. 72 horas después de su ingreso en prisión, una caída causada por un custodio agravó sus lesiones y desencadenó una infección en la herida.

Pese a los informes médicos que insistían en la necesidad de hospitalización urgente, a Centeno nunca se le ofreció una medida humanitaria y cuando era trasladado a centros asistenciales lo hacía esposado. 

De acuerdo a una evaluación médica hecha en la Universidad Central de Venezuela (UCV), el periodista padece una infección por reducción abierta e interna con placas de compresión dinámica por fractura de tercio proximal del fémur derecho.

A raíz de la postración en cama y silla de ruedas, Centeno desarrolló hipertensión arterial, trastorno psicótico, insomnio moderado, cefalea, náuseas, fotofobia, alucinaciones, diarrea y pérdida del apetito.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Arreaza: justicia militar anunciará medidas

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El presidente de la comisión parlamentaria para el cumplimiento de la Ley de Amnistía, Jorge Arreaza, dijo este martes en un programa de radio que la justicia militar está evaluando el caso de algunos de sus miembros encarcelados por motivos políticos. 

“La Justicia militar está trabajando y va a anunciar sus medidas. La FANB está haciendo su revisión”, dijo el ex vicepresidente de la República, quien no se refirió al involucramiento del Ministerio Público en los casos donde estén implicados militares.  

Arreaza dijo que la amnistía no estaba contemplada para policías y funcionarios policiales condenados por las “guarimbas”.

“Falta mucha tela por cortar. La ley no lo puede cubrir todo. Sí cubre a las personas que están fuera del país”.

Organizaciones civiles y familiares de presos políticos se han quejado que la ley contempla apenas 13 hechos ocurridos en 13 años distintos y no cubre todo el período planteado desde 1999 hasta 202, lo que excluye a varias víctimas, entre ellos militares.

“Falta mucho en el sentido de evaluar situaciones judiciales. Por ahí escuché a Yon Goicoechea que quiere aplicar, reconociendo algunos errores y señalando que va a activar a su apoderado. Ojalá regresen los que aman a su país y quieren hacer política”, indicó el diputado. 

Arreaza reconoció que la Ley del Odio se ha aplicado en algunos casos de mala manera. 

“No hay derecho a revisar el teléfono en una alcabala”, subrayó el diputado de la Asamblea Nacional.

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Violencia en carnaval refleja frustración acumulada y debilitamiento de normas

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En la tarde del martes 17 de febrero, en el sector Tierra Negra del municipio Cabimas, estado Zulia, lo que un grupo de jóvenes describió como una “penitencia de carnaval” se convirtió en un acto de crueldad que generó conmoción. Varios adolescentes y un adulto sometieron a un muchacho con condición especial, lo obligaron a sentarse en un charco de aguas residuales y le arrojaron el líquido contaminado sobre la cabeza y el cuerpo, mientras lo sujetaban por el cabello, lo forzaban a mirar a la cámara en medio de burlas y agresiones verbales. 

Videos grabados por los mismos agresores se viralizaron en cuestión de horas en redes sociales. Al día siguiente, funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) detuvieron a dos adolescentes de 17 años y a un joven de 20, por ser los principales responsables de este hecho. Ellos alegaron que “jugaban carnaval”. 

Este caso de Cabimas no fue aislado, fueron documentados al menos 16 casos en Zulia, Miranda, Distrito Capital, Trujillo, Mérida, Guárico, Aragua, Bolívar y La Guaira.

Las peleas y riñas que se vieron en los días de carnaval en distintas partes de Venezuela no son solo hechos aislados, sino un reflejo de tensiones más profundas en la sociedad, según el análisis del sociólogo Rafael Uzcátegui, director de Laboratorio de Paz. 

“Desde una lectura sociológica, estos episodios pueden expresar la acumulación de frustración por años de crisis, la normalización de la violencia en la vida cotidiana, el debilitamiento de normas sociales y la pérdida de confianza entre las personas. También reflejan cómo, en contextos donde hay pocos espacios para canalizar el conflicto o expresar el malestar social, la agresividad se desplaza hacia lo cotidiano”, expresó.

En Caracas, los incidentes se concentraron en espacios públicos: en Los Próceres, grupos de jóvenes rociaron espuma a diestra y siniestra, incluyendo a personas de la tercera edad que se cubrían con trapos para protegerse, golpearon a quienes grababan y generaron un ambiente de pocas sonrisas y caras serias. 

Decenas de uniformados de la PNB desalojaron a los causantes del desorden. Hace justamente un año, en este mismo escenario fue asesinado el joven Luis Fernando Benítez Medina, de 19 años, luego de que se negó a participar en un “juego” de carnaval que involucraba rociar espuma en espray y tánganas, lo que provocó que los agresores lo atacaran con latas, objetos contundentes y golpes, causándole heridas graves en la cabeza y torso que le causaron la muerte. 

Dentro del metro de Caracas, jóvenes y adolescentes, incluyendo un niño disfrazado del Chavo del 8, planearon y ejecutaron agresiones: rociaron espuma a pasajeros, como a un hombre de la tercera edad que revisaba su celular, asustándolo y huyendo tras grabar el acto para subirlo a redes. 

Esta dinámica se repitió en otras regiones: en Ocumare del Tuy (Miranda), una “guerra” de botellas y espuma en la concha acústica Yolanda Moreno dejó familias huyendo de los objetos contundentes; en Boconó (Trujillo), dos peleas callejeras durante los desfiles, una cerca de la Plazoleta San José Gregorio Hernández y otra junto al Hospital Rafael Rangel, resultaron en más de 10 personas atendidas por lesiones, incluyendo un apuñalado y heridos por golpes, con la policía ausente en ambos momentos. 

En La Guaira, una trifulca en la Cinta Costera motivó una investigación del Ministerio Público. Mientras que en Choroní (Aragua), El Callao (Bolívar), Altagracia de Orituco (Guárico) y La Puerta (Trujillo), se repitieron escenas de empujones, corridas y enfrentamientos entre bandos con espuma, latas vacías que contenían este producto, botellas, palos, entre otros. 

Finalmente, en Tucaní (Mérida), la noche del 17 de febrero, un grupo de jóvenes se adueñó de las calles para atacar con globos y bombas de agua a transeúntes, entre las víctimas estuvieron los ocupantes de un vehículo que trasladaba una emergencia médica hacia el hospital. 

Carnaval y violencia 

Uzcátegui tradujo estas situaciones como un desgaste del tejido social y la necesidad de reconstruir vínculos, confianza y espacios de convivencia pacífica. “Yo no dejo de vincularlo a la situación anómica resultante cuando la principal figura de autoridad del país, el Presidente, se roba de manera fraudulenta una elección, erosionándose como referente del deber ser y el contrato social, tanto así que motiva a que un país extranjero bombardee el territorio y lo detenga al vincularlo con delitos de narcotráfico”. 

El experto en seguridad ciudadana Luis Izquiel precisó que la aglomeración de personas en tierra o mar, más el lanzamiento de agua, espuma u otras sustancias, son circunstancias que facilitan el inicio de trifulcas entre las personas.

Detalló que la mayoría de estos casos quedan impunes porque las personas que participan muchas veces no se conocen entre sí. Asimismo, ante una gran aglomeración de personas, en ocasiones los cuerpos de seguridad se ven desbordados por la situación. 

“En el caso de que muchas personas participen en un delito de lesiones y no se sepa exactamente cuáles de ellos las causaron, el artículo 424 del Código Penal prevé la figura de la complicidad correspectiva, mediante la cual se establece sanción contra todos los que participaron, pero con una disminución de la pena a imponer por las lesiones ocasionadas”. 

Otra fuente consultada y vinculada al Ministerio Público opinó que las autoridades deben tomar las previsiones necesarias y lanzar campañas preventivas antes de los asuetos masivos. 

A su juicio, el principio de publicidad debe hacerse de forma efectiva: “aunque la ley ya es pública es esencial recordarla activamente a la población cuando se avecinan eventos de alta movilización como el carnaval”.

Un contraste a estos hechos fueron los municipios Guaicaipuro de Miranda y Tovar de Aragua, donde los alcaldes prohibieron el uso de espuma, tángana y afines. 

En ambos casos, estas restricciones que fueron aplicadas con antelación, divulgadas ampliamente y respaldadas por despliegue de seguridad, contribuyeron a que las festividades transcurrieran sin los desórdenes.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

CLAVES | LabPaz explica por qué Rodríguez Torres no es viable en una transición democrática

La ONG Laboratorio de Paz presentó el informe “Expediente Miguel Rodríguez Torres: Responsabilidad de mando, DDHH y transición democrática en Venezuela” sobre la responsabilidad institucional del exministro de Interior y Justicia y su incompatibilidad con una transición democrática.

Laboratorio de Paz señaló que los procesos de transición democrática requieren no solo alternancia política, sino transformaciones estructurales orientadas a garantizar la no repetición de violaciones graves de derechos humanos. Entre estas medidas se encuentran la rendición de cuentas, la reforma del sector seguridad y la evaluación de idoneidad de quienes ejercen funciones de alta responsabilidad estatal.

El informe, que analizó la trayectoria institucional de Rodríguez Torres durante las protestas de 2014, plantea que una eventual designación de Rodríguez Torres en un alto cargo del sector defensa o seguridad, generaría tensiones significativas con los estándares internacionales aplicables a procesos de reforma democrática.

La organización recordó que en la gestión de Rodríguez Torres gestión como Ministro del Interior, organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos de Naciones Unidas, documentaron patrones de uso excesivo de la fuerza, criminalización del disenso, militarización del orden público y persecución de defensores de derechos humanos.

Laboratorio de Paz reclacó que si bien Rodríguez Torres fue posteriormente víctima de persecución política, dicha circunstancia no anula la evaluación de su trayectoria institucional previa.

Aquí las seis claves del por qué Rodríguez Torres no es viable en una transición democrática:

Responsabilidad en violaciones a los derechos humanos

Durante el período de gestión de Rodríguez Torres al frente del Ministerio de Interior y Justicia, del 22 de abril de 2013 al 25 de octubre de 2014, fue responsable de innumerables violaciones de derechos humanos, principalmente en las protestas antigubernamentales de 2014.

Según informes internacionales de derechos humanos, elaborados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía
Internacional y Human Rights Watch, los principales patrones de violación a derechos humanos fueron el uso excesivo e indiscriminado de la fuerza estatal, tolerancia y estímulo a la actuación de grupos de civiles armados progubernamentales (colectivos), ataques a periodistas y violaciones al derecho a la libertad de expresión e información, impunidad estructural ante violaciones y militarización del control del orden público.

Sobre estos hechos, la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos de Naciones Unidas investigó las violaciones de
derechos humanos en la gestión de Rodríguez Torres y señaló que: “La Misión tiene motivos razonables para creer que tanto el Presidente como los Ministros del Interior y de Defensa ordenaron o contribuyeron a la comisión de los crímenes documentados (…) y teniendo la autoridad efectiva para hacerlo, no adoptaron medidas de prevención y represión”.

En ese año, el discurso oficial de Rodríguez Torres fue siempre el de criminalizar y estigmatizar la protesta pacífica con calificativos como: acciones insurreccionales, grupos violentos, terroristas y subversivos. Laboratorio de Paz recomienda que las declaraciones del exministro “deben analizarse en el contexto del deber estatal de garantizar el derecho a la protesta pacífica y la libertad de expresión conforme a estándares internacionales de derechos humanos”.

Represión, estigmatización y criminalización de víctimas

En el contexto de las protestas de 2014 y bajo la dirección de Miguel Rodríguez Torres, se desmanteló una acampada pacífica de estudiantes en Caracas, orientada a exigir respuestas institucionales frente a la crisis política y social del país. El 8 de mayo de 2014, funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado procedieron al desmantelamiento de estos campamentos resultando detenidas 243 personas. El exministro calificó los campamentos de focos “terroristas” y felicitó públicamente a los funcionarios por el operativo, avalando el uso de la fuerza.

Durante la gestión de Rodríguez Torres también se creo una narrativa oficial para la deslegitimación de las víctimas y desplazar la responsabilidad estatal.

Uno de los casos más representativos fue el de Génesis Carmona -estudiante universitaria de marketing y modelo- quien fue asesinada en el contexto de manifestaciones ocurridas en Valencia, estado Carabobo. En ese momento era la sexta víctima fatal de la respuesta represiva de las autoridades.

Sobre este caso, Miguel Rodríguez Torres aseguró que la joven “murió por una bala que salió de sus propias filas”, desviando la responsabilidad del Estado.

El caso de Massiel Pacheco, la joven de 21 años que trabaja vendiendo arepas en la entrada del Parque Generalísimo Francisco de Miranda, conocido como Parque del Este. El 1 de abril de 2014, Pacheco encontró un paquete que pensó había sido olvidado por alguien y decidió entregarlo a efectivos de la Guardia Nacional. El paquete resultó ser un bolso lleno de artefactos explosivos.

A pocas horas de la detención de Pacheco, el ministro afirmó que era una “terrorista” y había sido aprehendida mientras trasladaba
“tres niples altamente mortales”. Su familia denunció que el caso era una injusticia y que no había pruebas que la incriminaran.

Militarización de la seguridad ciudadana

El informe de Laboratorio de Paz señaló la responsabilidad de Miguel Rodríguez Torres en la medida de “tomar militarmente el control” de San Cristóbal y otras ciudades para “mantener” el orden público.

Según la ONG, tomar militarmente ciudades desplegar batallones del Ejército y emplear estructuras de mando propias de escenarios de conflicto armado para gestionar manifestaciones civiles evidenció un desplazamiento del enfoque de seguridad ciudadana hacia una lógica de seguridad nacional. Esto, a efectos de los estándares internacionales de derechos humanos, “incrementa el riesgo de uso excesivo de la fuerza, debilita las garantías de reunión pacífica y reduce el espacio cívico”.

Criminalización y persecución de defensores de derechos humanos

Diferentes informes en materia de derechos humanos documentaron declaraciones del ministro de interior Rodríguez Torres en las que se criminalizaba el trabajo de defensores de derechos humanos.

En 2014, Miguel Rodríguez Torres acusó públicamente a Humberto Prado, Rocío San Miguel, Tamara Suju y Gonzalo Himiob de ser conspiradores, “operadores de la CIA” o parte de planes desestabilizadores.

Hablan las víctimas de Rodríguez Torres

Laboratorio de Paz recogió varios testimonios de personas que participaron en las manifestaciones del año 2014, que luego de ser víctimas de la represión.

Andrés Colmenárez Farías:

La figura de Luis Rodríguez Torres no la miro desde la distancia, sino desde mi propia historia: en el año 2013 fui víctima de la represión, viví una detención arbitraria y fui torturado dentro de unas instalaciones militares en Barquisimeto y sé lo que significó el uso del aparato de seguridad contra ciudadanos. Por eso mi indignación es profunda al verlo hoy viviendo un exilio cómodo en Madrid, la misma ciudad donde yo pasé dificultades reales como exiliado, reconstruyendo mi vida desde cero. Para mí, esto no es un debate abstracto, sino una herida abierta entre quienes padecimos las consecuencias de aquel poder despiadado y aprobado por este personaje nefasto.

Diego Casanova:

“Ese señor fue el responsable del operativo este donde un montón de guardias nacionales cercaron toda la zona de las Mercedes, cercanas a la Alfredo Sadel, donde teníamos el campamento. Recuerdo que nos levantaron de las carpas en la madrugada un montón de guardias con unos fusiles. Nos levantaron con un fusil, que nos lo pusieron en la cara así de manera agresiva, violenta, los guardias para que nos saliéramos de allí porque supuestamente nosotros éramos unos violentos. Fue terrible esa noche y él era el ministro del interior en ese momento, cuando hicieron ese operativo y nos trataron como criminales de alta peligrosidad”.

Ehisler Vásquez:

“No puede haber democracia mientras el arquitecto del centro de tortura más reconocido de Venezuela vuelva al país.
En Barquisimeto, incluso junto a Marino Alvarado, denunciamos el uso de metras dentro de los cartuchos que disparaba la Policía Nacional para reprimir las protestas. Todo esto bajo el mando de Miguel Rodríguez Torres. Sería un golpe a la transición que pudiera regresar a Venezuela”.

Puntos de interés

La ONG Laboratorio de Paz señaló directamente que designar a Miguel Rodríguez Torres en un alto cargo de seguridad sería incompatible con la garantía de no repetición. Su regreso debilitaría la confianza de las víctimas en el proceso, obstaculizaría la reforma del sector seguridad y enviaría una señal de continuidad con prácticas represivas.

La organización recordó que una transición sostenible exige que quienes lideren las estructuras de seguridad representen una ruptura clara con el pasado de represión, no su continuidad. La idoneidad para un cargo debe medirse por la compatibilidad con los estándares de derechos humanos, no solo por la coyuntura política actual.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Solicitan amnistía para 204 militares detenidos por motivos políticos en Venezuela

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La Coalición por los derechos humanos y la democracia introdujo este martes, 24 de febrero, una solicitud ante la Comisión de Seguimiento de la Ley de Amnistía y Convivencia Ciudadana de la Asamblea Nacional para que “someta a examen técnico y jurídico” los casos de 204 militares que están presos por razones políticas, así como los civiles que están vinculados a sus causas, con el fin de que sean incluidos en la mencionada legislación y puestos en libertad.

La carta –firmada por la abogada Ana Leonor Acosta, directora de la Coalición– indica que los efectivos presos han sido procesados y o condenados por delitos como traición a la patria, conspiración e instigación a la rebelión. Sin embargo, advierte que las acusaciones ocurrieron “en marcos de alta polarización, donde la disidencia o el cumplimiento de principios institucionales han sido interpretados bajo una óptica de criminalización”.

La solicitud se basa en tres pilares fundamentales. El primero es la naturaleza política de estos delitos, ya que los cargos mencionados son, por definición, delitos políticos aptos para beneficios de amnistía.

En segundo lugar está el restablecimiento institucional, ya que la Coalición plantea que estas liberaciones son un paso hacia la “despolitización” de las Fuerzas Armadas y “el cierre de heridas dentro de la familia militar”.

El tercer pilar son los derechos humanos, porque los casos de los militares están plagados de irregularidades procesales y lapsos de detención preventiva que exceden los límites legales.

La organización espera que la Comisión actúe como un puente para que los efectivos puedan reincorporarse a la vida civil y familiar, dejando atrás lo que califican como una etapa de persecución. Para ello, anexó a la carta los expedientes y la filiación de los 204 efectivos involucrados.

Foro Penal: 109 presos políticos liberados tras la aprobación de la Ley de Amnistía

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Este martes, 24 de febrero, el vicepresidente de la ONG Foro Penal, Gonzalo Himiob Santomé, confirmó la liberación de 109 personas tras la aprobación de la Ley de Amnistía.

A través de su cuenta en X., Himiob precisó que la organización registró siete liberaciones el pasado viernes, quince el sábado, 46 el domingo y 41 este lunes.

En otro post, Alfredo Romero, director de la organización, informó que 545 presos políticos han sido excarcelados desde el 8 de enero, cuando autoridades anunciaron la liberación de un “número importante” de personas.

La organización, que defiende a los presos políticos, hace una diferenciación de las liberaciones plenas de excarcelaciones, ya que estas últimas los beneficiados salen de prisión, pero con libertad condicional y medidas cautelares, como la prohibición de salida del país o el régimen de presentación periódica ante tribunales.

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